Autor: alejandrofrango.com

  • RESPONDIENDO PREGUNTAS QUE NO ME HICIERON

    Revisando la biblioteca encontré una revista donde hay un artículo titulado “¿Hay arte en la cocina?” en el que el periodista Héctor Pavón le pregunta a Ferrán Adriá, el creador de El Bulli lo siguiente: “En un viaje utópico de un día entero por el mundo ¿dónde le gustaría desayunar, almorzar, merendar y cenar?” La respuesta de Adriá fue: “Desayunar en el hotel Amankila, de Bali; almorzar en Barcelona, en el Mercado de la Boquería de mi ciudad; merendar en el restaurant de Yakut de Marrakech; y cenar en el hotel Palace and the Kitcho, de Kyoto, porque hay muy buena noche”.

    De metido, no más, yo me pongo a escribir mis preferencias. Desayuno, en el hotel Llao-Llao de Bariloche, es una maravilla, el ambiente, la vista exterior, la madera, la piedra, las media lunas, los huevos revueltos, los panes, todo impecable y siempre. Debo aclarar que no conozco Bali. Almuerzo, de querer carne “Don Julio” en Palermo, excelente, he comido varias veces y tengo reserva para noviembre; de querer pasta, me encanta “Il Materello” en La Boca, y “Mad Pasta”, en Martínez una experiencia deliciosamente sana y boquense, en el primero, otra local con la magia del Pelado Canga. Conozco Barcelona y he comido más de una vez en la Boquería y disfruté mucho. Merienda; entiendo por merendar tomar café o té con algún sandwich, escones, una tostada con queso. He comido en Yakut, fue excelente, pero fue una cena con velas y la noche con luna llena: inolvidable. Pero según mi idea de merendar, la mejor, de una excelencia difícil de igualar Nelson Hotel, Cape Town, República Sudafricana: al menos 30 variedades de té, tostadas de panes diversos, escones, brownies, tartas y tortas, croissants dulces y saladas, sandwiches de pavo, pollo, roast beef, jamones varios, quesos múltiples, frutas frescas y secas, jaleas, dulces, mermelada en un ambiente de five o’clock tea digno de la Reina Victoria. Cena: he dudado entre varias cenas maravillosas en Dubai, Beijin, Villa Allende, Oxford, Bordeaux, New York, San Isidro, pero, voy a optar por una en Florencia, Italia: Enoteca Pinchiorri,fue hace 45 años, pero la tengo muy presente. Exquisita atención, tres cavas con joyas etílicas; me atreví a recomendarlo a un amigo hace dos años y al volver me abrazó de contento por la recomendación: hay cosas que perduran, en Argentina el nefasto peronismo, en Florencia la excelencia culinaria con la fineza italiana. Una comida exquisita genera simpatía, alegría, amistad, es bueno resaltarlo y es importante que todo cocinero y dueño de restaurant lo tenga siempre presente: son responsables de la felicidad de los comensales, equilibran la balanza de la vergonzante actitud de los gobernantes. En aquella ocasión la pasta fue Gnocchi de Ricota y Espinaca con tomate y albahaca y de segundo el estofado toscano de carnes surtidas, el famoso Scottiglia; luego bien comidos y mejor bebidos a mirar el cielo en la Plaza de la Signoria, eso es la felicidad en el corazón del Renacimiento y de pronto apareció en el cielo estrellado un dirigible plateado como los que Leonardo de Vinci había imaginado en el 1500, que desde el interior del mismo nos guiñaba un ojo. No conozco Kyoto, ni Japón; ya iré y seguiré comiendo, bebiendo y viajando porque señores, yo no sé a qué me invitaron a este mundo, de lo que sí estoy seguro es que a mi me gusta gozar y que me dejen en paz y que el Estado trate de meterse lo menos posible en la vida privada. Igual nadie me preguntó nada, yo de metido nomás.

  • EL MATAMBRE

    “Le matambre (coupe-faim) est typiquement argentine” Larousse Gastronomique.

    “Dime lo que comes y te diré quien eres”, es uno de los conocidos Aforismos del Catedrático que Anselm Brillat-Savarin (1755 – 1826) nos expone en su “Fisiología del Gusto” de 1825; el mismo año en que Esteban Echeverría (1805 – 1851) parte para Francia donde permanecerá estudiando y escribiendo hasta 1830 en que regresa a su patria.

