Estaba leyendo el ensayo de Pablo Maurette (1979) “Borges y la Bestia de Bengala” de su estupendo trabajo “En Carne Viva” y me encantó su afirmación :”Aunque expresando reparos de modestia, la obra de Borges es un incesante cantarse y contarse a sí mismo”; a continuación Maurette pone como ejemplos “El Sur” (la historia de la convalescencia después de una herida cortante con el marco de una ventana que le provoca una septicemia, que remeda lo que en verdad le sucedió a Borges, y que casi nos priva de él, en 1938); comento ahora yo, de haber sucedido eso el mundo sería otro y la literatura argentina no hubiera sido engalanada con su enormísima obra. Menciona Maurette “El Aleph” y se pregunta si el mismo no es la historia de sus desamores y finalmente nombra a “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” y vuelve a preguntarse si no es acaso la historia de las muchas veladas con su gran amigo Adolfo Bioy Casáres.
Es totalmente cierto que todo lo que uno escribe es autobiográfico, así uno este hablando de los tiburones martillo o del arresto de Andrew Mountbatten-Windsor. Maurette me dio pie a que hiciera una lectura del índice de la Obra Completa y uno concluye que lo que Maurette dice de Georgie, es extensivo a toda la familia de Borges; la omnipresente Leonor Acevedo, su madre, su padre Jorge Guillermo, su hermana Norah, Fanny Haslam, su abuela inglesa y su esposo el Coronel Borges, así como el Coronel Suarez, los Borges, los Acevedo,su tío bisabuelo Juan Crisóstomo Lafinur, su primo Enrique Amorím, propietario de las estancia Las Nubes.
Abocado al seguimiento de su parentela, tomé “ese mamotreto verde que la gente usa para apoyar lámparas o ceniceros” como Mujica Laínez, solía referirse a las un tanto apuradas Obras Completas que Emecé publicó en 1974 y que apenas enterado salí a comprar a la calle Corrientes una luminosa tarde de invierno por el precio de 30 pesos ley 18.188 que tuvieron curso legal entre 1970 y 1983, cuando fueron reemplazados por el Austral y después, y después y después y tal vez próximamente, como sucede siempre en la Calesita Argentina por otra unidad monetaria. En 1974 comprar 1 U$S dolar costaba $ ley 1,41 con lo cual por U$S 21,70 me hice dueño del “mamotreto” sobre el que no apoyé lámpara alguna, sino que lo gocé, lo leí y releí infinitas veces y de tanto anotarlo el ejemplar pasó a ser conocido entre mis amigos como “el ejemplar descabalado”, imitando la expresión de Juan Dahlmann quien “había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de las Mil y una Noches de Weil”, que provocaría, debido a lo que el hallazgo causó en él, la distracción que produjo la herida, que es la ficcionalización de “El Sur”, de lo que en verdad le sucediera a Jorge Luis Borges.
La Obra Completa (incompleta en 1974) comienza con una sentida dedicatoria a su querida madre y termina con un Epílogo que ocupa las páginas 1143/1145 donde imagina una Enciclopedia Sudamericana a ser publicada en Santiago de Chile en 2074 donde se podría llegar a leer “Borges, José Francisco Isidoro Luis: Autor y autodidacta, nacido en la ciudad de Buenos Aires…”.
Ya en “Cuaderno San Martín” (1929), en su poema “Fundación Mítica de Buenos Aires”, Borges que descendía de Juan de Garay, el segundo fundador de Buenos Aires, hace que la ciudad haya sido fundada no en la orilla del Riachuelo, sino en “La manzana pareja que persiste en mi barrio; Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga”. En “Curso de los Recuerdos” del mismo libro incorpora el jardín de la casa de su niñez de Serrano 2135 y así susesivamente van apareciendo Isidoro Acevedo, un personaje de nombre Borges en “Hombre de la Esquina Rosada “que volverá 35 años después en “Historia de Rosendo Juárez”, y un larguísimo etcétera donde no sólo personas allegadas a él sino hasta fechas que se reiteran y que hacen referencia a la de su nacimiento que como la Historia de la Literatura Universal ya conoce fue el 24 de agosto de 1899. En 1952 en “Otras Inquisiciones”, escribe en el relato “Anotación al 23 de agosto de 1944” un día antes de cumplir 45 años donde da cuenta de “tres heterogéneos asombros”, 1. La felicidad física por la liberación de París. 2. El descubrir que la emoción colectiva puede no ser innoble y 3. El enigmático y notorio entusiasmo de muchos partidarios de Hitler.
Muchas años después, en 1980 publica “Veinticinco de agosto, 1983” donde hay un juego interesante con otra fecha 24 de agosto de 1934 cuando se encuentran Borges y Borges en el Hotel Las Delicias de Adrogué, que termina con el magnífico “Afuera me esperaban otros sueños” después de habernos dicho “somos dos y somos el mismo”, donde sin nombrarlo aparece la figura de el “espejo” del que hablaré en próximas notas; pero antes de dejarlos, vayamos a “Atlas” de 1983 donde hay un trabajo que lleva por título “El 22 de agosto de 1983” donde va a jugar con el tiempo y nos dirá que “las vísperas y la larga memoria son más reales que el presente intangible”.
Me he permitido corregir el título de “Borges y Yo” que forma parte de “El Hacedor” de 1960 por “Borges y Él”. Invito al lector a buscar más referencias, pero si la invitación es rechazada, en los próximos días esta historia continuará.

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