Autor: alejandrofrango.com

  • GESCHICHTSMÜDE

    Ayer “Just Walking”, antes de ayer “Bon Jour”, hoy “Cansado de la Historia”, que es lo que dice la palabra alemana del título. Me encanta ese concepto, tiene esa peculiaridad alemana de enlazar ideas en una sola palabra, que hace de su idioma algo con la filosofía a flor de piel. Esa idea, se asimila a un cierto hartazgo que me produce la vida política argentina -y no digo ni la Argentina, ni los argentinos-, digo el comportamiento de la clase política. En muchos artículos que publico en este blog, ese “Cansancio Histórico” lo vengo manifestando en críticas al Peronismo (siempre), al Kirchnerismo (siempre y con ira y asco), al Mileísmo, cuya idea liberal comparto, pero me irritan los métodos “K” y la creación de un cuco expresado en ese “temor reverencial” a Karina, otra “K”. La quinta condena a De Vido por el caso Skanska, a 22 años del hecho de corrupción y el señor libre y gozando de su vida bucólica en su granjita ornitológica. El ex intendente de Lomas de Zamora de gran festejo entre habano y espumante y la cosa no para.

    Una reciente encuesta ampliamente difundida preguntaba “Los argentinos ¿nos identificamos con Messi o Maradona? La respuesta 60% con Maradona, 40% con Messi y si preguntamos ¿Perón o Borges? ¿ Menem o Alfonsín? ¿Tapia o Favaloro? Eso es “Cansancio Histórico”. Somos Maradona, Perón, Menem, Tapia. Espero que Scalloni, Messi sean el ejemplo a seguir, de lo contrario, alguna vez vamos a tener que hacer uso de otro concepto alemán “PANZER DIVISIONEN”.

  • JUST WALKING

    Ciudad excitante, a falta de mejor palabra. Camino y camino y es a veces Sebald y “Los Anillos de Saturno” que vienen a mi memoria, otras es George Steiner y su “La Idea de Europa”donde el sólo hecho de caminar la tierra es uno de sus cinco axiomas para definir a Europa. Pero como voy a hablar de New York, dejo los otros para que ustedes los descubran, aunque se los nombro: los cafés, las calles con nombres y no con números,el saberse descendientes tanto de Atenas como de Jerusalén, la sensación de que un día Europa, como Roma, en su momento, perecerá. Pero cuando la excitación por estar en New York, más me conmueve, es cuando me siento como el bárbaro Droctulft a las puertas de Ravena del relato “Historia del Guerrero y de la Cautiva” de Jorge L. Borges. Es decir cuando algo me deslumbra y asombra. Cosas muy sencillas: Camino por Lexington Ave., rumbo a las calles 92 y 93 donde está “Kitchen, Arts and Letters”, pero antes de llegar a la librería especializada en gastrosofía, entro en “Papiro”, un pequeño local, negocio antiguo, grandes marcos de madera oscura ciñen la vidriada puerta de entrada: es una papelería artística; es decir, hacen de los cuadernos, libretas y anotadores bellas y sencillas piezas de arte; la señora propietaria es italo norteamericana y de pronto uno está en Florencia. Compro una bella bitácora.

    Vuelvo a mi tarea; paso frente a una vidriera que lleva el nombre de “Canyne Style” que obviamente está dedicada a los perros; esos mamíferos inspiradores de los líbérrimos filósofos griegos, de quien Diógenes es emblema ejemplar. En la vidriera hay perros de papel, de cartón, de paño, rellenos vaya un a saber de qué, y en ese mundo de ladridos mudos e inexistentes pulgas; el único ser con vida que duerme una siesta envdiable es un mullido, gris y bien nutrido gato a un cascabel ceñido.

    Me llevo siempre a Buenos Aires, imágenes de esta ciudad de constantes celebraciones y homenajes a la libertad y a la filosofía liberal que la hizo grande. Por momentos me vienen las palabras de Borges, cuando dijo que al estar escribiendo “La Muerte y la Brújula”, Triste-le-Roy y la Rue de Toulon, sus amigos le dijeron que por fin había dado con la esencia de lo porteño que tanto había buscado en vano. Pero por momentos New York me lleva a Roberto Arlt y a su “La Calle Corrientes no cambiará su espíritu con el ensanche” y en otros rincones de la caminata lo veo a Leopold Bloom vagabundeando por Dublin.

