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  • AVATARES DEL SER Y DEL ESTAR EN RELACIÓN A LA SOLEDAD

    Hay personas que están solas y personas que son solas, así como hay individuos que son jubilados y otros que están jubilados. También hay personas que están ciegas y personas que son ciegas.

    Soy de los que creen que la rotunda afirmación de algo, encubre la negación de esa contundente afirmación. Soy un amante de la soledad, gozo con el silencio, me encanta viajar solo; todos los días salgo a andar en bicicleta por la orilla del río desde San Isidro a Olivos y regreso entre las 6 y las 7 am. Creo que los pájaros ya saben que deben despertarse y comenzar a musicalizar el día cuando me ven pasar. Cada vez que alguien me pregunta por qué soy soltero, respondo como lo hacía Vanessa Redgrave a su interlocutor Ian Holm en esa excelente película de David Hare “El Extraño de Wetherby”: “Porque le tengo terror a la soledad”. Esa esencial solitud que me define, me hace un excelente anfitrión, al punto que además de las compras, la cocina y la preparación de la mesa, siempre dibujo y escribo el menú, que luego los invitados se llevan de recuerdo; gozo de la conversación; hago un culto de la amistad y mis estudiantes antes de que me jubilara a los 70 años tenían la puerta abierta de casa para el estudio y la investigación y seguidamente una agradable comida.

    Acabo de decir que estoy jubilado, pero si alguno me pregunta ¿Usted ES jubilado? pongo mi peor cara, como para que se note y explico que decir que estoy jubilado indica un estado frente a la actividad rentada, pero no un acto de mi esencia, no es algo que me defina. Conozco ,sin embargo, gente que desde muy joven su máxima aspiración era jubilarse, e hicieron trampas como para engañar al sistema previsional: esos individuos SON jubilados y por lo general no se les escapa una idea creativa.

    Hay personas que han perdido la vista, son no videntes, están ciegos, pero han visto y ven con una claridad conceptual que ilumina el escenario completo de su tiempo, en Grecia, Homero ciego, nos invita a pasear y deleitarnos con nuestros antepasados fundadores del Occidente que habitamos. Entre nosotros Jorge Luis Borges (1899-1986), es para mí el escritor que mejor me ha conducido en mis caminatas por Buenos Aires, me ha guiado por la literatura inglesa, me ha emocionado, me ha hecho pensar, suelo agradecerle, lo llamo “nuestro Shakespeare”. Por otra parte, es verdad aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver; me corrijo, hay uno peor, es aquel que tiene al oro y al poder por un fin y no por un medio y otro aún más ciego el dogmático, aquel que ha elevado una idea opinable a ideología.

    Leía hoy en una entrevista a David Foster Wallace (1962-2008) su respuesta a la pregunta ¿Qué te gustaría que hiciera tu escritura? formulada por Hugh Kennedy para la Whiskey Island Magazine en 1993 “Toda buena escritura de alguna manera se interesa en y actúa como un antídoto contra la soledad. Todos estamos terriblemente solos” Amo a David Foster Wallace y me sentí profundamente conmovido al enterarme que el 12 de septiembre de 2008, a los 46 años se suicida ahorcándose en el garage de su casa. Toda su obra me parece el trabajo de un genio, lo era objetivamente, baste tan sólo recordar que a los 23 años se gradúa summa cum laude en Literatura Inglesa presentando como tésis una novela, su brillante “La Escoba del Sistema”, y summa cum laude en Filosofía con una tesis sobre el Fatalismo en Richard Taylor. Los extremos se tocan y en seres con extrema conciencia chocan; las palabras de Zadie Smith (Londres 1975) comentando el relato de David “El suicidio como una especie de regalo” son su sentido homenaje a su admirado y querido amigo, dice Smith “El relato es un recordatorio de que existen almas desesperadas que sienten que su no existencia, en sentido literal, sería un obsequio para quienes las rodean. Debemos suponer que David era una de ellas”.

    Creo posible que algunos estén terriblemente solos. Sé, en cambio que todos podemos ser maravillosamente solos.

  • TELL THEM I HAVE HAD A WONDERFUL LIFE

    No creo que el savonés León Pancaldo (Savona, Italia) 1482 – Buenos Aires (Río de la Plata, hoy República Argentina 1540) haya podido haber expresado semejante sensación , que sí dijo Wittgenstein en 1951; entre otras cosas porque Pancaldo no hablaba inglés, en consecuencia habrá dicho Di’ loro che ho avuto una vita meravigliosa, pero tampoco lo dijo, porque en el Río de la Plata, ahí no más de que Pedro de Mendoza fundara la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires y Pancaldo intentara hacer el primer negocio de comercio ultramarino, no le pagaron la mercadería, lo estafaron, el tano quebró y se murió. Tanta Santísima Trinidad y tanta Santa María no pudieron evitar una estafa que terminó con su vida. Por el contrario, yo podría decir lo que dijo Wittgenstein: Deciles que no sólo he tenido una vida maravillosa, sino que la sigo teniendo. Todo esto viene a cuento por la lectura de “La Amante de Wittgenstein”, novela de David Markson (1927-2010) de 1988, que me pareció muy interesante y muy agradable de leer, como todas las que he leído escritas por él. La novela, formalmente es una prolongada trenza de acontecimientos, algo así como la vida misma, entendida ésta wittgenstianamente como: LA CABEZA DE UNO ES EN CIERTO SENTIDO EL MUNDO ENTERO y sin duda como la trenza de acontecimientos que me llevó a su lectura. Vengo releyendo toda la obra de Wittgenstein y también acompañé la por momentos árida lectura con la novela de Thomas Bernhard “El Sobrino de Wittgenstein”, la biografía de Ray Monk “Ludwig Wittgenstein” y la biografía novelada de Bruce Duffy “El Mundo tal como lo Encontré”. La prosa de Wittgenstein me llevó a la poesía y ésta me recordó la escueta prosa, casi un conjunto de maravillosos tweets que son las novelas de Markson “La Soledad del Lector”; “Esto no es una novela” y “La última Novela” y descubrí (no lo sabía)que también había escrito “La Amante de Wittgenstein”, donde en su asociativa trenza aparece la ciudad de Savona que es la capital de la Liguria. Savona es una vieja ciudad que fue aliada de Cartago durante la segunda Guerra Púnica, fue sometida por Roma en el 180 AC, destruida por el Rey longobardo Rotari en el 641, pero recupera su dignidad en tiempos de Carlomagno y se constituye en ciudad libre en 1191 y llega a su máximo esplendor en el siglo XV cuando recibe el nombre de “Ciudad de los dos Papas” ya que de la familia Della Rovere salieron los Papas Sixto IV (1414.1448) y su sobrino Julio II (1443-1513).

    A la ciudad se le atribuye el desarrollo y producción del jabón sólido, tal vez para limpiar las acciones de Julio II, conocido como “el Papa Terrible”.

    León Pancaldo, oriundo de Savona, circunnavega el mundo en la expedición de Magallanes y es uno de los sobrevivientes del viaje. En 1537 su espíritu emprendedor hizo que se embarcara en lo que iba a ser el primer intento de comerciar con el Perú navegando por el recién descubierto estrecho que lleva el nombre de su ex capitán, Hernando de Magallanes, pero resultó que el piloto confundió el estrecho y encalló en la ría de Gallegos y León Pancaldo decidió probar fortuna en el Río de la Plata donde encontró la estafa, la ruina, la quiebra, la ira, el desconsuelo y la muerte. Tal vez un anticipo de lo que vendría y de lo que hoy es, o no es acaso una estafa que un ciudadano que durante 30 años y 6 meses haya aportado dinero para jubilarse y hoy cobre 397.000 pesos cuando un servidor público con el cargo de senador cobre 10.000.000 de pesos que salen del bolsillo del jubilado que es quien le paga el sueldo, uno que es el Señor Ciudadano a él que es el Sirviente Público.

    León Pancaldo fue el primero, yo lamentablemente no seré el último. (Este artículo al igual que la estafa continuará).

