Autor: alejandrofrango.com

  • OLLA PODERIDA O PODRIDA

    Thomas Bernhard (1931 – 1989) en su Autobigrafía ha anotado que “El lenguaje es inútil cuando se trata de decir la verdad, de comunicar cosas; sólo permite al que escribe la aproximación, siempre, únicamente, una aproximación desesperada”. Es decir el lenguaje es insuficiente. Hablar, habla cualquiera, decir en cambio requiere un arduo trabajo.

    Hay en el recetario de la cocina española un plato antiquísimo, que figura en el “Libre de Coch” escrito por Rupert de Nola en 1477, que cuando Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, harto y un tanto asqueado de la política se retira al Monasterio de Yuste para pensar e intentar decir; para tener un poco de contacto con el placer y dedicarse a leer, comer, beber y caminar; uno de los libros que lee es el de Rupert de Nola que había hecho traducir de su original catalán al español en 1525. ¿Qué comía este doble Rey que además reinaba sobre el Nuevo Mundo Hispano ultramarino? Pues le gustase o no, los poderosos Austria comían poder. Entre los siglos XIII y XVIII comían OLLA PODERIDA, llamada así porque requería mucho dinero elaborarla y muy poderosos jugos gástricos para digerirla. ´¿Cómo devino OLLA PODRIDA? que es como se la sigue llamando en Burgos, es un tanto confuso, pero sospecho que se debe a que el poder siempre termina pudriéndose, en la España de Carlos I y V, en la Corte de Napoleón, en la Venezuela de Maduro, en la Rusia de Putin, en los Estados Unidos de Trump y un extenso etcétera que abarca la historia universal. En el siglo XIX la Poderida – Podrida devino “puchero” entre nosotros y “cocido” en España. El tratadista gourmand Xavier Domingo (1929 – 1996) define a la Olla del Poder como “un mundo, un compendio de ciencias naturales hervido en agua y perfumado con todas las especias y todos los aromas”, alguien que lo antecedió Don Diego Granado cocinero y escritor del siglo XVII detalla el contenido de la olla y verán por qué es más lógico llamarla PODERIDA que PODRIDA. Nos dice Granado: “Toma dos libras de garganta de puerco salada, cuatro libras de pernil desalado, dos hocicos, dos orejas y cuatro pies de puerco partidos y recién sacados de un día. Cuatro libras de puerco jabalí con el callo fresco, dos libras de salchichones buenos y, limpio todo, hágase cocer con agua sin sal. En otro vaso de cobre, o de tierra, cuézanse también con agua y sal seis libras de carnero, seis libras de riñonada de ternera, seis libras de vaca gorda, dos capones, dos gallinas, cuatro pichones caseros gordos y de toda las dichas cosas, las que estuviesen primero cocidas se vayan sacando del caldo antes que se deshagan, y consérvense en un vaso. En otro vaso, con el caldo de la sobredicha carne, cuézanse dos cuartos de liebre traseros, cortados a pedazos, tres perdices, dos faisanes, dos ánades salvajes frescas, veinte tordos, veinte codornices y tres francolines, y estando todo cocido, mézclense los dichos caldos y cuélense por cedazo, advirtiendo que no sean demasoiado salados. Ténganse aparejados garbanzos negros y blancos que hayan estado en remojo, cabezas de ajo enteras, cebollas partidas, castañas mondadas, judiguelos o frisones hervidos y todo se haga cocer junto con el caldo y cuando las legumbres estén casi cocidas, pónganse repollos, berzas, nabos, rellenos de menudo y salchichas y, cuando esté todo cocido, antes tieso que deshecho, hágase de todo una mezcla e incorpórese. Gústese la sal y añádase una poca pimienta y canela. Después téngase apoarejados platos grandes. Póngase una parte de la composición sobre los platos sin caldo. Tómese de todas las aves partidas en cuatro cuartos y las carnes gruesas y las saladas cortadas a tajadas. Las aves menudas dénse enteras y repártanse en los platos sobre la composición. Sobre éstas póngase de la otra compsición del relleno cortado. De esta manera háganse tres suelos y téngase una cucharada de caldo más gordo y póngase por encima. Cúbrase con otro plato y déjese media hoira en lugar caliente. Sírvase caliente con especias dulces.”

