EL PASADO PERMANECE AGAZAPADO

Como ayer les decía, en el artículo que subí sobre la película “Affeksjonsverdi”, “Valor Sentimental” (Iceberg Ardiente): “el pasado nunca muere”, lo cual es una maravilla si el pasado ha traído bonanza, alegría, progreso y experiencia; ahora si el pasado ha sido miserable, triste, ha implicado retroceso y provocado resentimiento, pues que siga enterrado en el fondo del olvido. Las cosas nunca son tan extremas, pero me parece que nos encontramos ante una reiterada aparición del fracaso. Me refiero a nuestra vida como sociedad y a los individuos que elegimos para que nos gobiernen.

Una vez afianzado en su puesto, el gobernante elegido, entra en el guardarropas del poder y se viste de Luis XIV y ensaya frente al espejo con voz tronante “EL ESTADO SOY YO” que en “argentino” se ha dicho de diferentes maneras: “Que viva la Santa Federación”, “Federación o Muerte” (Rosas). “Ahora yo doy las órdenes, ustedes obedecen” (Perón). “O están conmigo, o están contra la patria” (Galtieri), “No tengo pruebas, no tengo dudas, Nisman se suicidó” y además “A mí me absovió la historia” (Cristina Fernández). “Cuando se tratan proyectos nuestros, primero se levanta la mano y después se lee” (Karina Milei). Pero muchachos y muchachas ¿qué les pasa? No se enteraron que el absolutismo se acabó con la revolución Francesa y que 13 años antes la Revolución en Norteamérica inaugura la democracia moderna. ¿O es que el PODER implica necesariamente el adjetivo de ABSOLUTO, de lo contrario es “poder”?

Aún con los atuendos del Rey francés, el gobernante frente al espejo, se agrega una corona de laureles, rodeando a la de oro y extrae de un arcón una Sagrada Biblia, donde un señalador le marca Mateo 12, 30 “El que no es conmigo,contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. y, entonces sí, convencido que los astros lo han destinado para y de que las fuerzas del cielo se han agrupado y que el pueblo unido jamás será vencido y que las pilas y la radio y la Concha de la lora: las cosas son así, ¿así cómo? Como yo digo.

Ahora soy yo el que se mira frente al espejo y me saco la camisa, y el pantalón y el boxer y desnudo frente a mi imagen, me pregunto ¿si pudiéramos ver al Papa, al Rey, al Presidente, al Primer Ministro, así en pelotas? Pero así no funciona, me corrijo: si pudiéramos ver a León XIV, Felipe VI de Borbón, Carlos III de Inglaterra, Cristina Fernández, Javier y Karina Milei, así en pelotas ¿se atreverían a decir lo que dicen agazapados con los atributos que además de la ropa: sotanas blancas, crucifijos de oro, tiaras, coronas, capas, medallas, bandas, bastón de mando, uniformes y títulos: Su Santidad, Su Alteza Real, His Majesty, Excelentísima Presidenta de la Nación Doctora, Secretaria General de la Presidencia Jefa, Señor Presidente de la Nación Doctor. ¿Es el poder ejercido por quien legalmente lo ha obtenido por elecciones calificadas, por herencia dinástica o por voluntad popular respectivamente de acuerdo a las tradiciones culturales del lugar o la institución a la que pertenece, verdadero poder o requiere para ser PODER del boato, protocolo y parafernalia recién enunciado?

Me pongo el boxer, los jeans, la camisa, las zapatillas y me voy al chino a comprar agua mineral sin gas porque hoy va a hacer mucho calor, en fin esas cosas que hacemos los que nos vestimos con la ropa que usa la gente.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *