Categoría: Literatura

  • LA ARGENTINIDAD AL PALO

    La señora se sienta a la mesa de un coqueto restaurante porteño. Lee la carta, escoge Chateaubriand en sauce Bernaise.

    Después de algunos minutos -menos de los que suponía se requerían para la confección de su pedido-, la sonriente camarera le acerca un plato hondo con Malfatti.

    La señora entre confundida y sorprendida: No es lo que yo he pedido, debe haber una equivocación.

    No señora la equivocación es suya, aquí la carta es testimonial; lo dice, en cada una de las hojas de la carta que le presentamos: anunciamos el plato y servimos otro, nos avala la Justicia Electoral y 200 años de historia nacional.

    Pero yo no quiero comer esto.

    Puede no hacerlo, este es un país libre, puede recurrir a la Academia Nacional de Gastronomía y a la Corte Internacional de Justicia Gastronómica, salde la cuenta, firme aquí bajo protesta (le hace entrega de un formulario) y haga su reclamo.

    Considero esto un atropello.

    Puede ser, desde su punto de vista, sin embargo, bien mirado y a la luz de la experiencia, usted se enfrenta al más puro ejemplo de libertad individual. A usted, en principio puede afectarla, sin embargo usted puede hacer uso de esta misma institucionalidad testimonial.

    ¿Qué es eso?

    La ley dice lo que yo creo que la ley dice.

    Pero una sociedad, así no puede funcionar.

    Y quien le dijo a usted que nosotros somos una sociedad. Nosotros somos 47 millones de hijos únicos, cada uno hace lo que quiere, cuando y como quiere, todo es testimonial.

    Pero así no se puede vivir, así no se vive en el mundo.

    Lo primero es falso; de hecho estamos hablando usted y yo; ambas somos reales, esta mesa lo es y su Chateaubriand humea tentador frente a usted.

    ¡Malfatti!

    Pruébelo.

    Se niega, aunque el aroma es tentador.

    Anímese, va a ver que le gusta, basta probar un plato de nuestra carta y quedará hechizada. Y lo segundo, los platos testimoniales se están poniendo de moda; verá que pronto serán imitados en todas partes del mundo.

    La señora -casi una Eva del Génesis- cae ante la irresistible tentación, lleva a su boca la mitad de un Malfatti, luego sin mirar a la camarera levanta la otra mitad y luego otro, esta vez entero.

    ¿Y? ¿Qué me dice? ¿Cómo está nuestro Chateaubriand?

    Malfatti, corrige, e ingiere el tercero.

    ¿No es un manjar?, la camarera le guiña un ojo y esboza una sonrisa.

    La señora hace un tímido mohín, que de hecho es interpretado como una complicidad por la camarera que se dirige a la cocina.

    Al rato regresa, retira el plato vacío y le entrega la carta. ¿No ha sido, el más exquisito Chateaubriand que ha probado en su vida?

    (Silencio).

    Me impresionó el tamaño de la porción.

    Así somos nosotros, libérrimos, simpáticos, generosos, casi pródigos. Así es nuestra idiosincracia.

    La señora, ya canchera, mira la carta y sin dudarlo dice Flan con dulce de leche.

    El esperado Tiramisú llegó sin demora.

    Una sonrisa cómplice y luego una carcajada compartida, integradora: comensal y camarera casi amigas.

    La señora deja una considerable propina, se besa con la camarera.

    Es el mejor Chateaubriand que he comido, mejor que en París.

  • UNA MANERA DE LEER

    A raíz del artículo que subí el 10 de junio sobre “Letras y Números”, me puse a releer los primeros capítulos de “Rojo y Negro” de Stendhal; primero porque hacía años que no los leía y siempre recordaba la prosa magnífica, a pesar de haberlo siempre leído en español, y sí la lectura es tan amena como cuando lo leí por primera vez, parece que en 1968, al menos por la fecha que anoté al comienzo del libro. Segundo, porque como intervengo los libros con anotaciones, dibujos, signos de interrogación, resaltando ideas o imágenes que en su momento me importaron, percibo entonces los cambios en mis intereses.

    El capítulo 1 “Una Ciudad Pequeña” comienza con un epígrafe de Thomas Hobbes, aunque muchos críticos han dicho que es del propio Stendhal; lo concreto es que el epígrafe dice “Put thousands together, less bad. Put the cage less gay”, que se entiende (creo) en sociedad se vive mejor que estando aislado (discutible y creo que depende de la edad y de las búsquedas de cada uno), pero a renglón seguido “la jaula” de prejuicios, convenciones, represiones, esto funciona como poco alegre (es importante comprender que en 1830 “gay” no tenía la connotación sexual que tiene hoy) por otra parte, si la “jaula” evoca un sometimiento, bueno puede ser muy alegre “gay” dependiendo del juego sexual que cada uno se permita.

    “La pequeña ciudad de Verrieres es acaso de las más bonitas del Franco Condado”, así comienza “Rojo y Negro”; esa ciudad tenía en 1810 (la novela es de 1830, época de la Restauración) 221 habitantes y paulatinamente se fue despoblando; en 1968 tenía 60 pobladores y en 2010 solamente 35 y eso nos habla de lo que sucedio: la Revolución Industrial, se fueron los jóivenes a trabajar a las fábricas y talleres en ciudades a 50, 100 o más kilómetros de distancia del pueblo natal y entonces se acaba la “noviecita” del pueblo, la familia pierde la autoridad que tenía sobre los hijos (“Mamá había pensado, que el muchacho, hijo del herrero, sería un buen partido, y sí, Madeleine se enamoraba “perdidamente” de Gaston”), pero en la ciudad, lejos de la familia Gaston descubre que hay cientos de mujeres para conocer, o Gaston, ya que nadie lo ve, descubre que ha tenido una erección cuando en la ducha, en el baño de la fábrica vio el culito de Pierre, para no hablar del tiburón que le cuelga entre las piernas. O fue Madeleine, la que dejó el pueblo para ir a trabajar a la fábrica de porcelana y el capataz, Francois, le encantó y aceptó ir a tomar una cerveza con él y volvió al pueblo, un fin de semana, distinta. Es decir la Revolución Industrial despobló el campo, cambió la economía y fundó el amor basado en el deseo y no en el mandato familiar y le hace explorar a Luc Ferri (1951) en su libro “Familia y Amor: un alegato a favor de la vida privada” (2007); que es esta Revolución la que crea el amor romántico. En mis dos años en el sur de Francia comprobé esto, el pueblo vecino a nuestro caserío estaba despoblado, sólo vivían tres campesinos, pero había unas 30 casas y hasta una pequeña iglesia abandonadas; esto último es una cuestión de mercado, no es económico destinar un cura si no hay suficientes pecadores. Después me pregunté ¿Qué es el Franco Condado? Anoté que está entre Borgoña y Suiza, que en la Edad Media era el Condado libre de Borgoña (de ahí que los Condes de Borgoña no juraban lealtad al Rey, sino que dependían directamente del Sacro Imperio Romano Germánico). Con los Habsburgo pasó a formar parte del Imperio Español, que tuvo su época de oro con Carlos V y Felipe II y fue luego anexado a Francia por Luis XIV en 1678.

