Autor: alejandrofrango.com

  • PINGÜINOS EN OFF SIDE

    Los pingüinos, esas aves no voladoras habitantes sólo del hemisferio sur, parecen estar fuera de lugar, cuando un sorprendido turista ve que le llevan a su mesa en un boliche de Palermo, el vino de la casa que ha pedido, no en botella, sino en pingüino de cerámica. Es verdad, la representación de ese caballero elegante puesto sobre una mesa, me sorprendió la primera vez que los vi en Pippo donde solíamos comer a la salida de la facultad. Con los años me parecieron parte de la identidad nacional, en 2004 comencé a coleccionarlas y en 2022 inauguramos el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino y al año siguiente publicamos el libro “Jarras de Pingüino” con mi amigo y socio Joaquín Martínez Herrera. Hoy la colección cuenta con 300 ejemplares de altísima calidad y atesora un ejemplar que en 2027 cumplirá 100 años, dos de Limoges en porcelana, uno de vidrio verde, uno de metal, cuatro de acrílico y hasta uno de plástico (debo reconocer que horrible, el pobre).

    Me sigo sorprendiendo cuando hoy los veo en ámbitos alejados de la Argentina. La primera sorpresa fue cuando en la serie “Keep Breathing” estrenada el 28 de julio de 2022, la actriz Melissa Barrera, en el papel de Liv, le dice a una amiga que acaba de levantar una jarra de pingüino: “That is from Buenos Aires, mi madre es argentina, se lo regaló a mi padre después de su primera cita; se lo dio como augurio de buena suerte, y aún lo conserva” (esta escena aparece en el episodio 3 titulado “Jerarquía de las necesidades humanas”) (Ver historia completa en nuestro libro arriba mencionado).

    Ayer miraba una película, estrenada en el festival Sundance en 2018 “American Animals” dirigida por Bert Layton que narra la historia de cuatro jóvenes estudiantes de la Universidad Transilvania, en Lexington, Kentucky, de buena posición económica, que aburridos se juntan y planean el robo a la biblioteca de su Universidad del libro “Birds of America” de John Audubon, valuado en varios millones de dólares, para ello tienen que someter a la bibliotecaria y proceder con el atraco. Como la película narra un hecho real ocurrido en el 2004, las imágenes del robo son ejecutadas por actores, pero cada tanto aparecen escenas de los protagonistas reales del hecho. Una de las escenas finales muestra una entrevista a la verdadera bibliotecaria que fuera agredida en el asalto y mientras ella; dolorida; comenta el hecho, sobre la mesa a su lado se ve una bella jarra de pingüino que tenemos en la colección, pero que lamentablemente en vez de ser usada para contener Malbec, cumple la función de florero.

    La película termina contando la vida actual de los verdaderos ladrones. Sabemos que el genial dibujante John James Audubon (1785 – 1851) no pintó pingüinos, ya que se limitó a las aves del hemisferio norte, sí lo hizo en cambio con el alca gigante, ave no voladora, ya extinta que muchos desprevenidos navegantes provenientes de los mares del sur confundieron con nuestros pingüinos; quiero decir los reales, no los de nuestra colección.

  • EN UN PAÍS SERIO

    Me resulta difícil precisar desde cuando no somos “un país serio” ¿Desde los 90, tal vez? o fue mucho antes. ¿Cuándo fue que escuché por primera vez, semejante concepto sobre nosotros como país?, porque es importante entender que un país somos los humanos que lo hacemos. Las montañas, los lagos, la inmensa pradera, las playas, el clima, el Río de la Plata, los glaciares, las cataratas: todo ello es el territorio; el país somos nosotros, cada uno de nosotros, entonces ¿desde cuándo no somos un país serio? ¿Desde cuando nos convertimos en irresponsables? ¿Desde que Menem y su farandulización y su pizza con champagne llegaron a la Casa Rosada? ¿Desde que el cabo López Rega asumió la conducción con Isabelita, en el 74? ¿Desde que Onganía lo echó a Arturo Illia del gobierno en el 66? ¿O fue en el 45 cuando cambió? ¿O fue cuando Uriburu y su troupe derrocó a Hipólito Yrigoyen? ¿O fue éste último que al ganar las elecciones, quebró el orden conservador que nos regía?