    Salgo temprano a la mañana de los suburbios de New York, tomo el tren en Morristown (algo así como Tigre Retiro) hasta Penn Station y como todos los que viajan en ese tren suburbano (el New Jersey Transit) voy a cumplir con mis obligaciones, que son las obligaciones del filósofo: caminar y pensar, es decir vagar sin objetivo alguno más que lo dicho, permitir que los pensamientos fluyan. Voy a la ciudad a caminarla, así como lo hice en Londres los dos años que viví en ella, así como lo hago en San Isidro y en Buenos Aires. Recorro sus barrios, leo en un café o tirado en el pasto de Central Park o en Washington Sq., cruzo el Brooklyn Bridge, regreso a comer en Fanelli Cafe en Mercer y Prince, hago compras de libros, tomo una cerveza en el Meat and Packing District, vuelvo a cruzar el río a Williamsbourgh, regreso a Manhattan.

    Hago todo como si estuviera cumpliendo con las tareas cotidianas de un ciudadano, pero en verdad vago, paseo, me dejo ir, hay veces que me pierdo, entro en la Universidad de New York, voy al Moma, vuelvo a Morristown desde Penn Station, agotado, como todos los oficinistas, pero no tengo oficina; estoy como no estando, como no tomándome en serio las actividades. La vida como un teatro, como decía Kafka. What else? como dice George Clooney y se toma un café.

  • BON JOUR

    Día de Francia. Día de la libertad, día de la igualdad, día de la fraternidad. Día en que además se juega una de las semifinales del Mundial de Futbol número 23, entre España, monarquía constitucional con un Borbón en el trono y precisamente la Republique Francaise. Día de confrontación, día de competencia, día de la toma de la Bastilla, fortaleza medieval donde además de cárcel para castigar a los subversivos contra la Corona, había un depósito de pólvora y armas que fue saqueado para combatir a las fuerzas reales de Luis XVI.

    Triunfo de la Ilustración, de la luz sobre una Edad Moderna que concluye, para dar paso a la Edad Contemporánea y terminar con las monarquías absolutas por derecho divino, un resabio medieval que venía siendo cuestionado desde que René Descartes declarara “pienso luego existo”. Desde que Kant expresara “Sapere Aude” (Atrévete a Pensar) y los Enciclopedistas, más Voltaire (1694 – 1778), Rousseau (1712 – 1778) y Montesquieu (1689 – 1755) terminaran de delinear el mundo nuevo que hoy habitamos.

    Imitando a la Revolución Norteamericana de 1776, las monarquías serán Constitucionales, proceso que es la culminación de lo sembrado por Thomas Hobbes (1588 – 1679) donde hay una cesión absoluta de derechos en una suerte de contrato social, que luego John Locke (1632 – 1701) morigerará dando un paso más hacia el Estado Liberal, donde el pacto no cede al estado los derechos naturales del individuo (vida, libertad y propiedad).

    Esa rebelión del tercer estado (el pueblo llano) contra la alianza entre el primero y el segundo estados (clero y nobleza) que estalla en la Asamblea General copada totalmente por el pueblo que se declara soberano dando nacimiento a la Primera República Francesa, que sufrirá varios avatares hasta su consolidación. De ahí en más términos como ciudadano, nación, contrato social, voluntad general, derechos humanos, reemplazarán a súbdito, reino, absolutismo, privilegios.

    Bon Jour et mercie La France por todo esto, por lo contemporáneo, por los vinos, por los quesos por el surgimiento de esa institución emblema de la burguesía: el Restaurant, espontánea creación de Monsieur Boulanger, que escribió en la pizarra de su comercio de caldos “Hombres de estómagos fatigados, venid a mí que yo os restauraré”, seguramente sin saber las cosecuencias que provocaría la palabra elegida.

    Feliz día nacional y si nos llegamos a encontrar en el partido final del Mundial 2026 elegimos la parte del verdugo, dejándoles a ustedes, ser Luis XVI.

  • ¿QUÉ Y PARA QUÉ DE LA FILOSOFÍA?

