Autor: alejandrofrango.com

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE, VIVIR NO LO ES

    Los griegos son los que generaron esta idea: es el viaje de Odiseo, es el camino del peregrino, son las caravanas de camellos por cualquier desierto, es la ruta de las especias, es la ruta de la seda, son los vikingos, son los viajes de Colón, de Magallanes y El Cano, de Vasco de Gama, del Capitán Cook es el viaje de los peregrinos a la Meca, a Santiago de Compostela es el periplo de los personajes de Joyce por Dublin y el viaje del propio James Joyce para hacerle decir a la lengua inglesa lo que el quiere hacerle decir hasta que lo consigue en el Finnegans Wake (el final del otra vez del despertar y del morir) razón por la que su novela (si es que es válido el término) comienza en la última página y continúa en la primera, en el más excelente ejemplo de lo que es la dialéctica.

    ¿Qué es el viaje? Por favor no confundir con vacaciones o turismo: todo muy bien, pero eso no es el viaje.

    El viaje es dejar la seguridad de la casa, de lo conocido, de la familia, del barrio, de la cultura, es despojarse de todo, es irse, es el viaje al interior de uno mismo, es el riesgo, la aventura, es meditar más, es amar más, es tal vez padecer más: es crecer. Haberse despojado de todo, abandonar lo no necesario, lo que ya no significa, para abrazar lo que importe y tal vez si uno es capaz de trasmitirlo, de contagiarlo, tal vez comprenda que MENOS ES MÁS, que es lo que hace a la diferencia entre el político y el artista.

  • CUATRO PREGUNTAS: EL MISMO DILEMA

    En 1603 con la tragedia “Hamlet” Shakespeare fue contundente “to be or not to be, that is the question” Hamlet Príncipe de Dinamarca,se enfrenta a la muerte de su padre, el Rey, por mano de su tío Claudio, que usurpa el trono y se casa con la viuda, la Reina Gertrudis .Una serie de sucesos que incluyen una obra de teatro que como caja china se interpone con la que el espectador está viendo y que reproduce los acontecimientos de la realidad dinamarquesa. La tragedia, como sabemos termina con la muerte de Claudio, Gertrudis y el propio Hamlet. El “to be” el vengador del honor de su padre, concluye con el “not to be” de los protagonistas.

    Segunda situación: Robert Stewart, II marqués de Londonderry, conocido como Lord Castlereagh (1769 – 1822), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido fue interrogado un día para que explicase como una isla tan pequeña se había convertido en el inmenso y poderoso Imperio Británico. El marqués, se paseó unos segundos hasta el ventanal de su despacho, miró caer la lluvia sobre el parque, giró su cabeza hacia su interlocutor lo enfocó con sus ojos celestes y muy flemáticamente dijo “Just Bluff”.

    Tercera situación: A mediados de los años 40, Alan Turing (1912 – 1954) se hizo la siguiente pregunta “Can machines think?”, era una pregunta retórica estaba convencido que sí, pero el mundo no estaba aún preparado para aceptarlo, entre otras razones por lo que denominó “la objeción teológica” que dice que el pensar es una función propia del hombre y de la mujer que Dios ha dado sólo a ellos y a ningún otra planta, animal o máquina. Dejaba la discusión para más adelante ya que por el momento la consideraba inútil, pero estaba seguro que para el fin del siglo XX hablar de ello sería lo normal y nadie se inmutaría.

    Hoy me pregunto y vengo observando por notas periodísticas, encuestas de opinión y lo que dice la calle y lo que se ve en los comercios y en los bolsillos, si este proceso que está llevando a cabo La Libertad Avanza tendrá un “Happy End” o será otro “not to be” y terminaremos nuevamente en un fracaso más. Entonces le pregunto a IA, porque Alan Turing tenía razón y hoy es habitual hacerlo y la misma contesta que parece no ser un Bluff como pensaba Castlereagh de cómo su pequeña isla había llegado a semejante imperio; pero me advierte que para que la baja de inflación, la eliminación del déficit fiscal y la estabilización del valor del peso sean duraderos deberíamos sostenerlo hasta 2030, entonces sí habremos conseguido cambiar el régimen económico argentino.

