Autor: alejandrofrango.com

  • W.W.W.

    Sí, es más que obvio World Wide Web, pero también podríamos, con un poco de perversa imaginación, decir que la sigla significa We Want War o Whole World War, pero esta vez en serio, no una guerrita mundial, que sólo abarcó el centro del mundo occidental y mató a 10.000.000, ni como su secuela, previo recreo de cocaína, champagne, tango y Belle Epoque a los 63.000.000 de la también llamada Segunda Guerra Mundial.

    Esta vez debería ser en serio Whole World War con 8.000 millones de muertos que dejase dispersos por la nueva geografía a unos 50 millones de personas agrupadas en menesterosas tribus errantes, inútiles en manejarse a la intemperie, huérfanos del confort del siglo XXI viviendo el merecido infierno de la realidad que luchamos tenazmente por conseguir. A civilización global, catástrofe global, están dadas las condiciones, hay indicios por todas partes, ESTO NO DA MÁS: Dios ha muerto gritó Nietzsche; el arte ha muerto prorrumpió Duchamp; el santuario cristiano mercantilizado por el Vaticano; Libertad, Igualdad, Fraternidad despreciadas como putas viejas trastabillando sobre estiletos que ya no dominan por calles de capitales occidentales; el socialismo torturado por el Soviet; las democracias violadas por políticos venales, jueces corrompidos, instituciones diluidas. La palabra ya no dice: en el nombre de Dios se invade, se viola, se tortura para que triunfe Dios. Los más grandes chascarrillos; IN GOD WE TRUST simbolizado por las Torres Gemelas hechas polvo en segundos en nombre de Allah; el Pontífice máximo de la institución más vieja de Europa anunciando el día de su entronización “Hagan lío”; el Presidente de la democracia moderna más antigua de Occidente con impávida sonrisa viendo el ataque al Capitolio; un zar sin corona ni virtudes invadiendo a su vecino; milenarias culturas orientales jugando a ser Hollywood o promocionando un capitalismo de estado; pueblos semitas matando semitas en nombre de la pureza de la raza semita; déspotas latinoamericanos jugando a ser líderes de revoluciones eternas que no existen más que en sus cuentas bancarias; superpoblación mundial de gente sin educación ni perspectivas de trabajo ocupado ahora por robots: “El Infierno” de la Comedia de Dante, “La Tierra Baldía” de Eliot, un “1984” de Orwell global, un ardiente “Farenheit 451″ de Bradbury, La Carretera” de Mc Carthy, el “Trust” de Hernán Díaz; todos aullando

    WE WANT WAR. WE NEED IT.

    Masas, que ya son manadas, enjambres, jaurías voraces, vengativas, sedientas de fama, desesperadas por ocupar el centro de la vidriera sin pudor ni límite alguno. Playas que parecen centros de acopio de carne humana, aviones repletos de turistas idiotas, calles atascadas, estadios colmados de barras bravas, esclavos a sueldo de carteles de cocaína, gente desmembrada por doquier.

    Nuestra insignificancia, nos ha hecho encorsetar el tiempo y decimos que pasa muy rápido, sin embargo somos nosotros los que pasamos. La humanidad es un significante con más de 8.000 millones de significados, pero la historia sólo recordará a los pocos que le dejaron su impronta. Solía decirnos Axel Sellars que el día sucede a la noche como al medioevo el Renacimiento, como al romanticismo sucedió la era victoriana. Muerto el rey, viva el rey, acabado un mundo que viva el mundop El tiempo es circular, ni la historia y mucho menos nuestros intrascendentes egos se repiten.

    Percibo por todas partes un final que creo que va más allá de las circunstancias personales. Lo que veo es fatiga y hartazgo en gente de 30 años o menos para quien no tiene ya sentido el mundo de los mayores, a quienes además detestan porque deben ayudar a comprender el universo virtual y esto los demora y distrae en su camino que además no saben cuál en verdad pueda ser, ya que los mayores son infantes en un mundo que les es ajeno y les han dejado en un “cul de sac” carente de salida y sentido. Nunca como hoy los jóvenes envejecen tan rápidamente, nunca como hoy los viejos viven tanto. La velocidad de la tecnología no permite el goce. La nueva generación vive en constante eyaculación precoz o peor aún, en un onanismo que acaba ante la posibilidad de verse en una pantalla con millones de seguidores que los eleven a la categoría de MAXIMUS INFLUENCER y la vieja generación, en cambio, ocupando espacio y consumiendo energía en un estado de duración impotente.

    WE WANT WAR, WE WANT BLOOD.

    Escribe Peter Sloterdijk (1947) en “Crítica de la Razón Cínica” que el líder de la banda punk inglesa “The Stranglers” festejaba en una entrevista la existencia de la bomba de neutrones: Miss Neutron, I love you. Hemos matado a Kant, el de Sapere Aude de la Ilustración, que fue la invitación a pensar con coraje, trastocado, en cambio por la infantil molicie del nuevo oráculo: Chat GPT (GRAN PAJA TOTAL). Ignorantes al superhombre de Nietzsche nos deleitamos con Clark Kent. No nos atrevimos al salto. Nuevamente a nadar en el reiterativo gastado y estéril semen eyaculado por el poder.

    Dios resucitó otra vez.

  • TRES QUE SE PUSIERON A CAMINAR

    Son diferentes los caminos de los tres. Recorrieron mundos dispares en circunstancias históricas que no tienen nada en común, salvo la geografía: esa península asiática que hoy conocemos como Europa. Los personajes son Alejandro Magno (356-323), Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Friederich Nietzsche (1844-1900).

    I) Cuando el centro del mundo en Occidente era Grecia, y todos querían formar parte de la misma y no de la periferia, el maestro de Alejandro, un tal Aristóteles, le comenta a su discípulo, que paseando por el Ática ya no escuchaba el armonioso sonido de la lengua de Homero, donde cada palabra designaba a la cosa conocida, que ya no olía el clásico aroma de la comida que los puesteros solían vender y que le recordaban su infancia, y que había visto los templos invadidos por bárbaros profanando los lugares sacros con el tendido de sus ropas y el aseo personal. Alejandro le dice a su maestro que si todos querían estar en la Hélade, él conquistaría el mundo y haría del mismo una gran Grecia; así lo hizo, expandiendo la civilización por Egipto, Persia y la India septentrional. Esa expansión que conocemos como helenismo hizo que en 12 años fuera vencedor de todas las batallas que libró, sometiendo a 22 pueblos bárbaros, 14 poblaciones griegas y fundara 12 ciudades todas llamadas Alejandría y a los 33 años de edad, muriera, algunos dicen por una fiebre oriental, otros envenenado por sus propios generales, me gusta sin embargo pensar que murió tan joven para que su leyenda de héroe legendario opacara los sudores y la sangre de la vida militar. Este rey de reyes y según algunos comentaristas egipcios, hijo del faraón Nectanebo que disfrazado del Dios Amón entra en la alcoba de Olimpiade, madre de Alejandro y esposa del rey Filipo, para darle entidad divina al vástago por venir, al igual que el Espíritu Santo tres siglos después, le otorgara categoría divina al hijo de María, esposa del pobre carpintero llamado José. (La misma leyenda, que inicia una tradición, aunque incorpora lo plebeyo a la misma). Dicen que Alejandro, cuya fabulosa vida inaugura la novela de aventuras de la mano del cronista que hoy conocemos como Pseudo Calístenes que casi 500 años después de que el Emperador muriera escribe “Vida y Hazañas de Alejandro Magno” que gozó de inmenso éxito popular y de imitadores durante toda la Edad Media; sentía envidia de Aquiles que había contado con la narración de Homero que lo inmortaliza en la Ilíada.

    La narración, el relato; en fin, las palabras, fueron y serán siempre el arma más poderosa de la humanidad, por eso la degradación del lenguaje insinúa la próxima decadencia del pueblo que no está a su altura. En mis caminatas por Grecia, Turquía y la India, en momentos de descanso, bajo un árbol tupido y feraz, a la orilla de un río donde flotan botellas de plástico, o en un impoluto valle del Himalaya pienso que la narración de mis aventuras debería superar las fatigas que ellas provocan. Me gusta también imaginar al leonino Alejandro, montado en Bucéfalo, soñándose verso inmortal de algún poeta, másque idolatrado estratega de academia militar.