  • TRES QUE SE PUSIERON A CAMINAR

    Son diferentes los caminos de los tres. Recorrieron mundos dispares en circunstancias históricas que no tienen nada en común, salvo la geografía: esa península asiática que hoy conocemos como Europa. Los personajes son Alejandro Magno (356-323), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Friederich Nietzsche (1844-1900).

    I) Cuando el centro del mundo en Occidente era Grecia, y todos querían formar parte de la misma y no de la periferia, el maestro de Alejandro, un tal Aristóteles, le comenta a su discípulo, que paseando por el Ática ya no escuchaba el armonioso sonido de la lengua de Homero, donde cada palabra designaba a la cosa conocida, que ya no olía el clásico aroma de la comida que los puesteros solían vender y que le recordaban su infancia, y que había visto los templos invadidos por bárbaros profanando los lugares sacros con el tendido de sus ropas y el aseo personal. Alejandro le dice a su maestro que si todos querían estar en la Hélade, él conquistaría el mundo y haría del mismo una gran Grecia; así lo hizo, expandiendo la civilización por Egipto, Persia y la India septentrional. Esa expansión que conocemos como helenismo hizo que en 12 años fuera vencedor de todas las batallas que libró, sometiendo a 22 pueblos bárbaros, 14 poblaciones griegas y fundara 12 ciudades todas llamadas Alejandría y a los 33 años de edad, muriera, algunos dicen por una fiebre oriental, otros envenenado por sus propios generales, me gusta sin embargo pensar que murió tan joven para que su leyenda de héroe legendario opacara los sudores y la sangre de la vida militar. Este rey de reyes y según algunos comentaristas egipcios, hijo del faraón Nectanebo que disfrazado del Dios Amón entra en la alcoba de Olimpiade, madre de Alejandro y esposa del rey Filipo, para darle entidad divina al vástago por venir, al igual que el Espíritu Santo tres siglos después, le otorgara categoría divina al hijo de María, esposa del pobre carpintero llamado José. (La misma leyenda, que inicia una tradición, aunque incorpora lo plebeyo a la misma). Dicen que Alejandro, cuya fabulosa vida inaugura la novela de aventuras de la mano del cronista que hoy conocemos como Pseudo Calístenes que casi 500 años después de que el Emperador muriera escribe “Vida y Hazañas de Alejandro Magno” que gozó de inmenso éxito popular y de imitadores durante toda la Edad Media; sentía envidia de Aquiles que había contado con la narración de Homero que lo inmortaliza en la Ilíada.

    La narración, el relato; en fin, las palabras, fueron y serán siempre el arma más poderosa de la humanidad, por eso la degradación del lenguaje insinúa la próxima decadencia del pueblo que no está a su altura. En mis caminatas por Grecia, Turquía y la India, en momentos de descanso, bajo un árbol tupido y feraz, a la orilla de un río donde flotan botellas de plástico, o en un impoluto valle del Himalaya pienso que la narración de mis aventuras debería superar las fatigas que ellas provocan. Me gusta también imaginar al leonino Alejandro, montado en Bucéfalo, soñándose verso inmortal de algún poeta, másque idolatrado estratega de academia militar.

    II) Fatigado, harto de la humanidad, habiéndose sentido viejo desde los 55 años, y dos años antes de morir, en 1776, Jean Jacques Rousseau da a publicidad “Las Ensoñaciones del Paseante Solitario”. Son diez paseos, son esa cosa que nos pasa cuando caminamos y vamos entablando ese diálogo, discusión, pelea que no deja de ser más que un mudo monólogo con nosotros, o en su triste caso, con lo que resta de sí mismo. Tristeza, casi lindando con la amargura y por momentos el resentimiento, es lo que me trasmiten estos soliloquios por un París todavia rural bordeando el Per Lachaisse, donde crece la viña y aún ve pasar a un pastor guiando su rebaño de corderos.

    Más allá de la azarosa vida de Rousseau, que a la semana de haber nacido, la muerte lo privó de su madre; de la huída del padre de su Ginebra natal, por conflictos personales y la puesta en pensión de su hijo al cuidado de un clérigo a los 10 años, y luego su propia huída de Ginebra a los 16 años, de su posterior abandono del calvinismo y su bautismo católico, también a esa misma edad, de su relación con Madame de Warens a quien llama “mamá” y quien lo inicia en la vida sexual a los 19, de su relación con Teresa Levasseur con quien tendrá cinco hijos que abandonará en un hospicio, de su retorno al calvinismo y a Ginebra a los 42 años, de su conflictiva relación con los Enciclopedistas y sobre todo con Voltaire, de sus disputas intelectuales sobre la sociedad y el estado con las teorías de Hobbes y Locke y luego en disgustos personales con David Hume, con el peso de la censura,prohibición y quema de sus libros, el desprecio de los ciudadanos franceses y suizos, sus arrebatos pasionales, su ira, su bronca, su misantropía, sus delirios de persecución, su convicción de un complot universal contra su persona, de su genio, su originalidad, del “Emilio”, “El Contrato Social”, “Las Confesiones”, debo decir que “Las Ensoñaciones” me parecieron un plagio “avant la lettre” al tango “Cuesta Abajo” de Le Pera, cuyos tres primeros versos dicen:

    Si arrastré por este mundo

    La vergüenza de haber sido

    Y el dolor de ya no ser

    Estos espantosos versos que arrastran la vergüenza de ser, pero el dolor de ya no, son el más puro gataflorismo, la contradicción más abyecta, la indigna victimización de un hombre que a los 55 años ya se siente viejo y a los 64 “viejo chocho ya caduco y pesado, sin facilidad, sin memoria”, “solo sobre la tierra sin tener más hermano, prójimo, amigo, ni compañía que yo mismo” pero al rato “soy cien veces más feliz en mi soledad que estando con ellos”, “Mi cuerpo ya no es para mí, más que un obstáculo”, “Hago lo que hizo Montaigne con sus ensayos pero con el fin opuesto. El escribía para los otros, en cambio mis ensoñaciones no son más que para mí”, “Me veo en el ocaso de una vida inocente y desafortunada”, “¿Qué he hecho aquí abajo?, estaba hecho para vivir sin haber vivido”, “Es tiempo de aprender cómo se habría debido vivir”, “Dios es justo, quiere que yo sufra” y yo Alejo Santos voy a ser lapidario, estimado Jean Jacques Rousseau: Me hartaron tus ensoñaciones; me aburrieron tus diez paseos, me parecieron un eterno atardecer de domingo por la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, después de finalizado un acampe de organizaciones sociales y entre toda la basura acumulada, el viento arrastra un afiche donde se lee “luche y vuelve”. Sí, Jean Jacques, lamento que estés avergonzado de haber sido y que te duela ya no ser, yo estoy molesto por este texto indigno de quien escribió el Emilio y luego del goce que me provocó el estudio de “El Contrato Social”, que tan crítico fue de la religión, y que con tanta claridad me descubrió las mentiras del poder. Pero también debo ser justo, creo que el Dios de lo que has llamado la religión del ciudadano y luego esa tercera categoría donde incluiste al cristianismo romano, terminaron cayendo como una piedra gigantesca sobre esa simple religión que llamaste “la religión del hombre”, sin templos, sin altares, sin ritos, limitada al culto exclusivamente interior del Dios supremo y a los deberes eternos de la moral, sobre la que edificaste su existencia. El peso de esa piedra debe haber sido tan atroz que te hizo descreer en el ser humano y alejarte de todo contacto y dedicarte a copiar música y completar tus herbarios de botánica. Esta reconsideración de mi enojo se debió a que recorde que había sido Mariano Moreno quien primero tradujo “El Contrato Social” en el Río de la Plata, pero salteó el capítulo sobre la religión, no se atrevió a traducir el Capítulo VIII, sobre la “Religión Civil”. La iglesia era de temer; no me extrañaría que la pócima venenosa que tronchó su vida en viaje a Gran Bretaña tuviera algunas gotas de agua bendita.

    En Alejandro, el Rey de Reyes, está además lo divino, ya que compite con todos los dioses griegos, los paganos, los gloriosos, los de la fuerza de la naturaleza, los vitales, los que derrochan salud y energía sexual. En Rousseau, ya hay varios siglos de un Dios invisible, vigilante, ladino, un Dios de pobres, débiles y enfermos. El Dios cristiano que se adueñó de Roma, predicando pobreza, el Dios de la hipocresía descarada.

    III) El tercer personaje, tiene muy en claro que los pensamientos vienen con el caminar, siendo la culminación del mismo “La Transvaloración de los Valores”, del que sólo llegó a terminar “El Anticristo”, que a pesar de haber sido encontrado en 1889, por casualidad, por su amigo Franz Oberbeck, en Turín, donde había ido a rescatar a Friederich, definitivamente alienado, recién pudo ser publicado en 1961 debido a censuras familiares y sociales.

    El Anticristo cuyo subtítulo es “Maldición sobre el Cristianismo”, es una suerte de dron que sobrevuela la historia de los últimos 2000 años y desde la libertad de esa perspectiva avizora un futuro que superará a la humanidad. Considera Nietzsche que la filosofía alemana es una artera, ladina teología; es suficiente con pronunciar el término Seminario de Tubinga (Tübinger Stift) donde estudiaron Hegel, Schelling, Hölderlin, David Strauss a quienes llama “die Schwarzen” (los Negros), ya que se les nota la negra sotana, huelen a incienso, a compasión, humildad, castidad, pobreza, exudan cristianismo por doquier y hacen estallar a Nietzsche contra los sacerdotes que mienten descaradamente propalando una fantasía delirante, incomprobable científicamente y sólo sostenida por una fé que amenaza con torturas, persecuciones y ejecuciones ante la mínima duda. Achaca a Lutero haber elevado su Reforma Protestante a la máxima expresión de oscurantismo de los valores vitales que el Renacimiento intentó plasmar, ¡Qué viva el rebaño temeroso y obediente, por sobre los desafíos de la lucha individual!

    Entendámoslo de una vez, si la religión es el opio de los pueblos, el peronismo es el opio nacional. Le robo el subtítulo al Anticristo de Nietzsche “Maldición sobre el peronismo”.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (VI)

    A) CHEYNE WALK

    “Mi elección es el viejo mundo” -mi elección, mi necesidad, mi vida; dijo Henry James (1843-1916), en 1876, cuando se establece en el 3 de Bolton Street, Piccadilly, London, of course, si es que en el caso de un viajador como él, la palabra establecerse significa algo.

    Don’t you think there’s something wrong ?

    Where?

    Everywhere.

    Henry James no dejaba de hacerse esta pregunta, sobre todo en las reuniones con W.H. Hudson (1841-1922), Joseph Coinrad (1857-1924) y Robert Bontine Cunningham Graham (1852-1936) cuando se reunían a almorzar en el Mont Blanc, en el Soho.

    Conrad, había dejado su Polonia natal, para enseñarles a los británicos como se debía escribir en inglés. James, había abandonado una agresiva e invadida New York, para recuperar ‘su’ Washington Sq.,en Lamb House, en Rye. Hudson partió de la pampa, para comprobar si los gorriones de Londres, eran iguales a los de su niñez en Quilmes. Cunningham Graham había dejado Escocia para galopar en la pampa, uno de sus adorados caballos criollos y había regresado a Gran Bretaña para asistir a la Cámara de los Comunes a caballo, para volver a morir en Buenos Aires y ser enterrado en Inchmahome.

    Desde 1761, en el número 50 de Cheyne Walk en Chelsea existe The King’s Head & The Eight Bells. Frente a ese pub está Carlyle Mansion, donde después de una noche de alcohol y consternado por los horrores de la Primera Guerra, Henry James va a morir.

    Caminando lentamente desde el 78 de Onslow Gardens, mi casa en Londres, solía acercarme al que sería ‘mi’ pub durante dos años y mientras aspiraba un olor conocido en tardes de verano y una lluvia que ya me había mojado antes, en invierno, llegaba a esa esquina recitandoi estos versos de Dante Grabiel Rosetti (1828-1882), que también habitó el barrio:

    I have been here before

    But when and how I cannot tell:

    I know the grass beyond the door.

    The sweet keen smell,

    The sighing sound, the lights around the shore.

    Después pasa el tiempo y vinieron mis viajes, mis regresos, mis labores, mis bitácoras, más guerras, más amores, más horrores y 20 años después de aquellas caminatas volví al pub donde una vez saludé a Mick Jaegger. Otros 20 más pasaron, y el pub ya no es más pub sino brasserie de la Republique Francaise de Chelsea & South Kensington (una mera cuestión de impuestos más bajos, que suele atraer sangre nueva e inversiones). Pero sigue estando en East Sussex, en Rye, The Mermaid Inn, cercana a Lamb House y ahí tendremos un encuentro alrededor de dos mesas, frente a la gran chimenea encendida porque afuera está frío y llueve, siempre tiene que llover y tal vez nieve y sí está nevando.

    Alrededor de una de las mesas: Henry James, Joseph Conrad, William Henry Hudson, Robert Cunningham Graham, Jorge Luis Borges. En la otra, frente a la ventana, espero el cordero con papas y puerros, bebo un Chateau Rothschild, saco mi bitácora y me pongo a registrar la escena. Duermo en The Mermaid Inn, rebuilt 1420. Me indica el conserje, que me han dado la habitación del fantasma.

    B) AACHEN – TALLÍN

    Ciudades que no tienen nada en común (creo) salvo el tiempo de mi estadía en ellas; 12 horas en la primera, 6 en la segunda, el motivo de mi visita: tener que esperar que pasara el tiempo, por una cancelación de vuelo en el primer caso, una demora en la salida de un barco en el otro.

    Aachen, Aix-la-Chapelle, Aquisgrán, capital del Imperio Carolingio allá por el 800 y por tanto centro de Europa.

    Tallín, capital de Estonia. Fortaleza antigua, paso de las Cruzadas, invasión, cristianismo con su catedral, mercado medieval, reinado sueco, soviet supremo, república democrática, Unión Europea y como siempre todo termina en turismo: la reiterada versión de SAMO (Same Old Shit). Ahora que las evoco, no puedo no asociarlas al pensamiento de Parménides que luego plagiaría Pascal: “El centro está en todas partes, la circunferencia en ninguna”, al visitar la Capilla Palatina, donde se supone está Carlomagno (742-814) hecho polvo, pero sí se sabe coronaron a todos los reyes francos que le precedieron. Eso fue en 1999 cuando se canceló un vuelo Bruselas Londres por 24 horas y me fui en tren desde Bruselas a caminar por Aachen. La misma distancia (122km) que separa a las dos ciudades, separa a Buenos Aires de Chascomús.

    En Tallín, en la que estuve en 2013, lo que vi en las 6 horas que la recorrí entre barco y barco en Escandinavia; me pareció, la ciudad vieja, toda rodeada de murallas, con su castillo, una suerte de de ciudad como de cuento de hadas. Caminé, paré a tomar un café y me puse a charlar con una mujer: Nadia, que era de Tirana, la capital de Albania (¡Qué lastre, nacer en una ciudad con ese nombre!), cuanto más agradable al oído suenan Buenos Aires o Florencia o La Paz o Sofía. ¿Es Albania parte de Europa?) Gobernada entre 1944 y 1985 por un tirano como Enver Hoxha (1908-1985), primero pro soviético y luego descaradamente maoísta con población musulmana. Crucé desde Noruega en ferry, regresé y esa noche en barco partí a Estocolmo para luego en otro barco viajar a Copenhagen.

    Dicen que Carlomagno amaba Aquisgrán por sus aguas termales, por su clima, porque estaba poblada por académicos y estudiosos como Alcuino de York (735-804), que fue quien le enseñó a escribir, cosa que parece le costó mucho al Emperador, según lo testimoniado por el Centre Charlemagne.

    Tuve que esperar que pasara el tiempo y en menos de dos horas lo fui a hacer a un país vecino Bélgica- Alemania, Noruega-Estonia; sí claro Buenos Aires- Colonia, esa es una distancia europea, poco más de una hora en ferry.

    Aachen, Tallín, Tirana, lugares curiosos que pueblan el mundo. Tareas extrañas que diseñamos nosotros: ser Emperador, ser tirano, ser Papa, vivir 80 años en Saussine como Madame Eglantine, viajar desde los 15 años. Es bastante raro todo aunque no tanto como vivir en Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysilliogoggogoch, en Gales, que sin duda con sus 59 letras es un nombre largo que cobija a los 500 individuos que habitan ese poblado, los gogogochianos. No sé gaélico, pero me dicen que el significado de semejante palabra es “Iglesia de Santa María en el hueco de avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilio cerca de la gruta roja”. Sin embargo no es el nombre más largo del mundo, ya que esa posición la tiene, una colina de Nueva Zelanda que tiene 85 letras llamada TAUMATAWHAKATANGIHANGAKOAUAUOTAMATEATURIPUKAKAPIKIMAUNGAHORONUKUPOKAIWHENUAKITANATAHU y que sostiene su nombre en un cartel de 10 metros de largo y nos narra la leyenda maorí de Tamatea, personaje legendario que homenajea a su hermano muerto en la batalla de Matanui y cuya traducción sería “La cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de la tierra, el viajero incansable, tocó la flauta a un ser querido”. Se me ocurrió anotar mi ejemplar del “Finnegans Wake” con ambos nombres-narración, me pareció el lugar indicado como introducción a una escritura donde cada párrafo, cada oración y cada una de las palabras del texto de Joyce son una narración. Un texto como el Finnegans Wake es casi infinito y es curioso como los extremos se tocan, por un lado una obra de arte como la novela de Joyce y una indicación de lugares sacros y legendarios, y por la otra los vacuos, hipócritas y muchas veces criminales discursos de los políticos, las 22 horas seguidas del senador Ted Cruz en el Capitolio de los Estados Unidos el 22 de septiembre de 2013, las casi 10 horas de Hugo Chávez el 14 de enero de 2012 en uno de sus monólogos de “Aló Presidente”, las 7 horas y 15 minutos ante el Parlamento Cubano en 1998 de Fidel Castro, las dantescas peroratas de Adolf Hitler durante su gobierno, el monólogo de 3 horas y 45 minutos, el 1 de marzo de 2015 para inaugurar el 133 período ordinario de sesiones del Congreso Nacional Argentino de Cristina Fernández. Cuánto más bella, sabia, erótica y racional es la lectura en silencio en una noche de invierno con lluvia frente a la chimenea, con leños de quebracho colorado crepitando, o una tarde de verano bajo la sombra de un. roble, o el amanecer en el muelle de Pacheco escuchando los versos de Wallace Stevens leídos por ella mientras bebemos la última copa de un espumante.

    C)DE VIAJEROS, DE FILÓSOFOS Y DE POLÍTICOS

    En la India, Joseph, me explicó una tarde a orillas del Ganges, mientras humeaban piras de leños de cedro e incienso cuyas llamas abrazaban cuerpos gastados y finales que esa ceremonia; que señalaba el umbral de lo porvenir, indicaba que para el hinduismo el mundo no es más que Maya, es decir mera ilusión, salvo por una contundente excepción, “el atman”, es decir nuestro propio, único e irrepetible “yo” y, que al transcurrir, el individuo percibe que es todas las personas y todas las cosas y por lo tanto no debería desear nada, pues tiene todo lo que es posible tener y al sentirse ese todo, no puede hacer daño a nadie ni a nada, pues nadie se provoca daño a si mismo y si lo llegara a hacer es por ignorancia, como creo; agregaba Joseph; en esa lengua tan musical de los hindúes hablando inglés, es lo que nos sucede cuando dejamos en manos de individuos ávidos de poder el destino de la comunidad. Escuchándolo creí entender que me estaba dando la clave de aquello que tantas veces me preguntaba en silencio, ¿por qué tanta gente aceptaba sin discutir, que la vida es así?, es más ¿qué significa tal concepto? En última instancia que deje de ser así y sea de otra manera,¡Qué joder! Eso es lo que mueve al viajero, al artista, al filósofo, eso es lo que mueve a los buscadores de placer, los que huímos del poder que es la monstruosa maquinaria que sentenció “que la vida es así” y que por lo tanto hay que aceptarlo. Ante tanta muerte explícita en Benarés, resulta casi cómico ese acto de súbita conciencia rebelde,frente a lo que ya no se puede decir, efectivamente todos esos cuerpos que se consumían en las llamas y que irían luego a engrosar el caudal de las aguas sagradas del Ganges, me gritaban que “la vida es así”, inapelable. Creo que desde que descubrí el placer de la lectura, y en especial leer sobre viajes comencé a desear vivir en un tiempo donde el misterio fuera parte de la cotidianeidad. El descubrimiento como parte esencial de la vida. Haber vivido como lo hizo Marco Polo, que le dió el nombre a un país: Cipango, que será con el tiempoi Japón, explorar un territorio desconocido como la China del siglo XIII; haber vivido en el tiempo de Colón que por un error descubrió América. Ese no saber por anticipado lo que nos espera y tan sólo llegar y que nos sorprenda en el medio de una tupida selva la catarata a la que podré llamar Victoria, como lo hizo Livingstone o la ciudadela que hoy conocemos como Machu Picchu, a la que llegó en 1911 Hiram Bingham. Creo que estamos demasiado sujetos a lo previsible, pero creo también que lo inesperado aparece como una suerte de compensación por el exceso de control y se hace presente mediante el atraco, el asalto callejero, el asesinato tan frecuente en las grandes ciudades.

    Viajeros, aventureros, filósofos no comunes, exploradores; me vienen a la memoria Herkhuf, en el antiguo Egipto, nacido en Elefantina 2300 años antes de Cristo, quien descubre las fuentes del Nilo. Heráclito, siglo V AC, camino a la montaña, lejos de la polis, fuera del poder. Heródoto, el de Halicarnaso (480-425 AC), quien al narrarnos sus viajes y los encuentros y desacuerdos humanos para que no los olvidemos, creó la Historia. Diógenes de Sínope, el filósofo cínico que desde el barril que cubría su desnudez echa a Alejandro porque le tapaba el sol y lo manda a conquistar el mundo.

    Xuazang (602-664) monje budista quien después de viajar durante 15 años por India, regresa a China y sus textos contribuyen a enriquecer la concepción china de la vida. Marco Polo (1254-1324), el veneciano que desde los 17 años, con su padre y su tío recorren un mundo casi ignoto para Occidente. Ibn Battuta (1304-1377) cuyos “Rilha” (Viajes) narran su peregrinaje de 25 años desde Tánger a la Meca, la costa de África, Europa, Medio Oriente, India, centro y sur de Asia, China. George Catlin (1796-1872) que viaja desde Alaska a Tierra del Fuego entre 1854 y 1860, con sus telas y caballetes pintando pobladores de todas las culturas, descubriendo selvas y ríos y aves y ruidos y voces. Aime Tschiffely (1895-1954) y sus compañeros Gato y Mancha nobles caballos criollos que entre abril de 1925 y septiembre de 1928 recorren los 21.500 kilómetros entre Buenos Aires y Washington D.C. Thor Heyerdahl (1914-2002) que en 1947 parte desde Perú y navega hasta la Polinesia en la balsa Kon Tiki. Ludwig Wittgenstein (1889-1951), que abandona los oropeles de su poderosa familia y se dedica a pensar cómo pensamos y les deja a los políticos esta sentencia “De lo que no se sabe qué decir, lo mejor es callar”, que sintetiza a todos estos personajes a los que acabo de homenajear y que a diferencia de los políticos tienen más dudas que certezas y que en mi niñez yo representaba en la figura del Llanero Solitario, ejemplo de total libertad.

