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  • ISLAS FALKINAS

    Ros Road, Port Stanley, invierno 2017. Camino en el octavo día de mi estadía en las islas por la costanera, despidiéndome de este fin del mundo. La tormenta ha hecho que tengamos que despegar con 24 horas de retraso. Paso frente a la Falkland Island Co., vuelvo a la costanera y entro en el cementerio, leo nombres y años en las lápidas: 1849, 1852, 1866, 1887 y así hasta uno fallecido en enero de este año. Regreso por el mismo camino, miro hacia el Waterfront Hotel, donde me alojo, vecino al Penguin Shop, la Catedral Anglicana, que por supuesto es la más austral del mundo, entro luego en St. Mary que es Protocatedral Católica y cuyo nombre oficial en latín es “Apostolica Praefectura de Insulis Falkland seu Malvinis”, lo cual me parece una obra maestra de equilibrio diplomático, es decir es la Prefectura Apostólica de las islas Falkland o Malvinas; aunque desde el punto de vista filosófico es una traición a la tan cacareada teoría aristotélico-tomista de que es necesario que toda cosa ‘sea o no sea’ y una adscripción a la teoría de Leibniz que en “Elementos del Derecho Natural” distingue las formas de la modalidad como: a) lo posible, b) lo imposible, c) lo necesario y d) lo CONTINGENTE es decir ‘que puede ser o no ser’, casi Poncio Pilatos, y que decida el pueblo.

    En mi caminata paso la casa del Gobernador: entro en Pioneer Row, visito por tercera vez el museo. Almuerzo, leo; tomo el té, leo; como a la noche, leo; duermo, sueño que leo. El domingo parto.

    Aterricé en Malvinas, recorrí las Falklands, despegué de Falkinas.

    Llegué a las islas desde una cultura, partí de las mismas con una experiencia. Vi un aburrido, primitivo y no muy lindo village inglés del siglo XIX con muchos Land Rovers que van y vienen. Curiosamente, cada vez que cuento mis viajes, ellos suelen despertar entusiasmo, ganas de viajar, interés y hasta cierta admiración, lo que muchos llaman “sana envidia”, algo así como “amoroso odio visceral”; la verdad es que la creatividad nacional no tiene límites y de ser nacional y popular es imbatible: ya lo dije, nunca nadie me interrumpió con un grito de “vive de Gaulle, merde”. Lo cierto es que gente entre 20 y 80 años, estudiantes de gastronomía y de derecho, abogados conservadores, arquitectos del PC, anglo-argentinos, amas de casa católicas, cajeros de supermercados, empleados de estaciones de servicio, canillitas, jueces, ex fiscales, un rabino, ingenieros, libreros, kiosqueros, un ex combatiente, almacenero musulmán, parrillero, panadero, bar tender, estudiantes de la carrera de Relaciones Públicas de quienes yo era el profesor, escribano, mi dentista, portero de edificio, radicales, peronistas, un diplomático retirado, vecinos, parientes, amigos; todos expresaron: “¡Qué ganas!, vos sos raro, ni loco voy, con lo que nos costó, guita tirada al fuego, ¿te querías suicidar?, no sé cómo pudiste, qué raye tendrías, no voy ni con todos los gastos pagos, ¿pudiste caminar sin problemas? Yo no llevo pasaporte a un lugar que es la Argentina, no te molestaba, me irrita, me da bronca ¿Qué? ¿Por qué? Con excepción de tres personas que preguntaron de la misma manera que preguntan cuando uno en una comida dice “acabo de venir de Alaska”, con esa mezcla de curiosidad y ganas, todos los demás tenían una idea, un concepto, un slogan, cuando no la eterna ideología nacional, popular, apodíctica, intransigente, frentista, dogmática. Los hechos, la experiencia, la inquietud de alguien que estuvo en el lugar, que se dedica a viajar desde los 15 años, que tiene una profesión relacionada con el turismo, que no tiene ganas de convencer a nadie, ni interés económico alguno, que se aburrió, que no le gustaron y que está convencido que las Falkinas no son el problema, sino que lo que está en juego es la Antártida, todo eso les importó un soberano carajo. Ellos, los que no fueron ni irán saben, uno, que para intentar comprender, para empezar a saber, fue, es un pelotudo. De la misma manera apodíctica y universal San Martín es el Padre de la Patria y además Santo de la Espada, la línea Rosas, Perón, Kirchner encarna el sentir popular. Sarmiento, miembro de la masonería, promotor de la corriente liberal, atea, sionista, entreguista y apátrida. No se metan con Perón. Si hacés lo que hay que hacer te incendian el país. Estamos condenados al éxito. Somos un país riquísimo. La carne argentina es la mejor del mundo. Maradona, Messi, la Reina de Holanda y el Papa son argentinos, ¿se dieron cuenta chilotes, paraguas, bolitas, charrúas, se dieron cuenta quién es Gardel?

    Pasó que no ganamos.

    Pasó que perdimos.

    No nos gusta mirarnos en ese espejo.

    En la imposible hipotética situación de haber triunfado, la figura de Galtieri se hubiera instalado en la línea Rosas, Perón, Galtieri. Le habríamos disculpado haber sido un gobernante de facto, hubiéramos afirmado que él nunca persiguió, torturó, ni hizo desaparecer como los otros, lo habríamos elegido Presidente de la Nación, y atención que en cualquier momento recuperamos el Alto Perú, Paraguay y Uruguay, le habríamos enseñado a España cómo recuperar Gibraltar y si se ponen pesados, mandamos la flota a Hastings, desembarcamos como Guillermo el Conquistador en 1066 y en Buckingham Palace izamos la bandera argentina como para que el mundo se dé cuenta, se dé cuenta, se dé cuenta. Pero perdimos y si hay algo que no toleramos es perder y entonces como el avestruz, escondemos la cabeza dentro de la tierra y no entregamos el bastón y la banda presidencial a quien nos derrotó en elecciones libres. Borges lo dice con claridad “no hay peor insulto para un argentino que ser escarnecido en público”.

    Ser impuntual, improvisado, superficial, autoritario, machista, chanta, despilfarrar dineros públicos, ser corrupto; todo eso se olvida, pero que se rían de uno y lo sepan los vecinos, eso jamás. Hemos cambiado “la verdad os hará libres”, por “la verdad me da vergüenza”: nadie en las clases media y alta soporta la verdad de una biografía, por eso es que tenemos el mayor número de psicólogos por habitante. El resto, la Sociedad Anónima ante el brutal y vejatorio abandono no hace más, no puede hacer más que cantar la Marcha Peronista, que es el jingle narcotizante y catártico que mueve la calesita.

  • FOOTNOTES

    Tal vez sea cierto que todo lo que escribimos no es más que una nota a pie de página a lo ya escrito, y todo lo que caminamos no es otra cosa que recorrer senderos descubiertos y transitados por otros; es el tiempo que nos tocó y está ahí para gozarlo de acuerdo a las apetencias de cada uno. En mi caso, ese goce está compuesto por los libros leídos, por los kilómetros recorridos y algunos buenos amigos, que es lo que me permite sostenerme por sobre la conciencia que tengo en relación al caos que es mi biografía y a la tragedia que es la historia.

    Unos 800 años antes de la cristiandad, Hesíodo escribía que lo mejor que le podría pasar al ser humano después de haber nacido es descansar varios metros bajo tierra; 2600 años después, Isidoro Ducasse, Conde de Lautremont (1846-1870) dejó asentado que “mi poesía consistirá sólo en atacar por todos los medios al hombre: esa bestia salvaje y al creador que no hubiera debido engendrar semejante basura” y como sabemos, nuestro Shakespeare aseveró que “el mundo lamentablemente es real, yo lamentablemente soy Borges”; y nos recuerda que los espejos y la paternidad son abominables porque multiplican este mundo espantoso. Nos comenta, además, que nadie ha sentido como Carlyle, que este mundo es irreal, como las pesadillas, “Irreal y atroz”, remarca.

    Footnotes, bella palabra que sintetiza lo que más placer me ha dado en la vida: recorrer y leer. Creo que fue Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) uno de los primeros en escribir notas al pie, detallando las fuentes de sus obras; algo que era común en trabajos académicos, pero no en poesía. Muchos sostienen que Borges fue el primer autor de la literatura en español en hacer un uso artístico de las footnotes, habiendo él mismo admitido que la idea le vino de la novela filosófica Sartor Resartus de Thomas Carlyle (1795-1885). A pesar de que quien más abundó en ellas fue su admirado Thomas De Quincey (1785-1859) de quien “La Monja Alferez” (The Spanish Military Nun) tiene 82 notas al pie, “Los Oráculos Paganos” sólo 33, pero algunas de ellas ocupan 6 páginas, “Las Sociedades Secretas”, 51 notas, “Los Ültimos Días de Immanuel Kant”, escazas 29, pero la entrometida participación del autor como uno de los personajes del escrito. “Las Confesiones de un Comedor Inglés de Opio”, al menos la edición de 1856, que es la que leo cuenta con 261 notas.

    Jorge Luis Borges, entre nosotros, ha gustado también de las mismas, y sus prólogos y sus epílogos son per se, piezas de literatura y no sólo indicadores, señales o guiños al lector, al punto que Torres Agüero publico en 1975 “Prólogos” con un prólogo de prólogos, que cree (Borges) “innecesario aclarar que no es una locución hebrea superlativa, a la manera de Cantar de los Cantares, Noche de las Noches o Rey de Reyes”. Creo que quien ha seguido la tradición de quien me parece fue el mayor cultor del género -Thomas De Quincey- es David Foster Wallace (1962-2008) cuyas novelas y relatos abundan en footnotes e intervenciones, aclaraciones y digresiones. En “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer” que tiene 154 páginas hay 137 notas al pie; los relatos de “Hablemos de Langostas” están atiborrados de intervenciones, baste ver los recuadros y diagramas de “Presentador”, y en sus “Entrevistas Breves con Hombres Repulsivos” hay cantidad de comentarios, giros y footnotes.

