Categoría: Filosofía

  • PASEAR PERROS, PASEAR TURISTAS

    Mi amigo Horacio hace 8 años que pasea perros, yo durante 31 años pasee turistas de muchas partes del mundo. Horacio juntamente con mi hermana Stella y mi socio Joaquín son las tres personas que conozco que tienen devoción por los perros, los aman. En ese sentido debo decir que la única sentencia digna de respeto que le escuché a Perón fue “Toda persona que ama a los perros es una buena persona”, las tres personas que acabo de mencionar son excelentes; pero ahora que lo pienso, no será que para decir lo que dijo, Perón se inspiró en Hitler que amaba a su perro; bueno, tratándose de peronistas, todo es posible.

    Durante esos 31 años pasee a 10.513 pasajeros en 2.873 tours. Me encantó esa tarea, soy de las personas que cree que todo trabajo debe ser bien remunerado, pero también soy de los que creen que no es bueno hacer algo sólo por el dinero que genera y cuando sentí eso dejé de hacer ese agradable trabajo; de haber seguido, hubiera sido repetirme sin tener la actitud de estar haciendo lo que sentía que debía hacer y cuando uno continúa, digamos por inercia, uno se enferma y contamina el ambiente, contagia a los otros y entristece y colabora a la opacidad de la vida. Punto final y a generar algo diferente.

    Los perros y los turistas hacen las mismas cosas en sus paseos: mean, cagan, comen, beben, se pelean entre ellos, bostezan, se cansan, se duermen, se quieren montar a las hembras y también a los machos, huelen las partes íntimas de los otros. Hay, sin embargo algunas diferencias: ciertas cosas que hacen los perros, los turistas no las hacen en la vía pública; a los turistas no se los lleva con una correa, los turistas no ladran y no suelen montarte ni olerte íntimamente, suelen dejar buenas propinas y de ser estadounidenses, éstas son excelentes.

    Al hablar de viajes suelo repetir la sentencia de los griegos “viajar es indispensable, vivir no lo es”, deseo agregar una personal: trabajar es una maravilla en tanto potencie la creatividad, la empatía con los otros y con el ambiente y es así que se genera bienestar; trabajar es en cambio tóxico si se tiene que hacer sólo por dinero.

    Sospecho que es mayor el número de congéneres que “tienen” que trabajar, que el de aquellos que “aman” su trabajo.

    Estoy convencido que los sistemas económicos que hemos generado (capitalismo, socialismo, comunismo) en sus extremos se tocan; los tres huelen tus partes íntimas e intentan montarte, nos colocan correas y nos convierten en perras y perros y nosotros, vale tenerlo siempre presente: en este mundo somos turistas.

  • CADA TANTO EL VACÍO

    Sí, claro, por más que uno esté haciendo lo que quiere hacer, cada tanto se cuela el vacío que vendría a ser como estar suspendido varios metros en el aire, viendo todo lo que pasa, pero sin poder volar.

    La bitácora, donde figura el mes de febrero de 1981 da cuenta de ese estado: “Con que terrible insatisfacción me dormí anoche en el barco desde Niza a Bastia,¡Qué vacío! ¡Qué sensación de camino clausurado! ¡Qué malestar con todo lo que me rodea!

    Bonifacio (Isla de Córcega). Me alojo en Hotel des Etrangers. Estoy caminando por el medio de una calle mojada, cruzo un puente, no se ven autos, no ladra ningún perro, veo que se apagan las luces de una casa. El silencio urbano es desolador. Es un silencio diferente al de la naturaleza. El de la Patagonia, Nepal, Alaska, Islandia es un silencio vital, poblado de misterios. El silencio de las ciudades remeda las palabras finales del cuento “Life of Ma. Parker” de Katherine Mansfield “Wasn’t there anywhere in the world where she could have her cry out at last?….There was nowhere”.

    Vengo a la isla de Córcega a visitar Cervione donde nació Marie Anette Podestá en 1878, mi abuela materna, así como visité Goa, donde nació mi abuelo paterno y como visité Barcelona donde nació mi abuelo materno, cinco años mayor que ella. Tan cercanos geográficamente, pero se conocen y casan en Balcarce, Provincia de Buenos Aires y forman su hogar en Mar del Plata, donde crían a sus cuatro hijos. Este viaje me llevaría luego a Cerdeña, Sicilia, Siracusa, Battipaglia, Pompeya, Nápoles, Asís, Corfú, Atenas, Rodas, Creta, Venecia; Ginebra y regreso al campo en Saussine, mi casa durante dos años. Tres meses de viaje y salvo en Grecia, y en particular en Creta donde si estuve en la tierra y en mi cuerpo, todo el resto del viaje fue de una extraña sensación: me sentía todo el tiempo con exceso de una humedad fría y penetrante. Por primera vez entendí lo que muchos europeos del norte dicen con respecto a la necesidad de sol. Lo cierto es que el sol produjo el secado y retornó la energía. Es curioso esto de los estados del ánima: hay veces que uno está encantado de estar vivo, es como que el mundo baila al compás de la música que uno le impone, y de pronto suena un bandoneón, algo te recuerda que la vida es una herida absurda, perdés el tren que va a Éboli por tres minutos, te enfriás en la estación helada, llegás a Asís con fiebre, un catarro fuerte y la eterna pregunta What the hell are we doing here?, se agudiza, se torna totalmente psicológica, y paso a ser el sujeto en cuestión, y no el viajador filósofo. Ya no interrogo, me asombro, me deleito y anoto en la bitácora, sino que interrogo, me angustio, me inquieto, anoto en la bitácora.