    Le preguntaría a Thomas Bernhard, y recordando que no había heladeras en el Monasterio de Yuste ¿qué término se acercaría más a la verdad PODRIDA O PODERIDA? Difícil saberlo y mucho más dificil aún digerirlo y no hablemos del costo.

  • COME EL REY, COME EL PAPA DE COMER NADIE SE ESCAPA

    Desde el primer momento me encantó este decir español que creo haber escuchado o tal vez leído en el Mesón de Cándido, pegado al acueducto romano de Segovia. También es válido “Caga el Rey, Caga el Papa de Cagar nadie se escapa” y “Coge el Rey, de Coger nadie se escapa salvo el Papa” (estimo que se abstiene) y por último “Muere el Rey, muere el Papa, de Morir nadie se escapa”.

    Hay un libro excelente de ese gran escritor y periodista que fue Álvaro Cunqueiro (1911 – 1981) por cuyas venas corren todas las rías gallegas y “la cólera natural del español que exige la libertad de palabra”, como dijo Gracián. El libro al que me refiero es “La Cocina Cristiana de Occidente” al que suelo consultar cada vez que escribo una nota o doy una charla sobre cocina en monasterios, conventos o abadías, ya que Cunqueiro tiene un humor, una gracia y una manera de hacer malabares entre la imaginación y la realidad inigualable como lo demuestra en sus “Viajes Imaginarios y Reales”, “Fábulas y Leyendas de la Mar”, “Los Otros Caminos” y como prueba baste la introducción: dice en la “Cocina Cristiana…” “Aquí van sin orden ni concierto mis saberes del arte culinario, y de vinos y también mis invenciones, el gozo de imaginar a un duque de Berry en una galería comiendo una liebre que nunca comió”; me encanta ese desparpajo, es la diferencia entre un mero cronista y un artista, entre un turista y un viajador.

    “Todo lo coquinario y vinícola llega un momento en que tiene un aire sacro” y requiere “El silencio a la hora del almuerzo”, que es uno de los placeres de comer con uno mismo, durante los viajes (aclaro que me encanta comer con amigos) pero esa cena a la caída de la tarde en Islandia tan sólo con los langostinos el cordero el Cabernet Franc y la vela, o aquella otra a orillas del Titicaca con la llama de la vela reflejada en la ventana que a su vez reflejaba la ingesta de otra llama o esa inolvidable en el Burj Al Arab frente a la pecera donde el tiburón gambeteaba, satisfecho a sus indiferentes presas , esas cenas son sagradas. Concluye Cunqueiro la introducción citando a un amigo que le dice “Sin vino no hay cocina, pero sin cocina no hay salvación, ni en este mundo ni en el otro”.

    Una nota interesante de Cunqueiro que me dejó intrigado. Se refiere al Chimichurri, con el que a muchos les gusta saborizar las carnes, a mi me basta con dos vueltas de molino de pimienta negra, sin embargo el nombre me encanta y conozco la anécdota repetida hasta el cansancio sobre el escocés que visitando la Estancia San Martín en Cañuelas de Juan Manuel de Rosas con el objetivo de comprar reses, se queda casi un mes en el campo y un tanto cansado de comer todos los días carne y para variar carne, pide a los paisanos que le traigan laurel, vinagre, aceite, pimentón, ajo y lo que encontrasen, mezcla todo para saborizar su diaria ingesta y como el escocés se llamaba James Curry es decir le decían Jimmy, cada vez que a un peón le preguntaban qué es eso que le agregan al asado; con cierto pudor por no decir vergüenza respondían, “es una salsa de este hombre Chimi Curry que devino chimichurri, simpático pero nunca probado. Lo que dice Cunqueiro es lo siguiente “La cocina de los Hohenstauffen (la dinastía germánica que gobernó el Sacro Imperio Romano Germánico entre 1138 y 1254) es la cocina normanda de Sicilia…y alegraban sus graves asados con la vinagreta de laurel, esa invención de Palermo que aún hoy usa la gauchada en la pampa argentina para rociar el churrasco”, y me interesó porque, gran viajador, me fascina que nuestro chimichurri tan plebeyo y de alpargata tenga su cuna en la corte que un día lideró Federico I Barbarroja.

