Categoría: Filosofía

  • SIGNIFICADO Y SIGNIFICANTE

    Es un clásico de los economistas repetir la sentencia que se le atribuye a Paul Samuelson, que dice algo así como “Hay paises desarrollados, subdesarrollados, Japón y Argentina”, donde Japón carente de tierra, hiperpoblado, derrotado en la Segunda Guerra Mundial y único país receptor de dos bombazos atómicos, se repuso y es una de las cinco economías más prósperas del mundo y donde la Argentina, plena de recursos naturales, clima benigno, con inmensos territorios fértiles, y abundante en minerales, que tiene todo para ser un país de avanzada está constantemente en crisis económica y al borde del precipicio.

    Leo a Roland Barthes “El Imperio de los Signos”, donde cuenta su experiencia en Japón al que llama “el país de los signos; de la escritura” y agrega “pero lo que ese lenguaje “habla” es el vacío”. De Tokio afirma “Todo como en Tokio gira en torno a un centro, pero ese centro está vacío”. Me deja pensando. Ferdinand de Saussure (1857 – 1913) da como componentes del signo lingüístico al “significante” y al “significado”.

    El SIGNIFICANTE es la forma física, ya sea sonido o letra es decir la palabra hablada o escrita digamos “FLOR”.

    El SIGNIFICADO es la idea mental de la “FLOR”, pétalos, tallo, hojas, perfume, ramo, jardín.

    JAPÓN, es el significante al que según Barthes le atribuye el significado de “estar vacío, de huir, donde no hay dios, ni verdad ni moral”

    Siendo argentino y habiéndo sido tocado por Samuelson hago mi “tendenciosa” y “gorila” interpretación.

    El SIGNIFICANTE es “PERONISMO”, 80 años en el poder, al punto que los adictos al mismo afirman “todos somos peronistas”.

    El SIGNIFICADO es Perón, Eva, sindicatos, montoneros, Cámpora, López Rega, Isabelita, Triple A, Curas Villeros, Duhalde, Menem, Néstor y Cristina Kirchner, Papa Francisco, pueblo, pobres, multimillonarios progres con cuentas en la capital del “imperio”, son tantos y tan contradictorios los significados, que hacen del acto del conocimiento algo laberíntico, de difícil definición y uno sospecha que ya ni hay objeto por conocer.

    Se me ocurre que tal vez tantos significados nos han dejado vacíos, con lo cual nos igualamos a Japón (el vacío) Barthiano, en fin los extremos siempre a la larga se tocan. Está en nosotros colmarlo de ideas, oportunidades, logros y prosperidad.

  • FRAGMENTOS DE UN DISCURSO DIARIO

    Comenzó el día con el llamado de un querido amigo residente en Leipzig, ciudad que fue fundamental para el inicio de la madurez de Nietzsche, en tanto que ahí empezó a construir su identidad filosófica. Entre otras cosas, mi amigo me preguntó si había leído “Fragmentos de un Discurso Amoroso” de Roland Barthes (1915 – .1980). Mi respuesta afirmativa fue seguida de un comentario sobre sus temas, su vida privada (vivió con su madre hasta que ella murió) y su propia y peculiar muerte, atropellado por una furgoneta de una lavandería a la salida del College de France. Después mi amigo siguió con su “running” y yo salí a buscar a mi sobrina Camila que deseaba retirar unos instrumentos musicales de la casa de una colega (es musicóloga). Mientras esperaba abrí “El Discurso Amoroso” y subrayé dos notas, la primera una referencia a “La Carte du Tendre” de Magdeleine de Scudery (1607 – 1701) que a Barthes le servía para sostener un aspecto de su Discurso y a mi me fue útil para expresar la creación de la “mousse” juntamente con la obra “Las Preciosas Ridículas” de Moliere y el discurso cartesiano de Res cogitans y Res extensa (la mente y el cuerpo) cuando yo era titular de la cátedra de “Gastrosofía”. La segunda “El dis- cursus amoroso no es dialéctico; gira como un calendario perpetuo, como una enciclopedia de la cultura afectiva (en el enamorado hay algo de Bouvard y Pecuchet”).

    Las musicólogas se despidieron con un interminable abrazo. Mi periplo siguió hasta la gomeria, ya que el día anterior había tenido una pinchadura en una rueda y debía emparcharla para tener el auxilio en condiciones. Miré con atención el trabajo del gomero, que lo hacía silbando y cada tanto conversando con otro operario a su lado y mi cabeza estaba ya pensando en que al llegar a casa debía releer parte de Bouvard y Pecuchet, acompañado de “Vindicación de Bouvard y Pecuchet”, y “Flaubert y su destino ejemplar”, los dos ensayos de Borges que están en “Discusión” y re leer “El Loro de Flaubert” de Julian Barnes (1946) que tengo en inglés, muy anotado. Pasé luego por la verdulería a comprar lechuga, tomates y zanahorias para una ensalada para acompañar un filete de merluza espléndido, para mi almuerzo, observé con atención como uno de los empleados retiraba fruta pasada y la separaba para dársela a una señora y sus niños mendicantes, y como otro acomodaba las berenjenas en una pirámide violacea que nada tenía que envidiarle a la de Keops y volví, mientras observaba, a pensar en “El Discurso Amoroso” y en lo no dialéctico de los personajes de Flaubert. Fui luego hasta la panadería que hace unas facturas de manteca muy exquisitas y vi con que delicadeza la empleada acomodaba las seis pedidas, en una caja con tan buen criterio para que la crema pastelera de unas no tiñeran de amarillo al rojo membrillo de otras más pequeñas y mientras esto sucedía mi cabeza fue ordenándose: ni las musicólogas, ni los gomeros, ni los verduleros, ni la panadera tenían la menor idea de los señores Bouvard, Pecuchet, Barthes, Barnes, tal vez Flaubert y Borges y Barthes las musicólogas sí, y mucho menos que yo dedicase gran parte de la tarde a estudiar, pensar y escribir sobre ellos. En casa leí una nota sobre el estado de la economía nacional, que me dejó preocupado y me metí de lleno en la tarea. Leí con detenimiento el capítulo VIII de Bouvard y Pecuchet y pasé luego al inconcluso capítulo X con aquello de “Compran libros, lápices, goma de pegar, raspadores etc. Se ponen a copiar”. Me surgió la idea que el “Diccionario de las Ideas Recibidas” con que Flaubert da por terminada su carrera literaria, le pudo haber servido de inspiración a Roland Barthes para sus famosas “Figuras”, con su didáctica explicación al comienzo del libro “Lo que se lee a la cabeza de cada figura no es su definición, es su argumento. Argumentum: exposición, relato, sumario, pequeño drama, historia inventada; yo agrego: instrumento de distanciación, pancarta, a lo Brecht” y su brillante “Orden” y “Referencias”. A esta altura mi alegría era intensa y para festejarme, muy frío Chardonnay, filete de merluza, ensalada, aceite de oliva, mostaza de Dijon, limón. Ciruelas de postre. Café, Trabajo.

