Categoría: Ensayos

  • DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capítulo 6)

    N

    NARRACIÓN, narramos y somos narrados, estamos inmersos no en un mar de dudas como dijo Descartes, sino en un mar de narraciones. A veces he pensado que tal vez viajo para tener algo que narrar, porque nos gusta que nos cuenten las cosas, qué hay del otro lado, en otras geografías, en otras culturas. Viaje y narración van de la mano ya que la vida no es otra cosa que un viaje, claro, pero sólo con pasaje de ida. El primer libro que decidí leer lleva por título “Magallanes y El Cano” (Conquistadores del Mar), su autor José Mallorquí Figuerola, suena más gallego que el centollo pero nació en Barcelona, entonces es catalán. Nació en 1913 decidió morir en Madrid en 1972, muy prolífico como escritor, lo hizo con más de treinta seudónimos; fueron libros de aventuras, personajes populares, el más conocido de ellos El Coyote. Don Mallorquí Figuerola fundó la Editorial El Molino y durante la Guerra Civil Española se vino a Buenos Aires con la Editorial a cuestas, con domicilio en Migueletes 1023 de donde salió el ejemplar que aún conservo. Regresa a España, el buen señor, muere su esposa en 1971, causándole un profundo dolor que le impedía escribir y el 7 de noviembre de 1972, terminó la narración de su vida con estas palabras “No puedo más, me mato, en el cajón hay cheques firmados, Papá, Perdón”. Cuando cumplí 7 años pedí de regalo el libro que había visto exhibido en la librería del barrio y lo devoré, muchas veces me he preguntado si esa primera lectura marcó mi afán por los viajes y también he fantaseado con que si mi primer libro hubiera sido “Los crímenes de la calle Morgue” yo habría elegido ser asesino, o si hubiera leído “Las Confesiones” de San Agustín habría podido ser cura, o “La Política” de Aristóteles me habría transformado en político. Pero nada de esto tiene sentido, además los políticos no leen a Aristóteles y ocupan bancas en los parlamentos mundiales y los ministerios, tampoco han leído la “Ética” de Aristótles, ni soñar con que hayan leído a Kant, dicen haber leído a Maquiavelo pero lo único que saben de él es que el fin justifica los medios. Me pregunto ¿leen?, es más ¿piensan o traman?

    NO, pero volvamos a pensar si en verdad es un NO ¿no? NO, mirá hay cosas que NO. Sí, hay cosas que NO ¿no? SÍ. Si, pero pensémoslo otra vez si en verdad es un SÍ ¿no? Y sí, hay cosas que SÍ, sí efectivamente hay cosas que SÍ ¿no? SÍ, 3 a 1 ganó el SÍ ¿no?.

    NUEVE, dicen los cabalistas que el 9 es el número perfecto ya que es la triple representacióin del 3, que es la síntesis de lo corporal, lo intelectual y lo espiritual. En el estudio de los símbolos los números no son sólo cantidades, sino algo así como ideas movilizadoras. El triángulo es la imagen geométrica del ternario y dos triángulos superpuestos e invertidos son el sello del rey Salomón, que con los años devino en la estrella de David,símbolo hebreo que representa que así como en el cielo también en la tierra, es la estrella de seis puntas de la bandera de la república de Israel.

    Ñ

    ÑANDÚ, aveztruz sudamericana.

    ÑOÑO, el que dice “SOY jubilado” en vez de “ESTOY jubilado” y concluye desolado “ESTOY solo” en vez de enfático “SOY solo”.

    ÑUIR, la más bella mirada que me vio en Nepal; la verdad no sé si se escribe así, me parece que era NUIR, pero joder que difícil encontrar palabras que comienzen con Ñ, aunque una pequeña raya sobre la N no cambia la belleza de ese recuerdo. El Diccionario de uso del Español de María de Moliner sólo destaca 40 palabras con ese inicio; en general son frutos, plantas, árboles, serpientes y regionalismos sudamericanos como ÑISÑIL, ÑIPE, ÑAPO, ÑORBO (que debe ser el morbo de un ÑOÑO), palabras que no voy a comentar porque las usamos todos los días. Me encantó ÑAQUE, conjunto o montón de cosas inútiles o despreciables, basura acumulada; y en una comunidad de una pequeña isla de las Filipinas es REUNIÓN de POLÍTICOS. En la Avenida Entre Ríos y Rivadavia está el ÑAQUE NACIOINAL.

    O

    OCEANÍA, un territorio que me falta visitar. ¿Conquistar? suena a imperialismo ¿Desvirgar? suena a violación.

    ORDEN Y PROGRESO, Augusto Comte y la concepción positivista de la historia; lema escrito en la bandera de Brasil, suena a optimismo.

    ORTO, a) como todos sabemos es la salida de un astro: sol, luna, estrellas. La escuché por primera vez en España: “El orto del amanecer, hoy es a las 6.06”.

    b) como prefijo significa recto, correcto como en “ortografía”.

    c) ustedes pensaron en la tercera acepción ¡ordinarios!

    El opuesto del “orto” es el “ocaso”; así el ocaso del orto ocurre al atardecer y a algunos los pone tristes; por suerte siempre aparece un orto nuevo, es decir otro orto que admirar. Ya que estamos, en relación a “Orden y Progreso”, que como dije suena a optimismo, hay que estar atentos porque cada tanto linda con la imposición del orden y cuando el orden se hace obligatorio, se hace el orden del Estado, estamos próximos; ahora sí ordinarios; a que nos Hagan el Orto.

  • DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capítulo 5)

    L

    LEALTAD, a uno mismo, sólo a uno mismo y nunca más que a uno mismo. Todo lo contrario al Día de la Lealtad al líder que fuere.

    LOBOS, no sé si nos seguían, pero verlos asomarse por el risco de la montaña cuando cabalgábamos en Mongolia, más el vuelo de los halcones cazadores, las huellas demasiado frescas de los osos, las miles de suricatas, las truchas nadando por debajo de las aguas congeladas del lago Khousgol y los 40 millones de caballos salvajes, era estar viviendo otros tiempos en pleno siglo XXI, un mundo sin que en 15 días sonara un solo invasivo celular.

    LONDON, Jack (1876 – 1916), imposible no asociar esos lobos curiosos de Mongolia a los lobos que nos contó Jack London en sus cuentos “El hijo del Lobo”, “El Llamado Salvaje”, “Colmillo Blanco” y tantos otros que poblaron mis sueños de lector y que formaron parte de mi equipaje de viajador. And by the way, 78 Onslow Gardens South Ken, mi casa en London que no tiene nada que ver con lobos, pero si conmigo que soy una mezcla de gourmand, filósofo y salvaje.

    LL

    LLANTO, el de los niños me conmueve en lo más íntimo, el de los adolescentes me preocupa, el de los adultos debe ser dolor intenso, el de los ancianos me vuelve a conmover profundamente, ahora si a todos esos llantos les tiramos bombas que destruyen edificios y sembrados, plazas y templos, calles y bosques, vidas de niños, adolescentes, adultos y ancianos, digamops que esto último puede estar pasando en Ucrania, o en Irán, o en Siria, o en la Franja de Gaza o en Israel, me conmueve, me preocupa, me duele y me irrita. Nunca estuve como viajador en una guerra, ni lo deseo pero algo está ocurriendo que tal vez nos haga llorar a todos, ¿conocerá el llanto Putin? No me refiero al ajeno, sino al suyo. Es imposible ¿no? Hay veces que lo que escribo me da ganas de llorar, por lo pelotudo, digo.

    LLAVE, el día que con un bolso pequeño, el pasaporte, dos libros, poco dinero y aún menos ropa, tomé un tren en Avignon para París y desde ahí un avión a Moscú y de ahí otro a Sri Lanka, para llegar después en barco a India y no tuve que llevar ninguna llave ya que no tenía ninguna casa, ni tuve que dejar a nadie que alimentara ningún animal ni tuviera que regar ninguna planta, ni decirle al lechero que no dejara botellas en el umbral por los siguientes seis meses. Bueno ahí se hace carne aquello de que la libertad está en la nada.

    LLUVIA, para mí es Música Líquida. Una de las muchas razones por las que amo a Gran Bretaña, es por aquello que a los británicos les causa molestia: el Fucking British Weather que a mí me encanta. Salir con lluvia desde el centro de Londres y llegar a Rye en South Sussex aún lloviendo y regresar de noche con la lluvia golpeando el parabrisas es para mí FESTIVALERO (neologismo que aprendí ayer).

    M

    MATRIMONIO, amor en fotocopias.

    MERMELADA, cuando alguien dice “mermelada de naranjas”, me da cosa porque “mermelada” es solamente una confitura hecha con naranjas. No hay mermelada de ciruelas o duraznos, esos serán dulces o jaleas de ciruelas o duraznos. Siento lo mismo cuando alguien dice “tenemos empanadas de carne cortada a cuchillo” (¿y con qué la vas a cortar a la carne, con el pene?). Hay empanadas rellenas de carne picada o de carne cortada.

    MUERTE, mis amigos ya lo saben, en mi tumba esculpan “EN TOTAL OPOSICIÓN A MI VOLUNTAD”

  • DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capítulo 4)

    I

    INMENSIDAD, mirando el cielo en Patagonia, Islandia, Alaska; también la aurora boreal en Cabo Norte (NordKapp) Noruega o recorriendo la estepa en Mongolia, en algún desierto o andando durante 15 días en cualquier sendero de los Andes o el Himalaya. En globo en el desierto de Abu Dabi y también la vastedad del océano, pero no es lo mío, el mar me agota y de noche me aterra.

    INTERNACIONAL, lo leo como “universal”, de lo contrario es burocracia pura y dura.

    INDIA, INGLATERRA, ISLANDIA, ISLAS MALDIVAS, ITALIA, es curioso, los lugares que por razones diferentes más me han gustado, donde más he gozado, donde me sentí bien recibido comienzan co “I”, al igual que INDEPENDENCIA.

    J

    JARRAS DE PINGÜINO, un símbolo de la identidad argentina, hasta, o tal vez precisamente por venir de Europa. Me intrigaron siempre, ¿por qué de todos los países que gozan de la presencia de pingüinos en sus costas: Australia, Nueva Zelanda, República Sudafricana, Chile, Uruguay, Argentina y son productores de vinos, a los únicos que se les ocurrió servirlo en jarras en forma de pingüino fue a nosotros. Me dije, ahí hay una historia, pues a contarla, a investigar, a coleccionar, a mostrarla, a compartirla, a hacerles decir algo, a dignificarlas y así lentamente en marzo de 2004 con la compra del primer ejemplar en el bajo de San Isidro “of all places” (como dice Cortázar en “La Vuelta al día en Ochenta Mundos”, hablando de la India), un espléndido ejemplar colore marrón de “Colonial Loza” que ostenta el número 1, y fue bautizado como Lord Brown Junior y catalogado como “Gulliverino” y que forma parte del “Penguin Club” comenzó este afán que hizo que en agosto de 2021 me asociara con Joaquín Martínez Herrera y fundáramos el “Museo Virtual de la Jarra de Pingüino,” inaugurado el 9 de mayo de 2022 y publicáramos el libro “Jarras de Pingüino” en abril de 2023 y comenzáramos a producir las jarras que hoy son emblema del Museo, que busca intensamente salir de la virtualidad y hacerse Museo físico y ser un centro cultural donde se exhiban en 6 salas los hasta hoy 288 ejemplares, que por sus tamaños se han clasificado en Pulgarcitos, Davides, Gulliverinos y Goliates y donde haremos talleres creativos de nuevas jarras y nos sentaremos a contar historias y a tomar vinos argentinos y a ser un centro de presentaciones de nuevos vinos y un larguísimo etcétera que nos permita expresar todo lo que hemos aprendido sobre las jarras desde nuestra ignorancia haciendo una simple pregunta ¿por qué pingüinos?. Fueron 141 los entrevistados donde la respuesta por lo general comenzaba con el clásico modismo argentino “ni idea” y a continuación una perorata ilógica que me recordó aquello de Borges de que no hay peor insulto para un argentino que ser escarnecido en público, es decir tomado por ignorante y entonces en vez de decir no lo sé, lo invento. Así nos va. Mientras tanto entren en jarradepinguino.com, visiten las salas desde su celular, lean nuestro libro, entren en nuestra tienda para ver los productos que ofrecemos y que haya sensatez en el mundo. Y de paso, un chascarrillo, siempre es bueno recordar que el anagrama de ARGENTINO es IGNORANTE y a comerse una palterga, que si no les gusta la palta hay… .

    JUGAR, la vida en el fondo es un juego donde hay los que hacen trampa, los que se la creen, hay algunos que juegan bien y muy pocos con excelencia y elegancia, hay también los que se van al mazo. Escribió Pierre Matthieu (1563 – 1621): “La vida es una mesa donde vemos jugando a cuatro jugadores. El TIEMPO, está a la cabecera y dice “¡Paso!”. El AMOR apuesta el resto y tiembla, El HOMBRE pone buena cara y La MUERTE se lleva todo”.

    JUSTICIA,dicen que es dar a cada uno lo suyo. El asunto es ¿quién lo dice? En “La República” de Platón hay nociones muy interesantes, ya que ese diálogo trata sobre el Estado Ideal que sería el ambiente perfecto para que el individuo desarrolle éticamente y con justicia sus tareas, los invito a leerlo. Soy escéptico al respecto y no creo ni en la justicia divina, ya que creo que “Dios” es un concepto y no un sujeto, y en la justicia humana me da la impresión que no hay demasiados ejemplos como para creer en ella.

    K

    KAFKA, Franz (1883 – 1924) volver a él siempre, al igual que volver a Shakespeare, Joyce, Borges, Heráclito, Nietzsche. En verano aparecen en casa cucarachas y cada vez que me topo con una, sí claro me recuerda a Gregorio Samsa y me da una sensación de… creo que la palabra es ternura, pero aplasto a la cucaracha de un golpe. Ternura y violencia la materia de la que está hecho uno ¿todos? ¿el universo? Estuve en Praga, que está plena de espíritu kafkiano, los remito al artículo subido el 1 de noviembre de 2025 “Praga”, que es mi homenaje a Franz.

    KOENINSBERG, Sapere Aude, sí por favor.

    KILÓMETROS, lo que más he acumulado en mi vida en términos numéricos ¿dinero?, no, sin embargo me pregunto ¿por qué? Y si bien soy contradictorio con respecto al mismo, ya que cada tanto compro un billete de lotería, siempre me pareció que “hacer dinero” lleva demasiado tiempo y a éste lo he usado en leer, viajar y ahora en escribir, actividades que llevan aún más tiempo, pero al menos a mí me dan un inmenso placer. Quiero ser sincero me hubiera encantado ser un rico heredero y que el dinero hubiera llegado como nos llega el aire, así naturalmente, casi sin darnos cuenta. Como ven ternura, violencia e ingenuidad la materia de la que estoy hecho.

  • DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capítulo 3)

    F

    FALKINAS, es el nombre con que me refiero a las islas Malvinas después de mi viaje a ellas en julio de 2017, creo que sería la manera más diplomática de acercarnos a una solución racional del conflicto más que centenario, pero tengo dudas de que ninguna de las partes esté a la altura de las circunstancias. Así nos seguirá yendo.

    FILOSOFÍA, la volvería a elegir como carrera. Leo a los filósofos casi a diario. ¿Mi filosofía? Muy simple, hacer todo lo que deseo sin depender, sin molestar y sin convocar a nadie: la vida es una fiesta (pero no para todos) y tiene el peor de los finales (eso sí para todos). Heráclito, Spinoza, Bacon, Locke, Hobbes, Schopenhauer, Nietzsche, Wittgenstein son los que más he leido y los sigo estudiando.

    FRATERNIDAD, el concepto que completa la Santísima Trinidad: LIBERTAD, IGUALDAD. El vínculo entre hermanos unidos por la sangre, los amigos más queridos son hermanos. Los masones se reconocen hermanos.