    II) Fatigado, harto de la humanidad, habiéndose sentido viejo desde los 55 años, y dos años antes de morir, en 1776, Jean Jacques Rousseau da a publicidad “Las Ensoñaciones del Paseante Solitario”. Son diez paseos, son esa cosa que nos pasa cuando caminamos y vamos entablando ese diálogo, discusión, pelea que no deja de ser más que un mudo monólogo con nosotros, o en su triste caso, con lo que resta de sí mismo. Tristeza, casi lindando con la amargura y por momentos el resentimiento, es lo que me trasmiten estos soliloquios por un París todavia rural bordeando el Per Lachaisse, donde crece la viña y aún ve pasar a un pastor guiando su rebaño de corderos.

    Más allá de la azarosa vida de Rousseau, que a la semana de haber nacido, la muerte lo privó de su madre; de la huída del padre de su Ginebra natal, por conflictos personales y la puesta en pensión de su hijo al cuidado de un clérigo a los 10 años, y luego su propia huída de Ginebra a los 16 años, de su posterior abandono del calvinismo y su bautismo católico, también a esa misma edad, de su relación con Madame de Warens a quien llama “mamá” y quien lo inicia en la vida sexual a los 19, de su relación con Teresa Levasseur con quien tendrá cinco hijos que abandonará en un hospicio, de su retorno al calvinismo y a Ginebra a los 42 años, de su conflictiva relación con los Enciclopedistas y sobre todo con Voltaire, de sus disputas intelectuales sobre la sociedad y el estado con las teorías de Hobbes y Locke y luego en disgustos personales con David Hume, con el peso de la censura,prohibición y quema de sus libros, el desprecio de los ciudadanos franceses y suizos, sus arrebatos pasionales, su ira, su bronca, su misantropía, sus delirios de persecución, su convicción de un complot universal contra su persona, de su genio, su originalidad, del “Emilio”, “El Contrato Social”, “Las Confesiones”, debo decir que “Las Ensoñaciones” me parecieron un plagio “avant la lettre” al tango “Cuesta Abajo” de Le Pera, cuyos tres primeros versos dicen:

    Si arrastré por este mundo

    La vergüenza de haber sido

    Y el dolor de ya no ser

    Estos espantosos versos que arrastran la vergüenza de ser, pero el dolor de ya no, son el más puro gataflorismo, la contradicción más abyecta, la indigna victimización de un hombre que a los 55 años ya se siente viejo y a los 64 “viejo chocho ya caduco y pesado, sin facilidad, sin memoria”, “solo sobre la tierra sin tener más hermano, prójimo, amigo, ni compañía que yo mismo” pero al rato “soy cien veces más feliz en mi soledad que estando con ellos”, “Mi cuerpo ya no es para mí, más que un obstáculo”, “Hago lo que hizo Montaigne con sus ensayos pero con el fin opuesto. El escribía para los otros, en cambio mis ensoñaciones no son más que para mí”, “Me veo en el ocaso de una vida inocente y desafortunada”, “¿Qué he hecho aquí abajo?, estaba hecho para vivir sin haber vivido”, “Es tiempo de aprender cómo se habría debido vivir”, “Dios es justo, quiere que yo sufra” y yo Alejo Santos voy a ser lapidario, estimado Jean Jacques Rousseau: Me hartaron tus ensoñaciones; me aburrieron tus diez paseos, me parecieron un eterno atardecer de domingo por la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, después de finalizado un acampe de organizaciones sociales y entre toda la basura acumulada, el viento arrastra un afiche donde se lee “luche y vuelve”. Sí, Jean Jacques, lamento que estés avergonzado de haber sido y que te duela ya no ser, yo estoy molesto por este texto indigno de quien escribió el Emilio y luego del goce que me provocó el estudio de “El Contrato Social”, que tan crítico fue de la religión, y que con tanta claridad me descubrió las mentiras del poder. Pero también debo ser justo, creo que el Dios de lo que has llamado la religión del ciudadano y luego esa tercera categoría donde incluiste al cristianismo romano, terminaron cayendo como una piedra gigantesca sobre esa simple religión que llamaste “la religión del hombre”, sin templos, sin altares, sin ritos, limitada al culto exclusivamente interior del Dios supremo y a los deberes eternos de la moral, sobre la que edificaste su existencia. El peso de esa piedra debe haber sido tan atroz que te hizo descreer en el ser humano y alejarte de todo contacto y dedicarte a copiar música y completar tus herbarios de botánica. Esta reconsideración de mi enojo se debió a que recorde que había sido Mariano Moreno quien primero tradujo “El Contrato Social” en el Río de la Plata, pero salteó el capítulo sobre la religión, no se atrevió a traducir el Capítulo VIII, sobre la “Religión Civil”. La iglesia era de temer; no me extrañaría que la pócima venenosa que tronchó su vida en viaje a Gran Bretaña tuviera algunas gotas de agua bendita.

    En Alejandro, el Rey de Reyes, está además lo divino, ya que compite con todos los dioses griegos, los paganos, los gloriosos, los de la fuerza de la naturaleza, los vitales, los que derrochan salud y energía sexual. En Rousseau, ya hay varios siglos de un Dios invisible, vigilante, ladino, un Dios de pobres, débiles y enfermos. El Dios cristiano que se adueñó de Roma, predicando pobreza, el Dios de la hipocresía descarada.

    III) El tercer personaje, tiene muy en claro que los pensamientos vienen con el caminar, siendo la culminación del mismo “La Transvaloración de los Valores”, del que sólo llegó a terminar “El Anticristo”, que a pesar de haber sido encontrado en 1889, por casualidad, por su amigo Franz Oberbeck, en Turín, donde había ido a rescatar a Friederich, definitivamente alienado, recién pudo ser publicado en 1961 debido a censuras familiares y sociales.

    El Anticristo cuyo subtítulo es “Maldición sobre el Cristianismo”, es una suerte de dron que sobrevuela la historia de los últimos 2000 años y desde la libertad de esa perspectiva avizora un futuro que superará a la humanidad. Considera Nietzsche que la filosofía alemana es una artera, ladina teología; es suficiente con pronunciar el término Seminario de Tubinga (Tübinger Stift) donde estudiaron Hegel, Schelling, Hölderlin, David Strauss a quienes llama “die Schwarzen” (los Negros), ya que se les nota la negra sotana, huelen a incienso, a compasión, humildad, castidad, pobreza, exudan cristianismo por doquier y hacen estallar a Nietzsche contra los sacerdotes que mienten descaradamente propalando una fantasía delirante, incomprobable científicamente y sólo sostenida por una fé que amenaza con torturas, persecuciones y ejecuciones ante la mínima duda. Achaca a Lutero haber elevado su Reforma Protestante a la máxima expresión de oscurantismo de los valores vitales que el Renacimiento intentó plasmar, ¡Qué viva el rebaño temeroso y obediente, por sobre los desafíos de la lucha individual!

    Entendámoslo de una vez, si la religión es el opio de los pueblos, el peronismo es el opio nacional. Le robo el subtítulo al Anticristo de Nietzsche “Maldición sobre el peronismo”.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (VII)

    RUTAS LÍQUIDAS

    Hay otros ríos. Es el verano de 1971, es el Amazonas. Lo vemos por primera vez desde un avión carguero, que nos está llevando desde Bogotá a Leticia; la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil, en lo que se llama el trapecio amazónico. Desde el aire da la impresión de ser una aorta por la que corre sangre marrón irrigando un corazón verde. Nos dicen que aún habitan la región tribus de jíbaros. Amarrados a asientos de tuberculosa superficie: viajamos sobre bolsas de papas, batatas y mandioca. Estamos por aterrizar en pista de tierra.

    Leticia nos da la impresión de ser un Far West tropical, donde el contrabando, el tráfico de cocaína, las armas son parte integrante de un escenario que tiene por telón a la selva y como fondo musical, el correr del río. Son pocas calles de tierra, a ambos lados de las mismas chozas de cañas y techos de hojas de palmeras, de las que salen y entran personajes propios de películas de narcos, con cicatrices, aros, machetes en la cintura, torsos desnudos y profusamente tatuados, con cargadores cruzados donde asoman balas con punta de plata. Prostitución callejera, burdeles regados de ron y cashasa de los que salen mulatas jóvenes, bellas con tatuajes en brazos y nalgas.