  • NOTA SOBRE WILLIAM FAULKNER

    Al menos hasta donde yo sé, son dos las veces en que William Faulkner (1897-1962) sostiene que el pasado no existe. Una de ellas en su novela “Requiem para una Monja” de 1951 donde le hace decir al abogado Gavin Stevens “the past is never dead. it’s not even past”. Otra en la entrevista que Jean Stein le hace para The Paris Review en 1956 donde afirma “No existe el FUE… sólo existe el ES. Si el FUE existiera no habría dolor ni pena”:

    Me fascinó en función de la memoria que me sostiene, como a Funes. No vivimos los memoriosos en un eterno presente; no confundamos las cosas, en un eterno presente vive el infante, que es quien carece de lengua, o en el otro extremo el loco, quien es el que habiendo tenido una, la confunde y está extraviado en un palimpsesto laberíntico que tal vez sólo él comprenda. Los memoriosos vivimos en un presente imperfecto; para darle una entidad gramatical, vivimos en un “fuendo”, que es un pasado vivo que incorpora las nuevas experiencias a un pasado que no fue sino que sigue siendo. Es una novedosa manera del Carpe Diem. Gozar el momento es aceptarlo, cualquiera éste fuere, aún el dolor. ¿está Faulkner equiparando el placer y el dolor, es ello el fundamento del “never complain, never explain”, es el estoicismo, lo que subyace en el liberal? ¿Está en ello lo que mantiene a los parias de la India, a los esclavos, a los masoquistas, y en el otro extremo a los reyes, a los amos, a los sádicos sin protesta alguna, sin explicación a nadie, sin culpa por saldar?

    El rinoceronte, con un brutal cuerno en la frente, la jirafa con un cuello fuera de toda lógica, el jorobado, el enano, el ciego, la mujer que durante 30 años operaba el ascensor de la estación Covent Garden, Queen Elizabeth II, el mosquito que me acaba de picar, cualquier Papa, un minero en los Andes, Iwao Hakamada condenado a pena de muerte, quien pasó 56 años esperándola en prisión, para luego ser liberado por falta de mérito, el único preso que había en Islandia en 2013, cualquiera de las formas posibles, todo: fuendo.

    Acabo de venir de mi diario recorrido de 10 kilómetros en bicicleta bordeando en parte la orilla del maravilloso Río de la Plata. Es el último día del invierno. A las 6 de la mañana, el silencio paulatinamente va dejándose invadir por el piar de los pájaros que le avisan al sol que es hora de despertar y de disipar la casi imperceptible llovizna que como tela de araña cuelga del cielo. Mientras pedaleo, ocurre esto; que ahora , ya en casa, escribo; y que percibo como una película muda sucediendo por mi cabeza:¿Cuánto mundo hay en la gente? Voy pasando corredores, caminantes, gente paseando a sus perros, otros pescando, algunos conversan mientras esperan fotografiar al sol que se demora. Ninguno de todos nosotros está viendo el mismo río.

    Hace un mes pegué en la bitácora número 38 el recorte de un aviso fúnebre aparecido en el diario La Nación: “O’Gorman, Camila. Ejecutada en Santos Lugares, el 18-8-1848 a punto de dar a luz junto al cura U. Gutierrez por orden de Juan M. de Rosas. Homenaje a una de las tantas víctimas de la tiranía J.M. Méndez Avellaneda”, de pronto pienso en el episodio sucedido en la isla de Córcega, en el pueblo de Cervione un día de 188 y tantos cuando una joven hermana de la que con los años será la madre de mi madre, más no mi abuela, ya que murió antes que yo naciera. Esa joven fue violada, ese episodio provocó un asesinato y éste una condena de por vida al padre de la madre de mi madre y me he preguntado cómo pudo haberla afectado y de cómo llegó a mí desde ese pueblo de montaña que mira al Mediterráneo, en esta mañana en bicicleta y también en aquella tarde en que me lo contaron y me pregunto qué de otras imágenes, ideas, fantasías, prejuicios, traumas, fantasmas circulan esta madrugada por las cabezas de todos estos con los que me crucé; ¿cuánto mundo hay en la gente? y ahora mientras escribo, tampoco sé cómo me invade la presencia del conductor del noticiero de Antenne 2, Patrick Poivre d’Arvor que todos los días yo miraba al terminar mi trabajo en el campo en el caserío de Saussine, durante 1979 a 1981, entonces lo googleo y veo que está vivo y me pone muy contento, comparo la foto actual con la imágen que tengo de él y gratamente compruiebo que precisamente hoy 20 de septiembre de 2024 es su cumpleaños número 77 y cuando leo su trayectoria exitosa mi satisfacción es total, entonces es cuando me pregunto si realmente el pasado desaparece o si tan sólo queda cubierto por una traslúcida telaraña que se descorre vaya uno a saber por qué y cómo y cuándo y si todo acaso no está habitado por miles de millones de partículas de memoria y si una de ellas me rozó el hombro para que yo recordara a ese periodista justo el día de su cumpleaños y entonces vuelvo a Funes el Memorioso, vástago, seguramente no deseado de un posible médico e inglés o criollo y domador, al cuidado de su madre planchadora, cuando tullido y yacente rememora las palabras de la “Naturalis Historia” de Plinio “Nada de lo oído puede ser repetido exactamente” y yo lo leo como el continente representativo de la memoria de su creador solitario, en una sociedad carente de conciencia histórica y por lo tanto condenada a repetirse como un infante eterno.

  • EL CAMINO QUE HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO ES UNO Y EL MISMO, Y EN EL QUE EN UN RECODO SE ENCUENTRAN HERÁCLITO, EL DE ÉFESOS Y BANKSY EL DE BRISTOL, QUE SE ABRAZAN, Y SE SUJETAN A UNA CUERDA QUE EN EL EXTREMO SUPERIOR TIENE UN GLOBO ROJO CON HELIO QUE AL SOLTARSE DE LAS AMARRAS LOS ELEVA HASTA QUE SE PIERDEN EN EL INFINITO

    Debe haber sido en una librería de Londres ¿Foyle’s o Liberty? donde por primera vez, en enero de 2019, vi una ilustración de Banksy que resultó ser “Flower Thrower”, me agradó y pensé en un piquete callejero porteño donde cientos de manifestantes arrojasen a los policías, coloridos ramos de flores. No sucedió, pero comencé a entusiasmarme con el oculto artista de Bristol. Vi su obra en libros, estudié su biografía. “Girl with Balloon”, me hizo acordar a la película “El Globo Rojo”(1956) que siempre daban en los cines de la calle Corrientes con “Crin Blanca”(1953), mediometrajes de Albert Lamorisse (1922-1970), las debo haber visto 3 ó 4 veces en los 70. Cuando leí que Banksy había nacido en Bristol en 1974 y que su muestra “Dismaland” se llevó a cabo en Weston-super-Mare donde de acuerdo a mi bitácora número uno estuve el 7 de mayo de 1978 y me pareció un lugar espantoso al que jamás quise regresar, pero me gusta pensar que ese chico que pateó una pelota en el proletario barrio de Barton Hill y que golpeó el parabrisas de nuestro auto y que lejos de molestarme hizo que yo frenara, me bajase, jugara un rato con ella y se la entregara con una reverencia y se rió agradecido y su madre se disculpó, pudiera haber sido él, ¡qué joder! era Robbie Banks o Robin Gunningham, o como quiera que se llame Banksy.

