Categoría: Filosofía

  • LOS MEDIOS Y LAS FORMAS

    Me gusta mucho leer y leo muchas horas por día, creo ser un lector atento. La lectura me impacta, es decir se me impregna, como así también lo que oigo y lo que veo. Cuando siento ese impacto con la lectura, entonces re-leo, cuando el impacto es auditivo entonces comienzo a escuchar y de ser visual, lo visto se transforma en mirada.

    Hoy quiero detenerme a reflexionar en lo que leo al pasar y un poco en lo oido y lo visto, que son siempre al pasar. Es decir esa instancia que puede ser un indicio de un impacto.

    Cuando leí por primera vez aquello de Marshall Mc Luhan (1911 – 1980)en “Understanding Media: the extensions of Man” de 1964, me encontraba en el Cañadón del Río Pinturas en la Provincia de Santa Cruz, camino a las cuevas. Miraba las manos, estampadas sobre las rocas, ahí pensé dos cosas; una, que la primera vez que escuché “pinturas rupestres” el ejemplo que daban en el colegio era “las cuevas de Lascaux” y no estas cuevas que ahora miraba con atención y dos, pensé que esas manos decían “Estuvimos aquí unos 10.000 años antes que vos” y pensé en que esas manos eran el mensaje, esa escritura analfabeta estaba queriendo decir.

    Ahora voy manejando por Libertador y frente al Monumento de los Españoles veo que una señora que conduce una recién estrenada Ford Bronco negra le hace “Fuck you” a uno al volante de un destartalado Ford Falcon que casi la embiste, sigo mi derrotero escuchando a los Rolling Stones y se produce en mi cabecita esta imagen, lo veo al Ministro de Economía Luis Caputo saludando a Kristalina Gueorgieva en las oficinas del FMI, Caputo viste una remera blanca estampada con una mano con el dedo medio elevado sobre los restantes. Me hace señas un policia, hay un control de alcoholemia, soplo la pipeta, todo en orden sigo viaje.

    En la mitad de la noche me despierto, cosa absolutamente inusual en mí, tuve una pesadilla: en ella me había parado un control policial-militar a las afueras de Buenos Aires, era el año 1978. Desayuno huevos revueltos, yogurt, café, leo lo subrayado anoche en “Cultura y Valor” de Ludwig Wittgenstein, es el aforismo 285 que dice “LAS FORMAS EN QUE EMPLEAS LA PALABRA ‘dios’ NO MUESTRA EN QUIEN PIENSAS SINO LO QUE PIENSAS”. Salgo a dar la vuelta en bicicleta de 10 kilómetros, ejercicio que desde hace 5 años hago todos los días por la costa del río desde San Isidro a Olivos y en mi cabecita comienza a funcionar ese ronroneo de palabras mudas que el escritor Marcelo Cohen ha llamado “el locutor interior”, esta fue la secuencia: “Dios padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra”, “A Dios lo mató Nietzsche hace más de un siglo”, “Dios, concepto ordenador de toda sociedad, que ha sido utilizado desde los más remotos tiempos por el PODER como base de legitimación del ejercicio del mismo y de la debida obediencia: Yo Rey me arrodillo ante ti Señor y con ello le digo a mis súbditos ‘arrodillaos ante mi’, “Maradona y la mano de Dios”, “No tomarás el nombre de Dios en vano”, “Que Dios y la Patria os lo demanden” (cada vez que oigo a un funcionario decir “Sí Juro”, escucho “Me chupa un huevo”), “Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” (oigo la respuesta, pero escucho “mentira, toda la mentira y nada más que la mentira”).

    En el trayecto me saluda una ex estudiante que corre en sentido contrario al mio y nuevamente mi cabecita me lleva a la inauguración de mis cursos en el College, mi presentación era más o menos así: “Mi nombre es….., les doy la bienvenida al curso de Filosofía de este cuatrimestre. Los invito a pensar, a trabajar, no duden en interrumpir, participen, tendrán que presentar un TP y aprobar un parcial escrito antes del examen final oral. Estudien el programa y lean con atención la bibliografía: eso equivale al índice en los libros: les va a ser útil para ordenar sus estudios. De cumplir con todo esto aprobarán la materia, sabiendo que la nota más alta a la que pueden aspirar es 8, Dios es 9 y yo soy 10. No permitan que se dirijan a ustedes como “alumnos”, eso significa carente de luz, es decir pelotuda/o, ustedes son estudiantes. Lo último y comenzamos: al entrar en el aula se apagan todos los celulares y no se toma mate en clase, de lo contrario se arriesgan a que les meta la bombilla en el culo, pero no vertical sino horizontalmente.

    El pensar es como un río correntoso que arrastra lo leído, lo viajado, lo conversado, lo escuchado, lo mirado, lo soñado, lo no no dicho, los secretos.

  • ROBOT

    ROBOT, es palabra de origen checo “ROBATA” ,cuyo significado es trabajo forzado, siervo, servidor. La palabra fue usada por el escritor Karol Capek (1890 – 1938) para su obra teatral “RUR” (Robots Universales Rossum) de 1920 que trata de máquinas pensantes que se rebelan y matan a su creador. También escribió “La Fábrica de Absoluto” (1922) universo concebido según teorías panteístas de Baruch Spínoza. “La Guerra de las Salamandras” (1936) irónico manifiesto anti nazi.

    La palabra “ROBÓTICA” fue acuñada por Isaac Asimov (1920 – 1992), y definida como la ciencia que comprende el diseño, construcción y operaciones de robots, para la que colaboran la ingeniería, la informática, la electrónica y la mecánica a fin de crear máquinas automatizadas que puedan realizar tareas a menudo repetitivas con precisión; para usos industriales, transporte, salud, agricultura, logística. Tiene una rama humanoide para darle contextura humana a las máquinas y una rama inteligente que integra la IA para que los robots aprendan y se adapten a distintas situaciones. Asi mismo Asimov estableció las tres leyes de la robótica: 1. El robot debe ser inofensivo para los humanos. 2. Debe obedecer los mandatos. 3. Debe proteger su propia integridad sin faltar a 1 y 2. Veamos a Asimov como un Moises de nuestro tiempo donde no se debe dañar al otro, obediencia al creador y amar al prójimo como a uno mismo. Cabe esperar que los robots hagan con nosotros, lo que nosotros hemos hecho con los dioses: los superamos y nos liberamos de ellos.

