Nada nuevo hay bajo el sol, dice un refran popular, cuya versión académica se halla en el aforismo 79 de “Movimientos del Pensar” de Ludwig Wittgenstein que dice “Lo que fue volverá a ser”. Este año se cumplen los primeros 300 años de la publicación de “Los Viajes de Gulliver” de Jonathan Swift (1667 – 1745), que fue la primera víctima de aquello que estaba denunciando con su feroz ironía. Denunciaba los abusos del PODER y fue condenado a que su libro que es una descarnada visión de su sociedad de finales del siglo XVII y principios del XVIII, fuera considerado y promocionado como libro de aventuras para niños y adolescentes, que es como lo siguen catalagando millones de personas. Baste tan sólo recordar el segundo viaje de Lemuel Gulliver cuando después de muchas conversaciones con el Monarca Gigante de Brodingnag que le preguntaba por el estado de la sociedad de Gran Bretaña, el monarca saca la siguiente conclusión: “Mi pequeño amigo Grildrig (nombre que le daban a Gulliver en esa tierra) has hecho un panegírico de tu país; has probado claramente que la ignorancia, la pereza y el vicio son los ingredientes adecuados para calificar a un legislador, que a las leyes las explican, interpretan y aplican mejor aquellos cuyo interés y capacidad radica en pervertirlas, confundirlas eludirlas”. ¿Les recuerda a algo ? porque cada vez que me pongo a leer sobre el siglo XVII y XVIII en Gran Bretaña, todo tiene un tufillo tan argentino siglo XX y XXI que nos percibo reflejados en aquel espejo. Termina el Gigante con estas palabras “No puedo sino concluir que el grueso de tu gente es la raza más perniciosa de pequeños gusanos odiosos que la naturaleza alguna vez toleró arrastrarse sobre la superficie de la tierra”. La feroz inquina de Swift es inagotable, en próximas entregas les iré comentando todo su pensamiento.
Un tiempo antes de publicar su libro más famoso, en 1714 se unen Swift, Alexander Pope, John Gay, Thomas Parnell, Robert Harley, conde de Oxford y John Arbuthnot, quien va a publicar “El Arte de la Mentira Política”, que por mucho tiempo se atribuyó a Swift; que, debo decir bien podría haberlo escrito y que no es más que la ciodificación de lo que hoy conocemos como Fake News y que siempre existió, porque el PODER cambia de nombre y de ropaje pero siempre es el mismo y el único que lo puede enfrentar es , fue y será el ARTE.
El octavo capítulo del primer volumen contiene el proyecto para juntar varias pequeñas sociedades de mentirosos donde cada sociedad debe estar formada por los jefes de cada partido (oficialismo y oposición) encargados de que no circule ninguna mentira sin haber sido aprobada por ellos, que son los responsables de juzgar cuando convenga lanzarlas al ruedo. Cada sociedad de mentirosos debe estar compuesta por individuos ocupados en generar rumores que confundan y que lleven a los ciudadanos a discutir entre ellos, mientras el PODER hace de las suyas para consolidarse. Debe haber rumoreadores en la parte más baja y vil de la sociedad, lo que en el texto se conoce como “Wapping”, que era la zona del este de Londres; donde aún hoy está The Prospect of Whitby, el pub más viejo de la ciudad abierto en 1520 en el 57 de Wapping Wall; y que cuando yo vivía en Londres en 1978, 1979, aún era una zona en la que había que andar con cuidado, y también debe haber mentirosos en el otro extremo de la sociedad; “..los Señores, los que están bien situados, se conocen por la manera de decirlas: os ponen la mano en el hombro, os abrazan, os estrechan, sonríen, se inclinan al saludaros: son otras tantas señales que deben haceros conocer que os engañan y que quieren impresionaros”.
Termino por hoy, no se olviden que la guerra es la continuación de la política por otros medios y que la primera víctima en la guerra es la “Verdad”. Mañana más Swift que se pone Rough.

Deja un comentario