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  • LA MESA COMO SITIO METAFÍSICO

    El filósofo francés, Michel Onfray, (1959) del que les vengo hablando, en su libro “La Razón del Gourmet”, le dedica el capítulo II a la figura de Alexandre Balthazar Laurent Grimod de la Reyniere (1758 – 1837) de quien también les he hablado en varios artículos. Personaje que me resulta entrañable por su lucha, por su coraje, por su brutal sinceridad, por su sabiduría, por la complejidad de su vida ennoblecida, rica: la casa natal que hereda en los Campos Elíseos es hoy la Embajada de los Estados Unidos. Onfray dice que para Grimod “la mesa es el sitio metafísico, el espacio que libera una ontología”

    Acabo de releer su “Manual de anfitriones y guía de Golosos”, con el estupendo prólogo de Xavier Domingo (1929 – 1996) que con la fineza de su cultura, el garbo de su prosa y su sabiduría culinaria y filosófica, comenta como al pasar “Para Grimod, la Revolución, el Directorio y el Consulado incluídos, son un período de vacío absoluto, un lapso del que nada se salva y que todo lo destrozó”. Obviamente Grimod vive en el apogeo de la Revolución Francesa, que terminará con el Anciene Regime y sentará las bases de la burguesía triunfante y de una de sus instituciones gloriosas: el restaurante.

    No me refereiré a la comida, el menú, ni siquiera a su “Almanach des Gourmands”, tan sólo diré que ni la monarquía francesa, ni la revolución le cayeron en gracia : los extremos se tocan. El 18 de Brumario del año VIII (es decir el 9 de noviembre de 1799) Napoleón aprovecha la debilidad política del Directorio para dar el golpe de estado con apoyo del ejército y de las fuerzas populares y establece el Primere Imperio. Los recién llegados, el mismo Napoleón, los Rotschilds, los nuevos ricos, de los cuales Napoleón Bonaparte es el “parvenu” de los “parvenus”, de cómo se comportan a la mesa, le harán pensar a Grimod de la Reyniere y le harán generar toda una visión filosófica de la política y de la humanidad. Festejará el ocaso de la Revolución, asi como lo hizo con la caida de la monarquía. Karl Marx (1818 -1883) en cambio, se vestirá de luto, por semejante hecho. Pero con los años, cuando Luis Napoléon (sobrino de Napoleón) quien había sido elegido Presidente de la República Francesa en 1848; el 2 de diciembre de 1852, da un golpe de timón e impone el Segundo Imperio coronándose como Napoleón III, Marx estalla con su ” 18 de Brumario de Luis Bonaparte” y comienza su libro con aquella hoy famosa frase “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra como farsa”. Observo con pesar y bronca, que el momento actual de nuestro país se me hace muy similar a uno conocido “como el tiempo de la plata dulce”, que fue una tragedia y sabemos como terminó; estamos ahora transcurriendo la farsa.Tal vez las sabias palabras de Tucídides (460 – 396 AC) “La historia es un incesante volver a empezar”, sean las más precisas con respecto a nuestro destino.

  • OH, MY GOD I DIDN’T KNOW THAT!

    El otro día pasó por casa un primo de un amigo a traerme un libro que yo le había pedido, el libro es “The Goodman of Paris” que es “un tratado de moral y economía doméstica de un ciudadano de París, circa 1393, traducido por Eileen Power, cuyo título original es “Le Menagier de Paris”; su anónimo autor escribió el libro con el objeto de darle consejos (¿instrucciones?) a su joven esposa (20 años), (él 60) (ningún boludo el hombre). En esos tiempos era muy común dictarle instrucciones u órdenes a las esposas. La primera parte trata de costumbres, modos, religiosidad propios de la Edad Media; la segunda es un tratado de vida doméstica: la jardinería, la contratación de la servidumbre, la administración del hogar, la compra de los alimentos, la preparación de la comida, lo que parece que a la larga termina siendo un libro de cocina (aun no lo he leído) estimo que algo de las piruetas en la cama debe haber. Compré el libro porque quería ponerle cotidianeidad a la Edad Media ya que tenía que dar una charla sobre cocina medieval y necesitaba el contexto para completar la visión de las cocinas donde reinaba Guillaume Tirel, alias Taillevent (1310 – 1395) cocinero real, autor del primer libro de cocina en Francia “Le Viandier” de 1365 cuyos manuscritos había visto en la Biblioteca Nacional de París (recuerden que la imprenta se inventó en Alemania en 1434).

    Este primo, Francis, tipo muy simpático, conversamos de literatura, de historia, de economía, no podía creer que teníamos 2% de inflación por mes “How can you live?” y de futbol ya que había visto varios partidos del mundial, incluída la final, con sábana de Malvinas, llantos y empujones y me preguntó sobre los colores de nuestra bandera que parece que le gustaba mucho, yo devolví el halago diciéndole que a mi también me gustaba la de su país, por la historia que tiene su diseño y que discrepa de lo que a los estadounidenses les enseñan en el colegio, así como a nosotros nos cuentan que son los colores del cielo, bueno también nos cuentan que la inflación de julio empezó con “0,…”.

    Puso cara de sorpresa y me dijo lo clásico, las estrellas indican la Union de los estados: una estrella un estado y las franjas rojas y blancas; 13 en total; representan a las 13 colonias, que se independizan de Gran Bretaña.

