Autor: alejandrofrango.com

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (PARTE II) EN EL CAMPO FRANCÉS (1979-1981)

    A) SAUSSINE; Viví dos años al pie del Mont Bouquet, en Saussine, en el departamento del Gard. Nueve éramos los vecinos, de lo que los franceses llaman un “hameau”, es decir una aldea, más bien un caserío. La pobladora más antigua, era Madame Eglantine, nacida en 1903.

    Supe que sólo una vez había recorrido los 60 kilómetros hasta Avignon, para asistir a una boda. Un día le acerqué una carta a su nombre que el cartero había dejado en nuestro buzón. Me abrió con pudor, como abren la puerta los campesinos.

    Pude ver apoyada en la pared, al lado de la chimenea, una horquilla para el heno, y a un anciano en silla de ruedas, con la vista perdida, babeando.

    Siempre habíamos sido diez.

    B) Bagnols sur Ceze; Mirando al río, una típica casa campesina del Midi, albergaba un comedero. No tenía cartel, pero todos sabían que la señora que la habitaba, preparaba el mejor guiso de conejo de la zona. La casa, pobre, estaba edificada sobre una gran roca y algunos llamaban al comedor “La Roque”, otros lo conocían como “Le Lapin”.

    Rodeada por docenas de gatos, la mujer de anteojos, tejía. Nos sentamos: pan, vino y guiso de conejo. Los gatos, dicen algunos, son como los peronistas: dan la impresión de estar matándose, pero en realidad se están reproduciendo, o ¿eran los conejos?

    En “Le Lapin” era dificil diferenciar.

    C) SAINT LAURENT DE CARNOLS; En los lindes de Saint Laurent de Carnols vivía un tal Monsieur Albert; bajo de estatura, pobre de bienes; habitaba una casilla de ladrillos sin revocar, con hierros de conurbano bonaerense, esperando eternamente el segundo piso.

    Monsieur Albert, tenía un caballo viejo, que ataba a un carro e iba al monte, por detrás de la Cartuja de Valbonne a cortar leña, después la vendía.

    Al tiempo dejó de pasar, su carro perdió una rueda y cayó al río. Monsieur Albert no sabía nadar, tampoco leer.

    D) En una suerte de bahía pedregosa de la costa del río Ceze, un día de verano, casi porteño, dos hombres desnudos se besaron, se tocaron, copularon. Era la primera vez que veía a dos hombres sin prejuicio alguno penetrarse en un espacio público. Si bien perturbado, seguí leyendo y me quedé dormitando.

    El agua había crecido y se llevaba la ropa de los amantes, cuyos gritos me despertaron. Me señalaron que les atajara las vestimentas que pasaban cerca de mí. Sólo pude asir la sotana.

    E) PRADES; Me duele el cuerpo. Todo el cuerpo. Durante siete horas coseché duraznos. Es verano. Me trepé a los árboles en inestable equilibrio, me raspé manos, brazos, rodillas. Sudé. Estoy sucio. Es una quinta en Prades, sur de Francia. Duermo en un galpón. Hay españoles trabajando, son golondrinas, vienen para la cosecha, hablan mucho, demasiado. De noche rezan. Hablan y rezan.

    Escribo en libretas, siempre escribo, también dibujo. ¿Seré escritor alguna vez? Ser escritor no es lo mismo que llenar libretas, así como rezar no es “hablar con dios” como me dijo la gallega: “Puez ez como conversar con dios” (estimo que ella lo habría escrito con mayúscula).

    Tú siempre ezcribez.

    Y vos siempre rezás. ¡Quedate quieta, no te muevas!

    Era un alacrán. Intento besarla. Me rechaza.

    A la noche siguiente. ¡Qué! ¿Otro alacrán?

    Esta vez picó.

    Era virgen.

    ¿Te parece extraño?

    Curioso, tienes 26 años. No sé si extraño es la palabra. “Vale” como dicen ustedes. Creo que Gogol no lo hizo nunca y Nietzsche una sola vez y Pessoa, creo que pocas, si es que alguna.

    Y esos ¿quiénes son?

    Los tres chiflados.