    Me voy a abstener de preguntar cuántos somos capaces de tener una paciencia de 4 años más, porque yo sigo observando que apenas el semáforo se pone amarillo, ya oigo las bocinas estridentes para que arranque, cosa que no hago porque el que quiere cruzar lo está haciendo a toda velocidad porque está cruzando en rojo.

  • AMOR, PASIÓN, FANATISMO

    Amo a ciertas personas, algunas actividades, hechos y cosas. Tengo pasión por la literatura, la filosofía, los viajes, la docencia. Sólo soy fanático de la libertad, fundamentalmente de la mía.

    Amo a la Argentina, mi país y también amo a Gran Bretaña.

    No comprendo el fanatismo nacional, es decir el nacionalismo. El nacionalismo pleno de emociones por lo general acompañado de la bendición de Dios y conmovedoras lágrimas.

    Con los campeonatos mundiales de futbol, el 9 de Julio, el aniversario de la muerte de José de San Martín o Malvinas que son los hitos de mayor “brote” de emoción nacional, me suelo poner de mal humor y cuando el sentimiento es nacional y popular y vuelve a aparecer Perón y el “pueblo unido jamás será vencido”, ahí el que se “brota” soy yo.

    En el Mundial de Futbol, miro todos los partidos de Argentina, me entusiasmo, me pongo muy alegre cuando gana y me deprime cuando pierde. En el recientemente finalizado, estaba convencido que le ganábamos a Inglaterra y puse que la final sería España y Argentina aunque el resultado que anoté fue el contrario al que al final terminó sucediendo. Me produce una inmensa alegría la hinchada de Bangladesh. El 9 de Julio lo vivo como un cumpleaños de todos nosotros juntos. San Martín, no comparto lo de que sea “el padre de la patria” pero le estoy agradecido.

    Malvinas, me parece el punto más conflictivo ya que amo el idioma inglés, la cultura inglesa, toda Gran Bretaña me parece una belleza y la ciudad de Londres es mi preferida entre las cientos de ciudades de los cuatro continentes que visité. Amo el silencio, sus parques, el barrio de South Kensington, donde viví 2 años, el pequeño pueblo de Rye en South Sussex con el Pub más antiguo del Reino Unido de 1420 “The Mermaid”, el castillo de Leeds, en Kent, las tiendas Harrods y Liberty, el cordero de Simpson’s, las ostras de Wilton’s, el desayuno del Claridge’s, The Prospect of Whitby, que es el Pub más antiguo de Londres, las ciudades de Oxford y Cambridge y en Escocia Edimburgo, Saint Andrews, Inverness y Roslin con su capilla misteriosa y bella de 1446 (Rosslyn Chapel).Tanto en nuestro país como en Inglaterra me siento en casa y at home respectivamente.

    Visité durante 8 días Malvinas en julio de 2017 por motivos absolutamente personales que nada tienen que ver con soberanía o nacionalismo. Necesitaba pensar en un lugar solitario donde estaba seguro no encontraría a ningún argentino y así fue: ese lugar de colisión de mis dos amores en guerra fue el lugar elegido para encontrar la resolución a algo que me inquietaba.

    “Si el nombre es arquetipo de la cosa, en el nombre de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo”, como ha escrito Borges. Yo llamo a las islas Las Falkinas que para mí es la síntesis de afecto, respeto, racionalidad, deseo, tradición. No soy ingenuo Falkinas es Antártida el continente virgen y objetivo del próximo conflicto mundial cuando caduque el Tratado Antártico.

    La sábana exhibida en el último Mundial de Futbol no me gustó y toda la emotividad nacional por haber derrotado a la selección del futbol de Inglaterra, vivida y propalada por la prensa como si hubiera sido la revancha de Malvinas me pareció infantil, absurda, fanática. Sí claro que viva la Patria. El día que argentinos y británicos nos refiramos a ellas como Las Falkinas – The Falkinas habremos crecido y derrotado al fanatismo que nos llevó a la guerra de un tal General Galtieri.