    Lo cierto es que periodistas, pensadores y hasta los propios funcionarios suelen hablar de “en un país serio”, “de ser el nuestro un país serio”, “en los países serios” dando no sólo por entendido sino hasta subrayando que no lo somos. Todos nosotros, mis amigos, mi familia, mis padres y abuelos, los maestros que me educaron, los chicos del barrio donde me crié, los médicos que me han curado, los escritores que nos han ilustrado, los futbolistas, los profesores de la facultad; Fangio, Borges, Mirtha Legrand, Julio Palmaz, Quino, Fernán Saguier, Messi, Favaloro, Chiqui Tapia, Bergoglio, Petrona C. de Gandulfo, Ceratti, Marta Argerich, Máxima Zorreguieta, Javier Milei, Cristina Kirchner, Sergio Massa, Esteban Bullrich, vos, yo y los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, tu hijo querido, tu amada novia, todos en el mismo charco chapoteando en un fango de improvisación, corruptela e impunidad, no siendo lo que supuestamente deberíamos ser.

    Entonces si no somos un país serio ¿qué somos? Un conjunto de tarados que habitamos la octava superficie más grande de un territorio nacional donde a diario estamos viendo gente comer de los residuos, las villas miseria creciendo por doquier, la educación cayéndose a pedazos, el lenguaje degradado a insultos, los narcotraficantes adueñándose de barrios. Si todos aceptamos, decimos y escribimos que no somos un país serio, me parece que no tenemos futuro, y estamos no “condenados al éxito” como dijo una de las luminarias que nos presidió, sino condenados al fracaso, pues entonces o EMIGRAMOS, o nos RESIGNAMOS, o PONEMOS EN VENTA TODO EL TERRITORIO NACIONAL por 50.000.000 de dólares a cada persona de 21 o más años y nos vamos con ese capital a cualquier otro país dejando nuestras casas y tareas, nuestras fábricas y campos, con la obligación contractual de no volver como turistas al menos por 20 años; desde ya que quedan excluídos del beneficio de los 50 millones de dólares todos los funcionarios públicos y su familia directa que hayan ocupado un cargo en los últimos 100 años, más los empresarios que hubieran coimeado para obtener un contrato o de lo contrario nos ponemos a pensar con seriedad en qué decimos cuando decimos no ser serios. Porque si seguimos fingiendo demencia ante lo que vemos hacer a políticos, jueces, fiscales no sólo habremos dejado de ser serios sino que dejaremos de SER.

  • EL VIAJERO Y SU SOMBRA

    Sí, le “robo” el título a Friederich Nietzsche (algunas traducciones lo mencionan como “El Caminante y su sombra”), son 350 párrafos que escribe en 1880, que completan la tercera parte de “Humano, demasiado humano”. En el comienzo se entabla un diálogo entre quien camina y su propia sombra: excelente juego de esa charla con uno mismo que nos ocurre a todos, pero fundamentalmente a los solitarios, que sin embargo; o precisamente por serlo; somos extremadamente sociables.

    En el inicio del texto he subrayado aquello que dice La Sombra:”En una conversación larga aun el más sabio se vuelve una vez loco y tres tonto”. Como no soy sabio, me imagino que una conversación de 5 días en casa de amigos, que además invitaron a otros, tal vez mi grado de locura o de estupidez habría que multiplicarlo por cinco.

    Me detengo en el parágrafo número 6 “La frugalidad terrena y su causa principal”, me interesa lo de la frugalidad, en tanto mi ingesta en estos cinco días de descanso y conversaciones con amigos en Córdoba, de frugal no ha tenido nada, pongo como ejemplo dos almuerzos y una comida. Almuerzo uno: Crepes de espinaca y salsa blanca 2 comensales frugales y yo; ellos dos: 2 crepes cada uno, yo 4 crepes. Almuerzo dos: Ravioles de calabaza con salsa de hongos y crema; ellos dos: 10 ravioles cada uno, yo 20. Comida, noche fresca y con lluvia Fondue Burguignon, cuatro comensales, yo diría que un empate técnico, donde la carne vacuna totalmente desgrasada y acompañada de cinco salsas estupendas fue degustada con parejo placer, aunque otra vez me distancié por poco, digamos que si hubiera sido una carrera de caballos, creo que habría ganado por hocico.

    Vuelvo al filósofo alemán, pero ahora a su “Gaya Ciencia”, Libro I aforismo número 7 “¿Se conocen los efectos morales de los alimentos? ¿Existe una filosofía de la alimentacion?”, Dejo a Nietzsche y le permito a mi Sombra, que responda por él y por mi: Cuando uno está en buena compañía, contento, en paz con el mundo, lo que hay que hacer es gozar, que es uno de mis vicios preferidos.

    Vuelvo al “Viajero y su Sombra” y reproduzco lo que Friederich pone en boca de Epicuro en el parágrafo 7, que es muy bueno para los culposos, actitud que no fomento. Dice Nietzsche que dice Epicuro “Asi, a aquellos a quienes atormentaba el temor a los dioses, le bastaba con decirles “Si hay dioses, de nosotros no se ocupan”” y esto último lo encuentra en Diógenes Laercio, en su “Vidas de Filósofos” Conclusión: a no comerse el coco y agradecimiento a los anfitriones y haya paz en el mundo y buenos alimentos sobre las mesas.

  • DE POBRES Y DE RICOS

    En el mismo día compro el pasaje Buenos Aires – Córdoba y el regreso y pago 108.000 pesos, que me pareció barato (U$S 72) y gozo una muy buena comida con un amigo, en restaurante sanisidrense y vuelvo a pagar U$S 72, (per cápita), es decir los mencionados 108.000 pesos. A mi la economía siempre me resulta una disciplina extraña: me cuesta comprender por qué los precios siempre aumentan; estimo que un economista dirá que soy un ignorante, que no es así que los precios suben y bajan, que hay precios estacionales (las frutillas en invierno son caras y en verano son baratas) que los valores aumentan si la oferta es escasa y la demanda abundante. Sí, puede ser pero en términos generales cada vez pago más por los mismos productos en cualquier país al que voy. Entre el pasaje en avión de 800 km de ida y 800 km de vuelta y una muy buena comida de excelente entrada, estupendo plato principal, postre compartido, botella de vino, dos aguas minerales y dos cafés, no veo la relación, en mi ignorancia me parece que la complejidad de la aviación, el personal, el combustible, la organización mucho más laberíntica que la preparación de una comida no pueden tener el mismo precio.

    Estoy en Córdoba y me llega un gag de esos que algún amigo me envía a mi whatsapp y se escucha a un periodista preguntarle a un hombre (calculo) de no más de 22 años,”¿Le tiene miedo al fin del mundo?” “No, el fin del mundo es un problema de los ricos, nosotros los pobres le tenemos miedo al fin del mes” contesta el hombre y se escuchan carcajadas. Como les vengo diciendo estoy releyendo “El Vientre de los Filósofos” de Michel Onfray, que recomiendo, como todo lo que escribe el filósofo normando. En el capítulo dedicado a Nietzsche, nos dice “La dietética negativa es la de la cantidad. La dietética positiva, la de la calidad”, y cita luego los conceptos nietzscheanos de “Aurora”, “No a las comidas que hacen actualmente los hombres, en el restaurante o en otros lugares donde vive la clase acomodada de la sociedad. ¿Qué significan esas comidas? ¡Son representativas! ¿Pero de qué santo cielo? ¿De la clase? No, del dinero; ya no existe la clase”. En el capítulo dedicado al futurista (y un tanto delirante) Marinetti (1876 – 1944) dice Onfray “El dilema de la cantidad para el pueblo y la calidad para las elites, abre la perspectiva de una alimentación acorde con el interés nietzscheano de repensar la humanidad desde el doble ángulo de amos y esclavos. El consumidor popular se diferencia del consumidor aristócrata: el primero se alimenta para satisfacer un deseo primario. El segundo come para consumir obras de arte y participar en la lógica estética de la corriente revolucionaria. Ingiere belleza”. Se percibe en Marinetti una suerte de deseo de alcanzar un estado ideal de lo que podría ser un socialismo aristocrático, en fin una de las tantas utopías.

