Categoría: Filosofía

  • MUJERES FILÓSOFAS

    Pregunté el otro día en una reunión de amigos, gente muy culta, con buenas bibliotecas, todos universitarios si alguien podía nombrarme al menos tres mujeres filósofas. Se hizo un silencio, alguien (un médico) dijo Hannah Arendt (1906 – 1975), varios asintieron y luego hubo un silencio molesto. Me incomodó tener que agregar a Simone Weil (1909 – 1943) y a Simone de Beauvoir (1908 – 1986) no por ellas sino porque soy el que siempre llego a la tercera y no paso de ese número.

    Era bastante común, durante la década del 70, en grupos de estudios de la carrera de Filosofía en la UBA, sobre todo en épocas de finales o de presentación de trabajos prácticos, después de varias horas, ponernos a cachondear y hacer bromas de tono “machistas” ¿por qué será que no hay filósofas?, no les da el bocho, tienen la cabeza llena de pelos no de ideas y vulgaridades como, piensan con la concha y cogen con la cabeza (ostentosa y groseramente machista). Después estaban las consideraciones serias, estas eran las peligrosas ya que no obedecían a chanzas sino que estaban fundamentadas en Schopenhauer, (en el peor Schopenhauer: el de Sobre Las Mujeres de su Parerga y Paralipómena) que no quiero repetir. Éramos buenos amigos y algunas de las chicas eran novias de algunos de los chicos y todo se decía en un tono de jolgorio compartido, aunque siempre quedaba un tufillo machista. Si bien yo me prendía en la joda, también decía que en la década del 30 mi madre había egresado de la misma Facultad donde estudiábamos y agregaba que teníamos excelentes profesoras que publicaban estupendos trabajos y escribían libros, pero siempre aparecía la pregunta, bueno pero y dónde están las presocráticas, quien fue la Sócrates, la Platón, la Aristóteles, la Spinoza, la Hegel, quien es la Heidegger,:Hannah Arendt.

    Varias veces le pregunté a mi madre que me respondía nombrando a colegas, varias de ellas con carreras en España, Francia y Canadá, pero siempre nos quedaba esa sensación que faltaba un pensamiento femenino de fuste, un sistema que obviamente atribuíamos ambos a la condición de sometimiento que a través de la historia ha tenido la mujer y en muchos lugares aún tiene. Un día mi madre, revolviendo unas cajas de su madre francesa apareció con un deteriorado libro en francés editado a finales del siglo XIX con el título de “Historia Mulierum Philosopharum” de Gilles Ménage (1613 – 1692) que fuera publicado. por primera vez en 1690 en Lyon y en latín. En ese entonces yo no leía el francés y las mujeres me interesaban más como mujeres que por su vocación filosófica.

    Muchos años después como seguía siendo Hannah Arendt la única mujer que todos mencionaban como filósofa, más Simone Weil y Simone de Beauvoir, la mujer de Sartre , encontre el libro de Ménage “Historia de las Mujeres Filósofas ” de editorial Herder y un listado inicial de 65 filósofas clasificadas en 11 escuelas, que luego modificó en la segunda edición de 1692 agregando la escuela académica e incluyendo a Eloísa (1101 – 1164) y Novella (siglo XVI).

    Este Gilles Ménage hijo del abogado del rey estudió derecho y filosofía con él y estudió la carrera eclesiástica pero no se ordenó, parece que fue un excelente gramático y latinista y publicó “Orígenes de la lengua francesa” que es un erudito trabajo sobre la etimología del francés. Fue considerado un brillante pensador y Moliere lo retrata en su obra “Las Mujeres Sabias” de 1672 como el personaje Vadius.

    Siempre rodeado de bellas, millonarias y cultas mujeres como Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet (1588 – 1665), Madeleine de Souvre, marquesa de Sablé (1598 – 1678), Madmoiselle Madeleine de Scudery (1607 – 1701), la duquesa de Longeville (1619 – 1679), Marie de Rabutin – Chantal Madame de Sévigné (1626 – 1696), Marie – Madeleine Pioche de la Vergne (1634 – 1693) Madame de Lafayette y Anne Lefebvre Dacier (1647 – 1720) a quien dedicará su “Historia de las mujeres Filósofas” y a quien llama la más sabias de las mujeres de hoy y del pasado y a quien Voltaire menciona como uno de los prodigios del siglo de Luis XIV. Todas estas brillantes mujeres se educaron fuera de los canales formales ¡Cómo se les puede ocurrir que una mujer fuera a la Universidad!

    Estrictamente hablando el libro de Gilles Ménage no es lo que hoy se considera una historia de la Filosofía, como tampoco lo es aquel que le sirvió de modelo “Vidas de los más ilustres filósofos griegos” de Diógenes Laercio (Siglo III) de quien Hegel fue su gran denostador “Diógenes Laercio amontonador de opiniones varias y chismorreador superficial y fastidioso”, no nos habla de ideas ni relaciona unas teorías con otras, parece sentenciar Hegel. Vale recordar que Diógenes Laercio le dedica su obra a una filósofa platónica de nombre Arria amante de Platón.

    El Prefacio de Gilles Ménage nos dice es muy grande el número de mujeres escritoras; lo han hecho en tópicos como: retórica, poesía, historia, mitología y correspondencia elegante ; a todos estos escritos los llama “de naturaleza agradable”, agrega luego un “sin embargo algunas se han dedicado a una disciplina más seria: la filosofía”. Señala luego que filósofos como Sóprato, Focio, Apolonio de Calcis, Suda, Filocoro y Juvenal nos han informado de las muchas mujeres dedicadas a filosofar y que le asombra que Dídimo el sabio alejandrino del siglo I AC, gran compilador sólo cite a Temista, una mujer epicúrea del siglo III AC, como la única filósofa y que Lactancio, autor de “Las Instituciones Divinas” del siglo III DC sólo mencione a Teano del siglo VI AC la más famosas de las filósofas pitagóricas, que además fue esposa de Pitágoras, aunque otros dicen que lo fue de Brontino.

