(1919 -1969) – (1976 – 2026)

Suelo colocar así ( – ) fecha de nacimiento y muerte de algún personaje, generalmente literato o filósofo de los que hablo. Este doble medio siglo, los 50 que van en primer término y los 50 del segundo son el escenario de hechos que paso a relatar, y, que como en muchas obras de teatro me ha tenido por momentos como espectador, por momentos como actor, por momentos como acomodador. El 15 de septiembre de 1974 el diario “La Opinión”, fundado y dirigido por Jacobo Timerman (1923 – 1999) publica “El Otro”, cuento de Jorge Luis Borges, que leí en ese diario y volví a leer publicado en libro, en “El Libro de Arena” de 1975 y que volví a leer en el segundo volumen de las; ahora sí Obras Completas de Emecé en 1989 y que leo y releo como hago con toda la obra de Borges. El diario la opinión ya no existe, Jacobo Timerman se murió a finales del siglo pasado, después de haber sido encarcelado y torturado por la dictadura (1976 – 1982), también se murió su hijo Héctor Timerman (1953 – 2018) que como Canciller argentino firmó el Pacto con Irán, país responsable del acto terrorista a la Embajada de Israel y luego del acto terrorista a la Amia. Borges descansa en paz en Plein Palais en su adorada Ginebra; Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri y Martínez de Hoz también yacen bajo tierra, así que como siempre “Long live the reader”, que en este caso particular, soy yo y me complace estar vivo en este FUCKING WORLD, en este sector del mundo llamado Argentina que me vio nacer en 1948 y que tal vez me vea morir, absoluta y y totalmente en contra de mi voluntad (lo de tal vez) no es porque tenga dudas de mi fallecimiento, sino por el circunstancial de lugar ¿a dónde se le ocurrirá a la Muerte, venir a declarar mi invisibilidad por los siglos de los siglos NO amén?, ¿será en San Isidro o caminando por Bután, será tomando un gin tonic en el Harry’s Bar en Venecia, o tomando el té en Harrods¨¿será en una cama durmiendo mientras soñaba con la eternidad o en la cama practicando ese ancestral acto de meternos dentro de otro cuerpo o en el momento más feliz de mi vida, cuando diga “por fin entendí algo, carajo, después de tanto buscar” y entonces me pica el puto mosquito transmisor de una peste mortal instantánea, o se cae el jabón en el momento de ducharme, lo piso, me caigo y me rompo la nuca y ahí expuesto indignamente en pelotas y con la ducha largando agua caliente me encontrará alguien. ¡Ah! los caminos del Señor son impredecibles, pues a cagar con el Señor.

Bien, “El Otro” es el cuento de Borges, que relata el encuentro en 1969 al norte de Boston, en Cambridge, USA frente al río Charles entre Jorge Luis Borges que sentado en un banco ve correr las aguas del Río y lo asocia con Heráclito (obvio no se va a acordar de Maradona) y de pronto se sienta a su lado Jorge Luis Borges, quien afirma estar en 1919 en Ginebra muy cerca del Ródano y ahí comienza la historia, que no les voy a contar, no tanto por espoilearla (me encanta hacerlo) sino porque no fomento la vagancia, leánlo, es excelente.

En 1976, dos semanas antes del golpe militar me gradué en Filosofía en la UBA, me dediqué a dar clases en dos escuelas secundarias y en marzo de 1978 partía a Europa y regresé a Argentina, dos semanas antes de la guerra de Malvinas. Parece que mi vida está siempre dos semanas antes de que acontezca algo “¿muy argentino?”, ¿típicamente argentino?, ¿espantósamente argentino?, ¿reiterativamente argentino? Sea lo que fuere me pregunto ¿es nuestro país, otro país en estos 50 años que van desde 1976 a 2026?, ¿soy yo otro?¿o el país, y yo somos “El Otro, El Mismo” al igual que Borges en su momento? A mi me tiene, no cansado, sino harto que los fracasos, frustraciones y pesares personales se los achaquemos a “este país”. Honestamente creo que a mí me va como me va por mis decisiones, que a veces concluyen en éxitos que me enorgullecen, a veces en fracasos que me molestan. Le atribuyo a la suerte o a las circunstancias del país entre un 5 y un 10% del éxito o del fracaso. Me va como me va en un 90 ó 95% por mi. Nos va como nos va por las elecciones que hacemos como sociedad. Quiero decir, en este blog que escribo y que nadie lee, me jacto de conocer 68 países, de haber vivido aventuras, de pasar 6 meses en India, 4 años en Europa, de escalar el Himalaya, de navegar el Amazonas, de recorrer a caballo la estepa de Mongolia, de tomar champagne en el Burj Al Arab, de volar en globo en Dubai, de bucear en Galápagos, de fumar opio en Pink Moon, de haber trabajado durante 25 años de martes a jueves y de cantar a la maravillosa libertad que supe conseguir y de haberlo hecho con poca plata y de haber regresado al redil con gloria y con 4 U$S, situación que espantó a mi señor padre que se infartó y al tiempo murió, no por mi retorno sino por la derrota en la guerra de Malvinas, el viejo era un patriota, muy sensible y además ya no tuvo más ganas de vivir, creo que supo que se había equivocado. Entre 1989 y 2020 trabajé duro, desarrollé mi creatividad, seguí viajando y luego aconteció la “pandemia” (esto le ocurrió al planeta”, pero a nosotros también nos ocurrió la “pandemia mortal Fernández / Fernández” y lo de mortal es por los 120.000 muertos que tuvimos porque una de las Fernández quería Sputnik y no Pfiser y el otro Fernández (el Profesor adjunto interino durante 20 años y ningún “paper”) no iba a dmitir más desigualdades en el país entre hombres y mujeres (dijo en el país, en la Quinta de Olivos, que parece que queda en Budapest, a su mujer, la cagaba a trompadas). Esto de los Fernández / Fernández no es nuevo en el país. En 1974 cuando Borges publica en La Opinión “El Otro” nosotros permitimos que la octava superficie del mundo; lease nuestro país; estuviera gobernada por Lopecito e Isabelita (sí, así chiquititos). Lopecito, un cabo de la Policía Federal e Isabelita, una copera que hacía la diaria en Panamá vigilada por su cafishio, el citado Lopecito, todo esto al compás de “EL PUEBLO UNIDIO JAMÁS SERÁ VENCIDO”.

Si yo me quejase por no tener un BMW en el garage, una casa con pileta en la barranca de San Isidro, 10.000.000 de dólares en Merryl Lynch NYC, 3 ó 4 hijos que me vinieran a sacar de la bañera, yo sería un hipócrita hijo de una gran puta.

Entonces mis queridos NO lectores, la conclusión es de ustedes. Esta no se las espoileo. Entre 1976 y 2026, yo soy otro ,¿vos? ¿el país?. Aguardo las respuestas y relean “El Otro, El Mismo” de Jorge Luis Borges. ¿Cuál, el de 1919 ó el de 1969?

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