    Busqué “Flaubert’s Parrot “de Julian Barnes y después de volver a leer los dos primeros capítulos, recordé una entrevista en el suplemento “Ideas” de La Nación en función de su último libro “Despedida”, ya que dice que acaba de cumplir en enero pasado sus 80 años y con este libro termina su tarea: The End. Es curioso yo en dos días estoy cumpliendo mis primeros 78 y si bien es cierto que me da vértigo, estoy escribiendo para publicar mi primer libro “Ornitorrancia” (hay veces que me siento tan raro como un ornitorrinco, pero casi siempre he llegado tarde a casi todo, pero el “casi” es para el “siempre tarde”, no para el “llegar”, porque llegar, llego).

    Apunté en una hoja, las hiper subrayadas opiniones de Borges, que siempre (esta vez sin casi, llega en mi ayuda): “Flaubert fue el primer Adán de una especie nueva: la del hombre de letras como sacerdote, como asceta y casi como martir”. “Flaubert el primero en dedicarse a la creación de una obra puramente estética en prosa. La prosa ha nacido ayer, es posterior a la lírica. Las combinaciones de la métrica se han agotado, no así las de la prosa. La novela espera a su Homero”. Cita Borges a Emile Faguet que en 1899 dice “..dos protagonistas que no se complementan ni se oponen y cuya dualidad no para de ser un artificio verbal”. Borges, nuevamente “Swift para escarnecer los anhelos de la humanidad lo atribuyó a pigmeos y simios. Flaubert a dos sujetos grotescos. Si la historia universal es la historia de Bouvard y Pecuchet todo lo que la integra es ridículo y deleznable”. Deseo recordarles a quienes no han leído Bouvard y Pecuchet, que eran dos copistas que se hacen amigos, uno de ellos recibe una herencia, dejan su trabajo, se van al campo, durante 20 años prueban todo: ciencia, filosofía, artes, historia, religión, agronomía, jardinería, anatomía, literatura, gimnasia, pedagogía; hartos de fracasar vuelven a copiar.

    Concluyo por hoy: la política argentina tampoco tiene polos dialécticos: lo dicho por Faguet es aplicable a Cristina Fernández y a Javier Milei, son Bouvard y Pecuchet, les dejo a ellos la elección de elegir quien de los dos es cada uno, pero perdón a ambos los creo ignorantes de Flaubert, de Barnes, de Barthes y de Borges y a mí ni me leyeron.

  • LEER FILOSOFÍA (VI)

    Leo los capítulos de “Leer Filosofía”, y si bien hoy quería hablarles de Pascal Quignard (1948), Verneuil- sur -Avre, Normandía, 31,9 km2, habitado entonces por alrededor de 4000 habitantes (hoy son alrededor de 7000). Amante de la música, eximio violonchelista, fundador y Director del Festival de Ópera y Teatro Barroco de Versalles por encargo del Presidente Mitterrand. Escritor de la novela “Todas las mañanas del Mundo”, filmada por Alan Corneau, con guión de Quignard. Lector de Gallimard entre 1976 y 1994, año en que abandonó todo, se fue a la montaña, se aisló, se dedicó a escribir. Fue la culminación de anteriores despojamientos. En mayo del 68 era estudiante de Filosofía en Nanterre, tenía como profesores a Levinas, Lyotard y Ricoeur y estaba trabajando en una tesis sobre el lenguaje en Bergson, pero se hartó de todo, abandona la Filosofía, quema o destruye sus pinturas, toca música y no para de leer. Mucho antes, a los 16 años tuvo una crisis autista, y “ese silencio me hizo decidirme a escribir; pude hacer el siguiente trato: estar en el lenguaje, callándome”. Pero mucho antes, en su prehistoria personal a los 18 meses de edad había tenido su primer brote de autismo tal como lo narra en el volumen II de su saga “Último Reino”, cuando la institutriz que lo cuidaba lo abandona. Así lo cuenta “La mujer que había desaparecido era una joven alemana de Bergheim que trataba de apreder francés.” Lo que perdió Quignard, fue la lengua alemana.

    Finaliza la “Retórica Especulativa”: “Vine y me fui. Me volví a ir. Me fui de nuevo. Fundé una nueva ermita sobre un páramo amarillo”.

    Tengo enmarcado en un rectángulo rojo el siguiente pensamiento de Quignard “Raras son las especies que escapan de toda vida colectiva: el visón, el leopardo, la marta, el tejón, yo”. No pude no agregarle ” y yo” y dibujé la cima de una gran montaña. Veo imágenes en los pensamientos de los filósofos escogidos. Elijo el camino que escogieron como forma de vida.

    Heráclito, imaginó el tiempo, con la metáfora del río siempre en movimiento, cambiante. Explicó la dialéctica con el arco (bios) que es palabra de vida pero tiene efectos letales. Dejó todo y partió a la montaña.

    Schopenhauer, el mundo es nuestra representación; se representó de una manera en la polis griega, fuera de ella no existías, fue otra la manera durante la Edad Media, si no temías a Dios, si te le oponías, te aguardaba la hoguera. Sin celular, no tenés ombligo. Soltero empedernido, huía de la turbamulta y amaba a su gata.

    Nietzsche, “Ecce Homo” es la versión filosófica del “Caminante, en la cima en un mar de nubes” de Caspar Friedrich, Zaratustra es el alma de Nietzsche.

    Benjamin, sus “Denkbilder”, pensamiento en imágenes, imágenes pensantes, cartelerías expresan mejor que nada su pensamiento de solitario incorregible.

    Wittgenstein, usó diagramas, flechas, dibujos para afirmar su pensar e hizo abandono de todo, posición social,dinero, Viena, Cambridge y buscó la soledad del fiordo noruego,y luego la de la pobre granja de Irlanda.

    Sloterdijk, si hay un libro pleno de imágenes es “Crítica de la Razón Cínica”, fue Rector de la Universidad de Arte y Diseño de Karlsruhe, él no se fue a la montaña: se jubiló.

    Quignard, sigue solitario, en la montaña.

    Hace años que lo vengo pensando, tal vez la elección de estos filósofos, tal vez la elección de la filosofía tenga una sola dirección, tal vez sea hora de caminar ese camino.