    (Este artículo sobre las filósofas continuará y que sirva de homenaje a todas las ex compañeras de la Facultad a las que tal vez hayamos molestado y también de agradecimiento a mi madre, Antonia Sellarés, que me enseñó las primeras nociones filosóficas: amar los estudios y además supo quererme).

  • SOLEDAD & SOLOIDAD

    Soledad es ESTAR solo, los que hablan de soledad lo dicen con tristeza, con amargura, se sienten abandonados, lo dicen con pesar y están enojados con el mundo, son los que padecen la condición humana; viven en un pasado idealizado o en un futuro esperanzador. Necesitan dioses. Líderes políticos. Un campeonato de cualquier cosa, obtenido por otros. Algo o alguien que los salve. Siguen tomados de la mano de mamá y papá. De ser argentinos, les gusta el tango cargado de nostalgias. La memoria, en ellos, siempre refiere a que todo tiempo pasado fue mejor y en materia de memoria sexual suelen alardear de los “logros” de cuando tenían entre 20 y 35 años, “de su rendimiento”. A los 65 años, como obedeciendo al mandato de la Seguridad Social, SON jubilados, engordan, ven televisión muchas horas, se ponen tristes y se sabe los seres humanos morimos de tristeza que adquiere las formas conocidas como ACV, depresión y un variado menú de cánceres que abarca desde el pelo a las uñas del pie. ESTAN solos y SON jubilados; si ahí se ubican, les deseo suerte pero no toquen el timbre de casa ni me sigan en Instagram.

    Soloidad es SER solo, los que hablamos de soloidad lo decimos con alegría, con entusiasmo, nos sentimos en relación con y estamos encantados de estar en el mundo, somos los que gozamos el “Carpe Diem”, habitamos el presente, gozamos el pasado que ya fue cuando fue presente y soy como soy por lo que fui e hice; el futuro será gozado en tanto se haga presente. Ni ayer, ni mañana: HOY. Si somos argentinos nos desagrada el tango cargado de nostalgias. No somos melancólicos.

    Soloidad, no existe como palabra (la inventé hace un tiempo) Aclaro, no vivo en una nube “flática” (a esta la acabo de inventar). Obviamente que lloro, y que me enojo, angustio y me duele la realidad y muchas veces tengo ganas de “matar” (dogmáticos, predicadores, hipócritas, políticos profesionales, burócratas; sí todos ellos); este tipo de sujetos son los que me hacen estar de acuerdo con Isidoro Ducasse, Conde de Lautremont (1846 – 1870) cuando maldice al ser humano y en especial a Dios por haber generado tal bestia; pero no hago de esa situación mi bagaje existencial; es una carga de la que me desprendo con trabajo intenso, rápido y creativo. Tampoco me ocupo en convencer a nadie, detesto el rebaño, tanto como pastor y más aun como obediente cordero. Mi memoria sexual, es experiencia; es obvio no soy el que fui a los 30 y cuando tenga 99 y medio, pues me faltará medio año para llegar al siglo, y si me equivoco, bueno ¡qué son 10 ó 20 años en la eternidad y en el infinito universo!

    Al concepto aristotélico que se lee en el Libro I de “La Política”:”El hombre es un zoon politikon, el que vive solo es una bestia, o un sabio”; le opongo el pensamiento de Jean de La Bruyere (1645 – 1696): “Todos nuestros males provienen de no poder estar solos” Aristóteles en su “Ética a Eudemo” (de aquí deriva eudemonología, que es el arte de llevar una vida agradable y feliz como sea posible) reconoce, sin embargo, que la felicidad pertenece a los que se bastan a sí mismos. Recordemos que lo que hace al hombre sociable es su pobreza interior. A Arthur Schopenhauer (1788 – 1860) tal vez le hubiera encantado mi neologismo (soloidad), él , gran soltero, nos recuerda que “Cada cual sólo puede ser el mismo plenamente mientras está solo; así pues quien no ama la soledad tampoco ama la libertad: pues únicamente cuando uno está solo es libre”.

    En lo que es su libro menos filosófico, de ahí el nombre “Parerga y Paralipómena” algo así como “apéndice” o “accesorio “(parerga) y “dejado” u “omitido” (paralipómena) donde hay cantidad de aforismos y fragmentos con respecto al desafío personal que implica la vida. Vaya como ejemplo, el epígrafe de Chamfort con que comienza el capítulo “Aforismos sobre la Sabiduría de la Vida”; “La felicidad no es cosa fácil, es muy difícil encontrarla en nosotros e imposible encontrarla en otra parte” (y sí brother, es un trabajo). Me gusta leer a Schopenhauer, también a Petrarca (1304 – 1374) “De la vida Solitaria” y me tienta Johan Georg Ritter von Zimmermann (1728 – 1795) “Consideraciones sobre la Soledad”. Pero sé también que “dejaremos este mundo tan tonto y tan malvado como lo encontramos al llegar” como bien dijo el querido Voltaire (1694 – 1778).

  • PRIMUM VIVERE, DEINDE PHILOSOPHARI

    Filosofía, estudiar filosofía es hacerse preguntas. Filosofía es siempre ¿por qué? a veces un provisorio porque. Filosofía, estudiar filosofía es una decisión que implica una definición que determina tu vida. Filosofía, sí claro es asistir a clases, leer durante muchas horas, hacer trabajos prácticos, rendir exámenes, asistir a seminarios, escribir una tesis, dar prácticas de clases y graduarse como licenciado, como profesor y de seguir la carrera académica, doctorarse. Filosofía, estudiar filosofía es intentar comprender cómo otros se hicieron las mismas preguntas que te inquietan, en el mundo griego de hace 2500 años, en la Edad Media en Oxford, en las tranquilas calles de Koeninsberg en el XVIII, en el convulsionado y decadente Imperio Austro Húngaro a comienzos del XX: ¿Qué estoy haciendo aquí?

    Filosofar lleva implícito en mí otra pregunta ¿por qué todo termina? ¿por qué tener que morirse?, lo cual es una manera primitiva de preguntar ¿qué es el Tiempo? y por extensión ¿qué es el Espacio? ¿es ahí dónde todo termina, en ese parque con una lápida con mi nombre y dos fechas? o ¿será que hay un traslado a otro ámbito del universo infinito? o ¿es tal vez válido creer en la re encarnación como millones lo sostienen en Oriente?

