LA LITERATURA EN LOS BILLETES

La impotencia ha de ser tal, que la desesperación por el poder es ya una adicción. La manifestación más evidente, más generalizada es la posesión del dinero, la más grosera: la ostentación del mismo. La más torpe y vil, haber ubicado a un medio en el lugar de un fin. Esa ha sido la historia humana y lo seguirá siendo, hasta que todo vuelva a sucumbir y todo vuelva a comenzar y reanudemos la insensata carrera por el PODER. Sísifo parece ser nuestro destino implacable.

Me gusta pensar que el mundo se sostiene en esos 36 hombres sabios que no se conocen entre sí. No tengo ninguna prueba de ello, no formo parte de ninguna sociedad secreta, logia, grupo esotérico, ni iluminado, no me consta su existencia; tan sólo me gusta como idea literaria, ya que es de ahí de donde me viene el conocimiento de ellos. Escribe Borges en “Nuestro Pobre Individualismo”: “El argentino puede ignorar la fábula de que la humanidad siempre incluye treinta y seis hombres justos -los Lamed Wufniks- que no se conocen entre ellos pero que secretamente sostienen el universo”. Agregará en su “Libro de los Seres Imaginarios”, de 1967, que ellos son los secretos pilares donde el universo se apoya y que esta creencia de la mística judía fue expuesta por Max Brod y que su raíz está en el Capítulo XVIII del Génesis. También señala Borges que si un hombre llega a saber que es uno de los Lamed Wufniks, muere inmediatamente y es reemplazado por otro. Así como no morí a orillas del Beas (ver artículo subido el 8/10/25 en Viajar es Indispensable III Nota e) Google 2018), tampoco aspiro a creerme uno de ellos. Sigo viajando, sigo anotando en la bitácora, me sigo preguntando ¿Qué estoy haciendo aquí? aunque hoy el “aquí” está circunscripto a nuestro país.

La representación, más corriente del poder, está escrita en las monedas que acuñamos, en los billetes que imprimimos. Los nuestros, cualquiera sea su denominación y cambiante diseño, tienen impreso el motto “En unión y libertad”, cuyo origen se remonta a la Asamblea del año 1813 la que manda acuñar en Potosí monedas con esa inscripción, emulando el espíritu libertario de Mayo y los ideales de la Revolución Norteamericana y de la Revolución Francesa. A partir de 1840 cae en desuso y retorna en la última década del siglo XX. La bandera de la Provincia de San Juan muestra el Escudo Nacional con las manos entrelazadas, simbolizando fraternidad y la leyenda debajo.

Los billetes de los Estados Unidos, a partir de las impresiones de 1956, aparecen con el motto “In God we trust”, que es una ficción que subraya un concepto optimista, pragmático y racional. Los conceptos carecen de cuerpo, un Dios hecho hombre termina siendo un viejo barbado y un cuerpo en la cruz, motivo de pena. Ninguna casa de moneda de país de mayoritaria cultura católica es capaz de juntar a Dios con el dinero, se sabe, es más facil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos. Es el motto norteamericano una optimista, eficiente y pragmática consigna protestante. En 1970 con su primer álbum como solista John Lennon lo explica magistralmente: “GOD” de John Lennon y Plastic Ono Band,

God is a concept

By which we measure our pain

y luego la ennumeración de aquello en lo que no cree “I don’t believe in magic, I Ching, Bible, tarot, Hitler, Jesus, Kennedy, Budha, mantra, Gita, yoga, kings, Elvis, Zimmerman (es decir bob Dylan), Beatles, I just believe in me, Yoko and me and that’s reality. Si Lennon hubiera nacido aquí no tengo ninguna duda que habría agregado I don’t believe in Perón, Bergoglio and Kirchners. The dream is over.

Los billetes de Gran Bretaña que aparecen en cuatro denominaciones. Los hay de 5, 10, 20 y 50 libras son de una exquisita literatura.

Espero a un amigo en el Pub The Mitre en Edimburgo en una helada mañana de enero de 2019 y me entretengo leyendo los billetes (también han cambiado el diseño en los últimos 20 años).

El de 5 libras lo tiene a Winston Churchill (1874 – 1965) y su famosa arenga “I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat”, es la Segunda Guerra Mundial y de un realismo, sinceridad y crudeza implacables. Siempre la escuché traducida al español como “sangre, sudor y lágrimas”, curiosa e irreal manera de traducir, se olvidaron de “toil” (esfuerzo) a menos que se haya querido entender que en “sudor” estaba implícito el esfuerzo, reduciendo éste al trabajo corporal. Es probable que el esfuerzo en pensar no produzca sudor (lo dudo), creo que pensar, que generar ideas demanda un trabajo denodado, pero bueno, tal vez en la traducción al castellano el esfuerzo en pensar se reduzca a la superficial corazonada, “se me ocurrió una idea”, y últimamente “una idea divertida”. Observo con tristeza que generar ideas en el país, se entiende más como “improvisación” que como esfuerzo, me respaldan los últimos 200 años de existencia como nación.

Así como el billete de 20 libras de hace muchos años honraba a Shakespeare, el actual de 10 libras homenajea a otra escritora, Jane Austen (1775 – 1817) y una idea suya que en la representación papelera del PODER, reverencia por fin al PLACER: “I declare after all, there is no enjoyment like reading”: (no hay goce mayor que la lectura), que junto con aquella sentencia de Virgilio “Viajar es indispensable, vivir no lo es”, juntan esas dos modestas alegrías de mi vida.

El billete de 20 libras que observo en el mostrador de The Mitre, lo tiene a Adam Smith (1723 – 1790) como uno de los pilares del sistema económico británico y su observación sobre la división del trabajo: “The division of labour in pin manufacturing and the great increase in the quantity of work that results”. Este billete homenajea al sistema capitalista que tan buenos resultados dio a Gran Bretaña y a una gran parte del mundo.

Tengo ante mi dos billetes de 50 libras, digo que son también dos diseños, ambos circulando al mismo tiempo, así como nosotros tenemos como válidos a Roca, Eva Perón y la Taruca con valor de 100 pesos cada uno (0,06 dolar). El más antiguo de los dos tiene en su reverso a James Watt (1736 – 1819), ingeniero y científico y el dibujo de la Whitbread Machine y su dicho “I can’t think of nothing else than this machine” y a su colega Mathew Boulton (1728 – 1809), industrial y empresario y por detrás la Soho Manufacturing de Birmingham y su famosa respuesta a Boswell, cuando éste visitara las obras de Boulton y Watts en 1776: “I sell here, sir, what all the world desires to have: POWER” que expresa el pensamiento británico en el umbral de la Revolución Industrial a medida que el Poder en ambos sentidos de la palabra (horse power, es decir energía) y el otro, aquel por el que todo el mundo, menos los 36 hombres sabios hacen cualquier cosa por conseguir y mantener.

El nuevo diseño del billete de 50 libras, lo muestra a Alan Turing (1912 – 1954), criptógrafo, que fue quien durante la Segunda Guerra Mundial descifró los códigos de inteligencia del nazismo con su amenazante y visionaria sentencia: “This is only a forestate of what is to come and only the shadow of what is going to be”, algo así como el umbral de lo que viene y tan sólo la sombra de lo que será. Hoy es.

El anverso de todos los billetes, presenta la imagen de Su Majestad Queen Elizabeth II, la más sólida imagen del Reino Unido, que inmortaliza aquello de Lacan “Hagan cualquier cosa, pero no maten al Rey”.

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