MEMORY AS FUTURE NOT AS LONGING

Es 8 de septiembre de 2022, es San Isidro, se acaba de anunciar en Escocia, en Balmoral Castle, el fallecimiento de Queen Elizabeth II. Me visita mi amigo Caco. Se cruzan en mi cabeza Londres y Machu Picchu. Me enfrento a un espejo de dos etapas fundantes de mi vida que tienen al camino como opción: mi primer viaje a las entrañas de América, mi primer viaje a Inglaterra. El umbral de mi elección. La razón por ser quien soy. Las imágenes se superponen, se suceden desordenadamente: han pasado 58 y 44 años respectivamente de esos dos viajes. Con Caco hablamos de aquella primera experiencia, de nuestra amistad en el colegio secundario, de sexo, de política, de religión; recordamos a Axel Sellars.

En la televisión veo imágenes retrospectivas de la Reina, de su heredero, de su conflictiva vida familiar, de su legado. En el espejo veo también a Karen y a Hugo Palombo (de quien ya les contaré más adelante) y pienso por primera vez que ambos podrían haber muerto: como pensó Caco al no encontrarme durante un tiempo y al nombrar a varios que ya no están: al que se pegó un tiro a los 18 años, y al que lo hicieron cura, y al que se fue a Los Ángeles y pienso en Hugo Palombo y pienso en la facilidad, la alegría y la libertad con que hoy la gente de 20 años vive la sexualidad sin preocuparse porque sea ésta homo o hetero, ahí en el cuarto de la casa familiar donde crecieron y estudiaron y no en que tuvieran que vivirla a 20.000 kilómetros. Y es siempre la muerte y el sexo en eterno combate.

La memoria es acumulación de experiencia y sirve sólo como trampolín al progreso, al futuro; en su defecto es lastre que impide caminar, es el ancla que sujeta la nave al puerto. En el primer caso la memoria es siempre revolucionaria, es el triunfo del erotismo sobre lo tanático. En el segundo, es conservadora en el peor sentido del término.

Cuando partí a Inglaterra cambié los versos de “El Arriero Va”:”Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas” por “Let’s spend the night together” de los Rolling Stones, sacudí de mi vida el sonsonete “Combatiendo al Capital” e incorporé “Take care of your pence, because Pounds take care by themselves”, borré de mi mente “Ahora yo soy el líder, yo doy las órdenes, vosotros obedeceís” (Perón) por “Me han elegido para conducirlos, voy detrás de ellos” (Disraeli), comprendí que ser educado en el “pecado original” es la antítesis del liberador y científico “de los 300 millones de espermatozoides que corren en voraz competencia en busca de un óvulo, sólo uno llegó, y ese sos vos”. La culpa derrotada por el desafío. La culpa que requiere de un salvador, reemplazado por la hermandad de los ganadores, de los que llegaron por su esfuerzo. El peligro que no se mitiga con subsidios y asistencialismo, sino con creatividad y riesgos. La nostalgia nacional por un pasado más imaginado que real, por un pasado milenario que catapulta al futuro y la innovación, en fin la masturbación por la orgía. Gardel por Mick Jaegger.

Me solía decir Axel Sellars, cuando le mostraba mis escritos, que escribiera como si nadie fuera ca leerlos y remarcaba, con pasión “ni tus amigos, ni los críticos, ni mucho menos tus padres. De esa manera podrás escribir algo que valga la pena ser leído. Sólo tenés que decir lo que querés decir, no lo que los demás quieren que digas”.

Como siempre, en nuestras largas conversaciones, Axel agregaba, que veía en el comportamiento de la sociedad argentina, una cierta inmovilidad temerosa: decía que tantos años de estatismo habían hecho que la sociedad no se atreviera a decir lo que verdaderamente sentía, era como que todos estaban pendientes del juicio de un gran jurado inquisidor y veía en el peronismo, la versión local de ese autoritarismo medieval:”ustedes entienden al espíritu liberal, de la misma manera que la Iglesia Católica juzgaba al disidente en la Edad Media, ya hubiera sido esa disidencia sostenida por filósofos, religiosos, científicos, políticos o libertinos. Todo aquello que se apartase del dogma era herejía, todo aquello que se atreva a salirse de las 20 verdades peronistas es gorilismo. Vos sabés que creo que los argentinos son tan exitosos en el exterior, porque se sacan de encima ese peso. Nadie quiere ser antipatria ni que le endilguen el mote de imperialista, pero tanto han machacado en que combatir al capital es una bondad, que pienso que van inexorablemente rumbo a la pobreza. Alejo, el capital es trabajo acumulado, es ahorro, es previsión, es expansión, innovación. No se llega al bienestar con subsidios, se genera riqueza con ideas novedosas, con más sucursales, con fábricas, con tecnología, liberando las fuerzas individuales. Les han hecho creer que la riqueza es una peste y que el rico es un vil explotador cuyo único objetivo es quitarle el pan a los niños, chuparle la sangre a los trabajadores. Al mismo tiempo la sociedad argentina es hedonista, consumidora y a veces hasta dispendiosa y arrogante, pero aún los que han progresado fingen, repitiendo slogans estudiantiles en los que ya no creen, por temor a ser tildados de gorilas. Han perdido el rumbo, se han olvidado que la ley ha sido hecha para el hombre, y no éste para aquella: el estado, Alejo, debe ser el sirviente del pueblo y no su amo, por eso en los países desarrollados un funcionario, es un servidor público, no un mandamás que está por encima de la ley” Y con persistencia, agregaba: “Es hora que dejen de ser niños, crezcan “Please Kill Mother, Kill Father”, andate, viajá, conocé el mundo que está ahí para que te lo comas y lo goces, no para verlo girar”.

Es 8 de septiembre de 2022, tan simbólico, tan de fin de una era, tan inquietante, que han venido a mí las ideas que Axel nos inculcara. Es 8 de septiembre de 2022, pienso en los años 70 en la Argentina, que como una colonia de garrapatas se aferran a una piel seca y estéril; pienso en la muerte en Escocia del símbolo de una milenaria tradición que no cesa de innovar.

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