Categoría: Opiniones

  • ÉL ES ASÍ

    La corrupción es tan antigua como nosotros; al menos a los que habitamos la cultura occidental judeo cristiana: se nos ha narrado que al poco tiempo de haber Dios creado a los humanos, un sujeto de nombre Caín mató a su hermano Abel. Tanto nos ha marcado ese relato que a lo largo de mi vida he conocido a varias personas de nombre Abel, jamás a uno llamado Caín; es más no creo que ninguna pareja quiera llamar a su hijo Caín.

    La corrupción es algo a ser combatido. La impunidad es la permisividad, es decir, el fomento de la corrupción. Las mafias, el hampa, el narcotráfico, los regímenes políticos que no tienen a la ley por sobre las apetencias personales, las sociedades que aceptan el acomodo, el tráfico de influencias, el uso de privilegios por contactos, la demora de los jueces en dictar sentencia, los obsecuentes del poder de turno son ejemplos de corrupción; tener una actitud pasiva ante esto es ser un corrupto.

    En los tiempos que corren, todos aquellos que bregan por la liberación de la ex Vicepresidenta condenada por varios tribunales son adictos a la impunidad: son parte de la corrupción. En el otro extremo (y es sabido que los extremos se tocan) todos los que festejan, aplauden y sonríen ante los insultos, agresiones, alaridos e incitaciones al abucheo por parte del Presidente de la Nación y justifican todo ese fárrago de violencia verbal, grosera escatologia e ignorancia del papel ejemplarizador que su función ejerce sobre niños y adolescentes con el “ingenuo” y peligroso “Es que Javier es así”, “Es Javo en estado puro”, “Él es así” son también parte de la corrupción. Si “ser así” es aceptado como la normalidad, el cleptómano incontinente ante un bien que no le pertenece “él es así”, el violador, el pornógrafo infantil, el contrabandista, el golpeador serial de mujeres, el voraz depredador de dineros públicos, el militar o policía aplicando la picana sobre la vagina de una embarazada “son así”. Si “ser así” es el justificativo, de semejantes conductas, no tenemos solución alguna.

    Esas patologías existen, pero son eso: una enfermedad, un vicio, una deformación lo que las religiones llaman pecados y las sociedades civiles delitos. Eso en una sociedad está MAL y quien lo hace merece tratamiento, si persiste merece pena, si continúa castigo y una sociedad que lo acepta pasivamente deja de ser sociedad y se transforma en una banda.

    Propongo que todo individuo que justifique en público los insultos, agresiones verbales y “escraches” por parte de un funcionario hacia cualquier ciudadano sea considerado cómplice necesario de semejante barbarismo anti democrático y reciba la misma pena del que “Es así”.

  • HOMENAJE A FIDEL (1905-1974)

    Pícaro, entrañable, argentinísimo, espejo del “chantismo” que nos corroe. Caricatura jocosa de lo que tristemente somos. Fidel Pintos el arte de hablar de todo, sin parar, sin reflexión, sin decir algo coherente.

    Incapaces de comprender las palabras de Ludwig Wittgenstein, con las que cierra su “Tractatus Lógico- Philosophicus” “7. De lo que no se puede hablar hay que callar.” Ignorantes de la recomendación de Ortega y Gasset “Argentinos, a las cosas”. Indiferentes a la observación de Jorge Luis Borges “El peor insulto para un argentino es ser escarnecido en público” es decir antes de decir “no sé”, lo invento. Haber tenido que soportar al núcleo duro del kirchnerismo (Mayra Mendoza, Victor Hugo Morales, Agustín Rossi, Miguel A. Pichetto, Anabel Fernández Sagasti) y un largo etcétera. Tener que soportar al núcleo duro del mileísmo (El Gordo Dan, Sabrina Ajmechet, Bernie Benegas Lynch, Juliana Santillán, Lilia Lemoine) y otro largo etcétera, esa adulación constante, esa justificación de lo injustificable porque “Eso es Cristina pura”, “Es que Javier es así” y entonces por esa espúrea pureza y por esa esencia insustancial justificamos cualquier cosa. Fidela Pintos del pueblo trabajador, de los derechos humanos, de la eterna revolución bolivariana Maduro style; Fidel Pintos de la Escuela Austríaca, la motosierra y el aumento sin límite, la a-crítica relación con Trump.

