En el año 1741 Johannes Sebastian Bach contó el último Luis de oro de los 100 que extrajo de un copón, también de oro, que fue el pago que recibió por las “Variaciones Goldberg”, compuestas para el Embajador ruso, Conde Keyserling, ante el Elector de Sajonia.
Estoy en mi casa, piso 22, sobre la costa norte del Río de la Plata, deambulando a las tres de la mañana entre el escritorio, la cocina y el balcón, donde trato de paliar los acosos del insomnio que me aqueja desde hace tiempo. Me preparo un té, miro algún libro de arte, escucho las Variaciones, voy al balcón, fumo, veo luces: algunas titilando, otras que parecen estar fijas, en la vasta negrura del estuario. Son los tiempos que corren (el insomnio es algo que viene con la edad y pienso que está provocado por la suma de las contradicciones no resueltas). En los tiempos que transcurren, presiono un botón y escucho las Variaciones, presiono otro y sale un té especiado de una máquina, otro y se desliza el ventanal que me permite el acceso al balcón. El Conde, en cambio, para paliar su insomnio, contrata a Bach que compone las Variaciones que serán ejecutadas por su discípulo Goldberg, que dormirá en la antecámara del Conde que ante su pedido las tocará hasta que Keyserling vuelva a dormirse. Yo, presiono botones, vivo tiempos democráticos. Paso indiferente las hojas de un libro con las pinturas de Edward Hopper (1882 – 1967). Nunca he podido dejar de pensar en un crimen desde que vi por primera vez en Chicago el cuadro “Nighthawks”. Mientras fumo mi tercer cigarrillo en el balcón, imagino que el bar tender es Goldberg, el noctámbulo de espaldas es Bach, el hombre al lado de la mujer es Keyserling. La mujer (aún no tengo su nombre) será, tal vez, la víctima.
PRIMERA VARIACIÓN
Keyserling conoce a (ya tengo el nombre de la mujer) Natasha Perín Verón en el “Morocco”, el club de Macoco de Álzaga Unzué, los ha presentado Bach, empresario de la noche, dueño de un night club de dudosa reputación en la 42 a pocos metros de Broadway, donde Natasha solía trabajar hasta conocer a Keyserling. Goldberg, un inmigrante prusiano que ha alquilado un local en la 34 y la Octava, es el bar tender.
Es 1942, es la época en que corre mucha sangre en Europa y un torrente equivalente de cocaína y alcohol en Estados Unidos. Hopper pinta un cuadro de amplias vidrieras que permiten ver con claridad el interior. Tanto cristal, tanta prístina visión, tamaño exhibicionismo, no pueden no querer tapar una obscenidad mayúscula. En cualquier composición musical ocurre lo mismo; los hiatos, dan vida al sonido. Esta primera Variación, es mi relación con la pintura de Hopper, mi visión es como el hiato, en esta momentánea suspensión del movimiento, presento a los personajes, muy pronto se desencadenará la acción.
SEGUNDA VARIACIÓN
La envidia, los celos, el desplazamiento de un papel protagónico a uno secundario, el poder: he aquí lo que mueve a toda civilización. En el caso que nos compete, Bach desplazado por Keyserling y privado de la compañía de una de las mujeres más deseadas de Manhattan, entra en connivencia con Goldberg (casi obligado a una complicidad, ya que le prestó 5000 dólares). Desde el punto de vista del observador de la tela, a la sazón, quien esto escribe, Jim Capone, cronista de arte, la envidia se centra en que con mínimos trazos, el pintor Hopper, da cuenta de una situación de una complejidad mayúscula dejando la atrocidad del crimen, la emanación de sangre en manos del observador. Como escritor, dejar en manos del lector la culminación del drama, lleva hasta en los espíritus más diestros un trabajo muy engorroso, por momentos extenuante, al punto que he preferido la crónica periodística y no la forma literaria.
