Autor: alejandrofrango.com

  • VOLCÁN

    Es el año 79, 24 de agosto, 12 horas 16 minutos, explota en erupción el Vesubio: nube de gas, lluvia de cenizas y el derrame de lava por las laderas de las montañas, hicieron que el debut sexual de Claudio quedase eternizado con la prostituta Sibila, quien había sido libidinosamente recomendada por varios de sus amigos. A 1900 años de aquel mediodía, en una mañana fresca y soleada, recorro las ruinas de Pompeya. Salgo de la lujosa casa de los Vietti y por callejuelas de piedra voy siguiendo los penes esculpidos en los frentes de las esquinas que marcan el camino al Lupanar, que seguramente ansioso, caminó Claudio para iniciar su etapa de madurez, que en su caso se redujo a durez(a), ya que hasta hoy su verga se mantiene erecta a punto de penetrar a Sinbila montada sobre él.

    -Esto ha sido muchas cosas, menos eyaculación precoz, le comento a tres chicos españoles de entre 18 y 20 años que entre risas y cierta perplejidad están descubriendo la cotidianeidad de la civilización romana.

    La viuda Smith en San Isidro y el Apolo en Tigre, eran los lupanares de mis 15 años y el volcán más cercano estaba a 1200 kilómetros.

    La vida se detuvo de improviso, explica el libro folleto. De pronto todo se piedrapomizó. La naturaleza tomó cincel y martillo y esculpió el instante, que quedó como el ojo de una enorme cerradura, para que espiemos.

    La vida de Plinio el Viejo (20-79) se petrificó. Es el autor de “Naturalis Historia”,libro al que Funes, el de la gran memoria accedió, para incorporar a la misma el latín. La eyaculación volcánica solidificó las ciudades provincianas de Pompeya, Herculano, Oplonties y Stabies. Si bien romanas, todas de origen griego y dedicadas casi con obsesión al culto de Dionisios. El volcán que es una boca, un tajo en la montaña, más vagina que falo con su derrame de fluido hirviente, congela el tiempo. Nos permite ver la exaltación del sexo exhibida en la plaza pública, nos permite participar al menos pétreamente de lo que hoy llamaríamos una orgía de sexo y rock and roll. Estos fastos de fecundidad y fertilidad habían sido prohibidos en Roma, ya que solían terminar en excesos de todo tipo, pero en provincias todo es más laxo hasta que en el 313 el Emperador Constantino oficializa al cristianismo como la religión del imperio, llenando de lava y cenizas un universo de sensualidad y jolgorio transformado desde entonces en culpa, pecado, pontífices castradores.

    La hermandad y fidelidad frailera siempre me recuerda a la omertá mafiosa.

  • SENDEROS EN NEPAL

    Es el camino entre Katmandú y Pokara, es junio 1980. Estamos recorriendo en un destartalado y ruidoso bus los 270 kilómetros que distan entre una y otra ciudad. Llueve copiosamente, se produce un alud de barro y piedras, quedamos parados varias horas. Ha llegado otro bus que nos espera del otro lado al que llegamos caminando sobre el barro rojizo y pegajoso. Arribamos de noche a destino. El hotel donde nos alojamos es tan humilde como digno. Vamos a comer a un comedero a orillas del lago. Suena Cat Stevens, después la cítara de Ravi Shankar; es un bar para occidentales, el menú: omeletes de hongos alucinógenos. El permanente croar de sapos se mezcla con la conversación y la música. Demasiada gente haciendo lo mismo. Me incomoda la aglomeración, percibo en la masa al mar: ese infinito volumen hamacándose sin cesar e invitándonos amablemente a meternos en él y cuando menos nos damos cuenta nos devora y adulamos al fuhrer de turno.

    La lluvia no para, es el comienzo del monzón. Ya en el hotel, me duermo con el golpeteo de las gotas sobre el techo de chapas. Es la misma experiencia de aquella noche de lluvia copiosa en la hostería de Loncoche en el sur de Chile. Estoy con Pierre, un amigo francés con quien vamos a caminar una semana por los senderos de Nepal, hasta Ghorapani a unos 3000 metros de altura.

    Salimos a las cuatro de la tarde desde Pokara, caminamos descalzos por un lodazal arcilloso; vamos pasando aldeaas pobres y vadeando el mismo río cinco veces. Paramos a tomar té y atravesamos arrozales en las terrazas de las montañas. Casi hasta los mismos rostros del Perú, con las mismas ropas, los mismos gestos, los mismos niños cargados a la espalda, el mismo tipo de azadas carpiendo los mismos surcos: el trabajo milenario del campesino. Hacemos un alto en Naudanda, observo que finos hilos de sangre me caen por las piernas: sanguijuelas que se han adherido y buscan su alimento: todo lo vivo tiene derecho a vivir y tal vez mi sangre sea una sabrosa colita de cuadril para estas pequeñas babosas. A las ocho de la tarde, con el sol aún iluminando el pico nevado del Annapurna (7219 mts.), paramos a comer y al lado de una chimenea, ya somnoliento, me voy quedando dormido pensando en que de chico me había fascinado con la lectura de una revista que detallaba el ascenso en 1953 del Monte Everest por Edmond Hillary y el sherpa Tenzig Norgay, jamás olvidé esos nombres y lo de las sanguijuelas también me vino de ese tiempo.

    A las seis de la mañana nos despierta la música de una flauta que hace sonar un pastor de cabras. El sol pega de lleno en el Machapuchare de 6993 metros, me es imposible no pensar en Machu Picchu y en asociar a estos sherpas con aquellos incas. El silencio es algo que siempre me atrae, me conmueve, es para mí lo más cercano a una experiencia meta-física. El valle me recuerda a las caminatas en Chubut, Lago Verde, Menéndez, Rivadavia.

    La bitácora de Nepal, es el cuaderno número 4, lo leo, ahora en casa, en San Isidro y mis dibujos en tinta negra marcan el ascenso por Khare, Lumle, Charankot, Birethanti a unos 1600 metros, (está fechado 9 de junio de 1980), luego una jornada de ocho horas hasta Ulleri a 2073 metros, que recuerdo ahora como extenuante pero de gran belleza y el camino al día siguiente hasta nuestro destino Ghorapani a 2900 metros. En el Poon Hill Lodge unos periodistas británicos nos recomendaron la lectura de “La Coronación del Everest” de Jan Morris que acompañó a la expedicióin que el 29 de mayo a las 11 y 30 llegó a la cima, “The Top of the World!”, dijeron con orgullo y agregaron que el 2 de junio de ese mismo año fue coronada Elizabeth II y que fue vivido en Londres como un hecho trascendentalmente simbólico. Cuando Jan Morris como cronista de The Times, da la noticia al mundo firma como James Humphrey Morris, mucho después, en 1972 se opera y corona su deseo de ser mujer, había estado casado 50 años y fue padre de cinco hijos.

    Hoy (2019) aquí en San Isidro leo en el diario bajo el título “Congestión en el Everest”: “Trampa mortal, 200 cuerpos en fila india amarrados a una cuerda esperan llegar a la cima, 12 han muerto por congelamiento o por caídas”. ¿Qué esperamos todos?, porque algo esperamos ¿no?

    Recurro a dos fotos de mis viajes, pero estas son de los Andes, no del Himalaya. Fueron tomadas en el mismo lugar, a oirillas del Lago Futalaufken, en el Parque Nacional Los Alerces, una es en blanco y negro fechada en enero 1967, la otra en color dice febrero de 2004. ¿Soy el mismo? El cartel del Parque Nacional dice Lahuan o Alerce, Fitzroya Cupressoides, edad 2600 años. Me encanta imaginarme a Heráclito orinando aquí en el bosque. y pensando uno de sus fragmentos. Me vuelvo a preguntar What the hell are we doing here?