  • LEER FILOSOFÍA (V)

    6. Peter Sloterdijk (1947) hoy voy a hablar de este filósofo que nació y aún vive en Karlsruhe y fue Rector, hasta su jubilación en 2017 de la Escuela Superior de Diseño de la ciudad, donde Karl es Carlitos y Ruhe es descanso, que es la tercera ciudad más grande del estado de Baden Wurtemberg después de Stuttgart y Manheim en el sur de Alemania y está a sólo 15 km de la frontera francesa, que tiene 173,5 km2 de superficie para que vivan con comodidad unos pocos más de 310.000 habitantes y que fue fundada por el margrave que es un conde de frontera, es decir un marqués, Carlos Guillermo de Baden Durlach en 1715 y que con el tiempo llegó a ser capital de Baden, como todo habitante de San Isidro sabe (aunque no tenga por qué) ya que en eso somos parecidos porque tenemos la misma cantidad de habitantes aunque nosotros necesitamos sólo 48 km2 para vivir cómodamente.

    Bien, todo este largo introito es para explicar y explicarme por qué me gusta tanto Peter Sloterdijk, del que sólo he leído “Crítica de la razón Cínica” por tercera vez, que es un libro escrito en 1981 en el 200 aniversario de la publicación de la “Crítica de la Razón Pura” de Kant, cuando Sloterdijk aún no se había desprendido del todo de la influencia de Adorno, Horkheimer y el resto de la Escuela de Frankfurt a la que luego tildará de cultores de la “Ciencia Melancólica” y no he leído su tríptico “Burbujas”, “Globos”, “Espumas” que conforman su idea de “Esferología”, ni sus escritos políticos “En el mismo barco”, “Ira y Tiempo”. Y la explicación no es filosófica en primera instancia, sino que tiene que ver con experiencias personales. En primer lugar Sloterdijk y Pascal Quignard ( de quien hablaré mañana), son filósofos excatamente contemporáneos míos nacidos en 1947 y 1948 respectivamente. En segundo lugar porque en 1980, tanto él como yo estuvimos en Poona, India con Rajneesh (Osho) creo que por razones diferentes, él por alguna búsqueda filosófica, yo en cambio no fui por Osho, nada bueno, me pareció podía salir de él; yo ya hacía más de cuatro meses que daba vueltas por India y necesitaba “kuchen” alemanas, hamburguesas y otras delicias occidentales. Participé sin embargo de las fastuosas, fiesteras y superficiales reuniones con Osho que me pareció de entrada un “chanta” como al final demostró serlo. En tercer lugar por lo que Sloterdijk me atrajo es por la siguiente historia. Yo era un niño de 8 ó 10 años y me encantaba, desde muy chico jugar con autos Matchbox y solía hacer interminables filas frente a la chimenea y sobre la alfombra con tonos rosa pálido y una guarda azul, que para mí era una increíble carretera y construía puentes y obstáculos con libros de mi madre que era profesora de Filosofía, así que mi Vialidad Nacional contaba con Aristóteles, Platones, Agustines y Kants. Me llamaban la ateción los libros de éste último, yo no entendía por qué criticaba tanto, me daba la impresión que todo le molestaba y un día le pregunté a mi madre por qué ese tipo era tan criticón y me explicó después de un introito, que cuando fuera más grande me iba a dar cuenta que era más complejo de lo que ella me iba a decir, entonces colocó una naranja sobre la mesa y me dijo: imaginá que la naranja es tu cabecita y que como la tuya, piensa, ¿qué podría pensar la naranja?, me preguntó. Bueno, contesté, que ella es jugosa, que está más amarilla que naranja, que rueda como mis autos. Bien, me dijo ese es un pensamiento de acuerdo a su capacidad naranjil y agregó, pero te parece que a la naranja le podría interesa saber quien es Kant, el criticón o por qué vos sos tan preguntón. Por supuesto contesté que no. ¿Por qué? Porque no puede, no está preparada para eso. Sin embargo, me dijo, en los cuentos que has leído las frutas, las plantas, las mariposas hablan, pero es verdad, fuera de los cuentos esa cabecita naranjil no puede hacer eso, como bien dijiste. Bueno eso dice Kant, nuestra cabecita, y me tocó la frente, tiene sus límites y no puede conocer por ejemplo a Dios. Es más complejo pero este libro y me mostro la tapa de la Crítica de la Razón Pura habla de eso, de la capacidad de conocer de la razón humana, este otro, Crítica de la Razón Práctica, también se pregunta si la manera de actuar de la naranja es correcta o no, por ejemplo si puede hacer jugo de nosotros, es más si de poder hacerlo, está bien que lo haga, y este otro, la Crítica del Juicio se pregunta sobre los gustos, es lo que los grandes llamamos estética y también teología. Al final, mi madre agregó Kant fue un hombre que nos dejó dicho “atrévanse a pensar”, no lo olvides nunca, hay que atreverse, tiene algunos peligros ya que pensar puede molestar a algunos con poder. Creo que algo entendí y me sentí a los 10 años importante. Kant no era criticón, era pensador y me gustó, me interesó y a partir de entonces cada vez que veía un pájaro una voz interior me decía debe ver el mundo pajarilmente, y en el zoo pensé que el elefante me veía de la misma manera extraña que yo lo veía a él. Unos años después cuando ya estaba en segundo año del secundario abrí el libro de mi madre de la Crítica de la Razón Pura y no me gustó lo que leía, tuve la impresión de no haber entendido nada y se lo comenté a mi madre y aquí es donde viene mi gusto por Sloterdijk. Mi madre me dio a leer “Las Tribulaciones del Joven Torless” de Robert Musil y cuando a Torless le pasa con Kant lo mismo que a mi, eso; no sé por qué; pero me hizo sentir cariño por la humanidad, o al menos esas fueron las palabras que usé para expresar lo que sentía.

    Cuando por primera vez abrí “Crítica de la Razón Cínica”, me agradó la Introducción, que dice: “Desde hace un siglo, la filosofía se está muriendo y no puede hacerlo porque todavía no ha cumplido su misión. Por esto, su atormentadora agonía tiene que prolongarse indefinidamente. Allí donde no pereció convirtiendose en una mera administración de pensamientos, se arrastra en una agonía brillante en la que se le va ocurriendo todo aquello que olvidó decir a lo largo de su vida. En vista del fin próximo quisiera ser honrada y entregar su último secreto. Lo admite: los grandes temas no fueron sino huidas y verdades a medias. Todos estos vuelos de altura vanamente bellos -Dios, universo, teoría, praxis, sujeto, objeto, cuerpo, espíritu, sentido, la nada – no son nada. Sólo son sustantivos para gente joven, para marginados, clérigos, sociólogos”.