    Una visita al médico del pueblo, una comida en la Bucca de San Francisco que termina en una invitación a cenar hecha por dos parejas de la mesa vecina, amigos entre ellos que festejan su primer año de casados, me devuelve el ánima al cuerpo, desciendo del globo. Ya siento la tierra, el torrente de sangre es una catarata de vida y Fulvia Francesca Fioravanti entre franela y farfulla, facundia y frazada me devuelve la fe en mí que soy yo. Sube al globo el tanguero con su fuelle llorón y su herida absurda, se eleva, le corto la cuerda y el globo se pierde en el espacio.

    Anoto en la bitácora un comentario de David Hume: “But the life of man is of no greater importance to the universe than that of an oyster”.

    Los momentos críticos, dicen algunos son de peligro y de oportunidad. Tiendo a verlos como una puesta entre paréntesis donde percibo que es en uno donde anidan cielo e infierno. Ha primado en mí lo erótico por sobre lo tanático………………………………………………………………………………….. Pero:

    ¿Y si el viaje fuera huída?

    ¿Y si la soltería fuera miedo?

    ¿Y si la libertad fuera inmadurez?

    ¿Y si el rechazo a lo material fuera incapacidad?

    ¿Y si el desprecio a la pertenencia fuera arrogancia? No necesito de nada y de nadie, yo me basto.

    ¿Y si el tren no fuera el vehículo de la libertad y la representación de ese eterno movimiento y de esa metáfora de la vida y representase otra cosa?

    ¿Y si mi discurso libertario fuera tan sólo la máscara de otro jamás pronunciado que dijera “Si yo no gano, si yo no soy el número uno, el mejor, el aclamado, el centro, el ídolo, si yo no soy Dios: bueno entonces no juego?”

    ¿Y si la soledad fuera resentimiento?

    ¿Y si mi rechazo al poder fuera impotencia?

    ¿Y si la muerte del autor fuera la incapacidad de escribir la novela que, dice Onfray, Barthes nunca fue capaz de escribir?

    ¿Y si ser quien soy fuera el resultado de haber nacido, crecido, sido educado, formado con los valores de la Calesita y yo no fuera el individuo que se ufana en ser sino tan sólo uno de los caballitos de colores que gira ruidosamente pero sin avanzar un metro sobre la destartalada plataforma circular?

    ¿Y si todo fuera una ficción?

    Como tantas otras veces recurro a Borges; nuestro Shakespeare, “Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal: es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre: es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente es real: yo desgraciadamente, soy Borges,”

  • BALBUCEOS

    Mi mesa de trabajo está colmada de libros, estaba releyendo a Wittgenstein, es decir L. Wiit, como me gusta llamarlo, releyendo a Schopenhauer, subrayando y anotando a Carlo Michelstaedter, me encanta el caos creativo, me dije todos están muertos sin embargo plenos de vida, los leo y los releo y surge entonces lo que creo que se acerca a cierta certeza: la realidad es dialéctica, lo que por ahora sintetizo en el fragmento 60 de Heráclito “El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo” o con el aforismo 217 de “Cultura y Valor” de L. Witt “Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias”. El aforismo 179 del mismo trabajo de L. Witt “En la carrera de la filosofía gana el que puede correr más despacio; o aquel que alcanza último la meta” y por eso es que en el aforismo 463 nos dice que el saludo entre los filósofos debería ser “Date tiempo”, que me hizo trepar a la escalera a buscar “Los Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel porque quise citar textualmente aquello de “La filosofía llega siempre tarde”… que termina con eso tan poético y por ende tan cierto que dice “Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino sólo conocer; el buho de Minerva recién alza vuelo en el ocaso”, o el aforismo 59 que tanto me gusta “El pensador se parece mucho al delincuente que quiere marcar todas las conexiones” y de pronto algo inesperado, por más que lo tenía subrayado de lecturas anteriores, me encontré de golpe caminando por St. James, por la calle Piccadilly de mi querido Londres y entrando en el 181 (esto no es un aforismo) sino el número de la calle Piccadilly donde está ese reducto de refinamiento gourmand que es Fortnum & Mason fundada en 1707, proveedora de exquisiteces a la casa real británica y de pronto el pensamiento filosófico se abraza con el cuerpo gastrosófico llevado (ahora sí) por el aforismo 222 de L. Witt que dice “Podría imaginar que alguno opinara que los nombres ‘Fortnum’ y ‘masón’ se adaptaran uno a otro” (fortnum, es del viejo francés y significa un potrillo fuerte, vigoroso y masón es un obrero de la construcción, un albañil) y entonces es cuando el a veces arduo estudio de L.Witt me reconcilia con la humanidad y busco el aforismo 100 con el que titulo este artículo que completo dice “mis escritos son con frecuencia sólo un balbuceo” y los míos ni les cuento, pero sigo aprendiendo, yo siempre llego último a la meta.

  • MUJERES FILÓSOFAS

    Pregunté el otro día en una reunión de amigos, gente muy culta, con buenas bibliotecas, todos universitarios si alguien podía nombrarme al menos tres mujeres filósofas. Se hizo un silencio, alguien (un médico) dijo Hannah Arendt (1906 – 1975), varios asintieron y luego hubo un silencio molesto. Me incomodó tener que agregar a Simone Weil (1909 – 1943) y a Simone de Beauvoir (1908 – 1986) no por ellas sino porque soy el que siempre llego a la tercera y no paso de ese número.

    Era bastante común, durante la década del 70, en grupos de estudios de la carrera de Filosofía en la UBA, sobre todo en épocas de finales o de presentación de trabajos prácticos, después de varias horas, ponernos a cachondear y hacer bromas de tono “machistas” ¿por qué será que no hay filósofas?, no les da el bocho, tienen la cabeza llena de pelos no de ideas y vulgaridades como, piensan con la concha y cogen con la cabeza (ostentosa y groseramente machista). Después estaban las consideraciones serias, estas eran las peligrosas ya que no obedecían a chanzas sino que estaban fundamentadas en Schopenhauer, (en el peor Schopenhauer: el de Sobre Las Mujeres de su Parerga y Paralipómena) que no quiero repetir. Éramos buenos amigos y algunas de las chicas eran novias de algunos de los chicos y todo se decía en un tono de jolgorio compartido, aunque siempre quedaba un tufillo machista. Si bien yo me prendía en la joda, también decía que en la década del 30 mi madre había egresado de la misma Facultad donde estudiábamos y agregaba que teníamos excelentes profesoras que publicaban estupendos trabajos y escribían libros, pero siempre aparecía la pregunta, bueno pero y dónde están las presocráticas, quien fue la Sócrates, la Platón, la Aristóteles, la Spinoza, la Hegel, quien es la Heidegger,:Hannah Arendt.

    Varias veces le pregunté a mi madre que me respondía nombrando a colegas, varias de ellas con carreras en España, Francia y Canadá, pero siempre nos quedaba esa sensación que faltaba un pensamiento femenino de fuste, un sistema que obviamente atribuíamos ambos a la condición de sometimiento que a través de la historia ha tenido la mujer y en muchos lugares aún tiene. Un día mi madre, revolviendo unas cajas de su madre francesa apareció con un deteriorado libro en francés editado a finales del siglo XIX con el título de “Historia Mulierum Philosopharum” de Gilles Ménage (1613 – 1692) que fuera publicado. por primera vez en 1690 en Lyon y en latín. En ese entonces yo no leía el francés y las mujeres me interesaban más como mujeres que por su vocación filosófica.

    Muchos años después como seguía siendo Hannah Arendt la única mujer que todos mencionaban como filósofa, más Simone Weil y Simone de Beauvoir, la mujer de Sartre , encontre el libro de Ménage “Historia de las Mujeres Filósofas ” de editorial Herder y un listado inicial de 65 filósofas clasificadas en 11 escuelas, que luego modificó en la segunda edición de 1692 agregando la escuela académica e incluyendo a Eloísa (1101 – 1164) y Novella (siglo XVI).

    Este Gilles Ménage hijo del abogado del rey estudió derecho y filosofía con él y estudió la carrera eclesiástica pero no se ordenó, parece que fue un excelente gramático y latinista y publicó “Orígenes de la lengua francesa” que es un erudito trabajo sobre la etimología del francés. Fue considerado un brillante pensador y Moliere lo retrata en su obra “Las Mujeres Sabias” de 1672 como el personaje Vadius.

    Siempre rodeado de bellas, millonarias y cultas mujeres como Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet (1588 – 1665), Madeleine de Souvre, marquesa de Sablé (1598 – 1678), Madmoiselle Madeleine de Scudery (1607 – 1701), la duquesa de Longeville (1619 – 1679), Marie de Rabutin – Chantal Madame de Sévigné (1626 – 1696), Marie – Madeleine Pioche de la Vergne (1634 – 1693) Madame de Lafayette y Anne Lefebvre Dacier (1647 – 1720) a quien dedicará su “Historia de las mujeres Filósofas” y a quien llama la más sabias de las mujeres de hoy y del pasado y a quien Voltaire menciona como uno de los prodigios del siglo de Luis XIV. Todas estas brillantes mujeres se educaron fuera de los canales formales ¡Cómo se les puede ocurrir que una mujer fuera a la Universidad!

    Estrictamente hablando el libro de Gilles Ménage no es lo que hoy se considera una historia de la Filosofía, como tampoco lo es aquel que le sirvió de modelo “Vidas de los más ilustres filósofos griegos” de Diógenes Laercio (Siglo III) de quien Hegel fue su gran denostador “Diógenes Laercio amontonador de opiniones varias y chismorreador superficial y fastidioso”, no nos habla de ideas ni relaciona unas teorías con otras, parece sentenciar Hegel. Vale recordar que Diógenes Laercio le dedica su obra a una filósofa platónica de nombre Arria amante de Platón.

    El Prefacio de Gilles Ménage nos dice es muy grande el número de mujeres escritoras; lo han hecho en tópicos como: retórica, poesía, historia, mitología y correspondencia elegante ; a todos estos escritos los llama “de naturaleza agradable”, agrega luego un “sin embargo algunas se han dedicado a una disciplina más seria: la filosofía”. Señala luego que filósofos como Sóprato, Focio, Apolonio de Calcis, Suda, Filocoro y Juvenal nos han informado de las muchas mujeres dedicadas a filosofar y que le asombra que Dídimo el sabio alejandrino del siglo I AC, gran compilador sólo cite a Temista, una mujer epicúrea del siglo III AC, como la única filósofa y que Lactancio, autor de “Las Instituciones Divinas” del siglo III DC sólo mencione a Teano del siglo VI AC la más famosas de las filósofas pitagóricas, que además fue esposa de Pitágoras, aunque otros dicen que lo fue de Brontino.

    (Este artículo sobre las filósofas continuará y que sirva de homenaje a todas las ex compañeras de la Facultad a las que tal vez hayamos molestado y también de agradecimiento a mi madre, Antonia Sellarés, que me enseñó las primeras nociones filosóficas: amar los estudios y además supo quererme).

  • SOLEDAD & SOLOIDAD

    Soledad es ESTAR solo, los que hablan de soledad lo dicen con tristeza, con amargura, se sienten abandonados, lo dicen con pesar y están enojados con el mundo, son los que padecen la condición humana; viven en un pasado idealizado o en un futuro esperanzador. Necesitan dioses. Líderes políticos. Un campeonato de cualquier cosa, obtenido por otros. Algo o alguien que los salve. Siguen tomados de la mano de mamá y papá. De ser argentinos, les gusta el tango cargado de nostalgias. La memoria, en ellos, siempre refiere a que todo tiempo pasado fue mejor y en materia de memoria sexual suelen alardear de los “logros” de cuando tenían entre 20 y 35 años, “de su rendimiento”. A los 65 años, como obedeciendo al mandato de la Seguridad Social, SON jubilados, engordan, ven televisión muchas horas, se ponen tristes y se sabe los seres humanos morimos de tristeza que adquiere las formas conocidas como ACV, depresión y un variado menú de cánceres que abarca desde el pelo a las uñas del pie. ESTAN solos y SON jubilados; si ahí se ubican, les deseo suerte pero no toquen el timbre de casa ni me sigan en Instagram.

    Soloidad es SER solo, los que hablamos de soloidad lo decimos con alegría, con entusiasmo, nos sentimos en relación con y estamos encantados de estar en el mundo, somos los que gozamos el “Carpe Diem”, habitamos el presente, gozamos el pasado que ya fue cuando fue presente y soy como soy por lo que fui e hice; el futuro será gozado en tanto se haga presente. Ni ayer, ni mañana: HOY. Si somos argentinos nos desagrada el tango cargado de nostalgias. No somos melancólicos.

    Soloidad, no existe como palabra (la inventé hace un tiempo) Aclaro, no vivo en una nube “flática” (a esta la acabo de inventar). Obviamente que lloro, y que me enojo, angustio y me duele la realidad y muchas veces tengo ganas de “matar” (dogmáticos, predicadores, hipócritas, políticos profesionales, burócratas; sí todos ellos); este tipo de sujetos son los que me hacen estar de acuerdo con Isidoro Ducasse, Conde de Lautremont (1846 – 1870) cuando maldice al ser humano y en especial a Dios por haber generado tal bestia; pero no hago de esa situación mi bagaje existencial; es una carga de la que me desprendo con trabajo intenso, rápido y creativo. Tampoco me ocupo en convencer a nadie, detesto el rebaño, tanto como pastor y más aun como obediente cordero. Mi memoria sexual, es experiencia; es obvio no soy el que fui a los 30 y cuando tenga 99 y medio, pues me faltará medio año para llegar al siglo, y si me equivoco, bueno ¡qué son 10 ó 20 años en la eternidad y en el infinito universo!

    Al concepto aristotélico que se lee en el Libro I de “La Política”:”El hombre es un zoon politikon, el que vive solo es una bestia, o un sabio”; le opongo el pensamiento de Jean de La Bruyere (1645 – 1696): “Todos nuestros males provienen de no poder estar solos” Aristóteles en su “Ética a Eudemo” (de aquí deriva eudemonología, que es el arte de llevar una vida agradable y feliz como sea posible) reconoce, sin embargo, que la felicidad pertenece a los que se bastan a sí mismos. Recordemos que lo que hace al hombre sociable es su pobreza interior. A Arthur Schopenhauer (1788 – 1860) tal vez le hubiera encantado mi neologismo (soloidad), él , gran soltero, nos recuerda que “Cada cual sólo puede ser el mismo plenamente mientras está solo; así pues quien no ama la soledad tampoco ama la libertad: pues únicamente cuando uno está solo es libre”.