    Por pocos cruceiros nos embarcamos en una canoa que impulsamos con un remo corazón; seguiremos luego en una barcaza de comerciantes. Nos vamos metiendo en un mundo, que varios meses después vemos en la película de Herzog, “Aguirre la Ira de Dios” de 1971, con Klaus Kinsky y volvemos a revivir en “Fitzcarraldo” de 1982, también de Herzog, también con Kinsky.

    Luchar para no ser devorado. Está de moda hoy, defender la naturaleza y está muy bien, pero la selva es implacable; se tragó a Machu Picchu y Tikal. La tierra y el tiempo a Troya, el hielo se quedó con la Antártida, tal vez el fuego acabe con nosotros. Para que se entienda, si tengo que elegir entre Shakespeare y el mar, prefiero ahogarme en las letras y no en el agua salada que esconde tiburones martillo.

    Es época de carnaval en la selva y hay música, baile y cashasa en los poblados donde atracamos a pasar las noches. Surgen columnas de humo de la espesura profunda, vemos saltar familias de monos, circulan hombres en taparrabos, llevan arcos y flechas, mujeres con el pecho desnudo cargando niños; hay tortugas, delfines, tucanes, arañas, mosquitos, serpientes, avispas, orugas, pirañas, hay cuatro aspirinas y cuatro pastillas de carbón: la medicina más que suficiente a los 20 años para internarse en la selva; eso es lo que permite la salud a los 70 (digo, la aventura , no las cuatro aspirinas). La selva, como la puna, como el desierto, como el hielo son pieles inmensas de varios colores, donde uno es una garrapata.

    Dormimos en hamacas. Nadamos en aguas pobladas de peces extraños. A ratos llueve torrencialmente, después sale el sol, también torrencialmente, se oscurece el cielo, vuelve a llover. Atracamos.

    Navegamos ahora en un vapor, el “Itamaraty”, con su cocinero al que apodamos Pelé, hacedor de la diaria, intensa y pringosa fejoada.

    Confluencia con el río Negro, Santarem, al fin Manaos: el teatro Amazonas (1896), una suerte de teatro Colón, en plena selva, resabio de una avanzada colonial, que luego se trasladó a Ceylon: eran los tiempos del caucho. El teatro abandonado, nos recibe con la puerta entreabierta. El piso cruje. En las polvorientas butacas de terciopelo rojo, acomodamos nuestras bolsas de dormir y el eco de la voz de Enrico Caruso cantando “Pagliacci”, arrulla nuestro sueño de falsos piratas.

    LOS GLACIARES

    Provincia de Santa Cruz, Parque Nacional Los Glaciares 1983, 1993, 2001, 2007, 2011, 2013, son los años que visité el Parque: El Calafate, Lago Argentino, Chaltén, Helsingfords, Lago Viedma, Lago del Desierto, Río Arriba, Walichu, Estancia Cristina, Upsala.

    Desde la primera vez, no bien aterrizado en Gallegos, tuve la sensación de fin y de comienzo. Varias horas por la ruta de ripio, para recorrer los 320 kilómetros hasta El Calafate, no hicieron más que agudizar la sensación.

    El Glaciar Perito Moreno, es un río congelado que está en equilibrio, es decir no en retracción. Es la supervivencia de la glaciación, así estuvo la tierra hace 20000 años. En las visitas que siguieron a esa primera del 83; una tarde, viendo como se desplomabna un enorme bloque de hielo, que al caer, dejó esculpido una suerte de bonete con reflejos azulados, me transportó a Capadocia, en la Anatolia Central, en Turquía. Capadocia es históricamente, la antítesis del Perito Moreno. Es aquella, tierra que fue de asirios, hititas, persas; sufrió la expansióin del helenismo con el ejército de Alejandro, luego de Roma. Fue asiento de las primeras comunidades cristianas de San Pedro, que continuaron hasta el siglo III, pasaron los seleucidas del siglo XI, el Imperio Otomano, en fin Turquía.

    La tierra estuvo así de blanca y helada hace 20000 años. Imagino a Capadocia, sus cuevas, el laberinto pétreo y esas capuchas esculpidas en la piedra, que tanto se parecen a algunas acuarelas de Xul Solar. El glaciar que tiene una superficie mayor a la de la Capital Federal, tiene sin embargo, un solo habitante: Andi.

    Andi, es Andiperla Willinki, un insecto de 6 patas y 15 mm, que vive en el hielo gracias a la glicerina que contiene su cuerpo. Otra vez me invade la sensación de un tiempo inicial, de un tiempo final. De tiempos que chocan, subsisten, se acoplan como coches de un tren, que circula por estaciones y rieles que envejecen, se oxidan, desaparecen y se renuevan, para que volvamos a recorrer los mismos caminos. Allá en Capadocia, tiempo acumulado, aquí en el glaciar, tiempo congelado. Un pasado allá, un futuro expectante aquí. A Andi se lo conoce como el Dragón de la Patagonia.

    Toda la Patagonia tiene la superficie de España y Francia y está poblada por la mitad de los habitantes que vivimos en los 220 kilómetros cuadrados de la ciudad de Buenos Aires.

    A los argentinos nos gusta estar juntos, somos tiernos como infantes necesitados de afecto y contención. En rebaño, siempre en rebaño, que clama desesperado por un pastor, por un líder, por un Padre o una Madre.

    GOLFO DE LAS PENAS

    Es el verano de 1975, es Chile. Hemos perdido el barco Navarino, partió de Valparaíso sin nosotros, o tal vez no nos alcanzaba el dinero para el pasaje hasta Punta Arenas. Sí ,fue eso. Por tren y carretera nos demoramos en Loncoche, Pucón, Villa Rica. Embarcamos para Ancud, capital de la isla de Chiloé y llegamos en ómnibus a Castro y ahí estaba el Navarino esperándonos.

    Vamos a cruzar el Golfo de las Penas, durante la noche. La cocina se ha provisto de langostas en Puerto Edén, que han comprado a 20 centavos de dolar por pieza a los pescadores locales.

    Oscurece, está tormentoso, las aguas violentas chocan al viejo carguero cuya proa se hunde, el agua barre la cubierta y arriba y abajo y sacudones durante más de 10 horas. Si hay un lugar en el mundo donde las palabras y las cosas son como un espejo, es ahí, en el mar austral de Chile.

    En el comedor tan sólo un norteamericano y yo, 20 langostas, aioli, tabasco, vino blanco, pan tostado. Nos miran por la ventana del comedor que da a cubierta, nos miran con envidia, con bronca, con ganas, sin entender cómo podemos comer con tanta tranquilidad como si estuviéramos en París. Estamos gozando, nos chupamos los dedos grasientos de carne blanca y de mar que estalla contra los ventanucos del comedor.

    Indiferentes a estómagos ajenos, gozamos, nos reímos, nos acercamos al pasillo, saludamos, nos aplauden y ellos vomitan con el constante subir y bajar de la proa en la negrura infinita: una botella de grapa ayuda a nuestra digestión y dormimos; ha sido un día duro, digno de una narración de Melville o Conrad, que menos, que más.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (VI)

    A) CHEYNE WALK

    “Mi elección es el viejo mundo” -mi elección, mi necesidad, mi vida; dijo Henry James (1843-1916), en 1876, cuando se establece en el 3 de Bolton Street, Piccadilly, London, of course, si es que en el caso de un viajador como él, la palabra establecerse significa algo.

    Don’t you think there’s something wrong ?

    Where?

    Everywhere.

    Henry James no dejaba de hacerse esta pregunta, sobre todo en las reuniones con W.H. Hudson (1841-1922), Joseph Coinrad (1857-1924) y Robert Bontine Cunningham Graham (1852-1936) cuando se reunían a almorzar en el Mont Blanc, en el Soho.

    Conrad, había dejado su Polonia natal, para enseñarles a los británicos como se debía escribir en inglés. James, había abandonado una agresiva e invadida New York, para recuperar ‘su’ Washington Sq.,en Lamb House, en Rye. Hudson partió de la pampa, para comprobar si los gorriones de Londres, eran iguales a los de su niñez en Quilmes. Cunningham Graham había dejado Escocia para galopar en la pampa, uno de sus adorados caballos criollos y había regresado a Gran Bretaña para asistir a la Cámara de los Comunes a caballo, para volver a morir en Buenos Aires y ser enterrado en Inchmahome.

