ALIAS, USUARIO, CÓDIGO, CLAVE, NO SOY UN ROBOT

Billy “The Kid”, “Cara Cortada”, “Dicky Tricky”, “El Petiso Orejudo”, “Pepita la pistolera”; hubo un tiempo en que los “alias” se asociaban a criminales, asesinos, ladrones de bancos, estafadores; hoy, en cambio, la atildada y eficiente Ofelia González de Bianchi, Directora de la escuela número 8, el Presidente de cualquier Corte Suprema, la monjita tesorera del Colegio Inmaculada Santísima Concepción, vos, yo, cualquiera tiene un alias; es más DEBE tenerlo, so pena de ser declarado inexistente.

Si tenés 28.000 pesos nacionales argentinos en una cuenta bancaria, necesitás una clave que asegure que vos sos quien decís ser, y por las dudas, sin repetir y sin soplar y poniéndote firme, repetila, no sea cosa que no te haya quedado claro quien sos de aquí en más para tu banco amigo y para que no te confundas con las otras claves para la compañía de seguro, el garaje, el Arca, la entrada a tu casa, la pertenencia al supermercado amigo que te aumenta los precios por más que la inflación está contenida.

Los códigos solían ser de honor, o implicaban confianza en un sentir común, o en secretos a veces dolorosos, muchas otras amorosos, los había deportivos, de lealtades y códigos Civiles, Comerciales, Procesales y otros Internacionales; hoy son requeridos por cuanta burocracia se le ocurra al inútil burócrata de turno revestido de poder para imponerte el acceso a cualquier cosa un código alfanumérico, cuyas letras y sobre todo los números no se deben repetir y de éstos últimos recordá que nunca puede ser la raíz cuadrada del impar que has colocado antes de la “z “y jamás después de la “ñ” y menos aún de su versión “Ñ”. Tendrás que repetirlo para que no te confundas porque la institución amiga que te lo exige NO cree que seas un pelotudo, sino que vos sos falible, la institución amiga jamás.

No olvides que sos “Usuario” y para ello es necesario un nombre porque sabés, hay muchos Carlos y Marías y Juanes Cruces y Glorias y Elizabetes (de éstas demasiadas: Isabelita, Cristina Elisabet, Karina Elizabeth) y entonces la institución amiga te propone Sin 5$ duros, que por supuesto podes cambiar cuando tengas ganas o más guita que esa miseria que has depositado.

Si vas al supermercado amigo, el cual te ofrecerá siempre que te asocies a la fidelidad al mismo, una serie de puntos que sumados darán un puntaje que habilitará un descuento del 5% después de haberte aumentado el precio un 15%, recordá que vos no sólo vas a comprar, también te invitan a participar: vos te servís, vos abrís la imposible bolsita transparente que siempre está pegada, vos te manchás con la papa negra y vos te mojas con el líquido que se cuela de la bandejita de presa de pollo, vos pesas tu producto y no te confundas el dibujo de la berenjena violeta con el de la berenjena blanca y con el de la berenjena jaspeada porque todas tienen precios distintos y el descuento en berenjenas hoy aplica a las jaspeadas y si protestás viene “seguridad” y el supermercado amigo cuando se enoja es muy malo y te puede sacar a patadas en el culo porque si el Ministro de Economía lo puede hacer con los que no opinan como él, también el supermercado amigo lo puede hacer con vos, por más que esgrimas tu condición de comprador colaborador. ¡Ah! y por favor no pierdas el celular ya que en él está toda tu vida. El celular es más importante que todo lo demás: tu pareja, tus hijos, la llave de tu casa, tus amigos, tu conciencia, la fidelidad que te debés a vos mismo, tu sensualidad, tus pensamientos, tu sexualidad: el celular es DIOS y este artículo, doy fe, lo escribí yo que no soy un robot y tampoco quiero ser amigo de nadie más que los amigos que ya tengo, bueno, les dejo mi alias elso.duro.rete.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *