Categoría: Ensayos

  • TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE QUE AL FINAL SE ROMPE

    Recibo el diario La Nación los sábados y domingos: el sábado 19 de septiembre hubo ocho artículos referidos a la Inteligencia Artificial, al día siguiente 20 de septiembre de 2026, fueron cinco las menciones a la misma inteligencia, dos de ellas ilustraciones (Colombato y Boligan) y una publicidad de vinos.

    Información, preocupación, cierto clima de “luz amarilla”; la característica humana de tener la necesidad de un “Cuco”, o cierto nivel de alarma. El brutal grado de ignorancia que tenemos de lo que usamos a diario. Me suelo preguntar ¿sabemos qué es la electricidad, los que no podemos vivir sin ella? ¿Sé acaso como funciona el motor de mi auto? ¿La gran mayoría de la población puede explicar cómo funciona la economía? ¿Puede un ciudadano de cualquier país explicar por qué ha votado por quien votó? ¿Cuántos de los pasajeros de un tren suburbano en Filadelfia, Avignon, o Buenos Aires pueden decir algo del Teorema de Fermat, James Joyce, Nietzsche, un stent, o un potage de ecrevices?). Es más un pastor de cabras en Rodas, ¿podía, acaso, hablar con coherencia del Coloso que se erigía en su isla en tiempos en que Platón charlaba con sus discípulos en Atenas? ¿A un esclavo romano le preocupaban los Idus de Marzo? ¿O a lo largo de la historia la humanidad se mueve sin comprender totalmente o aún ignorándolo todo sobre el mundo que habita?

    Efectivamente creo que es así y esa parcial ignorancia es la que nos hace confiar en la destreza, habilidad o conocimiento del otro, sobre aspectos que desconocemos, o nos disgustan o simplemente no nos interesan. Nuestro parcial conocimiento del mundo nos relaciona con los otros. Nuestras carencias nos hacen sociables. La montaña en soledad es sólo para Heráclito, Zaratustra o los sabios.

    Las notas del sábado hacen referencia a la actitud del Presidente Trump de seguir con el avance de la IA y descartar todos los miedos sobre la posibilidad de que los robots se apoderen del mundo y ciertos recaudos de algunos CEOS de las empresas productoras y el temor de que una tregua en la producción pueda generar turbulencias en los mercados. Por otra parte se informa que “Claude” está a punto de crear a su sucesor; esto sí que es velocidad, sobre todo si uno lo compara con la actitud de Warren Buffet que a los 96 años, decide dar un paso al costado y ceder la presidencia de sus negocios a su hijo. Hay una nota a doble página sobre la “IA en el aula” que pasa revista a lo que sucede en gran parte del mundo, sobre cómo usarla en la educación primaria y secundaria. Me pregunto ¿cómo hara Gildo Insfran? ya que a diario se lo ve frente a niños de primaria que ante la pregunta de una degenerada obsecuente sobre la escolaridad: ¿Gracias a quién tienen kit escolar? y el coro de delantal blanco responde “Heil, gracias al Gobernador”. Los columnistas, Héctor Guyot y Mariano Donadío le dedican la última página a la IA. Otros dos artículos hacen referencia a la misma en el suplemento “Negocios”, “La IA gana terreno en guía de compras” y otro se refiere “Al lado oculto de la IA” (el CUCO) y la página central del suplemento “Ideas” publica dos notas que se refieren a la “IA Rebelde” y las posibles maneras de imaginar “el apocalipsis algorítmico”; más “CUCO”

    El diario del domingo trae una ilustración de Juan Colombato con el perfil del CEO de Open AI, Samuel Altman intervenido, con el perfil de un robot y una referencia, otra vez al “CUCO”: “… Ia que un día deje de obedecernos”. En hoja 5 a toda página La Finca Alma Mora publicita su vino, con el rostro de una mujer curtida mirando al mundo y el texto “nadie entiende el amor del todo, pero a la Inteligencia Artificial nunca le rompieron el corazón. A Mónica (la mujer curtida) sí”. Termina con “No le preguntes a una IA sobre el amor. Preguntale a los que realmente amaron” (Se dan cuenta por qué dije la mujer curtida ¿no?). En página 8 se da noticia de demandas a las empresas de IA por la desaceleración en la carrera por parte de particulares afectados y en la nota que le sigue Trump anuncia un “zar” para supervisar la tecnología (estimo que algo así como un CUCO controlando al CUCO). Al final la tira de Boligan que me gusta siempre mucho y hay veces que las recorto y las pego en mi “album de figuritas”, esta vez también hace referencia al CUCO, ya que titula su ilustración “Creando protagonista para nuestra nueva película de terror”, donde se ve a técnicos trabajando sobre un cuerpo, que al final se para y amenaza a sus hacedores, ostentando en su metálico ¿o será de acrílico? pecho el nombre “AI “.

    En fin, así las cosas; la verdad es que cada año que pasa estoy más inclinado a seguir los pasos de Heráclito y Zaratustra; más por hartazgo de la humanidad, que por creer que me haya acercado a la sabiduría. Observo, con cierta ira que toda innovación viene siempre acompañada del “CUCO”, siempre hay un infierno, una reprimenda, o un miedo. Todos (al menos eso creo) hicimos un día el amor por primera vez, dimos el primer examen en la Universidad, caminamos el Himalaya por 15 días, remamos el Amazonas por 12 días, cabalgamos la estepa de Mongolia durante una semana, volamos en globo en Capadocia y Abu Dabi, recorrimos el desierto a camello en Marruecos, pescamos en el Índico en noche tormentosa un pez enorme, recorrimos Malvinas, subimos a un glaciar en Alaska y sí claro que nos emocionamos y se nos conmovió la seguridad de lo conocido, pero saben qué, hay que atreverse a lo nuevo, de lo contrario seguiremos achatados, aburridos y creando CUCOS por doquier. SAPERE AUDE gritó KANT hace más de 200 años y hace más de 100 NIETZSCHE estalló con DIOS HA MUERTO y PERÓN nació en 1895, CARAJO, ¿se entiende o no se entiende una verga) ¡AH! la VERGA, me da cosa.