    Entonces le conté la historia, que me había narrado un pastor anglicano, Horace Farrell, con quien me puse a conversar en la Catedral de Durham, que es una maravillosa expresión del arte normando construída entre 1093 y 1133, sobre los restos de una iglesia sajona; algo que parece haber sido muy común, Chartres, está construída sobre un templo druida y todas las iglesias del Cusco sobre antiguos templos Incas (porque señores Dios es uno solo y es Católico Apostólico y Romano , ¡cómo se atreven Druidas e Incas a llamar Dios a sus muñecos!). Fue Abadía Benedictina hasta 1541 y en ella está enterrado Beda el Venerable fallecido en 735, autor de “Historia eclesiástica del Pueblo Inglés” y maestro de Alcuino de York, que intentó en vano enseñarle a leer y escribir al Emperador Carlomagno.

    Este pastor, Horace Farrell me llevó a la inmensa cocina de la ex abadía y me comentó que en tiempos del Prior John Washington (1416 – 1446), antecesor del Presidente George Washington, había un pastelero que solía hacerle tortas al goloso Prior, con azúcar coloreada y que con franjas rojas y blancas decoraba sus pasteles, que reproducían el escudo de armas de los Washington con estrellas y franjas de esos colores, y a renglón seguido me llevó a una galería donde se ve el escudo de armas, que verdaderamente parece haber inspirado el diseño de la bandera de los Estados Unidos. Tal vez George Washington quiso ponerle un poco de humor después de tanta batalla por la libertad.

    El norteamericano sorprendido. Luego reflexionó, la verdad “I didn’t know it”, pero suena más lógico que poner las 13 colonias si era de ello de lo que nos estábamos liberando. But well life is very raro, todo raro.

  • A LA MESSI: YA ESTÁ LA COMIDA

    “En torno a la Messi no se habla ni de política, ni de religión, ni de sexo, sólo se habla de futbol”. Me despierto pensando en el Mundial de futbol. El viernes a la noche me puse de muy mal humor, realmente estaba furioso por como iba el el encuentro entre Cabo Verde y “nosotros” (así fue como lo pensé) y creo que esto último fue parte de mi enojo, de mi malestar. ¿Por qué dije nosotros? Cuando el tiempo reglamentario se agotó y el partido iba 1 a 1, salí de la casa de mi hermana, donde lo había visto. No quise mirar el suplementario, porque suponía que iríamos a penales. Estaba seriamente embroncado, con una bronca desconocida en mí: suelo enojarme por la injusticia, la ignorancia, la impunidad reinante en nuestro país, el desparpajo imperial de Trump, en una sociedad que siempre admiré y que lo sigue votando; también me da entre bronca y vergüenza lo mal hablado que es el Presidente Milei, tanto en su contenido “pedo de buzo”, “ensobrados corruptos hijos de puta” como en sus muletillas “O sea digamos” al inicio de cada nuevo párrafo y peor aún me enfadan sus gestos: su abrazo al hipócrita Adorni en el Salón Blanco de la casa de Gobierno, en momentos de la jura de su sustituto. Me da bronca tener que dar cuatro veces la vuelta a la manzana para poder estacionar cerca de casa en San Isidro y me dan bronca mis equivocaciones, mis errores que a pesar de los años sigo repitiendo. Voté por Milei las tres veces porque soy un liberal de formación y por convicción, creo que el liberalismo es lo que más se aproxima a lo soportable en cualquier gobierno y quise creer que él lo encarnaba; ahora sé que lo es solamente en cuanto al “mercado”; y los ciudadanos, la gente “nosotros” somos mucho más que mercado: eso ha sido lo grandioso del liberalismo donde cada individuo es Rey: la libertad individual frente a la máquina de impedir y controlar que es todo Estado.

    Cuando ayer desperté, leo en el diario “La Nación”, en el suplemento “Sábado” “La Gastronomía entró en modo Mundial”; la nota está ilustrada con cuatro fotos de Messi: Messi chocolate, Messi pan, Mess café y Messi en forma de milanesa sobre colchón de papas fritas. Scaloni, Messi y la selección nacional me parecen el mejor ejemplo de lo que nosotros deberíamos ser; y el viernes sentí que perdíamos y no lo pude soportar. Sentí; erroneamente; que perdía una manera de ser y no un partido de futbol. Ese es el malestar. El viernes podría haber manejado las pocas cuadras desde la casa de mi hermana a la mía con los ojos cerrados; ni los perros merodeaban el barrio. El futbol nunca fue pasión en mi; jugué de chico porque me encantaba estar con mis amigos, pero me aburría ver futbol por la tele y no debo haber ido a la cancha más de 20 ó 25 veces en toda mi vida y hoy veo que mujeres, chicos, en fin todos y en todos los países se pintan la cara, se visten con la camiseta, sacan banderas, se disfrazan, todo Pan y Circo como en la Roma Imperial. Por un lado cortina de humo,por el otro sana alegría que estalla y une: suerte de recreo mundial, cada cuatro años.

    Ya pasó, creo que la selección argentina me encantaría que nos reflejara totalmente, lamentablemente, creo que como sociedad somos más “O sea digamos”, “no tengo pruebas, no tengo dudas”, “no están muertos, no están vivos, están desaparecidos”, “hay que pasar el invierno”, “cinco por uno no va a quedar ninguno”, “si no se sabe se inventa”, “Chiqui Tapia, Toviggino varios jueces encumbrados”. Todo muy “Grasa”. Hecha mi catarsis me voy hasta el muelle de Pacheco a ver la salida del sol.