Autor: alejandrofrango.com

  • ESPEJISMOS

    El sol que nace en la República Oriental del Uruguay y que al llegar al horizonte del Río de la Plata se nacionaliza argentino, hoy a las 7.13 am se veía desde el muelle de Pacheco estallando en tono naranja estilo vestimenta astronautas Artemis II, reflejado en 6 edificios de lo que se ve, desde aquí, de la ciudad de Buenos Aires de color oro; tan intenso era que de pronto, me pareció estar viendo el perfil de Dubai, con el exhuberante dorado árabe, que intenta emular, el habitante transitorio del salón Oval de la Casa Blanca.

    Este dorado oriental (lo digo ahora por el Uruguay) se veía en un edificio a la altura de Nuñez, en otro en el bajo Belgrano, en dos de Retiro y en dos de Puerto Madero y de pronto aquí, en el muelle a las 7.13 am, de este sábado de otoño, tengo por unos instantes la ilusión de estar en una Argentina donde el PBI anual por habitante es de U$S 50.000 y no de los famélicos 12.000 U$S que supimos conseguir, la inflación ronda el 1,5 % anual, el analfabetismo es del 0,01 %, el desempleo es 0, la jubilación mínima es de U$S 1.500, el salario inicial del trabajo menos calificado es de U$S 1.000, los docentes por 12 horas semanales cobran U$S 1.600, la mortalidad infantil es de 0,03 anual y el Presidente de la Nación inaugura el MUSEO DE LA VERGÜENZA, donde se exhiben maquetas y películas de las antiguas “villas miseria” que abundaron en el país por más de 80 años. Se lee en carteles de acceso a algunas salas “POBREZA NUNCA MÁS”, “SI LOS POBRES SON BIENVENIDOS EN EL REINO DEL SEÑOR, ALLÁ ÉL; NO LO SON EN ESTA SOCIEDAD”, “EDUCACIÓN Y TRABAJO =GRAN NACIÓN”, “NUNCA FUE POSIBLE QUE UN CAMELLO PASASE POR EL OJO DE UNA AGUJA”.

    Sigo en la bicicleta hasta Olivos y a mi regreso 7.39 am nuevamente en el muelle de Pacheco, el sol ya totalmente argentino no refleja en los cristales de los edificios que muestran su color gris. Llego a casa 7.55 am, recojo el diario que viene sábados y domingos. Voy leyendo la portada mientras entro la bici “Artemis II”, “Inflación en CABA 3% en marzo”, “El BCRA compró en un sólo día 457 millones de U$S (Y yo que pensé que lo iban a cerrar), “Agite en la interna del gobierno por la AFA”. “El informe Adorni no iría al Congreso”, “La muerte de Ángel, un caso que expone el drama de la infancia vulnerable”. Ducha, café, huevos revueltos, jugo de pomelos. Tengo sobre el escritorio las dos novelas y tres libros de cuentos de Samanta Schweblin (1978), sólo me faltan leer los dos últimos cuentos de “El Buen Mal” con el que acaba de ganar 1.000.000 de Euros otorgados por el premio Donoso. APLAUDO DE PIE. Comienzo luego a re leer toda la obra.

    La literatura sana, la realidad argentina enferma en la narración Nac & Pop, Radical, Macrista, Zurda y también en la Liberal Libertaria. ¿Qué queda? A ustedes no lo sé; a mi, la FICCIÓN que es la única verdad, no la realidad, estimado Aristóteles.

  • PIANO MAN POR PHONE MAN

    La leyenda de Adán postula a un primer humano sin ombligo; si hoy tuviéramos que hablar de un nuevo Adán; representativo de la era en que vivimos, nos sería muy dificil encontrar a alguien sin estar sujeto (¿preso?) por el cordón umbilical a su celular. Salgo todos los días en primavera y verano a las 6 am en bicicleta y recorro la costa del Río de la Plata; un trayecto de 10 kilómetros entre los partidos de San Isidro y Vicente López. En otoño e invierno salgo un poco más tarde y sólo interrumpo esta rutina cuando llueve. Más allá del ejercicio que considero saludable físicamente, es también bueno para la felicidad: silencio, sólo pájaros, algún gallo, cantor, el movimiento de las olas cuando sopla el viento que agita además la profusa vegetación costera. El duelo entre la luna que se oculta y el sol que asoma en el fondo y que a mi me da siempre la sensación que aparece en la costa uruguaya. Las luces de la ciudad de Buenos Aires, desde el muelle de Pacheco, el despegar de los aviones desde Aeroparque y las luces delanteras que iluminan la ruta aerea; desde las profundidades del Delta los enormes cargueros rumbo al mar. Ya pasando la calle Paraná, la cantidad de pescadores que compiten con los que tiran sus líneas desde el muelle que acabo de nombrar.

    Me impresiona la cantidad de gente que mira la pantalla de su celular,en vez de gozar de la naturaleza. Estimo que han de ser gente muy importante ya que no paran de estar conectados: los que caminan, los que corren, los que pasean al perro, los que van en bici y los que pescan. O tal vez sea simple adicción, la imposibilidad de no entender el mundo sin mirar la pantallita.