  • AMOR, TAL VEZ MAÑANA TE REGALE MI AUSENCIA.

    Cualquiera puede observar que las otrora formas de respeto institucional ya no existen: basta con escuchar los discursos del funcionario, que también con mi voto, ejerce la Presidencia de la Nación, dirigiéndose a cualquier auditorio donde se escucha “pelotudo, mierda humana, sorete, pedo de buzo, hijos de puta, corruptos ensobrados”. Se percibe como el lenguaje ha sido degradado a un cúmulo de escatologías sin límite. Por otra parte el Troleo generalizado en redes sociales donde la descalificación, la injuria, las ofensas y el descrédito son la forma aceptada de enfrentamiento. Las nuevas generaciones se debaten entre “fingir demencia” y “farmear aura”, gestos de zombies con intención de ocupar un espacio para influir en el mercado de la idiotez.

    En este panorama de desquicio generalizado, un amigo acuñó la frase que da título al artículo de hoy: “Tal vez mañana te regale mi ausencia”, dedicado a su amor, que me pareció digno verso tanguero, donde el amor va indisolublemente unido a la posibilidad de perderlo.

    Cuando en la década del 60 del siglo pasado comenzaba con mis amigos de la adolescencia los viajes a dedo por América, cada vez que decíamos que éramos argentinos, se producía una suerte de reconocimiento, nos hacían sentir que “éramos un ejemplo a seguir”, se escuchaba nuestro rock, se leían escritores argentinos, muchos chicos de ese tiempo aspiraban a hacer la Universidad en Buenos Aires o Córdoba. En fin nos hacían sentir que éramos un peso pesado, algo distinguido en América del Sur.

    Después el Cheguevarismo, la revolución armada, los curas villeros, Cuba, los Montoneros, el militarismo, el retorno de Perón, Isabelita y Lopecito y su triple A con sus más de mil asesinatos, Videla y Cia. y sus miles de torturados y desaparecidos, Malvinas, las buenísimas intencioines de Alfonsín, su actitud democrática, pero su incapacidad por mejorar la economía, los delirios de Primer Mundo del tandem Menem – Cavallo, la inoperancia de De la Rúa, los casinos de Duhalde, la turbamulta universitaria setentista, ya enriquecida burguesía pero con el chip de justicia social y derechos humanos, el Chavismo Madurito, un obispo villero jesuita y peronista a la cabeza de la Corte Vaticana, la rebelión del hijo de Franco Macri cuyo “Si se Puede”, siempre me pareció un grito adolescente, más que un proyecto político, el eterno retorno del peronismo con tintura K 70 y la puesta en la Rosada de poco más que un cafetero y su mesera, y la sorprendente llegada del outsider and sister, con equipo económico ex macrista reciclado.

    Lejos estoy de ser vidente, pero cada día que pasa me convenzo más que Milei llegó condicionado por un arreglo con el peronismo estilo Vila, Manzano, Filiberti, de Narvaez, Mazza y adlateres que más o menos dice “Mirá viejo te dejamos 4 años, hacé la tuya, poné la inflación en un cauce lógico, hacé los ajustes que no podemos hacer nosotros, sacanos a los zurdos K, cobrate tus servicios y cuando llegue el momento “VAMOS A VOLVER; VAMOS A VOLVER”. Ahora ni se te ocurra querer perpetuarte porque te vamos a tirar con todo. Creo que en ese momento estamos ahora; la nueva oligarquía consolidada, la reaparición caribeña de Mazza bajo el ala voladora de de Narvaez; troles de Cerimedo, el desgaste de la función pública, una población maltratada a más no poder, sin la euforia de la cuarta copa del mundo, con la posibilidad de un Trump perdedor, con un invierno sin sol y la próxima visita del sucesor de Bergoglio, creo que se sienten que ya han vuelto y muy pronto “nos regalarás tu ausencia”. Perdón, me corrijo, nunca se fueron: son el sistema, se eclipsaron un tiempito. Deseo con todas mis fuerzas estar “Farmeando Aura”.