    G

    GEOGRAFÍA, la grafía de la tierra. Hay que aprender a leerla: ahí está todo. “Lo que fue volverá a ser” dice el aforismo 79 de “Movimientos del Pensar” de Ludwig Wittgenstein. Ante la hecatombe hay que estar a orillas del mar, lo que es agua será tierra, la tierra se transformará en agua. Caminen, miren, escarben, encontrarán amonites, restos marinos, por ejemplo en la inmensa estepa patagónica.

    GOZAR, lo más que se pueda, para mí el Carnaval es ruido, caminar por los senderos del Himalaya es estar muy cerca del cielo. Estuve en ambos.

    GRASA, la palabra que más uso para referirme a todos los políticos sin excepción alguna, a todos los hipócritas que pueblan el mundo. Pueden ser universitarios, vivir en bellas residencias, conducir buenos autos, estar muy bien vestidos, ser socios de los mejores clubs: estas son algunas de las características de senadores, diputados y secretarios de estado de cualquier gobierno. Hay una casi imperceptible marca en el orillo que los delata, dije casi. No es un concepto clasista: hay espléndidos individuos ricos que gozan de lo recién enunciado y hay personas de origen obrero que han progresado y entrado en esos círculos con similar y merecido goce. Hay otros que confunden cantidad con calidad. Hay alta calidad humana en todos los estratos de la sociedad, hay baja calidad también por doquier. A esa baja calidad llamo GRASA. En el país nuestro abundan, es más son mayoría. Por eso nos va como nos va.

    H

    HOGAR, todo el planeta (para todos), ese espacio que uno elige para sí mismo y para ofrecerlo en Hospitalidad. El hogar es también el sitio del fuego, al lado del cual siempre se ha filosofado.

    HORIZONTE, es para el viajador el equivalente a la bandera nacional para los ciudadanos.

    HOSPITALIDAD, la fraternidad de la gente de alta calidad humana; me brindaron techo y abrigo sin necesidad de pedirlo un guarda del tren de Las Nubes, varias familias campesinas, muchos camioneros, un pastor de llamas, dos empresarios, un cirujano cardiovascular, un minero, una duquesa francesa, un cartero, dos obreros de la construcción y debo decirlo por más que parezca increíble y en tres oprtunidades, un obispo.

  • DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capitulo 2 )

    C

    CAMINO, si ya sabemos que “no hay camino, y que éste se hace al andar”, para mí el símbolo más claro de la libertad, del movimiento, de la aventura. Un día de intenso calor salí de la casa en que me hospedaba en Kandy, Sri Lanka y sin saber como me metí en una selva que a medida que avanzaba por el sendero se hacía más tupida y al mismo tiempo más oscura, más secreta y más bella. Andaba en esa suerte de ensoñación que siempre produce la belleza, pero comencé a inquietarme, la selva puede guardar misterios y a veces peligro. Al costado del camino una choza hecha con enormes hojas de palmas y banano, albergaba en su interior a un hombre barbado sentado en posición de loto frente a una vela. Iba a preguntarle por dónde seguía el camino, pero no me pareció apropiado sacarlo de su meditación, una voz interior me decía ya lo vas a encontrar. En tiempos de Waze, mapas, chat GPT, oráculos digitales, me place pensar que aún hay lugares con gente meditando frente a una vela. Muchos años después en la Pampa de Achala, salimos a caminar con mi amigo Horacio, un sendero por momentos escarpado, exigente pero no peligroso, hasta que súbitamente y sin nada que lo anunciara, una niebla intensa lo cubrió todo y nos desapareció a uno del otro, después llegaron los perros salvajes, se disipó la niebla y nos cobijaron unos paisanos, dormimos y desayunamos mate y costillas de cordero. Sí, se hace al andar. Machado, Antonio sabe.

    CINE, (kinema=movimiento, graphein=escribir o grabar), escribir el movimiento, escribir y moverse. Let’s go to the movies. El cine es esa magia que nos pone ahí en ese otro lado. Cuando viajo estoy en mi película como actor, director, guionista, montajista, víctima, victimario, hombre, mujer, asesino, policía, el Llanero Solitario. Se encienden las luces, se apaga la magia. El índice de inflación 31,2 en el año. (Ver artículo “Homenaje al Cine” subido el 2/1/”6)

    CIVILIZACIÓN, una interpretación del caos que aceptamos o rechazamos total o parcialmente. Suelo preguntarme lo siguiente ¿de los más de 8 mil millones que somos, cuántos piensan? Hay veces en que estoy enojado con la condición humana y digo “sólo comen, cagan y cogen”, y cuando estoy muy enojado utilizo la segunda persona del plural en vez de la tercera. En momentos de indignación suprema que parece que aumenta con los años…bueno mejor dejémoslo ahí porque hasta yo me pongo preso a perpetuidad por apología del genocidio.

    CH

    CHAU, adiós en español, hola en italiano, ese es el problema argentino con tantos italianos que llegaron, con la misma palabra decimos cosas opuestas. Así nos va.

    CHOCLO, la mazorca, Rosas la hacía poner en el culo de los que no pensaban como él, precursora de la picana. Popeye el nefasto e impotente personaje de la novela “Santuario” de William Faulkner que violó ano vaginalmente con una mazorca a Temple Drake, a nosotros nos gusta comerlo (al choclo) y hasta un tango tenemos de Discépolo. Es increíble la versatilidad del choclo, tapa cualquier agujero. Ya lo dije así nos va. ( ver ats.”Entre Michel y Walt sibo el 16/10/25 y “Nota sobre W. FAulkner subido 21/10/25 y

    CHONGO, también relacionado con el culo propio o ajeno en un encuentro casual como son los encuentros sexuales de los viajadores.

    D

    DESAYUNO, primera comida del día, a veces en algún viaje la única del día. En Gran Bretaña son excelentes; pero los mejores lejos los del Hotel Llao Llao de Bariloche: es el ambiente, el paisaje, la variedad, la calidad, la abundancia, el sabor; uno quisiera prolongarloi horas y si llueve ni les cuento y nevando ( ) me he quedao sin.

    DESCANSO, una buena ducha caliente, una comida con vino, sueño, cama y a seguir el camino.

    DESEO, de lo que fuere. El permanente erotismo de la vida en todo, en el viaje, en la lectura, en la escritura, en la comida, en la amistad. La vida es erótica. Siento muchas veces que la gente asocia erotismo sólo a coger. Bueno me encanta comerme y cogerme el mundo y al que no le gusta, bueno que siga yendoi de vacaciones a la misma playa con la familia, la sombrilla, la heladerita, y lleven a la abuela.

    E

    EMPEZAR, la idea, el trayecto, los preparativos, la partida, el vuelo, la llegada, el camino, el no saber, el no haber reservado, el no esperar, sí viajar solo como el nacimiento, como la muerte y no se olviden de Aristóteles “Amigos, queridos amigos, ¿es que hay amigos?” AMIGOS.

    ESCRIBIR, otra manera de explorarme, ya ando por la bitácora número 40 y como decía no se quien, “Son las seis de la tarde y el pescado sin vender”

    EXTRANJERO, tantos viajes me han hecho comprender, que tan sólo estamos de paso, pero no en Madagascar, aquí en la vida.

  • DICCIONARIO PERSONALÍSIMO ABREVIADO DEL VIAJADOR IMPENITENTE (Capítulo 1).

    A la manera de Ambrose Bierce (1842 – 1913?) nacido en el estado de Ohio, en una familia plena de hijos, desaparecido en México durante la guerra zapatista tal vez en la fecha indicada, aunque algunos campesinos me han dicho que lo suelen ver junto a Juan Rulfo bebiendo mezcal y conversando con Pedro Páramo y Peyton Farquhar. Entonces siguiendo los pasos de quien escribió el Diccionario del Diablo, presento este Abreviado Diccionario del Viajador, que doy por descontado nadie leerá; pero ya me he resignado a ser un escritor inédito y ahora no leído que debe ser como un juez sin reo a ser juzgado, un médico sin enfermos, una puta virgen, un político impotente (sexualmente todos lo son por eso su desesperación por aferrarse al poder), en fin un cura sin pecadores, un niño sin educación. Voy a ser breve, porque es , como dije “Abreviado”. No más de tre vocablos por letra, y entonces

    A

    ALBERGAR, pocas palabras hay que expresen tanto abrigo como ésta, si no está relacionada etimológicamente con ABRAZAR y ABRIGAR, debería estarlo. La anoto porque en más de 60 años de viajes quiero honrar a quienes me albergaron.