    F) COILLURE; Sé que aquí en Coillure murió Antonio Machado, escapando de la dictadura de Franco, que también rezaba; y en Port Bou se suicidó Walter Benjamin, huyendo del genocida Hitler.

    Franco murió en España, de viejísimo y generalísimo. Dicen que Hitler escapó a Argentina y que murió en Bariloche de viejísimo y criminalísimo.

    Los dos escritores no llegaron ni a viejos.

    Nunca pretendieron ser escritorísimos.

  • SAPERE AUDE

    Es enero 2022, la sensación térmica es de 41 grados; el sol insolente. Al mediodía, pasó un amigo, bebimos Gin Monkey con tónica, repetimos, luego partió.

    Después de almorzar langostinos y arroz con curry, acompañados de un chutney casero de sauco y frambuesas, dos copas de un resto de Pommery de la noche anterior, un bowl de arándanos con raspadura y jugo de lima y un café, me puse a pensar; porque yo tengo que explicarme las cosas, pues por algo estudié filosofía ¿no? Un filósofo está para eso: para tratar de explicar de qué se trata, esto de andar dando vueltas por el mundo.

    ¿Qué estoy diciendo con me puse a pensar? Me tiré en el sofá con el aire en 15, porque hace un calor de órdago, me saqué, las zapatillas.. Sería más preciso decir que me puse a divagar, cavilar, meditar, hurgar, imaginar, delirar, recordar; es decir, me dejé llevar por lo que la cabeza, los dos Monkeys y las copas de Pommery me permitieron.

    ¿Qué significa pensar?, sí, el libro de Heidegger, el que está en el estante superior, pero no voy a treparme a la escalera en estado de euforia Monkey-Pommeraniana a meterme en los vericuetos del “Dassein”, el “estado de yecto” y en que los hombres de hoy no piensan de la manera en que deberían hacerlo (¡cómo si hubiera una manera Herr Professor!). No, mejor sigo con lo mío, que es esa mezcla de discurrir mental que no es la manera en que debe haber pensado, digamos Kant.

    Kant en Koeninsberg, metódicamente dando una vuelta por la plaza, siempre a la misms hora, al punto que los vecinos ajustaban los relojes de acuerdo al pasar del filósofo, mientras mentalmente le daba forma a que el problema de la Crítica de la Razón Pura, era resolver cómo son posibles los juicios sintéticos a priori e intentaba ocultar, sin conseguirlo, una erección.

    Me quedé dormido. En el sueño aparecieron la cruz en el pecho y la pistola en la cintura del sacerdote Sánchez Abelenda, Interventor de la Facultad a cargo de la cátedra de Metafísica y yo discurriendo sobre Kant e intentando explicar (para aprobar la materia y graduarme) que la supervivencia de la Metafísica dependía de la respuesta a la posibilidad de los juicios sintéticos a priori, situación a la que David Hume, había sido hasta entonces, el filósofo, que más se había acercado a la solución.

    Esas imágenes oníricas, me remontaron a mi lugar secreto, en la casa de mis padres. Cumplidas las tareas escolares, después del baño y la comida, cuando la familia dormía, salía a la terraza, me trepaba al techo y me acostaba de espalda sobre el tejado a mirar las estrellas,a fumar y a aliviar las ereccioines adolescentes. Era la hora en que pasaban las chatas areneras por el río. Desde la calle no se oían, pero de noche, cuando el barrio dormía, daban la impresión de estar muy cerca, por más que nuestra casa estaba a seis cuadras de la costa. Imaginaba, entonces, a las barcazas rumbo al delta y entrando luego al desmesurado Paraná y después al río Uruguay, de donde traían la . arena para la construcción. Las imaginaba pasando a lo lejos, por el canal Emilio Mitre, frente al muelle de Pacheco. ¿Cómo se vería el río de noche?

    Desde ese lugar secreto, el misterio del mundo, parecía tenderme una mano. Cuando muchos años después estudié la Crítica de la Razón Pura, cada vez que llegaba a aquello de “la ley moral dentro de mí y el cielo estrellado sobre mi cabeza”, me era imposible no incorporar el traqueteo de las barcazas al pensamiento de Kant, ni el desparpajo “insolente” de Diógenes de Sínope exhibiendo los fluidos de su cuerpo. Y en esa mesa examinadora de Metafísica, el crucifijo en el pecho, señalaba de qué trataba la metafísica y la pistola en la cintura era símbolo elocuente del traqueteo de la metralla con que se asesinaba a quien se opusiera a la verdad, ya no de Kant, sino del gobierno de López Rega e Isabel Perón. Tengo otras imágenes de la Facultad de Filosofía: la policía entrando en el Aula Magna y desalojándola y luego los caballos de la Montada, en el vestíbulo y sus jinetes manejando la cachiporra con certera eficiencia sobre cabezas y espaladas de pichones de Nietzsche. La bomba que destruyó la casa quinta del profesor Serrano Redonet. Un coloquio donde después de acalorada discusión sobre Shakespeare y el teatro isabelino en delirante conjunción con el imperialismo yanqui y la guerra de Vietnam, se produjo un largo silencio y Borges dijo algo así como “suscribo todo lo que han dicho mis colegas, pero me place recordar que Hamlet, también formaba parte del sueño de Shakespeare” y se retiró abucheado.

    La cruz y la pistola no eran otra cosa más que la versión actualizada de la Santa Federación y la mazorca en el culo. ¿Cómo se piensa en una sociedad donde en la Facultad de Filosofía, cruz en el pecho y pistola en la cintura de un cura toman examen de Metafísica?

    En ese tiempo yo tenía un amigo y dos conocidos que eran “gay”, que por entonces significaba “alegre” y no tenía la connotación actual, así se podía decir “the kids were enjoying the gay season by the sea” y uno leía que los niños saltaban y jugaban alegremente en la playa y nadie pensaba en que Juan y José pudieran estar abrazándose y besándose a la orilla del mar, sin que se provocara un escándalo que podría llegar a la repulsa violenta de encontrárselos en flagrante fellatio detrás de un médano. Eran homosexuales a escondidas y deben haber sufrido horrores, al punto que mi amigo, que además era hijo de un Almirante, se fue a vivir su sexualidad a California. Uno de los otros se pegó un tiro a los 18 años. Al restante, los padres, que eran del Opus Dei lo hicieron cura y hoy está preso por abusar de niños de la parroquia de la villa donde “ejercía su apostolado”. Mi amigo murió de siuda.

    Cosas que suceden cuando el “Atrévete a Pesar” es entendido como saber es poder y se reduce a “obedece y sanseacabo´”.

  • EN UNIÓN Y LIBERTAD

    “Me han elegido para conducirlos, voy detrás de ellos”

    “Me han elegido, ahora yo mando, ustedes obedecen”

    Estoy señalando actitudes de gobierno, maneras de armonizar los multiples intereses, objetivos, tareas y voluntades en sociedades que respiran libertad, igualdad y fraternidad y otras que dicen aceptar estos valores liberales pero que piden y hasta exigen autoritarismo.

    En el primer entrecomillado hay implícitos siglos de invasiones, cruentos salvajismos, guerras civiles, sublevación de nobles, decapitaciones de reyes, expansión territorial, institucionalidad, sometimiento a la ley, una tradición . Todo ello sintetizado en las palabras de Benjamín Disraeli (1804-1881) Primer Ministro de Gran Bretaña en 1868 y luego entre 1874 y 1880.

    En el segundo entrecomillado hay verticalismo, autoritarismo, disciplinamiento, todos elementos necesarios para un cuerpo de ejército pero absolutamente inapropiados para una sociedad compuesta no por uniformados sino por variedad de individuos que aspiran a la horizontalidad y cuya jerarquización no está dada por el escalafón castrense sino por el juego de la libertad individual sometido sólo al imperio de la ley. Corresponden esas palabras al General Juan Domingo Perón (1895-1974) Presidente de la República Argentina, quien fuera el generador de las 20 verdades peronistas ¡¡¡20!!!, ni a Dios se le ocurrieron tantos dogmas, solamente le dictó 10 a Moisés. General que adscribió su programa económico a la Doctrina Social de la Iglesia, la que se fascinó con el concepto de Comunidad Organizada, una suerte de revival Medieval con sus estamentos, jerarquías , corporaciones y gremios que actuaron como freno al avance del liberalismo ateo, materialista y capitalista que tan buenos resultados ha dado en otras latitudes, pero que aquí parece que amenazaba al pueblo de los pobres, únicos invitados al reino de Dios. Tanta ha sido la prédica que hoy la mitad de la población argentina es pobre. Pero debo ser yo el equivocado porque jamás he escuchado a un pobre alabar su situación, sino que veo que hacen lo imposible por salir de la misma.