  • MOUNT NELSON HOTEL, CAPE TOWN

    Es Cape Town, es la República Sudafricana, es 2011, es el Mount Nelson Hotel, es el hotel de la Reina Victoria, es el British Empire, es el five o’clock tea.

    Me siento un cazador, una suerte de Hemingway, que trajo colmillos, guardó las armas, se duchó y perfumó y ahora entra en el salón. Es la parte de los viajes en donde me permito ser un actor. No podría matar ni una perdiz, pero me gusta jugar como cuando jugaba a los cowboys.

    So here am I; tea of course. Las variedades de té superan ampliamente la veintena. Sobre la mesa un despliegue de exquisiteces que son una incitación a la gula: scones templados y Berkshire cream, y sandwiches de pavo y de pastrami y de pollo y de huevo y de jamón y masas y frutas y fiambres y quesos y tortas y tartas y budines y jaleas y dulces y mermelada y nueces y almendras y avellanas y frutas abrillantadas y chocolates y confites y vainillas y panes y tostadas. Conversan dos sudafricanos jubilados con un inglés también jubilado y de vacaciones. Los sudafricanos expresan la alegría y la seguridad que les da el pertenecer al Commonwealth: “We are proud of belonging”. Me quedo pensando, ya había escuchado algo semejante en Anchorage, donde una neozelandesa me había preguntado cual era mi nacionalidad. Al contestarle, sonrió con sincera alegría: País maravilloso, y me preguntó si también formábamos parte del Commonwealth. Ante mi negativa: “But I’ve seen a magnificent Harrod’s store, in Florida Street, that’s why I thought”.

    Ya vuelvo a ser quien soy, me pongo a hablar con una mujer de sorprendente parecido a Virginia Woolf, cuando aun era Virginia Stephen. Es colombiana, mujer de un diplomático; no debe tener más de 35 años, es muy bella, pero sabe y no quiere que esa belleza siga siendo parte del éxito del señor Embajador, su marido. Charlamos. ¡Pero que pobreza!, me dice.

    Igual que en nuestros paises, le digo.

    Se la nota incómoda en el ambiente diplomático, despotrica contra la hipocresía, se declara marxista, habla de solidaridad, de la lucha de los pueblos, de la educación; está deseando regresar a Bogotá y separarse de su marido y volver a las cátedras en la Universidad. Reímos. Tengo una comida, me despido, me cambio.

    Estoy en el cuarto del hotel; la comida fue espléndida.

    Pienso en la charla con Cecilia, la colombiana. ¿Se puede resolver la pobreza? Pienso que no, en fin no lo ha resuelto nadie, nunca.

    En 1548, cuando Francia era una de las más ricas y civilizadas sociedades, con 16 millones de habitantes, Etienne de La Boetie (1530-1563), el gran amigo de Montaigne, dice de su país: “Hambre, suciedad, analfabetismo, mortalidad infantil, prostitución, peste, secuestros, asesinatos, estado de guerra civil, policía secreta y torturadora”

    Un siglo después, Jonathan Swift (1667-1745) escribe ese cuento satírico titulado “Una Modesta Proposición”, donde recomienda la cocción de los niños de alrededor de un año de edad, en razón de la ternura de sus carnes, tanto en estofados, asados, al horno, hervidos, fricasse y variedad de guisados con el propósito de eliminar parte de la pobreza que aqueja a su país donde cantidad de mujeres mendigan por el reino llevando a la rastra la caterva de párvulos que han traído al mundo.

    Me han pedido limosna, o change, o ropee, o moneditas en Cuba, Albania, Rusia, Estados Unidos, en todos los países latinoamericanos, en India. No en Dubai ni en China; pero que no me hayan hecho el pedido no indica necesariamente que no haya pobreza.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE, VIVIR NO LO ES

    A) SALTA. Es mayo 2019, estoy en Salta. Camino por el centro, visito iglesias, voy a San Lorenzo, regreso a la ciudad, visito más iglesias, me indican un convento, entro en librerías, hago compras. Me siento en uno de los cafés que abundan alrededor de la plaza 9 de Julio, entre el Cabildo y la Catedral. Cae la tarde, se está celebrando la misa. Intento leer “Moravagine” de Blaise Cendrars, pero no me puedo concentrar porque la misa se difunde por altoparlantes. Nos imponen “milagro de fe, milagro de fe, milagro de fe”, como para que yo también me de cuenta. Pasa un hombre y grita “Viva Perón carajo”, así, de la nada, al aire. Curioso Perón murió hace 45 años, bueno Cristo hace 2000. Cosas así ocurren aquí, en Salta , la linda.

    B) CORNWALL. Sigo en Cornwall, rodeado de “piskies”, conjunto de duendes, elfos, hadas, brujas, demonios: son la pertenencia a una tierra. Ante tantos defectos, debilidades y maldades cotidianas, se ha hecho necesario elevar a instancia irreprochable ciertos arquetipos a seguir, el Rey Arturo pertenece a esa categoría de gobernante ejemplar. Se le profesa admiración, está presente en el folklore popular, aunque debo decir que jamás nadie interrumpió mi lectura con un “Long Live King Arthur Shit!”

    Nos instalamos en Polperro, puerto de pescadores, cercano a Land’s End, tierra de piratas, bucaneros, contrabandistas que ocultaban en el mar cascos de licores traídos desde Francia; fuegos costeros avisando de la proximidad de guardacostas y aduaneros. Plea y bajamar que dejaban en las costas historias reales e inventadas. Finisterre, frente a la tierra mágica de Lyonesse, tal vez inicio de la desaparecida Atlántida y las islas Sirlingas, hoy Scilly Islands coronando este espacio.

    The Ship Inn es donde nos alojamos. Vamos recorriendo Looe, Godolphin Cross, Helston e innumerables pueblos de entre 300 y 700 habitantes y perdidos en ese laberinto de ficción y realidad como son, como deben ser los viajes, aparecimos en Cunwallon y entre lápidas mohosas, quebradas, ladeadas como si alguien hubiese querido moverse en su interior, nos enfrentamos a un ingenioso palíndrome que resulta un inquietante poema proteico que, como para que nos demos cuenta, nos recuerda

    SHALL WE ALL DIE ?

    WE SHALL DIE ALL

    ALL SHALL DIE WE

    DIE ALL WE SHALL

    Comemos deliciosas “Cornish Pasties”, es decir empanadas y me permití decir que lamentaba que no fueran originales. Sigo sosteniendo que son de origen árabe, que las llevaron a España y de ahí pasaron a América. Me atreví a decir con más intuición que prueba que los miles de marinos sobrevivientes de la derrotada Armada Invencible fueron sus interlocutores y que luego los mineros hicieron de ellas, su más práctica vianda.

    -No way man! That’s bullshit

    -Neither Spanish, nor Arabics, they were, they are and they will be Cornish.

    Mi idea no agradó, irrité el sentimiento nacional y popular (algo en lo que me he hecho especialista después de 70 años de convivir con peronistas).

    Varias pintas de cerveza fueron transformando lo que auguraba ser una escena de “Los Perros de Paja” de Sam Peckinpah; que fue filmada en Wakely, aquí en Cornwall; en algo menos violento y decidí contar una historia que inventé sobre la marcha: When King Arthur looked for refuge in the island of Avalon -y de pronto la turbamulta hizo un silencio más propio de una iglesia que de un pub- the island apparently vanished; well let me tell you guys, that’s not true- y se entusiasmaron con gritos de alegría- the island went floating adrift all along the Atlantic Ocean to the very south of the world to a remote spot till it anchored by a group of magical islands, that you British call Falklands and we Argentines name Malvinas, but today, here, I will call Falkinas, y hubo un alboroto y vivas y más pintas de cerveza y abrazos.

    No me hubiera atrevido a inventar tal historia a partir de 1982.