    Leo en “Heráclito” de Martín Heidegger que de los relatos que sobre el sabio de Éfesos (540-480) se narran, se dice que rondan la zona que se designa como “contienda” que no es más que el concepto de “antagonismo”, en el que con comodidad se mueve Banksy, y que; vuelve a decir Heidegger; ante el estupor que les causa a los efesios ver a Heráclito calentándose frente al horno donde se cuece el pan y luego jugando a los dados con los niños, cosa que a los efesios los horroriza, Heráclito exclama “Vosotros canallas ¿qué os sorprende? ¿No es preferible hacer eso que cuidar de la polis?” es similar a la afirmación de Banksy “El arte es una broma” y activa, en la colmada sala de Sotheby’s, el mecanismo que a control remoto desliza “Girl with Balloon”, que termina en parte desfribilado por la trituradora de papel, escondida en el ampuloso marco que la contiene, cuando acaba de ser subastado por la suma de 1.400.000 libras y que lejos de espantar a la compradora, se lo lleva sin protestar y la obra aumenta su valor siendo la trirturadora “a la que el capitalismo avanzado confía siempre sus secretos” cuando ya es demasiado tarde para esconderlos y me recuerda a aquella afirmación de Picasso de que los malos artistas imitan y que los grandes artistas roban, frase que Banksy coloca en una piedra en la muestra en Los Ángeles en 2007 titulada “Barely Legal” y donde tacha la firma de su autor y estampa la suya como para que nos demos cuenta, que efectivamente el arte, al igual que la vida, es una broma, aunque esta última de final vergonsozo.

    Banksy se oculta, Heráclito el oscuro, deja el poder de la polis para dedicarse a pensar, Salinger huye de las fotografías y amuralla su residencia, de Pynchon se conoce una foto cuando era marinero y otra reciente, tomada por un periodista al que Pynchon elude. Pero es verdad no hay nada más presente que quien se esconde.

    Y entonces sucedió algo. Un aviso fúnebre testimonia el fallecimiento de una persona que no ha sido mi amigo pero que conozco y es muy amigo de queridos amigos y provocó que yo enviara mensajes a tres de ellos y entre los cuatro tejimos un laberinto de hechos y conexiones y al rato, como todos los sábados llama Nelly desde Londres y Katherine Mansfield y Virginia Woolf y Cormac Mc Carthy y Colum Mc Cann y la cita de Alaksandar Hemon, que dice “Todas las vidas que podríamos vivir, todas las personas a las que jamás conoceremos, que jamás seremos, están por todas partes. En eso consiste el mundo”, que sintetiza algo que no sé cómo expresar pero que se sostiene en el deseo de encontrar un algoritmo que nos permita saber y no sólo creer, que al final todo puede llegar a explicarse y así como el físico Ewin Schrödinger (1887-1961) da el ejemplo del gato y la caja, donde según la teoría cuántica un gato encerrado en una caja con un veneno mortal; hasta que la caja no sea abierta, explica Schrödinger, el gato está vivo y muerto; que no es otra cosa que sostener lo que Bansky dice al final del excelente libro de Stefano Antonelli y Gianluca Marziani: “Siempre hay esperanza” (de encontrar al gato vivo, de que Dios exista, de que todo tenga un sentido), yo en cambio creo que el gato está muerto, es más sospecho que el científico escuchó la agonía del gato, pero siguió apretando con la secretaria.

  • FRANCOIS RABELAIS (1494-1553), MIGUEL de CERVANTES (1547-1616),LAURENCE STERNE (1713-1768), JAMES JOYCE (1881-1941)

    Los atraviesa la ironía, la digresión discursiva, la rebeldía, el cristianismo, el desinterés económico, medio milenio y como dice Cervantes que dice Cide Hamete Benengeli que dice Don Quijote “entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dieron su espíritu, quiero decir que se murieron”. Y sí, chocolate por la noticia, nos ocurre a todos una vez en la vida.

    Pero a ellos les importó un carajo, que sea natural y hasta lógico. Cada uno a su manera, en francés, en español y en inglés escribieron en sus lápidas:”Esto ha ocurrido en total discrepancia con mi voluntad”; lo dijeron mejor, lo expresaron con la escritura de “Gargantúa y Pantagruel”, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, “Vida y Opiniones del Caballero Tristram Shandy” y “Finnegans Wake” y le hicieron un corte de manga al Dios inmortal con que les intentaron limar el cerebro al punto que Rabelais fue monje dominico, Cervantes súbdito del ultra católico Reino de España, Sterne se ordenó después de pasar por las aulas del Jesus College y ser vicario anglicano en Sutton, Joyce educado por los jesuitas.

    Con palabras libraron un combate desigual contra el monopolio omnipresente de un Dios invisible, las rígidas leyes de la escolástica, la culpa, el pecado, la Santa Inquisición, la censura, la prohibición, la exclusión y la cárcel. Tan sólo con palabras, las mismas que usaban el fontanero, la puta, el caminante, el cocinero, los reyes,nombrándose a sí mismos, citándose explícita o tácitamente, haciendo uso de alegorías, abusando de la libre asociación de ideas, entrando y saliendo de sus propias obras, habiendo leído a Descartes, estudiando a Locke, inventando, dudando, con riesgo de vida, pero convencidos en que había que recorrer un camino; hicieron uso de gigantes, un loco y su escudero, un tal Slop y su sirviente, un judío en Dublin, Molly Bloom; se burlaron del principio lógico de todo, arrojaron los signos de puntuación desde un acantilado al mar del olvido, se agarraron los genitales con las dos manos frente a los cultos Sorboneros, el Doctor Johnson, la Academia: hablaron de sexo con la misma vehemencia como antes se hablaba de los universales, se burlaron de las ideas innatas, llenaron de semen, sangre y mierda todo lo repugnantemente inmaculado. Sintieron con la inocencia del niño. Decidieron arrebatarle la inmortalidad al Dios invisible y ocupar su lugar. Hoy inundan Times Square, se aman en la foresta de Tijuca, caminan por las calles de Tel Aviv, habitan altillos con la luz encendida hasta el amanecer subiendo textos en Buenos Aires, Brighton, Nimes, Cochabamba, Berlín; sepámoslo o no forman parte de nuestro vocabulario diario. No necesitaron resucitar, están vivos y además participando de una orgía perpetua, como dijera Flaubert.

  • CUESTA ABAJO

    Mi amigo DF que vive diez meses en Miami y dos meses aquí en la patria, que es también la suya, me envió el domingo pasado un WhatsApp con la voz de Julio Sosa cantando “Por qué canto así”, letra de Celedonio Flores, música de José Razzano del año 1929 y luego “Cuesta Abajo” de Alfredo Le Pera, cuyo nombre he utilizado para este artículo. A DF le gusta el tango, a mí, salvo alguna excepción, me disgusta. Quiero explicarme, porque creo que el tango es un producto absolutamente argentino. No me gustan las letras del tango que por lo general apelan a la nostalgia, la melancolía, la frustración, el fracaso, el resentimiento, el olvido, el abandono, la soledad, la venganza, la pobreza, el odio, la muerte, la pobre madrecita querida, la novia que se fue con otro; hace uso abusivo de los diminutivos y todo es de una emoción que termina en llanto, y esto además se CANTA y peor aún se BAILA. ¡Cómo se hace para cantar y bailar todo el dolor del mundo!

    Me ha pasado que en conversaciones casuales, digamos con el pasajero que está compartiendo la fila en el avión, al ver nuestro pasaporte, exclama “¡argentino!” y a continuación un raconto que sigue más o menos esta secuencia “tango, Messi, Maradona, carne, Malbec” y de ser el pasajero interesante y agradable, entre película y pasta o pollo uno habla de Borges, Cortázar, Marta Argerich, el Teatro Colón, las Cataratas de Iguazú, la Patagonia, las vacas, las estancias, Perón, los restaurantes, de por qué se usa una jarra de pingüino para servir vino, la inflación, ¿Pero qué les pasó?

    Aquí es donde debo decir cosas que me duelen porque yo también formo parte del problema: de todos los tópicos nombrados, creo que el tango es esencialmente argentino, es el reflejo perfecto de la argentinidad, y si me disgusta y me da vergüenza al igual que el peronismo, ¿es que la Argentina me da vergüenza?, ¿es decir que me avergüezo de mí mismo?

    Me molesta la queja, la bronca, la tristeza, la amargura, el resentimiento, me molesta la nostalgia de un pasado que ya no existe y esto último se debe a que tengo una memoria “de elefante” como suele decirse: sin esfuerzo recuerdo personas , hechos y hasta mínimos detalles muy vivamente; algo de esto he expresado en “Sapere Aude” “Wakefield tiene futuro por tener pasado, cosa que no le sucede, no le puede suceder a Bartleby ya que carece de pasado y ello le impide funcionar hacia adelante”

    Los 27 versos que contienen la letra de “Por qué canto así” dos veces aparece el término “pobre”, dos veces “pobreza” y un tren de “rezongo, inclemencia, llorar, odio, tristeza, amargura, llanto, hambre, engaño, árbol sin flor, perro sin dueño, odios, desangro, no me han querido, triste” y por todo esto canto así y los demás bailan.

