4. Walter Benjamin (1892 – 1940) y un recorrido desde Berlín a Port Bou de 48 años, que para mi, al menos va siempre asociado, a Antonio Machado (1875 – 1939) por la corta distancia entre los dos finales, Sevilla – Collure, en el caso del poeta; ambas muertes provocadas por cuestiones de demencia política por Hitler y Franco respectivamente. Ambos huyen de las dictaduras que gobernaron sus países, Machado escapando de la Guerra Civil, termina cruzando a Francia a pie un día de fuerte lluvia que junto a su debilitado corazón le provoca una pulmonía que resultó fatal. Benjamín huyendo de los nazis sale de Francia en tren hacia España para tomar un barco hacia Estados Unidos, va munido de dos cápsulas de cianuro, y cuando entra un inspector de boletos, su corta vista y sus miedos le hacen ver a un oficial de la gestapo y sin dudarlo se toma los comprimidos y pone punto final a su vida. La obra de Benjamin es vasta y variada, pero tiene la particularidad de referirse a temas, que uno podría entender como tangenciales a la filosofía, en gran medida continuando la línea Nietzsche. No es casual que Diana Sperling haya escrito su “Filosofía para Armar” sobre Nietzsche, Benjamin y otros outsiders, ni que Mariana Dimópulos haya escrito “Carrusel Bejamin,” ni que el propio Benjamin haya estructurado gran parte de su obra en lo que en un tiempo se nombraba como “Idee” y que luego fue sustituido por Denkbilder “Imágenes del pensamiento” o “Imágenes que piensan”, algo considerado por varios como “miniaturas modernistas” donde se conjugan el fragmento, el aforismo, y hasta la cartelería como lo dice en “Gasolinera” con que inaugura su “Calle de dirección única”:”Para ser significativa la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura; ha de plasmar en folletos, opúsculos, artículos periodísticos y carteles, las modestas formas que corresponden mejor a su influencia en comunidades activas que el pretencioso gesto universal del libro. Sólo este lenguaje instantáneo se muestra activamente a la altura del momento.” Si esto es década del 30, pensemos en adaptar la forma del pensamiento al Tweet, al whatsapp, al blog, o si se quiere ya que los extremos se tocan más dialécticamente al primer filósofo que les nombré, el de Éfesos, Heráclito. Pero hay que pensarlo.
Muy suscintamente y sin siquiera agotarlos una lista de sus artículos, de sus Denkbilder. Aquí van: Sala de desayuno, Reloj regulador, Guantes, Ministerio del Interior, Bandera, ¡Alemanes, bebed cerveza alemana!, Juguetes, Cervecería (son tan sólo unos títulos de los 50 que componen “Calle de Sentido Único” que es un libro de 90 páginas, Algo similar sucede con “Historias desde la Soledad”, el ya citado “Denkbilder”, “Iluminaciones”, “Diario de Moscú” y lo que Editorial SUR publicó como “Ensayos Escogidos” se asemejan más a lo que reconocemos como libro de filosofía. Tengo sobre mi escritorio el “Libro de los Pasajes”, editado por Rolf Tiedemann y publicado por Akai, Madrid, que es un bloque de 1100 páginas. Obra que aún no he leído, pero que fue mencionada por primera vez por Adorno en 1950, despertando todo tipo de comentarios y rumores. Obra que Benjamin dejó incompleta pero en la que estuvo trabajando entre 1927 y 1940 y del que en 1935 se publicó un resumen: “París, capital del siglo XX”, que ocupa las primeras 60 páginas del volumen y luego al estilo “Denkbilder” notas sobre Pasajes, Moda, El Coleccionista, Las calles de París, Espejos, Marx, Daumier, La Bolsa, La Comuna, Ociosidad y un largo etcétera. Como decía Wittgenstein de lo que no se sabe (en este caso no se ha leído) lo mejor es callar. Callaré entonces; pero haré un pequeño comentario sobre “Desembalo mi biblioteca” (Un discurso sobre el arte de coleccionar”) que es de 1930 y otro comentario sobre “Recuerdos de Viaje” que es de finales de 1920 ¿por qué mi elección?, pues porque vivo rodeado de libros, hay unos cuantos miles en casa , y porque soy coleccionista no de libros; de ellos soy lector, pero si de jarras de pingüino y fundador y director del Museo Virtual de la Jarra de Pingüino;y porque desde los 15 años viajo y hay cientos de miles de kilómetros en las plantas de mis pies y en mi cerebro o espíritu o “whatever you want to call the experience of having been there”, en mi caso en 68 países visitados.