    C) AGOSTO 2019. En una vieja valija, arrumbada en la buhardilla, encuentro una agenda de 1980, en ella el rudimentario croquis de una excursión en Sri Lanka. La agenda es francesa. Me entero que 1980 fue año bisiesto, ya que en cada folio está impreso, el día que transcurre, luego un guión, y los días que faltan hasta el fin del año; así el 1 de enero dice (1-366), el 31 de diciembre, (366-0). El día en donde encuentro el croquis de mi viaje dice ser Mercredi 12 de Mars, que es el día 72 y que faltan suceder 294. Se informa que se conmemora Saint Justine. Mi rústico mapa señala con una ‘X’, la partida en tren desde Ohiya, la llegada a Nuwara Eliya desde donde comienza una caminata por el Parque Nacional Horton Plains.

    Marchamos, un grupo de seis o siete que se formó espontáneamente, para recorrer las 4 millas y media hasta la cima: World’s End. Con excepción de una pareja formada por un peruano y una inglesa, el resto somos viajadores solitarios, pero, se sabe, lo desconocido atrae y aterra. La selva a ambos lados del sendero, era tupida: árboles inmensos sobresalían por sobre una densa y oscura vegetación de arbustos con espinas, plantas carnívoras, enredaderas y lianas en las que se balanceaban aullando y brincando de una a otra muchos monos, que como si estuvieran protegiendo un secreto, y como dando aviso de nuestra presencia a un ejército invisible, expresaban su ira defecando sobre sus manos y arrojándonos, luego sus deposiciones.

    Pienso ,ahora, en David Livingstone (1813-1873), el médico y misionero escocés que encontró en África, además de su lugar en el mundo, ese mágico sitio conocido como “el humo que suena”, y le dio nombre de Cataratas de Victoria, para honrar a su reina. Esa fascinación por nombrar, tan propia de los ingleses de la era victoriana, de los españoles y portugueses del XVI. Nombrar es dar a luz. Me nombraron Alejo. Esto es América. Dejas de ser Angelo Roncalli y elegís ser Juan XXIII: enmascarás la máscara.

    Sentirse otro, ser otro, eso es viajar, eso es la aventura, salirse de uno mismo, de la cotidianeidad, para intentar saber quien uno en verdad es. Ser descubridor de uno mismo. ¿Se sentirá violado, el descubierto? ¿Cuándo el habitante de la selva que convive con monos, fieras, reptiles, aves: se ve obligado a decir Victoria Falls en vez de “humo sonador”, se transforma en sometido o ha llegado a lo que de alguna manera laberíntica estuvo buscando desde siempre? ¿No hay algo perversamente erótico en tener un amo, en ser esclavo de un “dios” o de otro humano?

    Andaba por eso vericuetos de mis pensamientos, cuando de pronto, el grupo que formábamos se detuvo en un claro de la selva. Se hizo un silencio, como cuando se descorre el telón y uno deja de ser quien es y se mete en la obra. Ahí, en la base de un árbol desconocido y panzón, vimos como lentamente, una enorme pitón con movimientos de succión iba haciendo desaparecer a un venado. Las patas traseras del animal fueron lo último que vimos antes de la desapaición final.

    – Muerde al animal, luego lo envuelve y va estrangulando el cuerpo de la presa hasta asfixiarlo-, nos ilustró una bióloga danesa; agregó, que luego comienza la succión, la digestión, aclaró, puede durar días o hasta semanas, de acuerdo al tamaño de la pieza.

    Al cabo de dos horas llegamos a la cima, World’s End. La hostería era la casa europea con materiales de colonia: amplia galería de madera con mesas, sillones y abanicos mecánicos de ratán. En el interior cascos de corcho de explorador, fotos de caballeros ingleses y damas de rodetes y amplias polleras, tomando el té. También bebemos té y comemos scones con manteca y mermelada, en jeans, descalzos y gorras de beisbol.

    Leo en el Daily News de Colombo, de varios días atrás, un recuadro que da cuenta del hallazgo de una pitón con restos de dos niños y un cérvido en su interior. Debajo, en otro recuadro “Del Exterior”, Buenos Aires, Argentina, General Videla habló de desaparecidos ante corresponsales extranjeros, en casa de gobierno: “Ni muertos, ni vivos, desaparecidos”.

    En este frío agosto de 2019, entro en Google: Parque Nacional Horton Plains, la foto que ilustra la nota, en la cima del parque, mirando hacia el valle, con nubes bajas, es idéntica a la que guardo en mi memoria al borde del risco.

    Sigo explorando Google; Santa Justina, patrona de Padua, martirizada en 304 por Diocleciano. Videla, Jorge Rafael, militar, dictador y criminal argentino, fue Presidente de Argentina.

    Distinciones: Orden de Isabel la Católica.

  • PONT DU GARD

    Leo un pensamiento de Emil Cioran (1911-1995) “Estoy persuadido de no ser nada en el universo y sin embargo siento que mi existencia es la única real”.

    Leo que hay en física una teoría llamada la “conjetura Maldacena”, que es la teoría de las cuerdas, una suerte de puente entre la relatividad general y la mecánica cuántica. Parecería que el objeto que fundamenta la existencia del universo es una cuerda microscópica, aún más diminuta que el quark, que el protón y mucho más aún que el átomo. No sé cómo entre la insignificancia de uno en el universo y la cuerda como un puente, lo cierto es que asocié esto a la experiencia que tuve un día de enero de 1980 que con el Renault 4 llegué al Pont du Gard y el hecho que ese acueducto hubiera sido construido antes de la era cristiana me ‘insignificó’ espacio temporalmente. Sí, fue la insignificancia, ya no la mía , de la que soy consciente desde hace mucho, sino la de la humanidad como entidad.

    ¿Quién es el único que sabe todo de uno mismo, sino uno mismo y nadie más que uno mismo? Esta mismísima mismidad rige para todos y cada uno de nosotros: “mi existencia es la única real” dice Cioran.

    Esto de ser un átomo, es más un protón, aún más un quark y con toda probabilidad una cuerda en el misterioso e infinito universo es lo que nos hace casi con desesperación unirnos, juntarnos, amarnos, crear dioses que nos den sentido.

    ¿Qué hacía yo deslumbrado en enero de 1980 en Remoulins, en el departamento del Gard? Lo mismo que hace el más poderoso y rico monarca y la ascensorista de la estación Covent Garden, el Papa y David Foster Wallace ese día de septiembre de 2008, cuando pateó la silla que lo sostenía a la vida, y otra cuerda lo acabó; buscar desesperadamente una explicación que no se encontrará jamás, porque después de la teoría de las cuerdas habrá algo más, así como para mí siempre habrá otro país y otro libro a descubrir, que tampoco me dejará satisfecho. Entonces, un día, por cualquier motivo y circunstancia cansados de buscar en vano, aceptaremos que las reglas del juego no nos agradan y encontraremos un motivo cualquiera para abrir la puerta y partir.

  • A CABALLO POR MONGOLIA

    Es Mongolia, es mayo 2008. Si hay un lugar en el mundo donde hay que galopar es este porque entre otras cosas hay 40.000.000 millones de caballos y 3.000.000 de humanos. Es decir hay tantos caballos aquí como humanos hay en Argentina. En 1206 Gengis Khan (1162-1227) se autoproclama Emperador de Mongolia y lo hace a caballo. Su nieto Kublai Khan (1215-1294) conquista China a caballo y lo recibe a Marco Polo (1254-1324) alrededor de 1270, que también llega a caballo, y éste se queda varios años en la corte en Xanadú. En 1368 los mongoles son expulsados de China a caballo y en 1732 Mongolia es conquistada por China, también a caballo, hasta que en 1911 los mongoles se sacan a China de encima, estimo que a caballo, que vuelve sin embargo a someterlos en 1921 mitad a caballo y otro poco en camiones y es entonces que Bogd Khan (1869-1924), pide ayuda a los rusos para volver a sacarse a los chinos y estos se fueron, tal vez a caballo y otro poco en camiones y se quedaron los rusos, que declaran a Mongolia el segundo país comunista del mundo y deciden quedarse hasta 1990, ya que tenían que limpiar de teocracia a su vecino y tiraron abajo monasterios budistas y templos y después de muchas revueltas populares, los mongoles se sacan de encima a los comunistas, es decir expulsan a los rusos que se vuelven a Rusia, ya no a caballo sino en jeeps, camioines y aviones.