    Se habla luego sobre el Alcalde, un tal monsieur de Renal, que “desde 1815 se averegüenza de ser industrial” y uno va entendiendo la sociedad sobre y desde donde Stendhal está escribiendo, en la que ser industrial era ser un nuevo rico, un trepador, un advenedizo, uno que no pertenece a la nobleza, un burgués “grasa”, con todos los deseos de ser invitado, considerado, visto, vestido como un noble. También se nos informa que el Alcalde tiene una buena casa “La hermosa morada de piedra sillería que está acabando en estos momentos, se la debe el alcalde de Verrieres a los beneficios obtenidos de su gran fábrica de clavos” aunque como para balancear a renglón seguido “Dicen que monsieur de Renal desciende de una antigua familia española establecida en el país mucho antes de la conquista de Luis XIV”. Subrayo “piedra sillería”, porque se entiende pero no lo sé y es la piedra en bloque, por ejemplo la piedra con que se construyen escolleras. En fin leer lleva su tiempo y además sirve para comparar naciones y tiempos: “Resulta insoportable la estancia en ciudades pequeñas para quien ha vivido en esa gran república que se llama París” (nuestro clásico pueblo chico, infierno grande). Hay críticas muy fuertes a la poda indiscriminada de árboles y sin ningún criterio, hay una mención a lo prolijo y cuidado de los parques en ciudades alemanas y los jardínes ingleses y lo desordenado de la ciudad de Verrieres y hay definiciones sobre las diferencias políticas, es decir la “grieta” francesa: por un lado los liberales, burguesía moderada que buscaba derrotar al absolutismo y poner una monarquía constitucional. Son defensores de las libertades civiles: prensa, conciencia, propiedad privada y derecho a voto, pero calificado; buscaban la abdicación de los Borbones y su remplazo por Luis Felipe de Orleans como Rey Ciudadano. Por el otro los jacobinos, ala radical y republicana de clases populares, estado centralizado e igualdad social, es decir república democrática, sufragio universal, igualdad económica y social: no deseaban cambiar un REY por otro rey; es decir como siempre derecha e izquierda.

    Más allá de la historia que va a contar la novela en más de 600 páginas está el gusto por detenerme y anotar y con los años no sólo releer la novela sino detenerme en las anotaciones y recordar por qué subrayé esto y cómo lo leo hoy. En fin una manera de leer; si les sirve es gratis, a gozar.

  • DE LAS LETRAS Y LOS NÚMEROS

    Dos hombres de letras, los dos franceses, los dos del siglo XIX, maestros de la literatura han buscado refugio en las matemáticas, como la disciplina que con su exactitud los acercó a una experiencia que los dejó en el umbral de la metafísica, en su sentido etimológico (lo que viene después de la Física, según el ordenamiento que dio Andrónico de Rodas 78 – 47 AC a las obras de Aristóteles).

    Uno de esos hombres es Isidore Ducasse, Conde de Lautremont (Montevideo 1846 – París 1870) que en los 24 años que duró su vida nos dejó “Los Cantos de Maldoror” que fueron el puntapié inicial al surrealismo; baste tan sólo recordar su juicio sobre la belleza: “Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. Ducasse que definió su arte como “Mi poesía consistirá, sólo,en atacar por todos los medios, al hombre, la bestia salvaje, y al Creador que no hubiera debido engendrar semejante basura”. En el Canto Segundo, su “Oda a las Matemáticas” es un agradecimiento a la disciplina eterna e inmutable que le permitió consuelo frente a la corrupción, la perversión, la mentira, la injusticia. Ese himno a las matemáticas dice: “¡Aritmética!, ¡Álgebra!, ¡Geometría!, ¡Trinidad Grandiosa!, ¡Luminoso Triángulo! El que no os ha conocido es un insensato. Merecería la prueba de los mayores suplicios, pues hay ciego desprecio en su despreocupada ignorancia; pero quien os conoce y os aprecia no desea ya otros bienes en la tierra…La tierra sólo le muestra ilusiones y fantasmagorías morales, pero vosotras, oh matemáticas concisas, por el riguroso encadenamiento de vuestras tenaces proposiciones y la constancia de vuestras férreas leyes, haces brillar, ante los ojos deslumbrados, un poderoso reflejo de esa verdad suprema cuya huella se advierte en el orden del universo”.

    Luego sigue un largo y sentido agradecimiento por la ayuda recibida,por haber enriquecido su inteligencia, porque sin la ayuda de las matemáticas habría sido vencido en su lucha contra el ser humano. Le agradece a las matemáticas la adquisición de la prudencia, sus admirables métodos de análisis, síntesis y deducción; en fin le agradece la lógica que es el alma misma de sus enseñanzas plenas de sabiduría.

    El otro escritor es Stendhal (es decir Henri Marie Beyle 1783 – 1842) quien dijo que su entusiasmo por las matemáticas se debió a su horror por la hipocresía; aclarando que la percibía en su tía Serafina y sus clérigos amigos. Sus novelas más leídas son “La Cartuja de Parma” y “Rojo y Negro” (1830) que es la historia de un joven ambicioso, de nombre Julien Sorel, nacido en casa pobre, que intenta ascender en la cerrada sociedad francesa en tiempos de la Restauración con rígidas jerarquías y dominada por la hipocresía. Las formas de alcanzar el reconocimiento y de ascender socialmente era seguir la carrera militar, representada por el ROJO del uniforme de la oficialidad, o entrar al seminario y hacer la carrera eclesiástica, el NEGRO de las sotanas.

    Sería interesante que el Jefe de Gabinete de Ministros que parece no ser diestro en la exactitud de los números, ya que no le cierra ninguna declaración por más jurada que sea y que al igual que a Julien Sorel su necesidad de trepar lo debe haber mareado ya que el NEGRO aquí no representa a la sotana sino al dinero no declarado y el ROJO no representa al uniforme militar sino al peligro que él infunde en un gobierno que se pretendía moral, lo nocivo de su actitud como ejemplo para las nuevas generaciones y lo venenoso de su verba arrogante y vacía de valores. Es bueno recordarle que no estamos en la Francia de 1830 y en una sociedad que pretende ser liberal, se honra el trabajo, la perseverancia, el esfuerzo y que de alcanzar los objetivos, lo premiará con los dólares verdes que tanto le gustan; y tiene para los tramposos el castigo de la cárcel y la vergüenza.

  • HOY DOS CUENTOS

    “AL FILO DE LA NAVAJA”

    Cada vez que me afeito,- y esto acontece una vez por semana-, tampoco tengo mucho pelo en el resto del cuerpo; es a mi padre a quien veo. Son sus gestos. Escucho su voz:”Cuando seas un hombre te vas a afeitar así; vas a trabajar duro, te acostarás con todas las pendejas que anden por ahí, vas a tomar whisky como lo hago yo, tendrás un hijo que cuidará de su mamá, mientras vos te vas de joda como yo ahora”.

    Luego, sin despedirse, salía.

    Yo dormía con mamá; le acariciaba los moretones que tenía en los brazos y en la cara.

    Una noche, recuerdo que llovía, las gotas golpeaban contra los vidrios con sonido de tambor, lo oí gritar: “Puta, puta, mil veces puta”. Supe, por la manera como golpeó la puerta de calle que no lo vería más.

    Acabo de afeitarme, hice el nudo de mi corbata negra, cepillé las solapas del traje oscuro. Mi padre va a ser enterrado en el cementerio local, me lo comunicó una vecina, vino a avisarme hoy temprano. No voy a despertar a Tomás, mejor dejarlo dormir, si lo despierto probablemente quiera golpearme, no quiero que se enoje y arruinar así la noche que tuvimos, ha sido toda una semana sin violencia, aunque hay veces que la necesito, para sentir que estoy vivo.

    “MARA”

    La empleada de la farmacia; una mujer amable; un poco excedida de peso, un tanto dejada, en su arreglo personal, de abundante pelo crespo; estaba esta tarde de mal humor. Por mi laringitis necesité aspirinas y caramelos antibióticos. La mujer me alcanzó las aspirinas, caramelos no quedaban.

    -Sí hay, se oyó la voz imperativa del gerente, que le señaló unas cajas de plástico color azul apiladas en una esquina del local,- acaban de llegar.

    Estuve a punto de decirle que buscara en la última, en la que tocaba el suelo, pero eso hubiese bastado para que Murphy los hubiera destinado a la caja que más a mano tenía. Callé.

    Con creciente y no disimulada irritación, la empleada abrió y revolvió cada una de las cajas azules hasta sacar los caramelos de la última. Nos miramos.

    -En la India aprendí; le dije; que la avispa siempre le pica al chico que está llorando. Sus ojos me dejaron ver una tristeza a punto del llanto. Al entregarme las aspirinas y los caramelos detuve mi mano sobre la de ella, un instante más de lo habitual en este tipo de transacciones. Se dio cuenta.