    Desde 1761, en el número 50 de Cheyne Walk en Chelsea existe The King’s Head & The Eight Bells. Frente a ese pub está Carlyle Mansion, donde después de una noche de alcohol y consternado por los horrores de la Primera Guerra, Henry James va a morir.

    Caminando lentamente desde el 78 de Onslow Gardens, mi casa en Londres, solía acercarme al que sería ‘mi’ pub durante dos años y mientras aspiraba un olor conocido en tardes de verano y una lluvia que ya me había mojado antes, en invierno, llegaba a esa esquina recitandoi estos versos de Dante Grabiel Rosetti (1828-1882), que también habitó el barrio:

    I have been here before

    But when and how I cannot tell:

    I know the grass beyond the door.

    The sweet keen smell,

    The sighing sound, the lights around the shore.

    Después pasa el tiempo y vinieron mis viajes, mis regresos, mis labores, mis bitácoras, más guerras, más amores, más horrores y 20 años después de aquellas caminatas volví al pub donde una vez saludé a Mick Jaegger. Otros 20 más pasaron, y el pub ya no es más pub sino brasserie de la Republique Francaise de Chelsea & South Kensington (una mera cuestión de impuestos más bajos, que suele atraer sangre nueva e inversiones). Pero sigue estando en East Sussex, en Rye, The Mermaid Inn, cercana a Lamb House y ahí tendremos un encuentro alrededor de dos mesas, frente a la gran chimenea encendida porque afuera está frío y llueve, siempre tiene que llover y tal vez nieve y sí está nevando.

    Alrededor de una de las mesas: Henry James, Joseph Conrad, William Henry Hudson, Robert Cunningham Graham, Jorge Luis Borges. En la otra, frente a la ventana, espero el cordero con papas y puerros, bebo un Chateau Rothschild, saco mi bitácora y me pongo a registrar la escena. Duermo en The Mermaid Inn, rebuilt 1420. Me indica el conserje, que me han dado la habitación del fantasma.

    B) AACHEN – TALLÍN

    Ciudades que no tienen nada en común (creo) salvo el tiempo de mi estadía en ellas; 12 horas en la primera, 6 en la segunda, el motivo de mi visita: tener que esperar que pasara el tiempo, por una cancelación de vuelo en el primer caso, una demora en la salida de un barco en el otro.

    Aachen, Aix-la-Chapelle, Aquisgrán, capital del Imperio Carolingio allá por el 800 y por tanto centro de Europa.

    Tallín, capital de Estonia. Fortaleza antigua, paso de las Cruzadas, invasión, cristianismo con su catedral, mercado medieval, reinado sueco, soviet supremo, república democrática, Unión Europea y como siempre todo termina en turismo: la reiterada versión de SAMO (Same Old Shit). Ahora que las evoco, no puedo no asociarlas al pensamiento de Parménides que luego plagiaría Pascal: “El centro está en todas partes, la circunferencia en ninguna”, al visitar la Capilla Palatina, donde se supone está Carlomagno (742-814) hecho polvo, pero sí se sabe coronaron a todos los reyes francos que le precedieron. Eso fue en 1999 cuando se canceló un vuelo Bruselas Londres por 24 horas y me fui en tren desde Bruselas a caminar por Aachen. La misma distancia (122km) que separa a las dos ciudades, separa a Buenos Aires de Chascomús.

    En Tallín, en la que estuve en 2013, lo que vi en las 6 horas que la recorrí entre barco y barco en Escandinavia; me pareció, la ciudad vieja, toda rodeada de murallas, con su castillo, una suerte de de ciudad como de cuento de hadas. Caminé, paré a tomar un café y me puse a charlar con una mujer: Nadia, que era de Tirana, la capital de Albania (¡Qué lastre, nacer en una ciudad con ese nombre!), cuanto más agradable al oído suenan Buenos Aires o Florencia o La Paz o Sofía. ¿Es Albania parte de Europa?) Gobernada entre 1944 y 1985 por un tirano como Enver Hoxha (1908-1985), primero pro soviético y luego descaradamente maoísta con población musulmana. Crucé desde Noruega en ferry, regresé y esa noche en barco partí a Estocolmo para luego en otro barco viajar a Copenhagen.

    Dicen que Carlomagno amaba Aquisgrán por sus aguas termales, por su clima, porque estaba poblada por académicos y estudiosos como Alcuino de York (735-804), que fue quien le enseñó a escribir, cosa que parece le costó mucho al Emperador, según lo testimoniado por el Centre Charlemagne.

    Tuve que esperar que pasara el tiempo y en menos de dos horas lo fui a hacer a un país vecino Bélgica- Alemania, Noruega-Estonia; sí claro Buenos Aires- Colonia, esa es una distancia europea, poco más de una hora en ferry.

    Aachen, Tallín, Tirana, lugares curiosos que pueblan el mundo. Tareas extrañas que diseñamos nosotros: ser Emperador, ser tirano, ser Papa, vivir 80 años en Saussine como Madame Eglantine, viajar desde los 15 años. Es bastante raro todo aunque no tanto como vivir en Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysilliogoggogoch, en Gales, que sin duda con sus 59 letras es un nombre largo que cobija a los 500 individuos que habitan ese poblado, los gogogochianos. No sé gaélico, pero me dicen que el significado de semejante palabra es “Iglesia de Santa María en el hueco de avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilio cerca de la gruta roja”. Sin embargo no es el nombre más largo del mundo, ya que esa posición la tiene, una colina de Nueva Zelanda que tiene 85 letras llamada TAUMATAWHAKATANGIHANGAKOAUAUOTAMATEATURIPUKAKAPIKIMAUNGAHORONUKUPOKAIWHENUAKITANATAHU y que sostiene su nombre en un cartel de 10 metros de largo y nos narra la leyenda maorí de Tamatea, personaje legendario que homenajea a su hermano muerto en la batalla de Matanui y cuya traducción sería “La cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de la tierra, el viajero incansable, tocó la flauta a un ser querido”. Se me ocurrió anotar mi ejemplar del “Finnegans Wake” con ambos nombres-narración, me pareció el lugar indicado como introducción a una escritura donde cada párrafo, cada oración y cada una de las palabras del texto de Joyce son una narración. Un texto como el Finnegans Wake es casi infinito y es curioso como los extremos se tocan, por un lado una obra de arte como la novela de Joyce y una indicación de lugares sacros y legendarios, y por la otra los vacuos, hipócritas y muchas veces criminales discursos de los políticos, las 22 horas seguidas del senador Ted Cruz en el Capitolio de los Estados Unidos el 22 de septiembre de 2013, las casi 10 horas de Hugo Chávez el 14 de enero de 2012 en uno de sus monólogos de “Aló Presidente”, las 7 horas y 15 minutos ante el Parlamento Cubano en 1998 de Fidel Castro, las dantescas peroratas de Adolf Hitler durante su gobierno, el monólogo de 3 horas y 45 minutos, el 1 de marzo de 2015 para inaugurar el 133 período ordinario de sesiones del Congreso Nacional Argentino de Cristina Fernández. Cuánto más bella, sabia, erótica y racional es la lectura en silencio en una noche de invierno con lluvia frente a la chimenea, con leños de quebracho colorado crepitando, o una tarde de verano bajo la sombra de un. roble, o el amanecer en el muelle de Pacheco escuchando los versos de Wallace Stevens leídos por ella mientras bebemos la última copa de un espumante.