    Corren años aciagos para el recién llegado a Buenos Aires. El gobierno de Juan Manuel de Rosas, omnipresente, le provoca la misma desazón que a un experimentado marinero la impericia de un capitán piloteando su nave en un mar colmado de sirenas y arrecifes. Echeverría había imaginado para su joven país un mejor destino, pleno de finezas, de elegancias sutiles, de elucubraciones racionales y planteos lógicos donde imperasen la dialéctica, el debate filosófico, la discrepancia democrática. Le tocó, en cambio, vivir una época salvaje, le correspondió rebelarse, ser testigo y dar testimonio de ese tiempo de ferocidad.

    Tal vez Rosas fuera un producto de esa desmesura que es la pampa, de ese infinito indómito habitado por el aborígen comedor de carnes crudas, desnudas de salsa o aderezo, como su cuerpo curtido por el viento. Eran épocas de patrón de estancia, de fronteras móviles, de machos y no de caballeros, pero Don Esteban no estaba hecho para mandar y mucho menos para obedecer. Soñaba con tribunas y claustros donde la palabra fuera vehículo de hechos jurídicos, narraciones románticas, discensos y crítica. Don Esteban era hombre de salones literarios, jardines con canteros cuidados y poesía, no de corrales, matreros y vacas chúcaras. Era un ciudadano no un gaucho anárquico, era hombre de sujetarse a leyes no a gritos despóticos. La persecución política, cuando ya no pudo más, hizo que se expatriase como tantos otros en el Uruguay, al otro lado del río sin orillas. Pero antes de partir al exilio, del que no regresaría vivo, se había refugiado en la inmensidad de la incivil pampa donde se enfrentaría como Francisco Narciso de Laprida con su destino sudamericano, al decir de Jorge Luis Borges. Fue entonces que partió hacia ese océano de tierra y pastos y recaló en la estancia “Los Talas”, en Luján, en la Provincia de Buenos Aires, lejos del poder central, aunque próximo al poder emblemático de Don Juan Manuel, el omnímodo emperador de la pampa. En esa soledad y dolido por un destino que sabía no merecer, se sintió nostálgico en los lentos atardeceres que se devoraban el sol como Don Juan Manuel se devoraba su país de levita y de leyes. Día tras día se sentía morir en el ocaso y el amanecer no prefiguraba más que angustia. El mate y la ginebra le parecían gustos distantes del complejo sabor del Earl Grey y del aterciopelado untuoso del vino de Constancia, pero a veces el canto de una calandria, el majestuoso andar del hornero, el son de hojas y ramas batidas por el polvoriento pampero, esa música profunda de la llanura, traían cierta paz a su espíritu.

    Un buen día después de haber saboreado un jugoso y tierno matambre dio a luz un exiguo y sentido ensayo sobre ese trozo de carne vacuna, deleite único y símbolo singular de su país. En esa vianda simple, descubrió la inteligencia del gaucho para proveerse de sustento y ese reencuentro con la cocina popular lo colmó de energía, tomó la pluma y engendró “Apología del Matambre”.

    “El matambre – nos dice – nace pegado a ambos costillares del ganado vacuno y al cuero que le sirve de vestimenta, así es que hembras, machos y aun capones tienen sus sendos matambres, cuyas calidades comibles varían segun la edad y el sexo del animal; macho por consiguiente es todo matambre cualquiera que sea su orígen y en los costados del toro, vaca o novillo, adquieren jugo y robustez”.

    Así, su descripción del corte de carne. También va a apuntar que un extranjero podría creer que Matambre fuera el nombre de una persona ilustre o el de un rico hacendado, que una vez explicado que el nombre es la unión de “mata” y de “hambre” podría suponer ante la sonoridad que se pudiera estar nombrando a un ladrón o un asesino. “No es por cierto el matambre ni asesino ni ladrón, lejos de eso, jamás que yo sepa a nadie ha hecho el más mínimo daño: su nombradía es grande, pero no tan ruidosa como la de aquellos que haciendo gemir la humanidad, se extiende con el estrépito de las armas, o se propaga por medio de la prensa o de las mil bocas de opinión”.

    Esteban Echeverría fue un político, un romántico, un liberal, un progresista, un anti caudillos, un unitario, un intelectual encerrado en ese laberinto extenso y opresivo y su ensayo que es una crítica política genial, describe sin nombrarlo a su archienemigo, a Rosas, como persona ilustre, rico hacendado, ladrón, asesino. Su “Apología del Matambre” es una diatriba contra tiranos. Pero el matambre es al mismo tiempo un símbolo perfecto de esa espléndida llanura que lo vio nacer. Vasto y sin aparentes accidentes como la llanura bonaerense y la estepa patagónica, rústico y simple como su población nativa y mestiza, pródigo y amable como sus habitantes actuales, arquetipo de sencillez como todo producto de la culinaria popular; le bastaba al gaucho en sus correrías matar la vaca, hacer una incisión y un corte en el cuero y con destreza trabajar con su facón rodeando el costillar, extender ese gran manto, espejo del territorio sobre la parrilla improvisada y comerlo bajo la sombra del ombú.