    Espero en el aeropuerto de Ulan Bator mi vuelo a Beijin que está un tanto demorado y de pronto levanto la vista del libro donde leo la cronología recién expuesta, porque en la pantalla de televisión veo un taxi amarillo y negro y dentro del mismo a Claudio García Satur al volante y a Soledad Silveyra en el asiento trasero. Están pasando ¡¡en 2008!! Rolando Rivas Taxista. Sin duda el mundo me sigue sorprendiendo. No pensaba ver al Obelisco entre tanto caballo y tanta estepa.

    Después de 35 horas de vuelo, Buenos Aires, París, Beijin, Ulam Bator y la inauguración de una fundación creada por unos amigos que me invitaron a la misma, a la que obviamente llegamos a caballo, después de haber partido de Ulam Bator en avioneta hasta Murun y luego en jeep y después a caballo bordeando en parte y en otra cabalgando por la superficie del lago congelado Khousgol, viendo con desconfianza a los peces nadando por debajo de las patas de los caballos y llegando después de haber visto lobos que nos miraban desde el risco de la cadena montañosa, con la misma tentación con que deseo un asado en San Isidro, y de haber dejado atrás huellas de osos,demasiado frescas y demasiado grandes y de haber montado en renos como Papá Noel, pero sin trineo y de haber dormido en ghers, que son maravillosos y confortables y después de haber dormido en la taiga helada en carpas que hubieran hecho las delicias de cuando chicos jugábamos en El Ombú a los cowboys y a los indios, pero en la helada estepa de Tsaatan Camp, no consiguieron hacerlo porque a pesar de la estufa de hierro alimentada toda la noche con troncos gruesos el frío no daba tregua. La vida en la taiga es dura. Se los ve felices, los chicos juegan, gritan, corren y ayudan. Antes de llegar al campamento, desde la altura se ven en el valle alrededor de 20 carpas de lona blanco grisáceo, con los palos saliendo por la parte superior, al acercarnos. La lona levantada que hace de puerta y un interior con la estufa siempre encendida y la invitación a leche de reno caliente y pan. Hay mantas a los costados que se desplegarán a la noche para dormir, como en el año 1100 y antes también: como siempre.

    Tienen la piel curtida, los cachetes colorados, los dientes muy blancos, son bajos, fornidos, sonrientes, son nuestros ancestros, son a lo que jugábamos de chicos, pero ellos no están jugando ¿o sí? Otro mundo, otro tiempo. El avión despega rumbo a Beijin, me duermo con la imagen de Rolando Rivas y Mónica Helguera Paz tan discordante con este mundo como ha de ser llegar montando un reno al Hotel Alvear.

  • NO BIEN PASAN LOS SIGLOS

    No siempre un nuevo siglo coincide con el inicio de una época. Creo que el siglo XIX fue un siglo ansioso, ya que comenzó unos años antes que el calendario señalase al 1 de enero de 1800 como el primer escalón. Fue con la Revolución Norteamericana de 1776, la Revolución Francesa de 1789, seguida de la Invasión Napoleónica a España en 1808 y como cosecuencia de la misma, la paulatina liberación de las colonias españolas en América y el final del Imperio Español; que se comenzó a andar un tiempo diferente.

    El siglo XX, en cambio, fue un tanto remolón ya que se inició en 1914-18 con la llamada Primera Guerra Mundial que barrió con las dinastías de los Habsburgo, los Hohenzollern y los Romanov y la consiguiente Revolución Rusa, poniendo punto final a un mundo ya gastado y dando origen a lo que en estas latitudes provocó aquello de “Siglo XX cambalache problemático y febril”, aunque desde una óptica distinta abrió las puertas del progreso a millones de ciudadanos, hasta que el segundo estallido (1939-1945) concluyó brutal y sádicamente con un nuevo reparto del mundo y un acomodamiento en lo que dio en llamarse “la guerra fría” entre las potencias y la visualización de lo que dio en llamarse el “tercer mundo” formado por el resto de los países que se inclinó hacia uno u otro centro del poder.

    El siglo XXI ha llegado casi con puntualidad perfecta, aunque como de costumbre no virtuosamente con el ataque artero de Bin Laden al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, símbolo de una manera occidental de organización social, con el beneplácito del mundo islámico, Rusia, China, Cuba, Irán, Nicaragua, Venezuela donde Chávez, fundó el Socialismo del Siglo XXI y el callado regodeo, aunque por supuesto “lamentando la pérdida de vidas humanas” de todo el progresismo nacional y popular. Continuó con el primer Presidente afro-americano en Estados Unidos, Barack Obama 2009, la sucesión de Chávez por Maduro en 2013, mismo año en que llega al trono de San Pedro después de 1300 años de Papas europeos, uno argentino, jesuita y peronista (casi la Santísima Trinidad de la hipocresía). En 2017 hace su llegada a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump quien se regocijó de la toma del Capitolio por sus partidarios, al no alcanzar el número de electores necesarios para ser reelegido y, molesto, no pasó el mando a su sucesor En el interín hizo su aparición el Corona Virus en marzo de 2020, Rusia invadió a Ucrania en 2022, en septiembre del mismo año fallece la Reina Isabel (toda ella un resumen del siglo XX), el 7 de octubre de 2023 Hezbollah consuma un feroz ataque sobre Israel, cuya represalia no se hace esperar y amenaza con un conflicto que se agrava día a día en el cercano Oriente. Me detuve bastante en el inicio de este siglo, casi un cuarto del mismo y por supuesto esta es una visióin parcial que me ha interesado resaltar para ver que nos puede deparar un mundo donde la IA será gran protagonista.

    Esto de los siglos apareció motivado porque hace 100 años, con diferencia de pocas horas nacen el 30 de septiembre y el 1 de octubre, Truman Streckfus Persons, es decir Truman García Capote, es decir Truman Capote en New Orleans estado de Lousiana y James Earl Carter en Plains, estado de Georgia respectivamente, en lo que se conoce como el “deep south” en Estados Unidos. Con los años uno dirá de sí mismo “soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio” y será el enorme escritor Truman Capote; el otro jurará por Dios y la Biblia defender y honrar a su nación como el 39 Presidente, defensor de los derechos humanos, luchador contra la discriminación de los homosexuales, enemigo acérrimo de la segregación racial, lo que lo hará merecedor del Premio Nobel de la Paz en 2002.

    ¿Y?

    Quería tan sólo resaltar estos hechos porque el genial escritor y el humanitario Presidente son resultado de cosas muy íntimas que les pasaron y los afectaron y que se tradujeron en que un día uno escribió “Miriam” tal vez, (me gusta pensar) porque su madre y su padre lo dejaban durante las noches encerrado en la habitación de un hotel a los 2 años de edad y él no paraba de llorar porque pensaba que lo habían abandonado, como a la larga sucedió. En el caso del futuro Presidente, porque cuando sus padres se ausentaban solía comer en la cabaña de los negros que trabajaban en las plantaciones de algodón y maní de su padre, y porque era amigo de chicos negros con los que jugaba e iban al cine desde el rural Plains al centro urbano de Americus y tenían que tomar un tren, pero el chico negro tenía que viajar en un coche de negros y el futuro Presidente, en otro de blancos y entonces al bajar caminaban juntos abrazados y corrían y reían como hacen los chicos de cualquier color y al entrar en el cine tenían que sentarse en butacas negras para negros y en butacas blancas para blancos y como el futuro Presidente era creyente en Dios rezaba antes de acostarse y derramaba lágrimas.

    Truman Capote se murió en 1984 y padeció el rechazo de parte de un grupo social con el que el que había compartido varios años de intimidad. El Presidente Carter no fue reelegido y está en cama desde hace un tiempo cumpliendo sus 100 años hoy, 1 de octubre de 2024.

    ¿Y?
    Me parece que a la larga siempre triunfa el mal y me parece que eso ocurre porque en el deep south de nuestra deep puta mente, alma, corazón y culo hay un vacío tan enorme que nada puede satisfacerlo, y quería decir que mis viajes, lecturas y opiniones, mi liberalidad, todas mis mentiras, sueños, ideales, acciones y pasiones son mi manera de intentar llenarlo infructuosamente y creo que todo lo que sucede y lo que nos sucede a todos es por querer llenar ese espacio vacío, pero seguramente estoy equivocado, entonces me dan ganas de robar una Ferrari y ponerla a 300 km por hora por Libertador manejando con los ojos cerrados.

    O tal vez mejor me pongo a pensar en el epígrafe de Santa Teresa que Truman copia en “Answered Prayers”, su novela incompleta y final:”Se derraman más lágrimas por plegarias escuchadas que no escucachadas” y publique entonces los capítulos que faltan de su novela que el juró haber escrito, pero que nadie encontró, salvo yo, y que llevan por título: “A severe insult to the brain” y “Father Flanagan’s All-Night Nigger- Queen Kosher Café”, que como digo, por un accidente o capricho de las corrientes marinas, llegaron mágicamente flotando dentro de un botellón lacrado que encontré golpeando uno de los pilotes del muelle de Pacheco en San Isidro, y que guardo como un tesoro que me ayuda a llenar mi vacío, aunque pesándolo mejor, no lo doy a publicidad así les ahorro un torrente de lágrimas inútiles, porque…¿saben qué? hay veces que pienso que la vida es como la errancia de Rachel que buscando a sus hijos perdidos sólo encuentra a Ismael, único sobreviviente del naufragiio aferrado a un ataúd.

  • FOOTNOTES

    Tal vez sea cierto que todo lo que escribimos no es más que una nota a pie de página a lo ya escrito, y todo lo que caminamos no es otra cosa que recorrer senderos descubiertos y transitados por otros; es el tiempo que nos tocó y está ahí para gozarlo de acuerdo a las apetencias de cada uno. En mi caso, ese goce está compuesto por los libros leídos, por los kilómetros recorridos y algunos buenos amigos, que es lo que me permite sostenerme por sobre la conciencia que tengo en relación al caos que es mi biografía y a la tragedia que es la historia.

    Unos 800 años antes de la cristiandad, Hesíodo escribía que lo mejor que le podría pasar al ser humano después de haber nacido es descansar varios metros bajo tierra; 2600 años después, Isidoro Ducasse, Conde de Lautremont (1846-1870) dejó asentado que “mi poesía consistirá sólo en atacar por todos los medios al hombre: esa bestia salvaje y al creador que no hubiera debido engendrar semejante basura” y como sabemos, nuestro Shakespeare aseveró que “el mundo lamentablemente es real, yo lamentablemente soy Borges”; y nos recuerda que los espejos y la paternidad son abominables porque multiplican este mundo espantoso. Nos comenta, además, que nadie ha sentido como Carlyle, que este mundo es irreal, como las pesadillas, “Irreal y atroz”, remarca.

    Footnotes, bella palabra que sintetiza lo que más placer me ha dado en la vida: recorrer y leer. Creo que fue Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) uno de los primeros en escribir notas al pie, detallando las fuentes de sus obras; algo que era común en trabajos académicos, pero no en poesía. Muchos sostienen que Borges fue el primer autor de la literatura en español en hacer un uso artístico de las footnotes, habiendo él mismo admitido que la idea le vino de la novela filosófica Sartor Resartus de Thomas Carlyle (1795-1885). A pesar de que quien más abundó en ellas fue su admirado Thomas De Quincey (1785-1859) de quien “La Monja Alferez” (The Spanish Military Nun) tiene 82 notas al pie, “Los Oráculos Paganos” sólo 33, pero algunas de ellas ocupan 6 páginas, “Las Sociedades Secretas”, 51 notas, “Los Ültimos Días de Immanuel Kant”, escazas 29, pero la entrometida participación del autor como uno de los personajes del escrito. “Las Confesiones de un Comedor Inglés de Opio”, al menos la edición de 1856, que es la que leo cuenta con 261 notas.

    Jorge Luis Borges, entre nosotros, ha gustado también de las mismas, y sus prólogos y sus epílogos son per se, piezas de literatura y no sólo indicadores, señales o guiños al lector, al punto que Torres Agüero publico en 1975 “Prólogos” con un prólogo de prólogos, que cree (Borges) “innecesario aclarar que no es una locución hebrea superlativa, a la manera de Cantar de los Cantares, Noche de las Noches o Rey de Reyes”. Creo que quien ha seguido la tradición de quien me parece fue el mayor cultor del género -Thomas De Quincey- es David Foster Wallace (1962-2008) cuyas novelas y relatos abundan en footnotes e intervenciones, aclaraciones y digresiones. En “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer” que tiene 154 páginas hay 137 notas al pie; los relatos de “Hablemos de Langostas” están atiborrados de intervenciones, baste ver los recuadros y diagramas de “Presentador”, y en sus “Entrevistas Breves con Hombres Repulsivos” hay cantidad de comentarios, giros y footnotes.

    Hay algo que me ha llamado mucho la atención, en mi admirado Borges; no he encontrado en sus “Obras Completas”, tanto en prosa como en verso, ni en el mencionado “Prólogos”, ni en los tomos de “Textos Recobrados”, ni en “Borges en Sur” ambos de Ediotorial Emecé, ni en sus columnas de la Revista “El Hogar” entre los años 1936-1939, que a pesar de ser una revista fundada por Alberto M. Haynes, en 1904 con mayoría de artículos sobre autores y literatura anglo norteamericana, no hay una sola mención, ensayo, biografía, reseña, notas de la vida literaria sobre Thomas De Quincey, por más que “durante muchos años, yo creí que la casi infinita literatura estaba en un hombre. Ese hombre fue Carlyle, fue Johannes Becher, fue Whitman, fue Rafael Cansinos Assens, fue De Quincey”, como dejó escrito en “La Flor de Coleridge”, por más que nos ha dicho “De Quincey fue de hecho un gran escritor, que sus pesadillas deben su fama a la espléndida prosa en que las evocó o inventó, y que la obra literaria, crítica, histórica, autobigráfica, humorística, estética y económica de ese “aniquilado”, abarca unos catorce volúmenes y no ha sido leída del todo en vano por Baudelaire, por Chesterton y por Joyce”, por más que su ensayo “Evaristo Carriego” lleve el contundente epígrafe “…a mode of truth, not of truth coherent and central, but angular and splintered”, que define a la vez, por un lado, el lugar desde donde Borges ve el mundo: el porteño barrio de Palermo y por el otro ubica a la literatura argentina en las orillas de la literatura universal (una nota a pie de página de la misma), desde esa ubicación angular y fragmentada Borges pintó el mundo. Esa cita se repite en L’Herne, ese cuaderno francés de 1964 dedicado exclusivamente a la escritura de Borges: “A nadie debo tantas horas de felicidad personal”, y en su lecho de muerte le pide a Jean Pierre Bernés, su editor en la Pléyade que le lea “Los Ültimos Días de Immanuel Kant”, en la traducción francesa de Marcel Schwob de 1899, año de su nacimiento en Buenos Aires. A pesar de que “a De Quincey con quien tan vasta es mi deuda”. A pesar de lo que tantos tratadistas han dicho de ser De Quincey el prototipo del hombre de letras para Borges y por más que en “Introducción a la Literatura Inglesa” escrito con María Esther Vázquez anota esta miserable idea “… fuera de Klosterheim y una traducción o paráfrasis de Lacoonte de Lessing, su obra entera que abarca 14 volúmenes, está hecha de artículos… el opio le permitirá entender, o creer que entendía, las páginas más abstrusas de Kant… pequeño, frágil y singularmente cortés, su imagen perdura en la memoria de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad. A pesar de la opinión de De Quincey sobre las obras de Shakespeare, que de alguna manera Borges repetirá en su “Sobre los Clásicos”: “Clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”. Y que hace exclamar a Emir Rodriguez Monegal (1921-1985) en “Borges, una biografía literaria” “La omisión (deliberada desde luego) ya que es inútil buscar entre sus artículos alguno dedicado explícitamente al ensayista inglés”.