  • OLOR A NAFTALINA

    Cuando en 1895 nacía Juan Domingo Perón, estaba al frente de la Iglesia Católica Apostólica Romana, el Papa León XIII que había nacido cuando Buenos Ayres era la capital del Virreinato del Río de la Plata, ya que ello ocurrió el 2 de marzo de 1810 y murió el 20 de julio de 1903.

    Hace 50 años, el 1 de abril de 1976 nacía Apple de la mano de Steve Jobs (1955 – 2011). John Ternus que ayer asumió como CEO de la compañía tenía entonces 11 meses de edad, ya que nació el 19 de mayo de 1975 y sucede al exitoso e innovador Tim Cook (1960).

    Hace 50 años hubo una revolución que sigilosamente fue modificando nuestra manera de pedir comida, comprar, vender, trabajar, estudiar, hacer una cita y tal vez enamorarnos, tener un ocasional encuentro sexual, viajar, comunicarnos, operar con el banco. Esto de los cambios, no es nuevo, cada tanto nos replanteamos cómo hacemos las cosas; digamos cuando en el año 330 Constantino decreta que el cristianismo será desde entonces la religión oficial del Imperio, el mundo romano se conmocionó. Cuando mil años después Mohamed el Conquistador toma Constantinopla, la cristiandad se sintió amenazada en sus valores y varios nobles a cuyo frente estaba el Gran Duque de Borgoña se juramentaron en lo que se conoce como el “Voto del Faisán”, para recuperar la capital del Imperio Bizantino, hecho que quedó en deseos no cumplidos. Ya en los comienzos del Siglo XIX cuando Napoleón invade España, el Imperio donde nunca se ponía el sol, sufre una herida mortal que aprovecharon las clases dirigentes de América del Sur y cuando a los pocos años Wellington derrota a Napoleón, el panorama político mundial volvió a sacudirse. Un siglo después cuando Hitler se instala en el centro de Europa en uno de los países que más pensamiento filosófico le aportó a Occidente, el mundo volvió a conmocionarse y a renglón seguido tembló cuando dos bombas atómicas estadounidenses cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, inaugurando otra era. Los tiempos comenzaron a acelerarse.

    En fin cada tanto suceden estas cosas que nos sacuden. Cuando yo nací el poder político en el país estaba en manos del fundador del Movimiento Nacional Justicialista, que con el grado de General, y el cargo de Presidente de la Nación gobernaba y sus seguidores cantaban “combatiendo al capital”. Hice desde entonces lo que cualquiera de ustedes ha hecho, a mi manera, que no es ni mejor ni peor, es la mía: intenté a veces con éxito, otras con rotundo fracaso ser yo mismo: lector voraz, viajador serial, soltero adicto a la libertad, buen cocinero, profesor apasionado, cabrón intenso. En ese transcurrir el General exiliado en la España de Franco regresó y ya con el Grado de Teniente General sus seguidores volvieron a cantar “combatiendo al capital”, después ya sabemos, golpe militar, desaparecidos, guerra de Malvinas, recuperación de la democracia, juicio a las juntas militares, indultos de Menem en donde “combatiendo al capital” parecía entonarse murmurando hasta que nuevamente tronó el combate al capital, pero la acumulación del mismo en bolsos, valijas, cajas fuertes esquivaba el combate. Tengo ahora 78 años y vengo sospechando que el próximo Presidente de la Nación será otro miembro del Movimiento Nacional Justicialista, que parece que de “movimiento” tiene poco, al menos con respecto al ejercicio del poder. En los próximos meses tendremos la visita de su Santidad León XIV. Todo se mueve con vértigo, aquí en la patria todo tiene un tufo a “eterno retorno de lo igual”, le pido mil disculpas a Nietzsche, por hacer uso de su concepto para este eterno avatar nacional.

  • ESOS RINCONES QUE NO QUEREMOS VER

    Hay rincones, cajones, pequeños cuartos, el placard del fondo, el sótano, el altillo, garage, donde se acumulan útiles (inútiles), artículos de limpieza, diarios, papeles, trastos, cosas, “esto que no sé por qué lo guardo”. Ha pasado en todas mis casas, sé que a los otros también les sucede, recuerdo una cómoda en casa de mis abuelos, el mueble blanco o el altillo en casa de mis padres, los rincones de las casas de mis amigos.

    Sucede en las casas y edificios públicos y privados de todas las ciudades de todos los países. Cada tanto en un arranque de orden entro en ellos: miro, me espanto, rompo, tiro, despejo, me canso, cierro, apago y vuelvo a acumular. A veces la limpieza es interior porque también hay pensamientos, ideas, planes que por una u otra razón quedaron en la buhardilla de uno mismo.

    Cada tanto uno entra en esos recovecos del corazón.

    En la sociedad de la que soy parte, en ésta, en la nuestra donde comparto un pasado común con 47.000.000 de individuos de todas las edades, clases sociales, niveles de educación, religiones, profesiones, ideologías. Entro en ese desván común para desprenderme para siempre de un concepto que existe desde que nos declaramos una nación independiente: EL ESTADO SOY YO. Con el tiempo, a partir de 1853, nos constituimos como República Argentina, pero a lo largo de estos 173 años de vigencia de la misma, los que han dirigido el país cuando no la transgreden en el principio de igualdad ante la ley, le agregan el que exclama LA LEY DICE LO QUE YO DIGO QUE DICE: y esto oscila entre VIVA PERÓN CARAJO y VIVA LA LIBERTAD CARAJO, pero si lo que nos une es el CARAJO, tal vez la claridad institucional que busco en vano haya que ir a buscarla a otro país.

  • EL MATAMBRE

    “Le matambre (coupe-faim) est typiquement argentine” Larousse Gastronomique.

    “Dime lo que comes y te diré quien eres”, es uno de los conocidos Aforismos del Catedrático que Anselm Brillat-Savarin (1755 – 1826) nos expone en su “Fisiología del Gusto” de 1825; el mismo año en que Esteban Echeverría (1805 – 1851) parte para Francia donde permanecerá estudiando y escribiendo hasta 1830 en que regresa a su patria.