    C)DE VIAJEROS, DE FILÓSOFOS Y DE POLÍTICOS

    En la India, Joseph, me explicó una tarde a orillas del Ganges, mientras humeaban piras de leños de cedro e incienso cuyas llamas abrazaban cuerpos gastados y finales que esa ceremonia; que señalaba el umbral de lo porvenir, indicaba que para el hinduismo el mundo no es más que Maya, es decir mera ilusión, salvo por una contundente excepción, “el atman”, es decir nuestro propio, único e irrepetible “yo” y, que al transcurrir, el individuo percibe que es todas las personas y todas las cosas y por lo tanto no debería desear nada, pues tiene todo lo que es posible tener y al sentirse ese todo, no puede hacer daño a nadie ni a nada, pues nadie se provoca daño a si mismo y si lo llegara a hacer es por ignorancia, como creo; agregaba Joseph; en esa lengua tan musical de los hindúes hablando inglés, es lo que nos sucede cuando dejamos en manos de individuos ávidos de poder el destino de la comunidad. Escuchándolo creí entender que me estaba dando la clave de aquello que tantas veces me preguntaba en silencio, ¿por qué tanta gente aceptaba sin discutir, que la vida es así?, es más ¿qué significa tal concepto? En última instancia que deje de ser así y sea de otra manera,¡Qué joder! Eso es lo que mueve al viajero, al artista, al filósofo, eso es lo que mueve a los buscadores de placer, los que huímos del poder que es la monstruosa maquinaria que sentenció “que la vida es así” y que por lo tanto hay que aceptarlo. Ante tanta muerte explícita en Benarés, resulta casi cómico ese acto de súbita conciencia rebelde,frente a lo que ya no se puede decir, efectivamente todos esos cuerpos que se consumían en las llamas y que irían luego a engrosar el caudal de las aguas sagradas del Ganges, me gritaban que “la vida es así”, inapelable. Creo que desde que descubrí el placer de la lectura, y en especial leer sobre viajes comencé a desear vivir en un tiempo donde el misterio fuera parte de la cotidianeidad. El descubrimiento como parte esencial de la vida. Haber vivido como lo hizo Marco Polo, que le dió el nombre a un país: Cipango, que será con el tiempoi Japón, explorar un territorio desconocido como la China del siglo XIII; haber vivido en el tiempo de Colón que por un error descubrió América. Ese no saber por anticipado lo que nos espera y tan sólo llegar y que nos sorprenda en el medio de una tupida selva la catarata a la que podré llamar Victoria, como lo hizo Livingstone o la ciudadela que hoy conocemos como Machu Picchu, a la que llegó en 1911 Hiram Bingham. Creo que estamos demasiado sujetos a lo previsible, pero creo también que lo inesperado aparece como una suerte de compensación por el exceso de control y se hace presente mediante el atraco, el asalto callejero, el asesinato tan frecuente en las grandes ciudades.

    Viajeros, aventureros, filósofos no comunes, exploradores; me vienen a la memoria Herkhuf, en el antiguo Egipto, nacido en Elefantina 2300 años antes de Cristo, quien descubre las fuentes del Nilo. Heráclito, siglo V AC, camino a la montaña, lejos de la polis, fuera del poder. Heródoto, el de Halicarnaso (480-425 AC), quien al narrarnos sus viajes y los encuentros y desacuerdos humanos para que no los olvidemos, creó la Historia. Diógenes de Sínope, el filósofo cínico que desde el barril que cubría su desnudez echa a Alejandro porque le tapaba el sol y lo manda a conquistar el mundo.

    Xuazang (602-664) monje budista quien después de viajar durante 15 años por India, regresa a China y sus textos contribuyen a enriquecer la concepción china de la vida. Marco Polo (1254-1324), el veneciano que desde los 17 años, con su padre y su tío recorren un mundo casi ignoto para Occidente. Ibn Battuta (1304-1377) cuyos “Rilha” (Viajes) narran su peregrinaje de 25 años desde Tánger a la Meca, la costa de África, Europa, Medio Oriente, India, centro y sur de Asia, China. George Catlin (1796-1872) que viaja desde Alaska a Tierra del Fuego entre 1854 y 1860, con sus telas y caballetes pintando pobladores de todas las culturas, descubriendo selvas y ríos y aves y ruidos y voces. Aime Tschiffely (1895-1954) y sus compañeros Gato y Mancha nobles caballos criollos que entre abril de 1925 y septiembre de 1928 recorren los 21.500 kilómetros entre Buenos Aires y Washington D.C. Thor Heyerdahl (1914-2002) que en 1947 parte desde Perú y navega hasta la Polinesia en la balsa Kon Tiki. Ludwig Wittgenstein (1889-1951), que abandona los oropeles de su poderosa familia y se dedica a pensar cómo pensamos y les deja a los políticos esta sentencia “De lo que no se sabe qué decir, lo mejor es callar”, que sintetiza a todos estos personajes a los que acabo de homenajear y que a diferencia de los políticos tienen más dudas que certezas y que en mi niñez yo representaba en la figura del Llanero Solitario, ejemplo de total libertad.

  • NOTA SOBRE WILLIAM FAULKNER

    Al menos hasta donde yo sé, son dos las veces en que William Faulkner (1897-1962) sostiene que el pasado no existe. Una de ellas en su novela “Requiem para una Monja” de 1951 donde le hace decir al abogado Gavin Stevens “the past is never dead. it’s not even past”. Otra en la entrevista que Jean Stein le hace para The Paris Review en 1956 donde afirma “No existe el FUE… sólo existe el ES. Si el FUE existiera no habría dolor ni pena”:

    Me fascinó en función de la memoria que me sostiene, como a Funes. No vivimos los memoriosos en un eterno presente; no confundamos las cosas, en un eterno presente vive el infante, que es quien carece de lengua, o en el otro extremo el loco, quien es el que habiendo tenido una, la confunde y está extraviado en un palimpsesto laberíntico que tal vez sólo él comprenda. Los memoriosos vivimos en un presente imperfecto; para darle una entidad gramatical, vivimos en un “fuendo”, que es un pasado vivo que incorpora las nuevas experiencias a un pasado que no fue sino que sigue siendo. Es una novedosa manera del Carpe Diem. Gozar el momento es aceptarlo, cualquiera éste fuere, aún el dolor. ¿está Faulkner equiparando el placer y el dolor, es ello el fundamento del “never complain, never explain”, es el estoicismo, lo que subyace en el liberal? ¿Está en ello lo que mantiene a los parias de la India, a los esclavos, a los masoquistas, y en el otro extremo a los reyes, a los amos, a los sádicos sin protesta alguna, sin explicación a nadie, sin culpa por saldar?

    El rinoceronte, con un brutal cuerno en la frente, la jirafa con un cuello fuera de toda lógica, el jorobado, el enano, el ciego, la mujer que durante 30 años operaba el ascensor de la estación Covent Garden, Queen Elizabeth II, el mosquito que me acaba de picar, cualquier Papa, un minero en los Andes, Iwao Hakamada condenado a pena de muerte, quien pasó 56 años esperándola en prisión, para luego ser liberado por falta de mérito, el único preso que había en Islandia en 2013, cualquiera de las formas posibles, todo: fuendo.

    Acabo de venir de mi diario recorrido de 10 kilómetros en bicicleta bordeando en parte la orilla del maravilloso Río de la Plata. Es el último día del invierno. A las 6 de la mañana, el silencio paulatinamente va dejándose invadir por el piar de los pájaros que le avisan al sol que es hora de despertar y de disipar la casi imperceptible llovizna que como tela de araña cuelga del cielo. Mientras pedaleo, ocurre esto; que ahora , ya en casa, escribo; y que percibo como una película muda sucediendo por mi cabeza:¿Cuánto mundo hay en la gente? Voy pasando corredores, caminantes, gente paseando a sus perros, otros pescando, algunos conversan mientras esperan fotografiar al sol que se demora. Ninguno de todos nosotros está viendo el mismo río.

    Hace un mes pegué en la bitácora número 38 el recorte de un aviso fúnebre aparecido en el diario La Nación: “O’Gorman, Camila. Ejecutada en Santos Lugares, el 18-8-1848 a punto de dar a luz junto al cura U. Gutierrez por orden de Juan M. de Rosas. Homenaje a una de las tantas víctimas de la tiranía J.M. Méndez Avellaneda”, de pronto pienso en el episodio sucedido en la isla de Córcega, en el pueblo de Cervione un día de 188 y tantos cuando una joven hermana de la que con los años será la madre de mi madre, más no mi abuela, ya que murió antes que yo naciera. Esa joven fue violada, ese episodio provocó un asesinato y éste una condena de por vida al padre de la madre de mi madre y me he preguntado cómo pudo haberla afectado y de cómo llegó a mí desde ese pueblo de montaña que mira al Mediterráneo, en esta mañana en bicicleta y también en aquella tarde en que me lo contaron y me pregunto qué de otras imágenes, ideas, fantasías, prejuicios, traumas, fantasmas circulan esta madrugada por las cabezas de todos estos con los que me crucé; ¿cuánto mundo hay en la gente? y ahora mientras escribo, tampoco sé cómo me invade la presencia del conductor del noticiero de Antenne 2, Patrick Poivre d’Arvor que todos los días yo miraba al terminar mi trabajo en el campo en el caserío de Saussine, durante 1979 a 1981, entonces lo googleo y veo que está vivo y me pone muy contento, comparo la foto actual con la imágen que tengo de él y gratamente compruiebo que precisamente hoy 20 de septiembre de 2024 es su cumpleaños número 77 y cuando leo su trayectoria exitosa mi satisfacción es total, entonces es cuando me pregunto si realmente el pasado desaparece o si tan sólo queda cubierto por una traslúcida telaraña que se descorre vaya uno a saber por qué y cómo y cuándo y si todo acaso no está habitado por miles de millones de partículas de memoria y si una de ellas me rozó el hombro para que yo recordara a ese periodista justo el día de su cumpleaños y entonces vuelvo a Funes el Memorioso, vástago, seguramente no deseado de un posible médico e inglés o criollo y domador, al cuidado de su madre planchadora, cuando tullido y yacente rememora las palabras de la “Naturalis Historia” de Plinio “Nada de lo oído puede ser repetido exactamente” y yo lo leo como el continente representativo de la memoria de su creador solitario, en una sociedad carente de conciencia histórica y por lo tanto condenada a repetirse como un infante eterno.