    Filosofía, es haberse preguntado en la niñez ¿por qué tengo que obedecer algo a todas luces ridículo, insensato, estúpido, caprichoso (tomar distancia en el colegio y ponerse firmes; comer mandarina que tiene vitamina ‘C’; y lo digo rememorando al chico obediente que fui). Es haberse preguntado por qué alguien que es igual a uno pero mayor, maneja un auto, dirige, camina con seguridad y por qué otro, también mayor, barre la calle y al verte entrar en el colegio primario te mira con una sonrisa (que nunca he podido olvidar) y te dice”bien pibe, estudiá, yo nunca pude”. ¿Por qué? Estudiar filosofía es preguntarte cuando pateas la pelota ¿por qué rueda sobre la tierra y no vuela como los pájaros buscando el cielo cuando está en el aire y cae para que la sigas pateando? Estudiar filosofía es haberte preguntado ¿por qué el planeta que habitamos que está compuesto por 71% de agua y tan sólo por 29% de tierra, se llama Tierra? o tal vez sea porque hace millones de años lo que hoy es tierra era mar y lo que hoy es agua era tierra; aunque tal vez entonces el nombre de nuestro planeta era Agua para que alguien se preguntara ¿por qué?

    Sigo estudiando filosofía porque sigue habiendo más ¿por qué? que porque. No estudié filosofía para hacer una carrera como hacen los abogados, agrónomos, arquitectos, ingenieros, médicos, economistas, publicistas. No estudié filosofía para hacerme un bienestar económico. No estudié filosofía solamente para tener un conocimiento refinado de la cultura Occidental, aunque me satisface haberlo hecho. Mi vida universitaria comenzó en la Facultad de Derecho y cuando ya tenía entre 12 y 14 materias aprobadas, un día salí de clase de Contratos y sentado en las escalinatas que dan a la avenida Figueroa Alcorta, me di vuelta y leí el frontispicio que dice FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES y cobré conciencia de mi ingenuidad, no decía Facultad de Justicia y no volví a la clase donde el profesor había dicho, queriendo hacer una gracia “al inicio del ejercicio de la profesión, cuando entra un cliente en el estudio, uno percibe a una persona que busca justicia, con los años uno sólo ve entrar una parva de dólares a facturar”. Decidí no estudiar Derecho, me dije “no quiero ser abogado”; siempre asocio al abogado con el dinero, el poder, la política, jamás lo asocio con la justicia, aún cuando el abogado sea un juez. No es casual que la gran mayoría de los políticos en el mundo sean abogados; se sabe Grecia ha sido en Occidente, la cuna de la Filosofía, se privilegió el saber. Roma, en cambio, fue el Derecho, el asiento del poder. Tengo amigos abogados y amigos que son jueces a los que sé probos; con seguridad estoy siendo injusto, pero algo de eso ronda mi pensar.

    Haber estudiado Filosofía, me ha hecho vagar por el mundo y bueno, los que mel een, yo lo saben, prefiero el precepto griego “Viajar es indispensable, vivir no lo es”, que el latino título de esta nota.

  • WILLIAM CECIL, ISABEL TUDOR, JUAN PERÓN, MARY STUART, JORGE LUIS, BORGES, JAVIER MILEI ETC.

    William Cecil, Lord Burghley (1520-1598), jefe de ministros durante casi todo el reinado de Isabel Tudor y con mayor poder que la misma reina, responsable de la expropiación de vastos territorios de monasterios pertenecientes a la Iglesia de Roma, de quien era el mayor opositor, dueño de una habilidad política brillante, audaz, temeraria y como corresponde a la esencia del poder, plena de cinismo e hipocresía, al punto que la muy borgeana onceava edición de la Enciclopedia Británica dice “Desde 1558 y durante 40 años la biografía de Cecil es casi la biografía de Isabel I y la de la historia de Inglaterra”.

    La lucha entre la Corona Británica y el Papado, iniciada por Enrique VIII, padre de Isabel I, lo tuvo a Cecil como líder del partido protestante que entendía que la solución al problema escocés se dirimiría con la muerte de Mary Stuart. Cecil va a hacer uso de una ficción política que consistió en establecer el principio de que nadie sería perseguido por su religión, sino sólo por traición y a tal efecto bastaba identificar a un bando o partido (el protestante) con toda la nación y el apoyo a esa parcialidad con la lealtad a Inglaterra. La oposición, la resistencia, obviamente es la deslealtad, la traición, que se castigaba con tormentos y muerte. No me extenderé, esto es mero y puro Peronismo.

    La historia de Inglaterra por momentos me parece un espejo en el que nos miramos. 2024 como la época de la Reforma: Javier Milei es Isabel I, Karina Milei es William Cecil, vamos rumbo a una nueva “religión de estado”, el viejo régimen peronista debe caer, Cristina Kirchner es Mary Stuart; todo el reiterativo staff dirigencial de los últimos 40 años, monjes de abadías a ser arrasadas y sus moradores desterrados sin piedad. Más allá de mi metáfora, más apropiada al siglo XVI, que para los tiempos que corren, creo que es hora de mandar al peronismo al geriátrico y entrar de una vez por todas en el siglo XXI, del que ya nos perdimos el primer cuarto. La Corona quedó como representación de la Nación inglesa, las tierras abadengas y la riqueza que generaban pasaron a engrosar la fortuna de la clase que aún hoy gobierna, es decir se secularizaron los bienes y en menos de diez años se privatizaron. Haga el lector su propia traducción al escenario argentino y ubíquese en el tablero.