    A la noche antes de dormir miro “The Gentlemen”, la serie de Guy Richtie donde en ámbitos palaciegos británicos de duques, condes y Cámara de los Lores ocurren crímenes, robos y tráfico de drogas espeluznantes: lo que hace pensar nuevamente en Nietzsche: “Sólo existe el dinero, ya no hay clases”. Con pedido de disculpas a Nietzsche creo que lo único que ha existido siempre es calidad de persona: ni ser rey te da nobleza per sé, ni ser campesino te da servidumbre per sé: la aristocracia (los mejores, como lo indica su etimología) es el resultado de un arduo trabajo diario que muy pocos alcanzan, lo demás es puro teatro: a algunos les toca representar el papel con corona y cetro de oro y vestir capa de arminio, a otros alpargatas raídas ,fideos y papas. A todos nos espera el mismo destino: un metro cuadrado de tierra y los gusanitos devorando nuestras carnes. Alabado sea el Altísimo que escribió semejante opereta, en mi opinión de mal gusto y final nada aristocrático.

  • DEL 11 DE SEPTIEMBRE A SEPTEMBER 11

    Para los que nacimos en la Argentina, el 11 de Septiembre fue siempre el día del maestro, día en que se recuerda el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento (1811 – 1888) “Padre del aula , Sarmiento inmortal. Gloria y loor, honra sin par, Para el grande entre los grandes. Padre del aula Sarmiento inmortal”. Día en que se le llevaba un regalo a la maestra o al maestro. Día que no había que ir al colegio y que se honraba el trabajo abnegado, silencioso y eficiente de innumerables docentes primarios, donde cada uno recuerda a la “Señorita Alicia, Delia, Ofelia, Juana, Marta, Susana” de delantal blanco, presencia autoritaria, severa disciplina y suerte de “madre” protectora: toda una institución, en mi caso guardo un entrañable recuerdo. Hoy es la “Seño Martina, Dolores, Anita, Patricia, Juanita”. Desde que tengo uso de razón, mal pagas; no recuerdo un sólo día de huelga en mis estudios desde jardín a sexto grado. En el secundario, ya había huelgas, cierto malestar, gremialismo que poco a poco se fue politizando, peronizquierdizando, engordando, Baradelizando, decayendo; ya sabemos.

    Un día a principios de siglo, para mí el inicio del Siglo XXI, en la ciudad de New York, hace ya 25 años: terrorismo, ataque indiscriminado a miles de personas inocentes, asesinato masivio, crueldad sin límite, destrucción. Violencia que engendra violencia, intolerancia que discrimina; poco queda del ejemplo de las maestras que trajo Sarmiento desde Estados Unidos, nada queda de no intervención de un estado sobre otros estados, poco queda de la diplomacia de buenos modales, poco queda de líderes como Sarmiento o Washington, hoy todo es más vertiginoso, volátil, inconsistente y sobre todo groseramente maleducado, escatológico, brutal.

    Los extremos se tocan y supongo deseo y espero que tanta grosería expresa dé lugar al respeto, a la discusión y no a la pelea. Honor y gloria a Sarmiento y a Washington, me cuesta encontrar hoy líderes que se puedan comparar con ellos, “O sea digamos One day I say this and the next Fuck yourself”.

  • LEER Y LIMPIAR SEPARADOS POR UNA FRÁGIL PARED DE CRISTAL

    Aprendo de la lectura de Michel Onfray, que Diógenes el cínico rechaza el obsequio del fuego, de parte de Prometeo, que es símbolo inequívoco de civilización e ingiere sus alimentos crudos, lo salvaje, lo animal. Me voy de pronto a Mongolia donde recuerdo haber comido el más excelente “steak tartar” y donde también aprendí que los tártaros en su incansable conquista de territorios solían colocar un trozo de carne por debajo de sus monturas y que el traqueteo de la cabalgata les hablandaba la misma y hacía comestible ese trozo de alimento.