TERCERA VARIACIÓN
En 1741, Johannes Sebastian Bach era Kantor de la iglesia Santo Tomás en Dresden, esos 100 Luises de oro recibidos de manos de Keyserling eran el equivalente a su salarioi anual, ya se sabe, el reino de la iglesia no es de este mundo y saben poco de pagar salarios terrenales dignos. Supongo que el copón debe haber sido de un valor equivalente al de su contenido. En 1940, debido a las restricciones al consumo por la guerra, era muy difícil conseguir un préstamo para abrir un café, así que Goldberg estaba doblemente endeudado con Bach y dispuesto a complacerlo en todo lo que desease. En 2013 no era fácil ganarse la vida como crítico de obras de arte alternativo en el Río de la Plata, pero mi noviazgo con la Embajadora argentina en la República Bolivariana de Venezuela me fue de gran utilidad, bajo el lema “El Pueblo es Arte”, me hizo nombrar Agregado Cultural en Caracas y gracias a ello hoy tengo esta residencia frente al estuario, gozo de una jubilación de privilegio a los 54 años, me saqué de encima a la Embajadora, aunque no a la cocaína, y mi palabra expresada mensualmente en el editorial de mi revista “Ars Capone” auspiciada con los avisos de los dos gobiernos nacionales y populares, se agota y las obras de arte llegan a gente, que antes no tenía acceso a las mismas, aunque hoy, diciembre de 2023, mi editorial fue “El arte siempre es Libertad”.
CUARTA VARIACIÓN
El silencio es un sonido.
La pintura más estática insinúa el movimiento. Un crimen es una obra de arte. Algo ha dicho Thomas de Quincey, se lo puede consultar leyendo su obra “Del Asesinato como una de las Bellas Artes”.
1741, 1942, 2023 son como este río siempre el mismo y siempre diferente. Bach, Hopper, Capone, músico, pintor, crítico. Alemán, norteamericano, argentino. Un argentino, crítico de arte, mira una obra de un norteamericano que ha pintado la escena de un posible crimen donde tal vez muera Natasha Perín Verón, asesinada por Goldberg, pagado por Bach, pagado por Keyserling para paliar el insomnio, narrado por Capone.
QUINTA VARIACIÓN
Mi insomnio será ocupado en narrar un crimen que tal vez nunca ocurrió más que en mi cabeza. ¿Es que hay algo que ocurra fuera de la cabeza? “100 táleros en mi faltriquera, valen lo mismo que 100 táleros en mi cabeza” ha dicho Kant. 100 Luises de oro (equivalentes a 500 táleros), 5000 dólares de préstamo, los negocios con la Embajadora.
Todo dinero es falso.
Narremos un crimen de ficción, de una falsedad una verdad. Un crimen imaginado es una ficción, pero será una mentira,que de estar bien narrada,causará tanta conmoción como la verdad.
SEXTA VARIACIÓN
Edward Hopper es un hombre de 60 años. Camina solitario por las calles de Manhattan, se topa con un bar en la 34 y la Octava, al regresar a Washington Sq.3 North donde vive desde 1913, hará algunos bocetos que terminarán componiendo, en su estudio de South Truro en Massachussets, su “Nighthawks” que me inquietó en Chicago y que calma mi insomnio aquí frente al Río de la Plata. No puedo dejar de pensar que nuestros actos prosiguen su camino: pintó “Nighthawks” para que yo, Capone, tramara el “asesinato” de Natasha Perín Verón.
SÉPTIMA VARIACIÓN
Lentamente va amaneciendo, ya no dormiré, escribiré.
Sobre la mesa de mármol extiendo tres líneas cristalinas de “ala de mosca”, me sirvo un Blue Label, ya estoy en vena.
Johannes Sebastian Bach escribe sus Variaciones para Keyserling, que serán conocidas como las “Variaciones Goldberg” por el mundo, pero que el insomne Embajador llamará siempre “Mis Variaciones”.
¿Existieron Homero y Shakespeare?
¿Escribieron ellos lo que leemos como de ellos?
La primera ley de Copyright, se promulga en Gran Bretaña en 1702, William Shakespeare llevaba 86 años de muerto.
Toda moneda es falsa.
La identidad un pilar del capitalismo. Las Sociedades Anónimas la preservan.
La edición de “La Soledad del Lector” de David Markson que suele también poblar mis insomnios ilustra su tapa con una pintura de Edward Hopper, se trata de un fragmento de “Sun in an Empty Room” de 1963. Estoy seguro que Markson debe haber bebido whisky en el bar de Goldberg ¿Black Label, Middleton? No, Southern Comfort, sí, estoy seguro.