    Cada vez que un chico de entre 12 y 17 años me hace esta pregunta, que hoy lleva por título este artículo, suelo recurrir a esa historia que una vez me contaron en la fortaleza de Fatehpur Sikri que fue capital del Imperio Mogol, construída por el emperador Akbar alrededor de 1580, en el estado de Uttar Pradesh, distante unos 40 Km de Agra, India. Era una noche de luna llena, estábamos comiendo, sentados sobre una alfombra, en el desierto y fumando de un narguile y mientras gozábamos del reflejo de la luna sobre el techo de calaíta o turquesa tan particular de una de las casas del palacio, alguien contó la historia que yo utilizo para responder. Aquí va:

    Maestro ¿Qué es la filosofía?

    Buscar un gato negro en un cuarto oscuro.

    Maestro ¿Qué es la mística?

    Buscar un gato negro que no existe en un cuarto oscuro.

    Maestro ¿Qué es la religión?

    Buscar un gato negro que no existe en un cuarto oscuro donde hay otro que dice “Yo lo tengo”.

    Preguntar para qué sirve la filosofía es casi como preguntar ¿para qué sirve la vida? Te la dieron, no la pediste, GOZALA, como mucho la tenés por 100 años, después la eternidad del silencio y luego el polvo y el olvido. La vida es una maravilla, la filosofía, el arte, la lectura y los viajes también. De acumular dinero, poder y fama de eso no sé nada y poco me interesa.

    Filosofar es preguntarse ¿qué es esto que estoy haciendo en el mundo? El chico que pregunta ya está siendo un filósofo, sépalo o no filosofar es haberse hecho esa pregunta y querer saber qué responieron todos los que nos precedieron en el 900 AC en Grecia y todo a lo largo de la historia hasta hoy.

    La vida está y es lo que sabemos que es, lo que nos ocurre todos los días y lo que no queremos que nos ocurra jamás, como la guerra en Ucrania, los terremotos en Venezuela, la Inquisición, el comunismo, los parásitos que dicen representarnos, la enfermedad, la injusticia.

    La filosofía como el arte, como los viajes son una constante pregunta donde todo es “un como si”. La vida como una gran obra de teatro cuyo argumento escribimos todos los días, diseñamos el decorado, dirigimos, actuamos y al final de la función a veces nos ovacionan y otras nos abuchean. La filosofía, la literatura, el arte y los viajes son distintas maneras de preguntar, no son una respuesta. No la hay.

    La acumulación de dinero, el poder, la fama, en cambio, sí son una respuesta. Creen tenerla.

    Distintas maneras del “Carpe Diem” El THE END es igual para todos. Vos elegís.

  • SECCIÓN DEPORTES

    Salvo alguna crónica sobre “Los Pumas”, la sección deportes del diario, nunca la leía. En 2022, el día que regresaba de Qatar la Selección Campeona yo venia en auto desde La Boca hacia San Isidro. En Paseo Colón e Independencia, la catarata de gente que se movía en dirección al bajo me impidió seguir: era una cantidad inmensa pero transmitía alegría. Sentí que algo había cambiado en mí: comprendí lo que es la fiesta colectiva, ahí leí que lo que estaba sucediendo no era una “turbamulta”,”una masa nacional y popular”, ahí entendí que los personajes más desagradables de la política nacional recibían el repudio de un pueblo que comenzaba a seguir su camino sin la conducción de un “Führer”, sino guiados por el fervor de un equipo, vi a Alberdi, Favaloro, Borges, Piazzola y a una cantidad inmensa de ignotos ciudadanos que trabaja, estudia, genera ideas constantemente, sin interés alguno de usar a la gente que los admira como escalón en la trepada al poder personal.

    En este Mundial de Futbol, leo todos los artículos del diario y veo los partidos del Mundial, cuando juega Argentina y algunos otros con una pasión que jamás el futbol había despertado en mí. ¿Pero es el futbol? o es ¿quién y cómo juegan al futbol? Creo que lo que miro y admiro es algo que lo trasciende. La Selección del Futbol dirigida por Lionel Scaloni y capitaneada por Lionel Messi, movida por un espíritu de cuerpo es lo que para mí refleja el espíritu de país que quiero.

