No siempre un nuevo siglo coincide con el inicio de una época. Creo que el siglo XIX fue un siglo ansioso, ya que comenzó unos años antes que el calendario señalase al 1 de enero de 1800 como el primer escalón. Fue con la Revolución Norteamericana de 1776, la Revolución Francesa de 1789, seguida de la Invasión Napoleónica a España en 1808 y como cosecuencia de la misma, la paulatina liberación de las colonias españolas en América y el final del Imperio Español; que se comenzó a andar un tiempo diferente.
El siglo XX, en cambio, fue un tanto remolón ya que se inició en 1914-18 con la llamada Primera Guerra Mundial que barrió con las dinastías de los Habsburgo, los Hohenzollern y los Romanov y la consiguiente Revolución Rusa, poniendo punto final a un mundo ya gastado y dando origen a lo que en estas latitudes provocó aquello de “Siglo XX cambalache problemático y febril”, aunque desde una óptica distinta abrió las puertas del progreso a millones de ciudadanos, hasta que el segundo estallido (1939-1945) concluyó brutal y sádicamente con un nuevo reparto del mundo y un acomodamiento en lo que dio en llamarse “la guerra fría” entre las potencias y la visualización de lo que dio en llamarse el “tercer mundo” formado por el resto de los países que se inclinó hacia uno u otro centro del poder.
El siglo XXI ha llegado casi con puntualidad perfecta, aunque como de costumbre no virtuosamente con el ataque artero de Bin Laden al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, símbolo de una manera occidental de organización social, con el beneplácito del mundo islámico, Rusia, China, Cuba, Irán, Nicaragua, Venezuela donde Chávez, fundó el Socialismo del Siglo XXI y el callado regodeo, aunque por supuesto “lamentando la pérdida de vidas humanas” de todo el progresismo nacional y popular. Continuó con el primer Presidente afro-americano en Estados Unidos, Barack Obama 2009, la sucesión de Chávez por Maduro en 2013, mismo año en que llega al trono de San Pedro después de 1300 años de Papas europeos, uno argentino, jesuita y peronista (casi la Santísima Trinidad de la hipocresía). En 2017 hace su llegada a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump quien se regocijó de la toma del Capitolio por sus partidarios, al no alcanzar el número de electores necesarios para ser reelegido y, molesto, no pasó el mando a su sucesor En el interín hizo su aparición el Corona Virus en marzo de 2020, Rusia invadió a Ucrania en 2022, en septiembre del mismo año fallece la Reina Isabel (toda ella un resumen del siglo XX), el 7 de octubre de 2023 Hezbollah consuma un feroz ataque sobre Israel, cuya represalia no se hace esperar y amenaza con un conflicto que se agrava día a día en el cercano Oriente. Me detuve bastante en el inicio de este siglo, casi un cuarto del mismo y por supuesto esta es una visióin parcial que me ha interesado resaltar para ver que nos puede deparar un mundo donde la IA será gran protagonista.
Esto de los siglos apareció motivado porque hace 100 años, con diferencia de pocas horas nacen el 30 de septiembre y el 1 de octubre, Truman Streckfus Persons, es decir Truman García Capote, es decir Truman Capote en New Orleans estado de Lousiana y James Earl Carter en Plains, estado de Georgia respectivamente, en lo que se conoce como el “deep south” en Estados Unidos. Con los años uno dirá de sí mismo “soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio” y será el enorme escritor Truman Capote; el otro jurará por Dios y la Biblia defender y honrar a su nación como el 39 Presidente, defensor de los derechos humanos, luchador contra la discriminación de los homosexuales, enemigo acérrimo de la segregación racial, lo que lo hará merecedor del Premio Nobel de la Paz en 2002.
¿Y?
Quería tan sólo resaltar estos hechos porque el genial escritor y el humanitario Presidente son resultado de cosas muy íntimas que les pasaron y los afectaron y que se tradujeron en que un día uno escribió “Miriam” tal vez, (me gusta pensar) porque su madre y su padre lo dejaban durante las noches encerrado en la habitación de un hotel a los 2 años de edad y él no paraba de llorar porque pensaba que lo habían abandonado, como a la larga sucedió. En el caso del futuro Presidente, porque cuando sus padres se ausentaban solía comer en la cabaña de los negros que trabajaban en las plantaciones de algodón y maní de su padre, y porque era amigo de chicos negros con los que jugaba e iban al cine desde el rural Plains al centro urbano de Americus y tenían que tomar un tren, pero el chico negro tenía que viajar en un coche de negros y el futuro Presidente, en otro de blancos y entonces al bajar caminaban juntos abrazados y corrían y reían como hacen los chicos de cualquier color y al entrar en el cine tenían que sentarse en butacas negras para negros y en butacas blancas para blancos y como el futuro Presidente era creyente en Dios rezaba antes de acostarse y derramaba lágrimas.
Truman Capote se murió en 1984 y padeció el rechazo de parte de un grupo social con el que el que había compartido varios años de intimidad. El Presidente Carter no fue reelegido y está en cama desde hace un tiempo cumpliendo sus 100 años hoy, 1 de octubre de 2024.
¿Y?
Me parece que a la larga siempre triunfa el mal y me parece que eso ocurre porque en el deep south de nuestra deep puta mente, alma, corazón y culo hay un vacío tan enorme que nada puede satisfacerlo, y quería decir que mis viajes, lecturas y opiniones, mi liberalidad, todas mis mentiras, sueños, ideales, acciones y pasiones son mi manera de intentar llenarlo infructuosamente y creo que todo lo que sucede y lo que nos sucede a todos es por querer llenar ese espacio vacío, pero seguramente estoy equivocado, entonces me dan ganas de robar una Ferrari y ponerla a 300 km por hora por Libertador manejando con los ojos cerrados.
O tal vez mejor me pongo a pensar en el epígrafe de Santa Teresa que Truman copia en “Answered Prayers”, su novela incompleta y final:”Se derraman más lágrimas por plegarias escuchadas que no escucachadas” y publique entonces los capítulos que faltan de su novela que el juró haber escrito, pero que nadie encontró, salvo yo, y que llevan por título: “A severe insult to the brain” y “Father Flanagan’s All-Night Nigger- Queen Kosher Café”, que como digo, por un accidente o capricho de las corrientes marinas, llegaron mágicamente flotando dentro de un botellón lacrado que encontré golpeando uno de los pilotes del muelle de Pacheco en San Isidro, y que guardo como un tesoro que me ayuda a llenar mi vacío, aunque pesándolo mejor, no lo doy a publicidad así les ahorro un torrente de lágrimas inútiles, porque…¿saben qué? hay veces que pienso que la vida es como la errancia de Rachel que buscando a sus hijos perdidos sólo encuentra a Ismael, único sobreviviente del naufragiio aferrado a un ataúd.

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