    No hacemos más que entronizar autócratas, gritones, individuos sin filtro alguno, sin auto crítica, rígidos personajes fanáticos del dogma que los sostiene, ignorantes de que la rigidez se quiebra e ignorantes de que la flexibilidad se balancea y a lo sumo se dobla.

    Mi sentido homenaje a Fidel Pintos en el 121 aniversario de su nacimiento. Mi repudio al fanatismo, que nos constituye y que en mi humilde opinión comenzó con el Restaurador que asumió el poder “sólo y sólo si, la Legislatura le otorgaba la suma del poder público”, razón por la que lo llamo “El padre de la Patria”. Esos 22 primeros años fundacionales de nuestro país nos han marcado a fuego: O estás conmigo o mazorca en el orto, o estás conmigo o sos un gorila vende patria aliado al sionismo, o estas conmigo o sos un pedazo de mierda, corrupto ensobrado, econo chanta y satánico marxista.

    No es así como funciona una sociedad democrática, eso no es amar a la nación y al pueblo trabajador, la verbalización sin contenido es traición al pueblo. Eso no es ser un liberal. El liberalismo es una filosofía que no se agota en el mercado, sino que permite su libre funcionamiento y una filosofía liberal es no sólo la que tolera el disenso sino que lo promueve: “sapere aude: atrévete a pensar” pregonaba Emanuel Kant. En fin así no sólo estamos, sino que me parece que así somos, por eso nos va como nos va.

  • AMOR, TAL VEZ MAÑANA TE REGALE MI AUSENCIA.

    Cualquiera puede observar que las otrora formas de respeto institucional ya no existen: basta con escuchar los discursos del funcionario, que también con mi voto, ejerce la Presidencia de la Nación, dirigiéndose a cualquier auditorio donde se escucha “pelotudo, mierda humana, sorete, pedo de buzo, hijos de puta, corruptos ensobrados”. Se percibe como el lenguaje ha sido degradado a un cúmulo de escatologías sin límite. Por otra parte el Troleo generalizado en redes sociales donde la descalificación, la injuria, las ofensas y el descrédito son la forma aceptada de enfrentamiento. Las nuevas generaciones se debaten entre “fingir demencia” y “farmear aura”, gestos de zombies con intención de ocupar un espacio para influir en el mercado de la idiotez.

    En este panorama de desquicio generalizado, un amigo acuñó la frase que da título al artículo de hoy: “Tal vez mañana te regale mi ausencia”, dedicado a su amor, que me pareció digno verso tanguero, donde el amor va indisolublemente unido a la posibilidad de perderlo.

    Cuando en la década del 60 del siglo pasado comenzaba con mis amigos de la adolescencia los viajes a dedo por América, cada vez que decíamos que éramos argentinos, se producía una suerte de reconocimiento, nos hacían sentir que “éramos un ejemplo a seguir”, se escuchaba nuestro rock, se leían escritores argentinos, muchos chicos de ese tiempo aspiraban a hacer la Universidad en Buenos Aires o Córdoba. En fin nos hacían sentir que éramos un peso pesado, algo distinguido en América del Sur.

    Después el Cheguevarismo, la revolución armada, los curas villeros, Cuba, los Montoneros, el militarismo, el retorno de Perón, Isabelita y Lopecito y su triple A con sus más de mil asesinatos, Videla y Cia. y sus miles de torturados y desaparecidos, Malvinas, las buenísimas intencioines de Alfonsín, su actitud democrática, pero su incapacidad por mejorar la economía, los delirios de Primer Mundo del tandem Menem – Cavallo, la inoperancia de De la Rúa, los casinos de Duhalde, la turbamulta universitaria setentista, ya enriquecida burguesía pero con el chip de justicia social y derechos humanos, el Chavismo Madurito, un obispo villero jesuita y peronista a la cabeza de la Corte Vaticana, la rebelión del hijo de Franco Macri cuyo “Si se Puede”, siempre me pareció un grito adolescente, más que un proyecto político, el eterno retorno del peronismo con tintura K 70 y la puesta en la Rosada de poco más que un cafetero y su mesera, y la sorprendente llegada del outsider and sister, con equipo económico ex macrista reciclado.

