LAS IMPERTINENCIAS DE LA LECTURA

El adjetivo ‘impertinente’ hace referencia a lo inadecuado o inoportuno de un hecho en un determinado momento u ocasión. También se dice de alguien que resulta molesto por su comportamiento, exigencias o actitudes. Como sustantivo hace referencia a un tipo de gafas que en vez de patillas tienen un pequeño mango con el que se sostienen ante los ojos.

Suena casi a impertinencia que un libro de investigación “El Método Borges” de Daniel Balderston (cuyos trabajos son excelentes), comience diciendo: “Suele afirmarse que Jorge Luis Borges fue el mayor lector de toda la literatura mundial”. Más aún, reforzar la afirmación citando a Pablo Ruiz, quien declara “Tal vez no exista otra figura, en ninguna lengua, que pueda disputar el lugar de lector supremo”.

Faltaría que algún cultor del humor negro afirmara que Borges vivió en un departamento de la calle Maipú en el ‘noveno B’.

Como sustantivo, en cambio ‘los impertinentes’ (las gafas) han permitido que Vladimir Nabokov (1899 – 1977) expresara en “Speak Memory”, una observación próxima a la felicidad. Comenta allí que habiendo leído al escritor Mayne Reid (1818 – 1883), aventurero irlandés que vivió en Estados Unidos, que fue trampero en territorio indio y escribió sobre el Far West y que fue el creador de una heroina que usaba impertinentes, quedó impactado al punto de decir “esos impertinentes los encontré después en Madame Bovary; más tarde los tenía Anna Karenina, y luego pasaron a ser propiedad de la dama del perrito faldero, de Chejov, la cual los perdió en el muelle de Yalta”. Me provoca felicidad que un objeto ‘impertinente” pase de una novela del Far West, a los ojos de una burguesa francesa, luego a la corte rusa y termine perdido entre las multitudes que se agolpan en el aburrido muelle de Yalta por el sólo hecho de que un lector lo haya observado. Es verdad que no se trata de cualquier lector, sino que es alguien que ha hecho de la lectura y la escritura la razón de su vida. En “Opiniones Contundentes”, Nabokov afirma “curiosamente, uno no puede leer un libro: uno sólo puede re leerlo. Un buen lector, un gran lector, un lector activo y creativo es un relector”.

Me precio de ser un lector activo. Escribo en los libros; los intervengo, subrayo oraciones, anoto en los márgenes, otras tan sólo vuelvo a escribir una idea o imagen que me llamó la atención, también dibujo y busco palabras que desconocía en el diccionario y últimamente en Google. Recorro el libro como lo hago con el mundo. Claro, hay excepciones, nada es tan perfecto como parece. Hay veces que me sorprendo: buscaba un título para un artículo sobre cómo se ha construido el poder en Argentina y habiendo esbozado un borrador con las ideas aún en estado de nubosidad, como me suele ocurrir, se me cruzó “Canto Castrato”, que estaba convencido que era una novela de Tununa Mercado. Para mi sorpresa y vergüenza, había confundido “Canon de Alcoba” de Mercado con “Canto Castrato” que es novela de César Aira. Curiosa e inquietante confusión. Curiosa porque soy asiduo lector de Aira, me gusta como escribe y soy de los que promueve su lectura; pero también porque tengo muy buena memoria, especialmente en materia de libros. Inquietante por la combinación de los títulos confundidos, he mezclado “castración” con “alcoba”, y si hay un ámbito donde la castración, en el más pedestre sentido del término, y más grave aún, en el simbólico, se unen en peligrosa asociación, es precisamente en la alcoba.

A mi pesar, descubrí también que “Canto Castrato” de Aira, es uno de los pocos libros de mi poblada biblioteca que no sólo no había intervenido, sino que no había leído y supongo que ni siquiera había abierto, ya que al hacerlo hoy, noté que carece de índice, y si hay algo que me molesta es la ausencia del mismo. Recuerdo mi enojo la primera vez que leí “Respiración Artificial” de Ricardo Piglia, publicado por Editorial Pomaire. Anoté entonces “¿y el índice, hijos de una gran puta?” y me tomé el trabajo de escribir:

ÍNDICE

PRIMERA PARTE: “Si Yo Mismo Fuera El Invierno Sombrío”

I (1,2,3,4)………………………………………pags. 13 a 48

II (1,2,3,4)……………………………………..pags. 51 a 80

III(1,2,3,4)……………………………………..pags. 83 a 126

SEGUNDA PARTE: “Descartes”

IV(1,2,3)………………………………………..pags. 131 a 276

Además dejé varios insultos, por la deplorable encuadernación y anote ¡Editorial POMERDE!

“Canto Castrato”, que no es de Mercado sino de Aira tampoco tiene índice, me encargué antes de comenzar la lectura, de intervenirlo. Al mismo tiempo el ejemplar estaba virgen, con lo cual a la “castración”, y a la “alcoba”, añadía ahora la “virginidad”.

A todo esto, mi nubosa idea sobre la formación del poder en la Argentina, fue disipándose al punto de afirmar, que la crisis recurrente del país se debe a una castración de origen, que sitúo en los inicios del Estado Nacional, es decir los 22 años del omnímodo gobierno de Rosas con el acompañamiento de la Sacrosanta Iglesia Católica y súbitamente y por aquello que solemos tildar como error, podría muy bien darme una confirmación de que “castrado, alcoba y virginidad” forman parte de lo que estaba queriendo decir: una suerte de “Obediencia Debida”, correcta e indispensable en materia de fuerzas armadas, órdenes religiosas y movimientos como el peronismo; los tres verticalistas, pero nefastos para la sociedad civil que se conduce en el mundo democrático por partidos políticos donde se discrepa, discute y acuerda.

Habiendo aclarado totalmente, sin nubes en el horizonte, me puse a teclear y pidiéndole prestado a Nabokov su impertinencia asocié el maíz, choclo, marlo o mazorca de “El Matadero” de Estéban Echeverría; aquel simulacro de falo con que la policía del régimen solía amenazar y al rato proceder a introducir en el culo de los que no se plegaran obedientes a los intereses del señor de Palermo; con otro choclo, en este caso “corn on the cob” con el que el nefasto e impotente Popeye viola a Temple Drake en la descarnada novela “Santuario” del ‘tremendo’ (Borges dixit) William Faulkner.

Es curioso que tan noble y popular alimento americano haya servido tanto en el sur como en el norte de nuestro continente para paliar el hambre de generaciones, violar ano-vaginalmente a individuos y enriquecer la escritura.

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