SER UN PAÍS NORMAL

Se escucha “Si fuéramos un país normal”, “En cualquier país normal”, “En los países normales”. Parecería que existe un consenso de que formamos parte de un país no normal. Pero esto no lo dicen los habitantes de la Isla de Pascua, de Albania, de Wyoming o de Lussan sobre nosotros; sino que es nuestra manera de hablar de nuestro país: la República Argentina. Lo que sucede es que un país es una construcción cultural, que implica un pasado común, una conciencia histórica y (al menos en democracias parlamentarias) un disenso y un acuerdo. Un país tiene territorio, pero no se agota en él, un país son fundamentalmente sus habitantes que conforman una nación que se rige por leyes que deben cumplirse y a partir de ese momento uno deja de ser un mero habitante y se transforma en ciudadano con derechos y con obligaciones. ¿Qué, en verdad, queremos decir cuando declaramos muy sueltos de lengua “en un país normal”, dando por sentado que no lo somos? El país somos nosotros y en consecuencia la mayoría debemos ser anormales, según esa aseveración. Tácitamente entendemos que Suiza, Estados Unidos, Alemania, Japón, Italia, España (para dar unos ejemplos) son “normales”. A ver con el mayor de los respetos Suiza declara la neutralidad durante las dos brutales guerras europeas; le pasan las bombas por la cabeza y los suizos ¿qué, comen chocolates, miran sus Rolex y fingen demencia?; Estados Unidos, hace medio siglo tenía coches de tren para negros y otros para blancos; en los cines asientos de un color y de otro. Alemania durante unos cuantos años se dedicaba a meter en un horno de gas a personas por ser judíos, gitanos u homosexuales. Japón, muy ordenado tiene un Emperador de ¿qué imperio?, los ciudadanos ponen un aviso en el diario ofreciendo 100 yenes para que hasta cinco personas vengan a festejar su cumpleaños ya que no sabe hacerse de amigos. Italia y España llenaron barcos de ciudadanos para que emigraran a América porque no podían ofrecerles un futuro. En fin no quiero seguir buscando ejemplos porque no creo en eso de ser normal o anormal como país. Tenemos serios y graves problemas, quitarle 13 ceros a la moneda en 50 años es un grave problema, tener la cantidad de villas miseria que tenemos es un enorme problema, vivir cada cuatro u ocho años de políticas exteriores, económicas y educativas diametralmente opuestas es un problema, la impunidad es un cancer terminal. En fin si no somos un país normal, estamos diciendo que cada uno de nosotros, nuestros hijos, nuestros padres, los que fueron nuestros maestros tenemos una tara mental. Veo problemas no 47 millones de pelotudos y conchudas. En fin es mi humilde opinión, espero que nadie se moleste por tratarlos de normales, con dificultades, como todo el mundo, en todos los tiempos.

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