    Corren años aciagos para el recién llegado a Buenos Aires. El gobierno de Juan Manuel de Rosas, omnipresente, le provoca la misma desazón que a un experimentado marinero la impericia de un capitán piloteando su nave en un mar colmado de sirenas y arrecifes. Echeverría había imaginado para su joven país un mejor destino, pleno de finezas, de elegancias sutiles, de elucubraciones racionales y planteos lógicos donde imperasen la dialéctica, el debate filosófico, la discrepancia democrática. Le tocó, en cambio, vivir una época salvaje, le correspondió rebelarse, ser testigo y dar testimonio de ese tiempo de ferocidad.

    Tal vez Rosas fuera un producto de esa desmesura que es la pampa, de ese infinito indómito habitado por el aborígen comedor de carnes crudas, desnudas de salsa o aderezo, como su cuerpo curtido por el viento. Eran épocas de patrón de estancia, de fronteras móviles, de machos y no de caballeros, pero Don Esteban no estaba hecho para mandar y mucho menos para obedecer. Soñaba con tribunas y claustros donde la palabra fuera vehículo de hechos jurídicos, narraciones románticas, discensos y crítica. Don Esteban era hombre de salones literarios, jardines con canteros cuidados y poesía, no de corrales, matreros y vacas chúcaras. Era un ciudadano no un gaucho anárquico, era hombre de sujetarse a leyes no a gritos despóticos. La persecución política, cuando ya no pudo más, hizo que se expatriase como tantos otros en el Uruguay, al otro lado del río sin orillas. Pero antes de partir al exilio, del que no regresaría vivo, se había refugiado en la inmensidad de la incivil pampa donde se enfrentaría como Francisco Narciso de Laprida con su destino sudamericano, al decir de Jorge Luis Borges. Fue entonces que partió hacia ese océano de tierra y pastos y recaló en la estancia “Los Talas”, en Luján, en la Provincia de Buenos Aires, lejos del poder central, aunque próximo al poder emblemático de Don Juan Manuel, el omnímodo emperador de la pampa. En esa soledad y dolido por un destino que sabía no merecer, se sintió nostálgico en los lentos atardeceres que se devoraban el sol como Don Juan Manuel se devoraba su país de levita y de leyes. Día tras día se sentía morir en el ocaso y el amanecer no prefiguraba más que angustia. El mate y la ginebra le parecían gustos distantes del complejo sabor del Earl Grey y del aterciopelado untuoso del vino de Constancia, pero a veces el canto de una calandria, el majestuoso andar del hornero, el son de hojas y ramas batidas por el polvoriento pampero, esa música profunda de la llanura, traían cierta paz a su espíritu.

    Un buen día después de haber saboreado un jugoso y tierno matambre dio a luz un exiguo y sentido ensayo sobre ese trozo de carne vacuna, deleite único y símbolo singular de su país. En esa vianda simple, descubrió la inteligencia del gaucho para proveerse de sustento y ese reencuentro con la cocina popular lo colmó de energía, tomó la pluma y engendró “Apología del Matambre”.

    “El matambre – nos dice – nace pegado a ambos costillares del ganado vacuno y al cuero que le sirve de vestimenta, así es que hembras, machos y aun capones tienen sus sendos matambres, cuyas calidades comibles varían segun la edad y el sexo del animal; macho por consiguiente es todo matambre cualquiera que sea su orígen y en los costados del toro, vaca o novillo, adquieren jugo y robustez”.

    Así, su descripción del corte de carne. También va a apuntar que un extranjero podría creer que Matambre fuera el nombre de una persona ilustre o el de un rico hacendado, que una vez explicado que el nombre es la unión de “mata” y de “hambre” podría suponer ante la sonoridad que se pudiera estar nombrando a un ladrón o un asesino. “No es por cierto el matambre ni asesino ni ladrón, lejos de eso, jamás que yo sepa a nadie ha hecho el más mínimo daño: su nombradía es grande, pero no tan ruidosa como la de aquellos que haciendo gemir la humanidad, se extiende con el estrépito de las armas, o se propaga por medio de la prensa o de las mil bocas de opinión”.

    Esteban Echeverría fue un político, un romántico, un liberal, un progresista, un anti caudillos, un unitario, un intelectual encerrado en ese laberinto extenso y opresivo y su ensayo que es una crítica política genial, describe sin nombrarlo a su archienemigo, a Rosas, como persona ilustre, rico hacendado, ladrón, asesino. Su “Apología del Matambre” es una diatriba contra tiranos. Pero el matambre es al mismo tiempo un símbolo perfecto de esa espléndida llanura que lo vio nacer. Vasto y sin aparentes accidentes como la llanura bonaerense y la estepa patagónica, rústico y simple como su población nativa y mestiza, pródigo y amable como sus habitantes actuales, arquetipo de sencillez como todo producto de la culinaria popular; le bastaba al gaucho en sus correrías matar la vaca, hacer una incisión y un corte en el cuero y con destreza trabajar con su facón rodeando el costillar, extender ese gran manto, espejo del territorio sobre la parrilla improvisada y comerlo bajo la sombra del ombú.

    Pasaron los años, pasó Don Esteban, pasó Rosas su propio exilio en Southampton, del que tampoco regresó vivo y otros exilios trajeron desde Europa a los gringos que poblaron el campo y le dieron otro perfil. Ese espacio vacío se fue llenando y como reflejo de esa acción civilizatoria también se llenó el matambre: los italianos picaron zanahorias y cebollas, los españoles pimientos y ajos, los franceses incorporaron “petits pois”, se llenó el matambre como el judío llena el bareneke, como el escocés el haggis y se enrolló como el árabe enrolla en la hoja de parra el codero y el arroz, se lo ató con hilos rústicos y se le dio cocción de pot au feu, luego un inglés James (Jimmy) Curry (eso me contaron), mezcló hierbas y surgió como agua bendita el chimichurri, aderezo especiado para todas nuestras carnes.