    Juan Domingo Perón y Eva Duarte en el balcón de Plaza de Mayo, Galtieri hablando ante la misma Plaza colmada, Néstor y Cristina Kirchner con sus diatribas populistas mezquinas, Javier y Karina Milei con sus estertores grandilocuentes plenos de “Colosos”, “LA/El Jefe”, “El mejor gobierno de la historia”; toda esa Argentina fanfarrona, pedante, egocéntrica, hipócrita y para colmo mal hablada; esa miserabilidad que entre otras cosas me hizo dejar el país en 1978 para no asistir al nacionalismo vergonzante de Videla, Massera y Agosti saltando de alegría en la Cancha de River, mientras tiraban seres humanos al mar en defensa de la “sociedad Occidental y Cristiana”. Vi el Mundial 78 en Londres y daba asco el palco oficial.

    Siempre me he definido como liberal. Todos estos personajes: Perón y Eva, Galtieri y Cia., Néstor y Cristina, Cristina y Boudou, Cristina y Alberto, Videla y Cia., Milei y Karina son la antítesis de lo que es el liberalismo. Estos personajes son máquiunas de convertir a los ciudadanos en votantes, a la gente en masa, a los individuos en turbamulta.

    El liberalismo es una actitud ante la vida y la vida no se sólo “oferta y demanda”, eso es en el mejor de los casos “marketing”, que es un renglón de la filosofía liberal que entre otras cosas permitió que hoy no seamos analfabetos como nuestros tatarabuelos, que cambió el mundo de campesinos esclavizados por agricultores emprendedores, que engendró la Revolucion Norteamericana, y la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, y la Prensa Libre, y la división de Poderes, el liberalismo que grita LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD y no la consigna vacía de “Síganmé no los voy a defraudar” que con variaciones es lo que proclaman estos personajes arriba mencionados.

    El espíritu de la Selección me devolvió la fé en nosotros, no lo hicieron ni Perón levantando los brazos, ni Eva Duarte llorando, ni Galtieri alardeando sobre Malvinas, ni Néstor increpando a la Prensa, ni Cristina vociferando sandeces sobre la Historia juzgándola, ni Alberto beboteando babosamente y boludeando a su mujer, ni Videla persignándose, ni la verborragia sobre la Escuela Austríaca, La Jefe y los besuqueos públicos con Fátima y Yuyito (para demostrar ¿qué?).

    Basta por hoy, la Selección encarna los valores a imitar; el staff politiquero la nación GRASA que detesto.

    Amo a Inglaterra, amo su liberalismo, pero el miercoles a GANAR y Vamos por la **** y el resto a CAGAR.

  • EFECTOS SECUNDARIOS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

    Cuando James Watt patenta la máquina de vapor en 1769, seguramentre vislumbró los cambios que tal invento provocaría; lo cierto es que lenta pero sostenidamente se fueron produciendo transformaciones económicas, tecnológicas y sociales y en 1850 ya el mundo europeo era otra cosa.

    El incremento poblacional de las ciudades y el despoblamiento del campo, fue el gran éxodo humano que desbordó Londres, Manchester, Liverpool, Birmingham, generando barrios pobres en la periferia de las ciudades de Gran Bretaña primero y con los años en el resto de Europa.

    Se produjo una disminución del consumo de productos suntuarios como marfil, especias, sedas e índigo y contrariamente un sostenido aumento de las importaciones de trigo, algodón y sebo para la confección de velas. Hubo hambrunas para los obreros industriales que la importación de trigo palió un tanto y la palabra “pan” surgió con total fuerza como sinecdoque de alimento. El pan blanco que siempre había sido el pan de reinas y reyes a partir de María de Médici, se democratizó y ya en 1800 un obrero textil empleaba el 50 % de su magro salario en la compra de pan blanco que simbolizaba haber alcanzado un nivel de dignidad. El pan fue históricamente esencial, ya en la antigüedad Sócrates solía decir que aquel que ignore el problema del trigo no podría ser considerado digno de dirigir Atenas.