    Hay algo que me ha llamado mucho la atención, en mi admirado Borges; no he encontrado en sus “Obras Completas”, tanto en prosa como en verso, ni en el mencionado “Prólogos”, ni en los tomos de “Textos Recobrados”, ni en “Borges en Sur” ambos de Ediotorial Emecé, ni en sus columnas de la Revista “El Hogar” entre los años 1936-1939, que a pesar de ser una revista fundada por Alberto M. Haynes, en 1904 con mayoría de artículos sobre autores y literatura anglo norteamericana, no hay una sola mención, ensayo, biografía, reseña, notas de la vida literaria sobre Thomas De Quincey, por más que “durante muchos años, yo creí que la casi infinita literatura estaba en un hombre. Ese hombre fue Carlyle, fue Johannes Becher, fue Whitman, fue Rafael Cansinos Assens, fue De Quincey”, como dejó escrito en “La Flor de Coleridge”, por más que nos ha dicho “De Quincey fue de hecho un gran escritor, que sus pesadillas deben su fama a la espléndida prosa en que las evocó o inventó, y que la obra literaria, crítica, histórica, autobigráfica, humorística, estética y económica de ese “aniquilado”, abarca unos catorce volúmenes y no ha sido leída del todo en vano por Baudelaire, por Chesterton y por Joyce”, por más que su ensayo “Evaristo Carriego” lleve el contundente epígrafe “…a mode of truth, not of truth coherent and central, but angular and splintered”, que define a la vez, por un lado, el lugar desde donde Borges ve el mundo: el porteño barrio de Palermo y por el otro ubica a la literatura argentina en las orillas de la literatura universal (una nota a pie de página de la misma), desde esa ubicación angular y fragmentada Borges pintó el mundo. Esa cita se repite en L’Herne, ese cuaderno francés de 1964 dedicado exclusivamente a la escritura de Borges: “A nadie debo tantas horas de felicidad personal”, y en su lecho de muerte le pide a Jean Pierre Bernés, su editor en la Pléyade que le lea “Los Ültimos Días de Immanuel Kant”, en la traducción francesa de Marcel Schwob de 1899, año de su nacimiento en Buenos Aires. A pesar de que “a De Quincey con quien tan vasta es mi deuda”. A pesar de lo que tantos tratadistas han dicho de ser De Quincey el prototipo del hombre de letras para Borges y por más que en “Introducción a la Literatura Inglesa” escrito con María Esther Vázquez anota esta miserable idea “… fuera de Klosterheim y una traducción o paráfrasis de Lacoonte de Lessing, su obra entera que abarca 14 volúmenes, está hecha de artículos… el opio le permitirá entender, o creer que entendía, las páginas más abstrusas de Kant… pequeño, frágil y singularmente cortés, su imagen perdura en la memoria de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad. A pesar de la opinión de De Quincey sobre las obras de Shakespeare, que de alguna manera Borges repetirá en su “Sobre los Clásicos”: “Clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”. Y que hace exclamar a Emir Rodriguez Monegal (1921-1985) en “Borges, una biografía literaria” “La omisión (deliberada desde luego) ya que es inútil buscar entre sus artículos alguno dedicado explícitamente al ensayista inglés”.

    La pregunta que se impone es ¿por qué? Más allá de las respuesta que pueda dar la psicología, más allá de las posibles claves que puedan encontrarse en el estupendo libro de John T .Irwin “The Mystery to a Solution” (Poe, Borges and the Analytic Detective Story) que invito a leer; donde Irwin comenta una conversación con Borges momentos antes de abandonar la casa de Edgar Alan Poe en Baltimore, después de haberle preguntado por la influencia del autor de “El Cuervo” en su obra. “Borges permaneció un rato en silencio y luego en voz muy baja dijo”, dice Irwin: “Siempre he tenido el temor que algún día alguien descubra que todo en mi obra es prestado por otro, por Poe, o por Kafka, por Chesterton, Stevenson o Wells” (tengo para mí, que quiso olvidarse de Carlyle, pero ocultó a De Quincey) esto fue en abril de 1983. Mucho antes (1974), en el Epílogo a sus “incompletas” Obras Completas escribió en tercera persona: “El renombre de que Borges gozó durante su vida, documentado por un cúmulo de monografías y de polémicas, no deja de asombrarnos ahora. Nos consta que el primer asombrado fue él y que siempre temió que lo declararan un impostor o un chapucero o una singular mezcla de ambos” . La respuesta a semejante misterio debería surgir del mismo Borges, no de un sujeto ajeno, no de un observador, sino del interior de su obra. Si todo es irreal según el idealismo, es más si todo es una farsa según Carlyle donde la historia es una suerte de Escritura Sagrada que desciframos y escribimos continuamente y en la que también nos escriben, si quien lee una línea de Shakespeare, es William Shakespeare, más aún, “si nuestras nadas poco difieren, es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú”(Thomas De Quincey el redactor de tus ejercicioa y yo Jorge Luis Borges su lector). También es cierto, que Borges deja siempre claves para que resolvamos el misterio, así como Kafka crea a sus precursores, Borges ha hecho lo mismo con De Quincey, Carlyle, Chesterton y con ello modifica nuestra percepción del pasado, como ha de modificar el futuro, y entonces esta vez Juan Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, sale a la llanura, se enfrenta a Padre, a Madre, a todos sus ilustres ancestros, a Lugones, a Victoria Ocampo, a Thomas De Quincey y emulando a Benjamín Otálora prefiere deberse el éxito a sí mismo y no a otro.

  • GEA: DE DESIERTOS, DE MARES, DE RÍOS Y DE CICLOS

    Gea es la tierra. Ha sido concebida como elemento primordial. En la “Teogonía” de Hesíodo (800 AC), su importancia es fundamental, pero casi nula en los poemas homéricos donde impera el Océano, personificado como el agua que rodea al mundo. Maravilla, al océano se lo representa como un río que corre alrededor del disco que es Gea. En la “Teogonía” se nombra a los hijos engendrados por Océano y Tetis, suman más de 3000.

    Desierto de Chorriaca, Provincia del Neuquén, dos geólogos nos traen por la ruta 40, asfaltada sólo en parte, hacia Buenos Aires. Venimos de Ushuaia, es 1975. Habíamos llegado por primera vez a la isla en febrero. Nevaba finito.

    -Este desierto, era un mar, nos dice uno de los geólogos y remueve la tierra con una rama y surgen amonites. Hay tal cantidad que parecen el infinito número de escarabajos que intentó salvar, en vano, Witold Gombrowicz en aquella desolada playa del sur de la provincia de Buenos Aires, tratando de darlos vuelta y colocarlos sobre sus patas antes de que murieran calcinados por el sol.

    Armamos una fogata y lentamente asamos medio cordero sobre improvisada parrilla, en el fondo del mar. Vino tinto. Duraznos, tiramos los carozos a las brasas y despiden una leve llama azulada.

    -Aquí abajo hay restos orgánicos, hay petroleo, nos comentan. Hay gas, estamos hablando de 100 millones de años. Es tierra de volcanes. Otra imagen de la felicidad.

    Estoy en Islandia, es 2013, también es verano, también está helado, también hay volcanes, también nieva finito. También acabo de comer cordero en “Lakjarbrekka”, un restaurante elegante que según se detalla en la carta, significa “el arroyo que se desliza por la loma”. Cabernet Sauvignon de Bordeaux. Salgo a caminar, está frío. Camina a mi lado un hedor nauseabundo a alcohol, después veo al hombre. Me aparto, es hediondo: caminamos al mismo ritmo, quiero perderlo: me detengo, él se detiene, apuro la marcha, me alcanza, me pasa, cae muerto, rueda por la loma donde se desliza el arroyo. Fue tan sólo u n instante. Me vino la idea de los 100 millones de años y la muerte súbita, tal vez por las comparaciones entre Tierra del Fuego e Islandia, que había anotado en la bitácora, antes de partir, tal vez porque compré la Volsunga Saga y leí el nombre de Snorri Sturlson, imposible no asociarlo con Borges. Me acordé de cuando narró su experiencia en un almacén de Santa Ana do Livramento donde vio a su primer muerto, resultado de un parroquiano que al ver una calva redonda de otro que apoyado en el estaño se demoraba frente a una ginebra, pensó, que nunca se le presentaría un blanco tan prístino, sacó entonces la pistola y le reventó el craneo por la nimia (Borges debe haber escrito baladí) razón de la oportunidad gratuita, para incrementar su prestigio ante la pasividad de la clientela, que tras un tenso silencio siguió bebiendo y cantando “retruco”.

    Fue en ese año de 1975, cuando después de varios intentos fallidos a lo largo de por lo menos diez años, entendí y me sentí miembro de una cofradía secreta, ya que comprendía el “Ulises” de Joyce; a partir de entonces la literatura fue para mí AJJ/DJJ. Fue ese mágico encuentro que se produce cuando uno en Chapadmalal recoge una botella que alguien arrojó al mar desde el fiordo de Sogne, en Noruega y dentro de la misma hay una nota que dice:Die Welt ist alles, was der Fall ist. Sogne, Fjord. Y esta es aún, una más bella imagen de la felicidad.

