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LEALTAD, a uno mismo, sólo a uno mismo y nunca más que a uno mismo. Todo lo contrario al Día de la Lealtad al líder que fuere.
LOBOS, no sé si nos seguían, pero verlos asomarse por el risco de la montaña cuando cabalgábamos en Mongolia, más el vuelo de los halcones cazadores, las huellas demasiado frescas de los osos, las miles de suricatas, las truchas nadando por debajo de las aguas congeladas del lago Khousgol y los 40 millones de caballos salvajes, era estar viviendo otros tiempos en pleno siglo XXI, un mundo sin que en 15 días sonara un solo invasivo celular.
LONDON, Jack (1876 – 1916), imposible no asociar esos lobos curiosos de Mongolia a los lobos que nos contó Jack London en sus cuentos “El hijo del Lobo”, “El Llamado Salvaje”, “Colmillo Blanco” y tantos otros que poblaron mis sueños de lector y que formaron parte de mi equipaje de viajador. And by the way, 78 Onslow Gardens South Ken, mi casa en London que no tiene nada que ver con lobos, pero si conmigo que soy una mezcla de gourmand, filósofo y salvaje.
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LLANTO, el de los niños me conmueve en lo más íntimo, el de los adolescentes me preocupa, el de los adultos debe ser dolor intenso, el de los ancianos me vuelve a conmover profundamente, ahora si a todos esos llantos les tiramos bombas que destruyen edificios y sembrados, plazas y templos, calles y bosques, vidas de niños, adolescentes, adultos y ancianos, digamops que esto último puede estar pasando en Ucrania, o en Irán, o en Siria, o en la Franja de Gaza o en Israel, me conmueve, me preocupa, me duele y me irrita. Nunca estuve como viajador en una guerra, ni lo deseo pero algo está ocurriendo que tal vez nos haga llorar a todos, ¿conocerá el llanto Putin? No me refiero al ajeno, sino al suyo. Es imposible ¿no? Hay veces que lo que escribo me da ganas de llorar, por lo pelotudo, digo.
LLAVE, el día que con un bolso pequeño, el pasaporte, dos libros, poco dinero y aún menos ropa, tomé un tren en Avignon para París y desde ahí un avión a Moscú y de ahí otro a Sri Lanka, para llegar después en barco a India y no tuve que llevar ninguna llave ya que no tenía ninguna casa, ni tuve que dejar a nadie que alimentara ningún animal ni tuviera que regar ninguna planta, ni decirle al lechero que no dejara botellas en el umbral por los siguientes seis meses. Bueno ahí se hace carne aquello de que la libertad está en la nada.
LLUVIA, para mí es Música Líquida. Una de las muchas razones por las que amo a Gran Bretaña, es por aquello que a los británicos les causa molestia: el Fucking British Weather que a mí me encanta. Salir con lluvia desde el centro de Londres y llegar a Rye en South Sussex aún lloviendo y regresar de noche con la lluvia golpeando el parabrisas es para mí FESTIVALERO (neologismo que aprendí ayer).
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MATRIMONIO, amor en fotocopias.
MERMELADA, cuando alguien dice “mermelada de naranjas”, me da cosa porque “mermelada” es solamente una confitura hecha con naranjas. No hay mermelada de ciruelas o duraznos, esos serán dulces o jaleas de ciruelas o duraznos. Siento lo mismo cuando alguien dice “tenemos empanadas de carne cortada a cuchillo” (¿y con qué la vas a cortar a la carne, con el pene?). Hay empanadas rellenas de carne picada o de carne cortada.
MUERTE, mis amigos ya lo saben, en mi tumba esculpan “EN TOTAL OPOSICIÓN A MI VOLUNTAD”

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