  • OH, MY GOD I DIDN’T KNOW THAT!

    El otro día pasó por casa un primo de un amigo a traerme un libro que yo le había pedido, el libro es “The Goodman of Paris” que es “un tratado de moral y economía doméstica de un ciudadano de París, circa 1393, traducido por Eileen Power, cuyo título original es “Le Menagier de Paris”; su anónimo autor escribió el libro con el objeto de darle consejos (¿instrucciones?) a su joven esposa (20 años), (él 60) (ningún boludo el hombre). En esos tiempos era muy común dictarle instrucciones u órdenes a las esposas. La primera parte trata de costumbres, modos, religiosidad propios de la Edad Media; la segunda es un tratado de vida doméstica: la jardinería, la contratación de la servidumbre, la administración del hogar, la compra de los alimentos, la preparación de la comida, lo que parece que a la larga termina siendo un libro de cocina (aun no lo he leído) estimo que algo de las piruetas en la cama debe haber. Compré el libro porque quería ponerle cotidianeidad a la Edad Media ya que tenía que dar una charla sobre cocina medieval y necesitaba el contexto para completar la visión de las cocinas donde reinaba Guillaume Tirel, alias Taillevent (1310 – 1395) cocinero real, autor del primer libro de cocina en Francia “Le Viandier” de 1365 cuyos manuscritos había visto en la Biblioteca Nacional de París (recuerden que la imprenta se inventó en Alemania en 1434).

    Este primo, Francis, tipo muy simpático, conversamos de literatura, de historia, de economía, no podía creer que teníamos 2% de inflación por mes “How can you live?” y de futbol ya que había visto varios partidos del mundial, incluída la final, con sábana de Malvinas, llantos y empujones y me preguntó sobre los colores de nuestra bandera que parece que le gustaba mucho, yo devolví el halago diciéndole que a mi también me gustaba la de su país, por la historia que tiene su diseño y que discrepa de lo que a los estadounidenses les enseñan en el colegio, así como a nosotros nos cuentan que son los colores del cielo, bueno también nos cuentan que la inflación de julio empezó con “0,…”.

    Puso cara de sorpresa y me dijo lo clásico, las estrellas indican la Union de los estados: una estrella un estado y las franjas rojas y blancas; 13 en total; representan a las 13 colonias, que se independizan de Gran Bretaña.

    Entonces le conté la historia, que me había narrado un pastor anglicano, Horace Farrell, con quien me puse a conversar en la Catedral de Durham, que es una maravillosa expresión del arte normando construída entre 1093 y 1133, sobre los restos de una iglesia sajona; algo que parece haber sido muy común, Chartres, está construída sobre un templo druida y todas las iglesias del Cusco sobre antiguos templos Incas (porque señores Dios es uno solo y es Católico Apostólico y Romano , ¡cómo se atreven Druidas e Incas a llamar Dios a sus muñecos!). Fue Abadía Benedictina hasta 1541 y en ella está enterrado Beda el Venerable fallecido en 735, autor de “Historia eclesiástica del Pueblo Inglés” y maestro de Alcuino de York, que intentó en vano enseñarle a leer y escribir al Emperador Carlomagno.