    AMANECER – ATARDECER, la vida misma en 24 horas, el nacimiento, la trayectoria con todos los avatares de la jornada, la muerte, el silencio y el olvido, este día que vivimos, digamos el 1/1/11 nunca jamás se repetirá en la historia, lo que hagamos ese día con nuestras vidas y con la de los otros, tampoco. En síntesis Carpe Diem. En el viaje del viajador no sólo se ve y se oye sino que se mira y se escucha.

    AMISTAD, para mí (no se olviden que anuncié que es personalísimo) el grado máximo del amor humano, donde hubo un encuentro fortuito, que generó una elección mutua, una constancia, un código compartido, el máximo interés desinteresado. El amor de pareja, el amor filial, el amor fraterno son una maravilla, pero conllevan la imperiosa necesidad de deseo sexual, de responsabilidad por lo engendrado,y un lazo sanguíneo irrenunciable respectivamente. La amistad en cambio es otra cosa, es amor erótico no genital: es como el viaje del viajador (que no es lo mismo que turista, vacacionista, viajante de comercio, viajero), el viajador es el que se come el mundo sin morder bocado alguno. (Ver artículo “viajador” en este mismo diccionario, infra “V”).

    B

    B & B, sí Bed and Breakfast, el nombre perfecto para el techo, el fuego de la chimenea, la cama, el baño caliente, el desayuno, la partida. El hogar temporario, el refugio, la pausa del viajador. Los que más me gustaron, los de Gales, los del condado de Kent, los de Nepal en los senderos del Himalaya, uno en Kandy y una cabaña de madera en Kashmir.

    BIFE DE CHORIZO, para este viajador que es individuo de poco extrañar, ya que extrañar es una sensación próxima a la melancolía, y hay tres cosas que no me agradan como actitud: la melancolía, lo romántico y la hipocresía (arrogante a nivel de petulancia y soberbio como un dios) son defectos que tengo, pero que he sabido transformar en virtudes gracias a mi simpatía (se dan cuenta ¿no?); decía entonces que para éste viajador hay dos elementos que me hacen desear estar en Buenos Aires después de 45 días de viaje: uno, el río de la Plata que me parece por un lado algo bello y por otro increíble que una masa de agua tan inmensa, donde cabrían los Países Bajos, esté tan alejada de la visión cotidiana del porteño y dos, la ingesta de un bife de chorizo y sólo un bife de chorizo, sin ensaladas, sin papas fritas, tan sólo acompañado de pan que cruja y un gran malbec. Ancho, pródigo como la pampa húmeda de donde viene, jugoso como un beso enamorado, con la grasa tolerable de un peronista a secas, pero no la corrosiva, invasiva y pegajosa grasitud de un kirchnerista. Hay una estupenda historia narrada por Ben Rogers en su libro “Beef and Liberty” Edit, Chatto & Windus, London 2003 que dice que estando de paseo por el reino, el voluminoso Henry VIII amante del “loin of beef”, es agasajado en un pueblo rural con una increíble pieza cárnica, que come con parsimonia oriental y en un silencio rondando el misticismo ante la mirada de todo el pueblo que entre, ansioso, temeroso e intrigado aguarda el veredicto. Finalizada la ingesta el rey pasa la manga de su chaqueta por sus labios (no se usaba aún la servilleta), desenvaina su espada y señalando con ella la mesa y el plato con el jugo remanente dice “I declare you Sir Loin” que es como desde entonces se pide un bife de chorizo en inglés. Habría que ennoblecer al nuestro.

    BUENOS AIRES, hasta el nombre es agradable; en mi caso el lugar donde todo comenzó, donde probablemente todo termine. Mi punto de partida, mi punto de llegada. Viví en ella (en Belgrano) los dos primeros años de mi vida, después en La Lucila y San Isidro. Me alejé por cuatro años en que estuve de viaje. Regresé en barco, quería jugar (ver infra “J”)a sospecharla, a desearla, a imaginar cómo sería mi vida en ella llegando como llegué con 4 U$S, es decir con “una mano atrás y otra adelante” (cubriéndome lo más íntimo, que parece no ser el alma) como se solía decir de los inmigrantes que llegaron en número de 6 millones. Salí a cubierta (aunque es la zona descubierta del barco) vi el perfil de la ciudad, olí río de la Plata, me sentí en casa. La bienvenida familiar fue feliz, la de la sociedad no, a los 15 días de mi llegada comenzó la Guerra de Malvinas (Ver infra “F” Falkinas), me gusta Buenos Aires, me corrijo, le tengo mucho cariño, me gustan más Londres, New York, San Isidro, Viena, Praga, Estocolmo y Copenhagen, en ese orden. Solemos atribuir a los argentinos (a todos) los defectos que nos disgustan, pero al viajar por el país creo que esa actitud (agrandada, prepotente, soberbia, ventajera cuando no tramposa rozando lo delicuencial) es porteña, no argentina. No me olvido que éste es un Dccionario Abreviado, quiero recordar dos ideas, la primera de Juan Bautista Alberdi “Dense cuenta, no son dos partidos, son dos países Buenos Aires y el interior”. La segunda, es de Borges “No nos une el amor, sino el espanto, será por eso que la quiero tanto” de su poema “Buenos Aires” de 1963.

    NOTA:Este es el capítulo uno del diccionario, seguiré publicándolo hasta la “z” como corresponde y por ahora, al menos 3 notas con cada letra.

  • LA FIESTA INOLVIDABLE

    La cita era en 53 Cadoggan Gardens, Flat7, Knightsbridge y ahí fuimos llegando todos los que formábamos parte de una suerte de colonia latinoamericana, donde nos mezclábamos argentinos, ecuatorianos, chilenos, colombianos. Había de todo, estudiantes de postgrado, viajeros sin más propósito que viajar, algún exiliado político, aventureros. La fiesta era en la casa de una pareja formada por el galés Ian Burton y el argentino Hugo Palombo de “Slaughter Houses”, como Hugo solía referirse al porteño barrio de Mataderos donde había crecido.

    Es fácil decir que uno acepta las diferencias, es lo propio de la madurez, y la democracia es el sistema de la edad adulta; lo dificil de digerir es (en todo caso lo era, entonces, para nosotros, los latinoamericanos) que esa diferencia puede llegar a ser en extremo ajena a uno, al punto de provocar rechazo. Creo ver en ello (hoy), que el protestantismo tiene al juicio privado como el valor supremo (esa es la base del derecho liberal) en total oposición al intervencionismo propio de los países de raíz católica que desde cualquier ángulo señalan como se deben hacer las cosas. La versión militar de esa intervención han sido los golpes de estado, cada vez que ese juicio privado no “comulgaba” con los valores “verdaderos”. Para nosotros, Londres era (en 1978) una sociedad liberal a ultranza en cuanto a sexualidad se refiere. Los gay se besaban en público con una libertad que jamás había visto en Buenos Aires; hablaban de sus levantes en baños públicos y de sus orgías de la misma manera e idéntica pasión con la que entre nosotros se decía “Si Evita viviera sería Montonera” y el retruque “Si Evita viviera sería una ramera”.

    La pareja formada por Ian y Hugo era una relación sado masoquista, donde Ian era el amo dominante y Hugo el esclavo sometido y se los veía felices y ahí en esa fiesta comprendí los moretones y rasguños con que tantas veces lo había visto.