    Aquí va entonces el matambre relleno, crisol de razas culinario que puede comerse frío como entrada o caliente si se cuece en croute como hace el ruso con su kulibiak.

    RECETA: Desgrasar el matambre. Extenderlo e ir rellenando con zanahorias, puerrios, acelga, cebollas, pimientos rojos, finamente picados. Agregar arvejas, pequeños trozos de panceta, 2 huevos duros enteros. Una vez enrollado atar con hilo grueso y poner a hervir en 2 litros de agua con ajos, cebollas, laurel, orégano y sal gruesa durante 2 horas. Servir frío cortado en rodajas acompañado con ensalada verde.

  • EL MAPA DE LA MESA

    Hay un poeta, periodista y bohemio francés llamado Emile Goudeau (1849 – 1906) que en su libro “París que consume” da la siguiente definición de la “carte”: “Es un diccionario de la mesa, dividido en secciones”.

    No es un accidente que en francés, tanto “mapa” como “menú” se designen con la misma palabra “La Carte”. El mapa nos facilita la visión total del territorio, nos lo hace captable con tan sólo mirarlo, nos presenta una inmensidad en pocos centímetros de una pantalla o papel. Nos señala al territorio como tentador, apetecible, apoderable, conquistable. Tal vez este haya sido el posible origen del mapa que es también válido para el menú (la carte) que un cocinero nos presenta para ubicarnos, tentarnos, abrir nuestro apetito y conquistarnos como clientes para su restaurant.

    Invento bélico imperialista (el mapa), donde el invadido pierde; parece en cambio que el menú fuera su contrapartida: gano con tú invasión. Te abro las puertas para que entres y comas y bebas todo lo que quieras: aquí tenés la carta, transitá su geografía.

    Después de haber conquistado el poder, la burguesía marcó su territorio como todo grupo triunfante; privilegió sus lugares santos y ocultó sus espacios no deseados. Situó cárceles, cuarteles y manicomios en los suburbios. El centro fue ubicado alrededor de la plaza pública con su burgués de hierro, cobre, o mármol, de ser militar montado, de ser civil con libro o ley en mano, mirando al templo, al banco y cercano a los mejores restaurantes, donde el servicio será no en mesa colectiva, sino individual/familiar (el hombre libre, el “self made man”), donde te servirán en un determinado horario el almuerzo y en otro la comida de la noche (el tiempo es oro para el burgués), el mozo te ofrecerá el menú, el mapa “la carte”: no hay nada peor para un recién llegado que estar desorientado; cada plato vendrá con su precio y al elegirlo estarás firmando un contrato: son los andariveles por los que andarás moviéndote, burgués recién llegado después de la Revolución que ha marcado tu triunfo con la consigna de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

    La palabra “menú” aparece por primera vez en Francia a principios del 1700, deriva de Minor o Minutus, para indicar la sucesión de acontecimientos de una fiesta. Era común desde antiguo, en los palacios, tener clavado en un poste, columna o marco de puerta, un papiro anunciando que es lo que iba a ser servido. Es recién a finales del siglo XIX que se hacen conocidos por todos y no sólo por los nobles debido al auge de los restaurantes que habían comenzado con aquella inscripción en una pizarra en la puerta del local de ventas de caldos de un tal Monsieur Boulanger que en 1765 anunciaba “Venid a mí, hombres de estómagos fatigados, que yo os restauraré”, dando origen a esa magnífica institución que ya en 1800 suma más de cien establecimientos en el centro de París.

    Los más simples presentan el “Plat du Jour” y tal vez alguna reciente creación del cocinero, a quien le agrada el nombre de “Cuisinier” el patrón de la cocina. Los más complejos, dan cuenta de ostentación de quien detenta el poder (el jefe: CHEF).

    Termino con dos ideas, una es de Iván Turguenev (1818 – 1883) “Hay dos genios gemelos: el genio del amor y el genio del hambre. Ambos tienen el mismo propósito: la vida no puede parar, la vida debe sustentarse y debe generar”. La segunda idea es la de un ignoto cocinero vietnamita “Después de 30 años de guerras y ocupaciones, nuestros hábitos gastronómicos son nuestro único signo tangible de que aún existimos como pueblo”.

  • LOS NO LUGARES

    En 1992 el antropólogo Marc Auge (1935 – 2023) publica “Los no Lugares: una antropología de la sobremodernidad”, libro que me aburrió, es más hoy lo busqué en la biblioteca y no lo encontré(es muy raro que pierda un libro), pero algo ha de querer decir. Lo que recuerdo es que destaca que las autopistas, las habitaciones de hoteles, los aeropuertos y el supermercado son no lugares, es decir espacios funcionales, de tránsito, carentes de identidad, por los que pasamos como para ir a otro lado, lugares híbridos, sólo necesarios pero carentes de trascendencia. En fin nunca lo entendí demasiado; digo una calle de Londres, Buenos Aires o Berlín en 1910 podría ser también una calle de paso, intrascendente, o acaso no se podría decir lo mismo de un gran mercado en la Edad Media, una posada donde un viajero pernoctó una noche en Edimburgo en 1698, podría ser el equivalente de ese ignoto hotel donde me hospedé por el sólo hecho de descansar en un pueblo de India cuyo nombre no recuerdo. Y ya que estamos “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme… no es acaso un No Lugar.