    Continúa Sloterdijk preguntándose ¿Por qué una Crítica de la Razón Cínica? ¿por qué escribir un libro tan largo en tiempos en que se los consideran una arrogancia? Nos va a explicar entonces, La Ocasión, La Razón y El Motivo. Y en La Ocasión va a reproducir lo que al joven Torless le sucedió al leer la Crítica de la Razón Pura, que fue similar a lo que a mí me sucedió y no paré de leerlo y releerlo. Pues bien los invito a que se metan en la lectura de las casi 800 páginas, no será en vano. Yo también lo haré y si llego a cambiar de opinión sobre él se los diré.

  • LEER FILOSOFÍA (IV)

    5. Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951), de tanto leerlo, ya nos hemos hecho amigos y yo lo llamo L.Witt (que a mi me suena a nombre de cowboy y a él le encanta ya que adoraba los “westerns”)y él me llama Nicha, que es mi sobrenombre desde la adolescencia cuando jugaba al futbol en El Ombú, con la camiseta de River y de número 4, debo decir que como jugador no era un 4 de copas, tampoco el ancho de espadas, siempre fui un siete de espadas. Para que vean la confianza que nos tenemos con L. Witt, yo ya subí dos artículos sobre él; el primero fue el 11 de octubre de 2025, precisamente con el título “L. Witt”, el más reciente fue el 13 de enero pasado y lleva por título “W. Shake responde a L. Witt” y trata sobre la curiosa opinión de éste sobre aquel. Los remito a los mismos.

    Quiero contarles por qué me parece importante leerlo. Primero por ser el pensador que culmina con una filosofía que no terminaba nunca de desprenderse de lo religioso. En su “Tractatus Logico – Philosophicus”, fechado en Viena, su ciudad natal, en 1918, nos dice desde el prólogo que esta obra trata sobre los problemas filosóficos y que él humildemente cree, que estos tales problemas son el resultado de la incomprensión de la lógica de nuestro lenguaje, por lo tanto “lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar”. Nos aclara que su trabajo quiere “trazar un límite a la expresión de los pensamientos, y no al pensar, ya que para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos lados de ese límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable)”. Finaliza el Tractatus con lo que para mí es el reconocimiento de que hay sólo una pregunta filosófica y es What the hell are we doing here? y digo que es la única, en tanto incluye en ella todo nuestro hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo, L. Witt lo dice así 6.5 2 1 “La solución al problema de la vida se nota en la desaparición de ese problema. (No es esta la razón por la que personas que tras largas dudas llegaron a ver claro el sentido de la vida, no pudieron decir, entonces, en qué consistía el sentido?)” 6.5 2 2 “Lo inexpresable, ciertamente existe. Se muestra, es lo místico” y concluye a toda orquesta 7. “De lo que no se puede hablar hay que callar”.

    Después de un largo silencio, después de una búsqueda personal que lo llevó a la guerra como soldado pudiendo haberla eludido, porque si había alguien que no era “carne de cañón”, era él, el heredero de la seguna fortuna más grande del Imperio austro-húngaro. Dejó los elegantes claustros de Cambridge para enseñar a hijos de campesinos primitivos, renunció a su cuantiosa fortuna y con una vida más propia de San Francisco de Asís, se apartó del mundo para habitar cabañas solitarias en Noruega, y ranchos granjeros en Irlanda. Y después están las contradicciones, el espíritu, la ética, la moral judeo – cristiana, un no sentir por las mujeres lo que era el mandato social y sentir por los muchachos lo que estaba prohibido en 1920, 30…en fin.

    Una confesión persoinal: el único filósofo que me ha hecho llorar ha sido L. Witt, pero saben qué, no les voy a explicar por qué, me es indiferente si lo que siento ha sido o no sentido por otros; tal cual dijo él pero sobre el pensar.

  • LEER FILOSOFÍA (III)

    4. Walter Benjamin (1892 – 1940) y un recorrido desde Berlín a Port Bou de 48 años, que para mi, al menos va siempre asociado, a Antonio Machado (1875 – 1939) por la corta distancia entre los dos finales, Sevilla – Collure, en el caso del poeta; ambas muertes provocadas por cuestiones de demencia política por Hitler y Franco respectivamente. Ambos huyen de las dictaduras que gobernaron sus países, Machado escapando de la Guerra Civil, termina cruzando a Francia a pie un día de fuerte lluvia que junto a su debilitado corazón le provoca una pulmonía que resultó fatal. Benjamín huyendo de los nazis sale de Francia en tren hacia España para tomar un barco hacia Estados Unidos, va munido de dos cápsulas de cianuro, y cuando entra un inspector de boletos, su corta vista y sus miedos le hacen ver a un oficial de la gestapo y sin dudarlo se toma los comprimidos y pone punto final a su vida. La obra de Benjamin es vasta y variada, pero tiene la particularidad de referirse a temas, que uno podría entender como tangenciales a la filosofía, en gran medida continuando la línea Nietzsche. No es casual que Diana Sperling haya escrito su “Filosofía para Armar” sobre Nietzsche, Benjamin y otros outsiders, ni que Mariana Dimópulos haya escrito “Carrusel Bejamin,” ni que el propio Benjamin haya estructurado gran parte de su obra en lo que en un tiempo se nombraba como “Idee” y que luego fue sustituido por Denkbilder “Imágenes del pensamiento” o “Imágenes que piensan”, algo considerado por varios como “miniaturas modernistas” donde se conjugan el fragmento, el aforismo, y hasta la cartelería como lo dice en “Gasolinera” con que inaugura su “Calle de dirección única”:”Para ser significativa la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura; ha de plasmar en folletos, opúsculos, artículos periodísticos y carteles, las modestas formas que corresponden mejor a su influencia en comunidades activas que el pretencioso gesto universal del libro. Sólo este lenguaje instantáneo se muestra activamente a la altura del momento.” Si esto es década del 30, pensemos en adaptar la forma del pensamiento al Tweet, al whatsapp, al blog, o si se quiere ya que los extremos se tocan más dialécticamente al primer filósofo que les nombré, el de Éfesos, Heráclito. Pero hay que pensarlo.