    Vuelvo a la lectura y aparece la mención de Luciano de Samosata, nombre que por repetido, vengo, sin embargo, ignorando. Siempre fue una referencia que nunca estudie, quiero informarme, Luciano, pensador sirio que escribió en griego y en latín, ciudadano romano nacido en Samosata a orillas del Eufrates, en 125 y probablemente fallecido en Atenas entre 181 y 192 (como si en 11 años, no hubiese pasado nada), escritor de prosa irónica, humorista, gran parte de su vida fue nómade, recorrió Grecia, Roma, la Galia, Egipto, todo lo que hoy es Turquía, ya que Samosata es la localidad turca de Samsat en la provincia de Adiyaman. En sus Diálogos de los Muertos y de los Dioses donde Luciano hace intervenir a Ménipo y a Diógenes, ambos cínicos, nos habla del inframundo, es decir el mundo de los muertos que van al infierno y el mundo de los dioses donde van los buenos.

    Estoy leyendo de espaldas a un ventanal que ilumina el texto. La quietud se interrumpe porque la señora que limpia la casa pasa un largo plumero por el ventanal, luego lo manguerea, con una esponja esparce jabón, luego otra manguereada y con un secador el escurrimiento. Sigo con mi lectura, pero no puedo dejar de imaginar que tal vez la señora esté pensando “mientras el pelado se rasca el higo leyendo un libro, yo limpio”; también pienso que si hubieran sido los dueños de casa, es decir mis anfitriones los que estuvieran limpiando el ventanal, yo me hubiera levantado y habría preguntado “Che, ¿los ayudo en algo”?, pero bueno el dinero, el salario de la señora suple la colaboración: yo pago, yo leo, vos limpias; más aún ellos pagan, yo leo, vos limpias y entonces mi imaginación satírica se inflama con espíritu imperial del mundo antiguo y me digo “el mundo está en orden yo leo, otros pagan, vos limpias y agradecé a la democracia porque si esto estuviera sucediendo en los tiempos de Luciano, llamo a un sirviente para que te hagan azotar porque me has distraído de mi lectura. Estas fantasías que siempre me suceden al leer, de poder visualizar mundos pasados, donde uno puede ser por momentos Calígula, Heliogábalo, Nerón y otras prostituta, otras Diógenes de Sínope y luego el sabio Heráclito y a renglón seguido esclavo sodomizado por un amo, es parte del placer de estar vivo y haciendo lo que me gusta. Debo decir también, a fuer de ser sincero, que me gusta este orden donde yo leo y otra limpia; pero también soy muy consciente de que el muro que separa mi tarea de la suya es fragil como un cristal.

    En el almuerzo me informan, que el vidrio es blindado y mi amiga dice “pero no pasó la gamuza, se ven las marcas de las gotas, ¡Ah, no,! esta tiene los días contados”. Corto la jugosa entraña, le doy un sorbo a un estupendo Malbec de Mendoza y me digo “la casa está en orden, carpe diem”.

  • GASTROSOFANDO

    Cortar unos días con la rutina, es equivalente a un ayuno, para un gourmand; se limpia el cerebro, así como el ayuno higieniza el cuerpo. Me vine a las sierras de Córdoba, entre otras cosas para satisfacer ambos propósitos. Cocina en otras manos, rutinas diferentes, vegetación a punto de estallido primaveral, relectura de textos que hacía un tiempo que no frecuentaba: “Almanach des Gourmands” de Alexandre Balthasar Laurent Grimod de la Reyniere (1758 – 1837), “El Vientre de los Filósofos” de Michel Onfray (1959).

    El cuerpo es la única vía de acceso al conocimiento, provoca Grimod. Me molesta lo de “única”, no hay nada en el universo que sea “lo o la única” forma de abordar un problema; hay múltiples maneras de resolver los conflictos y estoy inclinado a decir que podría haber tantas soluciones como individuos somos, si nos dedicáramos a pensar y no sólo a acumular, a comprender y no tan sólo a informarnos, a escuchar y no sólo a oir, si tuviéramos el coraje en colocarnos en la posición del otro. Comparto con Grimod que el conocimiento incluye al cuerpo que habitamos en nuestro juicio; saber escuchar al cuerpo sana; todos sabemos o deberíamos saber lo que es un dolor de pecho y lo que es un infarto y eso es saber escuchar lo que el cuerpo nos está queriendo decir: las madres, de esto, saben mucho de los cuerpos de sus hijos, muchos padres también (dije padres, no engendradores) la diferencia es comparable a la que hay entre un hígado de pollo y un foie gras, entre un bagre y una centolla.