    En Francia, la Revolución Industrial llegó siguiendo el ejemplo inglés. Los franceses observaban con preocupación como eran invadidos por productos británicos, en consecuencia el gobierno dictó una ley por la cual no se podría vender vino desde un barril y todo vino debería comercializarse embotellado con corcho, lacre y etiqueta con el nombre de la región y del productor y escribiendo con visibilidad la graduación alcohólica del vino. Con lo cual indirectamente estaban dejando sin trabajo a miles de productores de vino común de infinidad de pequeñas aldeas y centralizando la producción en los chateau y las grandes bodegas, ya que las erogaciones para cumplir con los requisitos estaban totalmente fuera del alcance de esos pequeños productores. El gobierno deseaba provocar el éxodo a las grandes ciudades y contratar esa mano de obra para la industria y poder así competir con los ingleses. Los campesinos se negaron a dejar de hacer vinos y copiando al movimiento de “Arts and Crafts”de Gran Bretaña inspirado por William Morris y John Ruskin que producía unos bellos jarros de cerámica para beber cerveza con el rostro de marineros y a veces de piratas, le propusieron al gobierno ofrecer a sus clientes el vino local en bellas jarras de cerámica con tapa con forma de animales, entre ellos de pingüinos, que el gobierno terminó aceptando en 1860. Esos pingüinos son los ancestros del hoy clásico pingüino argentino, honrado en el país por el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino al que todos pueden acceder entrando en jarradepingüino.com.

    La tercera consecuencia no buscada de la Revolución Industrial fue la creación del matrimonio por deseo y amor y no por imposición paterna. Cuando el campesino se aleja de los pequeños pueblos y se va a trabajar a 300 ó 700 Km de su casa descubre que ya no está obligado a contraer matrimonio con la hija del herrero y ellas ya no están obligadas a enamorarse del hijo del tabernero o del sastre por acuerdo de sus respectivos padres. El mundo anónimo de las ciudades les ofrece la oportunidad de elegir entre docenas de operarios y obreras.

    Veremos cuales serán los efectos secundarios de la revolución tecnológica por la que estamos transitando.

  • CREDO CALLEJERO

    Caminar por cualquier ciudad y leer la impresionante cantidad de información expuesta en la via pública en advertencias, propaganda, nombres en marquesinas, carteleras y frentes de edificios es siempre una experiencia que me resulta agradable y me dice mucho de la ciudad que uno recorre. He recorrido cientos de ciudades, quizás superen las mil.

    Caminando New York, que de por sí es una experiencia alucinante y después de variados “Cross” – “Don’t Cross” de los semáforos uno llega al Rockefeller Center donde está escrito el decálogo del mundo que venimos habitando que como imitando a Moises, John D, Rockefeller Jr. (1874 – 1960) dejó escritas y que forman desde julio de 1962 parte esencial de la Plaza Rockefeller.

    De los 10 mandamientos que como dice la leyenda Dios le entregó a Moises, 7 comienzan con NO, los 3 restantes con los imperativos “Amarás”, “Santificarás”, “Honrarás”, es decir un mayoritario “Don’t Cross” que para un caminante incansable y gozador como soy es un impedimento.

    El Decálogo de los tiempos que corren me sienta mucho mejor, con excepción del noveno,ya que no puede tener “voluntad” un concepto. Creo en Dios, es omnipresente, está en todas las civilizaciones, pero por favor un poco de cordura, Dios es un concepto universal, muy eficiente para ordenar a toda la sociedad, voy a decirlo otra vez el Rey se arrodilla ante Dios y con ese gesto Conde, Duque, Marqués, Jueces, verduleros, zapateros y putas se arrodillan ante el Rey; sociedad ordenada, basta de milagros, voluntades y amores. Cada uno a su tarea el filósofo a pensar, el cocinero a cocinar, el caminante a caminar y los corruptos al calabozo.

