Autor: alejandrofrango.com

  • LA INAGOTABLE PALABRA DEL RÍO

    Esa constante narración de los acontecimientos. Esa explicación de los hechos, esa necesidad de analizarlos y no sólo de registrarlos, (porque hay un misterio), algo que no puede ser dicho de la misma manera en que uno dice “está lloviendo” cuando llueve.

    Ahora llueve y estuve antes de esta lluvia; en el amanecer de cielo encapotado; como muchas veces; mirando el río, el mismo, cuya identidad consiste siempre en ser distinto.

    Estoy en un punto casi a mitad camino entre la ciudad y las islas. Entre la voracidad humana de Buenos Aires y el laberinto verde y también voraz del Delta del Paraná. Estoy sentado a la orilla del río (ahora que ha parado de llover) con una bitácora, dibujando el perfil de la urbe (que, debido a la negrura que viene desde el fondo de las islas y avanza hacia ella en lucha con el sol invisible que no consigue abrirse camino) y, la distingue (a la ciudad) hoy, más que otros días: amenazante. La negrura de las nubes exacerba el misterio que traspasa no sólo la ciudad, sino todo.

    Hay ciertos atardeceres de noviembre, donde aún el cielo está azul, cuando se pueden ver reflejos de color naranja en las superficies vidriadas de las oficinas, allá en la ciudad. A veces me imagino dentro de alguna de ellas y me veo entrecerrando los ojos (el sol me pega de lleno) para poder mirar la pantalla con los datos financieros, pues imagino que uno está dentro de esas oficinas encargado de alguna tarea relacionada con negocios bursátiles; el precio de la soja en Chicago, el valor del kilo en el Merecado de Hacienda, de cómo impactarán el Nikkei y el Dow Jones sobre el Merval, a cuánto está el dolar, y todas esas cosas, que estando aquí, a distancia casi equidistante entre el verde de las islas y el gris de la ciudad, imagino que podría estar haciendo en una de esas oficinas. Cada tanto giraría la vista hacia el río y vería tal vez a este mismo velero que estoy viendo, virando hacia uno u otro lado hasta encontrar la brisa que requiere para internarse raudo y vigilante en el misterio, y a medida que el cielo se va oscureciendo y la ciudad va encendiendo sus luces, imagino que por algún motivo de crisis global tendría que quedarme más de la cuenta en la oficina y que en esas horas en que (imagino) suelo bajar a la cochera para subir al auto y dirigirme a esta zona donde ese yo imaginario que está allá tiene su casa, (que bien podría ser la mía) y a esa hora inusual de estar ocupando un lugar que normalmente presumo vacío, y que me infunde una sensación de misterio; como era la de pasar por el colegio en verano y verlo igual pero silencioso y ajeno. Irían entrando las personas de la limpieza y vería a la señora boliviana que mientras pasa la aspiradora y vacía los cestos de papeles en una bolsa de color negro; me cuenta que vive en Virreyes y que el domingo va a ir a una isla y entonces me imagino que la señora boliviana a la que percibo ancha de caderas por el recuerdo que tengo de las mujeres que he visto en innumerables viajes por Bolivia, deambulando por La Paz; o sentadas frente a un. puesto de venta de yuyos, fetos de llama y semillas de guairuru; e imagino que mientras pasa la aspiradora está pensando en su madre y sus dos hijos pequeños que ha dejado con ella y ese yo que está allá (que no soy yo) sino que soy una empleada jerárquica que también tiene hijos y que cuando esa señora de la limpieza le dice lo de sus hijos dejados en Bolivia; esa empleada jerárquica piensa cómo sería que ella (que soy yo imaginándome siendo ella) dejase a dos de sus tres hijos en San Isidro (donde estoy) y ella partiera a Hong Kong.

    ¿Hace cuánto que está aquí Selva ?

    Cuatro años señora.

    Y a la ejecutiva (que soy yo) le correría un frío helado por la columna vertebral. Pero dejo de imaginarme en la oficina, entre otras cosas porque la luz ha cambiado (aunque sigo estando en el avanzado atardecer de noviembre y no en el tormentoso y gélido amanecer de agosto como realmente estoy) y porque he visto como un avión que viene del norte (tal vez Iguazú o Salta) ha dejado una estela y se dirige con sus luces encendidas hacia su aterrizaje en Aeroparque. Me imagino ahora en su interior (yo que estoy aquí en este punto casi equidistante entre la selva y la ciudad) y miro por la ventanilla y veo por primera vez la ciudad de Buenos Aires llegando desde Puerto Iguazú, donde imagino que vivo después de haber nacido en Apóstoles, y que soy un muchacho de 20 años, hijo de un tendero turco que llega por primera vez a la Capital y está nervioso ya que viene a tratar con un mayorista, tarea que le ha confiado su padre; e imagino que ese muchacho se llama Jorge Salim, y que tiene tatuado en un brazo la lengua de los Rolling Stones y un arito con pluma de tucán en una oreja y de paso viene a un recital de rock y a ver a River, y ahora, que ya ve el estadio acaricia los dos tickets que ha comprado como para asegurarse que están en la campera de jean que ha dejado arrugada en el asiento vacío a su lado. Deslumbrado por la anchura del río, ve la ciudad iluminada, e imagino la emoción que siente por su próximo encuentro con los primos que sabe que lo esperan al bajar; en cuyo departamento va a estar alojado; son los hijos de la hermana de su madre: Oscarcito, pero sobre todo Paula, que tanto le había gustado la última vez que se vieron en las Cataratas; se imagina liando un porro con ella en el recital y después en un boliche y luego durmiendo con ella y no en un sofá como aquella vez.

    El avión ya ha aterrizado, el olor a nafta le invade las narinas, las luces del lobby lo marean, en su mente compara al provinciano aeropuerto de Iguazú con éste; para él inmenso, mientras espera en la cinta ver circular su mochila, ata el cordón de sus All Star, en cuyo borde de goma aún quedan resabios de la tierra roja de Misiones.

