LA SOLEDAD DEL LECTOR

En 1996 David Markson (NYC 1927 – NYC 2010), estudiante y luego gran amigo de Malcolm Lowry (1909 – 1957), compañero de aventuras de Conrad Aiken (1889 – 1973), Jack Kerouac (1922 – 1969) y Dylan Thomas (1914 – 1953) publica “Reader’s Block”, traducido al castellano por Laura Wittner (Bs. As. 1967), autora ella misma de “Se vive y se Traduce”, “Traducción de la Ruta”, y cantidad de libros para niños, traducido genialmente por “La Soledad del Lector”, título que me jacto de haberle robado para este artículo porque me ha venido como forro al pene (basta de ‘anillo al dedo’) publicado por La Bestia Equiátera , tapa ilustrada por “Sun in an Empty Room” de Edward Hopper (1882 – 1967), diseñada la tapa por Juan Pablo Cambariere y con “Blurbs” (thank you Louise Willder) bien interesantes y seductores. Y digo que me ha calzado tan bien porque los que escriben vienen anunciando la muerte del autor, la del arte, la de la novela y hasta el fin de la historia y yo quiero contribuir, con que tendrá que morir el personaje, situación que provocó en mi la lectura, también de David Markson de “This is not a Novel”, también traducido con brillantez por Laura Wittner y con diseño de tapa también de Cambariere y aún mejores “Blurbs”, también por editorial La Bestia Equilátera, que si hubiera sido Escalena ni les cuento y de haberse atrevido a ser Isósceles estaríamos al borde del orgasmo, razón fundamental para haber cambiado anillo por profiláctico.

Recuerdan que les conté (en este blog que nadie lee) que fui a Falkinas y que mi personaje llamado Alejo Santos fue a buscar y se vino con la espada Excalibur del Rey Arturo para acabar con el Memorioso Funes, obsesivo de la cronología pero incapaz de pensar. Bien ha llegadoi el momento (dice Alejo Santos) de que se olviden de mí, yo ya no existo, pero sigan el informe de los acontecimientos según consta en actas de la Prefectura Naval Argentina y de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que documenta con precisión la declaración de los testigos y la grabación fiel hecha por uno de los pescadores.

“En el muelle de Pacheco, sobre aguas del Río de la Plata, cito en la ciudad de Martínez del Partido de San Isidro, varios pescadores afirman haber visto a un masculino, portando una amenazante espada dirigirse a la cabecera del citado muelle, balbuceando algo que les resultó un tanto incomprensible y que gracias a la grabación de otro pescador presente paso seguidamente a transcribir: “Ireneo Funes, vine a concluir una historia de repetición insensata, no es nada personal; te pido que gires, quiero ver tu rostro” le espeta mi personaje Alejo Santos. Los pescadores aseveran no haber visto a quien dirigía sus palabras el masculino y temiendo por su propia seguridad se retiraron hacia la costa asi mismo aseguran que el masculino se cubrió la cara como protegiéndose de un resplandor extraño al que embistió y asestó una estocada y que escucharon un ruido a espejo que se quebraba y el cuerpo del masculino comenzó a sangrar profusamente de un tajo en su vientre, que lo hizo trastabillar y caer al río que se llevó el cuerpo con la espada clavada. Los pescadores lo vieron flotar mirando al cielo.” El cadaver fue luego recogido por personal de la Prefectura Naval Argentina en la bahía de Samborombón, donde se lo identificó como Alejo Santos y la espada mostraba en su empuñadura el nombre de Excalibur. Nadie se presentó a reclamar el cuerpo que fue llevado a la morgue municipal, sin embargo la Embajada del Reino Unido de la Gran Bretaña ha solicitado la restitución de la espada Excalibur, que el Gobierno argentino ha condicioinado a la pronta restitución de las islas Malvinas a la soberanía de la República Argentina.

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