    A mi me parece que una vidriera de una tienda importante puede ser un No Lugar, no es ni el interior del comercio, ni la calle, “per se” carece de importancia, lo importante es lo que exhibe y sobre todo cómo lo exhibe, y ese es el trabajo de los vidrieristas, que salvo que uno los vea haciendo su trabajo y aún así desconocemos su nombre. Una frontera podría ser otro No Lugar, recuerdo que la primera que crucé fue en el norte La Quiaca – Villazón. La Quiaca me pareció Argenbol y del otro lado, Villazón, parecía Bolitina, no creo que el nacionalismo pueda tener muchos adeptos en esos No Lugares, porque en su diferir son iguales. Se me ocurre un confesionario como otro no lugar, al menos para el pecador, no para el cura (bueno también son pecadores), digo para el que siente culpa y espera ser redimido y aliviado, un confesionario es un No Lugar, pienso que para el sacerdote es todo lo contrario , supongo que ha de ser el lugar donde más poderoso ha de sentirse, su tarea es otorgar una penitencia a un arrepentido, el cura, en cambio, se va con un secreto íntimo, tiene a hombres arrodillados frente a él y a mujeres a su lado, si bien mediante una ventana tejida, donde a lo sumo huele lapiz labial o mal aliento, y alguna fantasía que seguramente tendrá que confesar, o no.

    Si se me permite la moneda argentina, es El No Lugar Económico; entre 1970 y 1992, le hemos quitado 13 ceros: En 1970 pesos ley 18.188 pasamos de 100 Pesos moneda nacional a 1 Peso ley (2 ceros); en 1983 pasamos al Peso argentino, 10.000 Pesos ley 1 Peso argentino (4 ceros); en 1985 el Peso argentino se hizo Austral y 1000 argentinos pasaron a ser 1 Austral (3 ceros) y en 1992 llegó el Peso convertible 10.000 Australes 1 peso (4 ceros)) y así llegamos a los 13 ceros en 22 años. No se si Marc Auge estaría de acuerdo, pero si definimos moneda, como el común denominador de los bienes puestos en el comercio, con este tipo de falta de identidad es no sólo lógico sino hasta saludable inclinarse por el dolar y lo más importante es que hace de nuestra economía un No Lugar. Por otro lado el nuestro debe ser el país con el mayor número de millonarios, es más sólo es un país de millonarios y de multimillonarios, estimo que la mayoría de los argentinos tiene 725 dólares que es un 1.000.000 de pesos (si ya sé que hay gente que duerme en la vía pública, también en San Francisco, New York, Londres y París). Podríamos difundir este slogan “Argentina el país donde todos son millonarios con un 40 % de pobres”, esto sí que sería el OXÍMORON NACIONAL Y POPULAR.

    Para terminar, acaso nuestras vidas no son un No Lugar, estamos de paso muchachos, o en 100 años alguien se acordará de Adorni, o de vos o de mi. En cambio de Heráclito seguimos hablando.

    Bueno suficiente por hoy, me voy a leer a Philip Dick que me lleva a otros lugares.

  • TOMANDO EL TÉ CON TEODORO ADORNO Y MARÍA AURELIA BISUTTI

    5’oclock tea, una tradición los domingos en la casa de la niñez, una vez en Harrods en Londres otras en Liberty también en Londres, a cualquier hora durante los 6 meses que estuve entre Sri Lanka, India y Nepal en 1980. Hoy y por circunstancias que paso a relatar, el té es con Teodoro Adorno (1903 – 1969) filósofo, Escuela de Frankfurt y María Aurelia Bisutti (1930 – 2010) actriz argentina, muy bella, muy dulce, quien durante 1956 y 1957 a las 17 hrs. por Canal 7, blanco y negro fue mi primer y último teleteatro al regreso del colegio mientras tomaba el té, que era café con leche, vainillas o tostadas con manteca y miel.

    A raíz de una invitación a participar en un taller donde se trabaja sobre el tema “El Ensayo”, junté sobre el escritorio los 7 tomos de la edición de Flammarion de “Les Essais” de Michel de Montaigne (1533 – 1592) con introducción, notas, glosario e índice de H. Motheau y D. Jouaust cuya primera edición es de 1886 – 1889 con reimpresiones en 1922, que es una belleza por el papel, la encuadernación en cuero, los bordes dorados y que cada tanto leo y comparo con la edición de Cátedra en 3 tomos, edición de María Dolores Picazo y excelente traducción de Almudena Montojo, Madrid 2005, que es en la que subrayo, anoto y dibujo, y que también es excelente y uno ve como evolucionó la edición en estos 100 años: son dos mundos, se nota la democratización de la cultura: es más bella la francesa (digamos es más aristocrática, más de biblioteca), la española es más de acarreo, (de aula universitaria). Digamos que la edición francesa es oral (la leo), la española es corporal (la trabajo). Pues a gozar el cuerpo.

    También sobre el escritorio “Complete Essays” de Francis Bacon (1561 – 1626) de Dover Publications, Inc. Mineola, New York, con Introducción y notas de Oliphant Smeaton, 2008 que es en tipografía la reproducción de la edición de 1936 que copia a la de 1906 donde están los 58 ensayos y acompaño con una selección en español de Taurus Buenos Aires 2013, que bajo el título “De la sabiduría Egoísta”que es el ensayo XXIII “Of Wisdom for a Man’s Self” es un austero y bello ejemplar. También sobre el escritorio “Mínima Moralia” de Theodor Adorno y “Ensayismo” de Brian Dillon (1969); entonces falta la actriz María Aurelia Bisutti.

    Me explico, con todo ese material sobre el escritorio, comienzo releyendo a Brian Dillon, ya que trata precisamente sobre el “ensayo” que para muchos no es un género narrativo y para algunos no es siquiera una forma, sino un juego que crea sus propias reglas. Lo primero que observo es que tanto Montaigne como Bacon comienzan los respectivos ensayos con el típico (De, Des) (no todos), el francés y (Of) el inglés (todos) y Dillon con (Sobre),(About) (todos).

