EL CINE: UN ESPEJO EN EL QUE ME MIRO

No siempre, no tengo nada que ver con Superman, Batman, Mujercitas, Top Gun, pero las películas que vi ayer “La Grazia” (La Gracia) y “Youth” (Juventud) del exquisito Paolo Sorrentino (1970),gracias a la recomendación de un querido amigo, me conmovieron. Un Presidente de Italia a punto de finalizar su mandato, su hija, el fantasma de su esposa muerta, sus indecisiones en el armonioso palacio del Quirinal; en el primer film. Michael Caine ( como ex director de orquesta), Harvey Keitel (como director de cine a punto de retirarse), Jane Fonda (como actriz veterana), Paul Dano (como cineasta joven), “Maradona”, “Miss Universo”, “La Reina de Inglaterra y el Príncipe Felipe” y un sinnúmero de personajes reales y fantasmales, de todas las edades reunidos en el paradisíaco valle de Flims, en Suiza en un spa de lujo. En ambos escenarios,toda la pasión: los celos, las miserias, las bondades, esperanzas, resentimientos en concierto con las sonoras campanas de las vacas madrinas, el canto de los pájaros, el sonido de un papel que cruje, violines y un final a toda orquesta en el Royal Opera House de Covent Garden.

Jóvenes, viejos, futuro y pasado y un presente que se nos escapa con cada suspiro que damos, como en la agonía del caballo en el picadero del palacio del Quirinal en cuya pared está escrito VIRTUS:IN PERICULIS FIRMIOR (La Virtud se fortalece en el Peligro), decadencia física, fallos de la memoria: juventud, senectud, la vida misma con la maestría del manejo de la fotografía, el surrealismo, la fineza y magia de Sorrentino combinados con el exquisito buen gusto de los interiores y de la naturaleza. Dos esposas fantasmales, con dos posibles engaños con los íntimos amigos de los protagonistas centrales (tal vez obsesiones del director).

A mi que la muerte siempre me enojó, a mi que creo que la pregunta filosófica que me obsesiona es what the hell are we doing here?, a mi que estoy retirado y aun no despega mi nuevo emprendimiento, a mi que tengo la edad de los personajes centrales pero sin problemas de próstata, ni falta de sueño, ni las obsesiones de Sorrentino, ni soy famoso, ni político, ni tengo ganas de suicidarme, que no podría ser nunca un huésped del Quirinal, ni del Waldhaus Flims Mountain Resort & Spa, las dos películas, pero sobre todo “Youth” me pegaron con la contundencia de mi rostro en el espejo o una descarga de metralla en un hospital de niños.

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