VIAJAMOS PARA CONOCER (NOS)

Me gustan las ideas que amplían el horizonte, las que nos permiten ver más, que dignifican la condición humana. Desde que lo leí por primera vez me encantó ese concepto de los griegos, tal vez dicho por Virgilio, pero en última instancia representativo del espíritu de ese pueblo de navegantes, que dice “Viajar es indispensable, vivir no lo es”. No hay monos en la Antártida, no hay pingüinos en el desierto de Gobi. Nuestro territorio, en cambio, es toda la tierra, ya hemos caminado la luna y estamos recorriendo el espacio.

Viajar es de-construirnos para construirnos; cuando dejamos el hogar, cuando nos vamos, cuando nos permitimos ser extranjeros, nos vamos construyendo, crecemos. Es cuando hacemos carne aquello de Parménides (también griego):”El centro está en todas partes, la circunferencia en ninguna”, que luego repetirá Pascal y que leí por primera vez en Borges. Viajar es irnos al exterior, para consolidar nuestro interior, para conocernos desde otro punto de vista, para reflejarnos en otro espejo; para ver cada día más. En el siglo III antes de la era cristiana, Aristóteles (384 – 322) educaba a Alejandro de Macedonia (353 – 323) (obvio, griegos también) y le comenta que paseando por Atenas huele en los puestos de venta de comidas, aromas desconocidos y escucha idiomas que no comprende y al ascender al Acrópolis, observa que el centenario Partenón ordenado por Pericles y diseñado por Ictio, Calícrates y Fidias para honrar a Palas Atenea era usado por foráneos para pernoctar y poner a secar sus ropas. Alejandro entiende que si todo el mundo quiere estar en Atenas, él hará del mundo una Gran Grecia y sale a conquistarlo; esta expansión del universo griego se conoce como Helenismo y surgen , en consecuencia Pérgamo, Rodas, Alejandría como centros culturales que luego competirán con Atenas, docenas de ciudades serán llamadas Alejandría para honrar al civilizador (primer intento de globalización). Siempre es bueno releer al Pseudo Calístenes, quien unos 500 años después de la muerte de Alejandro escribe “Vida y Hazañas de Alejandro de Macedonia”. No sabemos muy bien quien fue Calístenes ¿pariente lejano de Aristóteles, tal vez, filósofo menor por eso lo de pseudo -el que pudo ser, el que tal vez haya sido-; creo que todos deberíamos ser el “pseudo” hasta conocernos, hasta decidir quien queremos ser y una manera riesgosa, curiosa, aventurera, maravillosa de saberlo es viajar, por eso es indispensable.

Odiseo (Ulises) regresa de su viaje. El que se fue necesita narrar, necesita reflejarse en su anterior espejo y contar lo que vio del otro lado del mar: por eso es necesario viajar, porque vivir es también habitar el lenguaje, encontrar nuestra palabra, construirnos, hacernos. Poeta es palabra de origen griego y se tradujo como Hacedor, poeta deriva de poieo (hacer, en griego) por eso Borges en 1960 escribe “El Hacedor” que se tradujo perfectamente al inglés como “The Maker”: Make yourself greater: travel.

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