    Me levanto, me preparo un café, vuelvo al escritorio, tomo “Minima Moralia”, leo el índice, me detengo en el número 40 “Hablar siempre, pensar nunca”, me detuve porque me pareció algo muy argentino: palabras, palabras, palabras, words, words, words, mots, mots, mots y me acordé de “Argentinos a las cosas” de Ortega y Gasset y como estoy charloteando demasiado, voy a las cosas: Leo en Adorno “Desde que con la ayuda del cine, las soap operas y la Horney… ” todo bien, pero ¿qué es “la Horney”? porque con minúscula es exitado sexualmente o caliente (que es lo que provocaba María Aurelia Bisutti en la pantalla a mis 8 años), aunque ¿lo sabía entonces?, no pero si, como suele suceder a los 8 años o a mis 8 años, pero ¿”la Horney”.? Entonces IA y responde “Karen Horney (1885 – 1952), psicoanalista que a diferencia de Freud, pone el acento sobre lo cultural y no tanto sobre el individuo, queriendo hacerlo más adaptativo a la sociedad estadounidense; lo que enoja a Adorno porque cree que aliena al individuo en una sociedad que le produce malestar (a Adorno) en vez de liberar al individuo. *[Aquí interrumpo porque al escribir “produce malestar escribí (a Adorni)”, que es el Jefe de Gabinete que está por todas partes y asi como Adorno me produce placer Adorni me produce asco y vergüenza porque yo soy un liberal y él un grasa y ladrón y ejemplo supremo de palabras, palabras, palabras sin connotación alguna con la ética. Y mi tesis en la Facultad fue “Ética y Política en el Liberalismo”. También se me ocurre que el apellido Adorni al ser italiano, idioma en el cual la “i” es indicador de plural es decir “gnoccho y gnocchi” Adorno y Adorni (10.000 Adorni no hacen ni un Adorno)*] Me estoy dando cuenta que es verdad que el “ensayo” es un juego. Pues a seguir jugando entonces. Sigo con Adorno (¿es que Adorno es de origen italiano?); conozco el significado de “soap opera” viene de los radioteatros y luego teleteatros de 1930 , 40 y 50, son esos dramas de pareja o familiares que se daban a la tarde en Estados Unidos y como eran oídos (radio) y vistos (tele) por amas de casa, empezaron a ser auspiciados por empresas que vendían jabones, detergentes, artículos de limpieza y aquí es cuando invito a María Aurelia Bisutti que viene acompañada por Fernando Heredia (que en realidad se llamaba Enrique Alonso 1923 – 2018) y era la pareja para el “Teleteatro para la Hora del Té), a las 5 o’clock de lunes a viernes.

    En casa habían comprado la tele en 1955, era un mueble que aún conservo con televisión, radio y tocadisco, lo que se llamaba un combinado marca Sylvania importado de Estados Unidos, a mi hermana y a mí nos encantaba la lucesita roja que indicaba que el aparato estaba enchufado. Voy a la IA y me entero que Bisutti murió a punto de cumplir los 80 en un geriátrico y que tuvo un intento de suicidio por un estado de depresión, ya que “estar sin trabajo mata” dice en una entrevista. En ese tocadisco yo escuche mi primer 33 rp, era “Put your head on my shoulder” de Paul Anka en 1959 cuando salió y por supuesto era la cabeza de Bisutti la apoyada en mi hombro ya de 10 años de edad y quinto grado primaria. Pero vuelvo a Adorno, y me voy dando cuenta que el “ensayo ” es como un tablero de ajedréz donde las piezas tienen movimientos distintos según su identidad y también según Dillon que citando a Jean Starobinski dice que “essayer” verbo francés que se remonta al siglo XII, proviene de la raíz latina “exagium” que significa balanza y agrega que “intentar” deriva de “exagiare” que significa pesar y concluye que “ensayar” es valorar, pero (“también ha significado, históricamente, un florecimiento, un preámbulo y un ejemplo. También el pecho o la pechuga de un ciervo”). Adorno, mientras tanto sigue indignado con la Horney porque ella termina justificando los comportamientos individuales como un comportamiento social que le ocurre a la mayoría y entonces en vez de asumir la labor del autoconocimiento todo termina subsumido en un irresponsable “bueno nos pasa a todos”. Y voy a tereminar diciendo que la primera imagen que vi en el televisor en septiembre de 1955, cuando yo estaba en primero superior fue la de un cowboy montado sobre un caballo en dos patas (claro la tele venía de Estados Unidos) y la siguiente fue en el noticiero donde una mano mostraba unas moneditas de 5, 10 y 20 centavos, una caja fuerte desvencijada (violada) y una voz en off que decía acompañada de una música tétrica “Así han quedado las arcas del Estado después de la huída del tirano”, recuerdo que entonces busqué mi alcancía ,y yo un chico de 7 años, tenía más plata que la República Argentina. Algo no me cerraba.

    Conclusión 1: “Entre 1832 y 1836, seis millones y medio de acres fueron cedidos sólo a 122 personas y 10 personas recibieron más de 133.000 acres” (ver “Un País al margen de la Ley”, de Carlos Nino, Cap II, pag 59 y ss.). El peronismo en todas sus versiones (Perón, Menem, Néstor, Cristina, Alberto 1945 – 2023), y ahora el Jefe de Gabinete 2026 de La Libertad Avanza, todos con las manos sucias. La conclusión es Borges (nuestro Shakespeare) “Robar dineros públicos NUNCA NUNCA NUNCA ha sido considerado un crimen en la Patria”).

    Conclusión 2: María Aurelia Bisutti me hizo los cuernos con Adorno.

  • ALIAS, USUARIO, CÓDIGO, CLAVE, NO SOY UN ROBOT

    Billy “The Kid”, “Cara Cortada”, “Dicky Tricky”, “El Petiso Orejudo”, “Pepita la pistolera”; hubo un tiempo en que los “alias” se asociaban a criminales, asesinos, ladrones de bancos, estafadores; hoy, en cambio, la atildada y eficiente Ofelia González de Bianchi, Directora de la escuela número 8, el Presidente de cualquier Corte Suprema, la monjita tesorera del Colegio Inmaculada Santísima Concepción, vos, yo, cualquiera tiene un alias; es más DEBE tenerlo, so pena de ser declarado inexistente.

    Si tenés 28.000 pesos nacionales argentinos en una cuenta bancaria, necesitás una clave que asegure que vos sos quien decís ser, y por las dudas, sin repetir y sin soplar y poniéndote firme, repetila, no sea cosa que no te haya quedado claro quien sos de aquí en más para tu banco amigo y para que no te confundas con las otras claves para la compañía de seguro, el garaje, el Arca, la entrada a tu casa, la pertenencia al supermercado amigo que te aumenta los precios por más que la inflación está contenida.

