En mi biblioteca tengo reservado un espacio para los minilibros: los liliputienses, en honor a los ínfimos habitantes de la isla en la que recala Gulliver. Esos habitantes no superaban los 15 centímetros de altura. Los míos son aún más pequeños; su altura máxima es 13 centímetros y son sólo 6 ejemplares por ahora.
El más pequeño de ellos lleva por título “Sailing” y es un ejemplar sobre veleros con el sello Cube Book y es en verdad un cubo de 6 cm x 6 cm de 758 páginas de bellas fotos de veleros de editorial White Star Publishers radicada en Italia. Los autores son Valeria Manferto de Fabianis y Simone Perotti, el “cubo” está cocido con hilos de seda, de tapa dura y papel ilustración. No soy un hombre dedicado a la naútica, pero debo decir que la pequeña joya que es el libro, te incita a navegar. Todo italiano pero escrito en inglés.
Le sigue en tamaño “Iceland” Small world de Sigurgeir Sigurjonsson, de Editorial Portfolio de 10 X 10 y 320 páginas. Publicado en 2012 y comprado en Reykjavik cuando visité la isla en 2013. Es tan bello el libro que ya varios amigos al verlo, visitaron Islandia y quedaron fascinados.
El tercero lleva por título “Disculpe” de Jan Lotter Benavides de Editorial “Bom Dia, Boa Tarde, Boa Noite” que a pesar del nombre tan de Portugal está en Rosa- Luxemburg- Strasse 17, Berlin. La edición es una belleza, tapa de corcho, lomo de cuerina azul, señalador de tela, tamaño 11 x 8 cm, de 209 páginas y es “una compilación de sesenta y cinco historias y cuentos de vendedores ambulantes, grabados clandestinamente en colectivos de Bogotá y Medellín, Colombia entre los años 2013 y 2015 y publicado en 2017, comprado en Librería Falena de Chacarita que lamentablemente cerró el 3 de mayo de 2025. Muchos comercios cierran, pero el cierre de una librería es una amputación a la cultura.
El cuarto liliputiense es de 12 x 8, se trata de “The Shakespeare Birthday Book” de Cotman House, publicado por Jarrold & son de Norwich, UK que es un calendario con citas de obras de Shakespeare en cada uno de los días del año, con páginas sin numeración, tapa dura de color bermellón furioso, con el escudo de los Shakespeare otorgado a su padre John en 1596 que cuenta con una lanza y un águila sosteniendo otra lanza y que no sé como llego a mis manos, ya que no lo compré, no tengo el hábito de robar libros, ni mujeres ajenas, ni ningún objeto que no me pertenezca; perdón a los 8 años robé una medialuna de manteca de la panadería, mi padre se enteró, me hizo abrir la alcancía sacar un billete de un peso y me llevó a pedir disculpas y pagar, me dió tanta vergüenza que nunca más robé. Ya que estoy en tren de confesar, detesto tanto a los políticos (a todos) que no tienen ningún reparo en robarnos y mentirnos en la cara, que tan sólo verlos me genera un asco visceral. Mi viejo estuvo muy bien, me enseñó decencia y aplaudiría y acompañaría mi colera, mi irracionalidad. La primer hoja tiene escrito en lápiz negro “de Julio y Ela Kraus Buenos Aires, Diciembre 28, 1977” que estimo indica propiedad y no dedicatoria.
El quinto ejemplar es “Lokis” (El manuscrito del doctor Wittembach) de Prosper Mérimeë (1803 -1870) es de 13 x 8, tiene 126 páginas, es un clásico de la literatura fantástica donde se trata del hombre – oso y está editado por José J de Olañeta, Barcelona, 2012. Muy bella edición, me gustó más ella, que la novela.
Cierra la mini biblioteca liliputense “Egmont” de Goethe (1749 – 1832), de 13 x 9, de 84 páginas, austera y elegante edición del Bibliographisches Institut in Leipozig und Wien, tragedia publicada en 1788, que fue musicalizada por Beethoven en 1810 y que no leí ya que no sé el alemán pero tampoco lo leí en ningún otro idioma. Está escrito con esa letra gótica tan particular que tienen los alemanes, que son gente tan particular. Como nosotros.

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