    Billy Joel en su composición musical “Piano Man” tenía un verso que me encantó desde la primera vez que los escuché: describía a un solitario apoyado en la barra de un bar “Making love to his tonic & gin” y yo veía a un solitario meditando frente a un inagotable y demorado vaso que se volvía a llenar, hasta que el bar tender apagaba las luces, cerraba y el solitario se metía en el lento amanecer de la ciudad. Hoy ese verso habría que cambiarlo por “Making love to his I Phone & Samsung”, como lírica me agrada más la de Joel y como actitud prefiero un baño de naturaleza en el silencio del amanecer. Después, si claro, llego a casa me ducho, café huevos revueltos, jugo de pomelo, y leo los mensajes.

  • DOLLAR – DÓLAR

    “Dollar”, así se escribe en inglés. Dolar, en castellano (tal vez se podría decir en “argentino”, por nuestra adicción al mismo).

    Los dólares al que los argentinos nos aferramos como seguro de vida siguen durmiendo una siesta eterna en nuestros colchones, es decir siguen siendo “Dollars”. Ayer, 9 de abril se cumplieron dos meses de la entrada en vigencia de la LEY DE INOCENCIA FISCAL; me cuenta un amigo que es economista que 770 millones de “Dollars” (los del colchón) pasaron a ser “Dólares” (los que fueron depositados en los bancos) y que en el mismo período más de 4000 millones de “Dollars” (los emitidos por la Reserva Federal) pasaron a reforzar el relleno de los colchones argentinos.

    No soy economista, soy filósofo, es decir no tengo plata. Tener o hacer plata requiere tanta inteligencia, dedicación y tiempo como leer, subrayar, releer y exponer los 6000 libros que pueblan mi biblioteca. Aclaro que nada tengo en contra de los ricos, quiero y respeto a amigos que son economistas, empresarios, abogados, otros que tienen o arriendan campos, con el mismo cariño que tengo por otros que son poetas, libreros, cocineros, profesores de filosofía y literatura y algunos delirantes inclasificables. Mi filtro tiene que ver con el sentir, no con el tener; con calidad humana, no con status económico. Salvo que uno sea un rico heredero (no ha sido mi caso) y se haya inclinado por la filosofía; todo filósofo sabe desde el momento de seguir su vocación, que tanto en Argentina, Inglaterra o Rumania, en el siglo III AC, en el XVII y en el XXI no tendrá plata, tendrá libros, tiempo para pensar (el famoso ocio opuesto al neg – ocio). En el poco usual caso de haber sido un rico heredero como fue lo acontecido con Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951) heredero junto a sus hermanas de la segunda fortuna (verdaderamente cuantiosa) del Imperio Austro – Húngaro; como (creo) que corresponde a quien se dedica a filosofar, regaló su parte a sus hermanas, solicitó y obtuvo una beca en Cambridge y vivió toda su vida con una magra suma de dinero y en casas humildes y la última casi mísera. Pensar y escribir el”Tractatus Lógico Filosófico”, “Las Investigaciones Filosóficas”, los “Cuadernos “Azul y Marrón””, “Sobre la Certeza” y todos sus fragmentos agrupados en “Zettel”, asumir su homosexualidad en el tiempo que le tocó implican “sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas”.

    Me suelo preguntar por qué nos inclinamos por el “Dollar” y no lo transformamos en dólares. Creo que porque no nos creemos los unos a los otros, que es una manera de no querernos como nación, es decir como entidad colectiva; siempre tengo la sensación de que somos 47 millones de “hijos únicos”. No hemos sabido, en estos poco más de 200 años de vida como nación independiente, crear un sentido de comunidad y creo que esto nos viene desde nuestro origen cuando confundimos los conceptos de Autoridad y de Autocracia. Se es autoridad cuando uno es respetado por su sapiencia, por su conducta, por su don de gentes, por su destreza en alguna actividad, es decir por sus VIRTUDES y esto vale en primer término para quien ejerce el poder público, desde la Primera Magistratura hasta el agente de policía. La autoridad debe saber, que su conducta es siempre ejemplarizadora.

    Es en cambio autocrático, quien pretende ejercer el poder por la fuerza del temor. El miedo no es respeto, es generar obediencia por amenazas. Esto nos lleva a nuestros orígenes. Vengo sosteniendo que el verdadero “padre de la patria es el Brigadier General Juan Manuel de Rosas”, quien sólo aceptó ser gobernante si y sólo si se le confería la suma del poder público; ese no es un origen democrático, es autoritario y al autoritario no se lo respeta por virtuoso, se lo obedece por temor al castigo, se le teme o se le adula. Rosas gobernó durante los primeros 22 años de vida independiente, con los jueces de paz rurales (suerte de comisarios del régimen), con la mazorca (fuerza policial carente de estatutos) con tortuosos castigos corporales. Al jefe se le obedece, no se le discute, o en su defecto se lo adula. Perón fue así, Néstor Kirchner fue así, Cristina Fernández fue así, Milei es así, Karina es EL JEFE. Los barones del conurbano, los delatores de manzana, las unidades básicas fueron parte constitutiva de la creación de poder del peronismo; la copia urbana de los jueces de paz del rosismo; los influencers libertarios son la novísima expresión de lo mismo.