    Los códigos solían ser de honor, o implicaban confianza en un sentir común, o en secretos a veces dolorosos, muchas otras amorosos, los había deportivos, de lealtades y códigos Civiles, Comerciales, Procesales y otros Internacionales; hoy son requeridos por cuanta burocracia se le ocurra al inútil burócrata de turno revestido de poder para imponerte el acceso a cualquier cosa un código alfanumérico, cuyas letras y sobre todo los números no se deben repetir y de éstos últimos recordá que nunca puede ser la raíz cuadrada del impar que has colocado antes de la “z “y jamás después de la “ñ” y menos aún de su versión “Ñ”. Tendrás que repetirlo para que no te confundas porque la institución amiga que te lo exige NO cree que seas un pelotudo, sino que vos sos falible, la institución amiga jamás.

    No olvides que sos “Usuario” y para ello es necesario un nombre porque sabés, hay muchos Carlos y Marías y Juanes Cruces y Glorias y Elizabetes (de éstas demasiadas: Isabelita, Cristina Elisabet, Karina Elizabeth) y entonces la institución amiga te propone Sin 5$ duros, que por supuesto podes cambiar cuando tengas ganas o más guita que esa miseria que has depositado.

    Si vas al supermercado amigo, el cual te ofrecerá siempre que te asocies a la fidelidad al mismo, una serie de puntos que sumados darán un puntaje que habilitará un descuento del 5% después de haberte aumentado el precio un 15%, recordá que vos no sólo vas a comprar, también te invitan a participar: vos te servís, vos abrís la imposible bolsita transparente que siempre está pegada, vos te manchás con la papa negra y vos te mojas con el líquido que se cuela de la bandejita de presa de pollo, vos pesas tu producto y no te confundas el dibujo de la berenjena violeta con el de la berenjena blanca y con el de la berenjena jaspeada porque todas tienen precios distintos y el descuento en berenjenas hoy aplica a las jaspeadas y si protestás viene “seguridad” y el supermercado amigo cuando se enoja es muy malo y te puede sacar a patadas en el culo porque si el Ministro de Economía lo puede hacer con los que no opinan como él, también el supermercado amigo lo puede hacer con vos, por más que esgrimas tu condición de comprador colaborador. ¡Ah! y por favor no pierdas el celular ya que en él está toda tu vida. El celular es más importante que todo lo demás: tu pareja, tus hijos, la llave de tu casa, tus amigos, tu conciencia, la fidelidad que te debés a vos mismo, tu sensualidad, tus pensamientos, tu sexualidad: el celular es DIOS y este artículo, doy fe, lo escribí yo que no soy un robot y tampoco quiero ser amigo de nadie más que los amigos que ya tengo, bueno, les dejo mi alias elso.duro.rete.

  • DOLLAR – DÓLAR

    “Dollar”, así se escribe en inglés. Dolar, en castellano (tal vez se podría decir en “argentino”, por nuestra adicción al mismo).

    Los dólares al que los argentinos nos aferramos como seguro de vida siguen durmiendo una siesta eterna en nuestros colchones, es decir siguen siendo “Dollars”. Ayer, 9 de abril se cumplieron dos meses de la entrada en vigencia de la LEY DE INOCENCIA FISCAL; me cuenta un amigo que es economista que 770 millones de “Dollars” (los del colchón) pasaron a ser “Dólares” (los que fueron depositados en los bancos) y que en el mismo período más de 4000 millones de “Dollars” (los emitidos por la Reserva Federal) pasaron a reforzar el relleno de los colchones argentinos.

    No soy economista, soy filósofo, es decir no tengo plata. Tener o hacer plata requiere tanta inteligencia, dedicación y tiempo como leer, subrayar, releer y exponer los 6000 libros que pueblan mi biblioteca. Aclaro que nada tengo en contra de los ricos, quiero y respeto a amigos que son economistas, empresarios, abogados, otros que tienen o arriendan campos, con el mismo cariño que tengo por otros que son poetas, libreros, cocineros, profesores de filosofía y literatura y algunos delirantes inclasificables. Mi filtro tiene que ver con el sentir, no con el tener; con calidad humana, no con status económico. Salvo que uno sea un rico heredero (no ha sido mi caso) y se haya inclinado por la filosofía; todo filósofo sabe desde el momento de seguir su vocación, que tanto en Argentina, Inglaterra o Rumania, en el siglo III AC, en el XVII y en el XXI no tendrá plata, tendrá libros, tiempo para pensar (el famoso ocio opuesto al neg – ocio). En el poco usual caso de haber sido un rico heredero como fue lo acontecido con Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951) heredero junto a sus hermanas de la segunda fortuna (verdaderamente cuantiosa) del Imperio Austro – Húngaro; como (creo) que corresponde a quien se dedica a filosofar, regaló su parte a sus hermanas, solicitó y obtuvo una beca en Cambridge y vivió toda su vida con una magra suma de dinero y en casas humildes y la última casi mísera. Pensar y escribir el”Tractatus Lógico Filosófico”, “Las Investigaciones Filosóficas”, los “Cuadernos “Azul y Marrón””, “Sobre la Certeza” y todos sus fragmentos agrupados en “Zettel”, asumir su homosexualidad en el tiempo que le tocó implican “sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas”.

    Me suelo preguntar por qué nos inclinamos por el “Dollar” y no lo transformamos en dólares. Creo que porque no nos creemos los unos a los otros, que es una manera de no querernos como nación, es decir como entidad colectiva; siempre tengo la sensación de que somos 47 millones de “hijos únicos”. No hemos sabido, en estos poco más de 200 años de vida como nación independiente, crear un sentido de comunidad y creo que esto nos viene desde nuestro origen cuando confundimos los conceptos de Autoridad y de Autocracia. Se es autoridad cuando uno es respetado por su sapiencia, por su conducta, por su don de gentes, por su destreza en alguna actividad, es decir por sus VIRTUDES y esto vale en primer término para quien ejerce el poder público, desde la Primera Magistratura hasta el agente de policía. La autoridad debe saber, que su conducta es siempre ejemplarizadora.

