TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE QUE AL FINAL SE ROMPE

Recibo el diario La Nación los sábados y domingos: el sábado 19 de septiembre hubo ocho artículos referidos a la Inteligencia Artificial, al día siguiente 20 de septiembre de 2026, fueron cinco las menciones a la misma inteligencia, dos de ellas ilustraciones (Colombato y Boligan) y una publicidad de vinos.

Información, preocupación, cierto clima de “luz amarilla”; la característica humana de tener la necesidad de un “Cuco”, o cierto nivel de alarma. El brutal grado de ignorancia que tenemos de lo que usamos a diario. Me suelo preguntar ¿sabemos qué es la electricidad, los que no podemos vivir sin ella? ¿Sé acaso como funciona el motor de mi auto? ¿La gran mayoría de la población puede explicar cómo funciona la economía? ¿Puede un ciudadano de cualquier país explicar por qué ha votado por quien votó? ¿Cuántos de los pasajeros de un tren suburbano en Filadelfia, Avignon, o Buenos Aires pueden decir algo del Teorema de Fermat, James Joyce, Nietzsche, un stent, o un potage de ecrevices?). Es más un pastor de cabras en Rodas, ¿podía, acaso, hablar con coherencia del Coloso que se erigía en su isla en tiempos en que Platón charlaba con sus discípulos en Atenas? ¿A un esclavo romano le preocupaban los Idus de Marzo? ¿O a lo largo de la historia la humanidad se mueve sin comprender totalmente o aún ignorándolo todo sobre el mundo que habita?

Efectivamente creo que es así y esa parcial ignorancia es la que nos hace confiar en la destreza, habilidad o conocimiento del otro, sobre aspectos que desconocemos, o nos disgustan o simplemente no nos interesan. Nuestro parcial conocimiento del mundo nos relaciona con los otros. Nuestras carencias nos hacen sociables. La montaña en soledad es sólo para Heráclito, Zaratustra o los sabios.

Las notas del sábado hacen referencia a la actitud del Presidente Trump de seguir con el avance de la IA y descartar todos los miedos sobre la posibilidad de que los robots se apoderen del mundo y ciertos recaudos de algunos CEOS de las empresas productoras y el temor de que una tregua en la producción pueda generar turbulencias en los mercados. Por otra parte se informa que “Claude” está a punto de crear a su sucesor; esto sí que es velocidad, sobre todo si uno lo compara con la actitud de Warren Buffet que a los 96 años, decide dar un paso al costado y ceder la presidencia de sus negocios a su hijo. Hay una nota a doble página sobre la “IA en el aula” que pasa revista a lo que sucede en gran parte del mundo, sobre cómo usarla en la educación primaria y secundaria. Me pregunto ¿cómo hara Gildo Insfran? ya que a diario se lo ve frente a niños de primaria que ante la pregunta de una degenerada obsecuente sobre la escolaridad: ¿Gracias a quién tienen kit escolar? y el coro de delantal blanco responde “Heil, gracias al Gobernador”. Los columnistas, Héctor Guyot y Mariano Donadío le dedican la última página a la IA. Otros dos artículos hacen referencia a la misma en el suplemento “Negocios”, “La IA gana terreno en guía de compras” y otro se refiere “Al lado oculto de la IA” (el CUCO) y la página central del suplemento “Ideas” publica dos notas que se refieren a la “IA Rebelde” y las posibles maneras de imaginar “el apocalipsis algorítmico”; más “CUCO”

El diario del domingo trae una ilustración de Juan Colombato con el perfil del CEO de Open AI, Samuel Altman intervenido, con el perfil de un robot y una referencia, otra vez al “CUCO”: “… Ia que un día deje de obedecernos”. En hoja 5 a toda página La Finca Alma Mora publicita su vino, con el rostro de una mujer curtida mirando al mundo y el texto “nadie entiende el amor del todo, pero a la Inteligencia Artificial nunca le rompieron el corazón. A Mónica (la mujer curtida) sí”. Termina con “No le preguntes a una IA sobre el amor. Preguntale a los que realmente amaron” (Se dan cuenta por qué dije la mujer curtida ¿no?). En página 8 se da noticia de demandas a las empresas de IA por la desaceleración en la carrera por parte de particulares afectados y en la nota que le sigue Trump anuncia un “zar” para supervisar la tecnología (estimo que algo así como un CUCO controlando al CUCO). Al final la tira de Boligan que me gusta siempre mucho y hay veces que las recorto y las pego en mi “album de figuritas”, esta vez también hace referencia al CUCO, ya que titula su ilustración “Creando protagonista para nuestra nueva película de terror”, donde se ve a técnicos trabajando sobre un cuerpo, que al final se para y amenaza a sus hacedores, ostentando en su metálico ¿o será de acrílico? pecho el nombre “AI “.

En fin, así las cosas; la verdad es que cada año que pasa estoy más inclinado a seguir los pasos de Heráclito y Zaratustra; más por hartazgo de la humanidad, que por creer que me haya acercado a la sabiduría. Observo, con cierta ira que toda innovación viene siempre acompañada del “CUCO”, siempre hay un infierno, una reprimenda, o un miedo. Todos (al menos eso creo) hicimos un día el amor por primera vez, dimos el primer examen en la Universidad, caminamos el Himalaya por 15 días, remamos el Amazonas por 12 días, cabalgamos la estepa de Mongolia durante una semana, volamos en globo en Capadocia y Abu Dabi, recorrimos el desierto a camello en Marruecos, pescamos en el Índico en noche tormentosa un pez enorme, recorrimos Malvinas, subimos a un glaciar en Alaska y sí claro que nos emocionamos y se nos conmovió la seguridad de lo conocido, pero saben qué, hay que atreverse a lo nuevo, de lo contrario seguiremos achatados, aburridos y creando CUCOS por doquier. SAPERE AUDE gritó KANT hace más de 200 años y hace más de 100 NIETZSCHE estalló con DIOS HA MUERTO y PERÓN nació en 1895, CARAJO, ¿se entiende o no se entiende una verga) ¡AH! la VERGA, me da cosa.

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