TE JURO QUE ME PUTEO

Es verdad que todo los días tenemos la posibilidad de aprender algo, por ejemplo que jurar y maldecir (ya que estamos: putear) son lo mismo etimológicamente. Estaba leyendo, para el artículo que subí ayer, el libro de Woodbine Parish que tengo en español y donde dice “los carretilleros, medio desnudos JURANDO y gritando” y pensé que tal vez fuera un error de traducción, imaginé un “Swearing and screaming”, por eso escribí, creyendo corregir al traductor “los carretilleros INSULTANDO y gritando”. Pero me seguía molestando que to swear fuera jurar y to swear fuera maldecir (putear).

Saqué toda la artillería pesada:El Diccionario Etimológico del Idioma Inglés de Oxford, el Diccionario de Inglés de Random House, el Volumen XXVI de la Onceava Edición de la Enciclopedia Británica (la misma con la que estudiaba Borges), el Diccionario “Slang and Euphemism”, de Richard A. Spears y el Diccionario de Uso del Español de María de Moliner. Todos coinciden, no los voy a abrumar, pero es “prometer algo solemnemente poniendo a Dios como testigo…” y es al mismo tiempo “blasfemar, maldecir, desbocarse, insultar…” (en fin putear) Todos los textos coinciden.

Dos reflexiones y una historia; 1) Me he pasado la vida leyendo, viajando y dando clases y es ayer que me vengo enterar de que jurar y putear son homónimos (palabras que se escriben igual y tienen significados diferentes) Les juro que me puteo, por semejante distracción. 2) Cuando un ministro dice “Juro por Dios y estos Santos Evangelios” no estará diciendo “Me cago en Dios”. Cuando un senador dice ante un juez que “jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” no estará diciendo “Me cago en la verdad”. Les vuelvo a jurar que también me puteo. Cuando un Juez dice “Juro hacer justicia”, no estará diciendo “Maldigo a la Justicia”, nuevamente me vuelvo a putear por esto, se los juro. A juzgar por lo que se ve en los tres poderes del estado, les juro que se están burlando olímpicamente.

La historia: Debe haber sido en 1987 u 88, yo regresaba de Brasil por tierra, crucé Uruguay y en Montevideo tomé el ferry a Buenos Aires. Bolso con ropa y otro más pequeño con libros, que es lo único que compro en los viajes: traía entre otros El Diccionario Del Idioma Inglés de Random House que tiene 2059 páginas, ilustraciones excelentes y aun mejores mapas, que había comprado en Río por un precio ridículamente barato, pesa 4 kilos, pero, les juro que valía la pena.

“¿Qué es eso? “la vocecita autoritaria de la controladora de diccionarios que de haber sido 4 kilos de cocaína, juro que se hacía la boluda. “Un Diccionario del Idioma inglés”, le contesto. “¿Tiene mapas?” “Sí y muy buenos” “No lo puede entrar porque si está en inglés debe decir Falkland Islands, me lo permite”, “Ve, no puede entrar al país con semejante texto”. Yo que soy irreverente, cabrón y me dan ganas de JURAR (en el (para mi)nuevo significado de la palabra), ante las injusticias pero ardo en llamas ante la pelotudez autoritaria, dogmática, militante, nacional y popular, respiré hondo y pedí hablar con un “superior”. Llegó, explique que era un texto de estudio y trabajo y no hubo problema.

Bueno era eso. Creo que meditar, respirar hondo, mirar los lirios del campo es sano, pero siempre recuerdo lo que en tono de broma me dijo la esposa de un senador republicano norteamericano que ama a la Argentina “Lo que pasa es que ustedes “juran” a los Presidentes, nosotros cada tanto matamos a alguno”.

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