    En el capítulo de los “Comedores de Langostas”, cuando Bloom que también camina al ritmo de un paso, una letra, otro paso, una palabra… fue que por fin entendí que es posible caminar por Dublin abrigado por un Macintosh, y ahí, en la nublada jornada cerca del río Liffey, ahí en la Westland Row (por la que caminaré en 2006) Bloom parado frente a la vidriera de la Belfast and Oriental Tea Co., lee la información estampada en los envoltorios plateados: mezcla elegida, más fina selección, té familiar, bien caliente y de súbito surgen las lianas y orquídeas de los jardines de Ceylon (que disfrutaré en 1980), donde la gente en ropas livianas se tira al pasto y se deja arrobar por el calor del sol en un “dolce far niente”… y no paré de leerlo y lo llené de notas, porque así han de leerse los libros, escribiéndolos, invadiéndolos y dejándose invadir por ellos y eso me introdujo en ese tren de gran velocidad del Finnegans Wake que termina-comienza en la página 628 “…a long the…” y se inicia-termina en la primera página y es entonces el río que corre…”riverrun past Eve and Adam’s by a commodious viccus of recirculation y es entonces Gian Batista Vicco (1668-1744) y su Sciencia Nuova, corsi e ricorsi de l’historia, el glorioso siglo XVII y fue el fin del otra vez del velorio y del despertar y entendí por fin y para siempre, que es el lector que hace tren la calesita.

    (NO ES LA HISTORIA LA QUE SE REPITE, SINO LA NATURALEZA. PENSAR LA REPETICIÓN EN FUNCIÓN DE NOSOTROS, ES FANTASÍA DE NIÑO CAPRICHOSO QUE QUIERE SIEMPRE SER EL CENTRO. LO QUE SE REPITE EN MILLONES DE AÑOS SON LOS CATACLISMOS, DE LOS QUE SOBREVIVEN UNOS POCOS QUE COMIENZAN OTRA VEZ, AHORA SÍ LA HISTORIA. VUELVE EL HOMBRE A HABITAR CAVERNAS, SOBREVIVEN BESTIAS DEFORMADAS, QUEDA EL TERROR A LA EXPLOSIÓN O AL AGUA INSCRIPTO EN ESOS POCOS: SE INVENTAN DIOSES PROTECTORES. NOSOTROS NO SEREMOS MÁS QUE RESTOS ORGÁNICOS EN ALGÚN DESIERTO COMO CHORRIACA, CON SUERTE GOTA DE COMBUSTIBLE).

    Calesita, que hasta en la corta literatura argentina, vuelve a transformarse en tren después de la travesía de “El Vestido Rosa” en eso que magistralmente César Aira (una literatura en sí mismo) hace en el cuádruple homenaje a Borges; primero y explícitamente con “Las Ovejas” (1970) a la que llama “novela” y luego con “Moreira” (1972), “Ema , la cautiva” (1978), “El vestido Rosa”(1982) al que denomina “cuento”, homenaje provocativo, irónico. Quintuple si incluímos “La Liebre”(1987) poblado de viajeros ingleses recorriendo la pampa. La “novela”, es un cuento sobre la supervivencia de las ovejas Kitty, Moussy, Rosie, Tabby, Biqui, Peti, Cathy, Reti, Poppy, Dorothy (“rubias de New York”), en la infinitud de la Patagonia que vibra al ritmo de lo que Jaspers Johns (1930) llama arte y que consiste en hacer una cosa, después otra cosa, después otra cosa, después otra cosa, lo que lo iguala al viaje y su corolario: el relato. El homenaje al maestro finaliza con la argumentación a toda orquesta por la re-escritura (Pierre Menard style) de significativos pasajes de “Nueva Refutación del Tiempo”. En la “novela” “Las Ovejas”; esa balada lanuda patagónica; donde Moussy, anciana es George Berkeley (1685-1753), Cathy de lana graciosa y gruesa es el idealista Arthur Schopenhauer (1788-1860), la pequeña Kitty es el inmenso David Hume (1711-1776) y Dorothy plena de níveos vellones es Gustav Spiller (1864-1940). Con agudo criterio Ada Korn editora allá por 1984 publica un volumen con “El Vestido Rosa” “cuento”, eterna y vueltera calesita argentina que fue escrito en 1982 y a continuación “Las Ovejas” “novela” de 1970 en una inquietante inversión no sólo temporal.

    Me comprenden ahora por qué cuando paseo gente por el Mercado de Hacienda de Liniers: mujidos, reseros, campanas, galopes, tranqueras, martillos y voces son “la más maravillosa música que llevo en mis oídos”, LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD.

    “.. a long the…riverrun, past Eve and Adam’s” y así con el Liffey, río de vida, uno se mete en ese mar de palabras que es el Finnegans Wake ¿dije mar?, río, río, si hay una novela río, es esta, la última de Joyce, última, primera o única, río que es lenguaje, que es el río por el que el lector navega. La primera parte del Finnegans Wake, “El Libro de los Padres”, comienza queriendo saber todo sobre Anna Livia Plurabelle, que es el río Liffey, que es la vida. Las blondas mechas de la cabellera de ALP, son los ríos y meandros que forman un gigantesco laberíntico delta. En ese capítulo se mencionan docenas de ríos: Pilcomayo, Negro y de la Plata son los que a los lectores de estas tierras, nos llaman la atención. Y, es aquí, en el río que no nombra Hesíodo y que sospechó Heráclito, en el río de la Plata, donde vengo a diario a escribir estas islas, que construyen una oración, un párrafo, un capítulo, un texto, un libro y un libro es un río en el que tampoco nos bañamos dos veces. Leer el capítulo de ALP a orillas del río de la Plata, en el muelle de Pacheco, en San Isidro, en el último mechón del delta del Paraná, es ver reflejado en un espejo de agua, la novela de James Joyce.

    Leer este libro, en este lugar, es volver a unir el andrógino. El río de la Plata es un río de ríos, un río que forman el Uruguay y el Paraná que en el momento de diluirse y conformar el estuario, parece querer despedirse de las orillas que lo vienen custodiando en su cauce; dejando como flecos de tierra que enmarañados, arman este laberinto de más de 20.000 kilómetros cuadrados que es el delta del Paraná. Anna Livia Plurabelle transformada por las letras-islas en telaraña líquida. Es en el ensayo de Juan José Saer, “El Río sin Orillas” donde leí que el delta en su configuración geográfica tiene forma de sexo de mujer, es el sexo de Anna Livia y tal vez, esta espesura en sus meandro, arroyos y Bajos del Temor ¡socorro Sigmund!, sea la representación del pelo púbico rodeando al delta. Es curioso que viniendo de un hombre del interior, de Serodino, provincia de Santa Fé, su visión del río de la Plata coincida con la del europeo llegando al estuario. Mi vida poco tiene que ver con el mar, mi vida es ribereña. El río ha sido mi centro. Somos varios millones asentados en el estuario, donde cabrían los Países Bajos con holgura. La desembocadura es un. final, el problema es que ese final lo han relatado como final del viaje y no como terminación del curso del río. Hay en ello dos visiones de la realidad. El final puede ser presentado como culminación del periplo marino, como un “fait accompli”, “que vinieron las proas a fundarme la patria”. La narración sobre el río es siempre desde el puesto de vigía, desde la escotilla de un barco español, desde el catalejo de algún corsario, desde algún sabio clasificador de especies, desde el ojo de buey de una bodega de tercera clase pringosa de ajo, sudor, ave marías. La narración del río es siempre ultramarina. Volviendo al simil saeriano, el relato siempre se estructura desde el pene y no desde los labios vaginales. Desde el interior, es otra la visión, desde el corazóin de la tierra del cual parte un sistema de venas que irriga la llanura. La visión no desde el Mare Nostrum, sino desde la Mesopotamia.

    Dibujo mapas de los territorios viajados, diseño croquius de territorios literarios. Mi mapamundi es fragmentario, 68 países visitados, no son el planisferio, mis lecturas son incompletas; en mi poblada biblioteca hay algún libro que jamás leeré. Mi mapa ribereño comienza en el puerto de Olivos. De chicos jugábamos en la arena y en la montaña de cantos rodados que las chatas areneras descargaban en el playón del pequeño puerto. Muy cerca de la Martello Tower, en Sandycove, tuve una vivencia similar en la playa de aguas plácidas, de pronto estuve en Olivos. Hasta los toboganes y hamacas con hierros pintados de colores brillantes se les parecían a los de la niñez. Con los amigos del barrio, ir al río era siempre una aventura. Cruzar Libertador y bajar corriendo la barranca de la calle Paraná hasta el andén de la estación Anchorena, era ya estar en territorio propio, sin autos, con personajes que pasaban y se perdían en la espesura de cañas y sauces, en casas de madera precarias; era un mundo sin padres. Saltábamos de tosca en tosca cuando había bajante y en la playa se veían las ondulaciones que había dejado el agua. Buscábamos algún bagre o mojarrita que hubiera quedado atrapado en un charco y jugábamos con él y había una discusión entre salvarlo llevándolo al agua o dejarlo luchar por mantenerse vivo en ese estrecho lago a la espera de la creciente. Apenas terminadas las clases en noviembre, nos metíamos en el río en calzoncillos y nos tirábamos pelotas de barro y nos peleábamos y reíamos y cuando comenzaba a atardecer, volvíamos agotados y colorados a trepar la barranca, al cruzar Libertador ya éramos otra vez los chicos de ciudad, pero sabiendo que nuestro lugar era aquel, el de la orilla, el del horizonte lejano.