    Esto es lo que me inspiró Grimod de la Reyniere, ese bon vivant, esotérico, creador de la crítica gastronómica y emergente de la burguesía ascendente. Ejemplo relelevante de lo gastro. Por parte de la filosofía, fue Ludwig Feurbach (1804 – 1872) aquel que dijo “Somos lo que comemos” que complementará con aquello de “Obedece a los sentidos” y sentencia en sus “Manifiestos Filosóficos” “Donde comienzan los sentidos, se acaban la religión y la filosofía”, comparto lo dicho sobre la religión, no lo que se refiere a la filosofía; sostengo que somos lo que comemos y lo que pensamos y afirmo “No hay gourmand sin dedicación a y goce de la comida y no hay pensador sin filosofía; en síntesis no hay humanidad sin gastrosofía”.

    Me dedico ahora a Michel Onfray siguiendo los pasos de Diógenes, Rousseau, Kant, Fourier, Nietzsche, Marinetti, Sartre que es desde cuyos vientres nos hablará este filósofo normando que entre otras cosas tuvo un infarto a los 28 años y parte de su sanación incluyó la escritura de “El Vientre de los filósofos”.

  • QUEEN ELIZABETH II

    Hace 4 años, el 8 de septiembre de 2022, moría en Balmoral, Escocia un símbolo del Reino Unido de la Gran Bretaña. Cuando un símbolo muere, desaparece toda una época, que en este caso también es todo un estilo, una manera de expresarse, una forma de representar a una nación, y también una manera de vestirse: sobría elegancia, espléndidas joyas, cartera Launer London, guantes, sombreros a tono con el tapado y en los últimos años zapatos de abuelita un tanto gastados, que le daban esa mansedumbre de las ancianas venerables; falleció a los 96 años.

    No voy a hablar de lo que ese símbolo representó para los británicos, no es a mi a quien le corresponde hacerlo; corresponde a su pueblo. Pero sí puedo decir, lo que a distancia representó para mí. En el colegio primario, doble turno, exigente educación en español durante la mañana, inglés intensivo durante la tarde “language”, “history,” “geography,” “arithmetic”, “gym” and “music”. Varias veces nos llevaron al teatro Avenida en la calle Corrientes donde se le hacía un homenaje para su cumpleaños el 21 de abril, el primero al que fui, ella festejaba su 30 aniversario, que a mis 8 me parecía una “enormidad”, en la pantalla del teatro una diapositiva y la reina de uniforme colorado montando un caballo oscuro. A esa edad, como muchos otros chicos, yo coleccionaba estampillas, veía la imagen de la reina en colores y valores diferentes, y también la veía en pequeños óvalos de estampillas de colonias en África, Asia y Oceanía, primera conciencia del Imperio Británico, asociación con Invasiones Inglesas, ferrocarriles en nuestro país, Islas Malvinas, Harrods, football, rugby, hockey, polo, basquet, Baring Brothers, Rivadavia, Pacto Roca Runciman, Shorthorn, Hereford, Aberdeen Angus, Corridale, Lincoln, Hampshire Down y un largo etcétera entre la estancia argentina y el mercado de Smithfield. Paralelamente a esa simpatía por lo británico asociado a las maestras excelentes que me enseñaron a hablar el idioma, es decir a sentir el mundo de una particular manera, que me dieron las primeras nociones de la literatura inglesa en donde en lugar central estaba Shakespeare, pero también Wordsworth, Oscar Wilde, las Bronte, George Eliot que me inquietó que fuera Mary Ann Evans, Virginia Woolf , Katherine Mansfield y mucho después James Joyce , que me deslumbró, y Thomas Hobbes y John Locke y Adam Smith, y los Beattles y los Rolling, y Londres y la reina acababa de cumplir 52 años cuando aterricé por primera vez en Heathrow, y las libras y los peniques con su imagen y en la India y en Ceylon, donde también había ferrocarriles idénticos a los que recorrían la pampa argentina y otra vez el Imperio. Y los escándalos familiares, y las historias de alcoba y la política mundial y en 1982 la Guerra de Malvinas y en 1999 otra visita a Londres y la reina ya tenía 73 y ahí seguía cumpliendo sus funciones y en 2017 visité las Malvinas, que para mi son Falkinas y en 2019 otra visita a Londres y a Edimburgo y Elizabeth II ya una venerable anciana de 93, seguía participando del juego de representación, golpeada por el peso de los años y los escándalos sexuales de su hijo preferido, luego la muerte de su marido y el ocaso final a los 96 años cuya despedida presencié en una pantalla a mis 74 años y su imagen de uniforme colorado y montada a caballo de mis 8 años se presentó como una extensa película de esta representación cuyo telón caía para ella en Balmoral, y caerá inexorablemente sobre mí y sobre mi mundo porque las cosas son así y ya lo saben ustedes a mi los finales de cualquier cosa siempre me rompen soberana y egregiamente las pelotas, amén.