    Este pastor, Horace Farrell me llevó a la inmensa cocina de la ex abadía y me comentó que en tiempos del Prior John Washington (1416 – 1446), antecesor del Presidente George Washington, había un pastelero que solía hacerle tortas al goloso Prior, con azúcar coloreada y que con franjas rojas y blancas decoraba sus pasteles, que reproducían el escudo de armas de los Washington con estrellas y franjas de esos colores, y a renglón seguido me llevó a una galería donde se ve el escudo de armas, que verdaderamente parece haber inspirado el diseño de la bandera de los Estados Unidos. Tal vez George Washington quiso ponerle un poco de humor después de tanta batalla por la libertad.

    El norteamericano sorprendido. Luego reflexionó, la verdad “I didn’t know it”, pero suena más lógico que poner las 13 colonias si era de ello de lo que nos estábamos liberando. But well life is very raro, todo raro.

  • POSTRE VIGILANTE

    Anselmo Brillat – Savarin (1755 – 1826) en los Aforismos del Catedrático de su “Fisiología del Gusto” (1825) dictamina que no hay postres sin quesos; lo dice con terminología propia de la época: “XIV. Postres sin queso son como una hermosa dama tuerta”. Brillat está diciendo que después de la ingesta de caldos, lípidos, salsas y variados etílicos, es bueno hacer una pausa, limpiar el paladar y luego dedicarse al sabor de la dulzura. Sin decirlo, también está explicándole a sus conciudadanos que Francia produce una inmensa variedad de quesos y es necesario venderlos, consumirlos porque las queserías distribuidas por todo el país emplean gente y son un motor importante de la economía. Muchos años después, el General De Gaulle exclama ante las críticas a su gobierno “¡Cómo pretenden que pueda gobernar un país con 288 variedades de quesos!”

    También es cierto que otros eran los ritmos de hace 200 años cuando Brillat publica su libro. Había más tiempo para gozar la mesa, conversar y después de un almuerzo con vinos, quesos y postre, café, cognac y un puro cubano, era casi necesario una siesta reparadora; al menos para el sector social al que el libro se dirigía. También había hambrunas en varios sectores y regiones, al igual que hoy en muchas geografías.

    Nuestro vigilante – me refiero al policía de la cuadra -, cuando lo había, simple custodio de nuestra tranquilidad, y suponiendo que hubiera sido él el creador de tan simple y audaz postre, como dice la leyenda urbana, que sin conocer la Fisiología del Gusto, sintetizó pragmáticamente el consejo del francés, con el postre que lleva el nombre del vigilador del barrio y en ese orden “Queso y Dulce”, después vendrá el gusto porque el compañero del queso sea batata o membrillo y aquí, como en todo la libertad individual es soberana.

  • SOPA DE LETRAS

    Si yo dijera después de un viaje a la India de seis meses, ¡qué ganas tengo de comer un asado!, todos los argentinos lo comprenderían. Ese deseo de la carne a la parrilla compartido, eso es amor a la pertenencia. Si en cambio yo dijera tan sólo “los fideítos de la abuela Ángela”, solamente mi hermana sabría y compartiría la misma memoria de los fideos cabello de angel de una sopa cocinada en cocina económica a leña de quebracho. De la misma manera, a las hijas de mi hermana les ha pasado con los tallarines con estofado de su abuela, es decir mi madre; porque la memoria también está compuesta de los sabores que despiertan la magia que a la larga es siempre la niñez.

    Si yo le hubiera dicho a mi abuela: “Encuentro una sopa y uso un cuchillo para abrirla a puñaladas”, seguramente se hubiera preocupado muy seriamente por mi salud mental y habría hablado con mis padres. Ángela murió antes que llegaran las Campbell a la Argentina, y ya le había costado aceptar cómo nos podía gustar una sopa salida de un sobre y un caldo de un cubo pequeño.