  • EL CAMINO QUE HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO ES UNO Y EL MISMO, Y EN EL QUE EN UN RECODO SE ENCUENTRAN HERÁCLITO, EL DE ÉFESOS Y BANKSY EL DE BRISTOL, QUE SE ABRAZAN, Y SE SUJETAN A UNA CUERDA QUE EN EL EXTREMO SUPERIOR TIENE UN GLOBO ROJO CON HELIO QUE AL SOLTARSE DE LAS AMARRAS LOS ELEVA HASTA QUE SE PIERDEN EN EL INFINITO

    Debe haber sido en una librería de Londres ¿Foyle’s o Liberty? donde por primera vez, en enero de 2019, vi una ilustración de Banksy que resultó ser “Flower Thrower”, me agradó y pensé en un piquete callejero porteño donde cientos de manifestantes arrojasen a los policías, coloridos ramos de flores. No sucedió, pero comencé a entusiasmarme con el oculto artista de Bristol. Vi su obra en libros, estudié su biografía. “Girl with Balloon”, me hizo acordar a la película “El Globo Rojo”(1956) que siempre daban en los cines de la calle Corrientes con “Crin Blanca”(1953), mediometrajes de Albert Lamorisse (1922-1970), las debo haber visto 3 ó 4 veces en los 70. Cuando leí que Banksy había nacido en Bristol en 1974 y que su muestra “Dismaland” se llevó a cabo en Weston-super-Mare donde de acuerdo a mi bitácora número uno estuve el 7 de mayo de 1978 y me pareció un lugar espantoso al que jamás quise regresar, pero me gusta pensar que ese chico que pateó una pelota en el proletario barrio de Barton Hill y que golpeó el parabrisas de nuestro auto y que lejos de molestarme hizo que yo frenara, me bajase, jugara un rato con ella y se la entregara con una reverencia y se rió agradecido y su madre se disculpó, pudiera haber sido él, ¡qué joder! era Robbie Banks o Robin Gunningham, o como quiera que se llame Banksy.

    Leo en “Heráclito” de Martín Heidegger que de los relatos que sobre el sabio de Éfesos (540-480) se narran, se dice que rondan la zona que se designa como “contienda” que no es más que el concepto de “antagonismo”, en el que con comodidad se mueve Banksy, y que; vuelve a decir Heidegger; ante el estupor que les causa a los efesios ver a Heráclito calentándose frente al horno donde se cuece el pan y luego jugando a los dados con los niños, cosa que a los efesios los horroriza, Heráclito exclama “Vosotros canallas ¿qué os sorprende? ¿No es preferible hacer eso que cuidar de la polis?” es similar a la afirmación de Banksy “El arte es una broma” y activa, en la colmada sala de Sotheby’s, el mecanismo que a control remoto desliza “Girl with Balloon”, que termina en parte desfribilado por la trituradora de papel, escondida en el ampuloso marco que la contiene, cuando acaba de ser subastado por la suma de 1.400.000 libras y que lejos de espantar a la compradora, se lo lleva sin protestar y la obra aumenta su valor siendo la trirturadora “a la que el capitalismo avanzado confía siempre sus secretos” cuando ya es demasiado tarde para esconderlos y me recuerda a aquella afirmación de Picasso de que los malos artistas imitan y que los grandes artistas roban, frase que Banksy coloca en una piedra en la muestra en Los Ángeles en 2007 titulada “Barely Legal” y donde tacha la firma de su autor y estampa la suya como para que nos demos cuenta, que efectivamente el arte, al igual que la vida, es una broma, aunque esta última de final vergonsozo.

    Banksy se oculta, Heráclito el oscuro, deja el poder de la polis para dedicarse a pensar, Salinger huye de las fotografías y amuralla su residencia, de Pynchon se conoce una foto cuando era marinero y otra reciente, tomada por un periodista al que Pynchon elude. Pero es verdad no hay nada más presente que quien se esconde.

    Y entonces sucedió algo. Un aviso fúnebre testimonia el fallecimiento de una persona que no ha sido mi amigo pero que conozco y es muy amigo de queridos amigos y provocó que yo enviara mensajes a tres de ellos y entre los cuatro tejimos un laberinto de hechos y conexiones y al rato, como todos los sábados llama Nelly desde Londres y Katherine Mansfield y Virginia Woolf y Cormac Mc Carthy y Colum Mc Cann y la cita de Alaksandar Hemon, que dice “Todas las vidas que podríamos vivir, todas las personas a las que jamás conoceremos, que jamás seremos, están por todas partes. En eso consiste el mundo”, que sintetiza algo que no sé cómo expresar pero que se sostiene en el deseo de encontrar un algoritmo que nos permita saber y no sólo creer, que al final todo puede llegar a explicarse y así como el físico Ewin Schrödinger (1887-1961) da el ejemplo del gato y la caja, donde según la teoría cuántica un gato encerrado en una caja con un veneno mortal; hasta que la caja no sea abierta, explica Schrödinger, el gato está vivo y muerto; que no es otra cosa que sostener lo que Bansky dice al final del excelente libro de Stefano Antonelli y Gianluca Marziani: “Siempre hay esperanza” (de encontrar al gato vivo, de que Dios exista, de que todo tenga un sentido), yo en cambio creo que el gato está muerto, es más sospecho que el científico escuchó la agonía del gato, pero siguió apretando con la secretaria.

  • FRANCOIS RABELAIS (1494-1553), MIGUEL de CERVANTES (1547-1616),LAURENCE STERNE (1713-1768), JAMES JOYCE (1881-1941)

    Los atraviesa la ironía, la digresión discursiva, la rebeldía, el cristianismo, el desinterés económico, medio milenio y como dice Cervantes que dice Cide Hamete Benengeli que dice Don Quijote “entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dieron su espíritu, quiero decir que se murieron”. Y sí, chocolate por la noticia, nos ocurre a todos una vez en la vida.

    Pero a ellos les importó un carajo, que sea natural y hasta lógico. Cada uno a su manera, en francés, en español y en inglés escribieron en sus lápidas:”Esto ha ocurrido en total discrepancia con mi voluntad”; lo dijeron mejor, lo expresaron con la escritura de “Gargantúa y Pantagruel”, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, “Vida y Opiniones del Caballero Tristram Shandy” y “Finnegans Wake” y le hicieron un corte de manga al Dios inmortal con que les intentaron limar el cerebro al punto que Rabelais fue monje dominico, Cervantes súbdito del ultra católico Reino de España, Sterne se ordenó después de pasar por las aulas del Jesus College y ser vicario anglicano en Sutton, Joyce educado por los jesuitas.