    LEY DE INOCENCIA FISCAL: Yo te declaro inocente; seguimos pues en el autoritarismo. Confianza, no perdones, confianza no amenazas. El cambio cultural, absolutamente necesario, querido y votado requiere de formas culturales diferentes: periodistas ensobrados, econochantas, “cagar a patadas en el culo”, kukas y otros epítetos son más de lo mismo, eso no hará que transformemos los “Dollars” en dólares. Eso sólo genera obsecuentes acríticos de un signo opuesto al anterior. Todos esos diputados y diputadas, senadores y senadoras que en programas de televisión por lo general a los gritos alaban al Presidente Milei, son idénticos a los kirchneristas alabando a su patrona. La obsecuencia no genera confianza, sólo alimenta escepticismo. El orden social es una maravilla, el caos el espanto. El problema que se percibe es que resolver esto llevará al menos 12 años, pero actitudes como la del Jefe de Gabinete de Ministros son las mismas de los personajes de la gestióin anterior y nos retrotraen al tiempo de Alberto Fernández.

    Es bueno recordar que la verdad libera; la euforia triunfalista es más de lo mismo. Al menos 12 años de austeridad, seducción, educación, respeto, ejemplaridad, equilibrio fiscal y social. DECENCIA. NO LOS VOTAMOS PARA QUE SE COMPREN CASAS, SINO PARA QUE LOS QUE NO LA TIENEN PUEDAN COMPRARLA CON SU TRABAJO.

  • SUEÑO DE UNA NOCHE DE OTOÑO

    Sale una mujer joven, muy bella vestida estilo Belle Epoque con un largo foulard de seda que toca el suelo de la Pizzería Pirilo de Defensa 821, San Telmo, sube a un MG rojo, al volante James Joyce, arranca el auto y gira en Av. Independencia hacia 9 de Julio. La Avenida es una extraña mezcla de Buenos Aires y New York, ya que entre los clásicos edificios porteños distingo el local de la librería “Kitchen, Arts & Letters” en el 1435 de Lexington Av. y a los pocos metros Fanelli Café de Mercer y Prince en el Soho. Atiende la librería Marcel Proust y detrás de la barra de Fanelli está Ronald Reagan tirando una larger y se la ve a Margaret Thatcher con delantal de mesera llevando dos platos a una de las mesas. La bella mujer del MG saluda, el auto frena y al arrancar el foulard de la señora se enrosca en la rueda y la estrangula, se cae muerta y Joyce dice “Isadora is dead”.

    Al despertar me pregunto qué tendra que ver conmigo Isadora, cuya historia conocía por mi abuela que la había ido a ver bailar al teatro, pero cuyo apellido no recordaba. Pregunto a IA y sale la biografía de Isadora Duncan (1877 – 1927) que nació en San Francisco, California, el padre abandona a la familia siendo ella muy pequeña, se van a vivir a Chicago y a los 17 años se va a New York, parece que de chica estaba obsesionada con el mar y pasaba horas en la playa mirando el movimiento de las olas y bailaba a su ritmo. Estudia baile y parece que fue excelente. Mujer hiper independiente, pensaba que el matrimonio esclaviza y que ella no pertenece más que a sí misma. Habitó cuanta cama encontró poblada por mujer o varón desnudo, tuvo dos niños, una hija con el escenógrafo Gordon Craig a la que llamaron Dreider y un hijo de nombre Patrick con Paris Singer (millonario hijo de las máquinas de coser). Vivió en París y un día el chofer que llevaba a sus adorados hijos a Versailles, hizo una mala maniobra, el auto cayó al Sena y los niños de 5 y 3 años mueren ahogados en 1913 y los lloró el resto de su vida que entró en una decadencia de alcohol y drogas. Vino a Buenos Aires y fue por eso que mi abuela que la fue a ver bailar al teatro nos contó la historia, que parece que fue extraña ya que no fue muy aplaudida y la Duncan se acercó al borde del escenario y les gritó “Es que ustedes son unos negros”, cosa que irritó a mi abuela que exclamó en su narración “Tilinga Conchuda”, y se sonrojó al decirlo y a nosotros nos causó una enorme gracia, escuchando a nuestra abuela diciendo “conchuda”. La Duncan se va a Moscú en 1905, se emociona con el comunismo y la lucha de clases, y la revolución de 1917, se casa con Sergei Esenin, poeta, en 1922 que a los pocos años se suicida ahorcándose. Ella en 1927 al subir a un descapotable que no era un MG al volante del cual no estaba James Joyce sino Benoit Falchetto, y no era en San Telmo sino en Niza muere estrangulada por su largo foulard.

