GIN & TONIC Y LOS ESTOICOS

Hay momentos en que la vida (que es una maravilla) se pone extraña; uno anda pensando como viene la mano entre la magra economía personal, el trabajo, las reformas económicas que se están llevando a cabo y que apoyo, aunque soy de los que cree que los resultados van a ser mucho más lentos, de lo que el gobierno, por lógica política, estima en mucho menor tiempo que yo. Creo que la sociedad en su conjunto recien estará en mucho mejores condiciones de aquí a 12 años. En el interín hay que agudizar el ingenio, porque en 12 años yo estaré cumpliendo los primeros 90 y aun me queda mucho por leer, por escribir, por viajar y por lograr. En eso andaba pensando y esperando la llegada de Tom, que viene de Estados Unidos con algunos libros sobre los filósofos estoicos que le había pedido “The Daily Stoic” de Holiday y Hanselman, “A Guide to the Good Life” de Irvine y “Stoicism” de Sellars, más una edición de una selección de los trabajos de Epicteto. Vino con todo eso y con un excelente GIN, de un hombre de no se que montañas que comenzamos a testear, el primer Gin & Tonic fue a la salud de Epicteto, el esclavo, el segundo Gin & Tonic fue para celebrar al tribuno Séneca y el tercero fue a la salud del gran estoico y Emperador de Roma, el insigne Marco Aurelio. Después de eso todo se pone alegre, festivo y carcajadesco. Los filósofos siempre alegran la vida; el Gin & Tonic también. Comimos liviano: ensalada de verdes, tomates cherries y huevos duros de codorniz, omelette de salmón, jamón de jabugo y champignones. Bebimos agua sin gas de Mendoza. Despedí a Tom con una copa de Champagne Douce, como corresponde.

“Si sólo voy a valorar el simple hecho de la interpretación, ¿qué otra cosa habré logrado más que convertirme en un gramático en vez de en un filósofo?” Epicteto, fragmento 49 del Enquiridión. Brillante. El estoico tiene una vida exigente y austera, modesta y sencilla a lo que todo filósofo digno de tal nombre debe consagrarse. Medito.

Pausa, pongo una serie, no me gusta, cambio a documental sobre la biografía de George Clooney, el actor, nacido en Kentucky en mayo de 1961, soltero hasta los 53 años, se casa entonces con la abogada líbano-francesa Amal Alamuddin nacida en febrero de 1978, tienen gemelos nacidos en 2017, una palaciega, bella y elegante Villa a orillas del Lago Di Como, una señorial casa en el sur del Reino Unido, una gran casa en Los Ángeles, declara tener 500 millones de U$S, un Aston Martin, un Chevrolet Converse descapotable, un Porsche 911, es famoso, pintón, hiper generoso y solidario y cobró por la campaña de Nespresso 40 millones de U$S.

Leo en el libro de John Sellars “En su Manual (habla de Epicteto) nos propone que vivamos nuestra vida como si fuésemos actores de una obra de teatro. no hemos elegido nuestro papel, no decidimos lo que ocurre y no controlamos la duración. pero más que luchar contra estos factores que no controlamos, nuestra tarea es representar nuestro papel del mejor modo posible.”

Nueva pausa. Pienso. Hago silencio. En las noticias se informa que hay huelga de policías en Rosario, un policía joven de 32 años se suicidó frente a la comisaría. Voy a Netflix “Salvador”, serie española, violencia inusitada, pandilla anti migrantes que aprovecha partido de football para el crimen, se ensañan con un árabe, con otros desvalidos. Salvador, es el chofer de la ambulancia, ex médico, ex alcohólico, ex padre abandónico y en el primer capítulo será ex padre, ya que otra pandilla matará a patadas a Milena, su hija pandillera internada en el hospital del cual él conduce la ambulancia. Nunca presencié tanta violencia.

En la obra nos toca representar un papel, uno actúa de Emperador de Roma, otro de tribuno romano nacido en Córdoba, a otro le tocó ser esclavo, a otro Clooney, a “Salvador” presenciar el horror, al policía rosarino pegarse un tiro, a Tom trerme los libros y a mí estar convencido que a pesar de todo la vida ES UNA MARAVILLA.

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