    El entrecomillado viene de la acción de un personaje de una novela que estoy leyendo y me hizo acordar a aquello de Isidore Ducasse,. Compte de Lautremont (1846 – 1870) que dice: “Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas”. Los niveles de comprensión de cualquier discurso no llegan a todos por igual, eso está claro: edad, cultura, gustos, clase social, situaciones particulares. Lo que sí comprendemos todos, es que algo no está funcionando con lógica cuando los representantes del pueblo reunidos en el Congreso Nacional reciben sueldos de varios millones de pesos, auto, chofer, pasajes de avión, cuando el 72 % de los representados según datos oficiales y del Instituto Gino Germani dicen que “7 de cada 10 trabajadores perciben un ingreao menor al millón de pesos”. Eso lo comprendemos todos, y los representantes calladitos, no sea cosa que alguien los confunda con una lata de Campbell y quiera abrirla como el personaje de la novela “Casa de Hojas” que estoy leyendo.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE, VIVIR NO LO ES

    Los griegos son los que generaron esta idea: es el viaje de Odiseo, es el camino del peregrino, son las caravanas de camellos por cualquier desierto, es la ruta de las especias, es la ruta de la seda, son los vikingos, son los viajes de Colón, de Magallanes y El Cano, de Vasco de Gama, del Capitán Cook es el viaje de los peregrinos a la Meca, a Santiago de Compostela es el periplo de los personajes de Joyce por Dublin y el viaje del propio James Joyce para hacerle decir a la lengua inglesa lo que el quiere hacerle decir hasta que lo consigue en el Finnegans Wake (el final del otra vez del despertar y del morir) razón por la que su novela (si es que es válido el término) comienza en la última página y continúa en la primera, en el más excelente ejemplo de lo que es la dialéctica.

    ¿Qué es el viaje? Por favor no confundir con vacaciones o turismo: todo muy bien, pero eso no es el viaje.

    El viaje es dejar la seguridad de la casa, de lo conocido, de la familia, del barrio, de la cultura, es despojarse de todo, es irse, es el viaje al interior de uno mismo, es el riesgo, la aventura, es meditar más, es amar más, es tal vez padecer más: es crecer. Haberse despojado de todo, abandonar lo no necesario, lo que ya no significa, para abrazar lo que importe y tal vez si uno es capaz de trasmitirlo, de contagiarlo, tal vez comprenda que MENOS ES MÁS, que es lo que hace a la diferencia entre el político y el artista.

  • CUATRO PREGUNTAS: EL MISMO DILEMA

    En 1603 con la tragedia “Hamlet” Shakespeare fue contundente “to be or not to be, that is the question” Hamlet Príncipe de Dinamarca,se enfrenta a la muerte de su padre, el Rey, por mano de su tío Claudio, que usurpa el trono y se casa con la viuda, la Reina Gertrudis .Una serie de sucesos que incluyen una obra de teatro que como caja china se interpone con la que el espectador está viendo y que reproduce los acontecimientos de la realidad dinamarquesa. La tragedia, como sabemos termina con la muerte de Claudio, Gertrudis y el propio Hamlet. El “to be” el vengador del honor de su padre, concluye con el “not to be” de los protagonistas.

    Segunda situación: Robert Stewart, II marqués de Londonderry, conocido como Lord Castlereagh (1769 – 1822), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido fue interrogado un día para que explicase como una isla tan pequeña se había convertido en el inmenso y poderoso Imperio Británico. El marqués, se paseó unos segundos hasta el ventanal de su despacho, miró caer la lluvia sobre el parque, giró su cabeza hacia su interlocutor lo enfocó con sus ojos celestes y muy flemáticamente dijo “Just Bluff”.

    Tercera situación: A mediados de los años 40, Alan Turing (1912 – 1954) se hizo la siguiente pregunta “Can machines think?”, era una pregunta retórica estaba convencido que sí, pero el mundo no estaba aún preparado para aceptarlo, entre otras razones por lo que denominó “la objeción teológica” que dice que el pensar es una función propia del hombre y de la mujer que Dios ha dado sólo a ellos y a ningún otra planta, animal o máquina. Dejaba la discusión para más adelante ya que por el momento la consideraba inútil, pero estaba seguro que para el fin del siglo XX hablar de ello sería lo normal y nadie se inmutaría.

