LAS FELICES “FELICES FIESTAS”

Sí, no me volví loco, las celebraciones de fin de año: Navidad y Año Nuevo no son fiestas, como la del cumpleaños, el casamiento, la graduación y cualquier otro acontecimiento. Navidad (que estrictamente es un cumpleaños, el de Jesús que parece ser que cumple 2025 años, ¿imaginaron alguna vez una torta con 2025 velitas?) son las “Felices Fiestas”. A mi no me gustan para nada, es más me molestan, con la única excepción de ver a los niños que me encanta cómo se abalanzan sobre los regalos, aprobando su primera lección de cosumismo explícito. ¿Por qué no me gustan nada? :

Por 1. Son obligatorias y si no querés ir también te sentís un pelotudo.

2. Cuando todo el planeta se pone de acuerdo en algo, yo sospecho algo non sancto.

3. Detesto todos los finales: el final de una película que me encanta, el final de una novela, cuento o ensayo, el final del viaje, el final de una fiesta (salvo el de las “FF”), el final de un ciclo, el final de un amor, el final de una amistad, el final de la soltería (por eso no me casé nunca), el final de un coito (es decir “acabar,” en la India me aseguró una suerte de gurú que podía detener el “acabar” 12 horas, es decir podía hacer un 2×24, algo aprendí aunque mi ansiedad jamás me permitió más de una hora lo cual me satisfiso) pero esto ya no es así, porque ésta es mi septuagésima séptima “FF”., el final de las vacaciones, el final de un ciclo, el día domingo, el mes de diciembre., que además no me gusta por el calor, los mosquitos, las cucarachas, el protector solar, la humedad, ¡ah! me olvidaba la pirotecnia que invita a la meditación.

4. EL FINAL FINAL, el hecho absolutamente democrático sin excepción, el final que no discrimna entre Rey y mendigo, Caín y Abel, San Francisco y Bergoglio, Alberto Nisman y Alberto Fernández, la universal muerte, que no es miedo lo que me provoca, sino VERGÜENZA : que Shakespeare sea enterrado o cremado que las bacterias, la podredumbre y el polvo lo desintegren al igual que a una serpiente, hiena, murciélago o mariposa y sea polvo me avergüenza. Por supuesto que así es la realidad, pues a veces la realidad también me da vergüenza. Que no tengo solución y eso también me avergüenza, que los humanos de todos los tiempos no encontramos una solución, vuelve a avergonzarme. Que lo más lógico es aceptar las cosas como son, y que todos los demás tienen razón, es totalmente cierto y esto no me da vergüenza, pero tener que darle la razón al mundo entero me da soberanamente por el duodécimo forro de las pelotas pero igual les deseo “FF”.

El Final :FELICES FIESTAS = FINAL FINAL.

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