ACA

Son las siglas de Algunas Costumbres Argentinas, según mi interpretación, que es la de un solitario, crítico, nada nacionalista, que se define como gorila al que no le gustan las bananas. Esas costumbres son: 1. La impuntualidad. 2.Omnipresencia peronista. 3. Vivir con inflación. 4. Imposibilidad de decir “No Sé”. 5. Atribuirle a Borges, cosas que jamás dijo. 6. Cero autocrítica. 7. Producir con desesperación caudillos autoritarios. 8. Religiosidad. Son las costumbres que detesto. 9. Ganar Campeonatos Mundiales de Football. 10. El Polo. 11. El Mate. 12. Las Jarras de Pingüino. Son las costumbres que amo. Voy a comentar algo de las dos últimas, la 11 y la 12.

Tomar mate recorre todas las clases sociales, sana costumbre, buena y rica infusión. Durante mi tiempo de estudiante universitario fue mi desayuno, acompañado de tostadas con manteca y miel, lo tomaba solo o con compañeros de estudio, también a la hora del té volvía a tomar mate. Lo hacía en calabazas y también en lo que yo llamaba jarrito de guardabarrera, enlozado y con asa, el agua se servía desde la pava y para mí era sin biscochitos de grasa (nombre detestable por el diminutivo y la grasitud). Era un hecho casero, casi una ceremonia íntima para compartir con gente querida, no era un acto público, no se tomaba ni en la playa, ni en la calle como se suele ver ahora. Los norteamericanos me han dicho que lo veían como si fueran los indios fumando la pipa de la paz y cuando en 1979, organicé en Londres la “Argentinian Food Week” en el Holiday Inn, Chelsea, la periodista del Evening News escribió “Mate is a powerful stimulant and is drunk from a calabash passed around from hand to hand like a liquid joint”. Las costumbres cambian y hoy es muy habitual ver gente tomando mate en cualquier parte, en general con agua vertida desde un termo. Los funcionarios kirchneristas solían tenerlo sobre el escritorio de trabajo, el termo era Stanley y el mate grande con virola de alpaca o plata, of course, dije kirchneristas.

La otra costumbre también asociada a la ingesta de líquido, pero esta vez de vinos son las bellas jarras de pingüino, que trato siempre de divulgar desde que fundamos el Museo Virtual de la Jarra de Pingúino al que pueden acceder en jarradepinguino.com que es gratuito, tiene 6 salas donde se exhiben más de 280 ejemplares, se cuenta su historia, su origen francés, sus características, y pueden interiorizarse leyendo el libro Jarras de Pingüino de Alejandro Frango y Joaquín Martínez Herrera. Estamos abocados a la búsqueda de sponsors para hacer físico el Museo y que pueda ser un lugar de encuentros, de charlas, de degustación de vinos, de talleres para la confección de jarras nuevas y deseamos que esa sana y original costumbre se pueda extender, como el mate por toda la sociedad.

Hoy he querido explayarme sobre costumbres que me agradan, que me unen al resto de la gente, costumbres empáticas, para mañana a abrir los paraguas porque hablaré de lo que no me gusta de nosotros.

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