  • 007 / QUEER

    La grandeza de la palabra del Santo Padre era inversamente proporcional al tamaño de quien la pronunciaba. Ya en el Seminario había deslumbrado con su discurrir; luego como sacerdote fue amado por sus fieles. Como Obispo de Montpellier emocionaba hasta las lágrimas en sus homilías. Hubo un tiempo que la Iglesia Católica dudó en nombrarlo Cardenal, temía que la exposición pública lo colocase como blanco de caricaturas, chistes, groserías y hasta burlas, debido a su tamaño. Fue Cardenal y Notre Dame de París competía en cantidad de fieles con la plaza de San Pedro y quienes asistían a sus misas lo llamaban “el Santo”. Pierre Mersault, tal su nombre, medía 1.22 metros, padecía de enanismo: sus miembros eran pequeños, cara redonda en cabeza grande: las típicas múltiples afecciones de la acondroplasia, que son los trastornos genéticos que afectan el metabolismo. Fue elegido Papa y el mundo recuperó la fe. El New York Times lo llamaba “Little Big Man”.

    He puesto en orden las imágenes del sueño que tuve anoche. No los suelo recordar; es más me parece que sueño poco, pero dicen que no es así. Fue raro mi sueño, no tengo relación alguna con el mundo religioso; es más , me parece un resabio del pasado, lo asocio a la superstición y la magia; sin embargo creo en dios; mi definición: “Concepto ordenador de la sociedad, empleado por las autoridades de todos los tiempos de todos los estados nacionales del mundo”; igual soy profundamente respetuoso de las ignorancias ajenas; también tengo las mías. Más allá del extraño sueño, mientras tomaba café, leía y escribía, la pregunta se repetía ¿por qué una persona con enanismo no puede ocupar un cargo institucional de relevancia? Tendré que averiguarlo, (exhibo una de mis ignorancias).

    A las 22 horas, después de una larga jornada de lectura y escritura me puse a ver la película “Queer” es decir “Puto”, la obra de William Burroughs (1914 – 1997) publicada en 1985, película del italiano Luca Guadagnino (1971), estrenada en 2024, con Daniel Craig (1968) y Drew Starkey (1993). A Daniel Craig lo tenía como a uno de los seis James Bond que desde el legendario Sean Connery que lo interpretó durante 7 años y luego Roger Moore que lo hizo durante 22 años; Craig lo representó entre 2006 y 2021.

    Como detective Craig no me entusiasmó, como Puto, deslumbrante, una actuación, convincente en un México de 1950. Su personaje William Lee (William Burroughs) enamorado perdidamente de Eugen Allerton interpretado por Drew Starkey, brillante actor en un mundo de tequila, cocaína, heroína, ayaguasca, selva tropical con científica delirante, volando en la legendaria línea Panagra, cuando se fumaba en los aviones y los norteamericanos de la beat generation salían en busca de algo más, de lo otro, de lo prohibido.

    Los artículos de los diarios nombran a todos los políticos del mundo que pretenden conducirlo, esos que representan el “Poder”. Hablan en todos los idiomas de lo mismo. Decir, no dicen nada. Burroughs, Guadagnino y hasta el onírico enano “Little Big Man”, no sólo dicen, a mí al menos me conmueven.

  • DE mansiones a MANSIONES

    En los vastos caminos del Imperio Romano, cada 50 ó 60 kilómetros había “mansiones”, lugares de restauración de los hombres de a caballo, donde se descansaba un rato, se comía algún pan, tal vez un plato caliente y los caballos recobraban fuerzas, tomaban agua. Un lugar de paso, de conversación con otros viajeros; un hito de civilización en el vasto territorio.

