W.W.W.

Sí, es más que obvio World Wide Web, pero también podríamos, con un poco de perversa imaginación, decir que la sigla significa We Want War o Whole World War, pero esta vez en serio, no una guerrita mundial, que sólo abarcó el centro del mundo occidental y mató a 10.000.000, ni como su secuela, previo recreo de cocaína, champagne, tango y Belle Epoque a los 63.000.000 de la también llamada Segunda Guerra Mundial.

Esta vez debería ser en serio Whole World War con 8.000 millones de muertos que dejase dispersos por la nueva geografía a unos 50 millones de personas agrupadas en menesterosas tribus errantes, inútiles en manejarse a la intemperie, huérfanos del confort del siglo XXI viviendo el merecido infierno de la realidad que luchamos tenazmente por conseguir. A civilización global, catástrofe global, están dadas las condiciones, hay indicios por todas partes, ESTO NO DA MÁS: Dios ha muerto gritó Nietzsche; el arte ha muerto prorrumpió Duchamp; el santuario cristiano mercantilizado por el Vaticano; Libertad, Igualdad, Fraternidad despreciadas como putas viejas trastabillando sobre estiletos que ya no dominan por calles de capitales occidentales; el socialismo torturado por el Soviet; las democracias violadas por políticos venales, jueces corrompidos, instituciones diluidas. La palabra ya no dice: en el nombre de Dios se invade, se viola, se tortura para que triunfe Dios. Los más grandes chascarrillos; IN GOD WE TRUST simbolizado por las Torres Gemelas hechas polvo en segundos en nombre de Allah; el Pontífice máximo de la institución más vieja de Europa anunciando el día de su entronización “Hagan lío”; el Presidente de la democracia moderna más antigua de Occidente con impávida sonrisa viendo el ataque al Capitolio; un zar sin corona ni virtudes invadiendo a su vecino; milenarias culturas orientales jugando a ser Hollywood o promocionando un capitalismo de estado; pueblos semitas matando semitas en nombre de la pureza de la raza semita; déspotas latinoamericanos jugando a ser líderes de revoluciones eternas que no existen más que en sus cuentas bancarias; superpoblación mundial de gente sin educación ni perspectivas de trabajo ocupado ahora por robots: “El Infierno” de la Comedia de Dante, “La Tierra Baldía” de Eliot, un “1984” de Orwell global, un ardiente “Farenheit 451″ de Bradbury, La Carretera” de Mc Carthy, el “Trust” de Hernán Díaz; todos aullando

WE WANT WAR. WE NEED IT.

Masas, que ya son manadas, enjambres, jaurías voraces, vengativas, sedientas de fama, desesperadas por ocupar el centro de la vidriera sin pudor ni límite alguno. Playas que parecen centros de acopio de carne humana, aviones repletos de turistas idiotas, calles atascadas, estadios colmados de barras bravas, esclavos a sueldo de carteles de cocaína, gente desmembrada por doquier.

Nuestra insignificancia, nos ha hecho encorsetar el tiempo y decimos que pasa muy rápido, sin embargo somos nosotros los que pasamos. La humanidad es un significante con más de 8.000 millones de significados, pero la historia sólo recordará a los pocos que le dejaron su impronta. Solía decirnos Axel Sellars que el día sucede a la noche como al medioevo el Renacimiento, como al romanticismo sucedió la era victoriana. Muerto el rey, viva el rey, acabado un mundo que viva el mundop El tiempo es circular, ni la historia y mucho menos nuestros intrascendentes egos se repiten.

Percibo por todas partes un final que creo que va más allá de las circunstancias personales. Lo que veo es fatiga y hartazgo en gente de 30 años o menos para quien no tiene ya sentido el mundo de los mayores, a quienes además detestan porque deben ayudar a comprender el universo virtual y esto los demora y distrae en su camino que además no saben cuál en verdad pueda ser, ya que los mayores son infantes en un mundo que les es ajeno y les han dejado en un “cul de sac” carente de salida y sentido. Nunca como hoy los jóvenes envejecen tan rápidamente, nunca como hoy los viejos viven tanto. La velocidad de la tecnología no permite el goce. La nueva generación vive en constante eyaculación precoz o peor aún, en un onanismo que acaba ante la posibilidad de verse en una pantalla con millones de seguidores que los eleven a la categoría de MAXIMUS INFLUENCER y la vieja generación, en cambio, ocupando espacio y consumiendo energía en un estado de duración impotente.

WE WANT WAR, WE WANT BLOOD.

Escribe Peter Sloterdijk (1947) en “Crítica de la Razón Cínica” que el líder de la banda punk inglesa “The Stranglers” festejaba en una entrevista la existencia de la bomba de neutrones: Miss Neutron, I love you. Hemos matado a Kant, el de Sapere Aude de la Ilustración, que fue la invitación a pensar con coraje, trastocado, en cambio por la infantil molicie del nuevo oráculo: Chat GPT (GRAN PAJA TOTAL). Ignorantes al superhombre de Nietzsche nos deleitamos con Clark Kent. No nos atrevimos al salto. Nuevamente a nadar en el reiterativo gastado y estéril semen eyaculado por el poder.

Dios resucitó otra vez.

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