    En el trayecto a casa los adoquines se hicieron arena caliente de Goa, los plátanos fueron anónimos árboles tropicales.

    Desde mi escritorio las palmeras del jardín del vecino se curvaban hacia el Índico, las cotorras se hicieron monos, y a mi lado Mara me besaba, me abrazaba y uno de los cocos vaciados con que los chirriantes monos jugaban, cayó sobre mi pierna lastimada. Mara dijo lo de las avispas y me ayudó a caminar hacia la cabaña. El calor era insoportable. Ella preparó un té helado y nos amamos y nos metimos bajo la ducha y volvimos a amarnos. Mara, tan presente entonces. Inseparable. Necesaria.

    Me dejé invadir por una tristeza lejana. Descansé un par de horas: España y las clases de Historia; tapas, vino rojo, el primere hotel. Y si hubiera muerto. Habíamos terminado mal. La vez que me buscó en Londres, partí para Francia, creo que con el orgulloso propósito de no verla. En el Canal de la Mancha vi ponerse el sol. Llueve en Boulogne sur Mer, tengo laringitis. Un cognac, un té, la casona en la que murió San Martín, cierto regusto amargo a estar huyendo, a no poder volver, a querer regresar pero tener que estar allá, lejano, dolido, en el medio de la nada, en una suerte de puente colgante entre Goa, Londres, Madrid, Avignon, Boulogne y eran cocos y monos y clases de Historia y Mara. Y si ahora ese cuerpo lleno de vida y de sexo, hoy no fuera más que polvo y las arenas calientes de Goa ya eran (ya son) los adoquines de la calle por la que camino, chupando otro caramelo antibiótico hacia la estación y en ella el kiosco de revistas y en la semipenumbra de un banco alejado de la techumbre, la empleada de la farmacia fuma y se seca las lágrimas. El ímpetu del tren que se detiene e ilumina el andén y por distintas puertas subimos al mismo coche que arranca y nos miramos y a las pocas estaciones ella se levanta y camina hacia la puerta cercana a mí y es Mara que ahora baja y el tren arranca y deja el andén y ella se queda mirando el farol rojo del último coche que se aleja llevándome lejos.

  • TRÍPTICO HUMANO

    Acabo de leer “Güor: Museos y Restituciones” de Fernando Marín en una bella edición de Editorial ARTEFECTO, creada por el propio Marín. El libro es pequeño, tan sólo 24 páginas de un contenido tan interesante como bella es la edición. Comienzo por “: Museos y Restitución” y sigo con “Güor:”. El autor nos da una visión de un museo que me está haciendo pensar; entre otras cosas porque soy el Director del Museo Virtual de la Jarra de Pingüino. Marín nos dice:”Para la civilización occidental del siglo XIX y principios del XX, coleccionar, clasificar y estudiar objetos como método fue importante para “salvar” aquello que se consideraba vestigio de culturas primitivas, procedentes de un mundo lejano, extinto o a punto de desaparecer”. Lo en vías de desaparición es el aborígen de estas tierras, que en tiempos de la Campaña del Desierto, aportó restos óseos de antiguos y valientes caciques o jefes de dinastías tan antiguas como la tierra donde nacieron y donde deseaban ser sepultados. El libro nos cuenta la historia de Panghitruz Güor, conocido en el campo bonaerense como Mariano Rosas, jefe Ranquel cuyo nombre quería decir “Zorro cazador de pumas” que fue llevado prisionero y dejado al cuidado de Juan Manuel de Rosas en 1834 y que en 1845 se fuga del cautiverio y regresa a Leuvucó donde morirá de viruela en 1877. Recibirá sepultura con el ceremonial apropiado a su jerarquía. En 1879, bajo el imperativo de llenar vitrinas de salas de exhibición para hacernos partícipes del “pasado compartido” es desenterrado y su cráneo llega a La Plata para engrosar la colección del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad. La comunidad Ranquel y los descendientes directos de Güor reclaman los restos para ser enterrados en su tierra y con la liturgia propia de su pueblo. Hecho que recién se hizo posible en 2001.

    Al leer esta conmovedora historia volví a las palabras finales de un poema de Fray Marcos Donati con el que Marín comienza el libro, donde se lee que Dios jamás lo perdonará por haber “civilizado” al indio. Al mismo tiempo me acordé de “Antígona” de Sófocles (496 -406 AC) en cuya tragedia también hay un reclamo que deviene en desobediencia al Rey Creonte de Tebas que le prohibe a Antígona enterrar a su hermano Polinices a quien Creonte ha declarado traidor. Antígona desobedece la ley civil para cumplir con la tradición y la ley divina y ello desencadena una interminable tragedia humana.

    Esta asociación me llevó a Leopoldo Marechal (1900 – 1970) de quien vi en el Teatro San Martín “Antígona Vélez” que es la recreación de la tragedia griega en tierras de La Pampa, en la estancia “La Postrera” donde se vuelve a tratar el problema entre el derecho humano y la ley del Estado.

    Este bello libro “Güor” me permitió trazar una sutil cadena de Derechos Humanos comenzados 400 años antes de Cristo, seguidos en 1951, cuando se publica “Antígona Vélez” y se replica en el bello libro de Marín en 2025. Vi, entonces, como si fuera un tren, donde cada uno de los coches que componían el convoy llevaban anónimos ciudadanos del siglo V AC hasta ciudadanos del siglo XXI luchando exactamente por lo mismo: el inalienable derecho del individuo a ser quien quiere ser contra viento y marea. Por supuesto que la ley está por encima de todos, es el precio por vivir en sociedad, pero hay un ámbito donde el Estado: ya sea que esté representado por Rey, Presidente, Parlamento no puede jamás invadir: nuestra libertad de conciencia.

    Permítaseme aclarar que las 300 piezas que componen el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino, no han sido vulneradas en su libertad y que por lo contrario buscan ser reconocidas y dignificadas como parte de la identidad de los argentinos y esperan con ansiedad poder habitar un Museo Físico para ser admiradas por el público.

  • LOS LILIPUTIENSES

    En mi biblioteca tengo reservado un espacio para los minilibros: los liliputienses, en honor a los ínfimos habitantes de la isla en la que recala Gulliver. Esos habitantes no superaban los 15 centímetros de altura. Los míos son aún más pequeños; su altura máxima es 13 centímetros y son sólo 6 ejemplares por ahora.

    El más pequeño de ellos lleva por título “Sailing” y es un ejemplar sobre veleros con el sello Cube Book y es en verdad un cubo de 6 cm x 6 cm de 758 páginas de bellas fotos de veleros de editorial White Star Publishers radicada en Italia. Los autores son Valeria Manferto de Fabianis y Simone Perotti, el “cubo” está cocido con hilos de seda, de tapa dura y papel ilustración. No soy un hombre dedicado a la naútica, pero debo decir que la pequeña joya que es el libro, te incita a navegar. Todo italiano pero escrito en inglés.

    Le sigue en tamaño “Iceland” Small world de Sigurgeir Sigurjonsson, de Editorial Portfolio de 10 X 10 y 320 páginas. Publicado en 2012 y comprado en Reykjavik cuando visité la isla en 2013. Es tan bello el libro que ya varios amigos al verlo, visitaron Islandia y quedaron fascinados.

    El tercero lleva por título “Disculpe” de Jan Lotter Benavides de Editorial “Bom Dia, Boa Tarde, Boa Noite” que a pesar del nombre tan de Portugal está en Rosa- Luxemburg- Strasse 17, Berlin. La edición es una belleza, tapa de corcho, lomo de cuerina azul, señalador de tela, tamaño 11 x 8 cm, de 209 páginas y es “una compilación de sesenta y cinco historias y cuentos de vendedores ambulantes, grabados clandestinamente en colectivos de Bogotá y Medellín, Colombia entre los años 2013 y 2015 y publicado en 2017, comprado en Librería Falena de Chacarita que lamentablemente cerró el 3 de mayo de 2025. Muchos comercios cierran, pero el cierre de una librería es una amputación a la cultura.