    HISTORIA:

    Siglo IV AC, Arquetas de Talento creó la Paloma Automática Mecánica impulsada a vapor. Siglo III AC Mozi, en China creó un autómata en forma de carro de madera que se movía por sus propios medios sin tracción humana o animal. También en ese siglo el griego Ctesibio (285 – 225) de Alejandría, construyó un autómata que se movía por medios hidraúlicos y de aire comprimido operado por levas. Herón de Alejandría inventó el Sirviente Automático que vertía vino y agua a requerimiento ya fuera que las copas se acercaran a su brazo derecho o izquierdo respectivamente. El Mecanismo de Antiquitera o Anticitera, dispositivo astronómico, tal vez la primera computadora analógica del siglo I AC, que fue encontrada en el fondo del mar en 1900 cerca de la isla griega de Anticitera, que se utilizaba para predecir movimientos celestes. Impresiona la cantidad de mecanismos creados por Leonardo de Vinci (1452 – 1519) entre los siglos XV y XVI: concepción del aeroplano, paracaídas, helicóptero, armas para la guerra como catapultas móviles, tanques y hasta metralletas. Todos ellos basados en principios mecánicoa o hidraúlicos.

    Vengo presentando un panorama pleno de negatividad (ver artículo WWW, subido el 24/10/25), malestar y hastío, es más bien un resumen de la experiencia con mis contemporáneos, pero en lo personal creo que estamos ante un tiempo fascinante, similar al que deben haber experimentado los contemporáneos a la Revolución Norteaméricana de 1776, y a la Revolución Francesa de 1789. Creo que hemos quedado fascinados, aún lo estamos ante la Revolución Digital. Sigo a Pascal Quignard (“Uso fascinatio como la usaban los romanos, el “fascinus” latino es el “phalos” griego, el “fascinus” detiene la mirada hasta el punto de que ésta no puede apartarse de él”). Paul Virilo (1932 – 2018) afirma sobre esta tercera Revolución que “es inconmensurable en relación a las otras puesto que de aquí en adelante el Robot ya no es el doble del hombre que se encuentra a su lado, sino que penetra en el interior mismo de lo vivo: es el ser cibernético, que se acerca a “Dybbouk” o al “Golem”, dos entidades del folklore hebreo, el primero un maligno causante de muchos males, tal vez el alma errante de un muerto; el segundo aquel engendro creado mediante combinaciones cabalísticas erradas de Judá León,”que era rabino en Praga y que sólo sirvió para barrer mal la sinagoga” como nos ha narrado Borges.

    Agrega Vernon Vinge (1944 – 2024) ” el desarrollo cibernético dará lugar a una inteligencia mayor a la humana entre 2005 y 2030…aparecerá la post-humanidad super evolucionada y mejorada tecnológicamente”.

    Hubo intentos fallidos como el ordenador mecánico a vapor concebido por Charles Babbage (1791 – 1871), en 1833 y fue a partir de la Exposición Universal de 1939 – 1940 en New York donde Westinghouse presenta sus robots, que fueren desencadenando la invención del Colossus por el grupo Bletchley Park en 1943 considerado el primer ordenador electrónico que funcionó y que contó con la base teórica de Alan Turing (1912 – 1954) que permitió descifrar los mensajes codificados de Enigma de las fuerzas armadas alemanas; en 1946 aparece el primer ordenador electrónico programable del Electronic Numeral Integrator and Computer y todo avanza con rapidez: transistores, circuitos integrados, chips, Apple II, TRS-80, Commodore PET; en 1969 aparece Internet a partir de Arpanet, un desarrollo de la Universidad de California, 1981 IBM con el ordenador personal, en 1984 Macintosh de Apple y todo avanza como una bola de nieve que crece a medida que rueda y hace que Gilles Deleuze (1925 – 1995) exclame que la velocidad es intensidad liberadora, contrariamente a Paul Virilo quien asimila velocidad a poder y por ende velocidad absoluta es poder absoluto; aunque lúcidamente reconoce que la ingeniería genética al igual que la bomba atómica llegaron para quedarse y que es imposible que el hombre des-invente; lo nuestro es seguir indefectiblemente para adelante.

    El ciber espacio es un universo infinito de la mayor libertad de expresión, al punto que hace ya más de medio siglo que Marshall Mc Luhan (1911 – 1980) aseveró que el medio de comunicación que una sociedad utilice para sus relaciones es de mayor importancia que aquello que comunica, resumido en su ya clásico “el medio es el mensaje”; y remata con que en la cibercultura nos hemos ubicado en un mundo donde la información se vierte sobre nosotros instantánea y continuamente.

    En 2021 Elon Musk presenta en sociedad el concepto del robot Optimus y en 2022 su primera versión, ese torpe robot humanoide que caminaba como pisando huevos, mejorad con el Gran Tesla en 2023, donde camina con soltura, hace flexiones y coloca con gracia un huevo en un recipiente. El 16 de mayo de 2025 apareció su última versión:”pronto habrá más robots que humanos y podrían superar y reemplazar a los cirujanos”. Se espera para 2026 que la empresa Klein Vision de Eslovaquia lance al mercado el Air Car que puede desarrollar una velocidad de 200km por hora en tierra, remontar vuelo hasta 2500 metros con una autonomía de vuelo de 1000 km.

    Hay, como antes, como siempre una posición nihilista (la representé por Bartleby) y aquella otra, (la representada por Wakefield), la escéptica, que he llamado una “epojé”. Pensemos que la invención de la imprenta dejó a miles de copistas sin trabajo, que la fotografía liberó a la pintura del realismo, pensemos que en lo que en una época había sido magia, en la Edad de la Razón se transformó en maquinaria. Inventado el automóvil las ciudades dejaron de oir la música generada por las herraduras de bellos caballos golpeteando los adoquines, y los barrios dejaron de oler a bosta, a heno, a cuero, y la fragua del herrero se fue apagando y Virginia Woolf pensó que estaba delirando cuando vio el primer carro no tirado por ningún caballo y en otro aspecto de la Revolución Industrial un señor llamado Ned Ludd de Leicestershire organiza una banda de enmascarados que se dedican a entrar en fábricas textiles para destruir telares ya que eran una amenaza a la ancestral artesanía de tejer manualmente con agujas. Vamos hacia la post-humanidad como afirma Hans Moravec (1948) “Robots capaces de pensar y de reproducirse independientemente, que se desarrollarán hasta convertirse en entidades tan complejas como nosotros”.

    Queda por ver si la robótica nos permitirá a nosotros entrar en la etapa de superación de la humanidad (Nietzsche dixit), al dejar las tareas de servicio en manos de los robots y nosotros dedicados a superar aquellos valores y comprender que no hemos sido más que un intermediario entre el mono y el superhombre: “habeís recorrido el camino que lleva desde el gusano hasta el hombre y muchas cosas en vosotros continúan siendo gusanos. En otro tiempo fuisteis monos y también ahora es el hombre más mono que cualquier mono…¡Mirad yo os enseño el superhombre!” se lee en el Prólogo a “Así habló Zaratustra” y a continuación, en “De las Tres Transformaciones del Espíritu”, Zaratustra habla de cómo éste se convierte en camello, y el camello en león y éste por fin en niño.

    El espíritu es camello que se arrodilla en la arena para que lo carguen con los valores de la moral tradicional y con toda la carga pesada sobre su lomo corre al desierto y ahí se transformará en león ya que quiere luchar por su libertad y ser señor de su propio destino y entonces va en busca de su último señor para pelear contra él que es el dragón que no quiere llamar ni señor ni dios. El dragón se llama “tú debes”, pero el espíritu del león grita “yo quiero”. Tiempo atrás el espíritu no sólo aceptó, sino que amó y reverenció al “tú debes”, pero ya no, va en busca de la otra transformación: la de convertirse en niño que es inocencia, olvido y un nuevo comienzo, un juego, una rueda un decir sí a los nuevos valores. Hasta que Zaratustra se encuentra en la cuarta y última parte de la obra en un caminante que resulta ser el último Papa, el Papa jubilado, que sirvió al viejo Dios en quien todo el mundo creyó en otro tiempo.

    Dejo la lectura, estoy cansado llevo varias horas leyendo y escribiendo, me sirvo un Middleton con tres gotas de agua destilada como me enseñaron en Dublin y pienso en la reciente asunción del Papa número 267, que pasó de ser Robert Prevost a ser León XIV y leo las razones de la elección del nombre que busca honrar a León XIII, conocido por mí sólo por una de las encíclicas, la Rerum Novarum (de las cosas nuevas), encíclica que inaugura la doctrina social de la iglesia recontra cacareada por cuanto gobierno peronista y por todos los gobiernos militares como emblema de su política social. Ante mi ignorancia me pongo a hurgar en quien fue León XIII y resultó ser Joaquín Vicente Rafael Luis Pecci nacido el 2 de marzo de 1810 y muerto el 20 de julio de 1903 y siendo hoy el 25 de mayo, me doy cuenta que León XIII nació dos meses antes que la Revolución de Mayo y que fue Papa durante 25 años y que era hijo del Conde Ludovico Pecci de la nobleza rural italiana y que había sido consagrado obispo en 1848 año de la revolución que termina definitivamente con la monarquía en Francia y se elige al primer presidente por sufragio universal masculino (ya sabemos las mujeres no pertenecían en ese entonces al universo), año cuando se publica el Manifiesto Comunista firmado por Karl Marx (1818 – 1883) y Friederich Engels (1820 – 1895) y año en que Richard Wagner escribió “La Obra de Arte del Futuro” que es el contrapunto estético de lo que el movimiento político del 48 no consiguió. El proyecto artístico de Wagner, al que llamó “Gesamtkunswerke”, algo así como “obra de arte total” fue un proyecto social y político, que criticaba con dureza al artista por ser un individuo egoísta, apartado del pueblo y cuyas obras son una vil mercancía para ser compradas pior los ricos y que el artista del futuro debería ser alguien que tuviera una actitud participativa y comunitaria. En 1852, Karl Marx publica “El 18 de Brumariio de Luis Bonaparte” que comienza con aquel famoso párrafo “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez coimo tragedia y otra vez como farsa”. Siempre me molestó ese vago “En alguna parte”. Fue escrito en el Capítulo II de “Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal” donde se concibe la historia como un proceso dialéctico: su clásica fórmula tesis-antítesis-síntesis. En 1867 se publica el primer volumen de El Capital y ya muerto Marx el segundo y tercer volumen en 1885 y 1894 respectivamente bajo edición de Engels.

    ¿Será la Revolución Virtual tan sólo nun entretenimiento que usamos para creernos que estamos metidos en otro espacio distinto al físico y donde una vez en él nuestra imaginación nos lleva a cualquier combinación que querramos? ¿Entramos acaso, como algunos sostienen, en un territorio virgen que se nos ofrece para que lo violemos? ¿O ese espacio que “estamos creando” no nos es ajeno, sino que tan sólo es una prolongación de nuestra imaginación, es decir una novedosa versión de la ancestral masturbación?

    En noviembre de 2024 se estrena en Broiadway “Maybe a Happy Ending”, versión en inglés del musical sur coreano de Q Park , el youtuber Joyce Tnner (1979) y música de Will Aronson (1981) donde los robots Oliver y Claire se encuentran en Seul al final del siglo XXI y se enamoran y se angustian por la muerte como nos viene ocurriendo a nosotros. Cabe preguntarnos si todos estos movimientos contribuyen a conformar el “Übermensch”, anunciado por Nietzsche, ¿vemos acaso hoy, por las calles de las ciudades, o en las redes sociales a ese niño, símbolo de pureza e inocencia portador de nuevos valores o todo no ha sido más que un estertor impotente y seguiremos extendiendo el brazo aullando Heil seguido del nombre de cualquier Führer que se nos presente?