    Soy conciente de que la década del 30, fue un período de depresión económica mundial, de brutales cambios sociales, de migraciones, de tiempo entre guerras, pero “Cuesta Abajo”, “Arrabal Amargo”, “Soledad”, “Amargura”, “Mi Buenos Aires Querido”, todos tangos de Alfredo Le Pera !900-1935) muerto en el accidente aereo en Colombia junto a su socio amigo e imágen emblemática del tango: Carlos Gardel; no es indicativo de algo más profundo, no es casi una enfermedad en donde la victimización empieza a ser una identidad. No es acaso toda la historia y la economía argentina un tango continuado donde no se soluciona lo negativo, sino que se lo canta y baila, y hasta puede ser un buen negocio, dejar todo como es: cambia el cantor, la canción es la misma. Creo que eso nos pasó, eso es lo que nos pasa.

  • AXEL SELLARS

    Mi relación con Axel Sellars, comenzó en San Isidro, en el Colegio Nacional, cuando durante dos años fue nuestro profesor de literatura; yo era entonces, un adolescente de 16 años, él un profesor australiano de 23, que hacía su tesis sobre literatura argentina.

    De entrada nos cayó bien a todos; era no sólo aire nuevo, sino que vino en jeans, con un blazer azul y se lo notaba incómodo con la corbata. Tenía un aire adolescente, que lo hacía una rara avis entre sus colegas, todos muy formales, cuando no anticuados. Estaba totalmente sorprendido por todas las veces que le preguntábamos ¿Por qué había venido a la Argentina? Nos parecía más lógico, que fuéramos nosotros los que teníamos que partir al exterior.

    Los que hablábamos inglés, comenzamos a practicar un juego que consistía en traducir literalmente expresiones de un idioma al otro. Esto lo hacíamos en juntadas en Pepino, donde nos reuníamos a comer hamburguesas y a charlar durante horas; así “La Concha de la Lora”, pasó a ser “The Parrot’s Cunt”, “Tirame el fideo” devino “Throw me the Noodle”, Perón, obviamente fue John Sunday Big Pear”; un día compramos entre todos un billete de lotería para ganarnos, cosa que no pasó el “Fat of Xmas”. Como contrapartida “Pay attention” fue “Pagá atención”, “Out of the Blue”, “Fuera del Azul”; “Fuck yourself” fue “Autogarchate”; “William Shakespeare” pasó a llamarse “Guille Sacudelanza”. Cuando llegaba la cuenta alguien comenzó a decir “Putting was the goose” y cuando a alguien lo agarraban in fraganti, se impuso el “Bad Milk”.

    Él fue quien despertó mi gusto por la literatura y quien nos alentó a escribir. Una vez nos propuso un concurso literario, que consistía en intentar superar el cuento más corto del mundo. Ante nuestra sorpresa, eufemismo por ignorancia, nos puso en antecedentes. Nos informó que hasta entonces, un tal Augusto Monterroso, figuraba en todas las antologías, como el autor de semejante logro, y que su cuento se llamaba “El Dinosaurio” y que dice; “Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Eso era todo, pero me deslumbró. Casi sin palabras nos mostraba un mundo: dos monstruos estudiándose. Aún no había terminado nuestro asombro, cuando Axel agregó que los triunfos son tan pasajeros como los fracasos, y que entonces, otro escritor, Luis Felipe Lomelí, lo desafió con “El Inmigrante”, que dice “¿Olvida usted algo? Ojalá”, lo que me volvió a sorprender y entonces Monterroso, nos dijo Axel, lo superó mejorando su cuento: “Dinosaurio, ¿todavía aquí?” Esto provocó a Lomelí que mejoró el suyo, y Axel nos leyó la nueva versión: “Olvido premeditadamente”, y entre risas y asombro nos leyó la última versión de “Dinosaurio”, “¿Rex?” y estallamos en carcajada.

    Axel hizo un largo silencio y alguien dijo que no podía haber algo más corto y que entonces era imposible superarlo. A lo que Axel, irónico, agregó que Lomelí, lejos de amedrentarse lo había superado y que esperaba que alguien de entre nosotros, dijera más con aún menos. Axel hizo silencio, nos escudriñó entre desafiante y sobrador, anunció que el título del cuento de Lomelí, era “Me dejaste sin palabras”, volvió a mirarnos, caminó hasta el pizarrón y escribió

    ” ”

    .

    A la edad que teníamos, un triunfo deportivo, la primera novia, la primera vez, provocan una conmoción y todos estábamos deseosos por competir y ganar.

    A la siguiente semana Axel entró en el aula, como siempre lo hacía, cargado de libros que acomodó sobre su escritorio. Apartó un paquete envuelto como regalo y de una carpeta sacó las hojas que le habíamos entregado. Con cara seria anunció que había un ganador indiscutible. Este cuento, nos dijo, cumple sobradamente con los requisitos de la consigna y supera al cuento de Lomelí, menos que esto sería la página en blanco.

    Nos mataba la ansiedad, ¿Quién sería? Los nombres de Inés, Eduardo, Tomás y Ana se barajaban como uno de los probables ganadores.

    “Este cuento, en su despoiamiento, cobija la totalidad, la forma es perfecta e ideológicamente, se acerca a lo que humildemente me atrevería a llamar “la verdad”, whatever that might be”; aseveró Axel. Ahí, me pareció, sospechar al ganador.

    Nombrar -continuó- siempre implica empobrecer,marcar un límite; las etiquetas ocultan. Dios (ya no tuve dudas, iba a ponerme de pie, sin embargo, bajé la vista) ha sido la invención ante la cual nos han hecho creer nuestra insignificancia, nuestra finitud, nuestra sumisión, nuestra imperfección, nuestra ignorancia, nuestra fealdad, nuestra vileza. Por todo ello, es que le hemos atribuido trascendencia, eternidad, perfección, bondad, sabiduría, belleza, justicia, invisibilidad. En nuestra cultura nos expulsó del Edén y nos condenó a fuego eterno en caso de persistir en rebeldía, y otra eternidad en caso de obsecuencia. Aquí Axel hizo una pausa y agregó:El solitario no tiene testigos. Carece de espejo.

    Homero, ciego, nos develó un mundo.

    Platón, libera a su filósofo de la ceguera de la caverna.

    Borges, ciego, nos guía por un laberinto de espejos: el infinito estuario, donde se refleja la infinita llanura.

    Axel se acercó al pizarrón y escribió

    ” DIOS “

    .

    And the winner is, y pasé al frente orgulloso y tímido, me entregó el premio que fue “Historia de la Eternidad” de Borges, hubo aplausos, gritos y abrazos y comencé a salir con Ana.

    Para mañana lean en el diario La Nación el arículo “Todo lenguaje es fascista”, es una crítica que escribí, sobre un texto de Rolland Barthes, lo discutimos, vayan pensando, nos despidió Axel.

    “Bad Milk”, profesor, mañana es”Little Tap’s Day”, es 7 de noviembre, no hay diarios.

    ¿Y eso?

    Vaya pensando magister.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE, VIVIR NO LO ES (IV)

    CRETA

    Es la isla de Creta, es la garganta de Samaria, es el día que cumplo 33 años, como ayer cumplí 32 en la Bahía de Bengala y antes de ayer 31 en Rye en South Sussex y un año antes 30 en la Mancha del Quijote y 30 más atrás nacía en Buenos Aires, en el porteño barrio de Recoleta; cuando la Argentina estaba poblada mpor 16 millones de habitantes, el mismo número que poblaba Francia, 400 años antes, en 1548.