    Siguiendo con el simil especular británico, cuando Isabel I muere en 1603, hubo que transitar hasta 1688 cuando la “Glorious Revolution” instaló definitivamente el sistema, que en apretadísima síntesis nos indica que pasaron los reinados de James VI de Escocia, coronado luego en Westminster como James I, le sucedioó Charles I quien reinó entre 1625 y 1649, 11 de esos años sin el Parlamento, lo cual condujo a la Guerra Civil entre el monarca y el Parlamento de la cual salió triunfante éste último y el rey fue ejecutado (ahí no había prisión domiciliaria), esto condujo al gobierno de Oliver Cromwell durante 11 años, se repuso la monarquía con el ascenso de Charles II, su reinado fue corto y fue depuesto por católico y por el típico autoritarismo de los Stuart, culminando el largo proceso con la entronización de Guillermo de Orange (William III) y su esposa la reina Mary, hija de Charles I y consolidando el modelo de monarquía parlamentaria que es la forma que ha gobernado a Gran Bretaña con éxito por los últimos 337 años y con notable eficiencia a España que ayer 22 de noviembre celebró los 50 años de su monarquía parlamentaria con un excelente discurso de agradecimiento de Felipe González que recibió el Toison de Oro por parte del Rey Felipe VI.

    Estimo que con la velocidad de los tiempos actuales no habrá que esperar 50 años para consolidar el sistema de modernización y progreso, en el que estamos, pero sí creo que llevará su tiempo, supongo un segundo mandato de La Libertad Avanza (2027-2031), un siguiente mandato de otra fuerza que robustezca el sistema (2031-2035) y otro (2035-2039), con lo cual nos esperan según mi entender (que no pretende ser profecía ni verdad, tan sólo opinión) 15 años de esfuerzo, trabajo, constancia, debates democráticos de ideas, pero no ideología de uno u otro signo, ideas, pragmatismo y no dogmatismo.

    Para terminar, la palabra “PERSONA”, significa máscara, es la careta con que nos presentamos: ser inglés, ser ministro poderoso, ser rey o reina, argentino, peronista, liberal o estar muerto como William Cecil, Isabel Tudor, Mary Stuart, Juan Perón, Jorge Luis Borges, todos algún día y para siempre, desenmascarados. Así es la vida; las quejas al Altísimo.

    (Recomiendo para conocer bien el proceso de consolidación de la monarquía parlamentaria británica el excelente libro “EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN 1603-1714” de Christopher Hill, Edit. AYUSO,Madrid 1972)

  • ¿QUÉ?

    El 17 de octubre es una fecha fatídica, dolorosa, plena de tristeza para el bien pensar. Ese día Carlo Michelstaedter tomó la pistola, se la acercó a la sien, disparó. Gotas de su sangre mancharon la hoja donde había dejado escrito el “Prefacio” a su tesis de licenciatura, que hoy es su libro “LA PERSUASIÓN Y LA RETÓRICA” escrito entre 1908 y 1910. Carlo Michelstaedter había nacido en el Imperio Austro Húngaro en 1887, a los 23 años, el 17 de octubre de 1910 se apagó, dejándonos una luz, que bien leída indica un camino, pero que también si nos da de frente enceguese y dispara.

    “Se que quiero y no tengo lo que quiero” así comienza el Capítulo I.

    ¿QUÉ?

    Lo que ya dijeron Parménides, Heráclito, Eurípides,

    ¿QUÉ?

    Lo que a Aristóteles disgustó y los difamó por ingenuos,

    ¿QUÉ?

    Lo que dijo Sócrates y le arrojaron los sistemas y la cicuta,

    ¿QUÉ?

    Lo que volvió a decir el Eclesiastés, pero lo denigraron oponiéndole la esperanza bíblica,

    ¿QUÉ?

    Lo que dijo Cristo pero le construyeron la iglesia encima,

    ¿QUÉ?

    Lo que escribieron en distintas épocas y estilos diferentes Esquilo y Sófocles (más no Eurípides), Simónides, Petrarca, Leopardi, Ibsen, Beethoven, Schopenhauer, Nietzsche, Wittgenstein,

    ¿QUÉ?

    LA PERSUASIÓN, es decir el Carpe Diem, el momento presente, el instante que estás viviendo.

    Se le opusieron todos los hacedores de la prédica vacía, el discurso político, la hueca RETÓRICA.

    El 17 de octubre es un día de duelo, se pegó un tiro LA LIBERTAD.

  • INGLATERRA, SIGLO IX; INDIA SIGLO XI

    En 1066 Guillermo, Duque de Normandía (1027-1087), desembarca en Hastings con el objetivo de tomar el poder, ya que su amigo, el Rey Eduardo el Confesor (1022-1066), le había prometido el trono, que luego entregó a su cuñado Haroldo II, Conde de Wessex quien reinó entre enero y octubre de 1066 y que morirá en la batalla de Hastings. Guillermo, el Conquistador, será Rey hasta su muerte y Eduardo el Confesor será consagrado santo por la Iglesia Católica. Uno de los considerandos para tal consagración será que a pesar de haber estado casado con Edith (hermana de Haroldo II) se mantuvo virgen.

    En la provincia de Orissa, al sur de Calcuta, se halla la Pirámide de Konorak, el monumento más festivo que he visto, es la consagración del sexo entre varón y mujer, varón y varón, mujer y mujer y todos entrelazados penetralmente con animales en una suerte de exaltación, no de la cruz, sino de los cuerpos, de la alegría de estar vivos, de armonía con todo lo que nos rodea. Es una carcajada pétrea. Konarak se construye entre 1238 y 1250 en celebración del dios sol. Es el mismo tiempo en que en Europa se erigen las catedrales abarrotadas de vírgenes, querubines, ángeles, la tortura, el látigo, la penitencia, el pecado, la culpa y santos como Eduardo el Confesor, como para que te des cuenta, se den cuenta, nos demos cuenta.

  • ENTRE PARÉNTESIS

    Es julio, es 2017, es el Waterfront Hotel, Falkinas. El propósito de haber venido a las islas no es otro que el de una puesta entre paréntesis de mi persona. No tengo ningún interés en soberanía nacional, estoy convencido que los estados nacionales dejarán de existir próximamente. Elegí este lugar para resolver ciertos conflictos: nada mejor que venir a un territorio conflictivo; menos por menos da más, con lo cual queda garantizado lo erótico por sobre lo tanático; (hasta en el suicidio debe primar lo erótico por sobre lo tanático, es más, es ahí, al menos para un liberal, donde más se debe expresar, pero esto lo expoindré más adelante). Volvamos a las islas. Están en el medio de la nada, in the middle of nowhere: a miles de kilómetros de Gran Bretaña, en el Atlántico sur, muy próximas a la Antártida, que tal vez, de acuerdo a mi idea, de que la historia no se repite, pero sí lo hace la naturaleza, podría muy bien, después del cataclismo, (que estimo vendrá por fuego esta vez), ser el nuevo territorio donde todo volverá a comenzar, donde nuevamente volveremos a inventar la realidad. Este es un territorio que reúne entonces las condiciones para la desterritorialización.