OCTAVA VARIACIÓN
Antipódicos: Edward Hopper y Ernest Hemingway, maestros ambos de ocultar más que lo que muestran.
“Sun in an Empty Room”, “A Well Lighted Cafe”.
En París no vio a nadie. Picasso ¿quién es?
París no se acaba nunca, escribió, tal vez para siempre Hemingway. A Hopper le llevó diez años sacarse a Francia de encima.
NOVENA VARIACIÓN
La escena de “Nighthawks” la vieron Hemingway, Markson, fue Hopper quien la eternizó.
Billy Joel, “Making Love to his Tonic & Gin”, es la canción perfecta para la escena de la tela de Hopper. No he podido dejar de pensar en un crimen desde que vi por primera vez la pintura en Chicago.
DÉCIMA VARIACIÓN
Las Variacioines de Bach, composición para dos teclados tienen un tema único, el Aria, (se ha discutido su autoría), luego vienen las treinta Variacioines y a su término el intérprete debe retornar al principio (da Capo) y volver a interpretar el Aria antes de terminar (e Fine).
Ya amaneció, hay sin embargo un sol naranja que se oculta tras nubes negras, seguro habrá tormenta.
UNDÉCIMA VARIACIÓN
Está siempre presente el problema del dinero. Cuanto más consciente uno es de la falsedad del mismo, más nos aguijonea. Kant lo tenía muy claro, pero tenía que dictar 30 horas de cátedra semanales, y hasta de Geografía, en el Gymnasium. Seguramente Bach estaba imbuído de la misma idea, sin embargo, los 100 Luises en el copón del Conde lo debieron haber puesto contento.
Edward Hopper vendió su primer cuadro en 250 dólares en 1913 a la edad de 31 años, el próximo lo vendería en 1923 a los 41 y al año siguiente en su primera exposición individual vendería las 11 acuarelas expuestas más otras 5, entonces deja su tedioso trabajo de ilustrador para dedicarse por entero a tratar de explicarse qué es verdaderamente lo que percibimos o más visceralmente qué cosa es la realidad. Supongamos que hubiese ganado 3000 dólares; en 1924, eso era una abultada cantidad de táleros, entre otras cosas los Hopper comprarán un automóvil en 1927 que durante un tiempo ocupará parte importante de sus telas; hay varios cuadros pintados desde el interior del mismo, el más conocido “Jo in Wyoming” de 1946, una acuarela de 35,4 x 50,8 cm, hoy parte de la colección del Whitney Museum de New York donde se ve a una joven Josephine Nivison, su mujer, pintando en el asiento de lo que a mi me parece un Packard (por el diseño del volante), el precio del auto nuevo en 1946 era de 1.230 dólares, suma considerable si se piensa que una casa de madera como la que tuvieron los Hopper en South Truro se vendía en 7.700 dólares a estrenar.
Wittgenstein, renunció a su multimillonaria herencia en favor de sus hermanas para pensar con libertad. Hasta que conocí a la Embajadora viví casi sin dinero. Hoy 2023 las expensas de este espléndido piso ascienden a 2.500 dólares mensuales, y el gramo de “ala de mosca” colombiana está en 300 dólares y siempre he sido insaciable.
Nunca estuve tan convencido como hoy de la falsedad de nuestras vidas, de su grosera hipocresía.
DUODÉCIMA VARIACIÓN
Un FA sostenido, es un MI, es decir un Yo ¿Hay algo más miserable que un Yo?
DÉCIMOTERCERA VARIACIÓN
Es tiempo ya de pensar el crimen.
Edward Hopper en 1942, después de ser impactado por una imagen nocturna de lo más común, una pareja sentada a una barra, otro hombre aparte, sentado a la misma barra, un bar tender; ensaya un boceto, corrige, vuelve a la escena (del crimen) y un día en su estudio de South Truro pinta el cuadro.
En 2008, yo, Jim Capone que había visto la reproducción del cuadro múltiples veces me encuentro por primera vez frente a la tela en Chicago.
La imagen, la palabra.
La palabra escrita es un grafismo.