  • LA ANTORCHA

    Es el Imperio Austro Húngaro, es 1899, ya hay síntomas de decadencia, de cansancio, se presiente lo que vendrá, igual que hoy. Es el tiempo en que Karl Kraus (1874 – 1936) va a fundar el periódico La Antorcha, que en alemán es Die Fackel, que como su nombre lo indica hace referencia a una iluminación por más primitiva que ella sea (siempre los nombres son indicios) digamos “maduro” listo para ser cosechado, es tiempo de sacarlo de la planta, de lo contrario caerá solo, digamos, para poner una palabra en inglés “trump”, puede ser trompetista y también significa triunfo, ganador, digamos “dialegestai”, cambio entre contrarios, y sabemos los extremos se tocan y al tocarse nos quedamos sin dialéctica, sin polos opuestos.

    Karl Kraus, fue un pensador satírico, de familia judía, es crítico de Theodor Herzl (1860 – 1904) y del sionismo, protagonista de “Stands up” avant la lettre, sus unipersonales con textos de Brecht, Goethe y Shakespeare fueron grandes éxitos de público, nucleó en su periódico a lo mejor del pensamiento crítico, fueron columnistas Kokoschka, Loos, Strinberg, Canetti, Oscar Wilde, George Trakl, entre otros muchos.

    Karl Kraus abandona el judaismo y entra al catolicismo en 1899, para abandonarlo en 1923, previamente publica su libro “Los últimos días de la humanidad” (1922). Purista del lenguaje siempre expuso que “el mal uso del lenguaje revela el estado del mal en el mundo”.

    George Trakl (1887 – 1914) el poeta que se suicida por exceso de cocaína a los 27 años, gran amigo de Wittgenstein, escribe un poema que lleva como título “Karl Kraus” y dice:

    Cándido, alto sacerdote de la verdad

    voz cristalina donde habita el aliento gélido de Dios

    mago airado

    bajo tu abrigo llameante chirría la azul coraza del guerrero.

    Karl Kraus, ante Hitler enmudeció, no podía entender la barbarie; “Sobre Hitler no se me ocurre nada”. Dijo en cambio sobre la política “La política es lo que un hombre hace a fin de ocultar lo que es y lo que no sabe”.

    En 1655, Luis XIV, el Rey Sol exclamó, soberbio “L’etat?, L’etat c’est moi”, Hitler lo hubiera dicho así “Der Staat bin ich”, Donald Trump así “The state is me”, Nicolás Maduro así “El estado soy yo”.

  • OPINIÓN DE AXEL SELLARS SOBRE LAS IDEAS Y LOS HECHOS

    Los conceptos son al pensamiento como los planos al edificio. Los hechos son los ladrillos con los que se construye. Quedarse con el plano y creer que ya tenemos el edificio es construir castillos en el aire. Alfred North Whitehead (1861 – 1947) expuso una brutal, aunque interesante síntesis del pensamiento filosófico occidental: La filosofía no es más que una nota a pie de página a lo escrito por Platón y Aristóteles. Es decir Realismo y Nominalismo.

    La iglesia católica tomará de Platón la superioridad jerárquica de la idea por sobre los hechos. Los que se oponen a esta concepción recibirán el nombre de nominalistas. En el sentido filosófico medieval eran realistas todos aquellos para quienes la “idea” (el arquetipo platónico) es más verdadera que la realidad misma que supuestamente expresa. Para los nominalistas, la idea existe, pero como un instrumento que no tiene vida en sí misma, sino sólo en función utilitaria.

    Hago esta larga introducción -decía Axel- porque creo que la Argentina es un país platónico; la idea que tienen sobre ustedes mismos es superior a la realidad: país rico, condenado al éxito, europeos en el exilio, Buenos Aires, la París de Sudamérica, se impone sobre país con más de la mitad de la población pobre, inflación de tres dígitos anuales, conurbano porteño e interior del país poblado de villas miserias.

    Los sajones en general, pero en particular los británicos son Aristotélicos (les recuerdo que Axel Sellars es australiano), para ellos lo real no son los conceptos abstractos, sino los individuos. Les recomiendo la lectura de “El Ruiseñor de Keats”, Borges, of course.

    Creo en absoluta oposición a la Iglesia de Roma, a la Comunidad Organizada Peronista, que primero está el individuo, ese ser humano con nombre y apellido que tiene cerebro, corazón y genitales todos a ser desarrollados en la medida de lo posible con libertad, en armonía y respeto por los otros: luego viene la Constitución, las leyes, las obligaciones, derechos y garantías a los que el individuo acuerda someterse en función de la paz social y recién en último lugar los funcionarios, en quienes los individuos delegan tareas públicas, por eso son “public servants” es decir sirvientas y sirvientes públicos y no monarcas absolutos.

    En esa concepción fluida, pragmática, cambiante, están además de Aristóteles (“la única verdad es la realidad”), el Renacimiento, la Gloriosa Revolución inglesa, la Ilustración cuyo apotegma “Sapere Aude” (Atrévete a Pensar), no es más que la renovación del “cogito ergo sum” cartesiano, que ha permitido la Revolución Americana, la Revolución Francesa, el Liberalismo.

    Cuando Perón dice “la única verdad es la realidad”, no piensa en los nominalistas sino en los realistas, da por sentado que la realidad está enmarcada en las 20 verdades peronistas ¡¡¡¡¡20!!!!! y san se acabó. Ni Moises se atrevió a tanto. Por supuesto el mejor intérprete es el lider (Fuhrer, en alemán), como para que nos demos cuenta.

  • PASEAR PERROS, PASEAR TURISTAS

    Mi amigo Horacio hace 8 años que pasea perros, yo durante 31 años pasee turistas de muchas partes del mundo. Horacio juntamente con mi hermana Stella y mi socio Joaquín son las tres personas que conozco que tienen devoción por los perros, los aman. En ese sentido debo decir que la única sentencia digna de respeto que le escuché a Perón fue “Toda persona que ama a los perros es una buena persona”, las tres personas que acabo de mencionar son excelentes; pero ahora que lo pienso, no será que para decir lo que dijo, Perón se inspiró en Hitler que amaba a su perro; bueno, tratándose de peronistas, todo es posible.