    Paula está con Oscarcito y los tíos del otro lado del cristal. Después de los abrazos y besos, (más cercano a piquito que a beso fraterno con su prima), le dan ganas de fumar, y como ha venido con el propósito de sacarse las ganas de todo, se enciende un pucho,(y yo aquí me prendo otro), largo el humo que acabo de aspirar y esa masa eterea y azulada me nubla la vista, cierro los ojos para paliar el ardor y al abrirlos caigo súbitamente en la cuenta que la razón por la que me gusta tanto estar mirando New York desde el Brooklyn High Promenade es porque me recuerda a este lugar en donde estoy y que aquel es también equidistante de Wall Street y del centro de Brooklyn y entonces asocio la llegada de Jorge Salim a Buenos Aires con la de Holden Caulfield a New York y me dan ganas (ahora que vuelve a llover) de subirme al auto e irme a casa a escribir, y como vivo con la convicción de hacer todo lo que tenga ganas de hacer, apago el pucho, me subo al auto, dejo a Jorge Salim, a Oscarcito, Paula, los tíos, la ejecutiva y la señora boliviana y vuelvo a ser yo que acabo de sentarme al escritorio y tecleo:

    “¿Habrá el sistema planetario girado siempre en el mismo sentido? Y, me respondo (sin base científica alguna; sino guiado, por algo que a falta de mejor palabra, acepto llamar “intuicióin”) que por más que ello haya venido sucediendo por 300 millones de años, esa casi infinita cifra no es sinónimo de “siempre”. De ser ésta (mi pregunta) una loca fantasía, (a lo que doy una respuesta afirmativa), imagino, entonces, que por un motivo misterioso la tierra comienza a girar en sentido contrario y que después de leves cataclismos que devienen en tsunamis, terremotos, erupciones y tornados violentos; producto de la abrupta frenada del movimiento planetario la tierra comienza lentamente a girar en sentido contrario y de pronto estoy recién sentándome al escritorioi frente al ordenador, acabo de entrar en mi casa, estacioné el auto, me voy de la orilla del río, apagué el cigarrillo, encenddió el cigarrillo, le dio un pico a Paula, se ató el cordón de las All Star; en el Teatro The Globe un tal Shakespeare acaba de estrenar una obra que no fue bien recibida por el público bajo el título de “Hamlet”; la lava del Vesubio ascendió por la ladera y el muchacho virgen que intentaba dejar de serlo con su amada Cornelia dejó de sentir ese calor abrazador que le quemaba la planta de los pies y parecía darle a su cuerpo la consistencia de una piedra y siguió sin dificultad acabando con con su deseo; Alejandro, después de escuchar a Aristóteles, decide que si todo el mundo quiere venir a Grecia, él invadirá el Oriente y hará del mundo una Grecia Universal. El faraón Menkaura (Micerino), satisfecho, contempla al fin la terminación de la pirámide que lo albergará”.

    Llegado a este punto vuelvo al río, ahora en un helado anochecer de agosto. Ha dejado de llover, pero toda la vegetación se está aún escurriendo, los sauces sacuden su melena y me mojan; los juncos se agitan al compás del ritmo que las cansadas olas les imponen después de un día inestable. Hay una brillante luna pintada en un cielo negro; pasa un avión que ha despegado de Aeroparque, se ven las luces encendidas en el interior donde imagino que alguien que se ha quitado los zapatos, abre el libro “Fortuna” de Hernán Díaz, lee “Llevo más de una década presenciando una lamentable decadencia no sólo de la vida financiera de nuestro país, sino también del espíritu de su gente. Donde antes habitaban la perseverancia y el ingenio, ahora deambulan la apatía y la desesperación. Donde antes reinaba la autosuficiencia, ahora usurpa su lugar un sometimiento mendicante. El trabajador ha quedado reducido a la condición de pordiosero. Un círculo vicioso se ha adueñado de nuestros hombres físicamente capaces: cada vez dependen más del gobierno para mitigar la miseria que crea ese mismo gobierno, sin darse cuenta que esa dependencia sólo perpetúa lo lamentable de su situación”

    Pienso que hace 30 años en Manchester, Sarandí o Nimes la diferencia salarial entre un ejecutivo y un oficial o capataz de una misma empresa era de 14 sueldos, hoy esa diferencia es 60 ó 70 veces superior; aquel salario del operario era bajo, pero le permitía vivir con dignidad, y hasta hacer un mínimo ahorro; hoy ello es imposible y ese operario, está tentado a robar y dadas las circunstancias a vender droga para sostener a su familia al borde del precipicio, como me encuentro yo, sabiendo que nunca nadie leerá un libro escrito por mí.

  • LAS PALABRAS Y LOS AÑOS

    En la niñez, digamos 2 años de edad (y digo niñez y no infancia, ya que ello significa carente de lengua y yo a los 2, como todos, hablaba y tal vez decía menos boludeces que ahora) algo que observo en los políticos, cuanto más viejos y más se reiteran en sus cargos, sus mentiras de siempre se transforman en crímenes y siguen hablando como si nada, desde sus bancas en el Congreso, sus despachos ministeriales , su balcón y ultimamente va por las terrazas. Decía que a los 2 años cada vez que yo escuchaba o repetía “las uñas” para mi eran “lasuñas”, es decir mis extremidades no tenían uñas sino “lasuñas”.

    La primera vez que escuché la palabra pedófilo, la asocié a un compañero del colegio primario de cuyo nombre no quiero acordarme que era un incontinente TIRAPEDOS tanto en su versión sonora, como en la artera versión muda. Cuando comprendí el significado le pedí disculpas. El tampoco tenía idea de qué se trataba.

    Durante años (ya era adulto) solía equivocar “costra” por “crosta”, que es como se dice en italiano, lo curioso es que no hay italianos en mi familia.

