1 de MAY0 y 1 de MAYO

Están las Fiestas Mayas, que conmemoran la semana de mayo que culmina con la Revolución del día 25, eso en cuanto a celebraciones colectivas nacionales y está el 1 de Mayo que es el día internacional del trabajo y después están “mis” 1 de Mayo. Uno es el de 1978 día en que aterricé en Gran Bretaña por primera vez, que para mí era el lugar donde quería estar y donde desde el primer día me sentí “at home”, y comenzó mi amor incondicional por London y comencé a acuñar mi slogan “It has to be British, to be good”, no bien salí a la superficie de la estación del subterráneo en South Kensington que me recibió con una maravillosa lluvia, y en mi vida todo lo que comienza con lluvia es un éxito. El otro 1 de Mayo fue el de 1979 que fue el día que se inauguró la Jubilee Line y el día que conocí a mi primera novia inglesa, y que por supuesto también llovía. De eso hace hoy 48 y 47 años respectivamente. Reinaba Queen Elizabeth II, en honor a quien, se había inaugurado la mencionada línea del subte por su jubileo de 1977, su hijo Charles de 29 años, era el Príncipe de Gales y lo sería por muchos años, hasta convertirse en Charles III, el mundo no escuchaba celulares por las calles, los Rolling Stones eran muy jóvenes y yo había pagado por el boleto del subte desde Heathrow a South Ken,90 peniques.

En los Estados Unidos, un hombre llamado Donald J. Trump que en junio del 78 cumpliría 32 años, se dedicaba al negocio inmobiliario. También en junio de ese año la Selección Argentina ganaría en Buenos Aires la primera medalla por haber obtenido el título de Campeón Mundial de Futbol que yo festejé con 5 ó 6 argentinos comiendo pizza y tomando cerveza en un departamento de Cadoggan Gdns. mientras afuera llovía y Videla, Massera y Agosti ardían de nacionalismo. Yo no. Estabamos lejos de imaginar que 4 años más adelante nos estaríamos matando por las Malvinas, en el Atlántico Sur.

Es verdad que todo cambia. Pero todo queda en la memoria, porque sin memoria no hay futuro. El señor Donald J. Trump es hoy el Presidente número 47 de los Estados Unidos y en junio cumplirá 80 años, Charles de III es Rey de Inglaterra y tiene 77 años y yo que acabo de cumplir 78 y sigo escribiendo en las bitácoras como lo hacía cuando vivía en 78 Onslow Gdns, South Kensington, sigo en la computadora la visita de estado del Rey Charles III a los Estados Unidos, con el fin de calmar un tanto las tensiones entre UK y USA por diferencias en cuanto a la guerra de Irán, la controvertida posición del Presidente Trump con respecto a Europa, Ucrania, la OTAN, las opiniones descalificadoras de Trump con respecto al Primer Ministro Keir Starmer (1962) y la amenaza en retirar el apoyo norteamericano a la posición del Reino Unido con respecto a la soberanía sobre Malvinas, de persistir en esa actitud, lo cual agrega un ingrediente nacional a esta historia, ya que exalta el nacionalismo argentino y dada la relación del Presidente Milei con Donald Trump, le da un tono entre curioso, inquietante y calesitero.

El Rey está por ir a la reunión con ambas cámaras parlamentarias a dar su discurso y Donald Trump al despedirlo en la Casa Blanca, le dice que tiene muchas ganas de ir a escucharlo personalmente, pero le han advertido que por protocolo, no es recomendable que el Presidente sea protagonista en un acto que es de incumbencia del Poder Legislativo, y obviamente no fue.

El Rey comienza su brillante discurso afirmando que los lazos que unen a ambas naciones son múltiples y sólidos por la cantidad de cosas que tienen en común, salvo una que Oscar Wilde apunto: la lengua. Cosa que hizo reir al auditorio, que aplaudió de pie. Esa brillante afirmación del Rey es el prólogo a lo que dirá luego para mostrar de qué lado está. Donald Trump tiene un discurso recalcitrante contra la comunidad LGTB y Oscar Wilde está en prisión por amor a un hombre. Con ese comienzo, hablará luego de Ucrania invadida, de la alianza inquebrantable de la OTAN y dirá de Starmer “Como dice Mi Primer Ministro”, hablará del cuidado del medio ambiente, hace inteligentes bromas cuando menciona que su abuelo en quinta generación George III y George Washington en su disputa de “no taxation without representation” que será la consigna de la Revolución de 1776 se puede entender como “A Tale of two Georges” como podría haber escrito Charles Dickens. Les recuerda a los norteamericanos que los lazos que los unen son mucho más antiguos que los próximos 250 años de Independencia a celebrarse el próximo 4 de julio (“ayer nomás como decimos en UK”) y se remontan a 4 siglos.

En la cena de gala, vuelve el Rey a recordarle al Presidente que si Estados Unidos no los hubiera auxiliado en la Segunda Guerra Mundial, los británicos hoy hablarían alemán y si los ingleses no los hubieran ayudado contra los franceses, “Hoy señor Presidente usted estaría hablando en francés”, y termina regalándole una campana de bronce del submarino de 1944 HMS Trump, diciéndole que la haga sonar si necesitan ayuda. Con humor, con la elegancia y la sapiencia de 2000 años de historia, el Rey tomó partido por “Su Ministro y por Europa”. Envidiable.

¡Qué distinto, al comportamiento de nuestro Presidente que asiste con todo su gabinete y la insepainsoprtable hermanita, como un barrabrava a un palco del Congreso Nacional, metiendo presión en el Legislativo para defender al indefendible Jefe de Gabinete!

Una última celebración del mes de mayo, el próximo nueve festejamos con orgullo los cuatro años de la creacion del Museo Virtiual de la Jarra de Pingüino (MVJP).

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