SIGNIFICADO Y SIGNIFICANTE

Es un clásico de los economistas repetir la sentencia que se le atribuye a Paul Samuelson, que dice algo así como “Hay paises desarrollados, subdesarrollados, Japón y Argentina”, donde Japón carente de tierra, hiperpoblado, derrotado en la Segunda Guerra Mundial y único país receptor de dos bombazos atómicos, se repuso y es una de las cinco economías más prósperas del mundo y donde la Argentina, plena de recursos naturales, clima benigno, con inmensos territorios fértiles, y abundante en minerales, que tiene todo para ser un país de avanzada está constantemente en crisis económica y al borde del precipicio.

Leo a Roland Barthes “El Imperio de los Signos”, donde cuenta su experiencia en Japón al que llama “el país de los signos; de la escritura” y agrega “pero lo que ese lenguaje “habla” es el vacío”. De Tokio afirma “Todo como en Tokio gira en torno a un centro, pero ese centro está vacío”. Me deja pensando. Ferdinand de Saussure (1857 – 1913) da como componentes del signo lingüístico al “significante” y al “significado”.

El SIGNIFICANTE es la forma física, ya sea sonido o letra es decir la palabra hablada o escrita digamos “FLOR”.

El SIGNIFICADO es la idea mental de la “FLOR”, pétalos, tallo, hojas, perfume, ramo, jardín.

JAPÓN, es el significante al que según Barthes le atribuye el significado de “estar vacío, de huir, donde no hay dios, ni verdad ni moral”

Siendo argentino y habiéndo sido tocado por Samuelson hago mi “tendenciosa” y “gorila” interpretación.

El SIGNIFICANTE es “PERONISMO”, 80 años en el poder, al punto que los adictos al mismo afirman “todos somos peronistas”.

El SIGNIFICADO es Perón, Eva, sindicatos, montoneros, Cámpora, López Rega, Isabelita, Triple A, Curas Villeros, Duhalde, Menem, Néstor y Cristina Kirchner, Papa Francisco, pueblo, pobres, multimillonarios progres con cuentas en la capital del “imperio”, son tantos y tan contradictorios los significados, que hacen del acto del conocimiento algo laberíntico, de difícil definición y uno sospecha que ya ni hay objeto por conocer.

Se me ocurre que tal vez tantos significados nos han dejado vacíos, con lo cual nos igualamos a Japón (el vacío) Barthiano, en fin los extremos siempre a la larga se tocan. Está en nosotros colmarlo de ideas, oportunidades, logros y prosperidad.

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