    Durante esos 31 años pasee a 10.513 pasajeros en 2.873 tours. Me encantó esa tarea, soy de las personas que cree que todo trabajo debe ser bien remunerado, pero también soy de los que creen que no es bueno hacer algo sólo por el dinero que genera y cuando sentí eso dejé de hacer ese agradable trabajo; de haber seguido, hubiera sido repetirme sin tener la actitud de estar haciendo lo que sentía que debía hacer y cuando uno continúa, digamos por inercia, uno se enferma y contamina el ambiente, contagia a los otros y entristece y colabora a la opacidad de la vida. Punto final y a generar algo diferente.

    Los perros y los turistas hacen las mismas cosas en sus paseos: mean, cagan, comen, beben, se pelean entre ellos, bostezan, se cansan, se duermen, se quieren montar a las hembras y también a los machos, huelen las partes íntimas de los otros. Hay, sin embargo algunas diferencias: ciertas cosas que hacen los perros, los turistas no las hacen en la vía pública; a los turistas no se los lleva con una correa, los turistas no ladran y no suelen montarte ni olerte íntimamente, suelen dejar buenas propinas y de ser estadounidenses, éstas son excelentes.

    Al hablar de viajes suelo repetir la sentencia de los griegos “viajar es indispensable, vivir no lo es”, deseo agregar una personal: trabajar es una maravilla en tanto potencie la creatividad, la empatía con los otros y con el ambiente y es así que se genera bienestar; trabajar es en cambio tóxico si se tiene que hacer sólo por dinero.

    Sospecho que es mayor el número de congéneres que “tienen” que trabajar, que el de aquellos que “aman” su trabajo.

    Estoy convencido que los sistemas económicos que hemos generado (capitalismo, socialismo, comunismo) en sus extremos se tocan; los tres huelen tus partes íntimas e intentan montarte, nos colocan correas y nos convierten en perras y perros y nosotros, vale tenerlo siempre presente: en este mundo somos turistas.

  • CADA TANTO EL VACÍO

    Sí, claro, por más que uno esté haciendo lo que quiere hacer, cada tanto se cuela el vacío que vendría a ser como estar suspendido varios metros en el aire, viendo todo lo que pasa, pero sin poder volar.

    La bitácora, donde figura el mes de febrero de 1981 da cuenta de ese estado: “Con que terrible insatisfacción me dormí anoche en el barco desde Niza a Bastia,¡Qué vacío! ¡Qué sensación de camino clausurado! ¡Qué malestar con todo lo que me rodea!

    Bonifacio (Isla de Córcega). Me alojo en Hotel des Etrangers. Estoy caminando por el medio de una calle mojada, cruzo un puente, no se ven autos, no ladra ningún perro, veo que se apagan las luces de una casa. El silencio urbano es desolador. Es un silencio diferente al de la naturaleza. El de la Patagonia, Nepal, Alaska, Islandia es un silencio vital, poblado de misterios. El silencio de las ciudades remeda las palabras finales del cuento “Life of Ma. Parker” de Katherine Mansfield “Wasn’t there anywhere in the world where she could have her cry out at last?….There was nowhere”.

    Vengo a la isla de Córcega a visitar Cervione donde nació Marie Anette Podestá en 1878, mi abuela materna, así como visité Goa, donde nació mi abuelo paterno y como visité Barcelona donde nació mi abuelo materno, cinco años mayor que ella. Tan cercanos geográficamente, pero se conocen y casan en Balcarce, Provincia de Buenos Aires y forman su hogar en Mar del Plata, donde crían a sus cuatro hijos. Este viaje me llevaría luego a Cerdeña, Sicilia, Siracusa, Battipaglia, Pompeya, Nápoles, Asís, Corfú, Atenas, Rodas, Creta, Venecia; Ginebra y regreso al campo en Saussine, mi casa durante dos años. Tres meses de viaje y salvo en Grecia, y en particular en Creta donde si estuve en la tierra y en mi cuerpo, todo el resto del viaje fue de una extraña sensación: me sentía todo el tiempo con exceso de una humedad fría y penetrante. Por primera vez entendí lo que muchos europeos del norte dicen con respecto a la necesidad de sol. Lo cierto es que el sol produjo el secado y retornó la energía. Es curioso esto de los estados del ánima: hay veces que uno está encantado de estar vivo, es como que el mundo baila al compás de la música que uno le impone, y de pronto suena un bandoneón, algo te recuerda que la vida es una herida absurda, perdés el tren que va a Éboli por tres minutos, te enfriás en la estación helada, llegás a Asís con fiebre, un catarro fuerte y la eterna pregunta What the hell are we doing here?, se agudiza, se torna totalmente psicológica, y paso a ser el sujeto en cuestión, y no el viajador filósofo. Ya no interrogo, me asombro, me deleito y anoto en la bitácora, sino que interrogo, me angustio, me inquieto, anoto en la bitácora.

    Una visita al médico del pueblo, una comida en la Bucca de San Francisco que termina en una invitación a cenar hecha por dos parejas de la mesa vecina, amigos entre ellos que festejan su primer año de casados, me devuelve el ánima al cuerpo, desciendo del globo. Ya siento la tierra, el torrente de sangre es una catarata de vida y Fulvia Francesca Fioravanti entre franela y farfulla, facundia y frazada me devuelve la fe en mí que soy yo. Sube al globo el tanguero con su fuelle llorón y su herida absurda, se eleva, le corto la cuerda y el globo se pierde en el espacio.

    Anoto en la bitácora un comentario de David Hume: “But the life of man is of no greater importance to the universe than that of an oyster”.

    Los momentos críticos, dicen algunos son de peligro y de oportunidad. Tiendo a verlos como una puesta entre paréntesis donde percibo que es en uno donde anidan cielo e infierno. Ha primado en mí lo erótico por sobre lo tanático………………………………………………………………………………….. Pero:

    ¿Y si el viaje fuera huída?

    ¿Y si la soltería fuera miedo?

    ¿Y si la libertad fuera inmadurez?

    ¿Y si el rechazo a lo material fuera incapacidad?

    ¿Y si el desprecio a la pertenencia fuera arrogancia? No necesito de nada y de nadie, yo me basto.

    ¿Y si el tren no fuera el vehículo de la libertad y la representación de ese eterno movimiento y de esa metáfora de la vida y representase otra cosa?

    ¿Y si mi discurso libertario fuera tan sólo la máscara de otro jamás pronunciado que dijera “Si yo no gano, si yo no soy el número uno, el mejor, el aclamado, el centro, el ídolo, si yo no soy Dios: bueno entonces no juego?”