    En los inicios de la lucha por dejar de ser colonia y ser independientes, la Asamblea de 1813 hace acuñar en Potosí monedas con el lema “En Unión y Libertad”, que además figuraba en la bandera del ejército sanmartiniano en su campaña en Chile y fue y sigue siéndolo lema de la bandera de la Provincia de San Juan. Lema que hoy leemos en todos los billetes de curso legal y de los que ya han dejado de circular del ultrajado,y degradado peso argentino debido a los monstruosos índices de inflación.

    De algún lado nos viene este autoritarismo nacional y popular: les dejo una clave. “Diré solamente que los sucesos de mi narración pasaban por los años de Cristo de 183… Estábamos ,a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la Iglesia, adoptando el precepto de Epícteto,”sustine,abstine” (sufre, abstente), ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la Iglesia tiene “ab initio”, y por delegación directa de Dios, el imperio inmaterial sobre las conciencias y los estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo. Los abastecedores, por otra parte, buenos federales, y por lo mismo buenos católicos, sabiendo que el pueblo de Buenos Aires atesora una docilidad singular para someterse a toda especie de mandamiento…..” sigan leyendo, esta fue la primera parte de la primera página de EL MATADERO de Esteban Echeverría(1805-1851). Lean por favor y viajen, recuerden que UN PUEBLO LECTOR Y VIAJADOR JAMÁS SERÁ VENCIDO. EN UNIÓN Y LIBERTAD.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE, VIVIR NO LO ES

    GALÁPAGOS (2016)

    Heráclito, rodeado de mar, escogió, sin embargo, al río como metáfora de la fugacidad de la vida, yo, en cambio, que siempre me identifico con el río, estoy en un gomón, en el pasaje que separa las dos rocas que sobresalen del Océano Pacífico, como aletas de un gigantesco fósil de una incomprensible bestia, en Kicker Rock, Galápagos, gozando esa fugacidad.

    No hay sol aquí, el canal estrecho, sombrío; por momentos lúgubre, me invita a ponerme la máscara y zambullirme. Todo mi cuerpo se reduce a visor y respirador. Soy sólo ojos y boca; lo demás es color, silencio, misterio.

    Ahí debajo, el fondo quieto del mar de repente se mueve. Un tiburón martillo: es una masa enorme de carne al acecho, tal vez desde siempre que nada con soberbia impunidad hacia mi.

    JUST A BRICK ON THE WALL

    Todas las mañanas, durante dos años (1978-1979), una mujer, vestida con el uniforme gris de London Transport, abría y cerraba la puerta del ascensor de la estación Covent Garden de la Piccadilly Line.

    Su cara era tan triste como el uniforme.

    Me fui al sur de Francia, al campo, por dos años. Volví a escucharla decir “doors closing”.

    Caminé por India seis meses. Regresé a Inglaterra, y ahí estaba, como si fuera la Reina, en representación de la nación, cumpliendo con su deber de anunciar que cerraba las puertas.

    Es 2020, cada tanto pienso en ella.

    No creo que haya dicho más que “thank you so much”, cuando le entregaron la medalla de aleación por sus 30 años de servicio.

    JALGAON (1980)

    Aun con las imágenes de las piedras enormes, y tal vez eternas, esculpidas en las cuevas de Ellora y Ajanta, y también en algún pliegue de mi cerebro, espero el tren en Jalgaon.

    Doce horas de retraso en Occidente, ameritan una cancelación; en India, te miran caminar irritado y parecen decirte, esbozando una sonrisa y meneando la cabeza: esto también es ilusión.

    Con 56 grados centígrados, los que para cualquier amante del frío, son, no el umbral, sino el mero infierno, abordamos el tren que al iniciar la marcha, mitiga en parte, tan agobiante temperatura.

    Es medianoche, vamos a Agra.