    Los sueños son lo que son, tienen su propia lógica, son entidades tan extrañas como nosotros, pero que Joyce, Proust, Isadora, mi abuela Ángela, la Pizzería Pirilo que cocina esa maravillosa pizza, ancha,”canchera”, grasosa con fainá y se come con un tinto de parado, Kitchen, Arts & Letters especialista en libros de cocina, gastrosofía y el buen yantar, y el café pub Fanelli con excelentes hamburguesas y una increible sopa de cebolla regenteado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher estuvieran todos juntos ahí en mi cabeza me pareció muy raro, aunque últimamente las rarezas, al menos a mi, me superan, que el Presidente de la democracia más antigua de la modernidad haya apoyado al final de su primera presidencia ese asalto al Capitolio, haya sido reelegido, se crea Jesucristo, secuestre a un Presidente de mierda en Venezuela, proclame un ultimatum para hacer desaparecer a la civilización persa de más de 2500 años; y que aquí el Jefe de Gabinete de Ministros dando lecciones de moral al mismo tiempo que está robando dineros públicos, que un Ministro de Economía quiera “cagar a patadas en el culo a sus críticos” y que todo siga como si nada. En fin prefiero mirar la trayectoria de Artemis II, acompañado de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd (1973) o deleitarme con La Vida Secreta de las Abejas un documental del National Geographic, narrada por el explorador Bertie Gregory, que trasmite pasión, ternura y verdad, mis lecturas, el silencio porque la realidad narrada por los políticos da ASCO, repugna y deseo y espero que un foulard gigante los ahorque a todos sin excepción, o mejor aún que una pitón como la que vi en Shri Lanka los asfixie y luego se los trague. Lo lamento por la pitón que tenga que engullir tanta mierda.

  • SIGNIFICADO Y SIGNIFICANTE

    Es un clásico de los economistas repetir la sentencia que se le atribuye a Paul Samuelson, que dice algo así como “Hay paises desarrollados, subdesarrollados, Japón y Argentina”, donde Japón carente de tierra, hiperpoblado, derrotado en la Segunda Guerra Mundial y único país receptor de dos bombazos atómicos, se repuso y es una de las cinco economías más prósperas del mundo y donde la Argentina, plena de recursos naturales, clima benigno, con inmensos territorios fértiles, y abundante en minerales, que tiene todo para ser un país de avanzada está constantemente en crisis económica y al borde del precipicio.

    Leo a Roland Barthes “El Imperio de los Signos”, donde cuenta su experiencia en Japón al que llama “el país de los signos; de la escritura” y agrega “pero lo que ese lenguaje “habla” es el vacío”. De Tokio afirma “Todo como en Tokio gira en torno a un centro, pero ese centro está vacío”. Me deja pensando. Ferdinand de Saussure (1857 – 1913) da como componentes del signo lingüístico al “significante” y al “significado”.

    El SIGNIFICANTE es la forma física, ya sea sonido o letra es decir la palabra hablada o escrita digamos “FLOR”.

    El SIGNIFICADO es la idea mental de la “FLOR”, pétalos, tallo, hojas, perfume, ramo, jardín.

    JAPÓN, es el significante al que según Barthes le atribuye el significado de “estar vacío, de huir, donde no hay dios, ni verdad ni moral”

    Siendo argentino y habiéndo sido tocado por Samuelson hago mi “tendenciosa” y “gorila” interpretación.

    El SIGNIFICANTE es “PERONISMO”, 80 años en el poder, al punto que los adictos al mismo afirman “todos somos peronistas”.

    El SIGNIFICADO es Perón, Eva, sindicatos, montoneros, Cámpora, López Rega, Isabelita, Triple A, Curas Villeros, Duhalde, Menem, Néstor y Cristina Kirchner, Papa Francisco, pueblo, pobres, multimillonarios progres con cuentas en la capital del “imperio”, son tantos y tan contradictorios los significados, que hacen del acto del conocimiento algo laberíntico, de difícil definición y uno sospecha que ya ni hay objeto por conocer.

    Se me ocurre que tal vez tantos significados nos han dejado vacíos, con lo cual nos igualamos a Japón (el vacío) Barthiano, en fin los extremos siempre a la larga se tocan. Está en nosotros colmarlo de ideas, oportunidades, logros y prosperidad.

  • TENGO UNA GRAN DUDA

    Vengo barruntando; que para mí es previo al pensar; pero me viene carcomiendo la cabeza. Me encanta vivir en un mundo informado, que haya libertad de prensa y lo que voy a escribir a continuación es una pregunta, no una afirmación. Me ha conmovido el asesinato en la Provincia de Santa Fé de un chico de 13 años por otro de 15. Me vengo preguntando si los padres que vieron la película “Adolescencia”, además de quedar consternados, ¿qué conducta modificaron frente a sus hijos? o tan sólo lo tomaron como una película de terror, o como la guerra en Ucrania o Irán, o como una noticia más que presenta novedades, cambios. ¿Vieron esa película con lo hijos o éstos la vieron en su celular encerrados en sus cuartos? ¿Pudo alguno, dolido, menoscabado, haber visto la película y salir preparado a llevarla a la vida real como sucedió en San Cristobal? Hay veces que me sucede que el exceso de información me hace barruntar que nos perdemos en una selva tan colmada de vegetación que nos cuesta distinguir entre la orquídea y la ortiga. Es como el exceso de conciencia que nos impide movernos con espontaneidad. Hay un clásico relato del encuentro entre una hormiga y un cienpies. La hormiga ve bailar a un cienpies que se mueve al ritmo del reguetón con una destreza admirable y le pregunta ¿cómo lo haces?, yo con tres pares de patas me trabo toda y vos con 50 pares das cátedra, es increíble. El cienpies comienza a prestar atención a sus pasos y pierde el ritmo, se le enredan las patas, cae, no se levanta y muere.