    Lejos estoy de ser vidente, pero cada día que pasa me convenzo más que Milei llegó condicionado por un arreglo con el peronismo estilo Vila, Manzano, Filiberti, de Narvaez, Mazza y adlateres que más o menos dice “Mirá viejo te dejamos 4 años, hacé la tuya, poné la inflación en un cauce lógico, hacé los ajustes que no podemos hacer nosotros, sacanos a los zurdos K, cobrate tus servicios y cuando llegue el momento “VAMOS A VOLVER; VAMOS A VOLVER”. Ahora ni se te ocurra querer perpetuarte porque te vamos a tirar con todo. Creo que en ese momento estamos ahora; la nueva oligarquía consolidada, la reaparición caribeña de Mazza bajo el ala voladora de de Narvaez; troles de Cerimedo, el desgaste de la función pública, una población maltratada a más no poder, sin la euforia de la cuarta copa del mundo, con la posibilidad de un Trump perdedor, con un invierno sin sol y la próxima visita del sucesor de Bergoglio, creo que se sienten que ya han vuelto y muy pronto “nos regalarás tu ausencia”. Perdón, me corrijo, nunca se fueron: son el sistema, se eclipsaron un tiempito. Deseo con todas mis fuerzas estar “Farmeando Aura”.

  • OH, MY GOD I DIDN’T KNOW THAT!

    El otro día pasó por casa un primo de un amigo a traerme un libro que yo le había pedido, el libro es “The Goodman of Paris” que es “un tratado de moral y economía doméstica de un ciudadano de París, circa 1393, traducido por Eileen Power, cuyo título original es “Le Menagier de Paris”; su anónimo autor escribió el libro con el objeto de darle consejos (¿instrucciones?) a su joven esposa (20 años), (él 60) (ningún boludo el hombre). En esos tiempos era muy común dictarle instrucciones u órdenes a las esposas. La primera parte trata de costumbres, modos, religiosidad propios de la Edad Media; la segunda es un tratado de vida doméstica: la jardinería, la contratación de la servidumbre, la administración del hogar, la compra de los alimentos, la preparación de la comida, lo que parece que a la larga termina siendo un libro de cocina (aun no lo he leído) estimo que algo de las piruetas en la cama debe haber. Compré el libro porque quería ponerle cotidianeidad a la Edad Media ya que tenía que dar una charla sobre cocina medieval y necesitaba el contexto para completar la visión de las cocinas donde reinaba Guillaume Tirel, alias Taillevent (1310 – 1395) cocinero real, autor del primer libro de cocina en Francia “Le Viandier” de 1365 cuyos manuscritos había visto en la Biblioteca Nacional de París (recuerden que la imprenta se inventó en Alemania en 1434).

    Este primo, Francis, tipo muy simpático, conversamos de literatura, de historia, de economía, no podía creer que teníamos 2% de inflación por mes “How can you live?” y de futbol ya que había visto varios partidos del mundial, incluída la final, con sábana de Malvinas, llantos y empujones y me preguntó sobre los colores de nuestra bandera que parece que le gustaba mucho, yo devolví el halago diciéndole que a mi también me gustaba la de su país, por la historia que tiene su diseño y que discrepa de lo que a los estadounidenses les enseñan en el colegio, así como a nosotros nos cuentan que son los colores del cielo, bueno también nos cuentan que la inflación de julio empezó con “0,…”.

    Puso cara de sorpresa y me dijo lo clásico, las estrellas indican la Union de los estados: una estrella un estado y las franjas rojas y blancas; 13 en total; representan a las 13 colonias, que se independizan de Gran Bretaña.

    Entonces le conté la historia, que me había narrado un pastor anglicano, Horace Farrell, con quien me puse a conversar en la Catedral de Durham, que es una maravillosa expresión del arte normando construída entre 1093 y 1133, sobre los restos de una iglesia sajona; algo que parece haber sido muy común, Chartres, está construída sobre un templo druida y todas las iglesias del Cusco sobre antiguos templos Incas (porque señores Dios es uno solo y es Católico Apostólico y Romano , ¡cómo se atreven Druidas e Incas a llamar Dios a sus muñecos!). Fue Abadía Benedictina hasta 1541 y en ella está enterrado Beda el Venerable fallecido en 735, autor de “Historia eclesiástica del Pueblo Inglés” y maestro de Alcuino de York, que intentó en vano enseñarle a leer y escribir al Emperador Carlomagno.