    Como en el inicio de los tiempos. Como cuando Heráclito escribía en sus tablillas, ¿es que hay algo más similar a una Tablet? ¿es que un código QR no es un laberinto? Hoy en 48 caracteres podemos escribir los fragmentos, tal vez superficiales, que podrían ser descubiertos por arqueólogos del futuro que intentarían reconstruir una cultura (la nuestra) en base a insignificancias de la vida cotidiana, donde podrían convivir versos de “Muchacha Ojos de Papel”, con la incompleta receta de un a chocotorta que una señora envía a otra para Navidad, combinados con versos de Philip Larkin dejados en un cuaderno junto a otros de Hölderlin. Imagino la reconstrucción de nuestro mundo, en base a estudios de futuros científicos de aquí a 20 ó 30 mil años y así:”La cultura sanisidrense, en tiempos conocidos como “Feliz Navidad” (#) -se sospecha que para conmemorar el nacimiento de su dios “Puy Reden”, que tenía su templo en la barranca, frente al inmenso estuario (hoy desierto del Plata), llamado así por los utensilios hallados en el santuario, donde se encontró un fragmento de la receta de la chocotorta, que sería acorde con la últimas investigaciones de la prestigiosa Universidad de La Garche, una especie de sopa de pescados o mariscos, según el recetario, hallado in situ, firmado por Philip Larkin, renombrado jefe de banquetes, en colaboración con su ayudante, se cree que mujer, Hölderlin a quien por la blancura de su piel se le dedicó el himno popular “Muchacha ojos de Papel”; quien dejó anotada , en un dialecto hoy desaparecido (se cree que de la cercana Colonia, al otro lado del estuario, conocida también como Köln) la siguiente recomendación: Leif Sind, in Feuer getaucht, gecochet die Frücht und aun Der Erde geprüfet und sin Gesetz ist, cuya traducción aproximada sería ” Maduros están, hundidos en fuego cocidos y en la tierra probados los frutos”, lo cual ha hecho pensar a los académicos que para la chocotorta, los pescados y mariscos debían ser asados y no crudos como han sostenido los tratadistas de otras escuelas”

    (#)No se debe confundir con Xmas, que era una gran venta de productos para celebrar al dios NASDAQ, ni con Natividad de Iesu, un rito ancestral de una esotérica secta conocida como Katolikós.

  • UNDERGROUND

    From the very first moment they open an eye,

    They have to know they belong downstairs.

    Algunos atribuyen esta sentencia a quien en Londres concibió el subterráneo como medio de transporte público. Otros, ateos y mal intencionados a Dios.

    Hay en lo lejano visible un camión rojo enorme, en lo profundo un gesto de dolor y un ¿por qué? no pronunciado porque hay un tiempo en que uno carece de lengua y todo lo que siente lo expresa con el cuerpo. Luego las palabras de los otros nos cuentan esa historia que aparece en sueños y que hoy forma parte de la prehistoria personal.

    En los tweets suena el grito del cavernícola herido por el colmillo del mamut que acaba de matar.

    En lo profundo invisible, más no velado, hay lombrices, hay una caravana de hormigas, hay una carcajada, hay ternura, hay calles, hay trenes, hay camellos y jirafas y palabras que circulan, que te dicen, que te explican, que te envuelven, que te abrigan, que te duelen, hay memoria y memoria de memorias.

    Más abajo el misterio que nos hace tolerarnos y a veces, muy pocas amarnos, otras querer matarnos. En la superficie, hay espacio, camino, sol, un río tan vasto como el deseo insaciable por saber. Pero hay también en la orilla del mar, ahí en la arena de la infancia una lengua que no habla porque alguien la cortó de un cuerpo: una lengua que no habla pero dice.

    A un tiempo somos Goya pintando “Saturno devorando a su hijo”, Saturno, el hijo y Goya comiendo, mirando a “Saturno devorando a su hijo”.

    La familia acaba de llegar a su casa recién construida en los suburbios del norte de Buenos Aires. Pisos de roble, canteros esperando poblarse de colores, chimenea de ladrillos, los dos niños, matrimonio y barrio, todo con olor a nuevo, todo augura un futuro de esperanza.

    Esas dos largas cuadras que separaban la casa del jardín de infantes “The Doll’s House” eran un cuadro descriptivo del país que comenzaba a padecer. El mapa no es el territorio, pero el barrio era un croquis elemental con líneas señalando al progreso sin límites, pero con un pasado laberíntico, quebrado, no del todo comprendido, pleno de misterios. El barrio era un iceberg, bello en la superficie, amenazador en lo invisible. El barrio era un barco navegando por un mar infinito. Ahí estaba el desafío. Y el barrio fue el Titanic que en 1912 se había hundido en las gélidas aguas del mar del Norte. De 1912 data la Ley Saénz Peña, un baño de realismo ante un mapa que se había poblado rápida y desordenadamente, sobre un territorio pleno de icebergs.

    En esas dos cuadras que eran el mundo, ambas orillas de las calles hacían referencia a barcos que de alguna manera decían que en un tiempo todos habían venido del agua: Alferez Hipolito Bouchard, Comandante Rosales, eran el núcleo central, pero ahí pegadas estaban Moreno (se necesitó tanta agua para apagar tanto fuego) y un poco más allá Paraná, gran divisoria de aguas, límite sobreentendido de la geografía de la niñez. También había otros nombres que mentaban geografías lejanas: españoles, italianos, franceses, alemanes, portugueses,ingleses, árabes, judíos, húngaros, polacos, criollos.

    En lo profundo invisible, en los terrenos baldíos, la orilla del río, el fondo de los cajones, en los placares, en el altillo, en los silencios, en la historia que nos han contado, hay siempre un misterio.

    Al tiempo se hizo un largo silencio, acompañado luego por un murmullo al que siguió la voz grave del locutor con música fúnebre:”A las 20,25 la señora Eva Perón, jefa espiritual del movimiento ha entrado en la inmortalidad”. Un tiempo después- la cronología tiene otro ritmo en la niñez; se pudo ver en la novísima pantalla del televisor: aviones, humo, gritos, corridas, heridos, muertos, el murmullo ensordecía y Perón dejó de ser Presidente y hubo una cañonera paraguaya en que Mario Amadeo depositó a Perón y en el negocio de café donde yo iba a comprar caramelos, que se llamaba Morocco atendido por un atildado alemán al que arrestaron que se llamaba Joseph Mengele según algunos y según otros era Martin Bormann y se prohibió nombrarlo, (a Perón) el periodismo se dejó cortar la lengua y apeló a eufemismos: ex dictador, tirano prófugo; esa lengua fue anticipo de la que encontraría en la playa de la infancia, ya de adulto en una fría y soleada mañana de octubre de 1977, poco antes de partir para Londres para proseguir los estudios y ponerme a viajar y viajar y viajar para intentar entender.

  • AVATARES DEL SER Y DEL ESTAR EN RELACIÓN A LA SOLEDAD

    Hay personas que están solas y personas que son solas, así como hay individuos que son jubilados y otros que están jubilados. También hay personas que están ciegas y personas que son ciegas.

    Soy de los que creen que la rotunda afirmación de algo, encubre la negación de esa contundente afirmación. Soy un amante de la soledad, gozo con el silencio, me encanta viajar solo; todos los días salgo a andar en bicicleta por la orilla del río desde San Isidro a Olivos y regreso entre las 6 y las 7 am. Creo que los pájaros ya saben que deben despertarse y comenzar a musicalizar el día cuando me ven pasar. Cada vez que alguien me pregunta por qué soy soltero, respondo como lo hacía Vanessa Redgrave a su interlocutor Ian Holm en esa excelente película de David Hare “El Extraño de Wetherby”: “Porque le tengo terror a la soledad”. Esa esencial solitud que me define, me hace un excelente anfitrión, al punto que además de las compras, la cocina y la preparación de la mesa, siempre dibujo y escribo el menú, que luego los invitados se llevan de recuerdo; gozo de la conversación; hago un culto de la amistad y mis estudiantes antes de que me jubilara a los 70 años tenían la puerta abierta de casa para el estudio y la investigación y seguidamente una agradable comida.

    Acabo de decir que estoy jubilado, pero si alguno me pregunta ¿Usted ES jubilado? pongo mi peor cara, como para que se note y explico que decir que estoy jubilado indica un estado frente a la actividad rentada, pero no un acto de mi esencia, no es algo que me defina. Conozco ,sin embargo, gente que desde muy joven su máxima aspiración era jubilarse, e hicieron trampas como para engañar al sistema previsional: esos individuos SON jubilados y por lo general no se les escapa una idea creativa.

    Hay personas que han perdido la vista, son no videntes, están ciegos, pero han visto y ven con una claridad conceptual que ilumina el escenario completo de su tiempo, en Grecia, Homero ciego, nos invita a pasear y deleitarnos con nuestros antepasados fundadores del Occidente que habitamos. Entre nosotros Jorge Luis Borges (1899-1986), es para mí el escritor que mejor me ha conducido en mis caminatas por Buenos Aires, me ha guiado por la literatura inglesa, me ha emocionado, me ha hecho pensar, suelo agradecerle, lo llamo “nuestro Shakespeare”. Por otra parte, es verdad aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver; me corrijo, hay uno peor, es aquel que tiene al oro y al poder por un fin y no por un medio y otro aún más ciego el dogmático, aquel que ha elevado una idea opinable a ideología.

    Leía hoy en una entrevista a David Foster Wallace (1962-2008) su respuesta a la pregunta ¿Qué te gustaría que hiciera tu escritura? formulada por Hugh Kennedy para la Whiskey Island Magazine en 1993 “Toda buena escritura de alguna manera se interesa en y actúa como un antídoto contra la soledad. Todos estamos terriblemente solos” Amo a David Foster Wallace y me sentí profundamente conmovido al enterarme que el 12 de septiembre de 2008, a los 46 años se suicida ahorcándose en el garage de su casa. Toda su obra me parece el trabajo de un genio, lo era objetivamente, baste tan sólo recordar que a los 23 años se gradúa summa cum laude en Literatura Inglesa presentando como tésis una novela, su brillante “La Escoba del Sistema”, y summa cum laude en Filosofía con una tesis sobre el Fatalismo en Richard Taylor. Los extremos se tocan y en seres con extrema conciencia chocan; las palabras de Zadie Smith (Londres 1975) comentando el relato de David “El suicidio como una especie de regalo” son su sentido homenaje a su admirado y querido amigo, dice Smith “El relato es un recordatorio de que existen almas desesperadas que sienten que su no existencia, en sentido literal, sería un obsequio para quienes las rodean. Debemos suponer que David era una de ellas”.