    Una puesta entre paréntesis. Según el “Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española” (1.8.5.i) “El paréntesis se usa cuando, se interrumpe el sentido…”. Este viaje a estas islas es una EPOJÉ, que es un viejo concepto de la filosofía griega. Uno de sus puntales, un tal Pirrón (360-270 AC) habitante de Ellis afirma que “no conocemos nada”, en consecuencia nuestras acciones, nuestra misma vida no puede ser catalogada definitivamente como correcta. Su escepticismo es radical y tan sólo se atenuó un poco en los escritos de su discípulo Sexto Empírico (160-270) quien afirmó que sí, hay cosas, pero sólo podemos decir de ellas cómo nos afectan, no lo que son en sí mismas.

    Mucho después Edmund Husserl (1859-1938) con contundencia dirá, que no sólo las opiniones sobre la realidad son puestas entre paréntesis, sino la realidad misma.

    “La única verdad es la realidad”, y siendo ésta, la más increíble invención humana, le permitió a Perón afirmar sin tapujos: “Ahora yo soy vuestro líder, yo doy las órdenes, vosotros las cumplías, le autorizó y dejamos pasar de manera brutalmente incivil, el autoritario “Vamos por todo”, y al tiempo se escuchó de la misma abogada, “No tengo pruebas, no tengo dudas, el fiscal Nisman se suicidó” y volvimos a mirar para otro lado, cuando durante la cuarentena por el corona virus, un nutrido grupo de burócratas nacionales y populares hacían alarde de sus privilegios para vacunarse para mejor poder servir a la patria; e incrédulamente aceptamos el voluntarista “Sí se puede”, casi como un mantra o como un empecinamiento verbal.

    Vuelvo a los griegos: “La verdad es lo que aparece”, no lo que yo digo que aparece. He venido a las islas a darle un giro a mi vida. He venido a buscar el silencio, para intentar decir y dejar de hablar. He venido al lugar de las batallas a buscar el coraje necesario y retar a duelo a Funes el Memorioso y con la espada Excalibur que sabré manejar con destreza, regreso al río, a mi lugar, lejos del mar.

    Ahora sí, deseo hablar del suicidio, dejando en claro que al igual que Simon Critchley, no tengo el ánimo, ni la predisposición para el mismo. No aspiro a emular a Eduard Levé, que no bien enviado “Suicidio” a su editor y antes de verlo publicado, lo hace, se mata.

    Creo que el suicidio es la actitud lógica de un liberal, cuando ya no hay OFERTA (lugar a donde viajar, libros que digan algo nuevo), cuando las piernas ya no respondan, los ojos se apaguen, cerebro, corazón, pene, esfínteres entren en una anarquía que confunden la DEMANDA, que deja de haber MERCADO. ¡Game over!; entonces, como un guerrero vikingo, como un viejo esquimal, habrá llegado la hora de esperar en la barca, las flechas en llamas; será el momento de dejarse caer en el infinito desierto de hielo.

    David Hume, ese escocés bon vivant, que gozaba de la literatura, el vino, el oporto, las reuniones filosóficas en su espléndida casa donde era el mejor jugador de billar e imbatible en el whist, que escribió el “Tratado sobre el Entendimiento Humano”, cuya “Historia de Inglaterra” fue el libro más leídoi por años en Europa, que gozó de su soltería, que despertó a Kant de su sueño dogmático y que de haber vivido en 2019, seguramente para abrigarse, habría comprado un sweater azul en un shopping en Edimburgo, escribió 29 consideraciones sobre el suicidio entre las que destaco cuatro (quiera el lector leer la totalidad de las mismas):

    1.El superior valor de la filosofía por sobre la superstición religiosa.

    2. Para el universo, la vida del hombre vale tanto como una ostra, (los argentinos podríamos decir, tanto como un bife de chorizo).

    3.En oposición a la idea, que el suicidio es un crimen, afirmo que de no ser criminal desviar el curso del Nilo o del Danubio. ¿Por qué debería serlo desviar unos pocos mililitros de sangre, del curso de las venas?

    4. El hombre que se retira de la vida, no le ha hecho daño a la sociedad. Sólo deja de hacer el bien, que tal vez, pueda ser una afrenta, pero de manera insignificante.

    Creo que es la afirmación (¿triunfo?) del YO sobre el EGO. No somos al final más que polvo y olvido, que suena más musical en inglés “we are just dust and oblivion”, con coro de Never More, Never More, Never More.

    Georg Lichtenberg (1742.-1799) apunta en sus aforismos que hoy casi no se puede hablar de filósofos, ya que la mayoría son maestros de escuela, doctores y profesores de filosofía. Agrega que los antiguos, eran superiores a nosotros porque,

    1. No imitaban sin cesar.
    2. No tenían idea de sistema.
    3. Aprendían más cosas que palabras.
    4. Eran más libres.
    5. No escribían tanto como nosotros, para ganarse la vida.
    6. Veían más naturaleza.

  • W.W.W.

    Sí, es más que obvio World Wide Web, pero también podríamos, con un poco de perversa imaginación, decir que la sigla significa We Want War o Whole World War, pero esta vez en serio, no una guerrita mundial, que sólo abarcó el centro del mundo occidental y mató a 10.000.000, ni como su secuela, previo recreo de cocaína, champagne, tango y Belle Epoque a los 63.000.000 de la también llamada Segunda Guerra Mundial.