    Algo parecido sucedió en el Imperio Inca, con capital en Cusco, Perú, en cuyos caminos cada tantos kilómetros había “tambos”, donde los caminantes y chasquis podían descansar, tomar agua, alguna torta de maíz y si se encontraban con otro caminante recibir información sobre el estado de la senda para llegar a Machu Picchu.

    En los Virreinatos españoles en América, estas instituciones se llamaron “postas”: hay una muy famosa en San José de Metán, Salta donde Manuel Belgrano, novato General se hace cargo del Ejército del Norte en 1812 y donde dos años después le entrega el mando de ese Ejército a San Martín y se confunden en un abrazo fraterno, eternizado en láminas escolares como “la posta de Yatasto”; aunque algunos sostienen que ese encuentro sucedió en la vecina posta de Algarrobos. Otra posta importante, aunque no tuvo nada de fraternal fue la de Barranca Yaco en la provincia de Córdoba donde Juan Facundo Quiroga fue asesinado el 16 de febrero de 1835, según se sospecha por orden de Juan Manuel de Rosas.

    En Gran Bretaña existían las “inns” donde las diligencias se detenían y cocheros y pasajeros descansaban, se bebían algunas pintas de cerveza, comían algún “pie” de carne y riñones y se cambiaban caballos. En la ruta de Londres hacia el oeste se hacía una parada en Stony Stratford, en Buckinghamshire donde había (aún están, aunque son hoteles) dos inns; una era la “Cock Inn” y la otra la “Cow Inn”. Los habitantes del pueblo, ávidos por saber quiénes eran los viajeros y qué noticias traían de la capital solían acercarse a charlar y los viajeros magnificaban las noticias, o simplemente inventaban historias lo que dio orígen a la expresión “A Cock & Bull Story” que significa una historia inventada pero vendida como verdadera.

    El tiempo ha pasado y esa palabra que mentaba mansiones de carreteras ha evolucionado hacia Mansiones con lo que se designa a una propiedad lujosa, grande, suntuosa, como las viejas casonas que hoy son sede de Embajadas y muy recientemente el nombre se aplica a grandes casas, de bastante mal gusto, por cierto que son la más desvergonzada exhibición de robo, lavado, narcotráfico, comportamiento mafioso, corrupción e impunidad como la “Mansión de Toviggino” o la “Mansión de Insaurralde”. Ayer sábado 15 los titulares del diario La Nación informan “Un fallo a la medida de Tapia y Toviggino: la causa pasa al juez que ellos querían” es decir los imputados deciden quién los juzga y no pasa nada, la vida sigue. Debajo de ese espanto: “El apriete barrabrava ahora sacude al plantel de Racing”. En el sector “Opinión” leo el artículo de Armando J. Ribas (h) “La Política blindada, origen de la Impunidad argentina”, que lleva por subtítulo “un sistema político cerrado bloquea la participación ciudadana; envicia el proceso electoral y consagra la perpetuidad de la llamada “casta” “. Uno no sabe si ponerse a llorar, maldecirlos o tomar los petates e irse lo más lejos posible a lugares donde sólo haya mansiones., porque aquí lo de “aniquilar a la casta” no es más que una “Cow & Bull Story” del que todos sabemos el final. Todo muy gris, como los días sin sol.

  • LABRYS

    No tengo dudas, el término “laberinto” cobró en mi, familiaridad y después conciencia leyendo a Jorge Luis Borges. Más allá de los dos poemas de “Elogio de la Sombra” (1969): “Laberinto” y “El Laberinto”; en prosa está su magnífico “La Casa de Asterión” que aparece en “El Aleph” de 1949. En “Atlas” de 1984 aparece otra narración con el título “El Laberinto”, que parte de “Este es el laberinto de Creta…” al que luego en un crescendo va incoporandole información. “Este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el minotauro…” hasta terminar en “Este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro que Dante imaginó como un toro con cabeza de hombre y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones como María Kodama y yo nos perdimos en aquella mañana y seguimos perdidos en el tiempo, ese otro laberinto”. Con el que más me identifico es con el Epílogo al “El Hacedor” de 1960 donde declara “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara” Magnífica síntesis en la que cada tanto pienso cuando apoyado en la ventanilla de un tren, veo la noche y a lo lejos una luz, o al cruzar un puente escucho el correr de un río en el que nunca me bañaré e imagino que voy completando mi rostro de viajero incansable.

    Recientemente he descubierto un laberinto de laberintos literarios en un trabajo de la antropóloga canadiense Penélope Reed Doob que con un verso de la Eneida de Virgilio (70 – 19 AC), otro de Badio Ascensio (1458 – 1535) y otro de Nicholas Trevet (1258 – 1328) construye el siguiente laberinto “He aquí el duro trabajo que exige esa casa, y su inextricable extravío”. “La casa de que cuesta salir.” “En la que cuesta entrar”.

    En Borges, el narrador no es Teseo, sino el Minotauro. El Minotauro que Borges llama ASTERIÓN, basándose en Apolodoro:Biblioteca, III; I tiene cara de toro y cuerpo de hombre y él se pregunta pensando en quien lo liberará si cuando llegue, ese redentor será como él o tendría cara de hombre y cuerpo de toro. El Minotauro se entregará, al final, pasivamente, le dirá, incrédulo, Teseo a Ariadna.

    Danielewski hace otra lectura: está convencido que el Rey Minos construye el laberinto para ocultar a su hijo nacido deforme, “ya que tenía cabeza de toro y cuerpo de hombre; en otras palabras era un hombre con la cara deforme”. (La Casa de Hojas, Cap IX, pag 110, Duomo Ediciones, Barcelona 2025).

    Sospecho que Danielewski llegó a esa conclusión leyendo “La Casa de Asterión ” de Borges.

  • LECTURA DE DÍAS NUBLADOS

    Hace años que un libro no me tiene atrapado como”Casa de Hojas” de Mark Z. Danielewski: un collage de erudición y suspenso, con el terror agazapado al borde de un misterioso túnel. Sólo experimenté una voracidad de lectura similar con James Joyce y Thomas Pynchon, pero estos dos genios venían precedidos de comentarios, historias, leyendas; si se me permite decirlo de esta manera: heredé la pasión por ellos. Danielewski apareció en mi horizonte el lunes pasado y me metió en la casa de Ash Tree Lane y junto a sus personajes ya estoy en la cuarta exploración de la escalera caracol, que vaya a saber uno a donde conduce y toda esa aventura en una habitación que no existía en la casa de Will, Karen y sus hijos de 8 y 5 años a la que se llega por un aún más misterioso pasillo, mientras un viejo que ha muerto nos hace recorrer historias que se cruzan desde la helada Australia a los pies del Everest y a la desenfrenada vida sexual de Tambor y los delirios de la droga.

    Cada tanto, hago lo que hace todo el mundo: voy al supermercado, preparo clases, cocino, escucho algo de radio, que me vuelve a la realidad. Miro por la ventana y la grisura, la llovizna que no cesa, no incitan a salir. Recibo llamados de amigos, también de clientes que solicitan un presupuesto para 300 jarras de pingüino. Arreglo para visitar una casa a estrenar que pienso es ideal para hacer físico nuestro Museo Virtual, precisamente de esas jarras. Todo está por verse: ¿es eso lo que quiero, o ante un panorama incierto sería más inteligente partir de viaje en tren por el Caúcaso?