    Este pastor, Horace Farrell me llevó a la inmensa cocina de la ex abadía y me comentó que en tiempos del Prior John Washington (1416 – 1446), antecesor del Presidente George Washington, había un pastelero que solía hacerle tortas al goloso Prior, con azúcar coloreada y que con franjas rojas y blancas decoraba sus pasteles, que reproducían el escudo de armas de los Washington con estrellas y franjas de esos colores, y a renglón seguido me llevó a una galería donde se ve el escudo de armas, que verdaderamente parece haber inspirado el diseño de la bandera de los Estados Unidos. Tal vez George Washington quiso ponerle un poco de humor después de tanta batalla por la libertad.

    El norteamericano sorprendido. Luego reflexionó, la verdad “I didn’t know it”, pero suena más lógico que poner las 13 colonias si era de ello de lo que nos estábamos liberando. But well life is very raro, todo raro.

  • POSTRE VIGILANTE

    Anselmo Brillat – Savarin (1755 – 1826) en los Aforismos del Catedrático de su “Fisiología del Gusto” (1825) dictamina que no hay postres sin quesos; lo dice con terminología propia de la época: “XIV. Postres sin queso son como una hermosa dama tuerta”. Brillat está diciendo que después de la ingesta de caldos, lípidos, salsas y variados etílicos, es bueno hacer una pausa, limpiar el paladar y luego dedicarse al sabor de la dulzura. Sin decirlo, también está explicándole a sus conciudadanos que Francia produce una inmensa variedad de quesos y es necesario venderlos, consumirlos porque las queserías distribuidas por todo el país emplean gente y son un motor importante de la economía. Muchos años después, el General De Gaulle exclama ante las críticas a su gobierno “¡Cómo pretenden que pueda gobernar un país con 288 variedades de quesos!”

    También es cierto que otros eran los ritmos de hace 200 años cuando Brillat publica su libro. Había más tiempo para gozar la mesa, conversar y después de un almuerzo con vinos, quesos y postre, café, cognac y un puro cubano, era casi necesario una siesta reparadora; al menos para el sector social al que el libro se dirigía. También había hambrunas en varios sectores y regiones, al igual que hoy en muchas geografías.

    Nuestro vigilante – me refiero al policía de la cuadra -, cuando lo había, simple custodio de nuestra tranquilidad, y suponiendo que hubiera sido él el creador de tan simple y audaz postre, como dice la leyenda urbana, que sin conocer la Fisiología del Gusto, sintetizó pragmáticamente el consejo del francés, con el postre que lleva el nombre del vigilador del barrio y en ese orden “Queso y Dulce”, después vendrá el gusto porque el compañero del queso sea batata o membrillo y aquí, como en todo la libertad individual es soberana.

  • SOPA DE LETRAS

    Si yo dijera después de un viaje a la India de seis meses, ¡qué ganas tengo de comer un asado!, todos los argentinos lo comprenderían. Ese deseo de la carne a la parrilla compartido, eso es amor a la pertenencia. Si en cambio yo dijera tan sólo “los fideítos de la abuela Ángela”, solamente mi hermana sabría y compartiría la misma memoria de los fideos cabello de angel de una sopa cocinada en cocina económica a leña de quebracho. De la misma manera, a las hijas de mi hermana les ha pasado con los tallarines con estofado de su abuela, es decir mi madre; porque la memoria también está compuesta de los sabores que despiertan la magia que a la larga es siempre la niñez.

    Si yo le hubiera dicho a mi abuela: “Encuentro una sopa y uso un cuchillo para abrirla a puñaladas”, seguramente se hubiera preocupado muy seriamente por mi salud mental y habría hablado con mis padres. Ángela murió antes que llegaran las Campbell a la Argentina, y ya le había costado aceptar cómo nos podía gustar una sopa salida de un sobre y un caldo de un cubo pequeño.

    El entrecomillado viene de la acción de un personaje de una novela que estoy leyendo y me hizo acordar a aquello de Isidore Ducasse,. Compte de Lautremont (1846 – 1870) que dice: “Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas”. Los niveles de comprensión de cualquier discurso no llegan a todos por igual, eso está claro: edad, cultura, gustos, clase social, situaciones particulares. Lo que sí comprendemos todos, es que algo no está funcionando con lógica cuando los representantes del pueblo reunidos en el Congreso Nacional reciben sueldos de varios millones de pesos, auto, chofer, pasajes de avión, cuando el 72 % de los representados según datos oficiales y del Instituto Gino Germani dicen que “7 de cada 10 trabajadores perciben un ingreao menor al millón de pesos”. Eso lo comprendemos todos, y los representantes calladitos, no sea cosa que alguien los confunda con una lata de Campbell y quiera abrirla como el personaje de la novela “Casa de Hojas” que estoy leyendo.

