A) MAR Y RÍO.
El mar no fluye.
El mar es una vasta masa que se hamaca, se encrespa, enfurece y se calma, pero no fluye, no transita: el mar está. Es la imagen de la eternidad. El mar es Parménides: fijo, reiterado. Ocioso.
El río es el tiempo. Transcurre desde el nacimiento a la desmbocadura; surge de un deshielo, brota de alguna grieta y se derrama hacia un valle; crea meandros, saltos, cursos. El río fertiliza, da de beber. Va desde y llega a. Como el individuo busca su camino.
B) MARINOS, NAVEGANTES, MARINEROS.
Hay en el bajo de San Isidro, cantidad de calles que honran a marinos, navegantes, marineros: Martín del Barco Centenera, Solís, El Cano, Magallanes, Gaboto, Mendoza, Rosales, Guerrico.
El primer libro que leí, más allá de los cuentos considerados “clásicos”, quiero decir, el primer libro que decidí leer se titula “Magallanes y El Cano” (Conquista del Mar) por José Mallorquí Figuerola (1913-1972), terminado de imprimir en los talleres gráficos Editorial Molino, Migueletes 1023, Buenos Aires el día 29 de marzo de 1947; así lo dice el colofón del ejemplar que conservo. Luego vinieron todos los de Emilio Salgari, en la colección Robin Hood, “2000 Leguas de Viaje Submarino”, “El Faro del Fin del Mundo”, de Julio Verne, “Los Viajes de Marco Polo”, versiones abreviadas de la Odisea y Don Quijote, “Los Viajes de Gulliver”, El viaje de Livingstone por África y el descubrimiento de las cataratas que llamó Victoria, “Una Excursión a los Indios ranqueles” de Lucio V. Mansilla, los de los viajeros ingleses de los siglos XVIII y XIX: William MacCann, Darwin, Cunningham Graham, Burton; luego “Días de Ocio en Patagonia” y “The Purple Land that England Lost” ambos de William Henry Hudson, “In Patagonia” de Bruce Chatwin, mucho después el libro de Cortázar que invierte los términos del de Verne, reduciendo días y ampliando mundos; a partir de los 16 años comencé con Borges, nuestro Shakespeare a quien sigo estudiando, y su libro verde de 1974 que contiene sus Obras Completas (incompletas) da testimonio de ello, ya que se lo conoce como “el descabalado”, “On the Road” de Jack Kerrouac, “La Liebre” de César Aira y su calesita tren “El Vestido Rosa”, “Los Anillos de Saturno” de Sebald, “El Infinito Viajar” de Magris, la historia de la filosofía y todo lo que me produce placer leer. Algo así como la biblioteca es el viaje.
Una letra, un paso.
Una palabra, un trecho.
Un párrafo, una caminata.
Un texto, un recorrido.
Un libro, un viaje.
Muchos libros, el mundo.
Viajo, pregunto, observo, anoto en libretas. Creo ser mejor leyendo y hablando que escribiendo: “Scripta Manent, Verba Volant” (lo escrito queda, la palabra vuela).
Lo escrito es mar, lo oral es río.
Lo escrito es calesita, lo oral es tren.
Lo escrito se hace tren con un lector, sólo con un lector. Un país de lectores es un país rico. El lector multiplica el libro. Un millón de lectores de Borges, son un millón de Borges.
La pobreza es enemiga de la lectura. No conozco ningún pobre, y he visto muchos en mis viajes que alabe o se sienta encantado por la misma: hacen cualquier cosa por salir de ella.
Leer enriquece la realidad.
Leer y viajar deberían ser sinónimos: corrijo a la Academia: lo son.
El peronismo es La Calesita. No es tren, no es río. El peronismo es mar: es el Mar Muerto.
El rótulo de hereje difundido por el catolicismo en la Edad Media, es el equivalente al de gorila con el que los peronistas suelen agredir ante la mínima crítica. El peronismo es la iglesia católica sin sotana. ¿No ha sido acaso, el famoso balcón de la Casa Rosada, el púlpito elegido por Perón y Eva Duarte para dar los lineamientos a su grey congregada en iglesia al aire libre? Púlpito sagrado al punto que los sucesivos gobiernos peronistas no se atrevieron a ocuparlo y montaron escenarios transitorios frente a Plaza de Mayo o utilizaron balcones internos que dan al Patio de las Palmeras de la Rosada. La oralidad, la arenga desde el púlpito, ha sido el ejemplo de la cultura medieval. Tiempos pre imprenta, cuando el acceso a los libros y su interpretación estaban a cargo de la iglesia. Cuando algún monje rebelde o un científico como Galileo, osaba criticar, cuestionar o interpretar libremente, era tildado de hereje y lo esperaba, el ostracismo, o la hoguera, antesala del infierno. La condena a Galileo es de 1663, su rehabilitación está fechada el 31 de octubre de 1992.
Hereje huele a sotana, gorila, en cambio es laico.