    Creo posible que algunos estén terriblemente solos. Sé, en cambio que todos podemos ser maravillosamente solos.

  • TELL THEM I HAVE HAD A WONDERFUL LIFE

    No creo que el savonés León Pancaldo (Savona, Italia) 1482 – Buenos Aires (Río de la Plata, hoy República Argentina 1540) haya podido haber expresado semejante sensación , que sí dijo Wittgenstein en 1951; entre otras cosas porque Pancaldo no hablaba inglés, en consecuencia habrá dicho Di’ loro che ho avuto una vita meravigliosa, pero tampoco lo dijo, porque en el Río de la Plata, ahí no más de que Pedro de Mendoza fundara la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires y Pancaldo intentara hacer el primer negocio de comercio ultramarino, no le pagaron la mercadería, lo estafaron, el tano quebró y se murió. Tanta Santísima Trinidad y tanta Santa María no pudieron evitar una estafa que terminó con su vida. Por el contrario, yo podría decir lo que dijo Wittgenstein: Deciles que no sólo he tenido una vida maravillosa, sino que la sigo teniendo. Todo esto viene a cuento por la lectura de “La Amante de Wittgenstein”, novela de David Markson (1927-2010) de 1988, que me pareció muy interesante y muy agradable de leer, como todas las que he leído escritas por él. La novela, formalmente es una prolongada trenza de acontecimientos, algo así como la vida misma, entendida ésta wittgenstianamente como: LA CABEZA DE UNO ES EN CIERTO SENTIDO EL MUNDO ENTERO y sin duda como la trenza de acontecimientos que me llevó a su lectura. Vengo releyendo toda la obra de Wittgenstein y también acompañé la por momentos árida lectura con la novela de Thomas Bernhard “El Sobrino de Wittgenstein”, la biografía de Ray Monk “Ludwig Wittgenstein” y la biografía novelada de Bruce Duffy “El Mundo tal como lo Encontré”. La prosa de Wittgenstein me llevó a la poesía y ésta me recordó la escueta prosa, casi un conjunto de maravillosos tweets que son las novelas de Markson “La Soledad del Lector”; “Esto no es una novela” y “La última Novela” y descubrí (no lo sabía)que también había escrito “La Amante de Wittgenstein”, donde en su asociativa trenza aparece la ciudad de Savona que es la capital de la Liguria. Savona es una vieja ciudad que fue aliada de Cartago durante la segunda Guerra Púnica, fue sometida por Roma en el 180 AC, destruida por el Rey longobardo Rotari en el 641, pero recupera su dignidad en tiempos de Carlomagno y se constituye en ciudad libre en 1191 y llega a su máximo esplendor en el siglo XV cuando recibe el nombre de “Ciudad de los dos Papas” ya que de la familia Della Rovere salieron los Papas Sixto IV (1414.1448) y su sobrino Julio II (1443-1513).

    A la ciudad se le atribuye el desarrollo y producción del jabón sólido, tal vez para limpiar las acciones de Julio II, conocido como “el Papa Terrible”.

    León Pancaldo, oriundo de Savona, circunnavega el mundo en la expedición de Magallanes y es uno de los sobrevivientes del viaje. En 1537 su espíritu emprendedor hizo que se embarcara en lo que iba a ser el primer intento de comerciar con el Perú navegando por el recién descubierto estrecho que lleva el nombre de su ex capitán, Hernando de Magallanes, pero resultó que el piloto confundió el estrecho y encalló en la ría de Gallegos y León Pancaldo decidió probar fortuna en el Río de la Plata donde encontró la estafa, la ruina, la quiebra, la ira, el desconsuelo y la muerte. Tal vez un anticipo de lo que vendría y de lo que hoy es, o no es acaso una estafa que un ciudadano que durante 30 años y 6 meses haya aportado dinero para jubilarse y hoy cobre 397.000 pesos cuando un servidor público con el cargo de senador cobre 10.000.000 de pesos que salen del bolsillo del jubilado que es quien le paga el sueldo, uno que es el Señor Ciudadano a él que es el Sirviente Público.

    León Pancaldo fue el primero, yo lamentablemente no seré el último. (Este artículo al igual que la estafa continuará).

  • TRES QUE SE PUSIERON A CAMINAR

    Son diferentes los caminos de los tres. Recorrieron mundos dispares en circunstancias históricas que no tienen nada en común, salvo la geografía: esa península asiática que hoy conocemos como Europa. Los personajes son Alejandro Magno (356-323), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Friederich Nietzsche (1844-1900).

    I) Cuando el centro del mundo en Occidente era Grecia, y todos querían formar parte de la misma y no de la periferia, el maestro de Alejandro, un tal Aristóteles, le comenta a su discípulo, que paseando por el Ática ya no escuchaba el armonioso sonido de la lengua de Homero, donde cada palabra designaba a la cosa conocida, que ya no olía el clásico aroma de la comida que los puesteros solían vender y que le recordaban su infancia, y que había visto los templos invadidos por bárbaros profanando los lugares sacros con el tendido de sus ropas y el aseo personal. Alejandro le dice a su maestro que si todos querían estar en la Hélade, él conquistaría el mundo y haría del mismo una gran Grecia; así lo hizo, expandiendo la civilización por Egipto, Persia y la India septentrional. Esa expansión que conocemos como helenismo hizo que en 12 años fuera vencedor de todas las batallas que libró, sometiendo a 22 pueblos bárbaros, 14 poblaciones griegas y fundara 12 ciudades todas llamadas Alejandría y a los 33 años de edad, muriera, algunos dicen por una fiebre oriental, otros envenenado por sus propios generales, me gusta sin embargo pensar que murió tan joven para que su leyenda de héroe legendario opacara los sudores y la sangre de la vida militar. Este rey de reyes y según algunos comentaristas egipcios, hijo del faraón Nectanebo que disfrazado del Dios Amón entra en la alcoba de Olimpiade, madre de Alejandro y esposa del rey Filipo, para darle entidad divina al vástago por venir, al igual que el Espíritu Santo tres siglos después, le otorgara categoría divina al hijo de María, esposa del pobre carpintero llamado José. (La misma leyenda, que inicia una tradición, aunque incorpora lo plebeyo a la misma). Dicen que Alejandro, cuya fabulosa vida inaugura la novela de aventuras de la mano del cronista que hoy conocemos como Pseudo Calístenes que casi 500 años después de que el Emperador muriera escribe “Vida y Hazañas de Alejandro Magno” que gozó de inmenso éxito popular y de imitadores durante toda la Edad Media; sentía envidia de Aquiles que había contado con la narración de Homero que lo inmortaliza en la Ilíada.

    La narración, el relato; en fin, las palabras, fueron y serán siempre el arma más poderosa de la humanidad, por eso la degradación del lenguaje insinúa la próxima decadencia del pueblo que no está a su altura. En mis caminatas por Grecia, Turquía y la India, en momentos de descanso, bajo un árbol tupido y feraz, a la orilla de un río donde flotan botellas de plástico, o en un impoluto valle del Himalaya pienso que la narración de mis aventuras debería superar las fatigas que ellas provocan. Me gusta también imaginar al leonino Alejandro, montado en Bucéfalo, soñándose verso inmortal de algún poeta, másque idolatrado estratega de academia militar.

    II) Fatigado, harto de la humanidad, habiéndose sentido viejo desde los 55 años, y dos años antes de morir, en 1776, Jean Jacques Rousseau da a publicidad “Las Ensoñaciones del Paseante Solitario”. Son diez paseos, son esa cosa que nos pasa cuando caminamos y vamos entablando ese diálogo, discusión, pelea que no deja de ser más que un mudo monólogo con nosotros, o en su triste caso, con lo que resta de sí mismo. Tristeza, casi lindando con la amargura y por momentos el resentimiento, es lo que me trasmiten estos soliloquios por un París todavia rural bordeando el Per Lachaisse, donde crece la viña y aún ve pasar a un pastor guiando su rebaño de corderos.

    Más allá de la azarosa vida de Rousseau, que a la semana de haber nacido, la muerte lo privó de su madre; de la huída del padre de su Ginebra natal, por conflictos personales y la puesta en pensión de su hijo al cuidado de un clérigo a los 10 años, y luego su propia huída de Ginebra a los 16 años, de su posterior abandono del calvinismo y su bautismo católico, también a esa misma edad, de su relación con Madame de Warens a quien llama “mamá” y quien lo inicia en la vida sexual a los 19, de su relación con Teresa Levasseur con quien tendrá cinco hijos que abandonará en un hospicio, de su retorno al calvinismo y a Ginebra a los 42 años, de su conflictiva relación con los Enciclopedistas y sobre todo con Voltaire, de sus disputas intelectuales sobre la sociedad y el estado con las teorías de Hobbes y Locke y luego en disgustos personales con David Hume, con el peso de la censura,prohibición y quema de sus libros, el desprecio de los ciudadanos franceses y suizos, sus arrebatos pasionales, su ira, su bronca, su misantropía, sus delirios de persecución, su convicción de un complot universal contra su persona, de su genio, su originalidad, del “Emilio”, “El Contrato Social”, “Las Confesiones”, debo decir que “Las Ensoñaciones” me parecieron un plagio “avant la lettre” al tango “Cuesta Abajo” de Le Pera, cuyos tres primeros versos dicen:

    Si arrastré por este mundo

    La vergüenza de haber sido

    Y el dolor de ya no ser

    Estos espantosos versos que arrastran la vergüenza de ser, pero el dolor de ya no, son el más puro gataflorismo, la contradicción más abyecta, la indigna victimización de un hombre que a los 55 años ya se siente viejo y a los 64 “viejo chocho ya caduco y pesado, sin facilidad, sin memoria”, “solo sobre la tierra sin tener más hermano, prójimo, amigo, ni compañía que yo mismo” pero al rato “soy cien veces más feliz en mi soledad que estando con ellos”, “Mi cuerpo ya no es para mí, más que un obstáculo”, “Hago lo que hizo Montaigne con sus ensayos pero con el fin opuesto. El escribía para los otros, en cambio mis ensoñaciones no son más que para mí”, “Me veo en el ocaso de una vida inocente y desafortunada”, “¿Qué he hecho aquí abajo?, estaba hecho para vivir sin haber vivido”, “Es tiempo de aprender cómo se habría debido vivir”, “Dios es justo, quiere que yo sufra” y yo Alejo Santos voy a ser lapidario, estimado Jean Jacques Rousseau: Me hartaron tus ensoñaciones; me aburrieron tus diez paseos, me parecieron un eterno atardecer de domingo por la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, después de finalizado un acampe de organizaciones sociales y entre toda la basura acumulada, el viento arrastra un afiche donde se lee “luche y vuelve”. Sí, Jean Jacques, lamento que estés avergonzado de haber sido y que te duela ya no ser, yo estoy molesto por este texto indigno de quien escribió el Emilio y luego del goce que me provocó el estudio de “El Contrato Social”, que tan crítico fue de la religión, y que con tanta claridad me descubrió las mentiras del poder. Pero también debo ser justo, creo que el Dios de lo que has llamado la religión del ciudadano y luego esa tercera categoría donde incluiste al cristianismo romano, terminaron cayendo como una piedra gigantesca sobre esa simple religión que llamaste “la religión del hombre”, sin templos, sin altares, sin ritos, limitada al culto exclusivamente interior del Dios supremo y a los deberes eternos de la moral, sobre la que edificaste su existencia. El peso de esa piedra debe haber sido tan atroz que te hizo descreer en el ser humano y alejarte de todo contacto y dedicarte a copiar música y completar tus herbarios de botánica. Esta reconsideración de mi enojo se debió a que recorde que había sido Mariano Moreno quien primero tradujo “El Contrato Social” en el Río de la Plata, pero salteó el capítulo sobre la religión, no se atrevió a traducir el Capítulo VIII, sobre la “Religión Civil”. La iglesia era de temer; no me extrañaría que la pócima venenosa que tronchó su vida en viaje a Gran Bretaña tuviera algunas gotas de agua bendita.

    En Alejandro, el Rey de Reyes, está además lo divino, ya que compite con todos los dioses griegos, los paganos, los gloriosos, los de la fuerza de la naturaleza, los vitales, los que derrochan salud y energía sexual. En Rousseau, ya hay varios siglos de un Dios invisible, vigilante, ladino, un Dios de pobres, débiles y enfermos. El Dios cristiano que se adueñó de Roma, predicando pobreza, el Dios de la hipocresía descarada.

    III) El tercer personaje, tiene muy en claro que los pensamientos vienen con el caminar, siendo la culminación del mismo “La Transvaloración de los Valores”, del que sólo llegó a terminar “El Anticristo”, que a pesar de haber sido encontrado en 1889, por casualidad, por su amigo Franz Oberbeck, en Turín, donde había ido a rescatar a Friederich, definitivamente alienado, recién pudo ser publicado en 1961 debido a censuras familiares y sociales.

    El Anticristo cuyo subtítulo es “Maldición sobre el Cristianismo”, es una suerte de dron que sobrevuela la historia de los últimos 2000 años y desde la libertad de esa perspectiva avizora un futuro que superará a la humanidad. Considera Nietzsche que la filosofía alemana es una artera, ladina teología; es suficiente con pronunciar el término Seminario de Tubinga (Tübinger Stift) donde estudiaron Hegel, Schelling, Hölderlin, David Strauss a quienes llama “die Schwarzen” (los Negros), ya que se les nota la negra sotana, huelen a incienso, a compasión, humildad, castidad, pobreza, exudan cristianismo por doquier y hacen estallar a Nietzsche contra los sacerdotes que mienten descaradamente propalando una fantasía delirante, incomprobable científicamente y sólo sostenida por una fé que amenaza con torturas, persecuciones y ejecuciones ante la mínima duda. Achaca a Lutero haber elevado su Reforma Protestante a la máxima expresión de oscurantismo de los valores vitales que el Renacimiento intentó plasmar, ¡Qué viva el rebaño temeroso y obediente, por sobre los desafíos de la lucha individual!

    Entendámoslo de una vez, si la religión es el opio de los pueblos, el peronismo es el opio nacional. Le robo el subtítulo al Anticristo de Nietzsche “Maldición sobre el peronismo”.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (VI)

    A) CHEYNE WALK

    “Mi elección es el viejo mundo” -mi elección, mi necesidad, mi vida; dijo Henry James (1843-1916), en 1876, cuando se establece en el 3 de Bolton Street, Piccadilly, London, of course, si es que en el caso de un viajador como él, la palabra establecerse significa algo.

    Don’t you think there’s something wrong ?

    Where?

    Everywhere.

    Henry James no dejaba de hacerse esta pregunta, sobre todo en las reuniones con W.H. Hudson (1841-1922), Joseph Coinrad (1857-1924) y Robert Bontine Cunningham Graham (1852-1936) cuando se reunían a almorzar en el Mont Blanc, en el Soho.

    Conrad, había dejado su Polonia natal, para enseñarles a los británicos como se debía escribir en inglés. James, había abandonado una agresiva e invadida New York, para recuperar ‘su’ Washington Sq.,en Lamb House, en Rye. Hudson partió de la pampa, para comprobar si los gorriones de Londres, eran iguales a los de su niñez en Quilmes. Cunningham Graham había dejado Escocia para galopar en la pampa, uno de sus adorados caballos criollos y había regresado a Gran Bretaña para asistir a la Cámara de los Comunes a caballo, para volver a morir en Buenos Aires y ser enterrado en Inchmahome.

    Desde 1761, en el número 50 de Cheyne Walk en Chelsea existe The King’s Head & The Eight Bells. Frente a ese pub está Carlyle Mansion, donde después de una noche de alcohol y consternado por los horrores de la Primera Guerra, Henry James va a morir.

    Caminando lentamente desde el 78 de Onslow Gardens, mi casa en Londres, solía acercarme al que sería ‘mi’ pub durante dos años y mientras aspiraba un olor conocido en tardes de verano y una lluvia que ya me había mojado antes, en invierno, llegaba a esa esquina recitandoi estos versos de Dante Grabiel Rosetti (1828-1882), que también habitó el barrio:

    I have been here before

    But when and how I cannot tell:

    I know the grass beyond the door.

    The sweet keen smell,

    The sighing sound, the lights around the shore.

    Después pasa el tiempo y vinieron mis viajes, mis regresos, mis labores, mis bitácoras, más guerras, más amores, más horrores y 20 años después de aquellas caminatas volví al pub donde una vez saludé a Mick Jaegger. Otros 20 más pasaron, y el pub ya no es más pub sino brasserie de la Republique Francaise de Chelsea & South Kensington (una mera cuestión de impuestos más bajos, que suele atraer sangre nueva e inversiones). Pero sigue estando en East Sussex, en Rye, The Mermaid Inn, cercana a Lamb House y ahí tendremos un encuentro alrededor de dos mesas, frente a la gran chimenea encendida porque afuera está frío y llueve, siempre tiene que llover y tal vez nieve y sí está nevando.

    Alrededor de una de las mesas: Henry James, Joseph Conrad, William Henry Hudson, Robert Cunningham Graham, Jorge Luis Borges. En la otra, frente a la ventana, espero el cordero con papas y puerros, bebo un Chateau Rothschild, saco mi bitácora y me pongo a registrar la escena. Duermo en The Mermaid Inn, rebuilt 1420. Me indica el conserje, que me han dado la habitación del fantasma.

    B) AACHEN – TALLÍN

    Ciudades que no tienen nada en común (creo) salvo el tiempo de mi estadía en ellas; 12 horas en la primera, 6 en la segunda, el motivo de mi visita: tener que esperar que pasara el tiempo, por una cancelación de vuelo en el primer caso, una demora en la salida de un barco en el otro.

    Aachen, Aix-la-Chapelle, Aquisgrán, capital del Imperio Carolingio allá por el 800 y por tanto centro de Europa.

    Tallín, capital de Estonia. Fortaleza antigua, paso de las Cruzadas, invasión, cristianismo con su catedral, mercado medieval, reinado sueco, soviet supremo, república democrática, Unión Europea y como siempre todo termina en turismo: la reiterada versión de SAMO (Same Old Shit). Ahora que las evoco, no puedo no asociarlas al pensamiento de Parménides que luego plagiaría Pascal: “El centro está en todas partes, la circunferencia en ninguna”, al visitar la Capilla Palatina, donde se supone está Carlomagno (742-814) hecho polvo, pero sí se sabe coronaron a todos los reyes francos que le precedieron. Eso fue en 1999 cuando se canceló un vuelo Bruselas Londres por 24 horas y me fui en tren desde Bruselas a caminar por Aachen. La misma distancia (122km) que separa a las dos ciudades, separa a Buenos Aires de Chascomús.

