Digo cine, digo magia, digo el cine York de Olivos, digo colegio primario, digo parte de mi historia personal, digo agradecimiento a quienes lo hacen posible, digo felicidad, digo Carlitos Chaplín y el Gordo y el Flaco. Habiendo dicho esto que sale del corazón, quiero decir algo que sale de los libros y algo que sale de la memoria de las películas que me impactaron.
L. Witt, como me gusta llamar a ese gran filósofo (ver artículo subido el 11/10/25), amaba ir al cine a ver películas de cowboys (es decir westerns), me lo he imaginado mirando una película con alguno de sus novios y mientras transcurría una escena, estar pensando los apuntes que escribiría al llegar a su escritorio y que con el tiempo aparecerían en “Sobre la Certeza” ¿de qué cosa podemos decir que sé realmente? y subrayo el realmente, porque el cine es esa otra realidad sin sacarnos de nuestra realidad. Cuando viajo estoy en mi propia película pero para caminar por donde lo estoy haciendo; digamos el puente de Brooklyn o los senderos del Himalaya, tuve que hacer una cantidad enorme de movimientos: tener renovado el pasaporte, comprar un ticket, hacer una reserva en hotel, armar la valija, llegar al aeropuerto, hacer una fila, pasar por controles, soprtar al menos 10.000 kilómetros en el aire, decidir entre “chicken or pasta”, entre otras lindezas, en cambio, para experimentar el miedo que tengo de que ahí aparezca el que lo va a matar, sigo estando en mi butaca. En el viaje estoy en otra realidad, en el cine estoy en una realidad que no me es ajena (ya he venido a este cine muchas veces), pero ese sacudón inesperado del avión lo sentí como si hubiera estado en el asiento 18 E del vuelo 433 de tal compañía. Comenta Clément Rosset (1939 – 2018) en “Reflexiones sobre Cine”, que “El gran logro del mismo es ser el único arte en evocar lo real en persona y como “en directo”, sin jamás, no obstante confundirse con lo real. Si se confundiera con lo real, no sería sino una réplica indiscernible de lo real; pero si difiriera por completo de lo real no sería cine, sino un arte que se añadiría simplemente a las otras”. Iba por este camino que a veces algunos amigos me critican como enciclopédico y cargado de citas (tratándose de cine: Bergson, Benjamin, Deleuze, Lacan, Zizek, Chateau) y buscando entre mis libros sobre cine me topé con “Cine o Sardina” de Cabrera Infante y con “El Cine por Asalto” de J. P. Feinmann y me puse a releerlos, junto a otros dos, como a “salto de mata” como decía Paul Auster, el “Lacrimae Rerum” de Slavoj Zizek y el “Lynch por Lynch”.
Quiero ahora hacer un rápido ejercicio de memoria y homenajear, porque de eso se trata, con mínimos comentarios y lo más espontáneamente posible, a las 20 películas que me surjan revolviendo en esa escritura mental que es el palimpsesto que me habita. Las presento ordenadas cronológicamente, esto sí con la ayuda de Google, aquí van:
- “The Servant”, de Joseph Losey, 1963, en blanco y negro con Dirk Bogarde, Sarah Miles, James Fox (recuerdo que la vi en el cine club “París” de Thistle Grove, South Ken en 1978), fue el York de Olivos en Londres.
- “2001, Odisea del Espacio”, de Stanley Kubrik, 1968, con muchos monos y el espíritu de Nietzsche sobrevolando.
- “Muerte en Venecia” de Luchino Visconti, 1971, con Dirk Bogarde nuevamente, Bjorn Andresen, Silvana Magnano.
- “Grupo de familia en un Interno” de Luchino Visconti, otra vez, 1974 con Burt Lancaster, Silvana Magnano, nuevamente y Helmut Berger.
- “El Padrino” de Francis Ford Coppola, la saga completa, 1972, 1974 y 1990 con Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Diane Keaton, Robert Duvall, para nombrar sólo a algunos.