    El relámpago ilumina el desierto caliente de Mahya Pradesh, después llega el trueno y el ansiado aguacero, pero ese instante entre la luz y el estruendo, quedó grabado, hasta hoy, en esta mañana de otoño en San Isidro. Vi entonces, el fugaz campamento, las palmeras, los camellos, túnicas blancas corriendo, los destellos de una ráfaga de metralla y el rostro del niño, sentado frente a mí, aterrado.

    EL LECHERO (1978-1979)

    Con puntualidad británica, llegaba a diario al restaurant, donde yo trabajaba. Era el lechero, se llamaba Smith. Nacido en Devon, vivía en Kentish Town.

    Entre los panes de manteca, las botellas de leche y las pequeñas de crema, me comentó que ese día estaba cumpliendo 49 años.

    Canté para él;

    In a cavern, in a canyon

    Excavating for a mine,

    Dwelt a miner forty-niner

    And his daughter, Clementine.

    Se me apareció así súbitamente, la sonrisa cómplice, agradecida, en el Falkland Island Cemetery, aquí en Malvinas, en el invierno de 2017.

    THE PROSPECT OF WHITBY (2019)

    Estamos en Wapping, al este de Londres.

    Entramos en The Prospect of Whitby. Llovizna, hace frío. Converso con un amigo de toda la vida. Cuando lo conocí, él tenía ocho años, ahora vamos al casamiento de su hija en Edimburgo.

    A este pub, que es de 1520 -le digo-, venían Karl Marx y Friederich Engels. Sí, también Dickens y Peppys, y es probable que hasta Juan Manuel de Rosas.

    Te lo imaginás a Rosas, jugando al truco en pareja con Marx contra Terrero y Engels.

    Rosas, acostumbrado a tener el poder, recibe el ancho de bastos y le guiña el ojo a Marx.

    Se sabe; creo que lo publicó su nieto, que Marx prefería la Guinness, en cambio, Engels, un tanto más burgués, el Chateau Margaux 1848; estimo que Rosas, un clarete. Pedimos pastel de pollo, bebemos malbec de Mendoza.

    CAMINOS DE ISLANDIA

    Es Julio, es 2013, es una impecable y estrecha capa asfáltica que une Reykjiavik y Hofstos. Se descompone el jeep Vitara que alquilé. El celular no tiene señal. Tengo frío. Bajo del auto, hay nadie. Hay menos luz. Me maldigo. Insulto al mundo, a todo el universo, como si sólo estuviera poblado por humanos. La inmensidad vacía, me quita todo sentido como individuo:solitario es quien se aparta del todo, no quien padece la nada.

    Tal vez, pienso, la misma sensación límite de haber estado en el World Trade Center, aquel 11 de septiembre.

    Hay todavía menos luz. Veo en la loma, dos focos acercándose, otros dos detrás, otros dos seguidos por otros más grandes.

    Tengo un miedo diferente, es el miedo del lobo frente a los cazadores.

    RETIRO

    Muchos rostros sin nombre pueblan mi vida; la mayoría de niños que mendigan, la mayoría en cualquier estación ferroviaria de la India, en alguna, en muchas, demasiadas esquinas de cualquier país sudamericano. En las cercanías de Retiro.

    Lector de Borges, me digo: este rostro ya lo vi, es la doctrina de los ciclos; mañana es cualquier ayer.

    Ellos también, a pesar de su corta edad, vieron pasar a muchos, que como yo, les dejamos el vuelto del capuchino y dos de grasa con que acabamos de desayunar.

  • BENARÉS 1980- MACHU PICCHU 1964

    When after drowning, women float, they always do it with their breasts facing the sky, as if they were challenging the sun; on the contrary, we, men -Joseph was telling me-,with our chests looking to the muddy, black bed of the river.

    De pronto, dejé de estar en la poblada orilla del Ganges. Amanecía en Machu Picchu. Desde el ventanal de piedra, veía el cerro hermano, el Huaino Picchu, aun arropado por la sábana de vapor que sólo dejaba ver la cima, al igual que, poco después, la bolsa de dormir, que inutilmente, trataba de cubrir los turgentes pechos de Karen.

    Alejo are you here?

