DICCIONARIO DEL VIAJADOR (Capítulo 6)

N

NARRACIÓN, narramos y somos narrados, estamos inmersos no en un mar de dudas como dijo Descartes, sino en un mar de narraciones. A veces he pensado que tal vez viajo para tener algo que narrar, porque nos gusta que nos cuenten las cosas, qué hay del otro lado, en otras geografías, en otras culturas. Viaje y narración van de la mano ya que la vida no es otra cosa que un viaje, claro, pero sólo con pasaje de ida. El primer libro que decidí leer lleva por título “Magallanes y El Cano” (Conquistadores del Mar), su autor José Mallorquí Figuerola, suena más gallego que el centollo pero nació en Barcelona, entonces es catalán. Nació en 1913 decidió morir en Madrid en 1972, muy prolífico como escritor, lo hizo con más de treinta seudónimos; fueron libros de aventuras, personajes populares, el más conocido de ellos El Coyote. Don Mallorquí Figuerola fundó la Editorial El Molino y durante la Guerra Civil Española se vino a Buenos Aires con la Editorial a cuestas, con domicilio en Migueletes 1023 de donde salió el ejemplar que aún conservo. Regresa a España, el buen señor, muere su esposa en 1971, causándole un profundo dolor que le impedía escribir y el 7 de noviembre de 1972, terminó la narración de su vida con estas palabras “No puedo más, me mato, en el cajón hay cheques firmados, Papá, Perdón”. Cuando cumplí 7 años pedí de regalo el libro que había visto exhibido en la librería del barrio y lo devoré, muchas veces me he preguntado si esa primera lectura marcó mi afán por los viajes y también he fantaseado con que si mi primer libro hubiera sido “Los crímenes de la calle Morgue” yo habría elegido ser asesino, o si hubiera leído “Las Confesiones” de San Agustín habría podido ser cura, o “La Política” de Aristóteles me habría transformado en político. Pero nada de esto tiene sentido, además los políticos no leen a Aristóteles y ocupan bancas en los parlamentos mundiales y los ministerios, tampoco han leído la “Ética” de Aristótles, ni soñar con que hayan leído a Kant, dicen haber leído a Maquiavelo pero lo único que saben de él es que el fin justifica los medios. Me pregunto ¿leen?, es más ¿piensan o traman?

NO, pero volvamos a pensar si en verdad es un NO ¿no? NO, mirá hay cosas que NO. Sí, hay cosas que NO ¿no? SÍ. Si, pero pensémoslo otra vez si en verdad es un SÍ ¿no? Y sí, hay cosas que SÍ, sí efectivamente hay cosas que SÍ ¿no? SÍ, 3 a 1 ganó el SÍ ¿no?.

NUEVE, dicen los cabalistas que el 9 es el número perfecto ya que es la triple representacióin del 3, que es la síntesis de lo corporal, lo intelectual y lo espiritual. En el estudio de los símbolos los números no son sólo cantidades, sino algo así como ideas movilizadoras. El triángulo es la imagen geométrica del ternario y dos triángulos superpuestos e invertidos son el sello del rey Salomón, que con los años devino en la estrella de David,símbolo hebreo que representa que así como en el cielo también en la tierra, es la estrella de seis puntas de la bandera de la república de Israel.

Ñ

ÑANDÚ, aveztruz sudamericana.

ÑOÑO, el que dice “SOY jubilado” en vez de “ESTOY jubilado” y concluye desolado “ESTOY solo” en vez de enfático “SOY solo”.

ÑUIR, la más bella mirada que me vio en Nepal; la verdad no sé si se escribe así, me parece que era NUIR, pero joder que difícil encontrar palabras que comienzen con Ñ, aunque una pequeña raya sobre la N no cambia la belleza de ese recuerdo. El Diccionario de uso del Español de María de Moliner sólo destaca 40 palabras con ese inicio; en general son frutos, plantas, árboles, serpientes y regionalismos sudamericanos como ÑISÑIL, ÑIPE, ÑAPO, ÑORBO (que debe ser el morbo de un ÑOÑO), palabras que no voy a comentar porque las usamos todos los días. Me encantó ÑAQUE, conjunto o montón de cosas inútiles o despreciables, basura acumulada; y en una comunidad de una pequeña isla de las Filipinas es REUNIÓN de POLÍTICOS. En la Avenida Entre Ríos y Rivadavia está el ÑAQUE NACIOINAL.

O

OCEANÍA, un territorio que me falta visitar. ¿Conquistar? suena a imperialismo ¿Desvirgar? suena a violación.

ORDEN Y PROGRESO, Augusto Comte y la concepción positivista de la historia; lema escrito en la bandera de Brasil, suena a optimismo.

ORTO, a) como todos sabemos es la salida de un astro: sol, luna, estrellas. La escuché por primera vez en España: “El orto del amanecer, hoy es a las 6.06”.

b) como prefijo significa recto, correcto como en “ortografía”.

c) ustedes pensaron en la tercera acepción ¡ordinarios!

El opuesto del “orto” es el “ocaso”; así el ocaso del orto ocurre al atardecer y a algunos los pone tristes; por suerte siempre aparece un orto nuevo, es decir otro orto que admirar. Ya que estamos, en relación a “Orden y Progreso”, que como dije suena a optimismo, hay que estar atentos porque cada tanto linda con la imposición del orden y cuando el orden se hace obligatorio, se hace el orden del Estado, estamos próximos; ahora sí ordinarios; a que nos Hagan el Orto.

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