    Esta vez debería ser en serio Whole World War con 8.000 millones de muertos que dejase dispersos por la nueva geografía a unos 50 millones de personas agrupadas en menesterosas tribus errantes, inútiles en manejarse a la intemperie, huérfanos del confort del siglo XXI viviendo el merecido infierno de la realidad que luchamos tenazmente por conseguir. A civilización global, catástrofe global, están dadas las condiciones, hay indicios por todas partes, ESTO NO DA MÁS: Dios ha muerto gritó Nietzsche; el arte ha muerto prorrumpió Duchamp; el santuario cristiano mercantilizado por el Vaticano; Libertad, Igualdad, Fraternidad despreciadas como putas viejas trastabillando sobre estiletos que ya no dominan por calles de capitales occidentales; el socialismo torturado por el Soviet; las democracias violadas por políticos venales, jueces corrompidos, instituciones diluidas. La palabra ya no dice: en el nombre de Dios se invade, se viola, se tortura para que triunfe Dios. Los más grandes chascarrillos; IN GOD WE TRUST simbolizado por las Torres Gemelas hechas polvo en segundos en nombre de Allah; el Pontífice máximo de la institución más vieja de Europa anunciando el día de su entronización “Hagan lío”; el Presidente de la democracia moderna más antigua de Occidente con impávida sonrisa viendo el ataque al Capitolio; un zar sin corona ni virtudes invadiendo a su vecino; milenarias culturas orientales jugando a ser Hollywood o promocionando un capitalismo de estado; pueblos semitas matando semitas en nombre de la pureza de la raza semita; déspotas latinoamericanos jugando a ser líderes de revoluciones eternas que no existen más que en sus cuentas bancarias; superpoblación mundial de gente sin educación ni perspectivas de trabajo ocupado ahora por robots: “El Infierno” de la Comedia de Dante, “La Tierra Baldía” de Eliot, un “1984” de Orwell global, un ardiente “Farenheit 451″ de Bradbury, La Carretera” de Mc Carthy, el “Trust” de Hernán Díaz; todos aullando

    WE WANT WAR. WE NEED IT.

    Masas, que ya son manadas, enjambres, jaurías voraces, vengativas, sedientas de fama, desesperadas por ocupar el centro de la vidriera sin pudor ni límite alguno. Playas que parecen centros de acopio de carne humana, aviones repletos de turistas idiotas, calles atascadas, estadios colmados de barras bravas, esclavos a sueldo de carteles de cocaína, gente desmembrada por doquier.

    Nuestra insignificancia, nos ha hecho encorsetar el tiempo y decimos que pasa muy rápido, sin embargo somos nosotros los que pasamos. La humanidad es un significante con más de 8.000 millones de significados, pero la historia sólo recordará a los pocos que le dejaron su impronta. Solía decirnos Axel Sellars que el día sucede a la noche como al medioevo el Renacimiento, como al romanticismo sucedió la era victoriana. Muerto el rey, viva el rey, acabado un mundo que viva el mundop El tiempo es circular, ni la historia y mucho menos nuestros intrascendentes egos se repiten.

    Percibo por todas partes un final que creo que va más allá de las circunstancias personales. Lo que veo es fatiga y hartazgo en gente de 30 años o menos para quien no tiene ya sentido el mundo de los mayores, a quienes además detestan porque deben ayudar a comprender el universo virtual y esto los demora y distrae en su camino que además no saben cuál en verdad pueda ser, ya que los mayores son infantes en un mundo que les es ajeno y les han dejado en un “cul de sac” carente de salida y sentido. Nunca como hoy los jóvenes envejecen tan rápidamente, nunca como hoy los viejos viven tanto. La velocidad de la tecnología no permite el goce. La nueva generación vive en constante eyaculación precoz o peor aún, en un onanismo que acaba ante la posibilidad de verse en una pantalla con millones de seguidores que los eleven a la categoría de MAXIMUS INFLUENCER y la vieja generación, en cambio, ocupando espacio y consumiendo energía en un estado de duración impotente.

    WE WANT WAR, WE WANT BLOOD.

    Escribe Peter Sloterdijk (1947) en “Crítica de la Razón Cínica” que el líder de la banda punk inglesa “The Stranglers” festejaba en una entrevista la existencia de la bomba de neutrones: Miss Neutron, I love you. Hemos matado a Kant, el de Sapere Aude de la Ilustración, que fue la invitación a pensar con coraje, trastocado, en cambio por la infantil molicie del nuevo oráculo: Chat GPT (GRAN PAJA TOTAL). Ignorantes al superhombre de Nietzsche nos deleitamos con Clark Kent. No nos atrevimos al salto. Nuevamente a nadar en el reiterativo gastado y estéril semen eyaculado por el poder.

    Dios resucitó otra vez.

  • TRES QUE SE PUSIERON A CAMINAR

    Son diferentes los caminos de los tres. Recorrieron mundos dispares en circunstancias históricas que no tienen nada en común, salvo la geografía: esa península asiática que hoy conocemos como Europa. Los personajes son Alejandro Magno (356-323), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Friederich Nietzsche (1844-1900).

    I) Cuando el centro del mundo en Occidente era Grecia, y todos querían formar parte de la misma y no de la periferia, el maestro de Alejandro, un tal Aristóteles, le comenta a su discípulo, que paseando por el Ática ya no escuchaba el armonioso sonido de la lengua de Homero, donde cada palabra designaba a la cosa conocida, que ya no olía el clásico aroma de la comida que los puesteros solían vender y que le recordaban su infancia, y que había visto los templos invadidos por bárbaros profanando los lugares sacros con el tendido de sus ropas y el aseo personal. Alejandro le dice a su maestro que si todos querían estar en la Hélade, él conquistaría el mundo y haría del mismo una gran Grecia; así lo hizo, expandiendo la civilización por Egipto, Persia y la India septentrional. Esa expansión que conocemos como helenismo hizo que en 12 años fuera vencedor de todas las batallas que libró, sometiendo a 22 pueblos bárbaros, 14 poblaciones griegas y fundara 12 ciudades todas llamadas Alejandría y a los 33 años de edad, muriera, algunos dicen por una fiebre oriental, otros envenenado por sus propios generales, me gusta sin embargo pensar que murió tan joven para que su leyenda de héroe legendario opacara los sudores y la sangre de la vida militar. Este rey de reyes y según algunos comentaristas egipcios, hijo del faraón Nectanebo que disfrazado del Dios Amón entra en la alcoba de Olimpiade, madre de Alejandro y esposa del rey Filipo, para darle entidad divina al vástago por venir, al igual que el Espíritu Santo tres siglos después, le otorgara categoría divina al hijo de María, esposa del pobre carpintero llamado José. (La misma leyenda, que inicia una tradición, aunque incorpora lo plebeyo a la misma). Dicen que Alejandro, cuya fabulosa vida inaugura la novela de aventuras de la mano del cronista que hoy conocemos como Pseudo Calístenes que casi 500 años después de que el Emperador muriera escribe “Vida y Hazañas de Alejandro Magno” que gozó de inmenso éxito popular y de imitadores durante toda la Edad Media; sentía envidia de Aquiles que había contado con la narración de Homero que lo inmortaliza en la Ilíada.