    Ya en la facultad dando examen escrito sobre Kant, escribí su frase “Cien táleros en mi cabeza son lo mismo que cien táleros en mi flatiquera”. El trabajo fue calificado con 10, pero el profesor dejó la siguiente nota: “Su trabajo fue excelente pero cuidado con guardar sus dólares en la “flatiquera”, es más seguro ponerlos a resguardo en la “faltiquera”, y es así como se la debe escribir.

    Siempre hablé y escribí con mucha corrección, fui un buen lector desde pequeño, sin embargo nada es perfecto.

    Donde si noto grandes cambios a lo largo de mi vida es en los conceptos, van algunos ejemplos:

    Dios, pasó de “Padre nuestro que estas en los cielos, arrodillado, en pijama y bañadito a “Y flaco a ver cuando te ponés de mi parte, todo me sale mal con las minas” a “Invento de los curas y las monjas para juntar guita”. Desde los veinte : concepto ordenador de la sociedad, si el Rey se arrodilla ante Dios, los súbditos se arrodillarán ante el Rey”.

    “Todos somos iguales ante la ley” desde siempre ficción jurídica, que en tiempos turbulentos se transforma en delirio surrealista lindando con lo payasesco y en estas latitudes en hipocresía criminal.

    “Nacional y Popular”, abyecta mentira que enriquece groseramente a Presidentes y sus Vices, ministros, senadores, diputados, gobernadores, jueces, intendentes a costa de ciudadanos patriotas y trabajadores de clase media baja y baja.

    “Movimiento Nacional Justicialista” de sobrenombre “peronismo”, abanderado vitalicio de lo Nac & Pop, que otros están aprendiendo rápidamente a emular.

    “Casamiento”, siempre lo vi escrito con Z. “Esposa”, el mismo nombre que la policía le da al instrumento con que sujeta las manos del recién apresado; al menos la policía no promueve la monogamia: siempre son las esposas.

    “Matrimonio” lo asocio a Martirio.

    “Y si así no lo hiciereis que Dios y la Patria os lo demanden”. Jamás un concepto actúa como demandante, mucho menos dos.

    “Las Conchas”, antiguo nombre de la actual Municipalidad de Tigre.

    “La Concha de la Lora”, ayer hoy y siempre una de las más excelentes y típicas expresiones de nuestra nacionalidad. Debería haber una Avenida ostentando con orgullo esa expresión autenticamente nacional. ¿Dónde vivís? En la Concha de la Lora 69.

    “Concha Fernández Salduenda”, mi primera amiga íntima en España. Siempre la llamé Fernández, no por falta de intimidad, pero en ese entonces me parecía muy fuerte llamarla por el nombre de pila.

    “Haber niños ponerse a “coger conchas” y no molesteís a los mayores”, escuchado en playa de Alicante de boca de la abuela de los niños. pensé: este reino tiene futuro.

    “Concha”, la cara de Dios, la más amable.

    “EL CUB” Conchas Unidas del Bajo, mi querídisima hermana, mis triqueridísimas sobrinas y mi recontra amada y bienvenida sobrina nieta reunidas en cogreso general destituyente, un gremio femenino de armas tomar. Las adoro.

    “Sexo” ¡UUUUH!

    “SEXO” ¡UUUUUUUUAAAAAAHHHHH!

    “SEXO”, puro y duro, oral, anovaginal, grupal, tricolor, quinteto latino, sexteto tango, orgía, hetero, homo,universal, solitario,”palterga” si no te gusta la palta proba con la…

    “Sexo dentro de poco” :”Allá Lejos y Hace Tiempo” de Guillermo Enrique Hudson.

  • IT HAS TO BE BRITISH TO BE GOOD

    Me veía muy feliz al volante del Aston Martin rojo con la capota abierta y escuchando a todo volumen a los Rolling Stones que parecían,con su música y cantos querer invadirlo todo en la quietud de Aberdeenshire, a punto de llegar a Crathie, vecino al Castillo de Balmoral. Estaba llegando a mi tricentenaria casa de campo y vi a lo lejos la silueta de un ciervo con una machaza cornamenta. Ya en casa saboreaba mi segundo whisky y mi vista se deleitaba entre las llamas de la chimenea y la lluvia que caía generosa sobre los campos. Ya vestido de smoking partía a la recepción. Regresaba a casa pasada la medianoche. Por la mañana llegaba en helicóptero a Londres. Al despertar me costó entender por unos instantes que estaba en casa en San Isidro. No recuerdo haber soñado así, con esa intensidad.

    Mientras me duchaba y ya más tarde en mi ejercicio matinal en bicicleta por la costa del río, me iba preguntando por qué para mí la felicidad, siempre está conectada a lo “British”.¿Por mi viejo que desde chico me leía cuentos en inglés y me enseñó a hacer cuentas con pounds, shillings, pence and farthings? ¿Porque fue mi segunda lengua? ¿Por el five o’clock tea de los domingos? ¿Por las inolvidables maestras Mrs. Kember, Mrs. Gueddes, Mrs. Laffan, Mrs. Kenny, Mrs. Lemoine, Miss Blanco, Miss Bary, Mis Mary, Miss Dolores Solares? ¿Por mis dos años de felicidad en el 78 Onslow Gardens, en South Ken? ¿Por la literatura y el teatro? ¿por Shakespeare, Thomas Hobbes, John Locke, David Hume, Lawrence Sterne, Thomas De Quincey, Virginia Woolf, Katherine Mansfield, Philip Larkin, los Beattles? ¿Por el clima, para mi excelente de Gran Bretaña, amo la lluvia y los cielos grises y el verano allí, es para mi, el único que tolero (casi no existe)? ¿Es por Pam, y esas noches en la casa de The Cotswolds, por los pubs, por Harrods, por Fortnum and Mason, por The Mermaid, en Rye, por Bath, por Oxford, por Cambridge, por St. Andrews, por Edimburgo, por Cornwall, por Elizabeth II? Porque junto con los países nórdicos e Islandia, la británica es la sociedad que más valora la libertad individual. Y sí ,es por todo eso y porque cada vez que llego a Inglaterra desde aquella primera el 1 de mayo de 1978, mi cuerpo, mi mente, yo decimos “We are at home”.