    El cuarto liliputiense es de 12 x 8, se trata de “The Shakespeare Birthday Book” de Cotman House, publicado por Jarrold & son de Norwich, UK que es un calendario con citas de obras de Shakespeare en cada uno de los días del año, con páginas sin numeración, tapa dura de color bermellón furioso, con el escudo de los Shakespeare otorgado a su padre John en 1596 que cuenta con una lanza y un águila sosteniendo otra lanza y que no sé como llego a mis manos, ya que no lo compré, no tengo el hábito de robar libros, ni mujeres ajenas, ni ningún objeto que no me pertenezca; perdón a los 8 años robé una medialuna de manteca de la panadería, mi padre se enteró, me hizo abrir la alcancía sacar un billete de un peso y me llevó a pedir disculpas y pagar, me dió tanta vergüenza que nunca más robé. Ya que estoy en tren de confesar, detesto tanto a los políticos (a todos) que no tienen ningún reparo en robarnos y mentirnos en la cara, que tan sólo verlos me genera un asco visceral. Mi viejo estuvo muy bien, me enseñó decencia y aplaudiría y acompañaría mi colera, mi irracionalidad. La primer hoja tiene escrito en lápiz negro “de Julio y Ela Kraus Buenos Aires, Diciembre 28, 1977” que estimo indica propiedad y no dedicatoria.

    El quinto ejemplar es “Lokis” (El manuscrito del doctor Wittembach) de Prosper Mérimeë (1803 -1870) es de 13 x 8, tiene 126 páginas, es un clásico de la literatura fantástica donde se trata del hombre – oso y está editado por José J de Olañeta, Barcelona, 2012. Muy bella edición, me gustó más ella, que la novela.

    Cierra la mini biblioteca liliputense “Egmont” de Goethe (1749 – 1832), de 13 x 9, de 84 páginas, austera y elegante edición del Bibliographisches Institut in Leipozig und Wien, tragedia publicada en 1788, que fue musicalizada por Beethoven en 1810 y que no leí ya que no sé el alemán pero tampoco lo leí en ningún otro idioma. Está escrito con esa letra gótica tan particular que tienen los alemanes, que son gente tan particular. Como nosotros.

  • INSOMNIO (para gozar este cuento sugiero mirar el cuadro de E. HOPPER)

    En el año 1741 Johannes Sebastian Bach contó el último Luis de oro de los 100 que extrajo de un copón, también de oro, que fue el pago que recibió por las “Variaciones Goldberg”, compuestas para el Embajador ruso, Conde Keyserling, ante el Elector de Sajonia.

    Estoy en mi casa, piso 22, sobre la costa norte del Río de la Plata, deambulando a las tres de la mañana entre el escritorio, la cocina y el balcón, donde trato de paliar los acosos del insomnio que me aqueja desde hace tiempo. Me preparo un té, miro algún libro de arte, escucho las Variaciones, voy al balcón, fumo, veo luces: algunas titilando, otras que parecen estar fijas, en la vasta negrura del estuario. Son los tiempos que corren (el insomnio es algo que viene con la edad y pienso que está provocado por la suma de las contradicciones no resueltas). En los tiempos que transcurren, presiono un botón y escucho las Variaciones, presiono otro y sale un té especiado de una máquina, otro y se desliza el ventanal que me permite el acceso al balcón. El Conde, en cambio, para paliar su insomnio, contrata a Bach que compone las Variaciones que serán ejecutadas por su discípulo Goldberg, que dormirá en la antecámara del Conde que ante su pedido las tocará hasta que Keyserling vuelva a dormirse. Yo, presiono botones, vivo tiempos democráticos. Paso indiferente las hojas de un libro con las pinturas de Edward Hopper (1882 – 1967). Nunca he podido dejar de pensar en un crimen desde que vi por primera vez en Chicago el cuadro “Nighthawks”. Mientras fumo mi tercer cigarrillo en el balcón, imagino que el bar tender es Goldberg, el noctámbulo de espaldas es Bach, el hombre al lado de la mujer es Keyserling. La mujer (aún no tengo su nombre) será, tal vez, la víctima.

    PRIMERA VARIACIÓN

    Keyserling conoce a (ya tengo el nombre de la mujer) Natasha Perín Verón en el “Morocco”, el club de Macoco de Álzaga Unzué, los ha presentado Bach, empresario de la noche, dueño de un night club de dudosa reputación en la 42 a pocos metros de Broadway, donde Natasha solía trabajar hasta conocer a Keyserling. Goldberg, un inmigrante prusiano que ha alquilado un local en la 34 y la Octava, es el bar tender.

    Es 1942, es la época en que corre mucha sangre en Europa y un torrente equivalente de cocaína y alcohol en Estados Unidos. Hopper pinta un cuadro de amplias vidrieras que permiten ver con claridad el interior. Tanto cristal, tanta prístina visión, tamaño exhibicionismo, no pueden no querer tapar una obscenidad mayúscula. En cualquier composición musical ocurre lo mismo; los hiatos, dan vida al sonido. Esta primera Variación, es mi relación con la pintura de Hopper, mi visión es como el hiato, en esta momentánea suspensión del movimiento, presento a los personajes, muy pronto se desencadenará la acción.

    SEGUNDA VARIACIÓN

    La envidia, los celos, el desplazamiento de un papel protagónico a uno secundario, el poder: he aquí lo que mueve a toda civilización. En el caso que nos compete, Bach desplazado por Keyserling y privado de la compañía de una de las mujeres más deseadas de Manhattan, entra en connivencia con Goldberg (casi obligado a una complicidad, ya que le prestó 5000 dólares). Desde el punto de vista del observador de la tela, a la sazón, quien esto escribe, Jim Capone, cronista de arte, la envidia se centra en que con mínimos trazos, el pintor Hopper, da cuenta de una situación de una complejidad mayúscula dejando la atrocidad del crimen, la emanación de sangre en manos del observador. Como escritor, dejar en manos del lector la culminación del drama, lleva hasta en los espíritus más diestros un trabajo muy engorroso, por momentos extenuante, al punto que he preferido la crónica periodística y no la forma literaria.

    TERCERA VARIACIÓN

    En 1741, Johannes Sebastian Bach era Kantor de la iglesia Santo Tomás en Dresden, esos 100 Luises de oro recibidos de manos de Keyserling eran el equivalente a su salarioi anual, ya se sabe, el reino de la iglesia no es de este mundo y saben poco de pagar salarios terrenales dignos. Supongo que el copón debe haber sido de un valor equivalente al de su contenido. En 1940, debido a las restricciones al consumo por la guerra, era muy difícil conseguir un préstamo para abrir un café, así que Goldberg estaba doblemente endeudado con Bach y dispuesto a complacerlo en todo lo que desease. En 2013 no era fácil ganarse la vida como crítico de obras de arte alternativo en el Río de la Plata, pero mi noviazgo con la Embajadora argentina en la República Bolivariana de Venezuela me fue de gran utilidad, bajo el lema “El Pueblo es Arte”, me hizo nombrar Agregado Cultural en Caracas y gracias a ello hoy tengo esta residencia frente al estuario, gozo de una jubilación de privilegio a los 54 años, me saqué de encima a la Embajadora, aunque no a la cocaína, y mi palabra expresada mensualmente en el editorial de mi revista “Ars Capone” auspiciada con los avisos de los dos gobiernos nacionales y populares, se agota y las obras de arte llegan a gente, que antes no tenía acceso a las mismas, aunque hoy, diciembre de 2023, mi editorial fue “El arte siempre es Libertad”.

    CUARTA VARIACIÓN

    El silencio es un sonido.

    La pintura más estática insinúa el movimiento. Un crimen es una obra de arte. Algo ha dicho Thomas de Quincey, se lo puede consultar leyendo su obra “Del Asesinato como una de las Bellas Artes”.

    1741, 1942, 2023 son como este río siempre el mismo y siempre diferente. Bach, Hopper, Capone, músico, pintor, crítico. Alemán, norteamericano, argentino. Un argentino, crítico de arte, mira una obra de un norteamericano que ha pintado la escena de un posible crimen donde tal vez muera Natasha Perín Verón, asesinada por Goldberg, pagado por Bach, pagado por Keyserling para paliar el insomnio, narrado por Capone.