    Traduzco el Décalogo: 1. Creo en el valor supremo del individuo y en su derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. (Así es lo suscribo). 2. Creo que cada derecho implica responsabilidad, cada oportunidad una obligación, cada posesión un deber. (Opino lo mismo). 3.Creo que la ley fue hecha para el hombre y no el hombre para la ley; el gobierno es el sirviente de la gente y no su propietario. (Mil por ciento de acuerdo, nunca mejor dicho). 4.Creo en la dignidad del trabajo, tanto sea intelectual o manual, que el mundo no le debe nada al hombre, pero sí le debe a cada hombre una oportunidad para ganarse la vida. (También lo siento así). 5. Creo que la austeridad es esencial a una forma de vida correctamente ordenada y que la economía es un requisito fundamental a una sólida estructura financiera, ya sea en el gobierno, en los negocios o en los asuntos personales. (Por más que en lo individual siempre he sido más “carpediemista” que ahorrativo, en el orden social estoy un cien por ciento de acuerdo) 6. Creo que la verdad y la justicia son fundamentales para un sostenido orden social duradero. (Lo dije más arriba, al corrupto cárcel , dentro de la ley todo, fuera de la ley calabozo) 7. Creo en lo sagrado de una promesa, que la palabra de un hombre debe valer tanto como un contrato, que es el carácter y no la riqueza ,el poder o la posición lo que tiene valor supremo. ( Yo le sacaría la connotación de sagrado, creo más lógico el término valioso). 8. Creo que dar un servicio útil es el deber común de la humanidad y que sólo en el fuego purificador del sacrificio se consume la escoria del egoísmo y se libera la grandeza del alma. (Yo dejaría la poesía para el poeta, pero sí, vale.) El 9, ya lo dije, lo respeto pero no lo comparto. 10. Creo que el amor es lo más grande que existe en el mundo y que sólo él puede derrotar al odio y que el derecho puede y triunfará sobre la fuerza. (No veo que haya estado sucediendo en los pasados 5000 años, pero sí apostemos a que suceda).

    Más allá de su antepasado y la Standard Oil Co., más allá de las falencias humanas, suscribo los valores ahí expuestos, son la consecuencia lógica de un largo camino de Descartes, Kant, Voltaire, Revolución Norteamericana, Revolución Francesa, Nietzsche, en fin un camino hacia la libertad, la responsabilidad,y tal vez la felicidad.

  • CELESTE AMARILLA, NEGRO: LA ROJA

    “Negro querido”, “Negrito, pateá y hacé gol”, eran dos maneras de llamar a dos amigos queridos del colegio, como a Pancho lo llamábamos todos el “Gordo” y yo era “el petiso” y Manu era “la Flaca” y había paz en el mundo y así, ni Pedro, Ni Mariano, ni Matías, ni Manuela, ni yo nos dábamos vuelta cuando alguien nos llamaba por nuestros nombres, y si los escuchábamos, quien nos estaba llamando era un desconocido o un profe. Nadie se sentía insultado, ofendido, injuriado, desmerecido; era simplemente nuestra manera de querernos. En cambio “boludo” era un insulto; hoy escuché el siguiente diálogo familiar: cruzan caminando el paso a nivel de la calle Perú en Acassuso, Señora joven, tres hijos chicos y abuela, bajan la barrera y suena la campanilla, la madre pide a los hijos que se apuren, como están distraídos les espeta, “apuren boludos, que viene el tren”, “mamá la boluda es la abuela que es una tortuga” y hay paz en el mundo y todos cruzan y pasa el tren.

    También es cierto que se escuchaba “negro de mierda” y que para muchos “Perón era un negro de mierda” y sus seguidores eran una negrada de mierda”. Comparto que Perón fue una pésima experiencia y creo que sus seguidores están equivocados. “Negro, negrada” dichos de esa manera son términos ofensivos, racistas, degradantes, insultantes, punibles. Lo he dicho ya muchas veces en este blog, no fui, no soy ni seré peronista. Durante su gobierno, había un “delator de manzana” en La Lucila, donde vivíamos, que dejó sin trabajo al padre de “Negrito”, dos tíos míos perdieron sus cátedras en la UBA, mi madre fue “llamada al orden” porque obligada a llevar luto por la muerte de Eva Perón, entró en el aula a dictar su clase de filosofía en la escuela pública donde trabajaba vestida con tapado rojo punzó con rosa amarilla en la solapa. Mi abuelo materno, exitoso empresario hotelero en Mar del Plata dejó una buena cantidad de propiedades a su viuda y sus cuatro hijos. Al menos una docena de ellas fueron vendidas a vil precio debido a la famosa ley de alquileres peronista que congeló las rentas, no así los impuestos sobre la propiedad; a Jorge Luis Borges; nuestro Shakespeare; lo sacó de su puesto de bibliotecario y lo mandó de inspector de aves y conejos a una feria. No fui peronista con Perón, fui anti peronista con López Rega e Isabelita y gorila furibundo con los K, con el López de los bolsos, con De Vido, Lázaro Baez, Insaurralde, Mazza, Alberto Fernández y un abundante etcétera.