    Hugo nos abrió la puerta vestido de cuero y con collar de perro en el cuello y una correa de la que Ian lo sujetaba; el pantalón gastado tenía el cierre cremallera en el trasero. Si bien la fiesta fue “very hot”, fue civilizadamente “hot”, había ámbitos de privacidad. En un momento de la fiesta, Hugo anunció, que iba a recitar un poema de su autoría. La música de fondo fue “The End”, Jim Morrison decía:

    “Father, yes son, I

    Want to kill you

    Mother…I…want to…wa…

    Kill, kill, kill, kill

    This is the end

    Beautiful friend

    This is the end

    my only friend, the end”

    Hugo miró a Ian, se hizo un silencio y éste anunció, now, “RAINBOW COWS” by Hugo. Ian se sentó frente a la batería, otro inglés tocaba el bajo y Hugo cantó

    Vengo de América católica

    Vengo de América apostólica

    Vengo de América romana

    Born in Slaughter Houses

    Rainbow Cow Market

    Vengo de reseros y corrales

    Vengo de barrio porteño

    Barrio de futbol y tango

    Barrio de machos y chongos

    Rainbow Cows, Rainbow Bulls

    Rainbow Dicks, Rainbow Arses

    Mazorca en el Culo

    Came to England to live my

    Rainbowhood

    Mataderos, matarifes, La Matanza

    Asado a la cruz

    Cristo a la cruz

    Pueblo a la cruz

    Decir la verdad: nunca

    Toda la verdad: jamás

    Y nada más que la verdad: imposible

    Rainbow Cows, Rainbow Bulls

    Simular, Ocultar, Tapar

    Soportar, Aguantar, Resignarse

    No decir, No mostrar

    No mirar, No escuchar

    No acusar, No denunciar

    Antifaz, Careta, Máscara

    Slaughter Houses, Kill the cow

    Kill the truth

    Slaught reality

    Slaught the evidence

    Slaught rainbow cows

    Kill, kill, kill,kill.

    Terminamos todos dormidos en el piso y nos despertaron, creo que alrededor de las tres de la tarde del día siguiente los gemidos de placer (creo) de Hugo, amarrado a la cama de pies y manos y el dominante Ian procediendo con un “fist fucking”.

    Me fui caminando a casa, era una tarde fría y a las cuatro ya había oscurecido, me di una ducha. Salí a comprar The Guardian y a desayunar en Sloane Street.

    Pasaron los días y una noche me encontré en un bar en Notting Hill con Hugo que tomaba una cerveza en la barra, me senté a su lado y me comentó que con Ian habían terminado y que ahora estaba saliendo con una catalana.

    – Sí Alejo, para mí la vida es sexual, no creo en la hetero u homosexualidad, somos tan sólo sexuales y si nos circunscribimos a uno u otro apetito, pues ese no es mi problema, peor para ustedes no saben lo que se pierden, “Whenever you are ready, just call me”. Nos reímos. Caminamos por Notting Hill, bajamos por Holland Park, cruzamos South Ken, Chelsea y nos quedamos charlando horas apoyados en la baranda del Prince Albert Bridge; aunque la noche era fresca ya se sentía la primavera cercana.

    – La Argentina, Alejo, es como yo, es la pareja masoquista de un amo sádico, el problema, es que tiene vergüenza o culpa por serlo y aparenta ser una sociedad “straight” y hace unos esfuerzos denodados para mostrarse de esa manera. La Argentina no se concibe a sí misma sin la existencia de ese amo, lo requiere, goza con el maltrato, queda como paralizada, encandilada ante el amo, pero no lo va a admitir nunca. Quiero decir, sé que había varios en la fiesta que hubieran querido ser el perro del amo como yo de Ian, o el amo del perro como Ian de mí; algo así como el neurótico que en público rechaza lo que hace el psicótico, pero que calladamente le encantaría poder hacerlo.

    -Bueno Hugo, no sé si son tan fácilmente trasladables a una entidad tan vasta y compleja como una nación, los deseos sexuales de los individuos.

    -Sí, claro no es tan fácil, pero pensá que siempre el poder se asienta en la Argentina suponiendo un imperio opresor; hasta principios del XIX fue España, los siguientes 100 años, fue el Imperio Británico, y desde Braden o Perón, los Estados Unidos. Siempre hay una sinarquía, o logias masónicas, o las finanzas sin corazón que se confabulan secretamente contra el pueblo. Ello es el caldo de cultivo que requiere de un salvador. Rosas en el XIX, Perón en el XX y vaya a saber que nos espera para el XXI. Si bien entiendo que la lógica del poder requiere de un “cuco”, es decir de un enemigo real o potencial, de una amenaza latente, para justificar la existencia misma de ese poder, en Argentina, siempre me pareció que formaba parte del inconsciente colectivo la convicción de que sin ese “cuco” la vida es insoportable. Algo así nos enseñaban en el colegio salesiano donde había un cura que siempre decía, “bendita culpa que nos ha dado un redentor”. Mirá, pensá en la pasión y muerte de Jesucristo como un “stand up” masoquista. Apenas entrás en una iglesia, lo primero que ves es la imagen de un individuo sangrante en una cruz, que no es otra cosa que una mesa de torturas, a la que ha llegado después de una traición, donde hubo una cometa de 30 monedas de plata, un apresamiento, interrogatorios de militares romanos, azotes, latigazos, la carga de la cruz por un sendero de polvo y piedras caminando descalzo, corona de espinas, clavos en muñecas y tobillos. Se parece bastante a un ritual masoca ¿no?

    -Y sí, se parece mucho.

    -Y la confesión, la posición del misionero, el muchacho arrodillado frente al cura en un cubículo y el tipo con las piernas abiertas.

    Carajo, ya me hacés pensar en Ian. Dale Alejo, atrevete, yo me confieso y vos me castigas a que te mame la verga.

    Bien entrada la noche, nos despedimos en la puerta de casa. Hugo a confesarse con un amigo con el que se cruzó cuando llegábamos a Onslow Gardens, me lo presentó y se fueron abrazados.

  • LA LUNA

    Es julio, es 1969, me encantó lo del astronauta Armstrong: “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad”. Todavía me subía al techo a mirar las estrellas. ¿Cómo se vería la tierra desde allá? ¿Cómo seguiría la vida del primer caminante sobre la luna, al volver a su barrio e ir al supermercado? ¡Qué infinita distancia!, allá la luna, aquí el medieval Onganía. Pensé por entonces, que la única potencia imperial que habíamos tenido que soportar, había sido la Iglesia de Roma. Fue a partir de entonces que vi a la cruz, como el símbolo de ese imperio oscurantista, que por siglos venía dominando mentes y cuerpos de millones. La iglesia tenía la red de sucursales más vasta de la historia, desde las fastuosas, imponentes catedrales de Colonia, Notre Dame, Chartres, Burgos, Santiago de Compostela, Estrasburgo, hasta pequeños galpones en villas y asentamientos. El mismo mensaje en colegios y universidades: la constante prédica del pobrismo, la limosna, el asistencialismo, el pastor y el rebaño. Toda esa retórica de pueblo, masas, toda esa grey, ese rebaño -me dije- es la contrapartida de los individuos que leo, estudio y admiro hasta cuando discrepo: todos los filósofos, literatos, poetas, músicos, pintores, se aíslan, se encierran, se ponen a trabajar en silencio y ahí, en esa soledad se encuentran con su pueblo, se nutren de él, son parte del mismo, lo llevan en su torrente sanguíneo, en sus voces. El que se aísla para pensar, es el emergente de esa Sociedad Anónima: su aislamiento es social: hoy seguimos leyendo a Heráclito, nadie recuerda al monopolista de aceite de oliva de Éfesos; y mucho menos al comprado diputado que legisló a su favor.