    Pasaron los años, pasó Don Esteban, pasó Rosas su propio exilio en Southampton, del que tampoco regresó vivo y otros exilios trajeron desde Europa a los gringos que poblaron el campo y le dieron otro perfil. Ese espacio vacío se fue llenando y como reflejo de esa acción civilizatoria también se llenó el matambre: los italianos picaron zanahorias y cebollas, los españoles pimientos y ajos, los franceses incorporaron “petits pois”, se llenó el matambre como el judío llena el bareneke, como el escocés el haggis y se enrolló como el árabe enrolla en la hoja de parra el codero y el arroz, se lo ató con hilos rústicos y se le dio cocción de pot au feu, luego un inglés James (Jimmy) Curry (eso me contaron), mezcló hierbas y surgió como agua bendita el chimichurri, aderezo especiado para todas nuestras carnes.

    Aquí va entonces el matambre relleno, crisol de razas culinario que puede comerse frío como entrada o caliente si se cuece en croute como hace el ruso con su kulibiak.

    RECETA: Desgrasar el matambre. Extenderlo e ir rellenando con zanahorias, puerrios, acelga, cebollas, pimientos rojos, finamente picados. Agregar arvejas, pequeños trozos de panceta, 2 huevos duros enteros. Una vez enrollado atar con hilo grueso y poner a hervir en 2 litros de agua con ajos, cebollas, laurel, orégano y sal gruesa durante 2 horas. Servir frío cortado en rodajas acompañado con ensalada verde.

  • PETRÓLEO EN EL TANQUE

    En 2014 compré el auto que aún manejo; el país producía en 2004 y 735.000 barriles de petróleo por día, que en 2014 disminuyeron a 535.000 barriles diarios, el litro de nafta super en los mismos años osciló entre 8.50 y 11.45 pesos y el precio del dólar era entonces entre 8.56 y 13.80 pesos.

    Debido a Vaca Muerta la producción de petróleo fue en 2024 de 701.000 barriles diarios, llegando en 2025 a 794.000 . El país consume hoy 473.000 barriles por día. El objetivo es llegar a 1.500.000 diarios. Los tres mayores productores de petróleo son Estados Unidos con 13.400.000 barriles diarios, Arabia Saudita con 10.800.000 y Rusia con 10.500.000. Venezuela en los años 70 producía 3.700.000 barriles diarios, hoy produce 1.200.000.

    En 2004 pagaba U$S 1,12 el litro, en 2014 U$S 1,06 y hoy U$S 1,37. Ayer cargué 45 litros de super y pagué 93.000 pesos, es decir U$S 62. No siendo economista observo que producimos más petróleo que años atrás y que pago entre 25 y 31 centavos de dólar más por litro. Ningún drama. Observo también que el precio del litro de super es hoy de 2.050, algo incomprensible para un europeo o un estadounidense; como también es incomprensible que 1 dólar hoy valga 1.500 pesos para ciudadanos de esos países acostumbrados a poca inflación. Observo también que hay que poner la casa en orden, por eso voté la idea de país que hoy tiene el poder. ¿Será exitosa? Espero y deseo que sí. Observo que para que la idea produzca resultados estables se necesitan 12 años, digamos diciembre 2023, diciembre 2035. Reelección del actual gobierno 2027 /2031, cambio de personas y o partido, no de rumbo 2031 /2035 consolidación y estabilidad del modelo. ¿Será posible? Tengo dudas al respecto: observo una situación económica pobre y con poco equilibrio social; un Poder Judicial lento, cuando no cóimplice con los políticos de turno, que por su parte “fingen demencia” o son directamente corruptos muchos de ellos e insensibles la mayoría: no está bien que un senador nacional reciba 12.200.000 de pesos de sueldo mensual, un juez de la Corte Suprema supere los 20.000.000 y que la jubilación mínima no llegue a los 500.000 pesos. Me parece muy bien tener excelentes relaciones con los Estados Unidos, no me gusta que esas relaciones sean tan entrañables con el actual Presidente norteamericano, ya octogenerio y con imposibilidad de ser reelegido, más allá que su personalidad me desagrada y sus políticas tampoco me parecen democráticas. No me agradan los exabruptos espasmódicos de nuestro Presidente, no me parecen nada bien sus insultos a todo aquel que no opine como él. No me agradan sus caprichos y de la misma manera que detesto a la Kuka presa, tampoco me gusta el Cuko Jefe/a en el gobierno.

    Más allá de ello, creo que los ciudadanos argentinos tenemos un gen peronista que se nos ha instalado como un virus y que nos impide comprender lo que es el liberalismo. Tenemos una suerte de temor reverencial a la autoridad y para colmo hay elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos que pueden llegar a dar un (“lamed duck”) pato rengo y nos visitará el Papa en octubre con su remanida cantinela de “bienaventurados los pobres”, a mi la pobreza no me gusta y de tratarse de una pobreza personal memos aún. No es descabellado pensar que la comparsa peronista retorne después de 4 años de descanso (¿acordado?).Tengo un tanque lleno de proyectos y de viajes y no quiero pagar por ellos precios de Mónaco con ingresos de Albania. El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo.

  • ¿Y SI LA HISTORIA FUERA OTRA?

    Cualquier estudiante secundario a quien le interese la historia, alguna vez escuchó que la Civilización surgió en la Mesopotamia, entre los ríos Eufrates y Tigris. Que Babilonia fue un centro sofisticado y tal vez recuerde aquello, de los jardines colgantes y que hubo un código, el de Hammurabi y que esto aconteció alrededor de 1750 AC.

    También debe haber estudiado la civilización Egipcia y se habrá asombrado que las famosas pirámides fueron construidas entre el 2630 y el 2550 AC, y recordará que Napoleón frente a ellas exclamó algo así como 4000 años de historia nos contemplan.

    Sabrá sobre asirios y caldeos, le habrán hecho estudiar que hubo un imperio Neobabilónico con Nabucodonosor y que ello sucedió entre el 626 y el 539 AC. Y habrá escuchado que Nínive fue capital del pueblo asirio desde el VII AC hasta su destrucción en el 612 AC.

    Todo muy bien documentado y explicado. Pero si alguien preguntara por Karal , también se escribe Caral, que está en Perú, que es la civilización más antigua de América, cuya antigüedad data de 5000 años AC, que está en el valle del río Supe a 182 Km al norte de Lima y que la ciudad que también tiene pirámides muy anteriores a Egipto, Nínive y Babilonia, con toda seguridad que nadie se lo mencionó, ni a ellos, ni a sus padres, ni abuelos; porque nos encontramos en el nuevo Mundo que para España, y luego, para la totalidad de la Europa del siglo XV nace a partir de 1492. Antes parece que nada hubiera existido y que pertenecemos a una cadena asiria, caldea, egipcia, griega, hebrea, cristiana, romana católica hispánica y que a esa Conquista española le debemos la civilización.

    Tampoco tenemos idea de Kuelap una fortificación en la Amazonia peruana en la provincia de Luya construida entre los siglos VI y VII donde hay más de 400 casa , 200 de ellas son chozas circulares. Esa ciudad construida en el Valle del río Uctubamba a 3000 metros de altura en el cerro Barreta con murallas de piedra de 20 metros de altura que perteneció a la civilización Chachapoya, que fue conquistada por los Incas y que a partir de 1570 fue abandonada.

    Muchos conocemos Machu Picchu a unos 80 kilómetros de Cusco, capital del Imperio Inca, construida entre 1420 y 1450 a unos 2400 metros de altura, que subsistió hasta el 1572, cuando los españoles lo terminaron; pero no tenemos idea de Choquequirao, (cuna de oro) la ciudadela hermana de Machu Picchu, no tan alejada de ésta pero a una altura superior, un poco más de 3000 metros y que estuvo habitada entre 1436 y 1471.

    Tampoco tenemos idea de la ciudad de adobe de Chan Chan, capital del reino Chimor o Chimú cerca de Trujillo, ni de su contemporánea Huaca Pucllana, pirámide de 7 niveles, también de adobe, en pleno centro de Miraflores a las afueras de Lima, al punto que tiene dirección Calle Borgoño cuadra 8.

    No sé mucho más, si bien he recorrido América desde Alaska a la Antártida, pero un día alguien tendrá que escribir la historia de este continente que por lo que vengo descubriendo tal vez no sea el Nuevo Mundo. Pero Europa nunca se ha bancado aprender de otros tal vez más sabios, por ser más viejos.