    No recuerdo a Buenos Aires con tantos días sin sol y noto que está calando hondo en la gente. Todo en orden pero quiero copiar un texto colocado como largo epígrafe al Capítulo VI del libro mencionado. El epígrafe es de un antropólogo estadounidense de nombre Ernest Becker (1924 – 1974) que de una manera brillante sintetiza esa pregunta que constantemente me hago “What the hell are we doing here”? y que dice:”[Los animales] carecen de identidad simbólica y de la conciencia de uno mismo que la acompaña. Se limitan a moverse y a actuar de forma refleja tal como les dictan sus instintos. Si hacen una pausa, se trata únicamente de una pausa física: por dentro son anónimos, y ni siquiera sus caras tienen nombre. Viven en un mundo sin tiempo, que late, por así decirlo, en un estado de existencia mudo. […] Los animales están libres del conocimiento de la muerte, que es reflexivo y conceptual. Viven y desaparecen con la misma inconsciencia, unos pocos minutos de miedo, unos segundos de angustia, y todo se acaba. Pero vivir una vida entera con la premonición de la muerte visitándolo a uno en sueños y hasta en los días más soleados; eso es algo muy distinto”.

  • SER UN PAÍS NORMAL

    Se escucha “Si fuéramos un país normal”, “En cualquier país normal”, “En los países normales”. Parecería que existe un consenso de que formamos parte de un país no normal. Pero esto no lo dicen los habitantes de la Isla de Pascua, de Albania, de Wyoming o de Lussan sobre nosotros; sino que es nuestra manera de hablar de nuestro país: la República Argentina. Lo que sucede es que un país es una construcción cultural, que implica un pasado común, una conciencia histórica y (al menos en democracias parlamentarias) un disenso y un acuerdo. Un país tiene territorio, pero no se agota en él, un país son fundamentalmente sus habitantes que conforman una nación que se rige por leyes que deben cumplirse y a partir de ese momento uno deja de ser un mero habitante y se transforma en ciudadano con derechos y con obligaciones. ¿Qué, en verdad, queremos decir cuando declaramos muy sueltos de lengua “en un país normal”, dando por sentado que no lo somos? El país somos nosotros y en consecuencia la mayoría debemos ser anormales, según esa aseveración. Tácitamente entendemos que Suiza, Estados Unidos, Alemania, Japón, Italia, España (para dar unos ejemplos) son “normales”. A ver con el mayor de los respetos Suiza declara la neutralidad durante las dos brutales guerras europeas; le pasan las bombas por la cabeza y los suizos ¿qué, comen chocolates, miran sus Rolex y fingen demencia?; Estados Unidos, hace medio siglo tenía coches de tren para negros y otros para blancos; en los cines asientos de un color y de otro. Alemania durante unos cuantos años se dedicaba a meter en un horno de gas a personas por ser judíos, gitanos u homosexuales. Japón, muy ordenado tiene un Emperador de ¿qué imperio?, los ciudadanos ponen un aviso en el diario ofreciendo 100 yenes para que hasta cinco personas vengan a festejar su cumpleaños ya que no sabe hacerse de amigos. Italia y España llenaron barcos de ciudadanos para que emigraran a América porque no podían ofrecerles un futuro. En fin no quiero seguir buscando ejemplos porque no creo en eso de ser normal o anormal como país. Tenemos serios y graves problemas, quitarle 13 ceros a la moneda en 50 años es un grave problema, tener la cantidad de villas miseria que tenemos es un enorme problema, vivir cada cuatro u ocho años de políticas exteriores, económicas y educativas diametralmente opuestas es un problema, la impunidad es un cancer terminal. En fin si no somos un país normal, estamos diciendo que cada uno de nosotros, nuestros hijos, nuestros padres, los que fueron nuestros maestros tenemos una tara mental. Veo problemas no 47 millones de pelotudos y conchudas. En fin es mi humilde opinión, espero que nadie se moleste por tratarlos de normales, con dificultades, como todo el mundo, en todos los tiempos.

  • ALGUIEN NOS ROBÓ EL SOL

    En general los argentinos sabemos quienes nos han robado, hay una larga lista de funcionarios públicos, ex Presidentes, ex Ministros, Senadores, Diputados. Presidentes como Illia y Alfonsín hace tiempo que no se ven. Aclaro que no soy radical. Toda la vida me he definido como un liberal. Viví, estudié y trabajé en Gran Bretaña; Londres es mi preferida entre las cientos de ciudades que conozco. Durante los dos años (1978 /79) que alquilé un departamento en 78 Onslow Gardens, South Ken, la pasé bárbaro. Llegué a contar 21 días seguidos nublados, de lluvia y de nieve en la Navidad del 78 y días siguientes.. Este invierno Buenos Aires, que siempre tuvo inviernos fríos con sol, este año, el sol no aparece. Allá en Londres me encantaba acá no. Mi teoría es que lo nublado y la lluvia son parte de la esencia de Londres; es la música de la ciudad, es lo que uno espera, y entonces la chimenea, el whiskey, los paraguas de la tienda Smith, las librerías, los parques verdes, el cognac, los chocolates, brillan, cantan y lo ponen a uno feliz. Comer un asado en Londres no es lo mismo que comerlo en Buenos Aires, parte de la esencia de nuestra bella ciudad es parrilla, olor a quebracho, pan tostado, gran Malbec, frío, cielo celeste y sol y eso a uno lo pone feliz. Pero este invierno no hay sol, tampoco hay plata, hay menos asados, el cielo celeste no aparece y nos siguen robando, peor aún reina la impunidad como gran soberana de esta bendita tierra. Quiero ver el sol, quiero jueces activos, quiero funcionarios presos; no brilla el sol, tampoco la decencia: estoy empezando a percibir malestar al caminar las calles, al subir al tren: sigue nublado, oscuro y sin sol.

  • BENDITA LAUCHA QUE ME DISTE “CASA DE HOJAS”

    Paso por la librería a saludar, charlamos. Me llama la atención el lomo de un libro en poisición vertical (al igual que deben colocarse las botellas de vino). El lomo de ese libro muestra pequeños cuadros como si fueran diapositivas enmarcadas , o fotogramas elegidos por un montajista. ¿Qué libro es ese?, pregunto “Casa de Hojas” el de Mark Danielewski, lo más avanzado en literatura experimental. Jamás había escuchado su nombre, ni su novela, ni su trayectoria, nunca lo había escuchado antes. Lo pedí, busqué el índice, imaginé que por la cantidad de hojas sería caro. Me lo regalaron, porque son generosos, porque he dejado parte de mi hoy inexistente fortuna que ha financiado los estudios de las hijas del librero, sus viajes a Brasil y más de una renovación de automóvil, y porque yo soy muy simpático, pero además porque un borde insignificante del libro había sido roído por una lauchita hambrienta en la editorial y no se podía vender.

    Llegué a casa, el autor es Mark Z. Danielewski nacido en New York (of all places) el 5 de marzo de 1966, que estudió literatura inglesa en Yale, latín y arte cinematográfico en la Universidad del Sur de California. “Casa de Hojas” es su primera novela publicada en el 2000, previamente había publicado en Holanda “La Espada de los 50 años”, en 2006, aparece su segunda novela “Only Revolutions” y entre 2015 y 2019 viene publicando “The Familiar” una saga en 5 volúmenes pero ya ha escrito los siguientes que suman 10. Me vi en Youtube una entrevista donde habla de Bolaño, de Joyce, de su deslumbramiento por Homero, de post modernidad, de que quiere un lector érgico, es decir que se esfuerce, que sea cómplice, habló de su neologismo “signicónico” fusión de texto con imagen de manera simultánea en la página y en un momento dice “THIS COSMIC CHAOS” que me pareció un homenaje a Homero, a los griegos, al Finnegans Wake, a Pynchon, a Vonnegut, a David Foster Wallace, a Bolaño y estoy sintiendo la alegría del descubrimiento que sentí por primera vez al leer el “Ulises” y “Gravity’s Rainbow” que hace tiempo que no experimentaba en literatura. Los dejo por hoy, está oscureciendo y quiero seguir leyendo porque paré aqui :”…la cuestión de si, con la llegada de la tecnología digital, la imagen ha perdido o no su otrora posesión de la verdad” y recién voy por la página 3 de 709 que tiene el libro. Una maravilla, gran descubrimiento, gracias LAUCHITA QUERIDA.