    ¿Y si la soledad fuera resentimiento?

    ¿Y si mi rechazo al poder fuera impotencia?

    ¿Y si la muerte del autor fuera la incapacidad de escribir la novela que, dice Onfray, Barthes nunca fue capaz de escribir?

    ¿Y si ser quien soy fuera el resultado de haber nacido, crecido, sido educado, formado con los valores de la Calesita y yo no fuera el individuo que se ufana en ser sino tan sólo uno de los caballitos de colores que gira ruidosamente pero sin avanzar un metro sobre la destartalada plataforma circular?

    ¿Y si todo fuera una ficción?

    Como tantas otras veces recurro a Borges; nuestro Shakespeare, “Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal: es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre: es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente es real: yo desgraciadamente, soy Borges,”

  • BALBUCEOS

    Mi mesa de trabajo está colmada de libros, estaba releyendo a Wittgenstein, es decir L. Wiit, como me gusta llamarlo, releyendo a Schopenhauer, subrayando y anotando a Carlo Michelstaedter, me encanta el caos creativo, me dije todos están muertos sin embargo plenos de vida, los leo y los releo y surge entonces lo que creo que se acerca a cierta certeza: la realidad es dialéctica, lo que por ahora sintetizo en el fragmento 60 de Heráclito “El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo” o con el aforismo 217 de “Cultura y Valor” de L. Witt “Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias”. El aforismo 179 del mismo trabajo de L. Witt “En la carrera de la filosofía gana el que puede correr más despacio; o aquel que alcanza último la meta” y por eso es que en el aforismo 463 nos dice que el saludo entre los filósofos debería ser “Date tiempo”, que me hizo trepar a la escalera a buscar “Los Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel porque quise citar textualmente aquello de “La filosofía llega siempre tarde”… que termina con eso tan poético y por ende tan cierto que dice “Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino sólo conocer; el buho de Minerva recién alza vuelo en el ocaso”, o el aforismo 59 que tanto me gusta “El pensador se parece mucho al delincuente que quiere marcar todas las conexiones” y de pronto algo inesperado, por más que lo tenía subrayado de lecturas anteriores, me encontré de golpe caminando por St. James, por la calle Piccadilly de mi querido Londres y entrando en el 181 (esto no es un aforismo) sino el número de la calle Piccadilly donde está ese reducto de refinamiento gourmand que es Fortnum & Mason fundada en 1707, proveedora de exquisiteces a la casa real británica y de pronto el pensamiento filosófico se abraza con el cuerpo gastrosófico llevado (ahora sí) por el aforismo 222 de L. Witt que dice “Podría imaginar que alguno opinara que los nombres ‘Fortnum’ y ‘masón’ se adaptaran uno a otro” (fortnum, es del viejo francés y significa un potrillo fuerte, vigoroso y masón es un obrero de la construcción, un albañil) y entonces es cuando el a veces arduo estudio de L.Witt me reconcilia con la humanidad y busco el aforismo 100 con el que titulo este artículo que completo dice “mis escritos son con frecuencia sólo un balbuceo” y los míos ni les cuento, pero sigo aprendiendo, yo siempre llego último a la meta.

  • MUJERES FILÓSOFAS

    Pregunté el otro día en una reunión de amigos, gente muy culta, con buenas bibliotecas, todos universitarios si alguien podía nombrarme al menos tres mujeres filósofas. Se hizo un silencio, alguien (un médico) dijo Hannah Arendt (1906 – 1975), varios asintieron y luego hubo un silencio molesto. Me incomodó tener que agregar a Simone Weil (1909 – 1943) y a Simone de Beauvoir (1908 – 1986) no por ellas sino porque soy el que siempre llego a la tercera y no paso de ese número.

    Era bastante común, durante la década del 70, en grupos de estudios de la carrera de Filosofía en la UBA, sobre todo en épocas de finales o de presentación de trabajos prácticos, después de varias horas, ponernos a cachondear y hacer bromas de tono “machistas” ¿por qué será que no hay filósofas?, no les da el bocho, tienen la cabeza llena de pelos no de ideas y vulgaridades como, piensan con la concha y cogen con la cabeza (ostentosa y groseramente machista). Después estaban las consideraciones serias, estas eran las peligrosas ya que no obedecían a chanzas sino que estaban fundamentadas en Schopenhauer, (en el peor Schopenhauer: el de Sobre Las Mujeres de su Parerga y Paralipómena) que no quiero repetir. Éramos buenos amigos y algunas de las chicas eran novias de algunos de los chicos y todo se decía en un tono de jolgorio compartido, aunque siempre quedaba un tufillo machista. Si bien yo me prendía en la joda, también decía que en la década del 30 mi madre había egresado de la misma Facultad donde estudiábamos y agregaba que teníamos excelentes profesoras que publicaban estupendos trabajos y escribían libros, pero siempre aparecía la pregunta, bueno pero y dónde están las presocráticas, quien fue la Sócrates, la Platón, la Aristóteles, la Spinoza, la Hegel, quien es la Heidegger,:Hannah Arendt.

    Varias veces le pregunté a mi madre que me respondía nombrando a colegas, varias de ellas con carreras en España, Francia y Canadá, pero siempre nos quedaba esa sensación que faltaba un pensamiento femenino de fuste, un sistema que obviamente atribuíamos ambos a la condición de sometimiento que a través de la historia ha tenido la mujer y en muchos lugares aún tiene. Un día mi madre, revolviendo unas cajas de su madre francesa apareció con un deteriorado libro en francés editado a finales del siglo XIX con el título de “Historia Mulierum Philosopharum” de Gilles Ménage (1613 – 1692) que fuera publicado. por primera vez en 1690 en Lyon y en latín. En ese entonces yo no leía el francés y las mujeres me interesaban más como mujeres que por su vocación filosófica.

    Muchos años después como seguía siendo Hannah Arendt la única mujer que todos mencionaban como filósofa, más Simone Weil y Simone de Beauvoir, la mujer de Sartre , encontre el libro de Ménage “Historia de las Mujeres Filósofas ” de editorial Herder y un listado inicial de 65 filósofas clasificadas en 11 escuelas, que luego modificó en la segunda edición de 1692 agregando la escuela académica e incluyendo a Eloísa (1101 – 1164) y Novella (siglo XVI).