    Hoy me pregunto y vengo observando por notas periodísticas, encuestas de opinión y lo que dice la calle y lo que se ve en los comercios y en los bolsillos, si este proceso que está llevando a cabo La Libertad Avanza tendrá un “Happy End” o será otro “not to be” y terminaremos nuevamente en un fracaso más. Entonces le pregunto a IA, porque Alan Turing tenía razón y hoy es habitual hacerlo y la misma contesta que parece no ser un Bluff como pensaba Castlereagh de cómo su pequeña isla había llegado a semejante imperio; pero me advierte que para que la baja de inflación, la eliminación del déficit fiscal y la estabilización del valor del peso sean duraderos deberíamos sostenerlo hasta 2030, entonces sí habremos conseguido cambiar el régimen económico argentino.

    Me voy a abstener de preguntar cuántos somos capaces de tener una paciencia de 4 años más, porque yo sigo observando que apenas el semáforo se pone amarillo, ya oigo las bocinas estridentes para que arranque, cosa que no hago porque el que quiere cruzar lo está haciendo a toda velocidad porque está cruzando en rojo.

  • AMOR, PASIÓN, FANATISMO

    Amo a ciertas personas, algunas actividades, hechos y cosas. Tengo pasión por la literatura, la filosofía, los viajes, la docencia. Sólo soy fanático de la libertad, fundamentalmente de la mía.

    Amo a la Argentina, mi país y también amo a Gran Bretaña.

    No comprendo el fanatismo nacional, es decir el nacionalismo. El nacionalismo pleno de emociones por lo general acompañado de la bendición de Dios y conmovedoras lágrimas.

    Con los campeonatos mundiales de futbol, el 9 de Julio, el aniversario de la muerte de José de San Martín o Malvinas que son los hitos de mayor “brote” de emoción nacional, me suelo poner de mal humor y cuando el sentimiento es nacional y popular y vuelve a aparecer Perón y el “pueblo unido jamás será vencido”, ahí el que se “brota” soy yo.

    En el Mundial de Futbol, miro todos los partidos de Argentina, me entusiasmo, me pongo muy alegre cuando gana y me deprime cuando pierde. En el recientemente finalizado, estaba convencido que le ganábamos a Inglaterra y puse que la final sería España y Argentina aunque el resultado que anoté fue el contrario al que al final terminó sucediendo. Me produce una inmensa alegría la hinchada de Bangladesh. El 9 de Julio lo vivo como un cumpleaños de todos nosotros juntos. San Martín, no comparto lo de que sea “el padre de la patria” pero le estoy agradecido.

    Malvinas, me parece el punto más conflictivo ya que amo el idioma inglés, la cultura inglesa, toda Gran Bretaña me parece una belleza y la ciudad de Londres es mi preferida entre las cientos de ciudades de los cuatro continentes que visité. Amo el silencio, sus parques, el barrio de South Kensington, donde viví 2 años, el pequeño pueblo de Rye en South Sussex con el Pub más antiguo del Reino Unido de 1420 “The Mermaid”, el castillo de Leeds, en Kent, las tiendas Harrods y Liberty, el cordero de Simpson’s, las ostras de Wilton’s, el desayuno del Claridge’s, The Prospect of Whitby, que es el Pub más antiguo de Londres, las ciudades de Oxford y Cambridge y en Escocia Edimburgo, Saint Andrews, Inverness y Roslin con su capilla misteriosa y bella de 1446 (Rosslyn Chapel).Tanto en nuestro país como en Inglaterra me siento en casa y at home respectivamente.

    Visité durante 8 días Malvinas en julio de 2017 por motivos absolutamente personales que nada tienen que ver con soberanía o nacionalismo. Necesitaba pensar en un lugar solitario donde estaba seguro no encontraría a ningún argentino y así fue: ese lugar de colisión de mis dos amores en guerra fue el lugar elegido para encontrar la resolución a algo que me inquietaba.