    La pregunta que se impone es ¿por qué? Más allá de las respuesta que pueda dar la psicología, más allá de las posibles claves que puedan encontrarse en el estupendo libro de John T .Irwin “The Mystery to a Solution” (Poe, Borges and the Analytic Detective Story) que invito a leer; donde Irwin comenta una conversación con Borges momentos antes de abandonar la casa de Edgar Alan Poe en Baltimore, después de haberle preguntado por la influencia del autor de “El Cuervo” en su obra. “Borges permaneció un rato en silencio y luego en voz muy baja dijo”, dice Irwin: “Siempre he tenido el temor que algún día alguien descubra que todo en mi obra es prestado por otro, por Poe, o por Kafka, por Chesterton, Stevenson o Wells” (tengo para mí, que quiso olvidarse de Carlyle, pero ocultó a De Quincey) esto fue en abril de 1983. Mucho antes (1974), en el Epílogo a sus “incompletas” Obras Completas escribió en tercera persona: “El renombre de que Borges gozó durante su vida, documentado por un cúmulo de monografías y de polémicas, no deja de asombrarnos ahora. Nos consta que el primer asombrado fue él y que siempre temió que lo declararan un impostor o un chapucero o una singular mezcla de ambos” . La respuesta a semejante misterio debería surgir del mismo Borges, no de un sujeto ajeno, no de un observador, sino del interior de su obra. Si todo es irreal según el idealismo, es más si todo es una farsa según Carlyle donde la historia es una suerte de Escritura Sagrada que desciframos y escribimos continuamente y en la que también nos escriben, si quien lee una línea de Shakespeare, es William Shakespeare, más aún, “si nuestras nadas poco difieren, es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú”(Thomas De Quincey el redactor de tus ejercicioa y yo Jorge Luis Borges su lector). También es cierto, que Borges deja siempre claves para que resolvamos el misterio, así como Kafka crea a sus precursores, Borges ha hecho lo mismo con De Quincey, Carlyle, Chesterton y con ello modifica nuestra percepción del pasado, como ha de modificar el futuro, y entonces esta vez Juan Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, sale a la llanura, se enfrenta a Padre, a Madre, a todos sus ilustres ancestros, a Lugones, a Victoria Ocampo, a Thomas De Quincey y emulando a Benjamín Otálora prefiere deberse el éxito a sí mismo y no a otro.

  • GEA: DE DESIERTOS, DE MARES, DE RÍOS Y DE CICLOS

    Gea es la tierra. Ha sido concebida como elemento primordial. En la “Teogonía” de Hesíodo (800 AC), su importancia es fundamental, pero casi nula en los poemas homéricos donde impera el Océano, personificado como el agua que rodea al mundo. Maravilla, al océano se lo representa como un río que corre alrededor del disco que es Gea. En la “Teogonía” se nombra a los hijos engendrados por Océano y Tetis, suman más de 3000.

    Desierto de Chorriaca, Provincia del Neuquén, dos geólogos nos traen por la ruta 40, asfaltada sólo en parte, hacia Buenos Aires. Venimos de Ushuaia, es 1975. Habíamos llegado por primera vez a la isla en febrero. Nevaba finito.

    -Este desierto, era un mar, nos dice uno de los geólogos y remueve la tierra con una rama y surgen amonites. Hay tal cantidad que parecen el infinito número de escarabajos que intentó salvar, en vano, Witold Gombrowicz en aquella desolada playa del sur de la provincia de Buenos Aires, tratando de darlos vuelta y colocarlos sobre sus patas antes de que murieran calcinados por el sol.

    Armamos una fogata y lentamente asamos medio cordero sobre improvisada parrilla, en el fondo del mar. Vino tinto. Duraznos, tiramos los carozos a las brasas y despiden una leve llama azulada.

    -Aquí abajo hay restos orgánicos, hay petroleo, nos comentan. Hay gas, estamos hablando de 100 millones de años. Es tierra de volcanes. Otra imagen de la felicidad.

    Estoy en Islandia, es 2013, también es verano, también está helado, también hay volcanes, también nieva finito. También acabo de comer cordero en “Lakjarbrekka”, un restaurante elegante que según se detalla en la carta, significa “el arroyo que se desliza por la loma”. Cabernet Sauvignon de Bordeaux. Salgo a caminar, está frío. Camina a mi lado un hedor nauseabundo a alcohol, después veo al hombre. Me aparto, es hediondo: caminamos al mismo ritmo, quiero perderlo: me detengo, él se detiene, apuro la marcha, me alcanza, me pasa, cae muerto, rueda por la loma donde se desliza el arroyo. Fue tan sólo u n instante. Me vino la idea de los 100 millones de años y la muerte súbita, tal vez por las comparaciones entre Tierra del Fuego e Islandia, que había anotado en la bitácora, antes de partir, tal vez porque compré la Volsunga Saga y leí el nombre de Snorri Sturlson, imposible no asociarlo con Borges. Me acordé de cuando narró su experiencia en un almacén de Santa Ana do Livramento donde vio a su primer muerto, resultado de un parroquiano que al ver una calva redonda de otro que apoyado en el estaño se demoraba frente a una ginebra, pensó, que nunca se le presentaría un blanco tan prístino, sacó entonces la pistola y le reventó el craneo por la nimia (Borges debe haber escrito baladí) razón de la oportunidad gratuita, para incrementar su prestigio ante la pasividad de la clientela, que tras un tenso silencio siguió bebiendo y cantando “retruco”.

    Fue en ese año de 1975, cuando después de varios intentos fallidos a lo largo de por lo menos diez años, entendí y me sentí miembro de una cofradía secreta, ya que comprendía el “Ulises” de Joyce; a partir de entonces la literatura fue para mí AJJ/DJJ. Fue ese mágico encuentro que se produce cuando uno en Chapadmalal recoge una botella que alguien arrojó al mar desde el fiordo de Sogne, en Noruega y dentro de la misma hay una nota que dice:Die Welt ist alles, was der Fall ist. Sogne, Fjord. Y esta es aún, una más bella imagen de la felicidad.

    En el capítulo de los “Comedores de Langostas”, cuando Bloom que también camina al ritmo de un paso, una letra, otro paso, una palabra… fue que por fin entendí que es posible caminar por Dublin abrigado por un Macintosh, y ahí, en la nublada jornada cerca del río Liffey, ahí en la Westland Row (por la que caminaré en 2006) Bloom parado frente a la vidriera de la Belfast and Oriental Tea Co., lee la información estampada en los envoltorios plateados: mezcla elegida, más fina selección, té familiar, bien caliente y de súbito surgen las lianas y orquídeas de los jardines de Ceylon (que disfrutaré en 1980), donde la gente en ropas livianas se tira al pasto y se deja arrobar por el calor del sol en un “dolce far niente”… y no paré de leerlo y lo llené de notas, porque así han de leerse los libros, escribiéndolos, invadiéndolos y dejándose invadir por ellos y eso me introdujo en ese tren de gran velocidad del Finnegans Wake que termina-comienza en la página 628 “…a long the…” y se inicia-termina en la primera página y es entonces el río que corre…”riverrun past Eve and Adam’s by a commodious viccus of recirculation y es entonces Gian Batista Vicco (1668-1744) y su Sciencia Nuova, corsi e ricorsi de l’historia, el glorioso siglo XVII y fue el fin del otra vez del velorio y del despertar y entendí por fin y para siempre, que es el lector que hace tren la calesita.

    (NO ES LA HISTORIA LA QUE SE REPITE, SINO LA NATURALEZA. PENSAR LA REPETICIÓN EN FUNCIÓN DE NOSOTROS, ES FANTASÍA DE NIÑO CAPRICHOSO QUE QUIERE SIEMPRE SER EL CENTRO. LO QUE SE REPITE EN MILLONES DE AÑOS SON LOS CATACLISMOS, DE LOS QUE SOBREVIVEN UNOS POCOS QUE COMIENZAN OTRA VEZ, AHORA SÍ LA HISTORIA. VUELVE EL HOMBRE A HABITAR CAVERNAS, SOBREVIVEN BESTIAS DEFORMADAS, QUEDA EL TERROR A LA EXPLOSIÓN O AL AGUA INSCRIPTO EN ESOS POCOS: SE INVENTAN DIOSES PROTECTORES. NOSOTROS NO SEREMOS MÁS QUE RESTOS ORGÁNICOS EN ALGÚN DESIERTO COMO CHORRIACA, CON SUERTE GOTA DE COMBUSTIBLE).

    Calesita, que hasta en la corta literatura argentina, vuelve a transformarse en tren después de la travesía de “El Vestido Rosa” en eso que magistralmente César Aira (una literatura en sí mismo) hace en el cuádruple homenaje a Borges; primero y explícitamente con “Las Ovejas” (1970) a la que llama “novela” y luego con “Moreira” (1972), “Ema , la cautiva” (1978), “El vestido Rosa”(1982) al que denomina “cuento”, homenaje provocativo, irónico. Quintuple si incluímos “La Liebre”(1987) poblado de viajeros ingleses recorriendo la pampa. La “novela”, es un cuento sobre la supervivencia de las ovejas Kitty, Moussy, Rosie, Tabby, Biqui, Peti, Cathy, Reti, Poppy, Dorothy (“rubias de New York”), en la infinitud de la Patagonia que vibra al ritmo de lo que Jaspers Johns (1930) llama arte y que consiste en hacer una cosa, después otra cosa, después otra cosa, después otra cosa, lo que lo iguala al viaje y su corolario: el relato. El homenaje al maestro finaliza con la argumentación a toda orquesta por la re-escritura (Pierre Menard style) de significativos pasajes de “Nueva Refutación del Tiempo”. En la “novela” “Las Ovejas”; esa balada lanuda patagónica; donde Moussy, anciana es George Berkeley (1685-1753), Cathy de lana graciosa y gruesa es el idealista Arthur Schopenhauer (1788-1860), la pequeña Kitty es el inmenso David Hume (1711-1776) y Dorothy plena de níveos vellones es Gustav Spiller (1864-1940). Con agudo criterio Ada Korn editora allá por 1984 publica un volumen con “El Vestido Rosa” “cuento”, eterna y vueltera calesita argentina que fue escrito en 1982 y a continuación “Las Ovejas” “novela” de 1970 en una inquietante inversión no sólo temporal.

    Me comprenden ahora por qué cuando paseo gente por el Mercado de Hacienda de Liniers: mujidos, reseros, campanas, galopes, tranqueras, martillos y voces son “la más maravillosa música que llevo en mis oídos”, LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD.

    “.. a long the…riverrun, past Eve and Adam’s” y así con el Liffey, río de vida, uno se mete en ese mar de palabras que es el Finnegans Wake ¿dije mar?, río, río, si hay una novela río, es esta, la última de Joyce, última, primera o única, río que es lenguaje, que es el río por el que el lector navega. La primera parte del Finnegans Wake, “El Libro de los Padres”, comienza queriendo saber todo sobre Anna Livia Plurabelle, que es el río Liffey, que es la vida. Las blondas mechas de la cabellera de ALP, son los ríos y meandros que forman un gigantesco laberíntico delta. En ese capítulo se mencionan docenas de ríos: Pilcomayo, Negro y de la Plata son los que a los lectores de estas tierras, nos llaman la atención. Y, es aquí, en el río que no nombra Hesíodo y que sospechó Heráclito, en el río de la Plata, donde vengo a diario a escribir estas islas, que construyen una oración, un párrafo, un capítulo, un texto, un libro y un libro es un río en el que tampoco nos bañamos dos veces. Leer el capítulo de ALP a orillas del río de la Plata, en el muelle de Pacheco, en San Isidro, en el último mechón del delta del Paraná, es ver reflejado en un espejo de agua, la novela de James Joyce.

    Leer este libro, en este lugar, es volver a unir el andrógino. El río de la Plata es un río de ríos, un río que forman el Uruguay y el Paraná que en el momento de diluirse y conformar el estuario, parece querer despedirse de las orillas que lo vienen custodiando en su cauce; dejando como flecos de tierra que enmarañados, arman este laberinto de más de 20.000 kilómetros cuadrados que es el delta del Paraná. Anna Livia Plurabelle transformada por las letras-islas en telaraña líquida. Es en el ensayo de Juan José Saer, “El Río sin Orillas” donde leí que el delta en su configuración geográfica tiene forma de sexo de mujer, es el sexo de Anna Livia y tal vez, esta espesura en sus meandro, arroyos y Bajos del Temor ¡socorro Sigmund!, sea la representación del pelo púbico rodeando al delta. Es curioso que viniendo de un hombre del interior, de Serodino, provincia de Santa Fé, su visión del río de la Plata coincida con la del europeo llegando al estuario. Mi vida poco tiene que ver con el mar, mi vida es ribereña. El río ha sido mi centro. Somos varios millones asentados en el estuario, donde cabrían los Países Bajos con holgura. La desembocadura es un. final, el problema es que ese final lo han relatado como final del viaje y no como terminación del curso del río. Hay en ello dos visiones de la realidad. El final puede ser presentado como culminación del periplo marino, como un “fait accompli”, “que vinieron las proas a fundarme la patria”. La narración sobre el río es siempre desde el puesto de vigía, desde la escotilla de un barco español, desde el catalejo de algún corsario, desde algún sabio clasificador de especies, desde el ojo de buey de una bodega de tercera clase pringosa de ajo, sudor, ave marías. La narración del río es siempre ultramarina. Volviendo al simil saeriano, el relato siempre se estructura desde el pene y no desde los labios vaginales. Desde el interior, es otra la visión, desde el corazóin de la tierra del cual parte un sistema de venas que irriga la llanura. La visión no desde el Mare Nostrum, sino desde la Mesopotamia.

    Dibujo mapas de los territorios viajados, diseño croquius de territorios literarios. Mi mapamundi es fragmentario, 68 países visitados, no son el planisferio, mis lecturas son incompletas; en mi poblada biblioteca hay algún libro que jamás leeré. Mi mapa ribereño comienza en el puerto de Olivos. De chicos jugábamos en la arena y en la montaña de cantos rodados que las chatas areneras descargaban en el playón del pequeño puerto. Muy cerca de la Martello Tower, en Sandycove, tuve una vivencia similar en la playa de aguas plácidas, de pronto estuve en Olivos. Hasta los toboganes y hamacas con hierros pintados de colores brillantes se les parecían a los de la niñez. Con los amigos del barrio, ir al río era siempre una aventura. Cruzar Libertador y bajar corriendo la barranca de la calle Paraná hasta el andén de la estación Anchorena, era ya estar en territorio propio, sin autos, con personajes que pasaban y se perdían en la espesura de cañas y sauces, en casas de madera precarias; era un mundo sin padres. Saltábamos de tosca en tosca cuando había bajante y en la playa se veían las ondulaciones que había dejado el agua. Buscábamos algún bagre o mojarrita que hubiera quedado atrapado en un charco y jugábamos con él y había una discusión entre salvarlo llevándolo al agua o dejarlo luchar por mantenerse vivo en ese estrecho lago a la espera de la creciente. Apenas terminadas las clases en noviembre, nos metíamos en el río en calzoncillos y nos tirábamos pelotas de barro y nos peleábamos y reíamos y cuando comenzaba a atardecer, volvíamos agotados y colorados a trepar la barranca, al cruzar Libertador ya éramos otra vez los chicos de ciudad, pero sabiendo que nuestro lugar era aquel, el de la orilla, el del horizonte lejano.

    Como en el inicio de los tiempos. Como cuando Heráclito escribía en sus tablillas, ¿es que hay algo más similar a una Tablet? ¿es que un código QR no es un laberinto? Hoy en 48 caracteres podemos escribir los fragmentos, tal vez superficiales, que podrían ser descubiertos por arqueólogos del futuro que intentarían reconstruir una cultura (la nuestra) en base a insignificancias de la vida cotidiana, donde podrían convivir versos de “Muchacha Ojos de Papel”, con la incompleta receta de un a chocotorta que una señora envía a otra para Navidad, combinados con versos de Philip Larkin dejados en un cuaderno junto a otros de Hölderlin. Imagino la reconstrucción de nuestro mundo, en base a estudios de futuros científicos de aquí a 20 ó 30 mil años y así:”La cultura sanisidrense, en tiempos conocidos como “Feliz Navidad” (#) -se sospecha que para conmemorar el nacimiento de su dios “Puy Reden”, que tenía su templo en la barranca, frente al inmenso estuario (hoy desierto del Plata), llamado así por los utensilios hallados en el santuario, donde se encontró un fragmento de la receta de la chocotorta, que sería acorde con la últimas investigaciones de la prestigiosa Universidad de La Garche, una especie de sopa de pescados o mariscos, según el recetario, hallado in situ, firmado por Philip Larkin, renombrado jefe de banquetes, en colaboración con su ayudante, se cree que mujer, Hölderlin a quien por la blancura de su piel se le dedicó el himno popular “Muchacha ojos de Papel”; quien dejó anotada , en un dialecto hoy desaparecido (se cree que de la cercana Colonia, al otro lado del estuario, conocida también como Köln) la siguiente recomendación: Leif Sind, in Feuer getaucht, gecochet die Frücht und aun Der Erde geprüfet und sin Gesetz ist, cuya traducción aproximada sería ” Maduros están, hundidos en fuego cocidos y en la tierra probados los frutos”, lo cual ha hecho pensar a los académicos que para la chocotorta, los pescados y mariscos debían ser asados y no crudos como han sostenido los tratadistas de otras escuelas”

    (#)No se debe confundir con Xmas, que era una gran venta de productos para celebrar al dios NASDAQ, ni con Natividad de Iesu, un rito ancestral de una esotérica secta conocida como Katolikós.

  • LOCUTOR INTERIOR

    No todos escribimos, pero todos tenemos un “locutor interior”, como llama Marcelo Cohen, a esa voz que nos constituye más que las palabras y las acciones con las cuales nos presentamos y por las que los demás nos juzgan, nos aman nos desprecian, nos llaman o nos ignoran.

    Como en general no hay coincidencia plena entre lo que decimos y lo que callamos, entre lo que sentimos y lo quie expresamos, entre lo que pensamos y lo que argumentamos, no podemos ser más que personas: máscaras.

    ¿Qué va pensando la gente en los aviones, en los trenes, colectivos, cuando va manejando solo por un camino patagónico? ¿Qué piensa un niño de nuestro comportamiento?

    Se acaba de cortar la luz. También se cortaba en 1956, es decir siempre se ha cortado la luz, entonces he decidido que vivo en un tiempo donde es imposible que se corte la luz, he decidido que al salir en bicicleta, la calle ya no está empedrada, es ahora de tierra, el cruce de Libertador, es en cambio, atravesar un arroyo, mi bici es un caballo, mis Nike son botas, mi campera Gap acolchada es un abrigo de piel de oso, mi gorro de lana es un sombrero de fieltro, mis Levis una suerte de amplia bombacha de lana rústica y cuero. Desde la calle Rivera Indarte y Roque Saénz Peña ya se divisa el mar, es junio de 1421, por momentos es Francia y lo que veo es sólo el mar. Por momentos es Irlanda y estoy rodeado por mar; me doy cuenta que aún no se ha descubierto América, entonces desmonto, estoy caminando descalzo, soy un guaraní que certeramente acaba de cazar una liebre. Me toca bocina un amigo desde su Land Rover, bajo de la bici, charlamos, vuelvo a montar, es nuevamente la Edad Media, 1521, voy cabalgando senderos de España, huelo Mediterráneo, veo que zarpan carabelas, ya que el Tratado de Tordesillas del 4 de junio de 1494, ha calmado las tensiones entre los Reyes Católicos y Juan II de Portugal, está saliendo Macri de su casa de José C Paz, los custodios me distraen de mi ensoñación, bajo por la culebra de Vicente López, ya voy en un carruaje, he decidido que es 1621 y cambié de geografía, soy ahora Francisco de Borja y Aragón, décimo segundo Virrey del Perú y acabo de firmar una sentencia de muerte y me estoy yendo a casa de una de mis queridas, apuro la pedaleada porque mi I Phone me ha dicho que el sol sale 7.56 y quiero estar a esa hora en el muelle de Pacheco para darle la bienvenida. Estoy ahora en la senda costera pasando la calle Perú, ya es 1721 es Rosslyn Chapel, soy Sir James Sinclair, quiero instalar vidrieras en la capilla, estoy dando instrucciones a los operarios, es el momento en que Anselmo detiene el carruaje, es 1821, soy Juan Martín de Puyrredón, he llegado desde Buenos Aires a descansar unos dias en mi chacra Bosque Alegre. Entro por fin a caminar el muelle de Pacheco, sale el sol huevo frito, cuyo reflejo en las ventanas de las casas bajas del puerto de Buenos Aires parecen saludar a los inmigrantes que arriban en el Massilia en 1921. Puerto Madero parece teñido de naranja ¿cómo quedará la economía argentina, cuando este virus termine? Pienso en mi economía; se sabe, es un principio básico que el Patrimonio es el Pasado, el Consumo es el Presente y el Ahorro es el Futuro. Fiel al “carpe diem” vivo en un eterno presente, es mi costado inmaduro, hasta infantil de mi personalidad, en este aspecto soy muy argentino, demasiado. ¿De dónde nos viene? ¿De dónde nos viene ser una democracia autoritaria? Batista, Somoza, Stroessner, Perón, Pinochet, Castro, Chávez, Maduro, Ortega, Buquele, Correa, Kirchner, la senda histórica de América Latina, nos viene, no tengo dudas de la única potencia imperial que nos ha dominado y limado el cerebro, de la que se regocija con y bendice a la pobreza, la que despóticamente impuso la verdad, la suya, la del poder, el Imperio de la Iglesia Universal, la Católica. ¿Es que alguno cree que la institución más antigua de Europa hace algo porque si? Acaso la gran usina de las teorías conspirativas desde siempre, eligió un Papa, jesuita, argentino y peronista porque tiene voz de corderito y mirada de gavilán mixto, porque es devoto de los humildes y porque viene del fin del mundo? El poder no se maneja así “Autoritas non veritas facit legem” ha dicho Benedicto XVI.

    Julia Domna (170-217) casada con el Emperador Severo, gran conversadora al punto que pasaba gran parte de la jornada con los sofistas, al quedar viuda, cayó prendada de su hijastro (aunque todos decían que era su hijo Antonino Caracalla). Un día de intenso calor y perentorias necesidades de sexo, Julia , que era muy bella aparece decididamente semi desnuda en los aposentos de Antonino, quien exclama: -“Querría si fuera lícito” a lo que Julia respondió -“Si te gusta, es lícito; ¿acaso no eres el Emperador que promulgas las leyes, no que las acatas?”

    Vuelvo a 2021, ha vuelto la luz.