    Muy suscintamente y sin siquiera agotarlos una lista de sus artículos, de sus Denkbilder. Aquí van: Sala de desayuno, Reloj regulador, Guantes, Ministerio del Interior, Bandera, ¡Alemanes, bebed cerveza alemana!, Juguetes, Cervecería (son tan sólo unos títulos de los 50 que componen “Calle de Sentido Único” que es un libro de 90 páginas, Algo similar sucede con “Historias desde la Soledad”, el ya citado “Denkbilder”, “Iluminaciones”, “Diario de Moscú” y lo que Editorial SUR publicó como “Ensayos Escogidos” se asemejan más a lo que reconocemos como libro de filosofía. Tengo sobre mi escritorio el “Libro de los Pasajes”, editado por Rolf Tiedemann y publicado por Akai, Madrid, que es un bloque de 1100 páginas. Obra que aún no he leído, pero que fue mencionada por primera vez por Adorno en 1950, despertando todo tipo de comentarios y rumores. Obra que Benjamin dejó incompleta pero en la que estuvo trabajando entre 1927 y 1940 y del que en 1935 se publicó un resumen: “París, capital del siglo XX”, que ocupa las primeras 60 páginas del volumen y luego al estilo “Denkbilder” notas sobre Pasajes, Moda, El Coleccionista, Las calles de París, Espejos, Marx, Daumier, La Bolsa, La Comuna, Ociosidad y un largo etcétera. Como decía Wittgenstein de lo que no se sabe (en este caso no se ha leído) lo mejor es callar. Callaré entonces; pero haré un pequeño comentario sobre “Desembalo mi biblioteca” (Un discurso sobre el arte de coleccionar”) que es de 1930 y otro comentario sobre “Recuerdos de Viaje” que es de finales de 1920 ¿por qué mi elección?, pues porque vivo rodeado de libros, hay unos cuantos miles en casa , y porque soy coleccionista no de libros; de ellos soy lector, pero si de jarras de pingüino y fundador y director del Museo Virtual de la Jarra de Pingüino;y porque desde los 15 años viajo y hay cientos de miles de kilómetros en las plantas de mis pies y en mi cerebro o espíritu o “whatever you want to call the experience of having been there”, en mi caso en 68 países visitados.

    En 1927, Walter Benjamin vive en París con su esposa Dora Pollak con quien se casó en 1917 y con su hijo Stefan de 9 años. En 1930 se divorcia y escribe “Desembalando mi Biblioteca”, ya que tuvo que dejar la casa familiar y nos dice que desembala su biblioteca, pero que “todavía no la envuelve el silencioso tedio del orden”, nos dará un panorama del arte de coleccionar donde se amalgaman “pasión y caos”, donde se produce un juego dialéctico entre el desorden de una biblioteca y el orden de un catálogo y nos explica su fascinación de “encerrar lo individual en el círculo encantado que lo paraliza, mientras recorre todavía el escalofrío de la adquisición”, el placer del coleccionista manipulando los objetos, sentir que hay un juego entre senilidad y resurrección al darle nueva vida al objeto adquirido y juega con la pregunta que nos suelen formular ante una nutrida biblioteca, en este caso cuenta que Anatole France responde por la suya “no, no he leído ni la décima parte ¿o usted tal vez come todos los días en su vajilla de Sévres?” Narra luego acontecimientos en la adquisición en subastas, cómo conseguir un menor precio, cuando hay que callar, cuando ofertar y la felicidad del coleccionista al poseer lo buscado.

    Como coleccionista de las jarras de pingüino, comparto el sentido de darle vida a objetos encontrados en casas de antigüedades, ferias, lugares escondidos. El descifrar el sello gastado, la comparación con otros ejemplares, el darles un sentido de pertenencia, el limpiarlos, ubicarlos con otros ejemplares del mismo tipo y en mi caso particular no es sólo el viejo y arrumbado pingüino (la senilidad de la que habla Benjamin) y su resurrección, lavado, secado, lustrado, etiquetado y clasificado, sino darle un nombre e inventarle una historia y colocarlo en el redil, es decir darle entidad nominal: sos el número 291, sos de cerámica, estás fileteado por César Chávez, tu capacidad es de 750 cl, perteneces a los Guliverinos y te bautizo como “El Colo”, y te presento a 290 “Porteñita”, también Guliverina, fileteada por el mismo artista y esperamos Pulgarcitos.

    En cuanto a los viajes, Benjamin ha sido un viajero, y su misma muerte ocurre en un viaje que no alcanzó a completar. De esos viajes ha dejado testimonios en varios de sus escritos; está “El Diario de Moscú” donde estuvo un año, en “Denkbilder” va a dedicarle artículos a Nápoles, Moscú, Weimar, París, Marsella, San Giminiano, el Mar del Norte, Ibiza . en “Calle de Sentido Único” va a comentar sobre Atrani en el golfo de Salerno, La fachada de Versalles, el Castillo de Heidelberg, el Alcazar de Sevilla, la Catedral de Marsella, la de Friburgo, la de San Basilio en Moscú, el Baptisterio de Florencia.

    Comenta Mariana Dimópulos en “Carrusel Benjamin” que a principios del siglo XX el filósofo deberá adaptarse y “aceptar el espacio del “feuilletón “y las condiciones de lo ensayístico, quedando curiosamente en contacto con lo cotidiano. Para esto debe construir una escritura que desatienda los requerimientos de la universitaria, aunque no el rigor del pensamiento. Ernst Bloch, lo llamó “pensar fabulando”. Y no sólo por la imaginación únicamente, sino por la dimensión y la condición de su objeto: lo pequeño.”

    Concluyo : 1. ¿habrá que adaptar la filosofía al Tik Tok? y 2. En Filosofía( II )hablando de Nietzsche les comenté que casi estaba obligado a escribir “El Anticristo” debido a la inmersión que tenía de abuelos y padres pastores protestantes. De la misma manera el padre de Benjamín era un coleccionista, un anticuario y marchand de arte. Sigamos pensando, aún seguimos siendo mamíferos bípedos implumes, racionales.

  • LEER FILOSOFÍA II

    3. A Nietzsche lo leo y releo porque es el filósofo que enCARNA la filosofía “no profesional”, es decir la vital. Nace en 1844 en el ceno de una familia de pastores, su padre y abuelos paternos y maternos fuero pastores protestantes, párrocos, es decir sermoneaban, esto lo digo como un dato, porque creo que estaba cercado y agobiado de cristianismo, en esa pequeña comunidad de Röcken, en Turingia, que desde 1815 formaba parte de Prusia. Germano, prusiano, cristiano estaba casi obligado a escribir “El Anticristo” cuyo subtítulo es “Maldición sobre el cristianismo”. Necesitaba como el perro que sale del agua, sacudirse con violencia y arrojar sermones, misales, crucufijos, altares, velas, padre, madre, abuelos lo más lejos posibles y arrastrarse por el pasto y la tierra para sentir. A los 5 años quedó huérfano de padre. “Discípulo de Dioniso, sátiro antes que santo”. “¿Se me ha comprendido, Dioiniso contra el Crucificado?”.