  • BLUE VELVET

    Ayer vi en Mubi la película de David Lynch (1946 – 2025) “Blue Velvet” de 1986, que había visto cuando se estrenó. Jamás olvidé esa oreja entreverada en los yuyos del descampado, que las hormigas devoraban como un filet mignon. Tampoco la escena donde se muestra la casita con cerco de madera rodeada por flores rojas y amarillas, con música alegre y la autobomba con el bombero y el perro en el estribo como protegiendo la seguridad del barrio.

    Inmediatamente después el señor Beaumot regando el césped, y el estrangulamiento de la manguera, un espejo de lo que le está sucediendo a las arterias de quien rega, la caída al piso, la hospitalización.

    Ese accidente cardiovascular es tan sólo el inicio de la contracara de la bucólica primera escena. Lo que vendrá secuestro de un niño, violencia, sometimiento, corrupción policial, chantaje, drogas, sadismo de parte de Frank (Denis Hopper 1936 -2010) sobre Dorothy Vallens ( Isabella Rossellini 1952). Todo esto entreverado con el enamoramiento juvenil entre Jeffrey Beaumont (Kyle Mac Lachlan 1959) y Sandy Williams (Laura Dern 1967). Han pasado 40 años el mundo ya no es el mismo, algunos como Hopper y Lynch se han muerto, y todos los demás pasamos estos años por un sinnumero de acontecimientos. Uno de ellos: el tiempo.

    La película tiene un happy end, familiero, pleno de amor entre Jeffrey y Sandy, los corruptos muertos, Dorothy recupera a su hijito y hasta un petirrojo se posa en la cornisa de la cocina de la feliz pareja. Vuelve a repetirse la casita, el cerco, las flores y el bombero protector.

    Todo muy naive, hoy sería imposible soportar un final así. Gobernaba la Argentina Raúl Alfonsín que junto al Presidente de Brasil José Sarney conciliaban intereses en el Mercosur. Javier Milei acaba de regresar de Brasil donde fue a apoyar la candidatura de Bolsonaro y trató de corrupto ladrón al Presidente da Silva. Donald Trump en la comida con la prensa acreditada en la Casa Blanca les arrojó a los comensales, previos insultos una gorrita con la leyenda “Trump 2028” para un tercer mandato no permitido por la Constitución. Leo un artículo de Perez Reverte, titulado “Esas Ratas que aplauden o callan”: “En España, la política ha dejado de ser cuestión de ideas para convertirse en cuestión de nómina, coche oficial, puerta giratoria o buscavidas a lo Zapatero, a lo Rato, a lo Cristóbal Montoro, un negocio como otro cualquiera, pero más fácil porque se hace con dinero ajeno: el de los impuestos que pagan otros”. Leo “Ignorancia y Felicidad : sobre el deseo de no saber” de Mark Lilla de donde copio estos conceptos: “Sócrates finge no saber, al igual que los pastores crían a sus ovejas sólo para sacrificarlas, los gobernantes gobiernan a sus súbditos para desplumarlos”; y este otro “Hoy nadie entiende cómo funciona el mundo”.

    Sin duda no funciona como hace 40 años, aunque pensándolo un poco Sócrates caminaba por Atenas hace unos 2300 años.

  • RETRATO INCOMPLETO DE UN BURÓCRATA LOCAL

    Me gusta tomar mate, es un rito que realizo alrededor de las 6 am, después salgo a hacer los 10 km en bici. Regreso en una hora, ducha, café negro huevos revueltos (2) con 3 ó 4 galletas. Al trabajo. Mi mate es antiguo, es un enlozado azul con asa, el típico de los guardabarreras y el agua que vierto sobre la yerba sale de una pava de aluminio. Simple, modesto, como corresponde a quien toma mate desde la adolescencia. Después están los nuevos materos, siempre bienvenidos. Además en próximo viaje a San Antonio de Areco compraré un mate moderno de esos de boca ancha y virola de plata de los artistas plateros de la zona.

    Escritorio, bandera argentina al costado, repisa o mesita con foto de la esposa y los hijos. A sus espaldas retrato de personaje histórico. Sobre el escritorio, papeles, lap top, termo con nombre que termina en “ley” del cual verterá el agua al mate de boca ancha y virola de plata que chupa y chupa, porque a los burócratas les gusta chupar.

    Si el burócrata local es Nac & Pop, el retrato a sus espaldas podrá ser de Rosas, Perón, Eva, Néstor o la Presidiaria. Sobre el escritorio el termo que termina en “ley”.