    La narración, el relato; en fin, las palabras, fueron y serán siempre el arma más poderosa de la humanidad, por eso la degradación del lenguaje insinúa la próxima decadencia del pueblo que no está a su altura. En mis caminatas por Grecia, Turquía y la India, en momentos de descanso, bajo un árbol tupido y feraz, a la orilla de un río donde flotan botellas de plástico, o en un impoluto valle del Himalaya pienso que la narración de mis aventuras debería superar las fatigas que ellas provocan. Me gusta también imaginar al leonino Alejandro, montado en Bucéfalo, soñándose verso inmortal de algún poeta, másque idolatrado estratega de academia militar.

    II) Fatigado, harto de la humanidad, habiéndose sentido viejo desde los 55 años, y dos años antes de morir, en 1776, Jean Jacques Rousseau da a publicidad “Las Ensoñaciones del Paseante Solitario”. Son diez paseos, son esa cosa que nos pasa cuando caminamos y vamos entablando ese diálogo, discusión, pelea que no deja de ser más que un mudo monólogo con nosotros, o en su triste caso, con lo que resta de sí mismo. Tristeza, casi lindando con la amargura y por momentos el resentimiento, es lo que me trasmiten estos soliloquios por un París todavia rural bordeando el Per Lachaisse, donde crece la viña y aún ve pasar a un pastor guiando su rebaño de corderos.

    Más allá de la azarosa vida de Rousseau, que a la semana de haber nacido, la muerte lo privó de su madre; de la huída del padre de su Ginebra natal, por conflictos personales y la puesta en pensión de su hijo al cuidado de un clérigo a los 10 años, y luego su propia huída de Ginebra a los 16 años, de su posterior abandono del calvinismo y su bautismo católico, también a esa misma edad, de su relación con Madame de Warens a quien llama “mamá” y quien lo inicia en la vida sexual a los 19, de su relación con Teresa Levasseur con quien tendrá cinco hijos que abandonará en un hospicio, de su retorno al calvinismo y a Ginebra a los 42 años, de su conflictiva relación con los Enciclopedistas y sobre todo con Voltaire, de sus disputas intelectuales sobre la sociedad y el estado con las teorías de Hobbes y Locke y luego en disgustos personales con David Hume, con el peso de la censura,prohibición y quema de sus libros, el desprecio de los ciudadanos franceses y suizos, sus arrebatos pasionales, su ira, su bronca, su misantropía, sus delirios de persecución, su convicción de un complot universal contra su persona, de su genio, su originalidad, del “Emilio”, “El Contrato Social”, “Las Confesiones”, debo decir que “Las Ensoñaciones” me parecieron un plagio “avant la lettre” al tango “Cuesta Abajo” de Le Pera, cuyos tres primeros versos dicen:

    Si arrastré por este mundo

    La vergüenza de haber sido

    Y el dolor de ya no ser

    Estos espantosos versos que arrastran la vergüenza de ser, pero el dolor de ya no, son el más puro gataflorismo, la contradicción más abyecta, la indigna victimización de un hombre que a los 55 años ya se siente viejo y a los 64 “viejo chocho ya caduco y pesado, sin facilidad, sin memoria”, “solo sobre la tierra sin tener más hermano, prójimo, amigo, ni compañía que yo mismo” pero al rato “soy cien veces más feliz en mi soledad que estando con ellos”, “Mi cuerpo ya no es para mí, más que un obstáculo”, “Hago lo que hizo Montaigne con sus ensayos pero con el fin opuesto. El escribía para los otros, en cambio mis ensoñaciones no son más que para mí”, “Me veo en el ocaso de una vida inocente y desafortunada”, “¿Qué he hecho aquí abajo?, estaba hecho para vivir sin haber vivido”, “Es tiempo de aprender cómo se habría debido vivir”, “Dios es justo, quiere que yo sufra” y yo Alejo Santos voy a ser lapidario, estimado Jean Jacques Rousseau: Me hartaron tus ensoñaciones; me aburrieron tus diez paseos, me parecieron un eterno atardecer de domingo por la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, después de finalizado un acampe de organizaciones sociales y entre toda la basura acumulada, el viento arrastra un afiche donde se lee “luche y vuelve”. Sí, Jean Jacques, lamento que estés avergonzado de haber sido y que te duela ya no ser, yo estoy molesto por este texto indigno de quien escribió el Emilio y luego del goce que me provocó el estudio de “El Contrato Social”, que tan crítico fue de la religión, y que con tanta claridad me descubrió las mentiras del poder. Pero también debo ser justo, creo que el Dios de lo que has llamado la religión del ciudadano y luego esa tercera categoría donde incluiste al cristianismo romano, terminaron cayendo como una piedra gigantesca sobre esa simple religión que llamaste “la religión del hombre”, sin templos, sin altares, sin ritos, limitada al culto exclusivamente interior del Dios supremo y a los deberes eternos de la moral, sobre la que edificaste su existencia. El peso de esa piedra debe haber sido tan atroz que te hizo descreer en el ser humano y alejarte de todo contacto y dedicarte a copiar música y completar tus herbarios de botánica. Esta reconsideración de mi enojo se debió a que recorde que había sido Mariano Moreno quien primero tradujo “El Contrato Social” en el Río de la Plata, pero salteó el capítulo sobre la religión, no se atrevió a traducir el Capítulo VIII, sobre la “Religión Civil”. La iglesia era de temer; no me extrañaría que la pócima venenosa que tronchó su vida en viaje a Gran Bretaña tuviera algunas gotas de agua bendita.