    Yes Joseph.

    Pero aun estaba en aquel amanecer de enero de 1964 pensando en que hacía miles de años que esa escena se repetía. Imaginé la emoción que habría sentido Hiram Bingham 53 años antes, cuando destapó la ciudad ocultada por una manta húmeda de verde voraz.

    A los 15 años, un chico cree que medio siglo es poco menos que la eternidad. El Urubamba, entonces, como en 1980, el Ganges, como siempre el río de la Plata me daban esa sensación de libertad, que trataba de imitar y, que entonces, ahí en la altura, mirando correr ruidosamente el agua clara, me había juramentado, no negociar jamás.

    En Benarés, fascinado y satisfecho por la fidelidad a mí mismo y por tanto misterio a descubrir que se había iniciado en el Imperio Inca donde convivían sacrificios humanos, canales de riego, piedras enormes en extraño equilibrio con mi sexo virgen, el deseo incontenible en lucha desigual con el pudor, el futuro, la elección de una carrera, ese constante e inútil ¿por qué? El cóndor planeaba, el río corría y yo viajaba, sin embargo los incas ya eran peruanos, indios, cholos, católicos, apostólicos y romanos, al igual que el Presidente John F. Kennedy, al que habían asesinado en Dallas, cuando con Caco planeamos, ese primer viaje, a orillas del río de la Plata. Sentía que no sabía nada, todo lo que el flamante pasaporte informaba: nombre, sexo, edad, nacionalidad ¿me definían? Y esa pomposa nota:”En nombre de la República Argentina, la autoridad que expide el presente pasaporte, ruega y solicita a todos aquellos a quienes pueda concernir, dejen pasar libremente a su titular y prestarle la asistencia y protección necesaria”. Pero también decía escrito a mano, en la página 8: “Visa no apta para entrar en zona guerrillera”, firmada por el Cónsul General de Bolivia en Buenos Aires.

    Llevaba, también un papel doblado en cuatro, donde un escribano daba fé de que mi padre Luis Santos, autorizaba a que su hijo Alejo, etcétera.

    En Oruro, y después poco antes de llegar a La Paz, el tren se detuvo, y por varias horas, los pasajeros y Karen, fuimos invitados, no demasiado cordialmente a bajar de los coches y a colocar las manos en alto apoyadas contra la pared del tren y a separar bien las piernas en tanto militares ¿indios?, ¿cholos?, ¿bolivianos?, ¿incas?, ¿rangers?, nos palpaban, y a Karen, a mi lado también la palpaban y pensé que me hubiera gustado palpar a Karen, pero de otra manera.

    Karen que hacía que esa mañana de tanto misterio nacional, burocrático, militar, religioso, arqueológico, me hicieran amanecer consternado y erecto.

    And why is that so, Joseph?

    What?

    The different ways of floating.

    That, I don’t know, but is what happens.

  • ALEJO SANTOS Y EL RÍO

    Alejo Santos es filósofo, pero le gusta definirse como viajador que es algo distinto a ser viajero, viajante y mucho más distinto aun a ser turista. Según me los definió un día; no recuerdo si fue cuando nos encontramos en la isla de Creta, o en un pub frecuentado por Joyce en Dublin; anyhow, fue en una isla. Alejo Santos me dijo que un viajero es un individuo que necesita cada tanto romper la rutina y salir a recorrer el mundo por un tiempo prolongado pero que regresa a sus tareas cotidianas después de algunos meses; un viajante en cambio es aquel que viaja con un propósito determinado que tiene al viaje como un elemento necesario pero que no se agota en él, el mejor ejemplo es el de un topógrafo, o el de un viajante de comercio. El turista es un individuo que se toma vacaciones en un lugar diferente al que suele ir, generalmente durante el verano. Aquí, recuerdo que Alejo Santos hizo una pausa, terminó de un trago el Middleton (si fue en Dublin) que estabamos bebiendo y me dijo: los griegos solían decir que viajar es indispensable y que vivir no lo es; un viajador es aquel que recorre el mundo para responder la única pregunta filosófica que existe ¿Qué estoy haciendo aquí? What the hell are we doing here?