    Este Gilles Ménage hijo del abogado del rey estudió derecho y filosofía con él y estudió la carrera eclesiástica pero no se ordenó, parece que fue un excelente gramático y latinista y publicó “Orígenes de la lengua francesa” que es un erudito trabajo sobre la etimología del francés. Fue considerado un brillante pensador y Moliere lo retrata en su obra “Las Mujeres Sabias” de 1672 como el personaje Vadius.

    Siempre rodeado de bellas, millonarias y cultas mujeres como Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet (1588 – 1665), Madeleine de Souvre, marquesa de Sablé (1598 – 1678), Madmoiselle Madeleine de Scudery (1607 – 1701), la duquesa de Longeville (1619 – 1679), Marie de Rabutin – Chantal Madame de Sévigné (1626 – 1696), Marie – Madeleine Pioche de la Vergne (1634 – 1693) Madame de Lafayette y Anne Lefebvre Dacier (1647 – 1720) a quien dedicará su “Historia de las mujeres Filósofas” y a quien llama la más sabias de las mujeres de hoy y del pasado y a quien Voltaire menciona como uno de los prodigios del siglo de Luis XIV. Todas estas brillantes mujeres se educaron fuera de los canales formales ¡Cómo se les puede ocurrir que una mujer fuera a la Universidad!

    Estrictamente hablando el libro de Gilles Ménage no es lo que hoy se considera una historia de la Filosofía, como tampoco lo es aquel que le sirvió de modelo “Vidas de los más ilustres filósofos griegos” de Diógenes Laercio (Siglo III) de quien Hegel fue su gran denostador “Diógenes Laercio amontonador de opiniones varias y chismorreador superficial y fastidioso”, no nos habla de ideas ni relaciona unas teorías con otras, parece sentenciar Hegel. Vale recordar que Diógenes Laercio le dedica su obra a una filósofa platónica de nombre Arria amante de Platón.

    El Prefacio de Gilles Ménage nos dice es muy grande el número de mujeres escritoras; lo han hecho en tópicos como: retórica, poesía, historia, mitología y correspondencia elegante ; a todos estos escritos los llama “de naturaleza agradable”, agrega luego un “sin embargo algunas se han dedicado a una disciplina más seria: la filosofía”. Señala luego que filósofos como Sóprato, Focio, Apolonio de Calcis, Suda, Filocoro y Juvenal nos han informado de las muchas mujeres dedicadas a filosofar y que le asombra que Dídimo el sabio alejandrino del siglo I AC, gran compilador sólo cite a Temista, una mujer epicúrea del siglo III AC, como la única filósofa y que Lactancio, autor de “Las Instituciones Divinas” del siglo III DC sólo mencione a Teano del siglo VI AC la más famosas de las filósofas pitagóricas, que además fue esposa de Pitágoras, aunque otros dicen que lo fue de Brontino.

    (Este artículo sobre las filósofas continuará y que sirva de homenaje a todas las ex compañeras de la Facultad a las que tal vez hayamos molestado y también de agradecimiento a mi madre, Antonia Sellarés, que me enseñó las primeras nociones filosóficas: amar los estudios y además supo quererme).

  • SOLEDAD & SOLOIDAD

    Soledad es ESTAR solo, los que hablan de soledad lo dicen con tristeza, con amargura, se sienten abandonados, lo dicen con pesar y están enojados con el mundo, son los que padecen la condición humana; viven en un pasado idealizado o en un futuro esperanzador. Necesitan dioses. Líderes políticos. Un campeonato de cualquier cosa, obtenido por otros. Algo o alguien que los salve. Siguen tomados de la mano de mamá y papá. De ser argentinos, les gusta el tango cargado de nostalgias. La memoria, en ellos, siempre refiere a que todo tiempo pasado fue mejor y en materia de memoria sexual suelen alardear de los “logros” de cuando tenían entre 20 y 35 años, “de su rendimiento”. A los 65 años, como obedeciendo al mandato de la Seguridad Social, SON jubilados, engordan, ven televisión muchas horas, se ponen tristes y se sabe los seres humanos morimos de tristeza que adquiere las formas conocidas como ACV, depresión y un variado menú de cánceres que abarca desde el pelo a las uñas del pie. ESTAN solos y SON jubilados; si ahí se ubican, les deseo suerte pero no toquen el timbre de casa ni me sigan en Instagram.

    Soloidad es SER solo, los que hablamos de soloidad lo decimos con alegría, con entusiasmo, nos sentimos en relación con y estamos encantados de estar en el mundo, somos los que gozamos el “Carpe Diem”, habitamos el presente, gozamos el pasado que ya fue cuando fue presente y soy como soy por lo que fui e hice; el futuro será gozado en tanto se haga presente. Ni ayer, ni mañana: HOY. Si somos argentinos nos desagrada el tango cargado de nostalgias. No somos melancólicos.

    Soloidad, no existe como palabra (la inventé hace un tiempo) Aclaro, no vivo en una nube “flática” (a esta la acabo de inventar). Obviamente que lloro, y que me enojo, angustio y me duele la realidad y muchas veces tengo ganas de “matar” (dogmáticos, predicadores, hipócritas, políticos profesionales, burócratas; sí todos ellos); este tipo de sujetos son los que me hacen estar de acuerdo con Isidoro Ducasse, Conde de Lautremont (1846 – 1870) cuando maldice al ser humano y en especial a Dios por haber generado tal bestia; pero no hago de esa situación mi bagaje existencial; es una carga de la que me desprendo con trabajo intenso, rápido y creativo. Tampoco me ocupo en convencer a nadie, detesto el rebaño, tanto como pastor y más aun como obediente cordero. Mi memoria sexual, es experiencia; es obvio no soy el que fui a los 30 y cuando tenga 99 y medio, pues me faltará medio año para llegar al siglo, y si me equivoco, bueno ¡qué son 10 ó 20 años en la eternidad y en el infinito universo!