    Si el burócrata local es liberal libertario, seguramente el retrato a sus espaldas sera el de San Martín o Belgrano. El termo sobre el escritorio será ese cuyo nombre termina en “ley.”

    Si el burócrata local es un advenedizo al liberalismo, del cual ignora todo: la línea de pensamiento que va de Hobbes, a Locke, a Adam Smith, jamás se acercó a Descartes, a Kant, a Rousseau, a Voltaire, no comprende los conceptos de “Libertad, Igualdad, Fraternidad” y lo único que le interesa es chupar, lo más probable es que el retrato a sus espaldas sea el de Milei y a su lado el de Karina. Sobre el escritorio el termo cuyo nombre termina en “ley”.

    Chupan y chupan y no dejan de chupar, la única ley que los une es la del termo terminado en “ley.” Es más es la única ley a la que son adictos.

    Los detesto, que quede claro, no al mate, ya dije que compraré uno igual, el agua seguirá siendo la de mi pava. El termo debe ser excelente. Los que dan asco son ellos los que chupan y chupan y no paran de chupar. Asco dan.

    Jamás he tenido un amigo político, por la sencilla razón que no tienen amigos, tienen intereses y quienes se les acercan, sólo buscan acomodarse y regodearse anunciando que “hoy almuerzo con”.

    Si están aburridos de chupar. “A comerla”, como dice Francella.

  • ¿ES QUE NOS ESTAMOS OLVIDANDO DE UN ASPECTO DE LA HUMANIDAD?

    La economía, la guerra Estados Unidos – Irán – Israel, Rusia – Ucrania, China Estados Unidos y la IA, Silicon Valley, Mundial de Futbol y los miles de millones que mueve, Chat GPT, Fondo Monetario Internacional, Alarma por posible “autonomía de la IA”. Individuos con poder como Trump, Putin, Xi, Ministros de Economía, Políticos de todo el mundo, El Estado Vaticano. Mundo Virtual.

    Hay veces que siento por un lado la necesidad y por el otro me siento un boludo con lo que quiero expresar, porque no sé cómo formularlo debido a lo alejado que estamos de lo que quiero decir. Me parece que nos estamos olvidando del aspecto ESPIRITUAL de la especie humana. Me resulta muy difícil explicar lo de la espiritualidad, ya que se mezcla con alma, con curas, con monjas, con religiones, con profetas, gurúes, sermones. La espiritualidad no tiene nada que ver con religión, que es constitutiva esencial del PODER.

    Siempre recuerdo cuando hace 2600 años Heráclito deja los atributos del mando y se va a vivir a una choza en las colinas de Éfesos. Salvando las enormes distancias entre el mundo griego de 600 AC y la actitud de un hombre que se sentía no demasiado cómodo en su sociedad; salvando las enormísimas distancias entre Heráclito y mi intrascendente persona, tengo la sensación que tanto en aquellos tiempos como hoy, pensar, sentir y espiritualidad no tienen nada que hacer con los motivos que mueven a las sociedades. Cada vez que estoy con un niño de 1 a 10 años, creo que eso que llamamos “inocencia”, “gracia”, “ternura” se acerca a lo que confusamente denomino ESPIRITUALIDAD. Sé lo complejo que es ser fiel a uno mismo y también me doy cuenta de que no estoy siendo claro, preciso y tal vez ni siquiera lógico con lo que acabo de escribir, pero en, esa nubosidad que me invade tengo necesidad de expresarlo, siento que en el mundo que hacemos, la amabilidad, la sonrisa, la actitud, la manera de movernos, de relacionarnos, de comprar, de vender, de estudiar, de trabajar y hasta de hablar está plena de hipocresía, en fin, como les dije, siento que algo nos falta; tal vez sólo se lo puede encontrar en las colinas, en soledad y en una choza. Me surge aquello de “Mirad los lirios del campo, con el despojamiento que viven”, pero claro otra vez la Biblia; quizás no quede otro camino, más que seguir las huellas de Heráclito. O tal vez sea más sencillo, y todo esto, al único que le preocupa es a mí, y nadie ni nada me impide ir a refugiarme a la choza en la montaña y dejar que los otros hagan lo suyo: negocios, política, diplomacia, plata y cada tanto una guerra por aquí y una bomba atómica por allá.