    QUINTA VARIACIÓN

    Mi insomnio será ocupado en narrar un crimen que tal vez nunca ocurrió más que en mi cabeza. ¿Es que hay algo que ocurra fuera de la cabeza? “100 táleros en mi faltriquera, valen lo mismo que 100 táleros en mi cabeza” ha dicho Kant. 100 Luises de oro (equivalentes a 500 táleros), 5000 dólares de préstamo, los negocios con la Embajadora.

    Todo dinero es falso.

    Narremos un crimen de ficción, de una falsedad una verdad. Un crimen imaginado es una ficción, pero será una mentira,que de estar bien narrada,causará tanta conmoción como la verdad.

    SEXTA VARIACIÓN

    Edward Hopper es un hombre de 60 años. Camina solitario por las calles de Manhattan, se topa con un bar en la 34 y la Octava, al regresar a Washington Sq.3 North donde vive desde 1913, hará algunos bocetos que terminarán componiendo, en su estudio de South Truro en Massachussets, su “Nighthawks” que me inquietó en Chicago y que calma mi insomnio aquí frente al Río de la Plata. No puedo dejar de pensar que nuestros actos prosiguen su camino: pintó “Nighthawks” para que yo, Capone, tramara el “asesinato” de Natasha Perín Verón.

    SÉPTIMA VARIACIÓN

    Lentamente va amaneciendo, ya no dormiré, escribiré.

    Sobre la mesa de mármol extiendo tres líneas cristalinas de “ala de mosca”, me sirvo un Blue Label, ya estoy en vena.

    Johannes Sebastian Bach escribe sus Variaciones para Keyserling, que serán conocidas como las “Variaciones Goldberg” por el mundo, pero que el insomne Embajador llamará siempre “Mis Variaciones”.

    ¿Existieron Homero y Shakespeare?

    ¿Escribieron ellos lo que leemos como de ellos?

    La primera ley de Copyright, se promulga en Gran Bretaña en 1702, William Shakespeare llevaba 86 años de muerto.

    Toda moneda es falsa.

    La identidad un pilar del capitalismo. Las Sociedades Anónimas la preservan.

    La edición de “La Soledad del Lector” de David Markson que suele también poblar mis insomnios ilustra su tapa con una pintura de Edward Hopper, se trata de un fragmento de “Sun in an Empty Room” de 1963. Estoy seguro que Markson debe haber bebido whisky en el bar de Goldberg ¿Black Label, Middleton? No, Southern Comfort, sí, estoy seguro.

    OCTAVA VARIACIÓN

    Antipódicos: Edward Hopper y Ernest Hemingway, maestros ambos de ocultar más que lo que muestran.

    “Sun in an Empty Room”, “A Well Lighted Cafe”.

    En París no vio a nadie. Picasso ¿quién es?

    París no se acaba nunca, escribió, tal vez para siempre Hemingway. A Hopper le llevó diez años sacarse a Francia de encima.

    NOVENA VARIACIÓN

    La escena de “Nighthawks” la vieron Hemingway, Markson, fue Hopper quien la eternizó.

    Billy Joel, “Making Love to his Tonic & Gin”, es la canción perfecta para la escena de la tela de Hopper. No he podido dejar de pensar en un crimen desde que vi por primera vez la pintura en Chicago.

    DÉCIMA VARIACIÓN

    Las Variacioines de Bach, composición para dos teclados tienen un tema único, el Aria, (se ha discutido su autoría), luego vienen las treinta Variacioines y a su término el intérprete debe retornar al principio (da Capo) y volver a interpretar el Aria antes de terminar (e Fine).

    Ya amaneció, hay sin embargo un sol naranja que se oculta tras nubes negras, seguro habrá tormenta.

    UNDÉCIMA VARIACIÓN

    Está siempre presente el problema del dinero. Cuanto más consciente uno es de la falsedad del mismo, más nos aguijonea. Kant lo tenía muy claro, pero tenía que dictar 30 horas de cátedra semanales, y hasta de Geografía, en el Gymnasium. Seguramente Bach estaba imbuído de la misma idea, sin embargo, los 100 Luises en el copón del Conde lo debieron haber puesto contento.

    Edward Hopper vendió su primer cuadro en 250 dólares en 1913 a la edad de 31 años, el próximo lo vendería en 1923 a los 41 y al año siguiente en su primera exposición individual vendería las 11 acuarelas expuestas más otras 5, entonces deja su tedioso trabajo de ilustrador para dedicarse por entero a tratar de explicarse qué es verdaderamente lo que percibimos o más visceralmente qué cosa es la realidad. Supongamos que hubiese ganado 3000 dólares; en 1924, eso era una abultada cantidad de táleros, entre otras cosas los Hopper comprarán un automóvil en 1927 que durante un tiempo ocupará parte importante de sus telas; hay varios cuadros pintados desde el interior del mismo, el más conocido “Jo in Wyoming” de 1946, una acuarela de 35,4 x 50,8 cm, hoy parte de la colección del Whitney Museum de New York donde se ve a una joven Josephine Nivison, su mujer, pintando en el asiento de lo que a mi me parece un Packard (por el diseño del volante), el precio del auto nuevo en 1946 era de 1.230 dólares, suma considerable si se piensa que una casa de madera como la que tuvieron los Hopper en South Truro se vendía en 7.700 dólares a estrenar.

    Wittgenstein, renunció a su multimillonaria herencia en favor de sus hermanas para pensar con libertad. Hasta que conocí a la Embajadora viví casi sin dinero. Hoy 2023 las expensas de este espléndido piso ascienden a 2.500 dólares mensuales, y el gramo de “ala de mosca” colombiana está en 300 dólares y siempre he sido insaciable.

    Nunca estuve tan convencido como hoy de la falsedad de nuestras vidas, de su grosera hipocresía.

    DUODÉCIMA VARIACIÓN

    Un FA sostenido, es un MI, es decir un Yo ¿Hay algo más miserable que un Yo?

    DÉCIMOTERCERA VARIACIÓN

    Es tiempo ya de pensar el crimen.

    Edward Hopper en 1942, después de ser impactado por una imagen nocturna de lo más común, una pareja sentada a una barra, otro hombre aparte, sentado a la misma barra, un bar tender; ensaya un boceto, corrige, vuelve a la escena (del crimen) y un día en su estudio de South Truro pinta el cuadro.

    En 2008, yo, Jim Capone que había visto la reproducción del cuadro múltiples veces me encuentro por primera vez frente a la tela en Chicago.

    La imagen, la palabra.

    La palabra escrita es un grafismo.

    La palabra escrita es un pensamiento dibujado.

    “Nighthawks” se tradujo como “Noctámbulos”, literalmente el cuadro es “Halcones Nocturnos”. Edward Hopper pinta una escena urbana: una calle (la 34) la que si uno camina en direccióin a la Sexta, pasa por el Algonquin Hotel de 1902 que fue cenáculo de la bohemia de New York, y que luego, cruzando la Quinta nos lleva a Grand Central Station, pero que a la altura de la Octava, en 1942 y a la noche, imagino, casi lateral, misteriosa y solitaria.

    En mi lectura, el primero en llegar al bar fue Bach, de espaldas al espectador, lo atiende Goldberg, quien solícito y agradecido le sirve un Bourbon, conversan de generalidades: que como van los negocios, las últimas noticias de Pearl Harbour, la inmigración judía proveniente de Alemania. La conversación es interrumpida por la llegada de Natasha Perín Verón y Keyserling quienes habiéndolo visto, lo ignoran, produciéndose un silencio gélido y perturbador. Bach beberá dos Bourbon más y dejando una excesiva propina, ya que Goldberg jamás le cobra, parte en dirección a la Quinta Avenida donde tomará un taxi. Concebirá su plan, matar a Natasha y dejar a Keyserling en el más agobiante estado de soledad.