    Seguimos charlando y bebiendo durante algún tiempo, nos despedimos en la entrada del pub, nos dimos un abrazo, el partía de regreso a Buenos Aires y yo después de visitar Cork, me iría a Islandia.

    Al rato mientras comía en un restaurante me llegó el siguiente mensaje: FLUIR

    “Fluyo, indiferente a mi origen; sé sin embargo, que soy la unión de dos que por accidente se encontraron. Pudieron haber sido otras mis fuentes, más ese afortunado y húmedo encuentro, me generó. En una época, ese fluir ocasionado por otros; ignorantes de lo que estaban engendrando; me molestó, era a un tiempo violatorio y desafiante.

    Ellos, a su vez, recorrían sus propios cursos, hasta encontrarse fortuitamente. Tal vez fuera un obstáculo, un desnivel o un abismo lo que los hizo andar juntos. Confundieron sus destinos, y de ahí en más fueron otros. Soy el resultado de esa confluencia, sin haberlo deseado, pero sin ellos, no sería el más grande.

    Luego, mojé mi lecho; y al igual que ellos, me enlodé y tomé mi forma peculiar; única y tratándose de mí: soberbia. No hay en la tierra, quien supere mi anchura, no tengo parangón con ningún otro; como Dios, no dejo descendencia. En mi impulso civilizatorio no me detengo ante nada, nadie me frena, pero si intentan contenerme, me desdordo, a veces con daños colaterales que ocasionan víctimas.

    Así soy:indómito, imparable, libérrimo, eterno. Me es indiferente lo que se diga de mí, tan sólo me dejo ser. No me distrae lo que sucede a mi orilla, a pesar de haber visto invasiones, batallas, crímenes, corrupción, piratería, contrabando, revoluciones, exilios, naufragios. Estoico, jamás explico, más no me quejo a pesar que me basureen a diario.

    También he sido indiferente a los nombres que me han adjudicado; todos falsos, producto de fantasías o egocentrismos. No soy dulce, carezco de plata, me niego a ser un oxímoron y nunca permitiré que me asocien a quien me hizo conocido en Europa.

    No admito más límite que mi impetuoso carácter.

    Así como soy pródigo con los que me rodean, al igual que el tiempo devoro, aniquilo, me encrespo, no me caso con nadie; las posesiones y los avatares políticos me parecen nimiedades de niños tontos.

    Impertérrito me dirijo al Océano.

    Frente a mí, Buenos Aires, estática, me contempla.

  • ABC………X…..Z……Y……………..

    Hubo un tiempo, entre finales de los 60 y hasta 1982, que podríamos llamar, con el objetivo de abreviar,”los 70″. Fueron años de sangre. Se estaba pariendo una nueva versión del eterno desastre.

    Como en anteriores capítulos de la saga, las posiciones eran polares: ‘sistema’ o ‘revolución’. Parecía no haber alternativa posible.

    Opté por la ‘epojé’.

    La ‘epojé’, es una puesta entre paréntesis, jamás una huida. Huir es renunciar a los malestares de todo sistema, aprovechándose de los huecos que el mismo sistema permite. La ‘epojé’ es, en cambio, una búsqueda.

    Bartleby, el escribiente, es alguien que huye.

    Wakefield, es una ardua suspensión.

    Bartleby prefiere no hacerlo, pero cobra su sueldo y duerme a escondidas en la oficina que detesta.

    Wakefield, laboriosa y premeditadamente se retrae.

    Bartleby es un parásito. Wakefield un intento.

    Wakefield es (¿ ?), Bartleby es (XXX).

    Wakefield es un escéptico, Bartleby un nihilista.

    Wakefield está aturdido, confundido, quizás equivocado. Bartleby decidió no ser.

    Wakefield duda. Bartleby niega.

    Wakefield apuesta y pierde. Bartleby no juega.

    Wakefield es un temerario. Bartleby una ausencia.

    Wakefield regresa a su casa donde están el hogar encendido y su mujer (¿esperándolo?). Bartleby desaparece de la misma manera en que apareció.

    Wakefield tiene futuro por tener un pasado, Bartleby no tiene pasado por tanto carece de futuro; es un mero ‘Present Continuous’: “I am prefering not to”.

    Me llamo Alejo Santos: como Wakefield regresé.