  • LA REALIDAD: UN “COMO SI”

    Tradicionalmente en una casa en los suburbios de la ciudad de Buenos Aires; tanto en el norte, el sur y el oeste; las ventanas eran como un agujero de una cerradura donde se podia espiar el exterior. Cada agujero (ventana) tenía además cortinas de voile y otras de tela más gruesa y oscura, terciopelo o jacquard. También había persianas. Las casas de ladrillo, techo de tejas españolas, francesas o de pizarras rojas o negras en distintos estilos parecían querer decir, que existía una privacidad familiar; como protegida del “infierno” exterior. Obviamente esto no era siempre así; también había “infiernos” caseros, pero reservados al secreto familiar: los trapos sucios se quedaban dentro de la casa. Los escándalos sucedían en parejas de la farándula o personajes excesivamente ricos, conocidos por el gran público sólo por aparecer en revistas o diarios. O pasaban en Hollywood o París.

    La arquitectura actual de un contundente cemento y enormes ventanales, es casi una invitación a mirar adentro. Hoy el escándalo es un recurso para hacerse notar, casi un regodeo deseado, un hito en la escalera a la fama.

    Se entiende que un bucólico espacio natural, digamos los lagos patagónicos, el mar, el estuario del río de la Plata, la Cordillera, un bosque quieran ser integrados a lo mullido de un sofá, a la biblioteca donde se estudia ya fuera como descanso visual o como un elemento de inspiración poético o como despertador natural permitiendo que el sol inunde la alcoba o la luna y las estrellas iluminen la escena. Digamos esos ventanales invitan a la naturaleza a participar. En pleno barrio suburbano o barrio cerrado en lote no costero de lago natural o creado, donde se ve la calle y poco más no parece ser más que una moda. Me pregunto si esta mostración, no es una imitación del efecto TV (te veo, mirame, te miro). Hay un efecto pantalla o pecera donde uno ve,donde somos espectadores permanentes de todo lo que sucede. Pantallas donde somos dibujitos animados. Pantallas de televisión cada vez más grandes, construyendo nuestra realidad,pantallas de la computadora, el celular, pantallas en el respaldo del asiento del avión, en el auto, GPS, Skype, Zoom, Meet. Todos fuimos a la boda del príncipe, todos al entierro del Papa, a la coronación del Rey, caminamos en la tormenta en la Antártida, buceamos en las oscuras profundidades de Mindanao, casi resbalamos en la ladera del Everest. Todo es un “como si” estuviéramos ahí.

    Un escritor da una charla, pero en la misma sala donde expone, los asistentes son espectadores de la pantalla gigante: vemos en ellas las arrugas, las gotitas de saliva que expele cada vez que pronuncia la erre. Los asistentes al reciente Mundial de Futbol, vieron más por las pantallas que lo que sucedía en el campo de juego. Es más real lo proyectado que lo palpable, el fantasma que el ser de carne y hueso. En la pantalla la calle por la que caminamos es más real, que nuestro caminar por la calle; en ella ya no vemos, vemos la pantalla. Estamos constituidos “como si”. La foto que sacamos es un click en la pantalla, no el enfoque con la cámara. Rey , Papa, Presidente, todos somos iguales. La verdad nada nuevo, el poder siempre ha sido manejar apariencias, hoy nos dieron el poder a todos, lo tenemos en la pantalla, en el “como si”, la realidad siempre transcurre en otra parte y se nos escapa por eso esta sensación de vacío que nos colma siempre ha necesitado de algo más: antes de dioses ahora de una selfie.

  • DE LA PELOTA EN EL SUELO A LAS PELOTAS POR EL SUELO

    Desde el 11 de junio al 19 de julio hubo futbol, futbol y más futbol. Vi todos los partidos de la selección argentina por televisión en casa de mi hermana y vi Inglaterra Noruega y Francia España, y vi en mi teléfono Inglaterra Francia, acerté los ganadores de los 3 encuentros, pero no el resultado del último. Pronostiqué que la final sería España Argentina, aunque no el resultado y tampoco me gustó la forma en que nuestra selección jugó. A pesar de cumplir con todas mis cábalas. El silencio de cementerio al regresar a casa me dejó un vacío triste.

    En el estrado de entrega de medallas Infantino, Trump y Chiqui Tapia, es gente que no me agrada, es un rechazo de piel. Infantino me resulta un adulón del poder. El Presidente Trump un arrogante con ínfulas de Emperador y Tapia un cuestionado dirigente con fuertes sospechas cuasi mafiosas.