    DÉCIMOCUARTA VARIACIÓN

    ¿Cómo se planifica un crimen? Curioso nunca se me había ocurrido ponerme a pensar un asesinato y para algunos debe ser un trabajo, sí claro debe haber gente pensando crímenes todos los días. 6000 personas mueren diariamente en la Argentina ¿Cuántas morirán asesinadas? ¿Morirán 3.000.000 de personas por día en el mundo? Toda la Población de la República Oriental del Uruguay? ¿Cuántas nacen en el mundo cada día? La Naturaleza como productora y devoradora de sí misma. La Naturaleza es la mayor asesina y está impune. ¿Acto solitario o conviene tener socios? ¿Por mano propia o contratar a alguien? Un creador es un solitario, un asesino también. Edward Hopper era un solitario. También yo y Caín, claro Caín fue el creador del asesinato, el primer asesino. El primero que dejó sin vida a otro.

    DÉCIMOQUINTA VARIACIÓN

    Un asesino: Caín.

    Un artista: Duchamp.

    Etant donnés: La chute d’eau, Le gaz d’eclairage.

    Dados un bar nocturno en New York, cuatro personajes. Un observador si se quiere un voyeur, un artista del pensamiento, un constructor de ciudades invisibles, de argumentos que no caben en capÍtulos, de crÍmenes que no entran en una tela, un film, un escenario. Drama que transcurre en la cabeza del voyeur.

    DÉCIMOSEXTA VARIACIÓN

    ¿Habrá querido Edward Hopper crear un escenario, un clima de crimen? ¿O tan sólo pintó una situación cotidiana de indiferencia urbana?

    Edward Hopper hablaba poco de su arte, de su vida, de sus tres viajes por Europa, en realidad hablaba poco y en sus cuadros dice mucho o todo de ese hablar poco de casi todo. Su arte se puede leer como una autobiografía, como un autorretrato.

    DÉCIMOSÉPTIMA VARIACIÓN

    ¿Cómo se mata? Tendré que matar a alguien para poder escribir cómo se mata?

    ¿Cómo se mata? Bach camina las calles de New York meditando al respecto.

    DÉCIMOCTAVA VARIACIÓN

    Con la ayuda de Goldberg, dado que todas las noches van Keyserling y Natasha Perín Verón a su café, hacer que Goldberg envenene la bebida, ese Dry Martini que tanto le gusta.

    DÉCIMONOVENA VARIACIÓN

    Planear un atraco al café de Goldberg, un tiro escapado de la pistola de uno de los asaltantes trabado en lucha cuerpo a cuerpo con un cómplice de Goldberg, mata a Natasha.

    VIGÉSIMA NARRACIÓN

    Un auto atropella a Natasha Perín Verón y se da a la fuga.

    La diferencia entre causalidad y casualidad está en la distinta posición de la misma “u”. El conocimiento no es sino un trastorno del lenguaje, ha dicho en excelente uso de la lengua Octavio Paz comentando el ensamblaje de Duchamp.

    VIGÉSIMO PRIMERA VARIACIÓN

    Caín es el primer asesino del que se tenga conciencia.

    Duchamp también es el asesino de una manera de ver y aquí podemos discutir si de ver el arte o del ver a secas. El inodoro. Duchamp es un subversivo: el artista debe volver a la clandestinidad.

    Todo creador es un asesino, “Etant donnes”, el arte que indefectiblemente se hace comercial y la frescura del creador. Queda la pregunta ¿Por qué veo un asesinato en Nighthawks?

    VIGÉSIMO SEGUNDA VARIACIÓN

    Hasta ahora vengo hablando de un asesinato a suceder y he estado jugando con varias alternativas como para que suceda, sin decidirme por el momento por ninguna, tal vez porque soy un asesino en potencia, como todos y no tengo la experiencia de haber matado a nadie y por tanto se me hace difícil escribir al respecto.

    VIGÉSIMO TERCERA VARIACIÓN

    ¿Es verdad que uno no ha asesinado?

    Tal vez no de la manera que estoy pensando de cómo Bach asesinará o hará asesinar a Natasha Perín Verón, pero cuando uno deposita dinero en un banco a la vuelta de su casa ¿está seguro de no estar financiando una guerra?

    VIGÉSIMO CUARTA VARIACIÓN

    Duchamp ha dicho: El orden presente es el desorden futuro.

    Natasha Perín Verón es la mujer de cabellos rubios que yace en el ensamblaje de Duchamp en el Museo de Filadelfia, con su pubis lampiño, sosteniendo la lámpara de gas y con la catarata al fondo.

    Dejo al lector la dilucidación de cómo fue asesinada y por quién y cómo llega desde el cuadro de Edward Hopper al ensamblaje de Marcel Duchamp.

    VIGÉSIMO QUINTA VARIACIÓN

    Volvamos al cuadro de Hopper; ahora el que está de espaldas al espectador es Marcel Duchamp, el que está con Natasha Perín Verón es Hopper y el bar tender soy yo Jim Capone.

    VIGÉSIMO SEXTA VARIACIÓN

    La mujer del cuadro no es Natasha Perín Verón. sino la Embajadora argentina en la República Bolivariana de Venezuela, el que está a su lado soy yo, el de espalas es Hopper y el bar tender es Duchamp.

    VIGÉSIMO SÉPTIMA VARIACIÓN

    La droga, cualquiera, exalta lo que uno es, lo que uno es en verdad, sin represión alguna, le muestra a quien la ingiere quién es. Es de todos los espejos el más sincero. Así aparecen asesinos, ladrones, torturadores, perversos de toda laya, masoquistas, delirantes místicos o salvadores de la humanidad que antes del uso eran padres de familia un tanto callados, comerciantes aburridos, profesionales probos, pilotos de helicóptero, estudiantes de arquitectura o filosofía. Concluido el efecto vuelven a sus rutinas y ahí se produce el bajón, la abstinencia, la depresión y entonces los caracteres débiles inician su adicción. Aquí, la razón por la que decidí tener dinero, abundante dinero para tener “ala de mosca” fresca, limpia, con reflejos tornasolados todo el tiempo que lo desee.

    VIGÉSIMO OCTAVA VARIACIÓN

    Dresden en 1741, un mundo que ya no existe, tampoco el Elector de Sajonia, ni Bach teniendo que ganarse la vida. Si claro tampoco la New York de 1942 y acaba de ocultarse entre las islas del Delta, tragado por las brumas del Paraná un enorme barco cargado de containers.

    VIGÉSIMO NOVENA VARIACIÓN

    Se me acabó el “ala de mosca”.

    TRIGÉSIMA VARIACIÓN

    El poeta simbolista Jules Laforgue ha dicho que la historia humana (¿hay acaso alguna historia que no sea otra que la humana?) es “la historia d’une celibataire”, es decir Schopenhauer después de una aspiración de “ala de mosca”: el mundo es la representación de un yo solterón.

    ARIA DE CAPO E FINE

    En 1741 el maestro Johannes Sebastian Bach dejó muy claramente expresado que el intérprete debe volver al principio y ejecutar nuevamente el aria antes de terminar.

    Dormiré un rato.

  • DICCIONARIOS COMO LECTURA

    Pregunto a IA la definición de “diccionario”, contesta con esa vocecita amable de secretaria de origen hispano de alguna oficina pública de Wyoming “Es un repertorio en forma de libro o soporte electrónico que recoge y explica, generalmente en orden alfabético ;(¿hay algún diccionario que no se ajuste al orden alfabético?) las palabras de uno o más idiomas, o de una materia específica. Ofrece definiciones, significados, etimologías, ortografía, pronunciación y sirve como herramienta esencial para el aprendizaje y la consulta lingüistica”.