    No sé , mi duda sigue.

    Barruntar: conjeturar, presentir, prever, intuir basado en señales, indicios, corazonadas en general con connotaciones hacia un resultado negativo.

    Debo reconocer que con usuario, contraseña, código, token, alias, QR, la espontaneidad está tan fuera de la realidad como la inocencia. Pero sigo dudando.

  • FRAGMENTOS DE UN DISCURSO DIARIO

    Comenzó el día con el llamado de un querido amigo residente en Leipzig, ciudad que fue fundamental para el inicio de la madurez de Nietzsche, en tanto que ahí empezó a construir su identidad filosófica. Entre otras cosas, mi amigo me preguntó si había leído “Fragmentos de un Discurso Amoroso” de Roland Barthes (1915 – .1980). Mi respuesta afirmativa fue seguida de un comentario sobre sus temas, su vida privada (vivió con su madre hasta que ella murió) y su propia y peculiar muerte, atropellado por una furgoneta de una lavandería a la salida del College de France. Después mi amigo siguió con su “running” y yo salí a buscar a mi sobrina Camila que deseaba retirar unos instrumentos musicales de la casa de una colega (es musicóloga). Mientras esperaba abrí “El Discurso Amoroso” y subrayé dos notas, la primera una referencia a “La Carte du Tendre” de Magdeleine de Scudery (1607 – 1701) que a Barthes le servía para sostener un aspecto de su Discurso y a mi me fue útil para expresar la creación de la “mousse” juntamente con la obra “Las Preciosas Ridículas” de Moliere y el discurso cartesiano de Res cogitans y Res extensa (la mente y el cuerpo) cuando yo era titular de la cátedra de “Gastrosofía”. La segunda “El dis- cursus amoroso no es dialéctico; gira como un calendario perpetuo, como una enciclopedia de la cultura afectiva (en el enamorado hay algo de Bouvard y Pecuchet”).

    Las musicólogas se despidieron con un interminable abrazo. Mi periplo siguió hasta la gomeria, ya que el día anterior había tenido una pinchadura en una rueda y debía emparcharla para tener el auxilio en condiciones. Miré con atención el trabajo del gomero, que lo hacía silbando y cada tanto conversando con otro operario a su lado y mi cabeza estaba ya pensando en que al llegar a casa debía releer parte de Bouvard y Pecuchet, acompañado de “Vindicación de Bouvard y Pecuchet”, y “Flaubert y su destino ejemplar”, los dos ensayos de Borges que están en “Discusión” y re leer “El Loro de Flaubert” de Julian Barnes (1946) que tengo en inglés, muy anotado. Pasé luego por la verdulería a comprar lechuga, tomates y zanahorias para una ensalada para acompañar un filete de merluza espléndido, para mi almuerzo, observé con atención como uno de los empleados retiraba fruta pasada y la separaba para dársela a una señora y sus niños mendicantes, y como otro acomodaba las berenjenas en una pirámide violacea que nada tenía que envidiarle a la de Keops y volví, mientras observaba, a pensar en “El Discurso Amoroso” y en lo no dialéctico de los personajes de Flaubert. Fui luego hasta la panadería que hace unas facturas de manteca muy exquisitas y vi con que delicadeza la empleada acomodaba las seis pedidas, en una caja con tan buen criterio para que la crema pastelera de unas no tiñeran de amarillo al rojo membrillo de otras más pequeñas y mientras esto sucedía mi cabeza fue ordenándose: ni las musicólogas, ni los gomeros, ni los verduleros, ni la panadera tenían la menor idea de los señores Bouvard, Pecuchet, Barthes, Barnes, tal vez Flaubert y Borges y Barthes las musicólogas sí, y mucho menos que yo dedicase gran parte de la tarde a estudiar, pensar y escribir sobre ellos. En casa leí una nota sobre el estado de la economía nacional, que me dejó preocupado y me metí de lleno en la tarea. Leí con detenimiento el capítulo VIII de Bouvard y Pecuchet y pasé luego al inconcluso capítulo X con aquello de “Compran libros, lápices, goma de pegar, raspadores etc. Se ponen a copiar”. Me surgió la idea que el “Diccionario de las Ideas Recibidas” con que Flaubert da por terminada su carrera literaria, le pudo haber servido de inspiración a Roland Barthes para sus famosas “Figuras”, con su didáctica explicación al comienzo del libro “Lo que se lee a la cabeza de cada figura no es su definición, es su argumento. Argumentum: exposición, relato, sumario, pequeño drama, historia inventada; yo agrego: instrumento de distanciación, pancarta, a lo Brecht” y su brillante “Orden” y “Referencias”. A esta altura mi alegría era intensa y para festejarme, muy frío Chardonnay, filete de merluza, ensalada, aceite de oliva, mostaza de Dijon, limón. Ciruelas de postre. Café, Trabajo.

    Busqué “Flaubert’s Parrot “de Julian Barnes y después de volver a leer los dos primeros capítulos, recordé una entrevista en el suplemento “Ideas” de La Nación en función de su último libro “Despedida”, ya que dice que acaba de cumplir en enero pasado sus 80 años y con este libro termina su tarea: The End. Es curioso yo en dos días estoy cumpliendo mis primeros 78 y si bien es cierto que me da vértigo, estoy escribiendo para publicar mi primer libro “Ornitorrancia” (hay veces que me siento tan raro como un ornitorrinco, pero casi siempre he llegado tarde a casi todo, pero el “casi” es para el “siempre tarde”, no para el “llegar”, porque llegar, llego).

    Apunté en una hoja, las hiper subrayadas opiniones de Borges, que siempre (esta vez sin casi, llega en mi ayuda): “Flaubert fue el primer Adán de una especie nueva: la del hombre de letras como sacerdote, como asceta y casi como martir”. “Flaubert el primero en dedicarse a la creación de una obra puramente estética en prosa. La prosa ha nacido ayer, es posterior a la lírica. Las combinaciones de la métrica se han agotado, no así las de la prosa. La novela espera a su Homero”. Cita Borges a Emile Faguet que en 1899 dice “..dos protagonistas que no se complementan ni se oponen y cuya dualidad no para de ser un artificio verbal”. Borges, nuevamente “Swift para escarnecer los anhelos de la humanidad lo atribuyó a pigmeos y simios. Flaubert a dos sujetos grotescos. Si la historia universal es la historia de Bouvard y Pecuchet todo lo que la integra es ridículo y deleznable”. Deseo recordarles a quienes no han leído Bouvard y Pecuchet, que eran dos copistas que se hacen amigos, uno de ellos recibe una herencia, dejan su trabajo, se van al campo, durante 20 años prueban todo: ciencia, filosofía, artes, historia, religión, agronomía, jardinería, anatomía, literatura, gimnasia, pedagogía; hartos de fracasar vuelven a copiar.

    Concluyo por hoy: la política argentina tampoco tiene polos dialécticos: lo dicho por Faguet es aplicable a Cristina Fernández y a Javier Milei, son Bouvard y Pecuchet, les dejo a ellos la elección de elegir quien de los dos es cada uno, pero perdón a ambos los creo ignorantes de Flaubert, de Barnes, de Barthes y de Borges y a mí ni me leyeron.

  • TREN AL SUR (Cuento)

    Era una de esas lluvias parecidas a los matrimonios sin amor, estaba pero no se sentía. Las gotas caían lenta y espaciadamente: llegaban como si estuvieran sostenidas por hilos invisibles.

    El tren había partido de Constitución en punto, como corresponde a la estrategia de la empresa adjudicataria de la reciente privatización: puntualidad, limpieza, no se fuma, vigilancia, los pasajeros no son usuarios, son clientes. Mi destino era Temperley donde debía dar una charla sobre Cortázar. El tren se detuvo en Gerli, ahí las nubes habían dicho “aflojale que colea” y se descargó una lluvia pertinaz, insistente y urgente. Tuve la sensación que el tren permanecía detenido más de lo que correspondía, a lo que se sumó una conversación, un intercambio de palabras, un racimo de guardas, un pequeño batallón de guardias de seguridad , a lo que siguió una elevación del tono de voz de algunos pasajeros arremolinados en torno a los representantes de la autoridad empresaria y a un muchacho empapado, alto, flaco, con cara de niño, encorvado ante la bicicleta que trataba de desarmar con un par de pinzas que sacó de un bolso.

    • Este no es el lugar de las bicicletas.
    • Pero el furgón está lleno.
    • Puede usted lastimar a alguna persona.
    • Pero es que no hay lugar.
    • Está usted demorando un servicio público.
    • (Cortala botón)
    • Detenener un servicio público es delito.
    • (Quedaron muchos sin laburo para que vos puedas morfar, vigilante).
    • Se baja.
    • La bici ya está desarmada, ves.
    • No me tutee, se baja o llamo a la policía.
    • Ves, ya está, las ruedas las apoyo aquí.

    Yo , ya estaba llegando tarde a la charla.

    Siguió un rato la discusión entre los guardas, el muchacho y algunos pasajeros; pero como casi todo lo que nos pasa; el tren arrancó, el muchacho bajó en Banfield. Mientras aceleraba el paso: el horario, la vida, “el dentífrico comilfó, el dentífrico que no puede borrar el sueño sobre Paco”, y llegué sólo cinco minutos tarde y aún tuve que esperar.