    ¿O será por aquella charla con Joseph en la india en 1980, que después de haber mirado con mucha, para mí demasiada atención, las líneas de mis manos y luego con la misma naturalidad con que uno dice “que bien que te queda el verde” o “me encantó la película”, me dijo “No tengo ninguna duda, vos fuiste inglés y ocupaste un lugar de suma relevancia en la vida inglesa” y siguió charlando de literatura. Para Joseph la re encarnación es una realidad del mismo nivel que un “nacimiento” o “una muerte”. Recuerdo que en ese momento pensé en la película de Lee Thompson de 1975 ,”La Re encarnación de Peter Proud” y recordé el capítulo X de La República de Platón y el mito de ER.

    Quiero aclarar algo para mis conciudadanos, el amor por Gran Bretaña, no opaca, desmerece, ni traiciona al amor por la Argentina, esto lo digo porque para mucha gente Gran Bretaña es sinónimo de “piratas” y otras barbaridades que he escuchado; y también quiero agregar que para mí las Islas Malvinas, son las Islas Falkinas y con ello quiero decir: conversar, asociarse en doble administración, con doble soberanía, con ventajas y obligaciones para ambos, digo: Civilización.

    No creo en la re encarnacióin como Joseph aunque me encantaría haber pasado por diferentes culturas y haber sido esclavo, rey, mujer, varón, actriz, sacerdote, homosexual, ladrón, campesino, embajador, puta, médico, corsario, jinete, albañil, filósofo, haber experimentado la vida desde todos los posibles puntos de vista. Mis viajes, mis aventuras, mis variados trabajos, mis lecturas, mis amores, mis múltiples errores han sido mi manera racional y vivencial de tratar de entender WHAT THE HELL ARE WE ALL FUCKING DOING HERE? CARAJO.

  • VENTANAS

    A las 5.30 am en verano, salir en bicicleta es algo maravilloso, por el silencio, por la casi ausencia de personas, porque se puede cruzar Libertador con los ojos cerrados (cosa que de cualquier manera no hago, ni recomiendo hacer), pero efectivamente en un día hábil a esa hora sólo me topo con el personal de seguridad que deja su garita y le transmite las novedades al que viene a reemplazarlo. Luego ya en la bici senda del vial costero pasa fugazmente algún corredor, una señora que camina, dos o tres que pasean a sus perros. Ya en el río veo a los pescadores. Muchos de ellos han pasado la noche probando suerte. A pesar que ya hace más de cinco años que cumplo con esta rutina, hoy por primera vez me detuve un rato ante el cerco de la Quinta de Juan Martín de Pueyrredón; me llamó la atención el tamaño de las ventanas que dan al frente sobre la calle Rivera Indarte: son pequeñas. no guardan proporción con la sólida pared en las que están instaladas; son como para espiar por los visillos, sin que a uno lo vean; parecen no haber sido hechas para mirar, sino más bien como para echar un vistazo protector; son producto de una concepción de vida que ya no existe. Las ventanas que dan a la barranca y al río, si bien pequeñas en comparación con las actuales, son más amplias que las que dan a la calle; miran al jardín donde habrán jugado niños, al cuidado de la gobernanta; donde alguna pareja se habrá besado por primera vez, sabiendo que detrás de la ventana había alguien controlando deseos; servían para que algún criado estuviera atento a las necesidades del señor: un paraguas o abrigo si fuera necesario, más agua caliente para cebar otra rueda de mate, acercarle alguna novedad al Director Supremo o decirle al invitado que el carruaje ya estaba listo para retornarlo a Buenos Aires ya que le espera un viaje largo y es más seguro viajar con luz. Son ventanas que dicen: la privacidad es un valor, la casa es sagrada y guarda secretos, y en este caso particular ellos pueden ser secretos de Estado. Éstas, las ventanas de atrás permiten también vigilar el movimiento de un comercio fluvial clandestino y nocturno.

    Desde la costa del río miro hacia las nuevas edificaciones: cemento y vidrio; enormes ventanales como haciendo del paisaje exterior un cuadro que cuelga del cielo, cuyo paspartús es el perfil del ventanal y su marco la cornisa que lo sostiene; el exterior es el lienzo que cambia continuamente con los avatares de la luz: por momentos violento van Gogh, por otros neblinoso Turner, a ratos envolvente Bacon, súbitamente amenazador Caravaggio, nocturno y silente Malevich y de vez en cuando juguetón Seguí. Estos ventanales son reflejo de la exhibición que buscamos y que nos ha dejado expuestos, son la pantalla con la que nos presentamos, son la selfie ineludible, son el zoom que nos convoca, son cierto grado de perversa ostentación. Son una tentación al asedio, una invitación a ser violados.

  • DE LETRAS, DE ANALFABETOS Y DE CIFRAS

    Antes de la invención de la imprenta por Johannes Gutemberg (Maguncia 1400 – 1468) en 1445, entre el 95 y 97 % de una población estimada entre 350 y 400 millones era analfabeta.