  • CUATRO PREGUNTAS: EL MISMO DILEMA

    En 1603 con la tragedia “Hamlet” Shakespeare fue contundente “to be or not to be, that is the question” Hamlet Príncipe de Dinamarca,se enfrenta a la muerte de su padre, el Rey, por mano de su tío Claudio, que usurpa el trono y se casa con la viuda, la Reina Gertrudis .Una serie de sucesos que incluyen una obra de teatro que como caja china se interpone con la que el espectador está viendo y que reproduce los acontecimientos de la realidad dinamarquesa. La tragedia, como sabemos termina con la muerte de Claudio, Gertrudis y el propio Hamlet. El “to be” el vengador del honor de su padre, concluye con el “not to be” de los protagonistas.

    Segunda situación: Robert Stewart, II marqués de Londonderry, conocido como Lord Castlereagh (1769 – 1822), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido fue interrogado un día para que explicase como una isla tan pequeña se había convertido en el inmenso y poderoso Imperio Británico. El marqués, se paseó unos segundos hasta el ventanal de su despacho, miró caer la lluvia sobre el parque, giró su cabeza hacia su interlocutor lo enfocó con sus ojos celestes y muy flemáticamente dijo “Just Bluff”.

    Tercera situación: A mediados de los años 40, Alan Turing (1912 – 1954) se hizo la siguiente pregunta “Can machines think?”, era una pregunta retórica estaba convencido que sí, pero el mundo no estaba aún preparado para aceptarlo, entre otras razones por lo que denominó “la objeción teológica” que dice que el pensar es una función propia del hombre y de la mujer que Dios ha dado sólo a ellos y a ningún otra planta, animal o máquina. Dejaba la discusión para más adelante ya que por el momento la consideraba inútil, pero estaba seguro que para el fin del siglo XX hablar de ello sería lo normal y nadie se inmutaría.

    Hoy me pregunto y vengo observando por notas periodísticas, encuestas de opinión y lo que dice la calle y lo que se ve en los comercios y en los bolsillos, si este proceso que está llevando a cabo La Libertad Avanza tendrá un “Happy End” o será otro “not to be” y terminaremos nuevamente en un fracaso más. Entonces le pregunto a IA, porque Alan Turing tenía razón y hoy es habitual hacerlo y la misma contesta que parece no ser un Bluff como pensaba Castlereagh de cómo su pequeña isla había llegado a semejante imperio; pero me advierte que para que la baja de inflación, la eliminación del déficit fiscal y la estabilización del valor del peso sean duraderos deberíamos sostenerlo hasta 2030, entonces sí habremos conseguido cambiar el régimen económico argentino.

    Me voy a abstener de preguntar cuántos somos capaces de tener una paciencia de 4 años más, porque yo sigo observando que apenas el semáforo se pone amarillo, ya oigo las bocinas estridentes para que arranque, cosa que no hago porque el que quiere cruzar lo está haciendo a toda velocidad porque está cruzando en rojo.

  • AMOR, PASIÓN, FANATISMO

    Amo a ciertas personas, algunas actividades, hechos y cosas. Tengo pasión por la literatura, la filosofía, los viajes, la docencia. Sólo soy fanático de la libertad, fundamentalmente de la mía.

    Amo a la Argentina, mi país y también amo a Gran Bretaña.

    No comprendo el fanatismo nacional, es decir el nacionalismo. El nacionalismo pleno de emociones por lo general acompañado de la bendición de Dios y conmovedoras lágrimas.

    Con los campeonatos mundiales de futbol, el 9 de Julio, el aniversario de la muerte de José de San Martín o Malvinas que son los hitos de mayor “brote” de emoción nacional, me suelo poner de mal humor y cuando el sentimiento es nacional y popular y vuelve a aparecer Perón y el “pueblo unido jamás será vencido”, ahí el que se “brota” soy yo.

    En el Mundial de Futbol, miro todos los partidos de Argentina, me entusiasmo, me pongo muy alegre cuando gana y me deprime cuando pierde. En el recientemente finalizado, estaba convencido que le ganábamos a Inglaterra y puse que la final sería España y Argentina aunque el resultado que anoté fue el contrario al que al final terminó sucediendo. Me produce una inmensa alegría la hinchada de Bangladesh. El 9 de Julio lo vivo como un cumpleaños de todos nosotros juntos. San Martín, no comparto lo de que sea “el padre de la patria” pero le estoy agradecido.