    No me gustaron los llantos y mucho menos lo que vino después; toda esa seguidilla de teorías conspirativas, de que la Argentina es un país racista, sionista, aliado a Israel y odiador de Palestina. Que si la bandera de Malvinas, de que hay un arreglo primero para que sí y luego para que no. Es futbol y como en la vida a veces se gana y otras se pierde. El problema es que los dirigentes de ese multimillonario negocio son de la misma estirpe y calidad humana que los mafiosos que en 2015 fueron arrestados por la policía suiza a pedido del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el Hotel Baur au Lac de Zurich y se llevaron a 7 de sus máximos dirigentes por lavado, fraude y crimen organizado. En febrero de 2016 Gianni Infantino es elegido presidente de la FIFA, después de haber estado de secretario general de UEFA. La misma escuela, el mismo circo, idéntico tipo de calidad humana, me recuerdan al Papa León X (Giovanni Lorenzo de Medice 1475 -1521):”Me han dado el Papado a gozarlo”. Han pasado 500 años, la misma mierda sigue dirigiendo el mundo. Apestan, pero se rien y nosotros aplaudimos.

  • EL MAPA DE LA MESA

    Hay un poeta, periodista y bohemio francés llamado Emile Goudeau (1849 – 1906) que en su libro “París que consume” da la siguiente definición de la “carte”: “Es un diccionario de la mesa, dividido en secciones”.

    No es un accidente que en francés, tanto “mapa” como “menú” se designen con la misma palabra “La Carte”. El mapa nos facilita la visión total del territorio, nos lo hace captable con tan sólo mirarlo, nos presenta una inmensidad en pocos centímetros de una pantalla o papel. Nos señala al territorio como tentador, apetecible, apoderable, conquistable. Tal vez este haya sido el posible origen del mapa que es también válido para el menú (la carte) que un cocinero nos presenta para ubicarnos, tentarnos, abrir nuestro apetito y conquistarnos como clientes para su restaurant.

    Invento bélico imperialista (el mapa), donde el invadido pierde; parece en cambio que el menú fuera su contrapartida: gano con tú invasión. Te abro las puertas para que entres y comas y bebas todo lo que quieras: aquí tenés la carta, transitá su geografía.

    Después de haber conquistado el poder, la burguesía marcó su territorio como todo grupo triunfante; privilegió sus lugares santos y ocultó sus espacios no deseados. Situó cárceles, cuarteles y manicomios en los suburbios. El centro fue ubicado alrededor de la plaza pública con su burgués de hierro, cobre, o mármol, de ser militar montado, de ser civil con libro o ley en mano, mirando al templo, al banco y cercano a los mejores restaurantes, donde el servicio será no en mesa colectiva, sino individual/familiar (el hombre libre, el “self made man”), donde te servirán en un determinado horario el almuerzo y en otro la comida de la noche (el tiempo es oro para el burgués), el mozo te ofrecerá el menú, el mapa “la carte”: no hay nada peor para un recién llegado que estar desorientado; cada plato vendrá con su precio y al elegirlo estarás firmando un contrato: son los andariveles por los que andarás moviéndote, burgués recién llegado después de la Revolución que ha marcado tu triunfo con la consigna de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

    La palabra “menú” aparece por primera vez en Francia a principios del 1700, deriva de Minor o Minutus, para indicar la sucesión de acontecimientos de una fiesta. Era común desde antiguo, en los palacios, tener clavado en un poste, columna o marco de puerta, un papiro anunciando que es lo que iba a ser servido. Es recién a finales del siglo XIX que se hacen conocidos por todos y no sólo por los nobles debido al auge de los restaurantes que habían comenzado con aquella inscripción en una pizarra en la puerta del local de ventas de caldos de un tal Monsieur Boulanger que en 1765 anunciaba “Venid a mí, hombres de estómagos fatigados, que yo os restauraré”, dando origen a esa magnífica institución que ya en 1800 suma más de cien establecimientos en el centro de París.

    Los más simples presentan el “Plat du Jour” y tal vez alguna reciente creación del cocinero, a quien le agrada el nombre de “Cuisinier” el patrón de la cocina. Los más complejos, dan cuenta de ostentación de quien detenta el poder (el jefe: CHEF).

    Termino con dos ideas, una es de Iván Turguenev (1818 – 1883) “Hay dos genios gemelos: el genio del amor y el genio del hambre. Ambos tienen el mismo propósito: la vida no puede parar, la vida debe sustentarse y debe generar”. La segunda idea es la de un ignoto cocinero vietnamita “Después de 30 años de guerras y ocupaciones, nuestros hábitos gastronómicos son nuestro único signo tangible de que aún existimos como pueblo”.