    “Viejos Meados”, de parte de un liberal libertario que ejerce la Presidencia de la República es un grosero insulto a toda persona mayor y habla de la no comprensión de lo que significa ser liberal, donde lo que se subraya no es sólo la oferta y la demanda sino la dignidad del individuo que antes de “consumidor” es ser humano, persona única e irrepetible “o sea digamos” ¿se entiende?

    La señora paraguaya Celeste Josefina Amarilla Goitía (1964), senadora, católica por el Partido Liberal Radical Auténtico, viuda con un patrimonio de 3,7 millones de U$S habiendo dicho sobre el jugador francés Kylian Mbappé “Bruto, no aprendió ni a escribir; en vez de leche materna, chupaba cocos y lo más instruido que escuchó eran chimpancés. Le hubieras mostrado el dedo Orlando Gill, yo lo hago en el Senado y no pasa nada”. “Camerunés colonizado que finge ser francés, rencoroso, nuevo rico, arrogante y feo”.

    Es curioso: escuchamos “negro de mierda” como insulto ante un comportamiento que nos molesta, dirigido inclusive hasta a gente con piel más blanca que la harina. Por su manera de pensar sobre lo Negro, le saco la Roja a Celeste Amarilla, senadora blanca , cuyo “blanco” declarado, es como informa Wikipedia de 3,7 millones de U$S, ¿será creíble o tendra algo en “negro”?

  • LOS TIEMPOS ¿CAMBIAN O SE REPITEN?

    El sucesor de Julio César después de las 23 puñaladas que terminaron con su vida en el 44 AC, por una conspiración senatorial, temerosos del poder que estaba adquiriendo en desmedro de de la República; después de la Guerra Civil cruenta; después de la asunción de Octavio (sobrino de César) que desde el 31 AC gobierna “manu militari”, hasta el 27 AC en que el Senado le confiere los títulos de “Augusto” (consagrado) e “Imperator” (general victorioso) dando origen al Consulado o Primer Imperio hasta el 284 DC y luego el Segundo Imperio que durará hasta el 476 en que caerá después de un largo período de fragmentación y vendrá luego el Imperio Romano de Oriente, el Bizantino que durará hasta el 1453, cion la invasión de Constantinopla por los turcos.

    El 4 de juliio pasado los Estados Unidos de Norteamérica conmemoraban los 250 años de su independencia de Gran Bretaña, pero resultó que dio la impresión que más que el festejo de un pueblo vigoroso, creativo, generador del concepto democrático de la modernidad, cuando toda Europa estaba bajo monarquías absolutas, era la fiesta personal del Presidente Donald Trump, con mega carteles, con su imagen colgando de cornisas de edificios públicos y su verborragía egocéntrica “Daré un discurso realmente largo, sólo para demostrar que puedo hacer cualquier cosa”, que nos hizo recordar a más de uno cuando hace un tiempo por medio de la IA agregó a las figuras de los presidentes Washington, Jefferson, Theodor Roosevelt y Lincoln esculpidas en piedra en el Monte Rushmore, nuevamente su propio rostro. O cuando hizo grabar en el Centro Kennedy, su nombre, hecho que le acaba de ser denegado y fue obligado a retirarlo del frente del edificio.

    El 3 de enero pasado entró en Venezuela a los tiros y se llevó preso a Nicolás Maduro por “narcotraficante” e impuso al mando del país a la Vice Presidenta Rodríguez.

    Amenaza a Groenlandia, a Canadá, a México, a Cuba, destrata públicamente en el Salón Oval (al que llenó de dorados) al Presidente de Ucrania. Y en estos días en que se juega el Mundial de Futbol, descontento con la tarjeta roja que le impusieron al jugador Balogun, llama al máximo dirigente de la FIFA y pidió la remoción de la medida, cosa que se hizo.

