“MI corazón eglógico y sencillo, se ha despertado grillo esta mañana” (versos de Conrado Nalé Roxlo 1898 – 1971 de la época del secundario de la materia “Castellano”, que han quedado en algún pliegue de la memoria, al igual que el nombre del autor, que siempre me pareció un tanto exótico. Bien, esta mañana mi corazón no está ni eglógico ni sencillo, está nublado como los eternos días sin sol y al borde de un tsunami existencial después de leer el diario del domingo que huele a espanto, revuelta, muerte, trampas, y vergüenza universales. Tan molesto estoy que no atiné más que a leer el Eclesiastés porque vagamente recordaba que en él se dice algo así como “hay un tiempo para gozar, y un tiempo para sufrir”. Tanta es mi ignorancia de la historia sagrada, tan poca atención ha ocupado la religión en mi vida, que lo único que sé, es que es que es parte del Antiguo Testamento y tuve que ir al índice de “La Biblia de Jerusalén” que es la que tengo en la edición Desclee de Brouwer, Bilbao, 1975. Sí, efectivamente ocupa parte del Antiguo Testamento que además incluye los Libros Proféticos y Sapienciales, donde están Job, Salmos, Proverbios, El Cantar de los Cantares, Sabiduría: todo esto lo acabo de aprender en este instante leyendo el índice general.
En el Eclesiastés es Cohélet, hijo de David, Rey de Jerusalén quien habla y comienza con “Vanidad de vanidades” y sigue con ” lo que fue eso será; lo que se hizo eso se hará. Nada nuevo hay bajo el sol. Si algo hay de que se diga: Mira eso si que es nuevo; aún eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron. No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de loas venideras quedará memoria en los que después vendrán”. Es decir todo será igual por los siglos de los siglos, digamos nunca un elefante habló en francés y jamás a un tulipán se le ocurrirá estudiar matemáticas, y si te tocó en suerte ser argentino, estarás condenado a ser uno de los 47 millones de “hijos únicos” que pueblan esta bendita e inmerecida tierra nuestra.
Leí los doce versículos con gran placer, ello y la invitación a un rico asado de un gran amigo iluminaron este día que se presentaba denso. De cualquier forma queda demostrado universalmente que Puf es Chuf Chuf y si no lo entienden, mediten, piensen, oren y si la duda persiste, las quejas al Señor.

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