    Según la UNESCO en 1985, el 28 % de la humanidad era analfabeto y en 2025 ese porcentaje se redujo al 21 %. Felicitaciones, Champagne y aumento de honorarios para los sabios de la UNESCO, que se olvidaron de decir que en 1985 la población mundial era de 4.870.000.000 habitantes y el 28 % de esa cantidad es 1.363.600.000 de seres humanos, que no podrían haber leído este artículo. Según Worldometer (estadísticas al instante) la población mundial asciende en este momento en que escribo a 8.264.680.000.000 y el 21 % de esa vastedad humana es de 1.735.582.800 hombres, mujeres, niñas y niños, es decir hay hoy 371.982.800 millones más de analbabetos que hace 40 años, algo así como la población de los Estados Unidos, u ocho veces la población de la Argentina. Entonces nada de champagne, agua de la canilla, del grifo, del pozo o del río. Claro con tantos analfabetos cómo voy a tener lectores para mi blog. También es posible que lo que escribo no le interese a nadie, pero seguiré intentandolo.

    Los que sí escriben bien son Irene Vallejo,”El Infinito en un Junco” (La invención de los libros en el Mundo Antiguo). Filippo Ronconi, “Los Orígenes del Libro” (Metamorfosis de un objeto desde la Antigüedad hasta la Edad Media). Alberto Mangel, “Historia de la Lectura”. Bard Borch Michalsen, “Cómo la puntuación cambió la Historia”, que se refieren al tema en cuestion, como ejemplo les dejo esta perlita mencionada por Mangel, en “La línea temporal del Lector” que en mi edición (Penguin Books) está entre las páginas 180/181, dice allí “Año 1333 el pintor Simone Martini coloca un libro en las manos de la Virgen en su pintura “Anunciación”. La Iglesia Católica, no muy convencida de la capacidad intelectual de las mujeres, debatió si la Madre de Dios debería ser reconocida como lectora”. Qué maravilla que haya instituciones que velen por nosotros.

    A las 7.25 am la población mundial ha crecido en 112.085 y sigue.

  • LA SOLEDAD DEL LECTOR

    En 1996 David Markson (NYC 1927 – NYC 2010), estudiante y luego gran amigo de Malcolm Lowry (1909 – 1957), compañero de aventuras de Conrad Aiken (1889 – 1973), Jack Kerouac (1922 – 1969) y Dylan Thomas (1914 – 1953) publica “Reader’s Block”, traducido al castellano por Laura Wittner (Bs. As. 1967), autora ella misma de “Se vive y se Traduce”, “Traducción de la Ruta”, y cantidad de libros para niños, traducido genialmente por “La Soledad del Lector”, título que me jacto de haberle robado para este artículo porque me ha venido como forro al pene (basta de ‘anillo al dedo’) publicado por La Bestia Equiátera , tapa ilustrada por “Sun in an Empty Room” de Edward Hopper (1882 – 1967), diseñada la tapa por Juan Pablo Cambariere y con “Blurbs” (thank you Louise Willder) bien interesantes y seductores. Y digo que me ha calzado tan bien porque los que escriben vienen anunciando la muerte del autor, la del arte, la de la novela y hasta el fin de la historia y yo quiero contribuir, con que tendrá que morir el personaje, situación que provocó en mi la lectura, también de David Markson de “This is not a Novel”, también traducido con brillantez por Laura Wittner y con diseño de tapa también de Cambariere y aún mejores “Blurbs”, también por editorial La Bestia Equilátera, que si hubiera sido Escalena ni les cuento y de haberse atrevido a ser Isósceles estaríamos al borde del orgasmo, razón fundamental para haber cambiado anillo por profiláctico.

    Recuerdan que les conté (en este blog que nadie lee) que fui a Falkinas y que mi personaje llamado Alejo Santos fue a buscar y se vino con la espada Excalibur del Rey Arturo para acabar con el Memorioso Funes, obsesivo de la cronología pero incapaz de pensar. Bien ha llegadoi el momento (dice Alejo Santos) de que se olviden de mí, yo ya no existo, pero sigan el informe de los acontecimientos según consta en actas de la Prefectura Naval Argentina y de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que documenta con precisión la declaración de los testigos y la grabación fiel hecha por uno de los pescadores.

    “En el muelle de Pacheco, sobre aguas del Río de la Plata, cito en la ciudad de Martínez del Partido de San Isidro, varios pescadores afirman haber visto a un masculino, portando una amenazante espada dirigirse a la cabecera del citado muelle, balbuceando algo que les resultó un tanto incomprensible y que gracias a la grabación de otro pescador presente paso seguidamente a transcribir: “Ireneo Funes, vine a concluir una historia de repetición insensata, no es nada personal; te pido que gires, quiero ver tu rostro” le espeta mi personaje Alejo Santos. Los pescadores aseveran no haber visto a quien dirigía sus palabras el masculino y temiendo por su propia seguridad se retiraron hacia la costa asi mismo aseguran que el masculino se cubrió la cara como protegiéndose de un resplandor extraño al que embistió y asestó una estocada y que escucharon un ruido a espejo que se quebraba y el cuerpo del masculino comenzó a sangrar profusamente de un tajo en su vientre, que lo hizo trastabillar y caer al río que se llevó el cuerpo con la espada clavada. Los pescadores lo vieron flotar mirando al cielo.” El cadaver fue luego recogido por personal de la Prefectura Naval Argentina en la bahía de Samborombón, donde se lo identificó como Alejo Santos y la espada mostraba en su empuñadura el nombre de Excalibur. Nadie se presentó a reclamar el cuerpo que fue llevado a la morgue municipal, sin embargo la Embajada del Reino Unido de la Gran Bretaña ha solicitado la restitución de la espada Excalibur, que el Gobierno argentino ha condicioinado a la pronta restitución de las islas Malvinas a la soberanía de la República Argentina.

  • LAS FELICES “FELICES FIESTAS”

    Sí, no me volví loco, las celebraciones de fin de año: Navidad y Año Nuevo no son fiestas, como la del cumpleaños, el casamiento, la graduación y cualquier otro acontecimiento. Navidad (que estrictamente es un cumpleaños, el de Jesús que parece ser que cumple 2025 años, ¿imaginaron alguna vez una torta con 2025 velitas?) son las “Felices Fiestas”. A mi no me gustan para nada, es más me molestan, con la única excepción de ver a los niños que me encanta cómo se abalanzan sobre los regalos, aprobando su primera lección de cosumismo explícito. ¿Por qué no me gustan nada? :

    Por 1. Son obligatorias y si no querés ir también te sentís un pelotudo.