    En Alejandro, el Rey de Reyes, está además lo divino, ya que compite con todos los dioses griegos, los paganos, los gloriosos, los de la fuerza de la naturaleza, los vitales, los que derrochan salud y energía sexual. En Rousseau, ya hay varios siglos de un Dios invisible, vigilante, ladino, un Dios de pobres, débiles y enfermos. El Dios cristiano que se adueñó de Roma, predicando pobreza, el Dios de la hipocresía descarada.

    III) El tercer personaje, tiene muy en claro que los pensamientos vienen con el caminar, siendo la culminación del mismo “La Transvaloración de los Valores”, del que sólo llegó a terminar “El Anticristo”, que a pesar de haber sido encontrado en 1889, por casualidad, por su amigo Franz Oberbeck, en Turín, donde había ido a rescatar a Friederich, definitivamente alienado, recién pudo ser publicado en 1961 debido a censuras familiares y sociales.

    El Anticristo cuyo subtítulo es “Maldición sobre el Cristianismo”, es una suerte de dron que sobrevuela la historia de los últimos 2000 años y desde la libertad de esa perspectiva avizora un futuro que superará a la humanidad. Considera Nietzsche que la filosofía alemana es una artera, ladina teología; es suficiente con pronunciar el término Seminario de Tubinga (Tübinger Stift) donde estudiaron Hegel, Schelling, Hölderlin, David Strauss a quienes llama “die Schwarzen” (los Negros), ya que se les nota la negra sotana, huelen a incienso, a compasión, humildad, castidad, pobreza, exudan cristianismo por doquier y hacen estallar a Nietzsche contra los sacerdotes que mienten descaradamente propalando una fantasía delirante, incomprobable científicamente y sólo sostenida por una fé que amenaza con torturas, persecuciones y ejecuciones ante la mínima duda. Achaca a Lutero haber elevado su Reforma Protestante a la máxima expresión de oscurantismo de los valores vitales que el Renacimiento intentó plasmar, ¡Qué viva el rebaño temeroso y obediente, por sobre los desafíos de la lucha individual!

    Entendámoslo de una vez, si la religión es el opio de los pueblos, el peronismo es el opio nacional. Le robo el subtítulo al Anticristo de Nietzsche “Maldición sobre el peronismo”.

  • CUESTA ABAJO

    Mi amigo DF que vive diez meses en Miami y dos meses aquí en la patria, que es también la suya, me envió el domingo pasado un WhatsApp con la voz de Julio Sosa cantando “Por qué canto así”, letra de Celedonio Flores, música de José Razzano del año 1929 y luego “Cuesta Abajo” de Alfredo Le Pera, cuyo nombre he utilizado para este artículo. A DF le gusta el tango, a mí, salvo alguna excepción, me disgusta. Quiero explicarme, porque creo que el tango es un producto absolutamente argentino. No me gustan las letras del tango que por lo general apelan a la nostalgia, la melancolía, la frustración, el fracaso, el resentimiento, el olvido, el abandono, la soledad, la venganza, la pobreza, el odio, la muerte, la pobre madrecita querida, la novia que se fue con otro; hace uso abusivo de los diminutivos y todo es de una emoción que termina en llanto, y esto además se CANTA y peor aún se BAILA. ¡Cómo se hace para cantar y bailar todo el dolor del mundo!

    Me ha pasado que en conversaciones casuales, digamos con el pasajero que está compartiendo la fila en el avión, al ver nuestro pasaporte, exclama “¡argentino!” y a continuación un raconto que sigue más o menos esta secuencia “tango, Messi, Maradona, carne, Malbec” y de ser el pasajero interesante y agradable, entre película y pasta o pollo uno habla de Borges, Cortázar, Marta Argerich, el Teatro Colón, las Cataratas de Iguazú, la Patagonia, las vacas, las estancias, Perón, los restaurantes, de por qué se usa una jarra de pingüino para servir vino, la inflación, ¿Pero qué les pasó?

    Aquí es donde debo decir cosas que me duelen porque yo también formo parte del problema: de todos los tópicos nombrados, creo que el tango es esencialmente argentino, es el reflejo perfecto de la argentinidad, y si me disgusta y me da vergüenza al igual que el peronismo, ¿es que la Argentina me da vergüenza?, ¿es decir que me avergüezo de mí mismo?

    Me molesta la queja, la bronca, la tristeza, la amargura, el resentimiento, me molesta la nostalgia de un pasado que ya no existe y esto último se debe a que tengo una memoria “de elefante” como suele decirse: sin esfuerzo recuerdo personas , hechos y hasta mínimos detalles muy vivamente; algo de esto he expresado en “Sapere Aude” “Wakefield tiene futuro por tener pasado, cosa que no le sucede, no le puede suceder a Bartleby ya que carece de pasado y ello le impide funcionar hacia adelante”

    Los 27 versos que contienen la letra de “Por qué canto así” dos veces aparece el término “pobre”, dos veces “pobreza” y un tren de “rezongo, inclemencia, llorar, odio, tristeza, amargura, llanto, hambre, engaño, árbol sin flor, perro sin dueño, odios, desangro, no me han querido, triste” y por todo esto canto así y los demás bailan.

    Soy conciente de que la década del 30, fue un período de depresión económica mundial, de brutales cambios sociales, de migraciones, de tiempo entre guerras, pero “Cuesta Abajo”, “Arrabal Amargo”, “Soledad”, “Amargura”, “Mi Buenos Aires Querido”, todos tangos de Alfredo Le Pera !900-1935) muerto en el accidente aereo en Colombia junto a su socio amigo e imágen emblemática del tango: Carlos Gardel; no es indicativo de algo más profundo, no es casi una enfermedad en donde la victimización empieza a ser una identidad. No es acaso toda la historia y la economía argentina un tango continuado donde no se soluciona lo negativo, sino que se lo canta y baila, y hasta puede ser un buen negocio, dejar todo como es: cambia el cantor, la canción es la misma. Creo que eso nos pasó, eso es lo que nos pasa.