    En Tallín, en la que estuve en 2013, lo que vi en las 6 horas que la recorrí entre barco y barco en Escandinavia; me pareció, la ciudad vieja, toda rodeada de murallas, con su castillo, una suerte de de ciudad como de cuento de hadas. Caminé, paré a tomar un café y me puse a charlar con una mujer: Nadia, que era de Tirana, la capital de Albania (¡Qué lastre, nacer en una ciudad con ese nombre!), cuanto más agradable al oído suenan Buenos Aires o Florencia o La Paz o Sofía. ¿Es Albania parte de Europa?) Gobernada entre 1944 y 1985 por un tirano como Enver Hoxha (1908-1985), primero pro soviético y luego descaradamente maoísta con población musulmana. Crucé desde Noruega en ferry, regresé y esa noche en barco partí a Estocolmo para luego en otro barco viajar a Copenhagen.

    Dicen que Carlomagno amaba Aquisgrán por sus aguas termales, por su clima, porque estaba poblada por académicos y estudiosos como Alcuino de York (735-804), que fue quien le enseñó a escribir, cosa que parece le costó mucho al Emperador, según lo testimoniado por el Centre Charlemagne.

    Tuve que esperar que pasara el tiempo y en menos de dos horas lo fui a hacer a un país vecino Bélgica- Alemania, Noruega-Estonia; sí claro Buenos Aires- Colonia, esa es una distancia europea, poco más de una hora en ferry.

    Aachen, Tallín, Tirana, lugares curiosos que pueblan el mundo. Tareas extrañas que diseñamos nosotros: ser Emperador, ser tirano, ser Papa, vivir 80 años en Saussine como Madame Eglantine, viajar desde los 15 años. Es bastante raro todo aunque no tanto como vivir en Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysilliogoggogoch, en Gales, que sin duda con sus 59 letras es un nombre largo que cobija a los 500 individuos que habitan ese poblado, los gogogochianos. No sé gaélico, pero me dicen que el significado de semejante palabra es “Iglesia de Santa María en el hueco de avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilio cerca de la gruta roja”. Sin embargo no es el nombre más largo del mundo, ya que esa posición la tiene, una colina de Nueva Zelanda que tiene 85 letras llamada TAUMATAWHAKATANGIHANGAKOAUAUOTAMATEATURIPUKAKAPIKIMAUNGAHORONUKUPOKAIWHENUAKITANATAHU y que sostiene su nombre en un cartel de 10 metros de largo y nos narra la leyenda maorí de Tamatea, personaje legendario que homenajea a su hermano muerto en la batalla de Matanui y cuya traducción sería “La cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de la tierra, el viajero incansable, tocó la flauta a un ser querido”. Se me ocurrió anotar mi ejemplar del “Finnegans Wake” con ambos nombres-narración, me pareció el lugar indicado como introducción a una escritura donde cada párrafo, cada oración y cada una de las palabras del texto de Joyce son una narración. Un texto como el Finnegans Wake es casi infinito y es curioso como los extremos se tocan, por un lado una obra de arte como la novela de Joyce y una indicación de lugares sacros y legendarios, y por la otra los vacuos, hipócritas y muchas veces criminales discursos de los políticos, las 22 horas seguidas del senador Ted Cruz en el Capitolio de los Estados Unidos el 22 de septiembre de 2013, las casi 10 horas de Hugo Chávez el 14 de enero de 2012 en uno de sus monólogos de “Aló Presidente”, las 7 horas y 15 minutos ante el Parlamento Cubano en 1998 de Fidel Castro, las dantescas peroratas de Adolf Hitler durante su gobierno, el monólogo de 3 horas y 45 minutos, el 1 de marzo de 2015 para inaugurar el 133 período ordinario de sesiones del Congreso Nacional Argentino de Cristina Fernández. Cuánto más bella, sabia, erótica y racional es la lectura en silencio en una noche de invierno con lluvia frente a la chimenea, con leños de quebracho colorado crepitando, o una tarde de verano bajo la sombra de un. roble, o el amanecer en el muelle de Pacheco escuchando los versos de Wallace Stevens leídos por ella mientras bebemos la última copa de un espumante.

    C)DE VIAJEROS, DE FILÓSOFOS Y DE POLÍTICOS

    En la India, Joseph, me explicó una tarde a orillas del Ganges, mientras humeaban piras de leños de cedro e incienso cuyas llamas abrazaban cuerpos gastados y finales que esa ceremonia; que señalaba el umbral de lo porvenir, indicaba que para el hinduismo el mundo no es más que Maya, es decir mera ilusión, salvo por una contundente excepción, “el atman”, es decir nuestro propio, único e irrepetible “yo” y, que al transcurrir, el individuo percibe que es todas las personas y todas las cosas y por lo tanto no debería desear nada, pues tiene todo lo que es posible tener y al sentirse ese todo, no puede hacer daño a nadie ni a nada, pues nadie se provoca daño a si mismo y si lo llegara a hacer es por ignorancia, como creo; agregaba Joseph; en esa lengua tan musical de los hindúes hablando inglés, es lo que nos sucede cuando dejamos en manos de individuos ávidos de poder el destino de la comunidad. Escuchándolo creí entender que me estaba dando la clave de aquello que tantas veces me preguntaba en silencio, ¿por qué tanta gente aceptaba sin discutir, que la vida es así?, es más ¿qué significa tal concepto? En última instancia que deje de ser así y sea de otra manera,¡Qué joder! Eso es lo que mueve al viajero, al artista, al filósofo, eso es lo que mueve a los buscadores de placer, los que huímos del poder que es la monstruosa maquinaria que sentenció “que la vida es así” y que por lo tanto hay que aceptarlo. Ante tanta muerte explícita en Benarés, resulta casi cómico ese acto de súbita conciencia rebelde,frente a lo que ya no se puede decir, efectivamente todos esos cuerpos que se consumían en las llamas y que irían luego a engrosar el caudal de las aguas sagradas del Ganges, me gritaban que “la vida es así”, inapelable. Creo que desde que descubrí el placer de la lectura, y en especial leer sobre viajes comencé a desear vivir en un tiempo donde el misterio fuera parte de la cotidianeidad. El descubrimiento como parte esencial de la vida. Haber vivido como lo hizo Marco Polo, que le dió el nombre a un país: Cipango, que será con el tiempoi Japón, explorar un territorio desconocido como la China del siglo XIII; haber vivido en el tiempo de Colón que por un error descubrió América. Ese no saber por anticipado lo que nos espera y tan sólo llegar y que nos sorprenda en el medio de una tupida selva la catarata a la que podré llamar Victoria, como lo hizo Livingstone o la ciudadela que hoy conocemos como Machu Picchu, a la que llegó en 1911 Hiram Bingham. Creo que estamos demasiado sujetos a lo previsible, pero creo también que lo inesperado aparece como una suerte de compensación por el exceso de control y se hace presente mediante el atraco, el asalto callejero, el asesinato tan frecuente en las grandes ciudades.

    Viajeros, aventureros, filósofos no comunes, exploradores; me vienen a la memoria Herkhuf, en el antiguo Egipto, nacido en Elefantina 2300 años antes de Cristo, quien descubre las fuentes del Nilo. Heráclito, siglo V AC, camino a la montaña, lejos de la polis, fuera del poder. Heródoto, el de Halicarnaso (480-425 AC), quien al narrarnos sus viajes y los encuentros y desacuerdos humanos para que no los olvidemos, creó la Historia. Diógenes de Sínope, el filósofo cínico que desde el barril que cubría su desnudez echa a Alejandro porque le tapaba el sol y lo manda a conquistar el mundo.

    Xuazang (602-664) monje budista quien después de viajar durante 15 años por India, regresa a China y sus textos contribuyen a enriquecer la concepción china de la vida. Marco Polo (1254-1324), el veneciano que desde los 17 años, con su padre y su tío recorren un mundo casi ignoto para Occidente. Ibn Battuta (1304-1377) cuyos “Rilha” (Viajes) narran su peregrinaje de 25 años desde Tánger a la Meca, la costa de África, Europa, Medio Oriente, India, centro y sur de Asia, China. George Catlin (1796-1872) que viaja desde Alaska a Tierra del Fuego entre 1854 y 1860, con sus telas y caballetes pintando pobladores de todas las culturas, descubriendo selvas y ríos y aves y ruidos y voces. Aime Tschiffely (1895-1954) y sus compañeros Gato y Mancha nobles caballos criollos que entre abril de 1925 y septiembre de 1928 recorren los 21.500 kilómetros entre Buenos Aires y Washington D.C. Thor Heyerdahl (1914-2002) que en 1947 parte desde Perú y navega hasta la Polinesia en la balsa Kon Tiki. Ludwig Wittgenstein (1889-1951), que abandona los oropeles de su poderosa familia y se dedica a pensar cómo pensamos y les deja a los políticos esta sentencia “De lo que no se sabe qué decir, lo mejor es callar”, que sintetiza a todos estos personajes a los que acabo de homenajear y que a diferencia de los políticos tienen más dudas que certezas y que en mi niñez yo representaba en la figura del Llanero Solitario, ejemplo de total libertad.

  • NOTA SOBRE WILLIAM FAULKNER

    Al menos hasta donde yo sé, son dos las veces en que William Faulkner (1897-1962) sostiene que el pasado no existe. Una de ellas en su novela “Requiem para una Monja” de 1951 donde le hace decir al abogado Gavin Stevens “the past is never dead. it’s not even past”. Otra en la entrevista que Jean Stein le hace para The Paris Review en 1956 donde afirma “No existe el FUE… sólo existe el ES. Si el FUE existiera no habría dolor ni pena”:

    Me fascinó en función de la memoria que me sostiene, como a Funes. No vivimos los memoriosos en un eterno presente; no confundamos las cosas, en un eterno presente vive el infante, que es quien carece de lengua, o en el otro extremo el loco, quien es el que habiendo tenido una, la confunde y está extraviado en un palimpsesto laberíntico que tal vez sólo él comprenda. Los memoriosos vivimos en un presente imperfecto; para darle una entidad gramatical, vivimos en un “fuendo”, que es un pasado vivo que incorpora las nuevas experiencias a un pasado que no fue sino que sigue siendo. Es una novedosa manera del Carpe Diem. Gozar el momento es aceptarlo, cualquiera éste fuere, aún el dolor. ¿está Faulkner equiparando el placer y el dolor, es ello el fundamento del “never complain, never explain”, es el estoicismo, lo que subyace en el liberal? ¿Está en ello lo que mantiene a los parias de la India, a los esclavos, a los masoquistas, y en el otro extremo a los reyes, a los amos, a los sádicos sin protesta alguna, sin explicación a nadie, sin culpa por saldar?