En 1927, Walter Benjamin vive en París con su esposa Dora Pollak con quien se casó en 1917 y con su hijo Stefan de 9 años. En 1930 se divorcia y escribe “Desembalando mi Biblioteca”, ya que tuvo que dejar la casa familiar y nos dice que desembala su biblioteca, pero que “todavía no la envuelve el silencioso tedio del orden”, nos dará un panorama del arte de coleccionar donde se amalgaman “pasión y caos”, donde se produce un juego dialéctico entre el desorden de una biblioteca y el orden de un catálogo y nos explica su fascinación de “encerrar lo individual en el círculo encantado que lo paraliza, mientras recorre todavía el escalofrío de la adquisición”, el placer del coleccionista manipulando los objetos, sentir que hay un juego entre senilidad y resurrección al darle nueva vida al objeto adquirido y juega con la pregunta que nos suelen formular ante una nutrida biblioteca, en este caso cuenta que Anatole France responde por la suya “no, no he leído ni la décima parte ¿o usted tal vez come todos los días en su vajilla de Sévres?” Narra luego acontecimientos en la adquisición en subastas, cómo conseguir un menor precio, cuando hay que callar, cuando ofertar y la felicidad del coleccionista al poseer lo buscado.
Como coleccionista de las jarras de pingüino, comparto el sentido de darle vida a objetos encontrados en casas de antigüedades, ferias, lugares escondidos. El descifrar el sello gastado, la comparación con otros ejemplares, el darles un sentido de pertenencia, el limpiarlos, ubicarlos con otros ejemplares del mismo tipo y en mi caso particular no es sólo el viejo y arrumbado pingüino (la senilidad de la que habla Benjamin) y su resurrección, lavado, secado, lustrado, etiquetado y clasificado, sino darle un nombre e inventarle una historia y colocarlo en el redil, es decir darle entidad nominal: sos el número 291, sos de cerámica, estás fileteado por César Chávez, tu capacidad es de 750 cl, perteneces a los Guliverinos y te bautizo como “El Colo”, y te presento a 290 “Porteñita”, también Guliverina, fileteada por el mismo artista y esperamos Pulgarcitos.
En cuanto a los viajes, Benjamin ha sido un viajero, y su misma muerte ocurre en un viaje que no alcanzó a completar. De esos viajes ha dejado testimonios en varios de sus escritos; está “El Diario de Moscú” donde estuvo un año, en “Denkbilder” va a dedicarle artículos a Nápoles, Moscú, Weimar, París, Marsella, San Giminiano, el Mar del Norte, Ibiza . en “Calle de Sentido Único” va a comentar sobre Atrani en el golfo de Salerno, La fachada de Versalles, el Castillo de Heidelberg, el Alcazar de Sevilla, la Catedral de Marsella, la de Friburgo, la de San Basilio en Moscú, el Baptisterio de Florencia.
Comenta Mariana Dimópulos en “Carrusel Benjamin” que a principios del siglo XX el filósofo deberá adaptarse y “aceptar el espacio del “feuilletón “y las condiciones de lo ensayístico, quedando curiosamente en contacto con lo cotidiano. Para esto debe construir una escritura que desatienda los requerimientos de la universitaria, aunque no el rigor del pensamiento. Ernst Bloch, lo llamó “pensar fabulando”. Y no sólo por la imaginación únicamente, sino por la dimensión y la condición de su objeto: lo pequeño.”
Concluyo : 1. ¿habrá que adaptar la filosofía al Tik Tok? y 2. En Filosofía( II )hablando de Nietzsche les comenté que casi estaba obligado a escribir “El Anticristo” debido a la inmersión que tenía de abuelos y padres pastores protestantes. De la misma manera el padre de Benjamín era un coleccionista, un anticuario y marchand de arte. Sigamos pensando, aún seguimos siendo mamíferos bípedos implumes, racionales.

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