C) SONORO SILENCIO
“Life is tedious as a Twice Told Tale” (The Life of King John, Act.III, Es.IV)
Fue Horatio Bridge el que le propuso a Hawthorne el título de “Twice Told Tales”, para los cuentos que publicó de manera anónima en 1837. Fueron los lectores los que le dieron la espalda a Melville.”Moby Dick”, se publica en Londres en octubre de 1851, un mes después en New York. La crítica fue despiadada; copio algunas extraídas de “Cronología” de “Lejos de Tierra & Otros Poemas”, en la selección de Eric Schierloch:
“Basura de la peor escuela de literatura chiflada”, critica el Atheneum de Londres. El Post de Boston: “Enfermiza mixtura de novelería y hechos”. El Southern Quarterly Review, después de hablar bien de la ballena “cuando desmpeña el papel principal, el trazado alcanza gran vigor e interés. En todo otro sentido, se trata de una triste mezcolanza tediosa y sombría, o ridícula. Sus delirios y los delirios de algunos personajes secundarios y los delirios del mismo Melville, destinados a la elocuente declamación, conforman un material que justificaría un mandamiento judicial de lunático contra todos los partícipes”
Entonces se llama a silencio, porque había soñado con fama y dinero y prestigio y en consecuencia “I would prefer not to”, no voy a obedecer, no voy a ejecutar, no voy a escribir, seré un copista, un “scrivener”, no un “writer”, no voy a hablar más, me llamaré a silencio y Bartleby terminará sus días en la Oficina de lad Cartas Muertas, así como yo los acabaré en la Aduana.
En mis palabras y más allá de todo lo que se ha escrito, escribe y escribirá, leo en el “Bartleby” de Melville, el sonoro “I would prefer not to”, que lejos de ser la actitud de un individuo dolido, es el mejor ejemplo de lo que un artista debe decir ante la crítica: Nada. El novelista no aclara, no explica, tan sólo escribe o no escribe, que a veces; dice mucho más que toda la escritura que ha escrito. Melville, como todo escritor que se precie de tal, sabe que escribió como quiso y de lo que quiso y sabe también que las palabras no son suficientes para decir lo que ha intentado decir. “Más no tengo, el resto has de completarlo tú”, le dice Melville al lector.
Mi escritura soy YO. El escritor, tan sólo mi EGO.
D) ESTAMBUL
Nunca me gustaron los boliches nocturnos, me gusta más el día que bla noche. No cambio un mediodía en una terraza de una casa en Ibiza, tomando un Vega Sicilia, mientras una pierna de cordero gira en un espiedoÑ o en Copacabana, a orillas del lago Titicaca tomando una cerveza a la espera de un pescado frito con vegetales y un arroz siempre pasado y al clima, por estar metido en un local con música a todo volumen, gritos, porro y alcohol.
Sin embargo estoy en Estambul, que antes fue Constantinopla y antes capital del Imperio Bizantino y estamos bailando en Hidromiel y la estamos pasando muy bien en la parte asiática del país. Es 1981 y hay toque de queda y a las 12 de la noche hay que estar a vresguardo porque quien tiene el poder de turno, ha decidido que así debe ser por la seguridad de la revolución que custodia los valores de la moralidad y las buenas costumbres y todo lo que se ha dicho, dice y se dirá para justificar cualquier cosa, verdaderamente cualquier cosa. Por esas cosas Tupac Amaru fue descuartizado en la plaza central del Cusco, Giordano Bruno y Juan Hus fueron quemados vivos, García Lorca fusilado, Cartago devastado, millones metidos en hornos y gasificados en el centro de Europa en el siglo XX. Así como el mapa no es el territorio; las palabras -se nos dice en el Gorgias- no son las cosas. Me inquieta la distancia que vamos poniendo entre la palabra y los hechos: “descuartizar” es inocua, no expresa la dimensión del horror. Si uno troza un pollo y quiebra las coyunturas que unen las alas y las patas y muslos a la pechuga, uno se acerca más a la comprensión, pero el pollo fue comprado en el supermercado y está congelado. La intención de quien lo troza está puesta en agradar, mediante el adobo con mostaza, miel, cognac, una rama de romero, una cocción lenta para que se deshaga en la boca, acompañado de hongos, grelos y papas a la importancia, para celebrar a personas queridas. Descuartizar a un ser humano, a quien le late el corazón con violencia, que sabe su valor de representación. Que traspira de miedo, que está viendo a sus hijos que lo miran impotentes, que es un rey, es un dios que representa a una cultura y que delante de su gente sometida, vejada en su orgullo, se lo ata por las muñecas y los tobillos a cuatro percherones, se baten tambores, se despliegan estandartes, suena un clarín, se fustiga a los caballos para que con fuerza tiren hasta el desgarro y la separación en cuartos a un hijo de dios, que a su vez es un dios, en nombre de Dios. No será hora de mandar a Dios al carajo. A todos.
Borges escribe en “El Golem”: “Si como dice el griego en el Cratiloi, el nombre es arquetipo de la cosa, en el nombre de rosa, está la rosa y todo el Nilo, en la palabra Nilo”, sin embargo, descuartizar tiene contundencia sonora pero carece de horror. El lenguaje no alcanza. También dice con insuficiencia la noticia de que Giordano Bruno y Jan Hus ardieron vivos y poco dice “devastado”, de lo sucedido en Cartago, como tampoco “holocausto” habla del padecer de seis millones de individuos, ¿qué expresan “tortura”, “abuso”, sobre la vejación padecida?
Nietzsche corrige a Platón: “Comes carne, tienes que ser capaz de matar la vaca”. El lenguaje ha envejecido, la civilización ya no dice nada con sus palabras agonizantes que engendran un discurso yermo.
Alguien había decidido en Estambul que a las 12 de la noche, no se podía estar en Hidromiel y nos trepamos a un Impala color blanco descapotable, de tapizado rojo, conducido vaya uno a saber por quién, y a toda velocidad cruzamos el Bósforo, entramos en Europa y en el momento en que sonaba la sirena y bajaban de una tanqueta varios soldados armados con metralletas para hacer cumplir la orden, trepamos las escaleras del hotel y obedientes nos metimos en la cama.

Deja un comentario