- “Portero de Noche” de Liliana Cavani, 1974 con Dirk Bogarde (y es la tercera) y la inmensa actriz Charlotte Rampling.
- “Expreso de Medianoche”, de Allan Parker, 1978, con Brad Davis, John Hurt, que vi en Londres y que recordé llegando a Estambul en el Orient Express, y que antes de llegar decidimos con Fede tirar por la ventanilla hasta las aspirinas, por las dudas.
- “Apocalypse Now” de Francis Ford Coppola (y es la cuarta),1979 con Marlon Brando, otra vez, Martin Sheen, Dennis Hopper, Robert Duvall otra vez y que ví en París una tarde de lluvia contundente.
- “Draughtsman’s Contract”, de Peter Greenaway (todo un descubrimiento), 1982 con Anthony Higgins, Hugh Frazer, Suzan Crowley.
- “Bajo el Volcán”, de John Huston, 1984 con Albert Finney, grandioso actor, Jacqueline Bisset, Anthony Andrews.
- “Once Upon a Time in America”, de Sergio Leone, 1984 con Robert De Niro, James Wood, Joe Pesci, Elizabeth Mc Govern, entre muchos otros.
- “Brasil” de Terry Gillian, 1985 con Robert De Niro, otra vez, Jonathan Price, Bob Hoskins, entr otros.
- “El Extraño de Wetherby”, de David Hare, 1985 con Vanessa Redgrave, Ian Holm (ver artículo subido el 8/!0/25).
- “Blue Velvet”, de David Lynch, 1986 con Isabella Rossellini, Dennis Hopper nuevamente, Laura Dern entre otros, y la oreja.
- “Cinema Paradiso” de Giuseppe Tornatore, 1988 con Philippe Noiret y varios más. Y 15 bis “Shadowlands” de Richard Attenborough, 1993, con Anthony Hopkins, Debra Winger y las pongo a las dos juntas porque fueron las películas que mas me emocionaron y con ésta última rogaba que no encendieran las luces porque no podía parar de llorar.
- “El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante” de Peter Greenaway, nuevamente, 1989 con Helen Mirren, Richard Bohringer, Michael Gambon entre otros.
- “Magnolia”, de Paul T. Anderson, 1999 con Tom Cruise, Julianne Moore, Phillip Seymore Hoffman, John Reilly, Jasson Robards, William Macy.
- “Fracture”, de Gregor Hoblit, 2007 con Anthony Hopkins nuevamente, Ryan Gosling estupendo actor, Rosamund Pike, bellísima mujer, Embeth Davidtz, también exquisita.
- “Ripley” de Steven Zailland, 2024 el mejor blanco y negro que he visto con Andrew Scott de increíble actuación, Dakota Fanning, John Flynn y la obra de Caravaggio presente y amenazante, brillante estética.
- “Black Bag” de Steven Soderbergh, 2025 con Cate Blanchette, divina, Marisa Abela, Michael Fassbender, Pierce Brossant el galán mas galanudo que he visto, las mujeres mueren por él, Tom Burke, Naomi Harris.
NOTA: Soy injusto, más bien ingrato, esto fue lo que salió, me quedaron cientos de maravillosos momentos, tan sólo quiero recordar a los “olvidados”, los geniales creadores, Eisenstein, Hitchcock, Bergman,Fassbinder, Fellini, Buñuel, Godard, Tarantinto, Jarmush, Wenders y más, y por último como esto es u n homenaje de un ignoto espectador, quiero homenajear al cine argentino recordando el título de una película que no vi, ni veré, en la figura legendaria, casi centenaria, síntesis de esfuerzo, carácter, trabajo, perseverancia, identidad nacional que es la señora Mirtha Legrand en “Los Martes Orquídeas” 1941, su primera película a los 14 años, de Francisco Mugica, con Juan Carlos Thorry, Enrique Serrano, Zully Moreno, Nury Montsé y la INMENSA CHIQUI.

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