    Malvinas, me parece el punto más conflictivo ya que amo el idioma inglés, la cultura inglesa, toda Gran Bretaña me parece una belleza y la ciudad de Londres es mi preferida entre las cientos de ciudades de los cuatro continentes que visité. Amo el silencio, sus parques, el barrio de South Kensington, donde viví 2 años, el pequeño pueblo de Rye en South Sussex con el Pub más antiguo del Reino Unido de 1420 “The Mermaid”, el castillo de Leeds, en Kent, las tiendas Harrods y Liberty, el cordero de Simpson’s, las ostras de Wilton’s, el desayuno del Claridge’s, The Prospect of Whitby, que es el Pub más antiguo de Londres, las ciudades de Oxford y Cambridge y en Escocia Edimburgo, Saint Andrews, Inverness y Roslin con su capilla misteriosa y bella de 1446 (Rosslyn Chapel).Tanto en nuestro país como en Inglaterra me siento en casa y at home respectivamente.

    Visité durante 8 días Malvinas en julio de 2017 por motivos absolutamente personales que nada tienen que ver con soberanía o nacionalismo. Necesitaba pensar en un lugar solitario donde estaba seguro no encontraría a ningún argentino y así fue: ese lugar de colisión de mis dos amores en guerra fue el lugar elegido para encontrar la resolución a algo que me inquietaba.

    “Si el nombre es arquetipo de la cosa, en el nombre de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo”, como ha escrito Borges. Yo llamo a las islas Las Falkinas que para mí es la síntesis de afecto, respeto, racionalidad, deseo, tradición. No soy ingenuo Falkinas es Antártida el continente virgen y objetivo del próximo conflicto mundial cuando caduque el Tratado Antártico.

    La sábana exhibida en el último Mundial de Futbol no me gustó y toda la emotividad nacional por haber derrotado a la selección del futbol de Inglaterra, vivida y propalada por la prensa como si hubiera sido la revancha de Malvinas me pareció infantil, absurda, fanática. Sí claro que viva la Patria. El día que argentinos y británicos nos refiramos a ellas como Las Falkinas – The Falkinas habremos crecido y derrotado al fanatismo que nos llevó a la guerra de un tal General Galtieri.

  • DE mansiones a MANSIONES

    En los vastos caminos del Imperio Romano, cada 50 ó 60 kilómetros había “mansiones”, lugares de restauración de los hombres de a caballo, donde se descansaba un rato, se comía algún pan, tal vez un plato caliente y los caballos recobraban fuerzas, tomaban agua. Un lugar de paso, de conversación con otros viajeros; un hito de civilización en el vasto territorio.

    Algo parecido sucedió en el Imperio Inca, con capital en Cusco, Perú, en cuyos caminos cada tantos kilómetros había “tambos”, donde los caminantes y chasquis podían descansar, tomar agua, alguna torta de maíz y si se encontraban con otro caminante recibir información sobre el estado de la senda para llegar a Machu Picchu.

    En los Virreinatos españoles en América, estas instituciones se llamaron “postas”: hay una muy famosa en San José de Metán, Salta donde Manuel Belgrano, novato General se hace cargo del Ejército del Norte en 1812 y donde dos años después le entrega el mando de ese Ejército a San Martín y se confunden en un abrazo fraterno, eternizado en láminas escolares como “la posta de Yatasto”; aunque algunos sostienen que ese encuentro sucedió en la vecina posta de Algarrobos. Otra posta importante, aunque no tuvo nada de fraternal fue la de Barranca Yaco en la provincia de Córdoba donde Juan Facundo Quiroga fue asesinado el 16 de febrero de 1835, según se sospecha por orden de Juan Manuel de Rosas.

    En Gran Bretaña existían las “inns” donde las diligencias se detenían y cocheros y pasajeros descansaban, se bebían algunas pintas de cerveza, comían algún “pie” de carne y riñones y se cambiaban caballos. En la ruta de Londres hacia el oeste se hacía una parada en Stony Stratford, en Buckinghamshire donde había (aún están, aunque son hoteles) dos inns; una era la “Cock Inn” y la otra la “Cow Inn”. Los habitantes del pueblo, ávidos por saber quiénes eran los viajeros y qué noticias traían de la capital solían acercarse a charlar y los viajeros magnificaban las noticias, o simplemente inventaban historias lo que dio orígen a la expresión “A Cock & Bull Story” que significa una historia inventada pero vendida como verdadera.