    Durante el viaje de regreso, quise ya estar con Paula, contarle lo que había pasado, deseaba tenerla a mi lado, mirarla, tocarla. Al pasar por Banfield pensé en Cortázar, supuse que le hubiera encantado esa intervención popular frente a la privatización del tren que tantas veces debió haber tomado y cuyo reflejo en un cristal en el mondrianesco subte de París pudo haberle inspirado “Manuscrito hallado en un bolsillo”. El lado de acá reflejado en el lado de allá volvía en el tren al sur con el muchacho que a lo mejor nunca leería a Cortázar pero que tal vez buscaría a su Maga en alguna esquina empapada de Banfield que fuera uno a saber qué mandala o rayuela terminaría de cerrar.

    A la noche Paula se levantó. Sus movimientos me despertaron. La busqué; fumaba desnuda sentada en el piso, frente al balcón del living. Seguía lloviendo, Paula lloraba, la abracé, la acaricié, no quise preguntarle que le pasaba. La besé y se dejó besar y después nos besamos y nos quedamos abrazados tendidos en el piso. La volví a besar y le comenté que Cortázar se quejaba porque nunca había podido escribir la palabra “concha”. Hubo un largo silencio. Paula me abrazó y me besó y me dijo que me amaba, que pasara lo que pasase, ella siempre iba a estar a mi lado y que no importaba que uno en Berlín o Ushuaia, o a la vuelta de casa se acostase con otro u otra, que la fidelidad era algo más trascendente que una calentura momentánea y nos volvimos a besar y no sé por qué, dije,”life is something that happens, only once”.

    En el desayuno Paula me contó que había soñado con Ezequiel, que había sido su mejor amigo y que había muerto escalando el Aconcagua, y que a pesar que siempre se habían amado, nunca habían hecho el amor, pero que esa noche cuando se había despertado, sí, lo había sentido dentro de su cuerpo y se había excitado y lo amó y se entregó entera a él y que él la había amado en nuestra cama y yo supe que sí, que era verdad, que de alguna forma, ahí pero donde como, de una manera distinta a como estamos vivos nosotros, Cortázar y todos los que se bajaron en una estación anterior, también estaban vivos.

  • NO CREO

    Debe haber sido a los 14 ó 15 años cuando rezando El Credo en una misa a la que asistía por costumbre y donde me aburría, que me pregunté si yo creía lo que estaba diciendo; realmente “Creo en Dios Todopoderoso”, la verdad NO; “Creador del Cielo y de la Tierra” y NO y así con las consignas que como un mantra todos repetían a coro; sí en cambio creía que un tal Jesucristo “padeció bajo el poder de Poncio Pilatos y sí creía que “fue crucificado, muerto y sepultado”. Debo haber tardado un año en verbalizarlo y le dije a mi madre que no iría más a misa, que la verdad yo no creía que la religión fuera importante para mí, que la sentía como una tradición de Occidente, al que pertenezco con gusto, pero no como una vocación personal. No hubo problema y me encantó que no lo hubiera.

    Yo sin embargo creo en “Dios”, es verdad que es omnipresente, hay iglesias, capillas, catedrales, monasterios, sinagogas, templos, mezquitas por todas partes, los presidentes juran por Dios; el escudo de Gran Bretaña reza “Dieu et mon Droit”; las Constituciones de muchas naciones dicen Dios, fuente de toda razón y justicia y reservan el juicio sobre las acciones privadas de los ciudadanos a Dios y las mismas quedan exentas de la autoridad de los magistrados. La potencia económica número uno, deja en claro que en cada billete que emite se dice “IN GOD WE TRUST”, es obvio el que se reconoce ateo no entiende la realidad. Dicho esto definamos Dios: Concepto ordenador de la sociedad. Su majestad el Rey se arrodilla ante Dios, es la manera de indicar al conde y su chofer, al caballero y al caballerizo, al pescador y al ascensorista que así como su majestad se inclina, los súbditos harán lo mismo ante el Rey. En los 68 países que he visitado hasta ahora, hay Dios, cuya representación en India se parece a los hindúes, con los que uno se topa en las calles; en Oriente tiene ojos rasgados; es rubio y de ojos celestes entre los nórdicos; la imagen de Cristo se parece más a un ario europeo que a un semita de Jerusalén, entre los pueblos de raza de color negro es negro y entre los pieles rojas supongo que no sería parecido a un japonés.

    A los que no soporto es a los que te dicen “yo soy agnóstico”, son los peores, son NO pero SÍ, por las dudas, dejan la puerta abierta son híbridos, son hipócritas, me hacen acordar a los que llaman “yanquis” a los norteamericanos e Imperio a Estados Unidos, pero tienen su dinero en Wall Street o Suiza y casas de veraneo en Miami, son esos, individuos no de izquierda; con los que es interesante conversar; sino “zurdos”, progres y algunos coronan su confesión diciendo y peronista. En ese momento yo me hago romano y digo “Crucificalos”.

  • CROSS ROADS (cuento)

    Salimos al ruido de la avenida Corrientes y nos metimos en la pizzería. Después de pedir nos quedamos en silencio. Marina mira hacia la calle y hace que se distrae mirando pasar a la gente. Pero yo sé en qué está pensando, yo también estoy pensando lo mismo. Todo es por esta puta película que acabamos de ver.