    En lo que es su libro menos filosófico, de ahí el nombre “Parerga y Paralipómena” algo así como “apéndice” o “accesorio “(parerga) y “dejado” u “omitido” (paralipómena) donde hay cantidad de aforismos y fragmentos con respecto al desafío personal que implica la vida. Vaya como ejemplo, el epígrafe de Chamfort con que comienza el capítulo “Aforismos sobre la Sabiduría de la Vida”; “La felicidad no es cosa fácil, es muy difícil encontrarla en nosotros e imposible encontrarla en otra parte” (y sí brother, es un trabajo). Me gusta leer a Schopenhauer, también a Petrarca (1304 – 1374) “De la vida Solitaria” y me tienta Johan Georg Ritter von Zimmermann (1728 – 1795) “Consideraciones sobre la Soledad”. Pero sé también que “dejaremos este mundo tan tonto y tan malvado como lo encontramos al llegar” como bien dijo el querido Voltaire (1694 – 1778).

  • PRIMUM VIVERE, DEINDE PHILOSOPHARI

    Filosofía, estudiar filosofía es hacerse preguntas. Filosofía es siempre ¿por qué? a veces un provisorio porque. Filosofía, estudiar filosofía es una decisión que implica una definición que determina tu vida. Filosofía, sí claro es asistir a clases, leer durante muchas horas, hacer trabajos prácticos, rendir exámenes, asistir a seminarios, escribir una tesis, dar prácticas de clases y graduarse como licenciado, como profesor y de seguir la carrera académica, doctorarse. Filosofía, estudiar filosofía es intentar comprender cómo otros se hicieron las mismas preguntas que te inquietan, en el mundo griego de hace 2500 años, en la Edad Media en Oxford, en las tranquilas calles de Koeninsberg en el XVIII, en el convulsionado y decadente Imperio Austro Húngaro a comienzos del XX: ¿Qué estoy haciendo aquí?

    Filosofar lleva implícito en mí otra pregunta ¿por qué todo termina? ¿por qué tener que morirse?, lo cual es una manera primitiva de preguntar ¿qué es el Tiempo? y por extensión ¿qué es el Espacio? ¿es ahí dónde todo termina, en ese parque con una lápida con mi nombre y dos fechas? o ¿será que hay un traslado a otro ámbito del universo infinito? o ¿es tal vez válido creer en la re encarnación como millones lo sostienen en Oriente?

    Filosofía, es haberse preguntado en la niñez ¿por qué tengo que obedecer algo a todas luces ridículo, insensato, estúpido, caprichoso (tomar distancia en el colegio y ponerse firmes; comer mandarina que tiene vitamina ‘C’; y lo digo rememorando al chico obediente que fui). Es haberse preguntado por qué alguien que es igual a uno pero mayor, maneja un auto, dirige, camina con seguridad y por qué otro, también mayor, barre la calle y al verte entrar en el colegio primario te mira con una sonrisa (que nunca he podido olvidar) y te dice”bien pibe, estudiá, yo nunca pude”. ¿Por qué? Estudiar filosofía es preguntarte cuando pateas la pelota ¿por qué rueda sobre la tierra y no vuela como los pájaros buscando el cielo cuando está en el aire y cae para que la sigas pateando? Estudiar filosofía es haberte preguntado ¿por qué el planeta que habitamos que está compuesto por 71% de agua y tan sólo por 29% de tierra, se llama Tierra? o tal vez sea porque hace millones de años lo que hoy es tierra era mar y lo que hoy es agua era tierra; aunque tal vez entonces el nombre de nuestro planeta era Agua para que alguien se preguntara ¿por qué?

    Sigo estudiando filosofía porque sigue habiendo más ¿por qué? que porque. No estudié filosofía para hacer una carrera como hacen los abogados, agrónomos, arquitectos, ingenieros, médicos, economistas, publicistas. No estudié filosofía para hacerme un bienestar económico. No estudié filosofía solamente para tener un conocimiento refinado de la cultura Occidental, aunque me satisface haberlo hecho. Mi vida universitaria comenzó en la Facultad de Derecho y cuando ya tenía entre 12 y 14 materias aprobadas, un día salí de clase de Contratos y sentado en las escalinatas que dan a la avenida Figueroa Alcorta, me di vuelta y leí el frontispicio que dice FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES y cobré conciencia de mi ingenuidad, no decía Facultad de Justicia y no volví a la clase donde el profesor había dicho, queriendo hacer una gracia “al inicio del ejercicio de la profesión, cuando entra un cliente en el estudio, uno percibe a una persona que busca justicia, con los años uno sólo ve entrar una parva de dólares a facturar”. Decidí no estudiar Derecho, me dije “no quiero ser abogado”; siempre asocio al abogado con el dinero, el poder, la política, jamás lo asocio con la justicia, aún cuando el abogado sea un juez. No es casual que la gran mayoría de los políticos en el mundo sean abogados; se sabe Grecia ha sido en Occidente, la cuna de la Filosofía, se privilegió el saber. Roma, en cambio, fue el Derecho, el asiento del poder. Tengo amigos abogados y amigos que son jueces a los que sé probos; con seguridad estoy siendo injusto, pero algo de eso ronda mi pensar.