    Es en cambio autocrático, quien pretende ejercer el poder por la fuerza del temor. El miedo no es respeto, es generar obediencia por amenazas. Esto nos lleva a nuestros orígenes. Vengo sosteniendo que el verdadero “padre de la patria es el Brigadier General Juan Manuel de Rosas”, quien sólo aceptó ser gobernante si y sólo si se le confería la suma del poder público; ese no es un origen democrático, es autoritario y al autoritario no se lo respeta por virtuoso, se lo obedece por temor al castigo, se le teme o se le adula. Rosas gobernó durante los primeros 22 años de vida independiente, con los jueces de paz rurales (suerte de comisarios del régimen), con la mazorca (fuerza policial carente de estatutos) con tortuosos castigos corporales. Al jefe se le obedece, no se le discute, o en su defecto se lo adula. Perón fue así, Néstor Kirchner fue así, Cristina Fernández fue así, Milei es así, Karina es EL JEFE. Los barones del conurbano, los delatores de manzana, las unidades básicas fueron parte constitutiva de la creación de poder del peronismo; la copia urbana de los jueces de paz del rosismo; los influencers libertarios son la novísima expresión de lo mismo.

    LEY DE INOCENCIA FISCAL: Yo te declaro inocente; seguimos pues en el autoritarismo. Confianza, no perdones, confianza no amenazas. El cambio cultural, absolutamente necesario, querido y votado requiere de formas culturales diferentes: periodistas ensobrados, econochantas, “cagar a patadas en el culo”, kukas y otros epítetos son más de lo mismo, eso no hará que transformemos los “Dollars” en dólares. Eso sólo genera obsecuentes acríticos de un signo opuesto al anterior. Todos esos diputados y diputadas, senadores y senadoras que en programas de televisión por lo general a los gritos alaban al Presidente Milei, son idénticos a los kirchneristas alabando a su patrona. La obsecuencia no genera confianza, sólo alimenta escepticismo. El orden social es una maravilla, el caos el espanto. El problema que se percibe es que resolver esto llevará al menos 12 años, pero actitudes como la del Jefe de Gabinete de Ministros son las mismas de los personajes de la gestióin anterior y nos retrotraen al tiempo de Alberto Fernández.

    Es bueno recordar que la verdad libera; la euforia triunfalista es más de lo mismo. Al menos 12 años de austeridad, seducción, educación, respeto, ejemplaridad, equilibrio fiscal y social. DECENCIA. NO LOS VOTAMOS PARA QUE SE COMPREN CASAS, SINO PARA QUE LOS QUE NO LA TIENEN PUEDAN COMPRARLA CON SU TRABAJO.

  • BLURBS

    “Say Hello to the good buys”, propaganda de los Free Shops de Heathrow y Gatwick, Londres, en los coches del subte en 1978.

    “Perrier, le champagne des eaux minérales”, afiche publicitario en París en 1979.

    “Sapere Aude”, consigna de la Ilustración divulgada por Kant.

    “Un viaje que nunca olvidarás” Titanic.

    “Siganmé, no los voy a defraudar” Cartel de no vidente en estación Retiro, década del 90. (Estos dos últimos los acabo de inventar).

    BLURB, es un término acuñado por el escritor, crítico de arte y humorista estadounidense Frank Gelett Burgess (1866 – 1951) en 1907 para referirse a los párrafos publicitarios que promocionan un libro, es decir lo que leemos en las contratapas, solapas o cubiertas de los libros y que por extensión se aplica a carteles publicitarios, paquetería, envases o cualquier otro medio de propagación de una idea.

    El Blurb es una de las tareas del Redactor Publicitario (el “Publisher” en inglés). A partir de mediados del siglo XVIII los libros se convierten en un producto de la industria editorial y entran en el mercado y los Blurbs son parte de la estrategia de ventas. Han tenido grandes cultores como el escritor T. S. Eliot (1888 – 1965) que fue Publisher de Faber & Faber y que siempre decía que la escritura para promocionar un libro, le resultaba una tarea ardua y compleja ya que había que mantener el equilibrio entre ser elogioso y crítico. Hay escritores que colaboran con el editor en la confección de los Blurbs y se sienten a gusto con ellos como Stephen King y detractores absolutos como J.D. Salinger que los detestaba a tal punto de incluir en el contrato con la editorial una claúsula que establecía que en la tapa de sus libros sólo podía aparecer su nombre y el título de la obra.

    Esto de los slogans de venta, (los Blurbs) siempre ronda la tenue línea entre verdad y mentira, el sutil equilibrio entre la corrección y la exageración. Se me ocurre que el mejor ejemplo literario para explicarlo es el relato muy corto (casi un Blurb) de David Foster Wallace (1962 -2008) “Historia Radicalmente Concentrada de la era Postindustrial” cuyo argumento es:(resumo) En una reunión social un hombre le presenta una mujer a otro hombre, éste quiere caerle bien y le dice algo agradable, que la mujer festeja con risa exagerada para congraciarse con él. Luego cada uno sube a su auto y se va a su casa con la vista fija en el camino. Al presentador ninguno de los dos le caía demasiado bien, pero le encantaba quedar bien con todo el mundo. Foster Wallace termina el relato así :”Después de todo nunca se sabe, ¿Verdad que no?,¿Verdad que no?, ¿Verdad?”.

    Hay un libro excelente de Louise Willder (1972) editado por “gris tormenta”, titulado “Cien Palabras a un Desconocido” que da cuenta de esta desafiante tarea de ser escritor de Blurbs, vaya como ejemplo la tapa del mismo: “Un ensayo sobre el arte del elogio, la escritura de blurbs y otros textos persuasivos o engañosos que se usan para presentar y vender libros”.

    Los dejo y me pongo a pensar Blurbs para conseguir lectores que lean y critiquen mis artículos de este blog.