  • MES DE SEPTIEMBRE

    Sí, lo obvio llega la primavera, pero más allá de ello es el mes en donde la mayor cantidad de amigos cumplen sus años y van desde los más grandes, dos de ellos 75, otro 61, otra 59, otra 44 y otro 41. Es también el 25 aniversario del criminal ataque a las “Twin Towers” de New York con miles de muertos y lleno de crueldad y malicia y es el cuarto aniversario de la muerte de la Reina Elizabeth II. Los cumpleaños de mis amigos son hechos privados y por tanto los felicitaré privadamente.

    El otro día estuve viendo el re encuentro de algunos sobrevivientes del atentado del 11 de septiembre de 2001 (año en que comenzó el siglo XXI trágicamente), siglo que viene conflictivo, caótico, grosero, con líderes de estados nacionales que avergüenzan, con guerras y malestares sociales de envergadura. Me emocioné con esos encuentros después de tantos años donde el salvador y la víctima se abrazaban y lloraban, acompañado de los impactos de los aviones en las torres que al rato se desplomaron. Dos veces subí a las torres, la última, dos semanas antes del ataque. Vaya en estas líneas mi más sentido dolor por semejante acto.

    Haré también un homenaje a una Reina que marcó toda mi vida, desde mi colegio primario, como coleccionista de estampillas entre los 9 y 12 años, durante mis años dos años de residencia en Gran Bretaña y en imágenes, en diarios, revistas y pantallas: todo un símbolo que siempre respeté.

    Esta nota saldrá mañana en horario más tardío que de costumbre ya que viajo a Córdoba después de dos años y unos meses.

    Es más tarde que de costumbre. Ya estoy en Villa Allende, a unos 18 Km de la capital cordobesa. Por razones económicas por todos conocidas, hacía dos años que no tomaba un avión, habiendo habido años en los que llegué a tomar 17 vuelos. Espero que este septiembre indique un cambio. Me encantó lo que vi de modernización en el Aeroparque de Buenos Aires, el vuelo en un flamante 737 fue placentero, tan sólo 65 minutos, me llamó la atención que sólo estuvo ocupado en un 50 % de su capacidad. Espero que haya sido por el horario de partida 5.30 de la mañana y no por empobrecimiento generalizado de mis compatriotas. Los dejo por hoy.