    El tipo un degenerado: alcohólico mal, le daba a la maría y a la coca todo el tiempo, y la mina otra loca; se calentaba viéndolo a su marido cogiendo con otra. Y la hija flor de puta también; y aquí es donde yo me pongo a recordar a Susana y sé que Marina no ha dejado de pensar en ella todo el tiempo.

    Al final lo único que tiene de bueno la película es el camión. Un Mack. Yo con uno de esos soy Gardel: cabina tapizada en cuero, parlantes a mil, GPS, teléfono, heladera, cama doble con TV color: así cualquiera. Yo tiraba a la mierda ese Ratón Mickey que llevaba colgando en el espejo y ponía la foto del Mudo y los banderines de River que tengo en el 1114 y lo levantaba hasta 140 y le metía pata y llegaba en un tiro a Comodoro Rivadavia. El 1114 es un fierro, pero pobrecito ya no da más.

    Le acaricio las manos a Marina; las tiene húmedas. Cuando anda con la angustia se le ponen mojadas, como aquel día de la pelea en que Susana dejó la casa y no supimos más de ella. Fue por Basilio; si hasta tuvimos que dejar Dock Sud y mudarnos a La Boca. Basilio recién salía de la cárcel; yo le pedí a Susana que no se acercara a él, le advertí que era mal bicho, que andaba con otras minas, que había sido cana y que traficaba; por eso cuando la vi salir de la casa de él, no pude con mi genio y la eché.

    Desaparecieron los dos; al tiempo el volvió con otra mina y un chico de dos años que dijo que era suyo, y esta mujer dele insultarla a Marina porque decía que nuestra hija le había echado a perder a su Basilio y cada vez que se la cruzaba en el mercado o colgando la ropa en la azotea, dele decirle que la puta de tu hija esto y aquello y lo otro y por eso nos mudamos a la Boca, que no es lo mejor para una fana de River, pero la guita no dio para más.

    El yanqui, el que hace de esposo es camionero, viaja por los desiertos y montañas y para en bares y estaciones de servicio, que si tuviéramos de esas en la Patagonia, con duchas y piletas de natación con esos flamencos pintados en el fondo, nos quedamos a vivir allá. Me los imagino a Narice y al gordo Rodriguez en ese bar de luna rosa de la peli, claro pero ahí no toman mate.

    Estos yanquis, yo no sé que tienen en el alma. El se llama Mick y ella Sandra, debían andar por los cincuenta, y la hija, bueno uno no sabe que se trata de la hija hasta que pasa lo que pasa y la gorda Sandra se pone como loca y a Marina le empezaron a traspirar las manos.

    En el pueblo donde viven ;”Cross Roads”; hay una especie de prostíbulo cibernético. Hay meseras que te sirven con las tetas al aire, camareros putos, mucho fluo y hay salas privadas donde uno puede ver. Te muestran una donde hay una jaula con un tipo en bolas y hay otros tres con camperas negras y botas y gorras de policía que lo cagan a patadas y después se lo cogen. Hay otras salas en donde hay minas con látigos que azotan a hombres que les gusta que les peguen. En otra dos tortas juegan con un vibrador y en otra hay una mina que le da con un consolador a un tipo mientras éste se la está chupando a uno de esos vestidos de cuero negro y todo esto meta Rock an Roll y droga. Y bueno llegan Mick y Sandra bien borrachos y se ponen a tomar más y el tipo jala merca y le pasa el tubo a Sandra y como ella se calentaba viéndolo a el con otras, se meten en una de las cabinas, mejor dicho ella se mete en una que es como un cine en chiquito y él se mete por detrás de la pantalla. Entonces la cámara lo enfoca a él que camina por una pasarela en donde lo único que hay son culos; hermosos culos, para decir la verdad, metidos en ventanillas, entonces Mick, jala más polvo y le da a la botella y al llegar al culo de la ventanilla número 8; el mismo que yo hubiera elegido: rosado, macizo con un lunar en un cachete, aprieta el botón de la consola y en la sala en donde está Sandra se enciende la pantalla y ella lo ve a él y al culo ahí entero. El se agacha, lame los cachetes, deteniéndose en el lunar y luego se la mete. Sandra lo ve gozar, escucha los gemidos, pero a la mina sólo se le ve el culo. Sandra está por acabar al mismo tiempo que Mick y ella pone una cara que me hizo calentar. Él acaba y ella también y la mina del culo parado finge acabar y de pronto se enfoca la cara de la mina y aparece en la pantalla y es ahí donde Sandra se transforma y se pone como loca y empieza a hacer unas muecas y después llora y uno no entiende nada por qué está pasando eso, pero enseguida se muestran tomas como del pasado en las que se lo ve a Mick joven, jugando con una chiquita sobre un pony blanco con manchas negras y Sandra filma y después es él que filma y ella está con el pony y la chiquita ríe y corre y los tres se revuelcan en el pasto y entonces uno ve la cola de la chiquita que tiene un gracioso lunar en el cachete y fue ahí que a Marina se le pusieron las manos llenas de gotas como si las manos estuvieran llorando.