    No me parece el comportamiento apropiado, lo cual puede resultar indifirente dado mi condición de ignoto outsider, pero de pronto me entero que una encuesta de Reuters muestra que el 38 %, de los ciudadanos norteamericanos no cree que el país perdure como país unido dentro de 250 años. En 2024 Alex Garland estrenó su película “Civil War”. Lo que hizo grande a Roma fue la LEY, lo que hizo grande a los Estados Unidos fue la CONSTITUCIÓN. Lo que destruyo a ROMA fue hacer lo que al gobernante de turno se le dio la gana hacer.

    En fin los Idus de Marzo, parece que vuelven a estar entre nosotros.

  • LA ARGENTINIDAD AL PALO

    La señora se sienta a la mesa de un coqueto restaurante porteño. Lee la carta, escoge Chateaubriand en sauce Bernaise.

    Después de algunos minutos -menos de los que suponía se requerían para la confección de su pedido-, la sonriente camarera le acerca un plato hondo con Malfatti.

    La señora entre confundida y sorprendida: No es lo que yo he pedido, debe haber una equivocación.

    No señora la equivocación es suya, aquí la carta es testimonial; lo dice, en cada una de las hojas de la carta que le presentamos: anunciamos el plato y servimos otro, nos avala la Justicia Electoral y 200 años de historia nacional.

    Pero yo no quiero comer esto.

    Puede no hacerlo, este es un país libre, puede recurrir a la Academia Nacional de Gastronomía y a la Corte Internacional de Justicia Gastronómica, salde la cuenta, firme aquí bajo protesta (le hace entrega de un formulario) y haga su reclamo.

    Considero esto un atropello.

    Puede ser, desde su punto de vista, sin embargo, bien mirado y a la luz de la experiencia, usted se enfrenta al más puro ejemplo de libertad individual. A usted, en principio puede afectarla, sin embargo usted puede hacer uso de esta misma institucionalidad testimonial.

    ¿Qué es eso?

    La ley dice lo que yo creo que la ley dice.

    Pero una sociedad, así no puede funcionar.

    Y quien le dijo a usted que nosotros somos una sociedad. Nosotros somos 47 millones de hijos únicos, cada uno hace lo que quiere, cuando y como quiere, todo es testimonial.

    Pero así no se puede vivir, así no se vive en el mundo.

    Lo primero es falso; de hecho estamos hablando usted y yo; ambas somos reales, esta mesa lo es y su Chateaubriand humea tentador frente a usted.

    ¡Malfatti!

    Pruébelo.

    Se niega, aunque el aroma es tentador.

    Anímese, va a ver que le gusta, basta probar un plato de nuestra carta y quedará hechizada. Y lo segundo, los platos testimoniales se están poniendo de moda; verá que pronto serán imitados en todas partes del mundo.

    La señora -casi una Eva del Génesis- cae ante la irresistible tentación, lleva a su boca la mitad de un Malfatti, luego sin mirar a la camarera levanta la otra mitad y luego otro, esta vez entero.

    ¿Y? ¿Qué me dice? ¿Cómo está nuestro Chateaubriand?

    Malfatti, corrige, e ingiere el tercero.

    ¿No es un manjar?, la camarera le guiña un ojo y esboza una sonrisa.

    La señora hace un tímido mohín, que de hecho es interpretado como una complicidad por la camarera que se dirige a la cocina.

    Al rato regresa, retira el plato vacío y le entrega la carta. ¿No ha sido, el más exquisito Chateaubriand que ha probado en su vida?

    (Silencio).

    Me impresionó el tamaño de la porción.

    Así somos nosotros, libérrimos, simpáticos, generosos, casi pródigos. Así es nuestra idiosincracia.

    La señora, ya canchera, mira la carta y sin dudarlo dice Flan con dulce de leche.

    El esperado Tiramisú llegó sin demora.

    Una sonrisa cómplice y luego una carcajada compartida, integradora: comensal y camarera casi amigas.

    La señora deja una considerable propina, se besa con la camarera.

    Es el mejor Chateaubriand que he comido, mejor que en París.