  • OTRA VEZ LAS ISLAS

    Mi historia con las Islas Malvinas comienza como para todos los argentinos (creo) con el mapa que en el colegio primario había que calcar y al final siempre venían esos dos manchones enfrentados, alejados de la costa y había que escribir con plumín y tinta china ISLAS MALVINAS. Uno se enteraba que estaban en manos de los ingleses, y seguía con su vida. Si por otra parte, uno iba a un colegio bilingüe, donde además del idioma, tenías historia, geografía y aritmética en inglés, uno escuchaba “But for the British they are called The Falklands” y también uno seguía con su vida, porque no había, al menos en mi familia y en mi experiencia escolar adultos nacionalistas o profesoras inglesas colonialistas. En el colegio secundario, también aparecían las islas en Geografía Argentina, pero si bien se hablaba que desde 1833 estaban en manos de los ingleses y de la expulsión de Luis Vernet, cuya casa estuvo en San Isidro a pocas cuadras del Colegio, en lo que hoy es la quinta La Porteña en Belgrano 839, que fuera residencia de Margarita Perkins de Anchorena, tampoco tuve ningún profesor/a exaltado por el nacionalismo, y uno seguía con su vida. Y uno estudió en la Universidad y se enamoró y como es obvio sufrió y se volvió a enomorar y comenzó a viajar y viajó mucho, porque al menos yo siempre he tenido mucho de nómade y poco de sedentario, bastante de amante y nunca de esposo, mucho de aventurero y de cigarra y no de hormiguita trabajadora y ahorrativa, mucho de lectura y nada de comerciante, mucho de carpe diem y no de previsor para cuando seas viejo, mucho de no peronista y después de López Rega, e Isabelita y guerrilla Montonera mucho de antiperonista y un día el 1 de mayo de 1978 llegué a Londres en una mañana de lluvia torrencial “As it has to be in London”, y como todo lo que yo inicio en día de lluvia se transforma en éxito, alegría y entusiasmo y siempre lo siento como un buen augurio, estudié, viajé, me sentí “at home” desde el primer día y si alguna vez fantasié con la re-encarnación, no seriamente, pero jugando creo que “volvía a mis lares y buscaba mi castillo en Kent”, porque todos los que juegan (deliran, sospechan o están convencidos de haber ya estado aquí en otra vida) siempre han sido condes, duques, marqueses o reyes y sus femeninos correspondientes y yo no iba a ser la excepción “I have been the Duke of Kent” decreté y a cagar. Y después vino Francia y el resto de Europa y los seis meses en India, y un día sabiendo que mi padre se iba a morir por un vidente que me lo aseguró y así fue y regresé y a los pocos días, cuando fui a comprar media lunas para el desayuno, el panadero orgulloso me dice “Estamos en Guerra, hemos invadido las Malvinas, nos hemos puesto de pie”, yo en cambio casi me caigo de culo. Y ahí empezó el 2 de abril de 1982, el nacionalismo, el patriotismo exacerbado, los piratas ingleses y yo amaba a Mrs Kember y su Doll’s House, y las manos rugosas de Mrs. Guedes y la brillantez de Miss Solares y mi departamento del 78 de Onslow Gardens en South Ken y mis almuerzos en Covent Garden, y mis comidas al lado de la chimenea en The Mermaid en Rye y el verde de Somerset, y lo salvaje de Inverness y lo misterioso de Edimburgo y la literatura inglesa y a Pamela Steel y mi viejo se murió de un infarto masivo el día que la batalla que íbamos ganando, casi mágicamente se transformó en derrota y el viejo no lo soportó y se murió de vergüenza, a pesar que las malas lenguas familiares han dicho que su corazón falló porque su hijo (es decir mi bruta e insignificante mismidad) había regresado a la patria después de cuatro años con 4 U$S. Desde 1982, cada 2 de abril ahí aparecen y en 2017, me subí a un avión hasta Santiago de Chile y a otro hasta Punta Arenas y a otro hasta The Falklands y me estamparon un sello con un pingüino y a la salida con una gaviota o al revés y después, de ocho días en absoluta soledad y en un lugar desangelado, y aburrido donde cayeron ellos sí, por la patria, gente valiente y muy joven que desde entonces no llamo ni Malvinas ni Falklands sino Falkinas aunque nadie se entera porque nadie me lee, pero igual uno sigue con su vida y los Kirchner ya me transformaron en gorila furioso, y de pronto el jueves pasado 3 de septiembre una cadena nacional de 15 minutos con un astuto Presidente se explayó con sobriedad más sajona que mileísta sobre lo “sagrado” de la causa Malvinas y cuando ya meten lo sagrado y el ser nacional y los piratas colonizadores y consideran a la astucia, que no es otra cosa que los que buscan el poder consideran inteligencia, yo ya tengo ganas de estar en un claustro de un convento medieval leyendo a Kant o a Wittrgenstein porque ya no soporto que nadie me entienda que el altruísmo y no la astucia es lo que hace libre al ser humano y que el altruísmo y la libertad son la inteligencia de quien no busca el poder sino el placer que significa CELEBRAR LA VIDA y no otra cosa, pero en fin, tendré que tomar una decisión porque This is Too Much y siempre fue, es y será lo mismo, CARAJO MIERDA.