    Haber estudiado Filosofía, me ha hecho vagar por el mundo y bueno, los que mel een, yo lo saben, prefiero el precepto griego “Viajar es indispensable, vivir no lo es”, que el latino título de esta nota.

  • WILLIAM CECIL, ISABEL TUDOR, JUAN PERÓN, MARY STUART, JORGE LUIS, BORGES, JAVIER MILEI ETC.

    William Cecil, Lord Burghley (1520-1598), jefe de ministros durante casi todo el reinado de Isabel Tudor y con mayor poder que la misma reina, responsable de la expropiación de vastos territorios de monasterios pertenecientes a la Iglesia de Roma, de quien era el mayor opositor, dueño de una habilidad política brillante, audaz, temeraria y como corresponde a la esencia del poder, plena de cinismo e hipocresía, al punto que la muy borgeana onceava edición de la Enciclopedia Británica dice “Desde 1558 y durante 40 años la biografía de Cecil es casi la biografía de Isabel I y la de la historia de Inglaterra”.

    La lucha entre la Corona Británica y el Papado, iniciada por Enrique VIII, padre de Isabel I, lo tuvo a Cecil como líder del partido protestante que entendía que la solución al problema escocés se dirimiría con la muerte de Mary Stuart. Cecil va a hacer uso de una ficción política que consistió en establecer el principio de que nadie sería perseguido por su religión, sino sólo por traición y a tal efecto bastaba identificar a un bando o partido (el protestante) con toda la nación y el apoyo a esa parcialidad con la lealtad a Inglaterra. La oposición, la resistencia, obviamente es la deslealtad, la traición, que se castigaba con tormentos y muerte. No me extenderé, esto es mero y puro Peronismo.

    La historia de Inglaterra por momentos me parece un espejo en el que nos miramos. 2024 como la época de la Reforma: Javier Milei es Isabel I, Karina Milei es William Cecil, vamos rumbo a una nueva “religión de estado”, el viejo régimen peronista debe caer, Cristina Kirchner es Mary Stuart; todo el reiterativo staff dirigencial de los últimos 40 años, monjes de abadías a ser arrasadas y sus moradores desterrados sin piedad. Más allá de mi metáfora, más apropiada al siglo XVI, que para los tiempos que corren, creo que es hora de mandar al peronismo al geriátrico y entrar de una vez por todas en el siglo XXI, del que ya nos perdimos el primer cuarto. La Corona quedó como representación de la Nación inglesa, las tierras abadengas y la riqueza que generaban pasaron a engrosar la fortuna de la clase que aún hoy gobierna, es decir se secularizaron los bienes y en menos de diez años se privatizaron. Haga el lector su propia traducción al escenario argentino y ubíquese en el tablero.

    Siguiendo con el simil especular británico, cuando Isabel I muere en 1603, hubo que transitar hasta 1688 cuando la “Glorious Revolution” instaló definitivamente el sistema, que en apretadísima síntesis nos indica que pasaron los reinados de James VI de Escocia, coronado luego en Westminster como James I, le sucedioó Charles I quien reinó entre 1625 y 1649, 11 de esos años sin el Parlamento, lo cual condujo a la Guerra Civil entre el monarca y el Parlamento de la cual salió triunfante éste último y el rey fue ejecutado (ahí no había prisión domiciliaria), esto condujo al gobierno de Oliver Cromwell durante 11 años, se repuso la monarquía con el ascenso de Charles II, su reinado fue corto y fue depuesto por católico y por el típico autoritarismo de los Stuart, culminando el largo proceso con la entronización de Guillermo de Orange (William III) y su esposa la reina Mary, hija de Charles I y consolidando el modelo de monarquía parlamentaria que es la forma que ha gobernado a Gran Bretaña con éxito por los últimos 337 años y con notable eficiencia a España que ayer 22 de noviembre celebró los 50 años de su monarquía parlamentaria con un excelente discurso de agradecimiento de Felipe González que recibió el Toison de Oro por parte del Rey Felipe VI.

    Estimo que con la velocidad de los tiempos actuales no habrá que esperar 50 años para consolidar el sistema de modernización y progreso, en el que estamos, pero sí creo que llevará su tiempo, supongo un segundo mandato de La Libertad Avanza (2027-2031), un siguiente mandato de otra fuerza que robustezca el sistema (2031-2035) y otro (2035-2039), con lo cual nos esperan según mi entender (que no pretende ser profecía ni verdad, tan sólo opinión) 15 años de esfuerzo, trabajo, constancia, debates democráticos de ideas, pero no ideología de uno u otro signo, ideas, pragmatismo y no dogmatismo.