    2. Cuando todo el planeta se pone de acuerdo en algo, yo sospecho algo non sancto.

    3. Detesto todos los finales: el final de una película que me encanta, el final de una novela, cuento o ensayo, el final del viaje, el final de una fiesta (salvo el de las “FF”), el final de un ciclo, el final de un amor, el final de una amistad, el final de la soltería (por eso no me casé nunca), el final de un coito (es decir “acabar,” en la India me aseguró una suerte de gurú que podía detener el “acabar” 12 horas, es decir podía hacer un 2×24, algo aprendí aunque mi ansiedad jamás me permitió más de una hora lo cual me satisfiso) pero esto ya no es así, porque ésta es mi septuagésima séptima “FF”., el final de las vacaciones, el final de un ciclo, el día domingo, el mes de diciembre., que además no me gusta por el calor, los mosquitos, las cucarachas, el protector solar, la humedad, ¡ah! me olvidaba la pirotecnia que invita a la meditación.

    4. EL FINAL FINAL, el hecho absolutamente democrático sin excepción, el final que no discrimna entre Rey y mendigo, Caín y Abel, San Francisco y Bergoglio, Alberto Nisman y Alberto Fernández, la universal muerte, que no es miedo lo que me provoca, sino VERGÜENZA : que Shakespeare sea enterrado o cremado que las bacterias, la podredumbre y el polvo lo desintegren al igual que a una serpiente, hiena, murciélago o mariposa y sea polvo me avergüenza. Por supuesto que así es la realidad, pues a veces la realidad también me da vergüenza. Que no tengo solución y eso también me avergüenza, que los humanos de todos los tiempos no encontramos una solución, vuelve a avergonzarme. Que lo más lógico es aceptar las cosas como son, y que todos los demás tienen razón, es totalmente cierto y esto no me da vergüenza, pero tener que darle la razón al mundo entero me da soberanamente por el duodécimo forro de las pelotas pero igual les deseo “FF”.

    El Final :FELICES FIESTAS = FINAL FINAL.

  • VERBA VOLANT, SCRIPTA MANENT

    Imaginemos las suaves ondulaciones de las sierras de Éfesos que se zambullen sin estrépito en el Egeo, imaginemos que es invierno y que en la humilde choza, que desde la orilla se parece a un lugar destinado más a los dioses que al hombre que la habita en soledad,está el fuego encendido donde en un caldero que cuelga de un gancho, bulle una sopa de cordero y aromáticas hierbas salvajes que están por alimentar a Heráclito que no sabe que en 2500 años, lo que deje escrito ese día, será citado en otros escritos que se llamarán tesis doctorales en ámbitos de estudios serios en ciudades que llevan inimaginables nombres como Oxford, Buenos Aires, Lovaina.

    Imaginemos que Heráclito se ha servido en un cuenco de arcilla la sopa; que humeante; comparte la mesa de trabajo con unas delgadas tablillas de buena madera y con varios estilos (punzones)con los que dejará escrito de la manera mas sencilla posible ese concepto que el llamará “dialegestai” y que implica algo así como que en la parte está el todo que a su vez es nada y que en ese ir y venir de opuestos se encuentra la clave de lo que es el fundamento de lo que nos acontece, pero quiere hacerlo de una manera clara para que la puedan entender los pastores de cabras, así como le entendieron el concepto de “relatividad” cuando les demostró que el sol tiene el tamaño del dedo gordo de un pie humano cuando uno cierra un ojo y eleva el pie hacia el sol y entonces graba en la tablilla, después de meditar un buen rato:

    “El arco (byos), tiene nombre de vida pero efecto de muerte”, concepto que le permitirá con el tiempo a Prótagoras, complejizarlo un tanto, al sostener: “El hombre es la medida de todas las cosas”.

    Imaginemos ahora que han pasado varios siglos y vemos llegar a Atenas, con gesto de cansancio, no sólo por el viaje, a un hombre que porta un nombre de tinte aristocrático, como corresponde a quien será preceptor del emperador Alejandro de Macedonia. Estoy diciendo Aristóteles, quien en un momento de zozobra espiritual desenrrolla un pergamino y escribe con un filo estilete embebido en la nueva tinta recién llegada de Egipto, que contiene una resina que fija mejor las letras que el típico hollin de las tintas locales. Con cierta molestia, no exenta de dolor escribe: “Pero queridos amigos, ¿es que en verdad hay amigos?”

    Pues sigamos caminando en el tiempo, digamos que hemos llegado a Ravena en el momento en que el poeta Dante (1265 – 1321) inmóvil, se deja retratar por Giotto; inmovilidad aparente ya que su mente inquieta no puede parar de pensar en la oración con que quiere iniciar el Infierno de su Comedia y en la enmarañada selva oscura lo acechan león, leopardo y loba y no puede, no sabe, lo intenta, retrocede, se enfada y entonces estornuda y es Virgilio quien lo guía y Dante hace a un lado al Giotto y escribe en un delicado papiro oriental provisto por un comerciante florentino, mojando su pluma en una burda tinta oscura de extraño nombre ‘atramentum’ algo así como “frente a la puerta con la terrible inscripción “¡Perded toda esperanza los que entrais!”, vuelve a estornudar, se sienta y le dice al Giotto ” Avanti maestro.