La palabra escrita es un pensamiento dibujado.
“Nighthawks” se tradujo como “Noctámbulos”, literalmente el cuadro es “Halcones Nocturnos”. Edward Hopper pinta una escena urbana: una calle (la 34) la que si uno camina en direccióin a la Sexta, pasa por el Algonquin Hotel de 1902 que fue cenáculo de la bohemia de New York, y que luego, cruzando la Quinta nos lleva a Grand Central Station, pero que a la altura de la Octava, en 1942 y a la noche, imagino, casi lateral, misteriosa y solitaria.
En mi lectura, el primero en llegar al bar fue Bach, de espaldas al espectador, lo atiende Goldberg, quien solícito y agradecido le sirve un Bourbon, conversan de generalidades: que como van los negocios, las últimas noticias de Pearl Harbour, la inmigración judía proveniente de Alemania. La conversación es interrumpida por la llegada de Natasha Perín Verón y Keyserling quienes habiéndolo visto, lo ignoran, produciéndose un silencio gélido y perturbador. Bach beberá dos Bourbon más y dejando una excesiva propina, ya que Goldberg jamás le cobra, parte en dirección a la Quinta Avenida donde tomará un taxi. Concebirá su plan, matar a Natasha y dejar a Keyserling en el más agobiante estado de soledad.
DÉCIMOCUARTA VARIACIÓN
¿Cómo se planifica un crimen? Curioso nunca se me había ocurrido ponerme a pensar un asesinato y para algunos debe ser un trabajo, sí claro debe haber gente pensando crímenes todos los días. 6000 personas mueren diariamente en la Argentina ¿Cuántas morirán asesinadas? ¿Morirán 3.000.000 de personas por día en el mundo? Toda la Población de la República Oriental del Uruguay? ¿Cuántas nacen en el mundo cada día? La Naturaleza como productora y devoradora de sí misma. La Naturaleza es la mayor asesina y está impune. ¿Acto solitario o conviene tener socios? ¿Por mano propia o contratar a alguien? Un creador es un solitario, un asesino también. Edward Hopper era un solitario. También yo y Caín, claro Caín fue el creador del asesinato, el primer asesino. El primero que dejó sin vida a otro.
DÉCIMOQUINTA VARIACIÓN
Un asesino: Caín.
Un artista: Duchamp.
Etant donnés: La chute d’eau, Le gaz d’eclairage.
Dados un bar nocturno en New York, cuatro personajes. Un observador si se quiere un voyeur, un artista del pensamiento, un constructor de ciudades invisibles, de argumentos que no caben en capÍtulos, de crÍmenes que no entran en una tela, un film, un escenario. Drama que transcurre en la cabeza del voyeur.
DÉCIMOSEXTA VARIACIÓN
¿Habrá querido Edward Hopper crear un escenario, un clima de crimen? ¿O tan sólo pintó una situación cotidiana de indiferencia urbana?
Edward Hopper hablaba poco de su arte, de su vida, de sus tres viajes por Europa, en realidad hablaba poco y en sus cuadros dice mucho o todo de ese hablar poco de casi todo. Su arte se puede leer como una autobiografía, como un autorretrato.
DÉCIMOSÉPTIMA VARIACIÓN
¿Cómo se mata? Tendré que matar a alguien para poder escribir cómo se mata?
¿Cómo se mata? Bach camina las calles de New York meditando al respecto.
DÉCIMOCTAVA VARIACIÓN
Con la ayuda de Goldberg, dado que todas las noches van Keyserling y Natasha Perín Verón a su café, hacer que Goldberg envenene la bebida, ese Dry Martini que tanto le gusta.
DÉCIMONOVENA VARIACIÓN
Planear un atraco al café de Goldberg, un tiro escapado de la pistola de uno de los asaltantes trabado en lucha cuerpo a cuerpo con un cómplice de Goldberg, mata a Natasha.
VIGÉSIMA NARRACIÓN
Un auto atropella a Natasha Perín Verón y se da a la fuga.
La diferencia entre causalidad y casualidad está en la distinta posición de la misma “u”. El conocimiento no es sino un trastorno del lenguaje, ha dicho en excelente uso de la lengua Octavio Paz comentando el ensamblaje de Duchamp.
VIGÉSIMO PRIMERA VARIACIÓN
Caín es el primer asesino del que se tenga conciencia.
Duchamp también es el asesino de una manera de ver y aquí podemos discutir si de ver el arte o del ver a secas. El inodoro. Duchamp es un subversivo: el artista debe volver a la clandestinidad.
Todo creador es un asesino, “Etant donnes”, el arte que indefectiblemente se hace comercial y la frescura del creador. Queda la pregunta ¿Por qué veo un asesinato en Nighthawks?
VIGÉSIMO SEGUNDA VARIACIÓN
Hasta ahora vengo hablando de un asesinato a suceder y he estado jugando con varias alternativas como para que suceda, sin decidirme por el momento por ninguna, tal vez porque soy un asesino en potencia, como todos y no tengo la experiencia de haber matado a nadie y por tanto se me hace difícil escribir al respecto.
VIGÉSIMO TERCERA VARIACIÓN
¿Es verdad que uno no ha asesinado?
Tal vez no de la manera que estoy pensando de cómo Bach asesinará o hará asesinar a Natasha Perín Verón, pero cuando uno deposita dinero en un banco a la vuelta de su casa ¿está seguro de no estar financiando una guerra?
VIGÉSIMO CUARTA VARIACIÓN
Duchamp ha dicho: El orden presente es el desorden futuro.
Natasha Perín Verón es la mujer de cabellos rubios que yace en el ensamblaje de Duchamp en el Museo de Filadelfia, con su pubis lampiño, sosteniendo la lámpara de gas y con la catarata al fondo.
Dejo al lector la dilucidación de cómo fue asesinada y por quién y cómo llega desde el cuadro de Edward Hopper al ensamblaje de Marcel Duchamp.
VIGÉSIMO QUINTA VARIACIÓN
Volvamos al cuadro de Hopper; ahora el que está de espaldas al espectador es Marcel Duchamp, el que está con Natasha Perín Verón es Hopper y el bar tender soy yo Jim Capone.
VIGÉSIMO SEXTA VARIACIÓN
La mujer del cuadro no es Natasha Perín Verón. sino la Embajadora argentina en la República Bolivariana de Venezuela, el que está a su lado soy yo, el de espalas es Hopper y el bar tender es Duchamp.
VIGÉSIMO SÉPTIMA VARIACIÓN
La droga, cualquiera, exalta lo que uno es, lo que uno es en verdad, sin represión alguna, le muestra a quien la ingiere quién es. Es de todos los espejos el más sincero. Así aparecen asesinos, ladrones, torturadores, perversos de toda laya, masoquistas, delirantes místicos o salvadores de la humanidad que antes del uso eran padres de familia un tanto callados, comerciantes aburridos, profesionales probos, pilotos de helicóptero, estudiantes de arquitectura o filosofía. Concluido el efecto vuelven a sus rutinas y ahí se produce el bajón, la abstinencia, la depresión y entonces los caracteres débiles inician su adicción. Aquí, la razón por la que decidí tener dinero, abundante dinero para tener “ala de mosca” fresca, limpia, con reflejos tornasolados todo el tiempo que lo desee.
VIGÉSIMO OCTAVA VARIACIÓN
Dresden en 1741, un mundo que ya no existe, tampoco el Elector de Sajonia, ni Bach teniendo que ganarse la vida. Si claro tampoco la New York de 1942 y acaba de ocultarse entre las islas del Delta, tragado por las brumas del Paraná un enorme barco cargado de containers.
VIGÉSIMO NOVENA VARIACIÓN
Se me acabó el “ala de mosca”.
TRIGÉSIMA VARIACIÓN
El poeta simbolista Jules Laforgue ha dicho que la historia humana (¿hay acaso alguna historia que no sea otra que la humana?) es “la historia d’une celibataire”, es decir Schopenhauer después de una aspiración de “ala de mosca”: el mundo es la representación de un yo solterón.
ARIA DE CAPO E FINE
En 1741 el maestro Johannes Sebastian Bach dejó muy claramente expresado que el intérprete debe volver al principio y ejecutar nuevamente el aria antes de terminar.
Dormiré un rato.