    Para terminar, la palabra “PERSONA”, significa máscara, es la careta con que nos presentamos: ser inglés, ser ministro poderoso, ser rey o reina, argentino, peronista, liberal o estar muerto como William Cecil, Isabel Tudor, Mary Stuart, Juan Perón, Jorge Luis Borges, todos algún día y para siempre, desenmascarados. Así es la vida; las quejas al Altísimo.

    (Recomiendo para conocer bien el proceso de consolidación de la monarquía parlamentaria británica el excelente libro “EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN 1603-1714” de Christopher Hill, Edit. AYUSO,Madrid 1972)

  • ¿QUÉ?

    El 17 de octubre es una fecha fatídica, dolorosa, plena de tristeza para el bien pensar. Ese día Carlo Michelstaedter tomó la pistola, se la acercó a la sien, disparó. Gotas de su sangre mancharon la hoja donde había dejado escrito el “Prefacio” a su tesis de licenciatura, que hoy es su libro “LA PERSUASIÓN Y LA RETÓRICA” escrito entre 1908 y 1910. Carlo Michelstaedter había nacido en el Imperio Austro Húngaro en 1887, a los 23 años, el 17 de octubre de 1910 se apagó, dejándonos una luz, que bien leída indica un camino, pero que también si nos da de frente enceguese y dispara.

    “Se que quiero y no tengo lo que quiero” así comienza el Capítulo I.

    ¿QUÉ?

    Lo que ya dijeron Parménides, Heráclito, Eurípides,

    ¿QUÉ?

    Lo que a Aristóteles disgustó y los difamó por ingenuos,

    ¿QUÉ?

    Lo que dijo Sócrates y le arrojaron los sistemas y la cicuta,

    ¿QUÉ?

    Lo que volvió a decir el Eclesiastés, pero lo denigraron oponiéndole la esperanza bíblica,

    ¿QUÉ?

    Lo que dijo Cristo pero le construyeron la iglesia encima,

    ¿QUÉ?

    Lo que escribieron en distintas épocas y estilos diferentes Esquilo y Sófocles (más no Eurípides), Simónides, Petrarca, Leopardi, Ibsen, Beethoven, Schopenhauer, Nietzsche, Wittgenstein,

    ¿QUÉ?

    LA PERSUASIÓN, es decir el Carpe Diem, el momento presente, el instante que estás viviendo.

    Se le opusieron todos los hacedores de la prédica vacía, el discurso político, la hueca RETÓRICA.

    El 17 de octubre es un día de duelo, se pegó un tiro LA LIBERTAD.

  • INGLATERRA, SIGLO IX; INDIA SIGLO XI

    En 1066 Guillermo, Duque de Normandía (1027-1087), desembarca en Hastings con el objetivo de tomar el poder, ya que su amigo, el Rey Eduardo el Confesor (1022-1066), le había prometido el trono, que luego entregó a su cuñado Haroldo II, Conde de Wessex quien reinó entre enero y octubre de 1066 y que morirá en la batalla de Hastings. Guillermo, el Conquistador, será Rey hasta su muerte y Eduardo el Confesor será consagrado santo por la Iglesia Católica. Uno de los considerandos para tal consagración será que a pesar de haber estado casado con Edith (hermana de Haroldo II) se mantuvo virgen.

    En la provincia de Orissa, al sur de Calcuta, se halla la Pirámide de Konorak, el monumento más festivo que he visto, es la consagración del sexo entre varón y mujer, varón y varón, mujer y mujer y todos entrelazados penetralmente con animales en una suerte de exaltación, no de la cruz, sino de los cuerpos, de la alegría de estar vivos, de armonía con todo lo que nos rodea. Es una carcajada pétrea. Konarak se construye entre 1238 y 1250 en celebración del dios sol. Es el mismo tiempo en que en Europa se erigen las catedrales abarrotadas de vírgenes, querubines, ángeles, la tortura, el látigo, la penitencia, el pecado, la culpa y santos como Eduardo el Confesor, como para que te des cuenta, se den cuenta, nos demos cuenta.

  • ENTRE PARÉNTESIS

    Es julio, es 2017, es el Waterfront Hotel, Falkinas. El propósito de haber venido a las islas no es otro que el de una puesta entre paréntesis de mi persona. No tengo ningún interés en soberanía nacional, estoy convencido que los estados nacionales dejarán de existir próximamente. Elegí este lugar para resolver ciertos conflictos: nada mejor que venir a un territorio conflictivo; menos por menos da más, con lo cual queda garantizado lo erótico por sobre lo tanático; (hasta en el suicidio debe primar lo erótico por sobre lo tanático, es más, es ahí, al menos para un liberal, donde más se debe expresar, pero esto lo expoindré más adelante). Volvamos a las islas. Están en el medio de la nada, in the middle of nowhere: a miles de kilómetros de Gran Bretaña, en el Atlántico sur, muy próximas a la Antártida, que tal vez, de acuerdo a mi idea, de que la historia no se repite, pero sí lo hace la naturaleza, podría muy bien, después del cataclismo, (que estimo vendrá por fuego esta vez), ser el nuevo territorio donde todo volverá a comenzar, donde nuevamente volveremos a inventar la realidad. Este es un territorio que reúne entonces las condiciones para la desterritorialización.

