LEER FILOSOFÍA (IV)

5. Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951), de tanto leerlo, ya nos hemos hecho amigos y yo lo llamo L.Witt (que a mi me suena a nombre de cowboy y a él le encanta ya que adoraba los “westerns”)y él me llama Nicha, que es mi sobrenombre desde la adolescencia cuando jugaba al futbol en El Ombú, con la camiseta de River y de número 4, debo decir que como jugador no era un 4 de copas, tampoco el ancho de espadas, siempre fui un siete de espadas. Para que vean la confianza que nos tenemos con L. Witt, yo ya subí dos artículos sobre él; el primero fue el 11 de octubre de 2025, precisamente con el título “L. Witt”, el más reciente fue el 13 de enero pasado y lleva por título “W. Shake responde a L. Witt” y trata sobre la curiosa opinión de éste sobre aquel. Los remito a los mismos.

Quiero contarles por qué me parece importante leerlo. Primero por ser el pensador que culmina con una filosofía que no terminaba nunca de desprenderse de lo religioso. En su “Tractatus Logico – Philosophicus”, fechado en Viena, su ciudad natal, en 1918, nos dice desde el prólogo que esta obra trata sobre los problemas filosóficos y que él humildemente cree, que estos tales problemas son el resultado de la incomprensión de la lógica de nuestro lenguaje, por lo tanto “lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar”. Nos aclara que su trabajo quiere “trazar un límite a la expresión de los pensamientos, y no al pensar, ya que para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos lados de ese límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable)”. Finaliza el Tractatus con lo que para mí es el reconocimiento de que hay sólo una pregunta filosófica y es What the hell are we doing here? y digo que es la única, en tanto incluye en ella todo nuestro hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo, L. Witt lo dice así 6.5 2 1 “La solución al problema de la vida se nota en la desaparición de ese problema. (No es esta la razón por la que personas que tras largas dudas llegaron a ver claro el sentido de la vida, no pudieron decir, entonces, en qué consistía el sentido?)” 6.5 2 2 “Lo inexpresable, ciertamente existe. Se muestra, es lo místico” y concluye a toda orquesta 7. “De lo que no se puede hablar hay que callar”.

Después de un largo silencio, después de una búsqueda personal que lo llevó a la guerra como soldado pudiendo haberla eludido, porque si había alguien que no era “carne de cañón”, era él, el heredero de la seguna fortuna más grande del Imperio austro-húngaro. Dejó los elegantes claustros de Cambridge para enseñar a hijos de campesinos primitivos, renunció a su cuantiosa fortuna y con una vida más propia de San Francisco de Asís, se apartó del mundo para habitar cabañas solitarias en Noruega, y ranchos granjeros en Irlanda. Y después están las contradicciones, el espíritu, la ética, la moral judeo – cristiana, un no sentir por las mujeres lo que era el mandato social y sentir por los muchachos lo que estaba prohibido en 1920, 30…en fin.

Una confesión persoinal: el único filósofo que me ha hecho llorar ha sido L. Witt, pero saben qué, no les voy a explicar por qué, me es indiferente si lo que siento ha sido o no sentido por otros; tal cual dijo él pero sobre el pensar.

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