    El rinoceronte, con un brutal cuerno en la frente, la jirafa con un cuello fuera de toda lógica, el jorobado, el enano, el ciego, la mujer que durante 30 años operaba el ascensor de la estación Covent Garden, Queen Elizabeth II, el mosquito que me acaba de picar, cualquier Papa, un minero en los Andes, Iwao Hakamada condenado a pena de muerte, quien pasó 56 años esperándola en prisión, para luego ser liberado por falta de mérito, el único preso que había en Islandia en 2013, cualquiera de las formas posibles, todo: fuendo.

    Acabo de venir de mi diario recorrido de 10 kilómetros en bicicleta bordeando en parte la orilla del maravilloso Río de la Plata. Es el último día del invierno. A las 6 de la mañana, el silencio paulatinamente va dejándose invadir por el piar de los pájaros que le avisan al sol que es hora de despertar y de disipar la casi imperceptible llovizna que como tela de araña cuelga del cielo. Mientras pedaleo, ocurre esto; que ahora , ya en casa, escribo; y que percibo como una película muda sucediendo por mi cabeza:¿Cuánto mundo hay en la gente? Voy pasando corredores, caminantes, gente paseando a sus perros, otros pescando, algunos conversan mientras esperan fotografiar al sol que se demora. Ninguno de todos nosotros está viendo el mismo río.

    Hace un mes pegué en la bitácora número 38 el recorte de un aviso fúnebre aparecido en el diario La Nación: “O’Gorman, Camila. Ejecutada en Santos Lugares, el 18-8-1848 a punto de dar a luz junto al cura U. Gutierrez por orden de Juan M. de Rosas. Homenaje a una de las tantas víctimas de la tiranía J.M. Méndez Avellaneda”, de pronto pienso en el episodio sucedido en la isla de Córcega, en el pueblo de Cervione un día de 188 y tantos cuando una joven hermana de la que con los años será la madre de mi madre, más no mi abuela, ya que murió antes que yo naciera. Esa joven fue violada, ese episodio provocó un asesinato y éste una condena de por vida al padre de la madre de mi madre y me he preguntado cómo pudo haberla afectado y de cómo llegó a mí desde ese pueblo de montaña que mira al Mediterráneo, en esta mañana en bicicleta y también en aquella tarde en que me lo contaron y me pregunto qué de otras imágenes, ideas, fantasías, prejuicios, traumas, fantasmas circulan esta madrugada por las cabezas de todos estos con los que me crucé; ¿cuánto mundo hay en la gente? y ahora mientras escribo, tampoco sé cómo me invade la presencia del conductor del noticiero de Antenne 2, Patrick Poivre d’Arvor que todos los días yo miraba al terminar mi trabajo en el campo en el caserío de Saussine, durante 1979 a 1981, entonces lo googleo y veo que está vivo y me pone muy contento, comparo la foto actual con la imágen que tengo de él y gratamente compruiebo que precisamente hoy 20 de septiembre de 2024 es su cumpleaños número 77 y cuando leo su trayectoria exitosa mi satisfacción es total, entonces es cuando me pregunto si realmente el pasado desaparece o si tan sólo queda cubierto por una traslúcida telaraña que se descorre vaya uno a saber por qué y cómo y cuándo y si todo acaso no está habitado por miles de millones de partículas de memoria y si una de ellas me rozó el hombro para que yo recordara a ese periodista justo el día de su cumpleaños y entonces vuelvo a Funes el Memorioso, vástago, seguramente no deseado de un posible médico e inglés o criollo y domador, al cuidado de su madre planchadora, cuando tullido y yacente rememora las palabras de la “Naturalis Historia” de Plinio “Nada de lo oído puede ser repetido exactamente” y yo lo leo como el continente representativo de la memoria de su creador solitario, en una sociedad carente de conciencia histórica y por lo tanto condenada a repetirse como un infante eterno.

  • EL CAMINO QUE HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO ES UNO Y EL MISMO, Y EN EL QUE EN UN RECODO SE ENCUENTRAN HERÁCLITO, EL DE ÉFESOS Y BANKSY EL DE BRISTOL, QUE SE ABRAZAN, Y SE SUJETAN A UNA CUERDA QUE EN EL EXTREMO SUPERIOR TIENE UN GLOBO ROJO CON HELIO QUE AL SOLTARSE DE LAS AMARRAS LOS ELEVA HASTA QUE SE PIERDEN EN EL INFINITO

    Debe haber sido en una librería de Londres ¿Foyle’s o Liberty? donde por primera vez, en enero de 2019, vi una ilustración de Banksy que resultó ser “Flower Thrower”, me agradó y pensé en un piquete callejero porteño donde cientos de manifestantes arrojasen a los policías, coloridos ramos de flores. No sucedió, pero comencé a entusiasmarme con el oculto artista de Bristol. Vi su obra en libros, estudié su biografía. “Girl with Balloon”, me hizo acordar a la película “El Globo Rojo”(1956) que siempre daban en los cines de la calle Corrientes con “Crin Blanca”(1953), mediometrajes de Albert Lamorisse (1922-1970), las debo haber visto 3 ó 4 veces en los 70. Cuando leí que Banksy había nacido en Bristol en 1974 y que su muestra “Dismaland” se llevó a cabo en Weston-super-Mare donde de acuerdo a mi bitácora número uno estuve el 7 de mayo de 1978 y me pareció un lugar espantoso al que jamás quise regresar, pero me gusta pensar que ese chico que pateó una pelota en el proletario barrio de Barton Hill y que golpeó el parabrisas de nuestro auto y que lejos de molestarme hizo que yo frenara, me bajase, jugara un rato con ella y se la entregara con una reverencia y se rió agradecido y su madre se disculpó, pudiera haber sido él, ¡qué joder! era Robbie Banks o Robin Gunningham, o como quiera que se llame Banksy.

    Leo en “Heráclito” de Martín Heidegger que de los relatos que sobre el sabio de Éfesos (540-480) se narran, se dice que rondan la zona que se designa como “contienda” que no es más que el concepto de “antagonismo”, en el que con comodidad se mueve Banksy, y que; vuelve a decir Heidegger; ante el estupor que les causa a los efesios ver a Heráclito calentándose frente al horno donde se cuece el pan y luego jugando a los dados con los niños, cosa que a los efesios los horroriza, Heráclito exclama “Vosotros canallas ¿qué os sorprende? ¿No es preferible hacer eso que cuidar de la polis?” es similar a la afirmación de Banksy “El arte es una broma” y activa, en la colmada sala de Sotheby’s, el mecanismo que a control remoto desliza “Girl with Balloon”, que termina en parte desfribilado por la trituradora de papel, escondida en el ampuloso marco que la contiene, cuando acaba de ser subastado por la suma de 1.400.000 libras y que lejos de espantar a la compradora, se lo lleva sin protestar y la obra aumenta su valor siendo la trirturadora “a la que el capitalismo avanzado confía siempre sus secretos” cuando ya es demasiado tarde para esconderlos y me recuerda a aquella afirmación de Picasso de que los malos artistas imitan y que los grandes artistas roban, frase que Banksy coloca en una piedra en la muestra en Los Ángeles en 2007 titulada “Barely Legal” y donde tacha la firma de su autor y estampa la suya como para que nos demos cuenta, que efectivamente el arte, al igual que la vida, es una broma, aunque esta última de final vergonsozo.

    Banksy se oculta, Heráclito el oscuro, deja el poder de la polis para dedicarse a pensar, Salinger huye de las fotografías y amuralla su residencia, de Pynchon se conoce una foto cuando era marinero y otra reciente, tomada por un periodista al que Pynchon elude. Pero es verdad no hay nada más presente que quien se esconde.

    Y entonces sucedió algo. Un aviso fúnebre testimonia el fallecimiento de una persona que no ha sido mi amigo pero que conozco y es muy amigo de queridos amigos y provocó que yo enviara mensajes a tres de ellos y entre los cuatro tejimos un laberinto de hechos y conexiones y al rato, como todos los sábados llama Nelly desde Londres y Katherine Mansfield y Virginia Woolf y Cormac Mc Carthy y Colum Mc Cann y la cita de Alaksandar Hemon, que dice “Todas las vidas que podríamos vivir, todas las personas a las que jamás conoceremos, que jamás seremos, están por todas partes. En eso consiste el mundo”, que sintetiza algo que no sé cómo expresar pero que se sostiene en el deseo de encontrar un algoritmo que nos permita saber y no sólo creer, que al final todo puede llegar a explicarse y así como el físico Ewin Schrödinger (1887-1961) da el ejemplo del gato y la caja, donde según la teoría cuántica un gato encerrado en una caja con un veneno mortal; hasta que la caja no sea abierta, explica Schrödinger, el gato está vivo y muerto; que no es otra cosa que sostener lo que Bansky dice al final del excelente libro de Stefano Antonelli y Gianluca Marziani: “Siempre hay esperanza” (de encontrar al gato vivo, de que Dios exista, de que todo tenga un sentido), yo en cambio creo que el gato está muerto, es más sospecho que el científico escuchó la agonía del gato, pero siguió apretando con la secretaria.