    Una puesta entre paréntesis. Según el “Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española” (1.8.5.i) “El paréntesis se usa cuando, se interrumpe el sentido…”. Este viaje a estas islas es una EPOJÉ, que es un viejo concepto de la filosofía griega. Uno de sus puntales, un tal Pirrón (360-270 AC) habitante de Ellis afirma que “no conocemos nada”, en consecuencia nuestras acciones, nuestra misma vida no puede ser catalogada definitivamente como correcta. Su escepticismo es radical y tan sólo se atenuó un poco en los escritos de su discípulo Sexto Empírico (160-270) quien afirmó que sí, hay cosas, pero sólo podemos decir de ellas cómo nos afectan, no lo que son en sí mismas.

    Mucho después Edmund Husserl (1859-1938) con contundencia dirá, que no sólo las opiniones sobre la realidad son puestas entre paréntesis, sino la realidad misma.

    “La única verdad es la realidad”, y siendo ésta, la más increíble invención humana, le permitió a Perón afirmar sin tapujos: “Ahora yo soy vuestro líder, yo doy las órdenes, vosotros las cumplías, le autorizó y dejamos pasar de manera brutalmente incivil, el autoritario “Vamos por todo”, y al tiempo se escuchó de la misma abogada, “No tengo pruebas, no tengo dudas, el fiscal Nisman se suicidó” y volvimos a mirar para otro lado, cuando durante la cuarentena por el corona virus, un nutrido grupo de burócratas nacionales y populares hacían alarde de sus privilegios para vacunarse para mejor poder servir a la patria; e incrédulamente aceptamos el voluntarista “Sí se puede”, casi como un mantra o como un empecinamiento verbal.

    Vuelvo a los griegos: “La verdad es lo que aparece”, no lo que yo digo que aparece. He venido a las islas a darle un giro a mi vida. He venido a buscar el silencio, para intentar decir y dejar de hablar. He venido al lugar de las batallas a buscar el coraje necesario y retar a duelo a Funes el Memorioso y con la espada Excalibur que sabré manejar con destreza, regreso al río, a mi lugar, lejos del mar.

    Ahora sí, deseo hablar del suicidio, dejando en claro que al igual que Simon Critchley, no tengo el ánimo, ni la predisposición para el mismo. No aspiro a emular a Eduard Levé, que no bien enviado “Suicidio” a su editor y antes de verlo publicado, lo hace, se mata.

    Creo que el suicidio es la actitud lógica de un liberal, cuando ya no hay OFERTA (lugar a donde viajar, libros que digan algo nuevo), cuando las piernas ya no respondan, los ojos se apaguen, cerebro, corazón, pene, esfínteres entren en una anarquía que confunden la DEMANDA, que deja de haber MERCADO. ¡Game over!; entonces, como un guerrero vikingo, como un viejo esquimal, habrá llegado la hora de esperar en la barca, las flechas en llamas; será el momento de dejarse caer en el infinito desierto de hielo.

    David Hume, ese escocés bon vivant, que gozaba de la literatura, el vino, el oporto, las reuniones filosóficas en su espléndida casa donde era el mejor jugador de billar e imbatible en el whist, que escribió el “Tratado sobre el Entendimiento Humano”, cuya “Historia de Inglaterra” fue el libro más leídoi por años en Europa, que gozó de su soltería, que despertó a Kant de su sueño dogmático y que de haber vivido en 2019, seguramente para abrigarse, habría comprado un sweater azul en un shopping en Edimburgo, escribió 29 consideraciones sobre el suicidio entre las que destaco cuatro (quiera el lector leer la totalidad de las mismas):

    1.El superior valor de la filosofía por sobre la superstición religiosa.

    2. Para el universo, la vida del hombre vale tanto como una ostra, (los argentinos podríamos decir, tanto como un bife de chorizo).

    3.En oposición a la idea, que el suicidio es un crimen, afirmo que de no ser criminal desviar el curso del Nilo o del Danubio. ¿Por qué debería serlo desviar unos pocos mililitros de sangre, del curso de las venas?

    4. El hombre que se retira de la vida, no le ha hecho daño a la sociedad. Sólo deja de hacer el bien, que tal vez, pueda ser una afrenta, pero de manera insignificante.

    Creo que es la afirmación (¿triunfo?) del YO sobre el EGO. No somos al final más que polvo y olvido, que suena más musical en inglés “we are just dust and oblivion”, con coro de Never More, Never More, Never More.

    Georg Lichtenberg (1742.-1799) apunta en sus aforismos que hoy casi no se puede hablar de filósofos, ya que la mayoría son maestros de escuela, doctores y profesores de filosofía. Agrega que los antiguos, eran superiores a nosotros porque,

    1. No imitaban sin cesar.
    2. No tenían idea de sistema.
    3. Aprendían más cosas que palabras.
    4. Eran más libres.
    5. No escribían tanto como nosotros, para ganarse la vida.
    6. Veían más naturaleza.