    Satisfactoria respuesta, pero hoy quiero hablar de tres diccionarios muy particulares, que son diccionarios para leer, a saber: 1. “El Diccionario de Ideas Recibidas”, que Gustave Flaubert (1821 – 1880) comenzó a escribir en 1850 y, que de manera incompleta agregó a la también incompleta obra suya “Bouvard y Pecuchet”, y que se publica por primera vez en forma independiente en 1913. 2. “El Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce (1842 – 1913)que también se fue publicando en partes en el semanario “Wasp” en 1881 y hasta 1906 en diferentes medios. 3. “Barbarismos” (2014) de Andrés Neuman (1977), autor además de “Hasta que empieza a brillar” (2025) sobre María de Moliner (1900 – 1981) autora de ese “Diccionario de uso del Español”, que desafió al de la Real Academia de España y que por ello fuera sentenciada poco menos que al ostracismo (¡Qué ocurrencia desafiar al poder!). También mencionaré (aunque no es un diccionario, pero de alguna manera puede ser leído como tal) “Fragmentos de un Discurso Amoroso” (1977) de Roland Barthes (1915 – 1980). Intento encontrar la misma palabra o semejante que aparezca en los tres diccionarios y eventualmente en el texto de Barthes.

    Comienzo con la “A” y encuentro que “ANGUSTIA” se define en Bierce, como “Una enfermedad contraída por exposición a la prosperidad de un amigo”; Neuman opta por “Simultaneidad de lo porvenir”, Flaubert, no la incluye en su diccionario, pero sí lo hace Barthes, aunque es importante aclarar que lo hace en categoría de “argumento” y no de “definición” en lo que él denomina “Figuras” y la “figura” ANGUSTIA dice “El sujeto amoroso, a merced de tal o cual contingencia, se siente asaltado por el miedo a un peligro, a una herida, a un abandono, a una mudanza, sentimiento que expresa con el nombre angustia”.

    “ARQUITECTO/ ARQUITECTURA” Flaubert dice de los arquitectos “Todos imbéciles. Siempre olvidan la escalera de las casas”: con respecto a arquitectura afirma “No hay más que cuatro órdenes arquitectónicos. Por supuesto que no se cuentan el egipcio, el ciclópeo, el asirio, el indio, el chino, el gótico, el romano etc.” Bierce escribe “Arquitecto, alguien que diseña un plano para nuestra casa y planea un diseño para nuestro dinero”. Neuman afirma en “Arquitectura: metáfora habitable”.

    Voy a la “L”, LOCO/ LOCURA, Flaubert, no dice nada al respecto, no la nombra. Bierce, en cambio “LOCO: afectado por un alto grado de independencia intelectual, en desacuerdo con los parámetros de pensamiento, habla y acción derivados del estudio de los conformistas y contrarios a la mayoría; en breve: inusual. Es conocido que las personas son declaradas locas por funcionarios que no demuestran ninguna evidencia de estar sanos”. Con respecto a LOCURA, se explaya así ” Ese don y facultad divina cuya fuerte y creativa energía inspira la mente del Hombre, guía sus acciones y embellece su vida”. Neuman, dice de “locura” “Idioma hablado por una sola persona”. Barthes bajo el título “ESTOY LOCO” exclama: “Estoy loco de estar enamorado, no lo estoy de poder decirlo. Desdoblo mi imagen: insensato ante mis propios ojos (conozco mi delirio), simplemente irrazonable a los ojos de los demás, a quienes relato muy juiciosamente mi locura consciente de esa locura, dando explicaciones acerca de ella”, para luego referirse a “LOCURA, “Desde hace cien años se considera que la locura (literaria) consiste en esto: “Yo es otro”: la locura es una experiencia de despersonalización. Para mi, sujeto amoroso, es todo lo contrario: es a causa de convertirme en un sujeto, de no poder sustraerme a serlo, que me vuelvo loco. Yo no soy otro: es lo que compruebo con pavor.” Menciona luego un Cuento Zen: Un viejo monje está ocupado a pleno sol en desecar hongos: “¿por qué no hace que lo hagan otros?”. “Otro no es yo, y yo no soy otro. Otro no puede hacer la experiencia de mi acción. Yo debo hacer la experiencia de desecar los hongos” concluye Barthes “Soy indefectiblemente yo mismo y es en esto en lo que radica mi estar loco: estoy loco puesto que consisto”.

    Por fin encuentro una palabra de la que los cuatro opinan, tal vez me pregunto ¿será porque ese concepto es ineludible en la conducta humana? La palabra es CELOS/ CELOSO, Flaubert se expide de la siguiente manera:”Siempre seguido por incontrolables. Pasión terrible. Las cejas unidas son síntoma de temperamento celoso”. Bierce dice:”Indebidamente preocupado por preservar aquello que sólo puede perder de no cuidarlo bien”. Barthes, se expresa así “Sentimiento que nace en el amor y que es producido por la creencia de que la persona amada prefiere a otro”. Neuman, conciso dice “Trío pasional entre un individuo, su ser amado y su fantasma”.

    Así siguen estos cuatro excelentes pensadores definiendo Religión, Escritura, Reloj y un largo etcétera de cómo somos, lo que sentimos, lo que pensamos, qué tenemos y qué nos pasa entre la “A” y la “Z”.

    Más allá de la comparación que hagamos de cómo un mismo concepto se entiende de manera diferente, tanto por los años que van de una a otra apreciación y a la personalidad de cada uno y las diferencias culturales, me resultó interesante observar como todos (también ustedes, lectores) destacamos ciertos conceptos y les damos nuestro sello personal y ver que a pesar de las diferencias hay un territorio común. Ahí es donde entiendo la pertenencia a una concepción del mundo, que para mí es el Occidente judeo – cristiano, que además permite que no estemos de acuerdo en todo, y en momentos críticos casi en nada; y ello implica la aceptación de esa diferencia y no su eliminación, y por nada del mundo su exterminio.

    Va también mi agradecimiento a María de Moliner cuyo “Diccionario del uso del Español” no sólo es digno de consulta por algún término desconocido, sino que es bueno leerlo para escribir bien y leer mejor.

    Vuelvo a IA y pregunto de dónde viene el título del libro de Neuman sobre María de Moliner y la muy amable secretaria de Wyoming me lo explica muy bien, “Es una frase de Emily Dickinson: ” A veces escribo una palabra y me quedo mirándola hasta que empieza a brillar” y luego me pregunta si hay algo más en que me pueda ayudar y yo le contesto que no y le agradezco y me desea un muy buen día y yo le digo lo mismo y ella me pregunta que si en algún momento tengo otra pregunta que no dude en llamar, agradezco y ella me desea “Que tengas una buena jornada”. Corto porque de lo contrario entraríamos en una relación amorosa que crearía celos porque a todos los trata amorosamente y ello me volvería loco y la angustia me corroería el alma y tendría ganas de erradicarla de la faz de la tierra.

  • TREN AL SUR (Cuento)

    Era una de esas lluvias parecidas a los matrimonios sin amor, estaba pero no se sentía. Las gotas caían lenta y espaciadamente: llegaban como si estuvieran sostenidas por hilos invisibles.

    El tren había partido de Constitución en punto, como corresponde a la estrategia de la empresa adjudicataria de la reciente privatización: puntualidad, limpieza, no se fuma, vigilancia, los pasajeros no son usuarios, son clientes. Mi destino era Temperley donde debía dar una charla sobre Cortázar. El tren se detuvo en Gerli, ahí las nubes habían dicho “aflojale que colea” y se descargó una lluvia pertinaz, insistente y urgente. Tuve la sensación que el tren permanecía detenido más de lo que correspondía, a lo que se sumó una conversación, un intercambio de palabras, un racimo de guardas, un pequeño batallón de guardias de seguridad , a lo que siguió una elevación del tono de voz de algunos pasajeros arremolinados en torno a los representantes de la autoridad empresaria y a un muchacho empapado, alto, flaco, con cara de niño, encorvado ante la bicicleta que trataba de desarmar con un par de pinzas que sacó de un bolso.

    • Este no es el lugar de las bicicletas.
    • Pero el furgón está lleno.
    • Puede usted lastimar a alguna persona.
    • Pero es que no hay lugar.
    • Está usted demorando un servicio público.
    • (Cortala botón)
    • Detenener un servicio público es delito.
    • (Quedaron muchos sin laburo para que vos puedas morfar, vigilante).
    • Se baja.
    • La bici ya está desarmada, ves.
    • No me tutee, se baja o llamo a la policía.
    • Ves, ya está, las ruedas las apoyo aquí.

