“Y VEREMOS YA NO CEGADOS POR NUESTROS OJOS”

(Rupert Brooke 1887-1915)

Lo vi en el hotel Alvear, varias veces; recuerdo la primera, cuando le marqué que se le había caído un papel. Cuando me dijo “thank you sir”, yo escuché “I love the smell of napalm in the morning”, y no era él el que lo decía sino el Teniente Coronel Bill Killgore. Sí, se acaba de morir Robert Duvall que el 5 de enero pasado cumplió 95 años y que en “Mash” había sido el Mayor Burns y en Apocalypse Now ya había ascendido y desde los helicópteros y mientras suena “La Cabalgata de las Valquirias” de Richard Wagner atacan la costa y arden la selva, las chozas, los cuerpos, todo lo que la guerra quema, Robert Duvall era hijo de un Almirante de la Armada estadounidense y tal vez, hacía tan bien esos papeles militares porque los había vivido en carne propia.

¿Por qué siempre les creo a los actores? Porque dicen la verdad mintiendo.

¿Por qué jamás les creo a los políticos? (a los que no voté y a los que voté); porque mienten diciendo querer ser sinceros.

Ayer me agobié de repugnancia viendo la entrevista que le hizo la BBC en 2019 al entonces Prince Andrew, hoy degradado a Mr. Andrew Mounbatten-Windsor. No creo haber visto jamás un tsunami de mentiras tan apabullante como el expuesto en la pantalla, superó con creces al “no tengo pruebas, no tengo dudas, Nisman se suicidó” de la entonces Presidenta Cristina Fernández, hoy degradada a rea entobillerada.

En un reportaje que le hicieron a Adolfo Bioy Casáres, dice algo así como que los personajes de “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” (entre los cuales está Adolfo Bioy Casáres) son más reales que ellos. Ya que siempre andan sobrevolandio mis escritos las evidencias de Borges, creo que no estaría de acuerdo con su querido amigo Adolfito ya al tigre que ha pensado en “esta casa de un remoto puerto”, que es “el tigre vocativo de símbolos y sombras” sigue buscando al verdadero “el de caliente sangre”, el “otro que no está en el verso” (El Otro Tigre,3/8/59).

Tal vez sea una paradoja de la ficción, tal vez sea lo aparentemente contradictorio del verso de Brooke que titula este artículo.

En la ficción mentimos porque la “realidad” ha sido coptada por los Andrews sean Príncipes o Misters, por las Cristinas sean Presidentas o Reas y sus “sinceridades” han convertido a la realidad en la “puta realidad” que padece el mundo, por eso el homenaje a Robert Duvall, porque desde el helicóptero les está arrojando napalm a ustedes: hacedores de la “verdad”.

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