    “Si el nombre es arquetipo de la cosa, en el nombre de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo”, como ha escrito Borges. Yo llamo a las islas Las Falkinas que para mí es la síntesis de afecto, respeto, racionalidad, deseo, tradición. No soy ingenuo Falkinas es Antártida el continente virgen y objetivo del próximo conflicto mundial cuando caduque el Tratado Antártico.

    La sábana exhibida en el último Mundial de Futbol no me gustó y toda la emotividad nacional por haber derrotado a la selección del futbol de Inglaterra, vivida y propalada por la prensa como si hubiera sido la revancha de Malvinas me pareció infantil, absurda, fanática. Sí claro que viva la Patria. El día que argentinos y británicos nos refiramos a ellas como Las Falkinas – The Falkinas habremos crecido y derrotado al fanatismo que nos llevó a la guerra de un tal General Galtieri.

  • 007 / QUEER

    La grandeza de la palabra del Santo Padre era inversamente proporcional al tamaño de quien la pronunciaba. Ya en el Seminario había deslumbrado con su discurrir; luego como sacerdote fue amado por sus fieles. Como Obispo de Montpellier emocionaba hasta las lágrimas en sus homilías. Hubo un tiempo que la Iglesia Católica dudó en nombrarlo Cardenal, temía que la exposición pública lo colocase como blanco de caricaturas, chistes, groserías y hasta burlas, debido a su tamaño. Fue Cardenal y Notre Dame de París competía en cantidad de fieles con la plaza de San Pedro y quienes asistían a sus misas lo llamaban “el Santo”. Pierre Mersault, tal su nombre, medía 1.22 metros, padecía de enanismo: sus miembros eran pequeños, cara redonda en cabeza grande: las típicas múltiples afecciones de la acondroplasia, que son los trastornos genéticos que afectan el metabolismo. Fue elegido Papa y el mundo recuperó la fe. El New York Times lo llamaba “Little Big Man”.

    He puesto en orden las imágenes del sueño que tuve anoche. No los suelo recordar; es más me parece que sueño poco, pero dicen que no es así. Fue raro mi sueño, no tengo relación alguna con el mundo religioso; es más , me parece un resabio del pasado, lo asocio a la superstición y la magia; sin embargo creo en dios; mi definición: “Concepto ordenador de la sociedad, empleado por las autoridades de todos los tiempos de todos los estados nacionales del mundo”; igual soy profundamente respetuoso de las ignorancias ajenas; también tengo las mías. Más allá del extraño sueño, mientras tomaba café, leía y escribía, la pregunta se repetía ¿por qué una persona con enanismo no puede ocupar un cargo institucional de relevancia? Tendré que averiguarlo, (exhibo una de mis ignorancias).

    A las 22 horas, después de una larga jornada de lectura y escritura me puse a ver la película “Queer” es decir “Puto”, la obra de William Burroughs (1914 – 1997) publicada en 1985, película del italiano Luca Guadagnino (1971), estrenada en 2024, con Daniel Craig (1968) y Drew Starkey (1993). A Daniel Craig lo tenía como a uno de los seis James Bond que desde el legendario Sean Connery que lo interpretó durante 7 años y luego Roger Moore que lo hizo durante 22 años; Craig lo representó entre 2006 y 2021.

    Como detective Craig no me entusiasmó, como Puto, deslumbrante, una actuación, convincente en un México de 1950. Su personaje William Lee (William Burroughs) enamorado perdidamente de Eugen Allerton interpretado por Drew Starkey, brillante actor en un mundo de tequila, cocaína, heroína, ayaguasca, selva tropical con científica delirante, volando en la legendaria línea Panagra, cuando se fumaba en los aviones y los norteamericanos de la beat generation salían en busca de algo más, de lo otro, de lo prohibido.

    Los artículos de los diarios nombran a todos los políticos del mundo que pretenden conducirlo, esos que representan el “Poder”. Hablan en todos los idiomas de lo mismo. Decir, no dicen nada. Burroughs, Guadagnino y hasta el onírico enano “Little Big Man”, no sólo dicen, a mí al menos me conmueven.