    Prosigamos, acabamos de dejar los blancos acantilados de Dover después de una tranquila travesía desde Calais, y luego en un chirriante carruaje hemos llegado a Londres, es 1595 y vemos que un tal William Shakespeare apura sus pasos por la Strand porque no quiere que se le escapen los versos que acaba de soñar y que serán con el tiempo uno de sus sonetos que recitarán millones de individuos en todas las lenguas y con desesperación embebe la pluma de ganso en una pringosa tinta que le manchará su ropa y el texto y apunta, veloz:

    “Cuando cuarenta inviernos pongan sitio a tu frente

    y excaven hondos surcos en tu bella pradera

    tu estampa vanidosa, admirada al presente

    será una vestimenta andrajosa y grosera…

    y de pronto una nube traidora que acecha constantemente al poeta, como la muerte a todos, le impide seguir escribiendo porque a ensayar lo llaman, pues la reina Isabel se aburre y la Corte le exige al cortesano Shakespeare, como al caballerizo, o al valet estar no donde quieren sino donde deben.

    Pues dejemos a Shakespeare entretener a su Majestad y volvamos al continente, a andar los polvorientos caminos hispanos y entremos en una sórdida, oscura, ruinosa celda donde paga con la prisión,el no haber pagado en tiempo y forma sus deudas un huesudo y fino hidalgo a quien vemos hundir en el tintero que ha pedido su improvisada pluma de gallina batarasa para que la humanidad lo escuche y anota para la eternidad estas palabras “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” que darán origen a las andanzas en busca de algo que le de sentido a su aburrida vida carcelaria que poblará de aventuras en compañia de su fiel servidor, porque hidalgo sin siervo y caballero sin caballo son lo mismo que esperanza sin tiempo por delante o cóndor sin los Andes donde anidar.

    Y pasó entonces el tiempo infatigable y de pronto lo manual se hizo mecánico con la invención de la imprenta que llenó de letras el mundo y la gente se puso a leer y quien lee no puede no escribir y lo hizo en máquinas, obviamente de escribir que evolucionaron a la máquina electrónica que un buen día se hizo computadora y permitió que hoy mientras viajaba en el tren dejara grabado en el celular, lo que ahora estoy volcando en la pantalla y entonces parodiando a Beaudelaire agradezco a Dios por no haberme hecho vivir en Éfesos en el 600 AC, ni en Atenas en el 300 AC, ni en los Estados Pointificios del siglo XII, ni en la Inglaterra ni la España del siglo XVI y me pone muy contento gozar de este hecho de tan sólo tener que acariciar el teclado suavemente y con limpieza y velozmente mis ideas quedan dibujadas en una pantalla que reproduce lo que intento decir y que cuando me equivoco con tan sólo volver a teclear transformo esta intrometida mayúscula acentuada (É) en la deseada (é) que erróneamente había eludido; o este error de escribir hepigrafía en vez del correcto epigrafía, o corregir el equivocado (¨) por el necesitado (´).

    Lo que si envidio a los que me precedieron es la sencillez con que podían explicar que las ideas aparecían plasmadas en una superficie por el hecho de haber tan solo dibujado las letras correctas; yo, en cambio, y muy a mi pesar no sé explicar el proceso por el cual la presión sobre una tecla da la “A” y pone la “Z”, ni por qué ante mi ansiedad alguien me dice seriamente “pará un poco que la máquina está pensando” y “si seguis siendo ignorante y queres saciar tu curiosidad no dudes y preguntale al Chat GPT por qué ocurren las cosas”. Y es aquí cuando me pregunto si cuando un griego le consultaba al oráculo de Delfos cuál sería el resultado de la batalla, o un florentino del siglo XII arrodillado frente a un altar hacía promesas si tal gracia le fuera concedida, o un inglés del XVI sintetizaba el balance entre dicha y pesares en “The question is to be or not to be”, o un español enloquecido arremetía convencido que la rueda del molino que giraba sin parar era fiero enemigo a derrotar.

    La pregunta que me hago es bien sencilla ¿avanzamos o tan sólo modificamos algunos elementos técnicos con los cuales queremos dejar por escrito para que a la idea no se la lleve el viento, la sempiterna y nunca respondida pregunta: What the hell are we all doing here?

  • CADA TANTO EL VACÍO

    Sí, claro, por más que uno esté haciendo lo que quiere hacer, cada tanto se cuela el vacío que vendría a ser como estar suspendido varios metros en el aire, viendo todo lo que pasa, pero sin poder volar.

    La bitácora, donde figura el mes de febrero de 1981 da cuenta de ese estado: “Con que terrible insatisfacción me dormí anoche en el barco desde Niza a Bastia,¡Qué vacío! ¡Qué sensación de camino clausurado! ¡Qué malestar con todo lo que me rodea!

    Bonifacio (Isla de Córcega). Me alojo en Hotel des Etrangers. Estoy caminando por el medio de una calle mojada, cruzo un puente, no se ven autos, no ladra ningún perro, veo que se apagan las luces de una casa. El silencio urbano es desolador. Es un silencio diferente al de la naturaleza. El de la Patagonia, Nepal, Alaska, Islandia es un silencio vital, poblado de misterios. El silencio de las ciudades remeda las palabras finales del cuento “Life of Ma. Parker” de Katherine Mansfield “Wasn’t there anywhere in the world where she could have her cry out at last?….There was nowhere”.