    Yo , ya estaba llegando tarde a la charla.

    Siguió un rato la discusión entre los guardas, el muchacho y algunos pasajeros; pero como casi todo lo que nos pasa; el tren arrancó, el muchacho bajó en Banfield. Mientras aceleraba el paso: el horario, la vida, “el dentífrico comilfó, el dentífrico que no puede borrar el sueño sobre Paco”, y llegué sólo cinco minutos tarde y aún tuve que esperar.

    Durante el viaje de regreso, quise ya estar con Paula, contarle lo que había pasado, deseaba tenerla a mi lado, mirarla, tocarla. Al pasar por Banfield pensé en Cortázar, supuse que le hubiera encantado esa intervención popular frente a la privatización del tren que tantas veces debió haber tomado y cuyo reflejo en un cristal en el mondrianesco subte de París pudo haberle inspirado “Manuscrito hallado en un bolsillo”. El lado de acá reflejado en el lado de allá volvía en el tren al sur con el muchacho que a lo mejor nunca leería a Cortázar pero que tal vez buscaría a su Maga en alguna esquina empapada de Banfield que fuera uno a saber qué mandala o rayuela terminaría de cerrar.

    A la noche Paula se levantó. Sus movimientos me despertaron. La busqué; fumaba desnuda sentada en el piso, frente al balcón del living. Seguía lloviendo, Paula lloraba, la abracé, la acaricié, no quise preguntarle que le pasaba. La besé y se dejó besar y después nos besamos y nos quedamos abrazados tendidos en el piso. La volví a besar y le comenté que Cortázar se quejaba porque nunca había podido escribir la palabra “concha”. Hubo un largo silencio. Paula me abrazó y me besó y me dijo que me amaba, que pasara lo que pasase, ella siempre iba a estar a mi lado y que no importaba que uno en Berlín o Ushuaia, o a la vuelta de casa se acostase con otro u otra, que la fidelidad era algo más trascendente que una calentura momentánea y nos volvimos a besar y no sé por qué, dije,”life is something that happens, only once”.

    En el desayuno Paula me contó que había soñado con Ezequiel, que había sido su mejor amigo y que había muerto escalando el Aconcagua, y que a pesar que siempre se habían amado, nunca habían hecho el amor, pero que esa noche cuando se había despertado, sí, lo había sentido dentro de su cuerpo y se había excitado y lo amó y se entregó entera a él y que él la había amado en nuestra cama y yo supe que sí, que era verdad, que de alguna forma, ahí pero donde como, de una manera distinta a como estamos vivos nosotros, Cortázar y todos los que se bajaron en una estación anterior, también estaban vivos.

  • CROSS ROADS (cuento)

    Salimos al ruido de la avenida Corrientes y nos metimos en la pizzería. Después de pedir nos quedamos en silencio. Marina mira hacia la calle y hace que se distrae mirando pasar a la gente. Pero yo sé en qué está pensando, yo también estoy pensando lo mismo. Todo es por esta puta película que acabamos de ver.

    El tipo un degenerado: alcohólico mal, le daba a la maría y a la coca todo el tiempo, y la mina otra loca; se calentaba viéndolo a su marido cogiendo con otra. Y la hija flor de puta también; y aquí es donde yo me pongo a recordar a Susana y sé que Marina no ha dejado de pensar en ella todo el tiempo.

    Al final lo único que tiene de bueno la película es el camión. Un Mack. Yo con uno de esos soy Gardel: cabina tapizada en cuero, parlantes a mil, GPS, teléfono, heladera, cama doble con TV color: así cualquiera. Yo tiraba a la mierda ese Ratón Mickey que llevaba colgando en el espejo y ponía la foto del Mudo y los banderines de River que tengo en el 1114 y lo levantaba hasta 140 y le metía pata y llegaba en un tiro a Comodoro Rivadavia. El 1114 es un fierro, pero pobrecito ya no da más.

    Le acaricio las manos a Marina; las tiene húmedas. Cuando anda con la angustia se le ponen mojadas, como aquel día de la pelea en que Susana dejó la casa y no supimos más de ella. Fue por Basilio; si hasta tuvimos que dejar Dock Sud y mudarnos a La Boca. Basilio recién salía de la cárcel; yo le pedí a Susana que no se acercara a él, le advertí que era mal bicho, que andaba con otras minas, que había sido cana y que traficaba; por eso cuando la vi salir de la casa de él, no pude con mi genio y la eché.

    Desaparecieron los dos; al tiempo el volvió con otra mina y un chico de dos años que dijo que era suyo, y esta mujer dele insultarla a Marina porque decía que nuestra hija le había echado a perder a su Basilio y cada vez que se la cruzaba en el mercado o colgando la ropa en la azotea, dele decirle que la puta de tu hija esto y aquello y lo otro y por eso nos mudamos a la Boca, que no es lo mejor para una fana de River, pero la guita no dio para más.

    El yanqui, el que hace de esposo es camionero, viaja por los desiertos y montañas y para en bares y estaciones de servicio, que si tuviéramos de esas en la Patagonia, con duchas y piletas de natación con esos flamencos pintados en el fondo, nos quedamos a vivir allá. Me los imagino a Narice y al gordo Rodriguez en ese bar de luna rosa de la peli, claro pero ahí no toman mate.

    Estos yanquis, yo no sé que tienen en el alma. El se llama Mick y ella Sandra, debían andar por los cincuenta, y la hija, bueno uno no sabe que se trata de la hija hasta que pasa lo que pasa y la gorda Sandra se pone como loca y a Marina le empezaron a traspirar las manos.

    En el pueblo donde viven ;”Cross Roads”; hay una especie de prostíbulo cibernético. Hay meseras que te sirven con las tetas al aire, camareros putos, mucho fluo y hay salas privadas donde uno puede ver. Te muestran una donde hay una jaula con un tipo en bolas y hay otros tres con camperas negras y botas y gorras de policía que lo cagan a patadas y después se lo cogen. Hay otras salas en donde hay minas con látigos que azotan a hombres que les gusta que les peguen. En otra dos tortas juegan con un vibrador y en otra hay una mina que le da con un consolador a un tipo mientras éste se la está chupando a uno de esos vestidos de cuero negro y todo esto meta Rock an Roll y droga. Y bueno llegan Mick y Sandra bien borrachos y se ponen a tomar más y el tipo jala merca y le pasa el tubo a Sandra y como ella se calentaba viéndolo a el con otras, se meten en una de las cabinas, mejor dicho ella se mete en una que es como un cine en chiquito y él se mete por detrás de la pantalla. Entonces la cámara lo enfoca a él que camina por una pasarela en donde lo único que hay son culos; hermosos culos, para decir la verdad, metidos en ventanillas, entonces Mick, jala más polvo y le da a la botella y al llegar al culo de la ventanilla número 8; el mismo que yo hubiera elegido: rosado, macizo con un lunar en un cachete, aprieta el botón de la consola y en la sala en donde está Sandra se enciende la pantalla y ella lo ve a él y al culo ahí entero. El se agacha, lame los cachetes, deteniéndose en el lunar y luego se la mete. Sandra lo ve gozar, escucha los gemidos, pero a la mina sólo se le ve el culo. Sandra está por acabar al mismo tiempo que Mick y ella pone una cara que me hizo calentar. Él acaba y ella también y la mina del culo parado finge acabar y de pronto se enfoca la cara de la mina y aparece en la pantalla y es ahí donde Sandra se transforma y se pone como loca y empieza a hacer unas muecas y después llora y uno no entiende nada por qué está pasando eso, pero enseguida se muestran tomas como del pasado en las que se lo ve a Mick joven, jugando con una chiquita sobre un pony blanco con manchas negras y Sandra filma y después es él que filma y ella está con el pony y la chiquita ríe y corre y los tres se revuelcan en el pasto y entonces uno ve la cola de la chiquita que tiene un gracioso lunar en el cachete y fue ahí que a Marina se le pusieron las manos llenas de gotas como si las manos estuvieran llorando.