    El tiempo más prolongado que pasé fuera del país, fueron cuatro años (1978 – 1982). Si bien las fechas del largo viaje, coinciden con la época de la dictadura militar, no obedeció el mismo, prima facie, a una situación personal. No soy un ex exiliado político. Las pasiones y luchas políticas nunca me cautivaron, no obstante, nunca me fueron indiferentes. Soy hombre de libros y de viajes, no de militancia. La palabra militancia, de cualquier tipo y en cualquier bando, me huele a obediencia, orden cerrado, escalafón jerárquico, supeditación de lo individual a lo colectivo: primero la patria, después el movimiento, luego los hombres. Los cuerpos militares, las órdenes religiosas, abundan en exaltar el espíritu de la colmena; mi relación con las abejas empieza y termina en mi gusto por la miel. El más contundente ejemplo que se me ocurre, para ilustrar tal punto, es ese oxímoron “Cristianismo y Revolución”, la revista que se publicó entre 1966 y 1971 dirigida por el ex seminarista Juan García Elorrio. No puede haber nada revolucionario asociado a la institución que por más siglos ha sido la expresión del PODER ABSOLUTO. La revista de gran predicamento entre gente muy joven, sensible, por lo general educada en colegios católicos, propiciaba un cristianismo comprometido con los humildes,, los desposeídos, los marginados. Veía al Che Guevara como una suerte de Cristo del siglo XX. Tal vez el padre Mujica fuera el mejor ejemplo de ese compromiso social. Compré, leí y subrayé varios ejemplares de esa revista. Pensé de Ernesto Guevara que cumplía con ese arquetipo con el que muchos se identificaban, pero siempre me pareció más Jesucristo que Pablo de Tarso y creo que si uno busca el poder, hay que ejercerlo cuando se accede a él y no sacrificarse para que te idolatren. Conversé dos veces con el padre Mujica. Escribí espantosos poemas en esa sintonía. Llegué incluso a ir a La Rioja, charlé con el Obispo Angelelli y pasé 15 días en Olta con mineros de la zona. Leía a Paulo Freyre, Franz Fanon, Herbert Read, Stanley Moore siempre en jardines al lado de la pileta en casas de La Lucila y San Isidro. Calzaba mocasines de Guido, James Smart traía trajes y sobretodos a casa. Estudiaba derecho, usaba traba de corbata, soñaba en inglés: el mamarracho, el esperpento era tal que mi padre solía llamarme Carlos Marx Mounbatten Windsor y prorrumpía en carcajadas que hasta hoy las escucho.

    Nunca fui a colegio religioso alguno, comulgué dos veces en mi vida, a los 15 le dije a mi madre que no iba más a misa y si bien ella continuó yendo todos los domingos hasta los 85 años, no hubo objeción a mi planteo. Mi padre no fue jamás. Mi educación primaria fue en un excelente colegio bilingüe de Olivos, que ya no existe, mi educación secundaria y universitaria fue en la educación pública.

    Cada vez que escucho una reivindicación a la militancia de los 70 en ámbitos Recoletos o Palermitanos que se definen hoy como pertenecientes a la clase media alta, se produce en mí una reacción que me hace abrir la ventana, salir al balcón, subirme a la canastilla del globo aerostático y me dejo ir a Capadocia o Abu Dabi y no escucho más nada y quedo ahí suspendido, hasta que regreso y digo que sí, que con mucho gusto acepto otra copa de Dom Perignon.

    Pero en una segunda instancia, no me sentía a gusto en un país que se preparaba para ser sede del mundial de football, y donde todo iba a estar pleno de colores patrios y nacionalismo exaltado y orquestado por una Junta Militar que festejaba, torturando y arrojando argentinos al mar desde aviones en defensa de la sociedad occidental y cristiana.

    Época dificil la de los 70; la peor que viví en el país: violencia, secuestros, cruzados fundamentalistas por doquier. Nunca entendí la teoría de los dos demonios: ambos bandos abrevaban en la misma fuente: el catolicismo inquisistorial con su tolerancia cero a quien osara poner en tela de juicio la verdad. El padre Mujica y el general Videla le rezaban al mismo Dios.

    “Religión o Muerte”, era una consigna de la montonera federal: liberales como Rivadavia, Echeverría, Alberdi, Sarmiento morirían en el exilio en España, Uruguay, Francia y Paraguay.. Tengo para mí, que la década del 70 fue una suerte de orgasmo orgiástico que terminó en un Woodstock no de sexo, barro, porro y rock n’ roll, sino de balas, sangre, torturas, cárcel, fusilamientos y secuestros como corresponde a cuerpos inmaculados que persiguen verdades absolutas.

    Pleno de contradicciones, partí a un recreo de cuatro años y comencé una etapa de liberación de lo argentino. Eventos gastronómicos, pequeñas empresas, estudio de Adam Smith, Jeremy Bentham, Thomas Hobbes, John Locke, David Hume, Michel de Montaigne, el Barón Holbach, Ludwig Wittgenstein, oficios varios, amores pasajeros, y y un largo viaje de seis meses por India.

    Vi al país como algo muy lejano, por momentos espantoso, infantil, quejoso, fundamentalista; por momentos entrañable. Comprendí que el espacio era un privilegio cuya carencia se siente en Europa. Me sorprendió descubrir que Gran Bretaña tiene la misma superficie que la provincia de Santa Cruz (243.000 km2). Allá hoy (2020) viven 66 millones de personas, en Santa Cruz, subsisten mal y dependientes del estado 320.000; un poco más que los que poblamos los 48 km2 de San Isidro. Pienso en Alberdi “No sean ciegos, no son dos partidos, son dos países, Buenos Aires y el resto”.

    Noté que ser argentino, podía ser una rareza, varias veces me dijeron que yo era el primer argentino que conocían; un médico en Asís, me preguntói si sabía lo que era una aspirina, que la tomara con confianza; un monje benedictino inglés, se expresó sin tapujos “me imagino lo que debe ser la iglesia católica en Argentina”; un estudiante de derecho en Francia, cuando le dije mi nacionalidad, me preguntó si yo era hijo de un diplomático, ya que hasta entonces, había supuesto que los argentinos eran de raza negra, (sumó dos prejuicios en una sola expresión).

    Me agradó haberme desterritorializado, y un día en 1982 regresé en barco, quería tener la experiencia de lo que podrían haber sentido tres de mis abuelos nacidos en Europa. Al final del verano austral, me levanté temprano, salí a cubierta, olí Río de la Plata.

    Recién instalado en un pequeño departamento en La Lucila, bajé una mañana de abril a comprar medialunas para el desayuno y el panadero gallego haciendo alarde de un ignorante desparpajo me comunicó que estábamos en guerra. Ante mi sorpresa, me dijo que habíamos tomado Las Malvinas, y que entonces sí, por fin nos habíamos puesto de pie. Lo más terrible fue que no sólo era el sentir del panadero, sino el de millones de ciudadanos. Uno de los informes del Embajador británico en Chile, sobre el entonces Canciller argentino Costa Méndez, decía: “logró realizar el acto imposible de ser nacionalista de derecha a la vez que anglófilo”. Hubo personas que hasta basaban el seguro triunfo argentino, en el excelente inglés que hablaba el Canciller del gobierno militar. Si bien esa excelencia era discutible, costaba entender el razonamiento, pero éste, tenía una larga tradición en el país. Recordé entonces, que la escritora Silvina Bullrich se jactaba de haber leído El Quijote, primero en francés y después en español. No pongo en duda que tal barbarismo hubiera sucedido, pero enorgullecerse por ello, da idea de la tilinguería que ello significa.

    Cuando un ciudadano se entera por el panadero, que su país está en guerra contra Gran Bretaña, el resultado de la misma, parece cantado. Esa superficialidad en atribuir destreza diplomática por “dominar el idioma del enemigo”, o pretender distinción por leer una obra clásica y genial en traducción, siendo el lector, parlante de la lengua en que fuera escrita, son algunos de los motivos por los que creo que nuestra crisis es erótica; esa falta de respeto por la racionalidad, es para mí, faltar a la dignidad humana, que termina siendo falta de amor y que engendra como contrapartida una suerte de nacionalismo patotero.

    La guerra pasó, como tantas otras cosas y la vida siguió, al menos para el General que la inspiró, el Canciller que la vociferó en “excelente” inglés y alrededor de 1000 jóvenes murieron. Sin duda había llegado a casa y nada había cambiado. La Argentina es la Calesita.