    Vengo a la isla de Córcega a visitar Cervione donde nació Marie Anette Podestá en 1878, mi abuela materna, así como visité Goa, donde nació mi abuelo paterno y como visité Barcelona donde nació mi abuelo materno, cinco años mayor que ella. Tan cercanos geográficamente, pero se conocen y casan en Balcarce, Provincia de Buenos Aires y forman su hogar en Mar del Plata, donde crían a sus cuatro hijos. Este viaje me llevaría luego a Cerdeña, Sicilia, Siracusa, Battipaglia, Pompeya, Nápoles, Asís, Corfú, Atenas, Rodas, Creta, Venecia; Ginebra y regreso al campo en Saussine, mi casa durante dos años. Tres meses de viaje y salvo en Grecia, y en particular en Creta donde si estuve en la tierra y en mi cuerpo, todo el resto del viaje fue de una extraña sensación: me sentía todo el tiempo con exceso de una humedad fría y penetrante. Por primera vez entendí lo que muchos europeos del norte dicen con respecto a la necesidad de sol. Lo cierto es que el sol produjo el secado y retornó la energía. Es curioso esto de los estados del ánima: hay veces que uno está encantado de estar vivo, es como que el mundo baila al compás de la música que uno le impone, y de pronto suena un bandoneón, algo te recuerda que la vida es una herida absurda, perdés el tren que va a Éboli por tres minutos, te enfriás en la estación helada, llegás a Asís con fiebre, un catarro fuerte y la eterna pregunta What the hell are we doing here?, se agudiza, se torna totalmente psicológica, y paso a ser el sujeto en cuestión, y no el viajador filósofo. Ya no interrogo, me asombro, me deleito y anoto en la bitácora, sino que interrogo, me angustio, me inquieto, anoto en la bitácora.

    Una visita al médico del pueblo, una comida en la Bucca de San Francisco que termina en una invitación a cenar hecha por dos parejas de la mesa vecina, amigos entre ellos que festejan su primer año de casados, me devuelve el ánima al cuerpo, desciendo del globo. Ya siento la tierra, el torrente de sangre es una catarata de vida y Fulvia Francesca Fioravanti entre franela y farfulla, facundia y frazada me devuelve la fe en mí que soy yo. Sube al globo el tanguero con su fuelle llorón y su herida absurda, se eleva, le corto la cuerda y el globo se pierde en el espacio.

    Anoto en la bitácora un comentario de David Hume: “But the life of man is of no greater importance to the universe than that of an oyster”.

    Los momentos críticos, dicen algunos son de peligro y de oportunidad. Tiendo a verlos como una puesta entre paréntesis donde percibo que es en uno donde anidan cielo e infierno. Ha primado en mí lo erótico por sobre lo tanático………………………………………………………………………………….. Pero:

    ¿Y si el viaje fuera huída?

    ¿Y si la soltería fuera miedo?

    ¿Y si la libertad fuera inmadurez?

    ¿Y si el rechazo a lo material fuera incapacidad?

    ¿Y si el desprecio a la pertenencia fuera arrogancia? No necesito de nada y de nadie, yo me basto.

    ¿Y si el tren no fuera el vehículo de la libertad y la representación de ese eterno movimiento y de esa metáfora de la vida y representase otra cosa?

    ¿Y si mi discurso libertario fuera tan sólo la máscara de otro jamás pronunciado que dijera “Si yo no gano, si yo no soy el número uno, el mejor, el aclamado, el centro, el ídolo, si yo no soy Dios: bueno entonces no juego?”

    ¿Y si la soledad fuera resentimiento?

    ¿Y si mi rechazo al poder fuera impotencia?

    ¿Y si la muerte del autor fuera la incapacidad de escribir la novela que, dice Onfray, Barthes nunca fue capaz de escribir?

    ¿Y si ser quien soy fuera el resultado de haber nacido, crecido, sido educado, formado con los valores de la Calesita y yo no fuera el individuo que se ufana en ser sino tan sólo uno de los caballitos de colores que gira ruidosamente pero sin avanzar un metro sobre la destartalada plataforma circular?

    ¿Y si todo fuera una ficción?

    Como tantas otras veces recurro a Borges; nuestro Shakespeare, “Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espantoso por irreal: es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre: es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente es real: yo desgraciadamente, soy Borges,”

  • BALBUCEOS

    Mi mesa de trabajo está colmada de libros, estaba releyendo a Wittgenstein, es decir L. Wiit, como me gusta llamarlo, releyendo a Schopenhauer, subrayando y anotando a Carlo Michelstaedter, me encanta el caos creativo, me dije todos están muertos sin embargo plenos de vida, los leo y los releo y surge entonces lo que creo que se acerca a cierta certeza: la realidad es dialéctica, lo que por ahora sintetizo en el fragmento 60 de Heráclito “El camino hacia arriba y hacia abajo es uno y el mismo” o con el aforismo 217 de “Cultura y Valor” de L. Witt “Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias”. El aforismo 179 del mismo trabajo de L. Witt “En la carrera de la filosofía gana el que puede correr más despacio; o aquel que alcanza último la meta” y por eso es que en el aforismo 463 nos dice que el saludo entre los filósofos debería ser “Date tiempo”, que me hizo trepar a la escalera a buscar “Los Principios de la Filosofía del Derecho” de Hegel porque quise citar textualmente aquello de “La filosofía llega siempre tarde”… que termina con eso tan poético y por ende tan cierto que dice “Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino sólo conocer; el buho de Minerva recién alza vuelo en el ocaso”, o el aforismo 59 que tanto me gusta “El pensador se parece mucho al delincuente que quiere marcar todas las conexiones” y de pronto algo inesperado, por más que lo tenía subrayado de lecturas anteriores, me encontré de golpe caminando por St. James, por la calle Piccadilly de mi querido Londres y entrando en el 181 (esto no es un aforismo) sino el número de la calle Piccadilly donde está ese reducto de refinamiento gourmand que es Fortnum & Mason fundada en 1707, proveedora de exquisiteces a la casa real británica y de pronto el pensamiento filosófico se abraza con el cuerpo gastrosófico llevado (ahora sí) por el aforismo 222 de L. Witt que dice “Podría imaginar que alguno opinara que los nombres ‘Fortnum’ y ‘masón’ se adaptaran uno a otro” (fortnum, es del viejo francés y significa un potrillo fuerte, vigoroso y masón es un obrero de la construcción, un albañil) y entonces es cuando el a veces arduo estudio de L.Witt me reconcilia con la humanidad y busco el aforismo 100 con el que titulo este artículo que completo dice “mis escritos son con frecuencia sólo un balbuceo” y los míos ni les cuento, pero sigo aprendiendo, yo siempre llego último a la meta.