    El tiempo ha pasado y esa palabra que mentaba mansiones de carreteras ha evolucionado hacia Mansiones con lo que se designa a una propiedad lujosa, grande, suntuosa, como las viejas casonas que hoy son sede de Embajadas y muy recientemente el nombre se aplica a grandes casas, de bastante mal gusto, por cierto que son la más desvergonzada exhibición de robo, lavado, narcotráfico, comportamiento mafioso, corrupción e impunidad como la “Mansión de Toviggino” o la “Mansión de Insaurralde”. Ayer sábado 15 los titulares del diario La Nación informan “Un fallo a la medida de Tapia y Toviggino: la causa pasa al juez que ellos querían” es decir los imputados deciden quién los juzga y no pasa nada, la vida sigue. Debajo de ese espanto: “El apriete barrabrava ahora sacude al plantel de Racing”. En el sector “Opinión” leo el artículo de Armando J. Ribas (h) “La Política blindada, origen de la Impunidad argentina”, que lleva por subtítulo “un sistema político cerrado bloquea la participación ciudadana; envicia el proceso electoral y consagra la perpetuidad de la llamada “casta” “. Uno no sabe si ponerse a llorar, maldecirlos o tomar los petates e irse lo más lejos posible a lugares donde sólo haya mansiones., porque aquí lo de “aniquilar a la casta” no es más que una “Cow & Bull Story” del que todos sabemos el final. Todo muy gris, como los días sin sol.

  • SER UN PAÍS NORMAL

    Se escucha “Si fuéramos un país normal”, “En cualquier país normal”, “En los países normales”. Parecería que existe un consenso de que formamos parte de un país no normal. Pero esto no lo dicen los habitantes de la Isla de Pascua, de Albania, de Wyoming o de Lussan sobre nosotros; sino que es nuestra manera de hablar de nuestro país: la República Argentina. Lo que sucede es que un país es una construcción cultural, que implica un pasado común, una conciencia histórica y (al menos en democracias parlamentarias) un disenso y un acuerdo. Un país tiene territorio, pero no se agota en él, un país son fundamentalmente sus habitantes que conforman una nación que se rige por leyes que deben cumplirse y a partir de ese momento uno deja de ser un mero habitante y se transforma en ciudadano con derechos y con obligaciones. ¿Qué, en verdad, queremos decir cuando declaramos muy sueltos de lengua “en un país normal”, dando por sentado que no lo somos? El país somos nosotros y en consecuencia la mayoría debemos ser anormales, según esa aseveración. Tácitamente entendemos que Suiza, Estados Unidos, Alemania, Japón, Italia, España (para dar unos ejemplos) son “normales”. A ver con el mayor de los respetos Suiza declara la neutralidad durante las dos brutales guerras europeas; le pasan las bombas por la cabeza y los suizos ¿qué, comen chocolates, miran sus Rolex y fingen demencia?; Estados Unidos, hace medio siglo tenía coches de tren para negros y otros para blancos; en los cines asientos de un color y de otro. Alemania durante unos cuantos años se dedicaba a meter en un horno de gas a personas por ser judíos, gitanos u homosexuales. Japón, muy ordenado tiene un Emperador de ¿qué imperio?, los ciudadanos ponen un aviso en el diario ofreciendo 100 yenes para que hasta cinco personas vengan a festejar su cumpleaños ya que no sabe hacerse de amigos. Italia y España llenaron barcos de ciudadanos para que emigraran a América porque no podían ofrecerles un futuro. En fin no quiero seguir buscando ejemplos porque no creo en eso de ser normal o anormal como país. Tenemos serios y graves problemas, quitarle 13 ceros a la moneda en 50 años es un grave problema, tener la cantidad de villas miseria que tenemos es un enorme problema, vivir cada cuatro u ocho años de políticas exteriores, económicas y educativas diametralmente opuestas es un problema, la impunidad es un cancer terminal. En fin si no somos un país normal, estamos diciendo que cada uno de nosotros, nuestros hijos, nuestros padres, los que fueron nuestros maestros tenemos una tara mental. Veo problemas no 47 millones de pelotudos y conchudas. En fin es mi humilde opinión, espero que nadie se moleste por tratarlos de normales, con dificultades, como todo el mundo, en todos los tiempos.