  • PARA QUE TU PASADO NO NOS CONDENE

    CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

    Doctor Javier Milei,
    Si me hubiera tocado ser tu padre te habría abrazado y acompañado, y de haber sido tu madre, te habría defendido de las iras de tu padre. La que cumplió esas funciones fue Karina.
    Siempre te protegió, te alentó y dignificó, por eso es “el Jefe” (así en masculino, como para que lo sepamos). Ninguno de los más de 8000 millones de habitantes de este planeta ha elegido a sus padres -a menos que aceptemos el mito de Er, que está en el libro X del Diálogo “La República” de Platón -aunque no creo que hoy haya muchos que busquen dialogar en La República Argentina-.
    Te tocaron los progenitores que te tocaron; “o sea, digamos” son las leyes del Mercado Terrenal desde Adán y Eva, como a ellos, a los hermanos Milei los echaron del paraíso familiar, que de acuerdo a tus comentarios fue un infierno. Cuando escuché eso sobre los maltratos paternos en un reportaje que te hicieron me conmovió.
    Te voté, (el 56 por ciento te votamos), “o sea digamos” no somos tu papá, ni ratas, ni miembros de ninguna casta, ni mandriles, ni ensobrados, somos ciudadanos que te otorgamos el honor de ser el primer servidor público por cuatro años y, de saber honrar la compleja tarea te votaremos por otros cuatro, “o sea digamos” ejercitá el arte de la política, administrá con eficiencia, goberná con templanza, dignificá a los desplazados, “o sea digamos” recordá lo que seguramente con caballerosidad te enseñó Alberto Benegas Lynch (h): “El liberalismo es el RESPETO IRRESTRICTO del PROYECTO DE VIDA del PROJIMO…”, “o sea digamos”, nosotros, los ciudadanos argentinos los que te votamos y los que no lo hicieron, “…fundamentado en el principio de NO AGRESIÓN…”, “O sea digamos” no más “ratas miserables”, ni “ñoños meados”; “…y la defensa de los DERECHOS: A LA VIDA…”, “o sea digamos” miles de niños fueron curados en el HOSPITAL GARRAHAN); “…a la LIBERTAD…”, “o sea digamos”, eligieron la Universidad Pública o la Privada; ” …y la PROPIEDAD,” “o sea digamos” no quiero tener que rematar mi centenario, digno y humilde loft de San Isidro pleno de libros y de proyectos y emigrar a San Marino o Islandia. Con toda seguridad Alberto Benegas Lynch (h) habrá subrayado que “las instituciones claves del liberalismo incluyen la PROPIEDAD PRIVADA, “o sea digamos” no quiero abandonar el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino cuya dirección ejerzo, “…los MERCADOS LIBRES DE INTERVENCIÓN ESTATAL, “o sea digamos” algo habrá que hacer en Tierra del Fuego y algo habrá que dejar de hacer en el mercado cambiario, …la COMPETENCIA “o sea digamos” no es gritando Kirchnerismo NUNCA MÁS con un coro de serviles aduladores vestidos con buzos violetas -que serán los primeros en abandonarte-, que se triunfa en elecciones, sino con ideas claras y bien explicadas, “..la división del TRABAJO, “O sea digamos”, votamos inversion y más empleo, “…y la COOPERACION SOCIAL”, “o sea digamos” asistir a los individuos con dolencias como Karina lo hizo con vos, “…donde el ÉXITO INDIVIDUAL SE LOGRA SIRVIENDO AL PROJIMO CON BIENES Y SERVICIOS DE CALIDAD A UN PRECIO COMPETITIVO”, “o sea digamos”, no podemos, ni queremos, ni votamos los precios de Luxemburgo con salarios nacionales y populares, “o sea digamos” para que Cristina Elisabet pase definitivamente a la historia (y sucede que no absuelta) habrá, -me parece- que abrazar con ternura a Karina Elisabeth y volver a tenerla como querida hermana protectora y liberarla de la función pública; “o sea digamos” te quiero seguir votando pero danos motivos liberales, racionales y educados y no imperativos, impulsivos y kirchneristas.


    Alejandro Frango
    DNI 4702973
    11 4 199 1456