    Va a morir Friedrich Nietzsche en 1900, pero desde el 3 de enero de 1889 va a estar totalmente ido, enfermo, tullido, como si hubiera implosionado y casi como si hubiera sabido, durante un mes, desde el día de su cumpleaños número 44, el 15 de octubre de 1888 “decidí contarme mi vida”, lo hace soberbio, con desparpajo, insolente en un escrito que llevará por título las palabras de Poncio Pilatos al entregar a Jesús al juicio popular “Ecce Homo” (He aquí al Hombre), haced lo que queráis con él. Ese libro que será el último que escriba, lleva como subtítulo “Como se llega a ser lo que se es”, tiene un prólogo donde afirma “me parece indispensable decir quien soy yo”, “hoy he sepultado mi año 44…y así me cuento mi vida a mi mismo” y los parágrafos que siguen son ; ¿Por qué soy tan sabio? ¿Por qué soy tan inteligente? ¿Por qué escribo tan buenos libros?. Siempre me han hecho pensar en Walt Whitman (1819 – 1892) y su “Canto a mi mismo” de 1855 “Yo me celebro y me canto” (Canto 1), “Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado, ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro, tú que me escuchas allá arriba” (Canto 51). Nietrzsche dice “Este libro pertenece a los menos; tal vez todavía no viva ninguno de ellos”. “Sólo el pasado mañana me pertenece, algunos nacen de manera póstuma”. Siempre me han hecho recordar a Caspar Friedrich (1774 – 1840) y su Caminante en la Cumbre sobre un Mar de Nubes, cada vez que leo “Hay que haberse ejercitado en vivir sobre las cumbres de las montañas -en ver debajo de si toda esa miserable charlatanería de la política y del egoísmo de los pueblos” con que Nietzsche comienza “El Anticristo”.

    “Ecce Homo” es por lejos, la mejor introducción a la lectura de Nietzsche, es al mismo tiempo un índice de toda su obra y , creo, que también es la manera en que quiso que lo leyéramos. Así van pasando “El Nacimiento de la Tragedia” de 1872, “Las Consideraciones Intespestivas” escritas entre 1873 y 1876, “Humano, demasiado Humano”, “Aurora”, “La Gaya Ciencia”, “Así habló Zaratustra”, “Más allá del Bien y del Mal”, “El Crepúsculo de los Ídolos “, “El Caso Wagner”; post mortem aparecerán “El Anticristo” (1895), “Ecce Homo” (1908).

    Cuando digo “filosofía vital”, digo espíritus libres; dice Nietzsche “cosas humanas, demasiado humanas, no ideales”. En Nietzsche siempre encontré mi voz, lo que sabía en la adolescencia; que la moral, la religión, Dios, el más allá eran pura monserga ordenadora, pero no lo sabía decir o peor aún había algo que me impedía decirlo, lo encontré al estudiar filosofía en él: “Detesto el tipo “los buenos”, “los benévolos”, “los benéficos”. Exigir como hace la moral, que todo se convierta en “hombre bueno, animal de rebaño, ojiazul, benévolo, alma bella o como desea el señor Herbert Spencer altruista, eso significa castrar a la humanidad”.

    En “Ecce Homo”, que creo es el mejor umbral para entrar en el Zaratustra encontré por fin un maestro, alguien, que se opone con fuerza, con vitalidad y grita “Los hombres buenos no dicen nunca la verdad”.

  • LEER FILOSOIFÍA (I)

    Leo filosofía, me da placer, recuerdo lo que dice Platón en La República VII. 523 b – 525 b, “Hay dos tipos de cosas en el mundo: las que mantienen inactivo al pensamiento, o le dan únicamente el pretexto de una aparente actividad y las que hacen pensar”. Las primeras son aquellas que nos hacen decir esto es un dedo, una manzana, una casa. Las otras ya no se refieren a objetos reconocibles, sino cosas que incitan, signos que conducen hacia o que agreden, o al menos perturban; Platón obviamente dice “signos re-encontrados”. Pensar es pues, interpretar, es traducir. Me gusta eso, me da placer el tratar de entender.

    Tengo mi propia filosofía; es simple ¿qué hacer en este tiempo de 100 años, con el que en el mejor de los casos, contamos? Disfrutar sin molestar ni agredir a nadie ni a nada de lo que existe en la naturaleza, viajar, conocer todas las realidades posibles y leer, ver como han pensado los que nos precedieron.

    Admiro a los filósofos, siempre me pareció que si te gusta el estudio, la filosofía, es de todas las disciplinas, la superior, por su rigor, por su búsqueda continua, porque no te invita a hacer plata, ni a buscar un lugar de poder en la polis, porque no es destructiva de la pregunta fundamental ¿qué estamos haciendo aquí? Los filósofos que leo y releo son por orden de aparición en el mundo:

    1. Heráclito, el de Éfesos, unos 500 años antes de la era cristiana.
    2. Arthur Schopenhauer (1788 – 1860).
    3. Friedrich Nietzsche (1844 – 1900)
    4. Walter Benjamin (1892 – 1940)
    5. Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951)
    6. Peter Sloterdijk (1947)
    7. Pascal Quignard. (1948)

    En sucesivas entregas les iré contando por qué los leo, por más que a veces discrepo con aspectos de sus opiniones, pero me parecen personas que han pensado y hacen pensar.

    1. A Heráclito lo aprecio por el amor que siento por el río, en mi caso por el Río de la Plata, al que voy todos los días, y si bien es cierto que no es el río de montaña donde no nos bañamos dos veces en el mismo, debido a lo correntoso de su caudal; el Río de la Plata que parece, o le pareció a Solís “un mar dulce”, es a veces un plácido lago suizo, otras un mar embravecido, a veces un tenue oleaje, otras cuando huye al Uruguay nos deja un inmenso vacío barroso. Heráclito me deslumbró por haber observado, meditado y anotado que la realidad es dialéctica. Dialéctica es el cambio entre contrarios. Me gusta su forma de pensar expresada en fragmentos. Me gusta por su desprecio de lo material, habiendo sido basileus (jefe de la tribu) abandona los símbolos del poder y parte a la montaña donde vive de manera muy humilde. Me encanta su inocencia que es su libertad. Su fragmentario pensamiento nos ha llegado a través de los autores que lo han citado y por los que lo conocemos. Han sido ordenados y suman 129, más algunos otros considerados falsos o dudosos, les copio algunos como para tentarlos a estudiarlo: el número 48, “El arco (bios), tiene nombre de vida pero obra de muerte”, que es una magnífica síntesis de lo que es la dialéctica. 54, “La armonía oculta es superior a la manifiesta”. 60, “El camino hacia arriba y hacia abajo es uno solo y el mismo”. 70, “Las opiniones de los hombres son juegos de niños”. 101, “Me he investigado a mi mismo”. 113,”Común a todos es la inteligencia”. 116, “A todos los hombres les está concedido conocerse a sí mismos y ser sabios”. El placer de leer, pensar y acordar o discrepar con alguien que estuvo aquí hace 2500 años me parece tan maravilloso como bañarse desnudo en Colva Beach, Goa en noche de luna llena, comer en Burj Al Arab frente a una enorme pecera en donde se pavonea un tiburón o descorrer la frazada y meterte en la cama mirando como nieva desde una habitación de The Mermaid Inn, en Rye que data de 1420.
    2. A Arthur Schopenhauer, lo admiro por su fuerza, por su constancia, porque habiendo compartido la misma Universidad que Hegel, la cátedra de éste último era multitudinaria y en sus clases no había más que dos o tres estudiantes. Gozo cada vez que leo “El Mundo como Voluntad y Representaciíon”, en cuyo prólogo a la primera edición de 1819 dice: “El único sistema filosófico cuyo conocimiento es imprescindible para comprender mi obra es, pues, la filosofía de Kant. Más todavía es mejor preparación el conocimiento de la filosofía platónica. Y si a más de esto, el lector estuviera iniciado en la sabiduría de los Vedas, cuyo secreto nos han revelado los Uspanischadas, estaría perfectamente capacitado para entender cuanto he de decirle”. Es tal vez aún más interesante leer el Prólogo a la segunda edición de 1844: “Ya en el prólogo de mi primera edición declaré, y lo repito aquí, que mi filosofía procede de la kantiana…” y un poco más adelante hace una furibunda crítica a Hegel, “Pero, ¿cómo podrían ser capaces de penetrar el profundo sentido de las investigaciones de Kant los que ya en su juventud han sido perturbados por los abusos de Hegel? Se han habituado a tomar los más vacíos juegos de palabras por filosofía, los más pobres sofismas por pensamientos ingeniosos y las más insulsas extravagancias por dialéctica, y sus cerebros han sido desorganizados por la asimilación de endiablados juegos de palabras en las cuales en vano se materializa el espíritu por descubrir un sentido…” Y al final una dura crítica a los profesores de filosofía que quieren vivir de ella y no para ella y hacerla crecer. Me gusta Schopenhauer porque gozo enormemente sus “Parerga y Paralipómena” siendo Parerga: opúsculos, cosa accesoria o apéndice y Paralipómena: apéndices o suplementos es decir Aforismos, o lo dejado a un lado u omitido, donde hay temas excelentes y otros deplorables. Creo que para los que recién se inicien en el estudio de la filosofía sus “Fragmentos sobre la Historia de la Filosofía” son una recomendable introducción a la misma, va desde los presocráticos hasta Kant y observaciones sobre su propio filosofar y sobre la filosofía de la Universidad. En cambio, y aquí tengo mi mayor repulsa, es en sus “Escritos Menores”, en el capítulo 27 “Sobre las Mujeres”, me resulta deplorable. Lejos estoy de querer hacerme el psicólogo; para eso existen los profesionales; pero no veo otra razón más que el malestar que profesó por su madre con quien rompe relaciones en 1814 porque los aforismos de este capítulo que van desde el número 362 al 371 son de un desprecio, de una ignorancia y de un machismo que degrada su excelente manera de pensar. Tan sólo voy a citar algunos ya que pegan duro, mal y me duelen: el 362 cita a Schiller y a Byron donde se exalta lo biológico de la mujer a dar vida, y concluye que ese es el “punto de vista correcto en relación con el valor de las mujeres”. 363, “Ya la vista de la figura femenina enseña que la mujer no está destinada a grandes trabajos intelectuales ni corporales.” 364, “Las mujeres son aptas como cuidadoras y educadoras de nuestra primera niñez precisamente porque ellas mismas son infantiles, necias y poco perspicaces; en suma son niñas grandes durante toda su vida”. Agrega luego que las mujeres son teatrales, manejan el arte del disimulo. 367, “Dado que en el fondo las mujeres existen exclusivamente para la propagación de la especie y su misión se agota en eso, viven más en la especie que en los individuos…” 369,”Sólo el intelecto masculino ofuscado por el impulso sexual podía llamar bello a un sexo de baja estatura, hombros estrechos, anchas caderas y piernas cortas: en aquel impulso se encuentra toda su belleza”. 371,”En el Indostán ninguna mujer es jamás independiente sino que todas están bajo la vigilancia del padre, del esposo, del hermano o del hijo…El hecho de que las viudas se quemen junto con el cadáver del marido, es por supuesto, indignante, pero también es indignante, que el patrimonio que el marido adquirió…se lo gasten después con sus galanes”. DEPLORABLE TODO. Schopenhauer fue soltero toda su vida, yo también, pero fue mi madre quien me enseñó mis primeras lecciones de filosofía, tuve maestras y profesoras brillantes y fueron excelentes profesionales y mis amores con la mayoría de las mujeres que estuve me enseñaron a ver el mundo desde otro ángulo distinto al mío; la verdad es que me cuesta creer que las mujeres del siglo XIX fueran tan diferentes a las que he conocido y conozco, mi hermana y mis tres sobrinas han parido, criado y educado a sus hijos y todas han estudiado carreras universitarias y trabajan y tienen actitudes que agregan valores a la vida. Honestamente estos aforismos son más propios de un vestuario masculino donde después del partido se hacen comentarios de este tipo, que de un brillante pensador como fue Arthur Schopenhauer; en fin, doloroso, pero lo seguiré leyendo y parafraseando a Aristóteles diré “Amo a Platón, pero más amo a la verdad”. Bueno, basta por hoy, seguiremos mañana con Nietzsche.