    Con palabras libraron un combate desigual contra el monopolio omnipresente de un Dios invisible, las rígidas leyes de la escolástica, la culpa, el pecado, la Santa Inquisición, la censura, la prohibición, la exclusión y la cárcel. Tan sólo con palabras, las mismas que usaban el fontanero, la puta, el caminante, el cocinero, los reyes,nombrándose a sí mismos, citándose explícita o tácitamente, haciendo uso de alegorías, abusando de la libre asociación de ideas, entrando y saliendo de sus propias obras, habiendo leído a Descartes, estudiando a Locke, inventando, dudando, con riesgo de vida, pero convencidos en que había que recorrer un camino; hicieron uso de gigantes, un loco y su escudero, un tal Slop y su sirviente, un judío en Dublin, Molly Bloom; se burlaron del principio lógico de todo, arrojaron los signos de puntuación desde un acantilado al mar del olvido, se agarraron los genitales con las dos manos frente a los cultos Sorboneros, el Doctor Johnson, la Academia: hablaron de sexo con la misma vehemencia como antes se hablaba de los universales, se burlaron de las ideas innatas, llenaron de semen, sangre y mierda todo lo repugnantemente inmaculado. Sintieron con la inocencia del niño. Decidieron arrebatarle la inmortalidad al Dios invisible y ocupar su lugar. Hoy inundan Times Square, se aman en la foresta de Tijuca, caminan por las calles de Tel Aviv, habitan altillos con la luz encendida hasta el amanecer subiendo textos en Buenos Aires, Brighton, Nimes, Cochabamba, Berlín; sepámoslo o no forman parte de nuestro vocabulario diario. No necesitaron resucitar, están vivos y además participando de una orgía perpetua, como dijera Flaubert.

  • CUESTA ABAJO

    Mi amigo DF que vive diez meses en Miami y dos meses aquí en la patria, que es también la suya, me envió el domingo pasado un WhatsApp con la voz de Julio Sosa cantando “Por qué canto así”, letra de Celedonio Flores, música de José Razzano del año 1929 y luego “Cuesta Abajo” de Alfredo Le Pera, cuyo nombre he utilizado para este artículo. A DF le gusta el tango, a mí, salvo alguna excepción, me disgusta. Quiero explicarme, porque creo que el tango es un producto absolutamente argentino. No me gustan las letras del tango que por lo general apelan a la nostalgia, la melancolía, la frustración, el fracaso, el resentimiento, el olvido, el abandono, la soledad, la venganza, la pobreza, el odio, la muerte, la pobre madrecita querida, la novia que se fue con otro; hace uso abusivo de los diminutivos y todo es de una emoción que termina en llanto, y esto además se CANTA y peor aún se BAILA. ¡Cómo se hace para cantar y bailar todo el dolor del mundo!

    Me ha pasado que en conversaciones casuales, digamos con el pasajero que está compartiendo la fila en el avión, al ver nuestro pasaporte, exclama “¡argentino!” y a continuación un raconto que sigue más o menos esta secuencia “tango, Messi, Maradona, carne, Malbec” y de ser el pasajero interesante y agradable, entre película y pasta o pollo uno habla de Borges, Cortázar, Marta Argerich, el Teatro Colón, las Cataratas de Iguazú, la Patagonia, las vacas, las estancias, Perón, los restaurantes, de por qué se usa una jarra de pingüino para servir vino, la inflación, ¿Pero qué les pasó?

    Aquí es donde debo decir cosas que me duelen porque yo también formo parte del problema: de todos los tópicos nombrados, creo que el tango es esencialmente argentino, es el reflejo perfecto de la argentinidad, y si me disgusta y me da vergüenza al igual que el peronismo, ¿es que la Argentina me da vergüenza?, ¿es decir que me avergüezo de mí mismo?

    Me molesta la queja, la bronca, la tristeza, la amargura, el resentimiento, me molesta la nostalgia de un pasado que ya no existe y esto último se debe a que tengo una memoria “de elefante” como suele decirse: sin esfuerzo recuerdo personas , hechos y hasta mínimos detalles muy vivamente; algo de esto he expresado en “Sapere Aude” “Wakefield tiene futuro por tener pasado, cosa que no le sucede, no le puede suceder a Bartleby ya que carece de pasado y ello le impide funcionar hacia adelante”

    Los 27 versos que contienen la letra de “Por qué canto así” dos veces aparece el término “pobre”, dos veces “pobreza” y un tren de “rezongo, inclemencia, llorar, odio, tristeza, amargura, llanto, hambre, engaño, árbol sin flor, perro sin dueño, odios, desangro, no me han querido, triste” y por todo esto canto así y los demás bailan.

    Soy conciente de que la década del 30, fue un período de depresión económica mundial, de brutales cambios sociales, de migraciones, de tiempo entre guerras, pero “Cuesta Abajo”, “Arrabal Amargo”, “Soledad”, “Amargura”, “Mi Buenos Aires Querido”, todos tangos de Alfredo Le Pera !900-1935) muerto en el accidente aereo en Colombia junto a su socio amigo e imágen emblemática del tango: Carlos Gardel; no es indicativo de algo más profundo, no es casi una enfermedad en donde la victimización empieza a ser una identidad. No es acaso toda la historia y la economía argentina un tango continuado donde no se soluciona lo negativo, sino que se lo canta y baila, y hasta puede ser un buen negocio, dejar todo como es: cambia el cantor, la canción es la misma. Creo que eso nos pasó, eso es lo que nos pasa.

  • MEMORY AS FUTURE NOT AS LONGING

    Es 8 de septiembre de 2022, es San Isidro, se acaba de anunciar en Escocia, en Balmoral Castle, el fallecimiento de Queen Elizabeth II. Me visita mi amigo Caco. Se cruzan en mi cabeza Londres y Machu Picchu. Me enfrento a un espejo de dos etapas fundantes de mi vida que tienen al camino como opción: mi primer viaje a las entrañas de América, mi primer viaje a Inglaterra. El umbral de mi elección. La razón por ser quien soy. Las imágenes se superponen, se suceden desordenadamente: han pasado 58 y 44 años respectivamente de esos dos viajes. Con Caco hablamos de aquella primera experiencia, de nuestra amistad en el colegio secundario, de sexo, de política, de religión; recordamos a Axel Sellars.

    En la televisión veo imágenes retrospectivas de la Reina, de su heredero, de su conflictiva vida familiar, de su legado. En el espejo veo también a Karen y a Hugo Palombo (de quien ya les contaré más adelante) y pienso por primera vez que ambos podrían haber muerto: como pensó Caco al no encontrarme durante un tiempo y al nombrar a varios que ya no están: al que se pegó un tiro a los 18 años, y al que lo hicieron cura, y al que se fue a Los Ángeles y pienso en Hugo Palombo y pienso en la facilidad, la alegría y la libertad con que hoy la gente de 20 años vive la sexualidad sin preocuparse porque sea ésta homo o hetero, ahí en el cuarto de la casa familiar donde crecieron y estudiaron y no en que tuvieran que vivirla a 20.000 kilómetros. Y es siempre la muerte y el sexo en eterno combate.

    La memoria es acumulación de experiencia y sirve sólo como trampolín al progreso, al futuro; en su defecto es lastre que impide caminar, es el ancla que sujeta la nave al puerto. En el primer caso la memoria es siempre revolucionaria, es el triunfo del erotismo sobre lo tanático. En el segundo, es conservadora en el peor sentido del término.

    Cuando partí a Inglaterra cambié los versos de “El Arriero Va”:”Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas” por “Let’s spend the night together” de los Rolling Stones, sacudí de mi vida el sonsonete “Combatiendo al Capital” e incorporé “Take care of your pence, because Pounds take care by themselves”, borré de mi mente “Ahora yo soy el líder, yo doy las órdenes, vosotros obedeceís” (Perón) por “Me han elegido para conducirlos, voy detrás de ellos” (Disraeli), comprendí que ser educado en el “pecado original” es la antítesis del liberador y científico “de los 300 millones de espermatozoides que corren en voraz competencia en busca de un óvulo, sólo uno llegó, y ese sos vos”. La culpa derrotada por el desafío. La culpa que requiere de un salvador, reemplazado por la hermandad de los ganadores, de los que llegaron por su esfuerzo. El peligro que no se mitiga con subsidios y asistencialismo, sino con creatividad y riesgos. La nostalgia nacional por un pasado más imaginado que real, por un pasado milenario que catapulta al futuro y la innovación, en fin la masturbación por la orgía. Gardel por Mick Jaegger.

    Me solía decir Axel Sellars, cuando le mostraba mis escritos, que escribiera como si nadie fuera ca leerlos y remarcaba, con pasión “ni tus amigos, ni los críticos, ni mucho menos tus padres. De esa manera podrás escribir algo que valga la pena ser leído. Sólo tenés que decir lo que querés decir, no lo que los demás quieren que digas”.