    Al concepto aristotélico que se lee en el Libro I de “La Política”:”El hombre es un zoon politikon, el que vive solo es una bestia, o un sabio”; le opongo el pensamiento de Jean de La Bruyere (1645 – 1696): “Todos nuestros males provienen de no poder estar solos” Aristóteles en su “Ética a Eudemo” (de aquí deriva eudemonología, que es el arte de llevar una vida agradable y feliz como sea posible) reconoce, sin embargo, que la felicidad pertenece a los que se bastan a sí mismos. Recordemos que lo que hace al hombre sociable es su pobreza interior. A Arthur Schopenhauer (1788 – 1860) tal vez le hubiera encantado mi neologismo (soloidad), él , gran soltero, nos recuerda que “Cada cual sólo puede ser el mismo plenamente mientras está solo; así pues quien no ama la soledad tampoco ama la libertad: pues únicamente cuando uno está solo es libre”.

    En lo que es su libro menos filosófico, de ahí el nombre “Parerga y Paralipómena” algo así como “apéndice” o “accesorio “(parerga) y “dejado” u “omitido” (paralipómena) donde hay cantidad de aforismos y fragmentos con respecto al desafío personal que implica la vida. Vaya como ejemplo, el epígrafe de Chamfort con que comienza el capítulo “Aforismos sobre la Sabiduría de la Vida”; “La felicidad no es cosa fácil, es muy difícil encontrarla en nosotros e imposible encontrarla en otra parte” (y sí brother, es un trabajo). Me gusta leer a Schopenhauer, también a Petrarca (1304 – 1374) “De la vida Solitaria” y me tienta Johan Georg Ritter von Zimmermann (1728 – 1795) “Consideraciones sobre la Soledad”. Pero sé también que “dejaremos este mundo tan tonto y tan malvado como lo encontramos al llegar” como bien dijo el querido Voltaire (1694 – 1778).

  • PRIMUM VIVERE, DEINDE PHILOSOPHARI

    Filosofía, estudiar filosofía es hacerse preguntas. Filosofía es siempre ¿por qué? a veces un provisorio porque. Filosofía, estudiar filosofía es una decisión que implica una definición que determina tu vida. Filosofía, sí claro es asistir a clases, leer durante muchas horas, hacer trabajos prácticos, rendir exámenes, asistir a seminarios, escribir una tesis, dar prácticas de clases y graduarse como licenciado, como profesor y de seguir la carrera académica, doctorarse. Filosofía, estudiar filosofía es intentar comprender cómo otros se hicieron las mismas preguntas que te inquietan, en el mundo griego de hace 2500 años, en la Edad Media en Oxford, en las tranquilas calles de Koeninsberg en el XVIII, en el convulsionado y decadente Imperio Austro Húngaro a comienzos del XX: ¿Qué estoy haciendo aquí?

    Filosofar lleva implícito en mí otra pregunta ¿por qué todo termina? ¿por qué tener que morirse?, lo cual es una manera primitiva de preguntar ¿qué es el Tiempo? y por extensión ¿qué es el Espacio? ¿es ahí dónde todo termina, en ese parque con una lápida con mi nombre y dos fechas? o ¿será que hay un traslado a otro ámbito del universo infinito? o ¿es tal vez válido creer en la re encarnación como millones lo sostienen en Oriente?

    Filosofía, es haberse preguntado en la niñez ¿por qué tengo que obedecer algo a todas luces ridículo, insensato, estúpido, caprichoso (tomar distancia en el colegio y ponerse firmes; comer mandarina que tiene vitamina ‘C’; y lo digo rememorando al chico obediente que fui). Es haberse preguntado por qué alguien que es igual a uno pero mayor, maneja un auto, dirige, camina con seguridad y por qué otro, también mayor, barre la calle y al verte entrar en el colegio primario te mira con una sonrisa (que nunca he podido olvidar) y te dice”bien pibe, estudiá, yo nunca pude”. ¿Por qué? Estudiar filosofía es preguntarte cuando pateas la pelota ¿por qué rueda sobre la tierra y no vuela como los pájaros buscando el cielo cuando está en el aire y cae para que la sigas pateando? Estudiar filosofía es haberte preguntado ¿por qué el planeta que habitamos que está compuesto por 71% de agua y tan sólo por 29% de tierra, se llama Tierra? o tal vez sea porque hace millones de años lo que hoy es tierra era mar y lo que hoy es agua era tierra; aunque tal vez entonces el nombre de nuestro planeta era Agua para que alguien se preguntara ¿por qué?

    Sigo estudiando filosofía porque sigue habiendo más ¿por qué? que porque. No estudié filosofía para hacer una carrera como hacen los abogados, agrónomos, arquitectos, ingenieros, médicos, economistas, publicistas. No estudié filosofía para hacerme un bienestar económico. No estudié filosofía solamente para tener un conocimiento refinado de la cultura Occidental, aunque me satisface haberlo hecho. Mi vida universitaria comenzó en la Facultad de Derecho y cuando ya tenía entre 12 y 14 materias aprobadas, un día salí de clase de Contratos y sentado en las escalinatas que dan a la avenida Figueroa Alcorta, me di vuelta y leí el frontispicio que dice FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES y cobré conciencia de mi ingenuidad, no decía Facultad de Justicia y no volví a la clase donde el profesor había dicho, queriendo hacer una gracia “al inicio del ejercicio de la profesión, cuando entra un cliente en el estudio, uno percibe a una persona que busca justicia, con los años uno sólo ve entrar una parva de dólares a facturar”. Decidí no estudiar Derecho, me dije “no quiero ser abogado”; siempre asocio al abogado con el dinero, el poder, la política, jamás lo asocio con la justicia, aún cuando el abogado sea un juez. No es casual que la gran mayoría de los políticos en el mundo sean abogados; se sabe Grecia ha sido en Occidente, la cuna de la Filosofía, se privilegió el saber. Roma, en cambio, fue el Derecho, el asiento del poder. Tengo amigos abogados y amigos que son jueces a los que sé probos; con seguridad estoy siendo injusto, pero algo de eso ronda mi pensar.

    Haber estudiado Filosofía, me ha hecho vagar por el mundo y bueno, los que mel een, yo lo saben, prefiero el precepto griego “Viajar es indispensable, vivir no lo es”, que el latino título de esta nota.