    Comencé a recorrer Buenos Aires, como había recorrido otras ciudades del mundo, como si fuera un extranjero que con tiempo libre se dedica a vagar por la ciudad tratando de entenderla. Había días que recorría Paternal y Chacarita, otras Parque Chas, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón, a veces rumbeaba para Belgrano y Devoto. Visité San Nicolás, Montserrat, San Telmo, Barracas, La Boca, Balvanera, Almagro, Boedo, Flores, Caballito. Tenía la absurda ilusión que en otros barrios que no fueran el mío, podría encontrar la clave de nuestra manera de ser. Comprendí, sin embargo, que había historias para contar y fui diseñando circuitos, que a la larga resultaron una fuente de ingresos ya que comencé a dedicarme a guiar extranjeros por Buenos Aires.

    A diario voy a mi puesto de vigía, que es el muelle de Pacheco en San Isidro, que es el magnífico lugar en el que vivo. Observo desde el muelle, la carencia de puentes, y es lógico, 70 kilómetros nos separan del punto más cercano, Colonia; más de 200 en la desembocadura. Creo que si la ciudad se hubiera desarrollado a la vera de la cuenca Matanzas – Riachuelo, estaría surcada por innumerables puentes de una a otra orilla. Habría “Rive Gauche” y “Rive Droite”, ya que tanto nos ha gustado comparar a Buenos Aires con Paris. Los puentes son lazos que hermanan, los muelles son atracaderos, lugares para pescadores, poetas, enamorados. Amarraderos temporarios de barcos de pasajeros, lugares de carga y descarga. El muelle penetra en el agua, el puente es vinculación. El muelle es fálico, el puente fraterno. El muelle termina en el agua y el vacío, el puente une dos espacios que el agua separa. El muelle es final, el puente es un ida y vuelta. Buenos Aires está lleno de muelles en el Río de la Plata, pero está vacío de puentes. Algo de esto debe andar formando parte de nuestra manera de ser.

    En ciudades con puentes tengo siempre la sensación de estar caminando por una tela de araña, hay un tejido, a veces, laberíntico, pero sé que hay un centro. Sé que la araña está en ese centro, pero sé también que puedo eludirla, en los muelles, en cambio, no hay red, estamos la araña y yo. París, Londres, New York, no sólo permiten ese juego sino que son una invitación a jugarlo, pero donde se hace imperioso participar es en Venecia, ciudad en que la araña, el Minotauro, la memoria, el sin sentido, la conciencia que cada uno tenga de la historia se esconden en ochavas húmedas, o bajo la lona con parches que cubre una góndola que se mece sujetada a un pilote podrido que cruje. O pasa (la araña), cubierta por la niebla de las dos de la mañana y uno queda expuesto y se pierde entre puentes y sonidos que vienen de lejos y uno sabe que la araña está, sin embargo, hasta en Venecia, con mar, con monjes que caminan y con los antifaces y máscaras del carnaval sé que siempre la puedo eludir. En el muelle no.

    A Buenos Aires le falta un punto cardinal. El Este es el río, o la Banda Oriental. Sentimos esa carencia y abusamos -tal vez por compensación- del demostrativo ‘este’: este país, en este país, por este país, si en vez de este país. Me transformo en ‘este’ cuando ya no me aman.

    Punta del Este, es un refugio argentino. Quizás busque al río por el Este que nos falta. Quizás vengo al muelle de Pacheco a enfrentarme con la araña o con Funes, de tanta memoria.

  • CODA FAMILIAR PARA COMPLETAR EL CUADRO

    Del abuelo portugués (de Goa, India), Miguel Santos da Fonseca y de la posible comechingona, Ángela Corvalán, nació mi padre Luis.

    Del abuelo catalán, Antonio Pallares, y de María Anette Podestá, de la isla de Córcega, nació mi madre Antonia.

    De mi padre aprendí que si uno quiere viajar, no hay más que hacerlo, como lo hizo él que un día salió de su casa de Olivos, para ir al colegio, pero, en cambio, se fue a Retiro, se tomó el tren a Córdoba para ir a la chacra de su abuelo en La Para, cerca de la Laguna de Mar Chiquita donde le encantaba jugar en el monte y cazar jabalíes. Luis tenía entonces 10 años. ¿Cómo podía negarse a firmar el permiso para que yo Alejo Santos a los 15 me fuera a Machu Picchu? Aprendí de él, el inglés que el tan bien hablaba, aprendí el amor al Río de la Plata donde el solía ir a pescar en su bicicleta. Me enseñó a jugar al tennis. Heredé sus libros sobre el campo argentino, los caballos y sobre, los caciques de la Pampa y la Patagonia. Fue el primero que me habló de Gato y Mancha, los caballos criollos con los que el suizo Tshiffely unió Buenos Aires y New York, de él escuché el nombre de la balsa Kontiki. Me enseñó a asar las carnes con el mínimo fuego. Me llevó a ver el primer partido de polo en Marcos Paz; me enseñó a manejar, pero nunca me prestó el auto, con lo cual me obligó a “robárselo” cuando él no estaba en casa. Ahora me doy cuenta que era mucho menos cabrón que yo, (que soy un salvaje unitario). Nos peleábamos, a veces mucho y duro (secretamente sentíamos admiración uno por el otro).

    De mi madre Antonia aprendí las primeras nociones de Filosofía, ella se había graduado en la UBA con una tesis sobre Santo Tomás (ya la perdoné) pero debo confesar que conservo los 23 tomos de la primera edición del Club de Lectores de la Summa Teológica que con su colaboración se publicó y que está, como corresponde a tanto catolicismo explícito: Virgen); aprendí de ella a subrayar los libros y a hacer anotaciones en ellos. Era la que mejor contaba los cuentos a la hora de dormir. Aprendí a hacer fideos caseros con un tuco especial y con peceto, pero a ella siempre le salieron mejor, nunca alcancé el sabor de la memoria. Aprendí cierta rebeldía; cuando obligada a guardar luto por la muerte de la señora Eva Perón, por ser docente en una escuela pública, mi madre entró en el aula a enseñar filosofía vestida de rojo punzó y una rosa amarilla en el ojal.

    Por una cuestión de herencia, partió a Mar del Plata en un tren que salió de Constitución. Fue a cobrar una suma importante y me dejó por el vil dinero cuando yo aún no caminaba. A los cinco años mientras jugaba en la playa de Chapadmalal con mi hermana de tres; a Antonia que era una excelente nadadora se la llevó el mar y después de cuatro horas de quedarse tras la rompiente haciendo la plancha, fue rescatada.

    A los dos les doy las gracias por haberme invitado al mundo; aunque yo no he querido imitarlos, invitando a otros.

    Para los lectores amantes de la psicología y para que saquen las conclusiones que ya tienen de antemano codificadas, aqui dejo expuestas las claves: nunca me importó el dinero (ella se fue a buscarlo y me dejó), amo el tren (¿lo amo porque se la llevó o lo amo porque la trajo de vuelta a mí, o lo amo porque en él se escapó mi padre de su casa a una edad casi infantil que interpreté como: libertad?), no me gusta el mar (¿porque la devolvió a la playa y no la hizo sufrir como castigo a haberme abandonado?) o ¿no me gusta porque casi la ahoga en sus aguas verdes? ¿Me inclino por el río que era el gusto de mi padre? ¿Estudié filosofía que fue la tarea de mi madre?¿Los viajes son la competencia silenciosa con mi padre?). Complete el lector su grilla, saque con libertad su conclusión a mi planteo que por sobre el matrimonio, la fama y el dinero siempre elijo la libertad. Yo me dispongo a entrar en Google para organizar mi viaje en el tren Transiberiano: Buenos Aires, Roma, Nápoles, Isla de Malta, San Petersburgo, Moscú,Vladivostok, Tokio, Hong Kong, Roma, Buenos Aires.

    Aún me sigo preguntando What the hell are we all doing here?

  • ALEJO SANTOS (mi alter ego) NARRA (“SU”) HISTORIA SOBRE EXILIOS Y MUERTES

    Mi abuelo paterno, Miguel Santos da Fonseca, nacido en Goa, colonia portuguesa en India, llegó al puerto de Santa María de los Buenos Aires, una fría y destemplada mañana de julio de 1894, a los 9 años de edad, como responsable de sus hermanos José de 7 y Kamala de 6, donde perdió parte de su apellido y de ahí en más fuimos y seremos Santos, mal que me pese, aunque agradezco el Alejo, que reivindica mi sentir.

    Previamente, Miguel Santos, había perdido a su padre, a su madre y a nueve hermanos mayores, en no sé que controversias políticas entre miembros independentistas hindués y los colonialistas portugueses entre los que se encontraba su familia. Los tres hermanitos Santos da Fonseca fueron embarcados rumbo a Lisboa donde deberían haber quedado bajo guarda del socio de mi bisabuelo, un tal Frango. Entre ambos habían fundado la Compañía Lisboense de Productos Orientales, encargada del negocio de importación de productos de la India: especias de Kerala, telas de Madrás, alfombras de Kashmere, maderas, metales y frutos. También hacían negocios de intermediación con Macao, Hong Kong y China. Este Frango, vio la posibilidad de quedarse con la totalidad del negocio y se sacó de encima a los tres niños enviándolos a unos parientes lejanos establecidos en Santos, Brasil. Con una carta de explicación y muy poco dinero, los embarcó hacia América.

    Los tres niños (supuestamente encargados a un oficial del barco, amigo de Frango), ignorantes, asustados, sin cabal comprensión de la situación, desembarcaron esa fría mañana de julio de 1894 en Buenos Aires, nunca me explicaron muy bien por qué, lo cierto es que el puerto de Santos los eludió, tal vez para que yo escribiera mis bitácoras. Los tres niños fueron ayudados por gallegos, judíos e irlandeses, sus familias adoptivas, se casaron, tuvieron sus hijos, progresaron y un buen día como suele suceder, fallecieron.

    Miguel Santos, partió en tren hacia el interior, compró un carro y recorrió campos de Córdoba y Santa Fé, comerciando cueros, lanas, alambres, torniquetes para alambrados, nueces, miel; hasta que dio con Ángela Ana Corvalán, una de los 16 vástagos de mi bisabuelo criollo y su mujer española. Siempre se comentó que la abuela Ángela fue el resultado de una relación extramatrimonial de su padre y una mujer comechingona. Algo de eso ha de ser verdad; pero si yo no sé que ando haciendo en el mundo, y como tampoco estoy seguro de no ser el resultado de un forro pinchado, mal puedo dar testimonio de lo que pasó en mi familia, nunca demasiado inclinada a dar explicaciones concernientes a los avatares de las alcobas.

    Estas noticias quieren dar cuenta de esas nueve muertes de mis desconocidos ancestros que provocaron el exilio forzoso de los Santos.

    En la rama materna, fue sólo una la muerte que justificó el exilio. María Anette, llegó con su madre y 6 hermanos desde su Córcega natal a Balcarce, donde vivían varios primos. Su padre (mi bisabuelo) murió en la cárcel, sentenciado por la confesión (falsa) que hiciera, por haber matado (cosa que no hizo) al violador de una de sus hijas. Hubo sí una violación, hubo el crimen del violador, pero fue ejecutado no por el padre de mi abuela, sino por un hermano de ella, un joven de 22 años. Mi bisabuelo confesó haber sido él el asesino para salvar a su hijo, fue encarcelado y murió en prisión. En Balcarce crecieron, tuvieron un buen pasar, hasta que María Anette conoció a mi futuro abuelo. El catalán Antonio Pallares, de madre escocesa; aquel que radicado en Mar del Plata enviaba a su familia en tren a Buenos Aires y él lo hacía lentamente viajando en coche por caminos de tierra en cacería de patos, copetonas y perdices. (ver artículo subido el 27/12/25 El Mejor de los Mundos Posibles Primera Parte). Algo en mi afán viajador debe estar en mi torrente sanguíneo familiar.

    Pero es de otras muertes de las que ahora quiero hablar. Son éstas menos personales, pero mucho más inquietantes, ya que nos atañen a todos.

    Desde Marcel Duchamp se viene hablando de la muerte del arte. Su “ready made” dio el primer paso y fue luego el crítico estadounidense Arthur Danto quien sin pelos en la lengua lo afirmó y sentenció. Se hablará de la muerte de la novela; luego Rolland Barthes decretará la muerte del autor. En “City of Glass”, el primer volumen de la Trilogía de New York de Paul Auster, éste se pregunta si podemos seguir llamando “paraguas” a un objeto que ya no tiene tela para cubrirnos de la lluvia, y que tan sólo se compone de un quebrado conjunto de pequeños fierros curvados y un mango. Fukuyama anuncia el fin de la historia; se diagnostica el fin de las ideologías; la tecnología pondrá fin a un mundo analógico de convivencia reemplazado por una invasiva virtualidad. Los ecologistas advierten cada vez con mayor fuerza que el aire, el agua, la tierra nos están padeciendo y el fuego transforma en cenizas bosques y selvas ancestrales, los glaciares retroceden, el continente antártico, al igual que el ártico se derriten. En 2009 se inaugura en Tierra del Fuego, la Bienal del Fin del Mundo, y las terrazas del Moma, en New York exhiben imágenes sugestivas del Teatro de la Desaparición en 2017. Consultado su creador, el rosarino Adrián Villar Rojas, sobre donde le gustaría trabajar, contesta con laconismo: en las Islas Malvinas.

    ¿Qué es hoy una democracia representativa?

    ¿Qué es hoy la justicia si quien te absuelve es la historia?

    ¿Qué es nuestro mundo que se desintegra a cada instante en miles de fragmentos y que al igual que a Humpty Dumpty ni toda la caballería real, ni toda la infantería real podrán volver a poner together again?

    Desde el 2013 y hasta 2025 fue jefe de la Iglesia Universal un Papa que en su primer discurso afirmó que venía (¿o iba ?)del (al) fin del mundo. Vengo escribiendo de viajes, de recorridos, de territorios, de geografías. Señalo un ritmo:

    Paso Letra

    Trecho Palabra

    Caminata Párrafo

    Recorrido Texto

    Viaje Libro

    Esta grafía dibuja un mapa, en el mapa hay nombres. Mi texto abunda en señalar espacio, sin embargo no ha eludido el tiempo. Los mojones no están expresados en kilómetros o en millas, salvo cuando lo creí insoslayable. Los mojones son de tiempo. Todo viajero se carga de espacio, que puebla su sueño. También de tiempo, se carga de historia. He señalado un tiempo cíclico de la naturaleza. He mencionado el tiempo lineal construido por el PODER. Sabemos que decir hoy, San Isidro 31 de diciembre de 2025 no expresa con verdad el día que transcurrimos. He citado a Nietzsche y su eterno retorno, he nombrado a Eusebio de Cesarea y su creación de tiempo lineal. Comenté que a partir de 1975 la comprensión del Ulises de Joyce, me introdujo en el fin de otra vez del despertar y del velorio. Dije haber viajado a Falkinas a repensar ciertas inquietudes. He ponderado en letras mayúsculas, que no es la historia la que se repite, sino la naturaleza. He reiterado que sólo hay una pregunta que me formulo: What the hell are we all doing here?

    Al viajar nos cargamos de narraciones, de imágenes y de tiempo. He hablado del YO, he denostado al EGO. He registrado exilios.

    Los Estados Unidos y la Argentina son los dos países que más tiempo han importado. Importamos millones de EGOS, voraces por triunfar. Allá en el norte hace 55 años, un paso una letra se ejecutó en la luna.

    JUST DO IT

    NO LIMITS

    IMPOSSIBLE IS NOTHING

    Aquí, en cambio sólo importamos pasado. Hemos repatriado a San Martín, Rivadavia, Alberdi, Sarmiento, Rosas, Eva Perón, al mismo Perón viejo, cansado, enfermo. He escrito que somos “Calesita”; una calesita que exalta el amor de madre. En un poema del libro “Ternura” de lectura obligatoria en la escuela primaria, escrito por Ana Tejada y Aurora Zubillaga se podía leer:

    AVE EVA

    Mamá

    Ama a mamá

    EVA

    Mamá

    Mi mamá ama a Eva

    Mi nena ama a Eva

    Papá ¿Eva me ama?; Eva ama a mi nena.

    Me aman

    Me ama Perón

    Me ama Eva Perón.