TOBILLERA, TOVIGGINO: ADORNITOS ARGENTINOS

En el Acto 1, Escena 4 de Hamlet, un tal William Shakespeare escribió: “Algo huele a podrido en el Reino de Dinamarca”, esto fue escrito entre 1599 y 1601; no hay un registro exacto de cuando fue estrenada la obra, pero se publicó por primera vez en 1603. Por lo general no hay registros exactos de las “podredumbres”, tal vez estén siempre a nuestro alrededor, aún peor; hay “podredumbres” interiores. Estamos lejos, muy lejos de Dinamarca, convivimos, en cambio con la “podredumbre”.

Talo vez todo haya comenzado el “sábado 11 de junio del año del Señor de 1580, reinado de FelipeII. El capitán general Juan de Garay ha encontrado al fin el mejor lugar para fundar la ciudad. El sitio elegido está sobre la meseta, orillando la costa, a poca distancia de aquel en donde estuvo el devastado asiento de don Pedro de Mendoza (según dice el piloto Antonio Thomas, único sobreviviente que se animó a volver)”. Así comienza el excelente (como todo lo que escribe)libro de Maxine Hanon (Mendoza 1956) titulado “Buenos Ayres desde las Quintas de Retiro a Recoleta (1580 – 1890)”.

¿Será que segundas vueltas nunca fueron buenas?

Una bi ex Presidenta argentina y ex vice Presidenta, el vice Presidente de su segunda presidencia, su elegido Presidente, su último Ministro de Economía y su mujer, en prisión domiciliaria y/o habidas y por haber. Adjudicaciones, contratos, espionajes cruzados, fiscales asesinados, fiscales que no cuidaron la escena del crimen.

Escenario que era imprescindible limpiar.

Sacarse de encima a la casta. Sin embargo, al año y dos meses “Criptomoneda Libra”, “Audios sobre corrupción en salud pública”, “Fentanilos”, “Fastuosas propiedades”,de mal gusto con asistencia a festejos, de jueces; a uno de los cuales se le permite seguir siéndolo después de la edad para jubilarse, cuando su hijo es Ministro de Justicia y siempre sonriente, apura designaciones faltantes en la Corte Suprema. Jefe de Gabinete deslomándose por poner FIN a sus inocultables escándalos. Posibles sobresueldos en negro a Ministros del Poder Ejecutivo. Sueldos de ciudadanos que oscilan entre 450.000 y 1.500.000 pesos (entre 320 y 1000 U$S) y sueldos de diputados y senadores de entre 6.000.000 y 12.000.000 de pesos (entre 4.000 y 8.000 U$S). Sueldos de jueces que en muchos casos superan los 24.000.000 de pesos (16.000 U$S). Me suelo preguntar cuántos de estos ilustres ciudadanos serían capaces de producir semejantes ingresos con emprendimientos propios. Aman al estado presente porque es su mina de oro, lo que los sostiene de por vida en la casta. Detestan al estado, al que han venido a destruir desde el sitio que ocupan en la casta.

Tuve dos abuelos nacidos al final del siglo XIX; uno de ellos nunca salió de pobre, el otro muy rico. Este último emprendedor y arrogante catalán solía decir (estas eran sus palabras) “A la servidumbre se la honra dándoles órdenes racionales, si las cumplen seguirán en sus puestos y con los años se los jerarquiza; si no cumplen se los despide sin contemplación”.

Es un deber cívico, recordarles a los funcionarios que son “sirvientes y sirvientas públicos”. A los funcionarios de los tres poderes y de todas las administraciones. Es importante que recuerden que la más elemental de las lógicas indica que el MANDANTE, es decir los CIUDADANOS, están por encima del MANDADO, es decir el sirviente/a público. Es bueno recordárselos, porque de olvidarse de esta regla básica de la jerarquía democrática puede pasar que nos contagiémos del Ministro Luis Caputo a quien “le da ganas de sacarlos a patadas en el culo” (a los economistas que cuestionan su programa) y al grito estridente de “asesinos, chantas, hijos de remilputas, pelotudos y mierdas humanas”, como le gusta vociferar al supuesto paladín del liberalismo (a quienquiera se le cruce en el camino)” que cuando lleguen las próximas elecciones, tal vez pensemos como quizás intuyera Juan de Garay, que segundas vueltas nunca fuero buenas y ni que hablar del eterno y camaleónico peronismo, con lo cual entramos en un incierto “stand by”.

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