    Como siempre, en nuestras largas conversaciones, Axel agregaba, que veía en el comportamiento de la sociedad argentina, una cierta inmovilidad temerosa: decía que tantos años de estatismo habían hecho que la sociedad no se atreviera a decir lo que verdaderamente sentía, era como que todos estaban pendientes del juicio de un gran jurado inquisidor y veía en el peronismo, la versión local de ese autoritarismo medieval:”ustedes entienden al espíritu liberal, de la misma manera que la Iglesia Católica juzgaba al disidente en la Edad Media, ya hubiera sido esa disidencia sostenida por filósofos, religiosos, científicos, políticos o libertinos. Todo aquello que se apartase del dogma era herejía, todo aquello que se atreva a salirse de las 20 verdades peronistas es gorilismo. Vos sabés que creo que los argentinos son tan exitosos en el exterior, porque se sacan de encima ese peso. Nadie quiere ser antipatria ni que le endilguen el mote de imperialista, pero tanto han machacado en que combatir al capital es una bondad, que pienso que van inexorablemente rumbo a la pobreza. Alejo, el capital es trabajo acumulado, es ahorro, es previsión, es expansión, innovación. No se llega al bienestar con subsidios, se genera riqueza con ideas novedosas, con más sucursales, con fábricas, con tecnología, liberando las fuerzas individuales. Les han hecho creer que la riqueza es una peste y que el rico es un vil explotador cuyo único objetivo es quitarle el pan a los niños, chuparle la sangre a los trabajadores. Al mismo tiempo la sociedad argentina es hedonista, consumidora y a veces hasta dispendiosa y arrogante, pero aún los que han progresado fingen, repitiendo slogans estudiantiles en los que ya no creen, por temor a ser tildados de gorilas. Han perdido el rumbo, se han olvidado que la ley ha sido hecha para el hombre, y no éste para aquella: el estado, Alejo, debe ser el sirviente del pueblo y no su amo, por eso en los países desarrollados un funcionario, es un servidor público, no un mandamás que está por encima de la ley” Y con persistencia, agregaba: “Es hora que dejen de ser niños, crezcan “Please Kill Mother, Kill Father”, andate, viajá, conocé el mundo que está ahí para que te lo comas y lo goces, no para verlo girar”.

    Es 8 de septiembre de 2022, tan simbólico, tan de fin de una era, tan inquietante, que han venido a mí las ideas que Axel nos inculcara. Es 8 de septiembre de 2022, pienso en los años 70 en la Argentina, que como una colonia de garrapatas se aferran a una piel seca y estéril; pienso en la muerte en Escocia del símbolo de una milenaria tradición que no cesa de innovar.

  • CUERPOS

    Lo que vi en Cuba no es lo que me dijeron que Cuba era. Lo que vi en China no es lo que me dijeron que China era. Agosto 2019, muere Toni Morrison a los 88 años, solía decir que Estados Unidos no es lo que le dijeron que Estados Unidos era; lo decía mejor, lo decía así:

    “América significa América blanca, todos los demás tenemos que agregar un guión, somos afro-americanos, hispano-americanos, asiático-americanos, indio-americanos”.

    Emmanuel Carrere en “El Adversario”, nos cuenta la historia de un falso médico, Jean Claude Romand, que se inventó una vida. Habiendo aprobado poco más que dos años de estudios de medicina, se las arregló para vivir como “médico” y lo peor fue que padres, mujer, hijos, amigos ,”colegas” se lo creyeron. A punto de ser descubierto, mata a sus padres, a su mujer e hijos, a su perro y fracasa en matar a su amante. Salió de prisión en 2019. ¿Cuánto de ficción hay en la vida de cada uno de nosotros? ¿Por qué mentimos? ¿Será por miedo? Es por miedo. ¿Cuánto de ficción hay en mis bitácoras?

    Mircea Cartarescu (1956) se pregunta en “Solenoide” ¿Por qué el miedo es la sustancia del mundo en el que vivimos? Más adelante afirma: “La realidad: la invención más fantástica de la mente humana”. Vuelve a afirmar: “Es tan extraño tener un cuerpo, existir en un cuerpo”.

    Viajo a Salta a visitar a un amigo a quien el cuerpo le está doliendo; me dice, “la única verdad es el cuerpo”.

    Nace un niño, nace un cuerpo.

    Al morir se entierra o crema un cuerpo.

    Somos por un rato, sólo por un rato, un cuerpo que piensa, es decir un cuerpo espiritual, nos dice Max Stirner (1806-1856), o si se quiere un cuerpo en que se manifiesta el espíritu.

    Alta mar, es febrero es 1982, regreso desde Génova en el Federico C. Entre los pasajeros tres monjas católicas de Mendoza. Son muy simpáticas, se las ve felices, acaban de comprar en Italia una máquina de última generación para fabricar ostias. Podrán aumentar la producción y exportar a países vecinos, me informan. Esas ostias después de consagradas serán “el cuerpo de Cristo”.

    El mundo que hemos construido es mucho EGO y poco YO. Facebook, el gran espejo. Hemos vuelto a las manadas de caballos salvajes, pero no corren por las vacías estepas de Mongolia, sino por las calles de New York y las abandonadas cortadas de Detroit, por las de Buenos Aires y las oscuras adyacencias del camino negro.

    “…y los cientos de voces sin rostro que han escrito en cada página la única palabra que importa: YO”, dice Cartarescu en el capítulo 20 de “Solenoide”; está hablando de Kafka, de los fragmentos póstumos, publicados por Max Brod pero destinados al fuego por voluntad de Franz. Desde ese YO, degradado a EGO, 8 mil millones de seres humanos recorremos, juzgamos, damos testimonio del mundo.

    “Los pensamientos vienen con el andar”, dice Friederich Nietzsche, que el día 15 de octubre de 1888, al cumplir 44 años, tomó la decisión de “contarse su vida”, tal vez presagiando (o sabiendo) su derrumbe psíquico emocional que lo dejará postrado hasta su muerte. Es ese momento tan particular, cuando escribe Ecce Homo (He aquí al Hombre), que será leído por algunos como la cumbre de la autobiografía y por otros como el libro de un egocéntrico loco.

    Michel de Montaigne, en la nota al lector, que precede sus “Ensayos”, fechada el 1 de marzo de 1580 dice “Quiero que en este escrito me vean con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio, pues píntome a mí mismo. Yo mismo soy la materia de mi libro”. Walt Whitman, en “Canto a mi mismo”, exalta a la humanidad libre, la humanidad superior, al superhombre de Nietzsche.

    Fernando Pessoa, con su “me soy”, se carga al hombro la filosofía que da la responsabilidad de arrojar el EGO y construir el YO. En la misma línea Max Stirner, dice “yo sólo tengo un cuerpo, y soy alguien. No veo ya en el mundo más que lo que el es para mí; es mío, es mi propiedad. Yo lo refiero todo a mí”, su libro se titula “El único y su propiedad”.

    “Nada me interesa, sino yo mismo”, escribe Paul Leauteaud.

    Susan Sontag, escribió “YO, etcétera”.

    Señalo estos textos para darle un fundamento a estas bitácoras que pretenden ser la antítesis de ese mezquino y canalla EGO que eclipsa al glorioso YO que cada uno tal vez pueda atreverse avser.

    Facebook, selfies y ese caricaturesco autorretrato de la nada misma son la antítesis del Yo.

    Ese EGO está expresado por ese juglar, goliardo, Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita que en “El Libro del Buen Amor” dice “El mundo trabaja por dos cosas, la primera por su mantenencia y la segunda por “aver juntamiento con fembra placentera”. A lo que John Lennon agregará que al hombre sólo le interesan el dinero, la fama, el sexo.

    “Siempre he destestado el orden establecido. Todos esos por los que ocurre la corrupción” nos dice Albert Cossery (Cairo 1913- París 2008) que desde 1945 hasta su muerte vivió en la habitación 58 del modesto hotel La Luisiane, en la Rue Seine. Agregó como para que nos diéramos cuenta: “No poseo nada, soy totalmente libre”.

    “Soy alguien que habiendo cumplido 44 años, puedo decir que no se ha esforzado jamás por poseer honores, mujeres, dinero” leemos en “Hecce Homo”.

    Viajar y anotar los recorridos son mi intento por despojarme del EGO y construirme un YO, que es lo que creo que los griegos expresaron con “Viajar es indispensable, vivir no lo es”.