    Me gusta eso de haber nacido cerca de un gran cementerio, es como para que tenga siempre presente “Memento, homo, quia pulvis es, et en pulverem reverteris”, después The End, That’s All Falks, pues a caminar la vida y a gozarla y dejar que cada uno la goce como quiera, sepa y pueda. Como al río, me es indiferente que el gavilán mixto acabe de decapitar a la cotorrita verde o que dos hombres copulen a la orilla del Ceze. Que cada uno atienda su juego.

    Estuve en Atenas, caminé el Partenón, me inquietó, en el Museo Arqueológico, el mecanismo de Antiquitera, una especie de computadora del sigloI AC. De la polis no queda nada. Las civilizaciones, como nosotros, tenemos un tiempo y un día, éste se agota y dejamos paso a otra concepción, a otro grado de ignorancia.

    Estoy en Creta, camino por senderos donde hace más de 4000 años pasaban individuos similares a estos que me saludan. En el museo me entero que en 1600 AC, Creta se expande a la Grecia continental y en 1400 AC, el legendario rey Minos construye el palacio de Knossos.

    Aquí ,en San Isidro, abro la bitácora del viaje, es 1981, los dibujos me dicen que en Lakki, donde habíamos llegado en omnibus desde Xania comenzamos a caminar. Lakki tiene una iglesia ortodoxa blanca como la harina, con cúpula celeste como el cielo de San Isidro en las tardes de abril. Hay naranjos, olivos, cabras, ovejas u ortodoxos que hasta donde sé, significa legítimos; fieles seguidores pero no de Roma, de la que se separaron en 1054.

    Caminamos, 4 alemanes, 2 norteamericanas y yo, 14 kilómetros hasta Omalos y luego por el rocoso sendero de la garganta de Samaria, son 18 kilómetros de piedras y árboles caídos que hay que saltar o pasar por debajo, hay que vadear varias veces el río hasta que exhaustos llegamos a Agia Roumelli.

    Al día siguiente festejamos en Loutro con pescados que llegan a tierra de manera poco ortodoxa. Los pescadores arrojan cartuchos de dinamita y luego recogen los restos del iccidio. Un acto contra natura. Festejamos mi cumpleaños con ouzo y pescados. Las chicas norteamericanas eran Pat, que era agrónoma y su novia Anne, que era bailarina, dos de los alemanes eran médicos y los otros dos estudiantes de ingeniería tecnológica, hoy diríamos algo así como IA de acuerdo a la larga explicación muy cargada de ouzo, que además hizo que Anne dijera que por lo que recordaba de la Biblia, siempre había imaginado que Samaria estaba en el desierto, lo que provocó la burla de Klauss y la defensa exagerada de Pat por su amiga y una serie de sandeces histórico religiosas que aumentaron la tensión de una manera ridícula, entonces Hans Peter, uno de los médicos, sacó un pequeño libro de poemas y leyó: “Twenty men crossing a bridge into a village, are twenty men crossing twenty bridges into twenty villages, or one man crossing a single bridge into a village”, de Wallace Stevens.

    En una pareja con 25 ó 30 años de convivencia, cuando uno dice ¡Te amo! ¿Qué entiende el otro? ¿Samaria o la casa de té de la luna de agosto en Chos Malal?

    POR LISBOA DE LA MANO DE PESSOA

    Camino por Lisboa dejándome llevar por la guía de turismo “Lo que el turista debe ver” de Fernando Pessoa.

    Pessoa (1888-1935) que es no sólo persona, sino máscara y nada (tal vez por eso haya sido tantos). Me alojo en el hotel Borges, que está en los altos del Café La Brasileira, que en una de sus mesas sobre la vereda, tiene sentado a un ferroso Pessoa de traje y sombrero, escribiendo. Vecino al hotel, está la librería más antigua del mundo, Bertrand de 1732.

    A la vuelta, sentado en un umbral, el “verruguete”, apodo que le pusieron a un mendigo a quien le chorrea una suerte de quiste sebáceo o verruga de al menos 20 centímetros que deja en el piso una aureola, como si quisiera él también erigir su propia estatua.

    Lobo Antúnez (1942), se pregunta si un hombre que nunca ha follado puede ser buen escritor (está hablando de Pessoa). No le gusta Pessoa, quien en el “Libro del Desasosiego” escribe sobre una muchacha de aspecto masculino: “Un ente humano vulgar dirá de ella: ‘esa muchacha parece un muchacho’, otra: ‘ese muchacho’, yo diré: ‘esa muchacho’. No habré hablado, habré dicho. Después de algunas consideraciones, agrega Pessoa, “Obedezca a la gramática quien no sabe pensar lo que siente”.

    Abordo el tren en Lisboa con destino a Coimbra.

    Son las 6 am, me acaba de despertar el grito de un gallo en la medieval Coimbra. Estoy alojado en una posada en el tercer piso de una vieja y un tanto destartalada casa ubicada frente a la iglesia de ls Santa Cruz. El calor, durante la noche superó los 42 grados y entre los festejos que había en la plaza y luego la llegada de los limpiadores con sus máquinas barredoras y sus máquinas recolectoras de botellas de vidrio y sus máquinas compactadoras de envases de aluminio laminado, sus mangueras, sus gritos, más el continuo aletear de las palomas, hicieron imposible mi descanso.

    Tengo entre mis piernas trece crucifijos. Apoyé mis pies sobre el marco de bronce de la cama, tengo las piernas abiertas en V, y en esa figura han quedado enmarcadas las cruces, que adornan la fachada de la iglesia, pero tienen que haber sido más, ya que hay vestigios de otras (un resto de brazo horizontal que cuelga inclinado, próximo a un nicho, un resabio verdoso enmohecido, estampado como si fuera la aureola de un fantasma), dejan ver claramente la ausencia.

    El cuarto que habito da a la altura del coro que está adornado con escudos nobiliarios y ángeles con clarines. La iglesia es de 1131. Hace 900 años, cientos de hombres llegaban a este lugar a poner piedra sobre piedra ¿Habrá habido albañiles judíos trabajando? ¿Cuántas horas pasarían sobre los andamios? ¿Muertos por caídas, aplastados por un bloque de piedra? ¿Pararían para sacar de su morral una hogaza de pan embebida en aceite de oliva o algún caldo sobrante de la noche anterior? ¿Se pondrían en la boca un suplemento de azúcar?, que era lo que los soldados que partían en ese tiempo a la primera Cruzada, hacían para paliar la hambruna en el asalto de Acre.

    Mi inusual posición corporal, tan impúdica frente a la representación de lo sagrado, “V”, la novela de Thomas Pynchon, ese huidizo de los cenáculos literarios. He escrito Acre. Entre 1978 y 1979 trabajé en Long Acre Street, Covent Garden en el restaurant “Tango”, a corta distancia del Gran Templo de la Masonería. Hay un mural en Los Ángeles, donde esa mística norteamericana del destino manifiesto está señalada mostrando la trayectoria histórica de la masonería que tiene en Acre uno de los hitos, y California, está marcada como uno de los lugares de llegada. Fue en San Francisco, precisamente en Colombus Avenue 722-728 que es el lasndmark 408 como el “birthplace of Freemasonery in California” donde el 17 de octubre de 1849 se llevó a cabo el primer encuentro de libres y aceptados masones en el Golden State, celebrada por la Logia número 1.

    Masones, albañiles, hermanos construyendo el templo. Albañiles de Coimbra levantando la iglesia de la Santa Cruz en 1131. Coimbra, el nombre es musical como la lengua portuguesa. Primera vez que estoy aquí, pero el nombre me viene de lejos, ¿Cuándo? ¿Por qué?, ¿En que circunstancias lo escuché por primera vez? No lo sé. Universidad de larga data, fundada en 1290 en Lisboa y trasladada aquí en 1537, reinaba el español Felipe II y I de Portugal. Mi ignorancia es grande con respecto a la ciudad, pero me agrada y me gusta este halo de misterio; es uno de los placeres de los viajes: descubrir, abandonarse al instinto, lejos de guías, de referencia previas.

    Pensar lo que se siente sí, pero también sentir lo que se piensa.