  • QUIERO SER NADADOR, NO SALVAVIDAS

    Que la vida es movimiento y que todo es un cambio permanente, está muy claro. Entre el 13 y 15 de febrero de 2026 se reunió en Munich, Alemania, Europa la así llamada Conferencia de Seguridad para abordar temas que les preocupan a los europeos desde que Trump asumió el poder por segunda vez y decidió soltarle la mano a Europa. El Canciller alemán Friedrich Merz (1955) señaló que el nombre elegido para el encuentro por los europeos “Bajo Destrucción” o “En Proceso de destrucción” debería ser cambiado porque “el orden” ya no está en destrucción, sino destruido, es decir no existe, duró 80 años desde 1945 a 2025 y citó al filósofo Peter Sloterdijk (1947 “Europa acaba de regresar de unas largas vacaciones de la historia mundial”.

    En Europa se habla de guerra desde que Rusia entró, atacó y sigue tirando bombas sobre Ucrania, los presupuestos militares han aumentado fuertemente, la gente común lo rumorea y si bien todavía no hay temor, hay algo así como cuando las hormigas se apuran a juntar hojitas y salen en tandem a proveerse y llevarlas al hormiguero. Argentina, Australia y Nueva Zelanda son países mencionados como lugares posibles de tener que emigrar. El 28 de febrero después de interminables discusiones y dilaciones se firma el acuerdo UE Mercosur como para tener el supermercado preparado. Vaca Muerta, reservas vírgenes de tierras raras, litio y gas, se preparan a recibir inversiones; avanza la construcción de puertos en la Patagonia. Historia repetida, algo parecido sucedió durante la II Guerra Mundial, donde mientras ellos se peleaban nosotros proveíamos comida. Esto de ser salvavidas y no nadador me molesta, esto de que un politico cite a Sloterdijk que en 1981 en ocasión de los 200 años de la publicación de Crítica de la Razón Pura por Imanuel Kant en 1781, publique “Crítica de la Razón Cínica”, me provoca envidia ya que no creo haber escuchado a ningún Presidente argentino, no digo estudiar, ni siquiera leer sino tan sólo saber de su existencia o citar a algún filósofo argentino. ¿Es que lo hay? o ¿para nosotros la filosofía se acaba en recitar mal o bien a algún filósofo?

    Nadar, no ser salvavidas, es hora ya.

  • TRÍPTICO FILOSÓFICO

    Tres interesantes pensadores coincidieron en los dos primeros siglos de lo que conocemos como la era cristiana en una determinada actitud ante la vida, a pesar de que los tres tuvieron historias personales muy diferentes. La coincidencia es la actitud estoica ante los acontecimientos que el destino nos presenta, y a esa actitud la llamamos ÉTICA. Es decir estos individuos, filósofos sabios, en alguna medida se concentraron (si se quiere redujeron) su pensamiento al comportamiento humano, soslayando la física, la gnoseología y la lógica que han sido siempre tópicos fundamentales al pensar.

    Me estoy refiriendo a Séneca, nacido en Córdoba, Hispania 4 años antes de la era cristiana y fallecido en el año 68. Me refiero a Epicteto, nacido en Grecia en el año 55 y muerto en Roma en el 135 y por último me refiero a Marco Aurelio, Emperador ejemplar de Roma que vivió entre los años 121 y 180. Son ellos un político, un esclavo manumitido y un Emperador.

    SÉNECA: “Vendrán en tardíos años tiempos en los que el océano abra las cadenas de las cosas y una enorme tierra aparezca que no tendrá una última Tule” (Se dice que Cristóbal Colón era asiduo lector de los “Dialogos” de Séneca y que comenzó a soñar América con ellos). Séneca hizo toda su carrera política en Roma: orador, filósofo, pretor, senador, consul y con el tiempo tutor del joven Nerón, que luego sería Emperador. Como todo estoico que se precie de tal uno debe aceptar su destino, ya que hay un principio racional en la naturaleza y no es sabio enfrentarse a los acontecimientos ya que per se no son ni buenos ni malos. Séneca cumplió al extremo con su filosofía. Sufrió la muerte de su hijo, fue desterrado a la isla de Córcega donde permaneció 10 años y se le conmutó la pena sólo si aceptaba ser tutor del joven Nerón, quien con el tiempo lo condena a que se suicide bajo la acusación de conspirador. Su esposa decide acompañarlo en la pena y ambos se abrieron las venas, pero sobrevivieron. Fue obligado a beber la cicuta y rematado con un baño de vapor. La esposa sobrevivió.

    EPICTETO: “¿Crees que dedicándote a la filosofía podrás seguir haciendo las mismas cosas? Tendrás que padecer desvelos y fatigas, apartarte de tus allegados, verte despreciado por un esclavo, sufrir las burlas de aquellos con los que te encuentres, verte rebajado en todo: en rango, en poder, en derechos, en cada mínimo asunto. Piensa en ello. Tienes que cultivar o tu principio rector o tus cuestiones externas; centrar tu atención en tu interior o en el exterior, es decir, ocupar el lugar del filósofo o el del hombre común.” Epicteto nace esclavo en Grecia, estuvo al servicio de la familia de Epafrodito y fue manumitido a principios del siglo II. Es cuando abre su escuela de pensamiento en Nicópolis. Tanto su “Enquiridión”, El Arte de Ser Libre, como sus “Disertaciones” fueron escritas por su más devoto discípulo Arriano.

    MARCO AURELIO: “Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y ,en cambio, intentar la maldad de los demás, lo cual es imposible”. ” El hombre que se resiste a su destino es como el cochinillo que da chillidos mientras es llevado al sacrificio”. Las “Meditaciones” de Marco Aurelio leídas por cuanto político se sienta un “hacedor de la polis” son XII libros de profunda lectura sobre el peso de gobernar, (estimo que nadie en el Parlamento argentino lo haya leído ya que aquí se gobierna por el peso, perdón por los dólares). Pascal Quignard (1948) afirma que la traducción más correcta sería “Excerpta”, es decir Extractos y agrega que sería aún más correcto traducirla por “Íconos” que es el término griego usado por Marco Aurelio. Estos íconos son “Toxitanus”, es decir “cosas para mí mismo,” es decir “Ensayos”, como lo dice Montaigne.

    La actitud estoica de Marco Aurelio es de desesperanza; no espera nada del futuro, todo se repite y pasa luego al olvido. Gran parte de su vida la pasó en el campo de batalla y en marzo de 180 es presa de la peste en las orillas del Danubio y antes de morir deja el mando a su hijo Cómodo, que resultó un patán inutil, caprichoso y cobarde ya que hizo un pacto con los bárbaros que resultó malo para Roma.

    Bien hasta aquí una mera semblanza del estoicismo. Siempre me fascinó, es lo que en lo más profundo de mi alma soy, pero mi impulsividad, mi inquietud constante y mi inquina con la realidad hacen de mí un rabioso gruñón: un enano cabrón. Seguiré intentando.